Improvisado

Odd y Aelita estaban tumbados en el sofá de su casa. Habían alquilado un piso modesto, pero tenían lo necesario para vivir. Trabajaban por las mañanas y por las tardes pasaban el tiempo juntos de alguna manera. De vez en cuando quedaban con alguna gente a tomar un café. Y de vez en cuando, simplemente, disfrutaban de una tarde de películas cuando el frío que azotaba la calle en pleno domingo les quitaba todas las ganas de salir.

—¿Qué vamos a hacer esta tarde? —preguntó Odd. Se estaba quedando dormido mientras veían Slenderman.

—Yo voto por quedarnos aquí —respondió la pelirrosa, envuelta en los brazos del chico y también a punto de dormirse—. No hay mucho que hacer fuera…

En ese momento sonó el timbre. Al principio parecían no haberlo escuchado, pero al segundo toque, Aelita se incorporó.

—¡Un momento! —gritó. Con cierta dificultad se incorporó y caminó hacia la puerta. Apenas un minuto más y hubiera caído rendida en el sofá. Abrió—. ¡Yumi! ¡Qué sorpresa! —exclamó.

—Hola, chicos —saludó ella. Vestía un chándal gris, y no podía disimular mucho su bajo estado de ánimo—. ¿Os he despertado?

—No, pero por poco. Odd no vuelve a elegir película en un mes —bromeó la pelirrosa, y le dio un abrazo a su amiga—. Pasa. ¿Qué tal?

—Bueno, ahí voy —comentó Yumi—. Llevo unos días sin dejar de trabajar, no salgo mucho. ¿Y vosotros? Hola, Odd.

—¡Hola! —se levantó este a saludarla—. ¿Algo de beber?

—No. Bueno, agua estaría bien —pidió ella—. El caso es que he salido a dar una vuelta pero la calle está muerta. Y como he pasado por aquí, he pensado en saludar, que hace mucho que no nos vemos.

—Culpa nuestra —reconoció Aelita—. Llevamos unas semanas de salir poco. Pero ahora bien, ¿cómo te va?

—¿A qué te refieres? —preguntó la japonesa, aunque sabía muy bien qué quería decir su amiga.

—¿Cómo llevas lo de Ulrich? —preguntó Odd mientras se acercaba con una bandeja sobre la cual reposaba una jarra de agua y tres vasos.

Yumi cerró los ojos y se tapó la cara. No iba a llorar, ya había dedicado suficiente tiempo a eso. Pero se sentía mal por la ausencia del chico. Había tiempo habían decidido dejarse de sus tontos orgullos y admitieron abiertamente lo que sentían el uno por el otro. Eso había llevado a una relación de varios meses en la que ambos habían experimentado una felicidad no imaginada antes. Incluso, una noche, Ulrich había osado a hincar una rodilla en el suelo, sacando un anillo de su bolsillo, pidiendo a la chica que se casara con él.

Pero a pesar del "sí" que ella le había dado, el enlace no había llegado a producirse nunca. El alemán había encontrado un buen empleo, pero el cual le obligaba a regresar a su tierra natal. Incapaz de moverse del país que había sido su casa durante tanto tiempo, había observado pasmada cómo Ulrich decidía hacer las maletas. Y ahora vivía ella sola, en el piso que se habían buscado como nidito de amor.

—Mal. No me he terminado de recuperar. Aún no me puedo creer que ese cerdo se fuera sin mi.

—A todos nos sorprendió —le contó Odd—. Me quedé de piedra.

—¿Y has hablado con él?

—Las primeras semanas… hace ya tiempo que no me ha escrito más.

—Bueno, tampoco esperaba mucho más… Está haciendo su vida y yo debo hacer la mía —dijo Yumi—. Supongo que al fin y al cabo no estábamos hechos el uno para el otro.

