(nota del autor: este fanfic puede ser precuela o secuela del anterior, al gusto)
Aula
Era lunes por la tarde. Las clases en Kadic habían terminado hacía un buen rato. Los estudiantes aprovechaban para estar en sus dormitorios descansando, o incluso en la calle para aprovechar la brisa primaveral. Sin embargo, una de las aulas se encontraba aún ocupada. La señora Hertz vigilaba el castigo de cuatro de los alumnos de la academia. Odd, Jeremy, Ulrich y William se encontraban allí. El escocés había sido retenido por el profesor de Matemáticas, pero era la Hertz quien vigilaba aquella tarde los castigos.
—Silencio en la sala —gruñó la profesora. Odiaba quedarse a vigilar a los alumnos. Sobre todo cuando había tan pocos. Sobre todo cuando ella misma había tenido que castigar a tres—. Más os vale mañana saber explicarme qué son la covariancia y las transformaciones de Lorentz. Porque supongo que de eso estábais hablando antes, ¿verdad? —inquirió.
En realidad el grupo estaba hablando de la nueva serie The Big Bang Theory, que habían empezado a seguir por recomendación de Jeremy. Pero habían armado demasiado barullo. Y ahora, mientras Aelita y Yumi se habían escapado a una tarde en el centro comercial, a ellos les tocaba quedarse allí.
En ese momento, sonó un teléfono. Por el tono que tenía, parecía el de Odd, que se puso nervioso. Siempre lo dejaba en silencio. Pero no, era el de la profesora, que descolgó la llamada y salió del aula para hablar.
—Vale, ahora ¿nos puedes explicar la covanancia y las leyes de Loreto? —preguntó Odd a Jeremy—. Yo no me he enterado de nada de eso.
—Sí, claro, en cuanto aprendas a decirlo —respondió este—. ¿Necesitas ayuda, Ulrich?
—No voy a rechazar eso —dijo el alemán.
—Jeremy… ¿te importa si me uno? El miércoles tengo examen de Lorentz, me convendría tu explicación.
—Adelante —ofreció este—, pero por favor, poned atención. Espero que al menos os quede claro el concepto antes de que vuelva la Hertz.
Con los libros sobre la mesa, Jeremy empezó su narrativa para sus compañeros. Miraba en todo momento el reloj, pendientes de recoger si regresaba la profesora. Pero pasaron diez minutos, luego veinte, y luego otros treinta. En una hora, su maestra no había regresado, y teóricamente el tiempo de castigo debería haber terminado.
—¿Deberíamos ir a buscar a la profesora? —preguntó Ulrich.
—Creo que no va a hacer falta —dijo William—. Mirad.
Señalaba por la ventana. Los otros tres se asomaron, y vieron cómo en el aparcamiento de profesores, la Hertz montaba en su vehículo y salía de la academia.
—Genial. Se ha olvidado de nosotros —comentó Ulrich—. Vámonos.
Él, William y Jeremy empezaron a recoger. Pero de pronto escucharon la puerta. Odd estaba allí, y acababa de echar el pestillo, encerrándose a él y a sus compañeros.
—¿Qué estás haciendo?
—No sé, pero… ¿A vosotros no os da morbo estar aquí? Un aula vacía…
—Pensaba que no te gustaba estudiar —comentó Jeremy.
—¿Quién está hablando de estudiar? —preguntó Odd. Se estaba acercando peligrosamente a sus amigos, en un tono meloso que los tres sabían reconocer muy bien—. Estaba pensando en hacer algo más agradable…
—Se te va la cabeza, Odd…
Pero Jeremy no tuvo tiempo para otra protesta, pues los labios de Odd se posaron sobre los de él. Jeremy tembló. Quiso detenerlo, pero no podía resistirse a los encantos de su amigo.
—He pensado que podríamos recompensar a nuestro "profesor" por su genial lección de hoy —comentó Odd. Empezaba a encenderse. Jeremy lo sabía, y eso le daba miedo. Lo peor era que William y Ulrich parecían a punto de seguirle el juego.
—No creo haber sido tan bueno —se excusó. En realidad no podía decir que no le apeteciera cometer una locura así. Pero le daba mucha vergüenza.
—"La covariancia de Lorentz habla de la propiedad de ciertas ecuaciones físicas de no cambiar de forma bajo cambios de coordenadas de un tipo particular" —citó Odd, recordando la clase de su amigo.
Excitado ante aquella demostración de conocimiento, Jeremy se dejó llevar por su amigo. Se besaron. Pero en ese momento recordó que no estaban solos. Sobre todo por el hecho de que William le había levantado por la espalda y le había subido encima de uno de los pupitres. El escocés le tomó el relevo a Odd. Jeremy, tan tímido… tan excitante por ello. El italiano se ofendió, pero se le pasó rápidamente cuando Ulrich le besó y acarició su torso por debajo de la camiseta.
—Pensaba que esto era para agradecerle a Jeremy su esfuerzo —comentó William, que había empezado a quitarle la ropa a este.
Ulrich asintió. Se puso al lado del escocés, y empezó a buscar la forma más suave de desabrochar el pantalón de Jeremy. Acarició cada punto al que llegaba mientras se deshacía del botón de la prenda y luego bajó la cremallera. Su mano entró en contacto con aquel bulto. Odd, que no soportaba estarse quieto, de forma que se dio prisa en quitarse la ropa, y luego empezó a desnudar a Ulrich y a William. Se daba más prisa que sus amigos en quitar la ropa de Jeremy.