—¡Lo que significa que todavía hay alguien para tí ahí fuera! —interrumpió la pelirrosa—. Ya verás. Vamos a empezar a salir por ahí. Avisamos a Sissi y nos vamos las tres por ahí un sábado a… bueno, Odd, si no te importa que...

—En absoluto —respondió este, en tono neutro, mientras por dentro se ponía cachondo por pensar en dedicar un rato largo a superar las expansiones de The Legend of Zelda: Breath of the Wild—. La verdad, salir os hará bien.

—Pues está decidido, el próximo sábado salimos. Así que habrá que ir a por algún modelito.

Le dio un beso en la mejilla a su amiga y se levantó.

—¿Te quedas a cenar? Íbamos a pedir tacos —le ofreció mientras se levantaba a por el teléfono.

—Agradezco la oferta, pero tampoco quería molestar…

—No es molestia ninguna. Vamos, anímate.

Finalmente la japonesa aceptó la invitación, y aprovecharon la tarde para echarse unas risas. La chica se lo pasó muy bien. Realmente le hacía falta la compañía y los dos anfitriones se habían portado de maravilla con ellos. Ya era bien entrada la noche cuando Yumi hizo ademán de levantarse. Se lo había pasado de maravilla, pero ya era hora de volver.

—Uffffff… ha sido genial, chicos —dijo mientras se ponía en pie—. Os agradezco mucho la tarde de hoy, en serio, pero ya es tarde…

—¿Te vas ya? —preguntó Aelita. Había dejado la cerveza hacía un buen rato, pues se había notado a punto de llegar al "puntito".

—Es un poco tarde, deberías quedarte —afirmó Odd—. La noche es peligrosa… y sinceramente, creo que no debería llevarte en coche. Jijijijiji —se rió un poco—. Definitivamente no.

—No quiero molestar —dijo Yumi.

—No es molestia.

—Pero ¿el cuarto de invitados no lo tenéis lleno de cajas?

—Bueno, pero nuestro cuarto no —dijo Aelita, como si estuviese comentando el tiempo cálido de agosto.

—Creo que has bebido un poco de más —rió Yumi—. En serio, voy a pedir un taxi…

No pudo acabar la frase. La pelirrosa estaba en pie y le había dado un suave beso en los labios. Se quedó muda. Al igual que Odd, que no entendía qué había hecho su mujer. Y menos aún que de pronto se agacharse para besarle a él. Él había bebido un poco, pero definitivamente Aelita le tenía que haber superado.

—¿Pero qué…?

Ssssshhhh —dijo ella, poniendo un dedo suavemente en los labios del rubio—. ¿No echas de menos tus días en la universidad?

Se puso colorado. Hacía años se había ganado cierta fama por organizar tríos cada dos noches. Se había sorprendido cuando la chica le había pedido establecer algo serio entre ellos. Pero el inicio de la relación había supuesto el final de ese estilo de vida. O eso pensaba.

—Nunca me invitaste a esas fiestas tuyas… y esta noche me apetece mucho…

—Aelita, escucha, has bebido demasiado —no fue Odd quien habló, sino Yumi—. Creo que deberías acostarte. No te voy a tener en cuenta que…

Pero a Aelita no le importaba lo que Yumi fuera a tener en cuenta o no. Se levantó despacio, tomando la mano de Odd. Este se incorporó con ella, y la chica volvió a besar a su amiga. Esta vez no fue algo tan breve. La japonesa se dejó llevar un poco sin darse cuenta. Los labios de Aelita tenían algo diferente… y ella llevaba tiempo sin sentirse querida.

La pelirrosa volvió a besar a Odd. Sus manos atrajeron a ambos hacia ella. Tal vez era una locura, pero empezaba a gustarle esa sensación de cercanía con sus amigos. Era cálido. Liberó los labios del rubio, y les aproximó un poco. Insistió al darse cuenta de que no se movían. Con cuidado, como si temiera equivocarse, Odd besó a Yumi por primera vez. La morena no estaba para tonterías. Después de besar a Aelita… se dejó llevar un poco más hacia la locura.

Aelita estaba un poco impaciente. Había empezado y no podía terminar. De hecho, no entendía cómo era posible disfrutar de la imagen del rubio y la japonesa besándose, pero lejos de molestarle, era incluso morboso. Pero les detuvo durante un momento.

Hay un sitio más cómodo para esto… —les susurró.

Yumi se vio de pronto envuelta entre los dos. Sentada en el colchón, Odd seguía besándola y sus manos se habían escurrido bajo la camiseta, mientras a su espalda la lengua de Aelita cataba el sabor de su cuello… y sus manos exploraban su espalda por debajo de la camiseta. Con una risita traviesa, le desabrochó el sujetador. Yumi se puso nerviosa… la pelirrosa fue muy delicada retirándole la prenda y luego le quitó la camiseta.

—Creo que a Odd le gusta lo que ve —sonrió Aelita—. Yo también me voy a poner cómoda…

Se quitó el suéter en ese momento. Y le gustó que Yumi se animase a ir a quitarle el sostén. Le gustó sentirse libre de aquella prenda. La pelirrosa sonrió. Sabía que a su chico le perdían los pechos, y tenía a la vista dos torsos desnudos. Le animó a despojarse también de la ropa, pero este encontró cierta dificultad en quitarse la camisa sin mirar. La imagen de Aelita y Yumi besándose mientras su mujer acariciaba los senos de la otra era demasiado morbosa como para apartar la vista.

Odd empezaba a animarse. Sus viejos hábitos parecían haberse despertado, y se estaba animando. Se retiró el pantalón despacio, evidenciando que lo que estaba ocurriendo le gustaba mucho. Yumi parecía un poco cohibida aún, pero algo ocurría en su mente que se nublaba. Hacía tiempo que no se veía tan… ¿querida, quizá? Aelita estaba especialmente cariñosa con ella. Tal vez debería hacer algo… esos pantalones que llevaba la pelirrosa puestos parecían incómodos… mejor si se los quitaba. Esta sonrió al ver a su amiga animarse a participar. Qué divertido, pensó y se dejó hacer mientras la japonesa se movía.

—Mi turno —dijo a continuación, y continuó desnudando a Yumi. Sonrió al ver que Odd se animaba a desnudar a la chica. ¿Por qué no sentía ni una pizca de celos? Tal vez estaba loca. Debía estarlo si el cuerpo de Yumi le parecía tan bonito. Miró a su marido, y consideró que ese boxer no debía continuar puesto. Sintió un escalofrío cuando bajo ella, las manos de Yumi le fueron quitando las braguitas.

—Bueno, tú eres el experto —le dijo la pelirrosa al rubio—. ¿Cómo podríamos empezar?

Este, sin responder, se agachó para alcanzar las piernas de Aelita, pero esta se apartó. Que no empezara por ella. Asintió, y empezó a dirigirse a por Yumi. Esta tembló un poco cuando sintió al chico deslizándose entre sus piernas. Sintió su respiración agitada sobre su sexo. A punto estuvo de decirle que no hacía falta si no quería cuando entonces notó por primera vez la lengua del chico sobre su intimidad. Intentó controlar su respiración, y sintió una pizca de envidia hacia Aelita. No pudo evitar gemir la tercera vez que la húmeda de Odd recorría sus labios vaginales, acertando en el punto justo de mayor placer. Le daba demasiada vergüenza mirarle directamente, por lo que optó por mirar a su amiga.

La imagen de un Odd tendido en la cama mientras Aelita le practicaba una felación era demasiado erótica. Además la pelirrosa no parecía sentirse incómoda en absoluto. Intentó dejarse llevar, algo a lo que la lengua de Odd contribuyó mucho. Era muy bueno, demasiado bueno. Su respiración se agitó aún más cuando este aceleró un poco los ataques que su lengua hacía y le daban mucho placer.

—Odd… Odd, espera… vas a hacer que… —no se atrevía a decirlo—. Odd… por favor…

El rubio se detuvo, pero su dedo índice resbaló en la intimidad de Yumi, manteniendo el placer.

—Si no te gusta… puedo hacer otra cosa —le propuso.

—No, es que… me da corte por Aelita ahí… —mintió la japonesa.

Pero Aelita no era ninguna tonta, y consideró que era hora de cambiar un poco. Dejó a Odd que la lubricase con mucho cuidado, y le dio la mano a Yumi. Esta sintió un poco de presión cuando la pelirrosa fue acometida entre sus nalgas por Odd, que aunque era delicado, siempre tenían cuidado al practicar sexo anal. Yumi no sabía que hacer… y antes de darse cuenta, estaba recibiendo más sexo oral. Esta vez la lengua inexperta de Aelita se ocupaba del placer. Y diablos… Para ser novata, lo hacía bien… Apenas se dio cuenta de que tenía la mano sobre la cabeza de la chica. La apartó, horrorizada de si misma, pero Aelita la sujetó con mimo. "No pasa nada", susurró, "me alegra… saber… que te gusta…" dijo mientras seguía recibiendo la hombría de Odd.

Yumi sabía que no tenía escapatoria aquella vez. Su orgasmo estaba cerca… un orgasmo provocado por los labios de Aelita… liberó las tensiones de su cuerpo y a continuación se sintió flotar. La lengua de la pelirrosa no se detuvo durante el largo gemido de Yumi, y finalmente fue liberada. Sus piernas le temblaban.

Odd había eyaculado, pero eso no le impedía que su erección desapareciera. Los tríos le excitaban mucho, más cuando estaba con dos chicas que con una mujer y otro hombre. La japonesa gateó con cuidado hasta alcanzar la erección de Odd. Miró al chico, que se encogió de hombros. No le importaba si Yumi le daba sexo oral o no… lo que realmente a él le apetecía era sentirse dentro de ella. Pero no podía hacer nada, debía salir de la japonesa.

Por lo pronto, Yumi pareció animarse a probar el sabor de Odd. No supo cómo definirlo… pero incluso con ese grosor, era cómodo de jugar con sus labios y su lengua. Sintió a Aelita sentarse a horcajadas sobre sus nalgas, y empezar a besar su cuello y su espalda. Le gustó mucho. Pero la japonesa no pensaba quedarse ahí. Iba a llevarlo un paso más allá. Se incorporó despacio, dejando que la pelirrosa bajase de su cuerpo suavemente. Se puso sobre las rodillas, avanzó a Odd. Tuvo un poco de miedo. Miró a ambos, como si necesitase su permiso.

Aelita se limitó a ponerse a la espalda de su marido y empezar a besar y masajear su cuerpo, dejando todo el frente despejado para Yumi. Esta avanzó, y se dejó caer despacio sobre el pene del rubio. Fue muy diferente. Hasta ese momento, sólo había conocido cama con Ulrich. Odd era muy distinto. Probó a subir y bajar por su cuerpo. Muy lentamente al principio. Su cuerpo de fue acostumbrando a aquella forma concreta. Odd no perdió la oportunidad de volver a probar los labios de Yumi. Sus lenguas pelearon y eso animó a la japonesa a moverse más velozmente. El rubio sonrió. La chica tenía ganas, sin duda. Pero no podía olvidar que su mujer aún tenía un clímax pendiente.

De modo que muy sutilmente empezó a inclinarse hacia adelante. Yumi no se molestó cuando de pronto se vio tumbada bocarriba en la cama, con las piernas alzadas al aire. Las apoyó con cuidado sobre los hombros de Odd y dejó que este marcase el ritmo.

Aelita gateó a por Yumi, volvió a besar sus labios, y a continuación, pasó una pierna por encima de su cabeza. La japonesa entendió rápidamente lo que su amiga quería. No se podía negar. Y probó por primera vez el sabor de los jugos de Aelita. Tenían un sabor totalmente distinto a todo lo que había probado hasta entonces. Pero no eran desagradables. Y los gemidos de Aelita, señal de que le gustaba lo que hacía, eran música celestial para sus oídos. Sintió que Odd la tomaba de las manos y aumentaba el ritmo de las embestidas mientras la pelirrosa tenía las manos en su cabeza… Y así consiguió un rico orgasmo, mientras los jugos de Aelita resbalaban y sentía cómo Odd alcanzaba también el esperado final.

No recordó qué más pasó esa noche… imágenes fugaces de Odd bajo su cuerpo devorando su intimidad mientras Aelita rebotaba sobre la erección de este y ambas se fundían en un beso… dos lenguas atacando simultáneamente sus puntos de placer mientras ella gemía… Una sesión que acabó con los tres tumbados, agotados. Yumi, en medio de la pareja, que se abrazó a ella para dormir plácidamente.

—Buenos días, mi amor.

Yumi se despertó con un beso en los labios de Aelita. En los últimos meses, se había acostumbrado a ello. Sonrió, como una colegiala, y se incorporó suavemente. Se sujetó el vientre con cuidado. Aelita se aseguró de que estaba bien.

—¿Dónde está Odd?

—Haciendo el desayuno. Mira, ahí está —añadió cuando el rubio apareció con una bandeja por la puerta.

—Desayuno para mis chicas —anunció. A Yumi se le hizo la boca agua. El chico se había esmerado—. Me encantaría quedarme, pero tengo que ir a la oficina…

—Yo no debería tardar mucho —añadió Aelita.

—¿Me vais a dejar sola con todo esto? —preguntó Yumi.

—Tienes que coger fuerzas, cielo —le dijo Odd. Acarició sus cabellos con cuidado—. Sobre todo por…

Y le acarició el vientre. Yumi se miró una vez más. No se podía creer lo que había ocurrido. La noche de sexo desenfrenado con Aelita y Odd había culminado con un embarazo inesperado. Asustada en primer lugar, pensando en qué opciones tenía, lo único con lo que no contaba era que ambos la hubieran aceptado. Pero así había sido.

—Por nuestra familia —dijo Yumi, sin saber aún qué personita nacería.

—Por nuestra familia —dijeron Aelita y Odd.


¡Hola a todos! Lo sé. Desde mayo no actualizo este fanfic, pero me inspiró la historia y tenía que compartirla con vosotros. Pronto habrá más zombies, lo juro, pero de momento disfrutad este.

Moon-9215: Me alegra que te gustara. Nunca me acuerdo de qué es uke y qué es seme xD

CarlosJim04: Gracias :D Tengo pendiente pasarme a leerte ;)

Ana: ¡Un placer conocerte! A veces se me ocurren historias. Espero que disfrutases el resto de capítulos :)

CodeSuikotsu: Muchas gracias por tus palabras. Si tengo tiempo y me inspiro, escribiré ese de la isla desierta ;)

Alejito480: Debía omitirlos por razones obvias xD Y debía haber pillada para que los otros se animasen a probar ;) Los pairing de vez en cuando hay que innovar o se repiten más que el ajo xD Saludos.

mara: lo siento. Escribo para un tipo concreto de público (concretamente, los que les gusta el lemmon).

DarkClaw1997: Técnicamente.. si es un quinteto no puede haber parejas xD Salvo que te refieras a que estén pre-emparejados antes de la idea de Odd.

Guest: Pues me anoto la posibilidad, si me da por animarme. Tras tantos meses sin publicar es posible que me anime de nuevo.

Marcho a dormir. En mi perfil tenéis el enlace al equivalente de estos fic pero de Digimon ;) Lemmon rules!