—Si alguien nos pillase así ahora… —comentó Jeremy. Su corazón se movía rápido. Estaba desnudo en una de las mesas, con las piernas separadas, y su erección completamente rígida ante la imagen de sus tres amigos desnudos. Se preguntó qué le harían. Normalmente encontraba agradable cuando alguno de ellos le penetraba suavemente.
—Yo le dejaría unirse con tal de no interrumpir —dijo Odd. Y sus amigos no tuvieron claro si lo decía en serio o en broma—. ¿Qué propones, William?
El escocés, que estaba en el centro, le susurró algo en el oído, y luego le dio la misma instrucción a Ulrich. El alemán asintió, y los tres miraron a su amigo de forma maliciosa. Jeremy tembló. ¿Qué idea tendrían?
Pero pensó que debía estar soñando cuando vio a los tres arrodillarse delante de él, y acercarse lentamente. William fue el primero en atrapar con la boca el pene de Jeremy, y empezó a lamerlo suavemente. El rubio sintió la lengua de su amigo jugueteando con su glande. Maldición, era muy bueno. Las sensaciones se multiplicaron cuando una mano empezó a acariciar y masajear sus testículos, suavemente. Y pensó que iba a culminar de pronto al sentir otra mano rozando su perineo.
—Chi… chicos —gimió—. No hace falta que hagáis esto…
—Tampoco hace falta no hacerlo —comentó William. Antes de darse cuenta Odd le había tomado el relevo—. Como ves, lo hacemos encantados.
—Déjate hacer un poco amigo —añadió Ulrich—. Sueles entregarte más… mereces esto —concluyó, y muy suavemente, tomó con su mano el pene de Jeremy, y procedió a felarlo como habían hecho los otros dos.
Los tres amigos empezaron a turnarse para degustar el miembro de su amigo, individuales al principio, hasta que empezaron a animarse a besarse alrededor de aquella erección. Sus lenguas jugaron a la vez con la punta de aquel pene, estimulando más a un Jeremy que veía muy próximo su orgasmo. No era la primera vez que recibía sexo oral, pero sí la primera vez que tenía a los tres para él solo. No solo eso, estimulaban sus zonas más sensibles mientras lamían. No se le había escapado que, en su posición de rodillas, entre los tres se estaban manoseando y masturbando, pero eso no era un inconveniente. Al contrario, era morboso.
—Voy a correrme… parad… me corro, en serio —anunció.
Pero los tres no tenían la intención de dejarlo a medias, por lo que continuaron con aquel juego. Finalmente, la lengua de Ulrich fue la responsable de hacerle eyacular. El alemán no comentó nada sobre el sabor de los fluidos de su amigo, y dejó a William y a Odd degustarlos también. Jeremy se echó hacia atrás, agotado, y a punto estuvo de caerse de espaldas. Por suerte para él, Ulrich le sujetó.
—Ten más cuidado —le indicó—. No queremos que te hagas daño, esto solo acaba de empezar. Claro, si te apetece.
—Me apetece mucho —dijo Jeremy. Buscó los labios del alemán, y este se los entregó—. Pero no me parece justo si solo os centráis en mi…
Se había fijado en que sus amigos estaban muy excitados. Pero no habían culminado. Se sentía culpable. Era el momento de devolverles el favor. Aunque… hacer eso con los tres le daba miedo.
—No te preocupes, vamos a jugar todos —anunció William. Se había incorporado, y estaba juntando otra mesa con la ocupada por Jeremy. Odd juntó otras dos, quedando entre las cuatro mesas una especie de rectángulo en la que todos podían subirse. Y así lo hicieron—. No te preocupes. Hoy va a ser muy diferente —le dijo, con una sonrisa.
—Pero ¿por qué Odd no ha dejado de… estimularme? —preguntó Jeremy, mientras el otro rubio le estaba masturbando lentamente—. No me hace falta, esto ya me gusta mucho…
—¿No lo adivinas, amigo? —preguntó este. Dejó que un buen chorro de saliva resbalara sobre el pene de Jeremy—. No puedo esperar a sentirte dentro.
Jeremy tuvo que sonreír. Su amigo era muy echado para adelante. Demasiado incluso. Pero al fin y al cabo, si él no hubiera tenido la idea de probar aquello, probablemente no pasarían tan buenos ratos todos juntos. Era tan bueno que ni siquiera echaba de menos en ese momento la presencia de las chicas. Lo estaba pasando de maravilla.
De pronto se vio tumbado bocarriba. Odd pasó una pierna por encima de él, y supo lo que se le avecinaba. Sonrió, complacido. Este separó sus piernas y con mucho cuidado, dirigió la erección de Jeremy hacia su ano. Muy lentamente se dejó caer, gimiendo cuando le sintió atravesando su interior. Finalmente reposó, con el chico completamente dentro de él.
Se besaron tiernamente, pero este se vio interrumpido por Jeremy. Sintió un escalofrío al notar a William deslizando su pene suavemente dentro de él. Encontró un poco de resistencia, por lo que optó por dejar caer un poco más de saliva sobre su propio pene, y lo lubricó bien antes de volver a intentarlo. Odd aprovechó los suaves movimientos de cadera de Jeremy para sentirle entrar y salir de él. Le gustaba mucho. Jeremy estaba también encantado.
—Jeremy… Espero no pedirte mucho si… —Urich no se atrevía a pedirlo directamente. Pero Jeremy quería que lo hiciera.
—Dilo —pidió. Gimió al sentir a Odd moviéndose rítmicamente sobre su cuerpo.
—Ya sabes… —el alemán no se atrevía a decirlo. Normalmente se dejaban llevar y ocurría—. ¿Podrías chupármela? —soltó finalmente.
Jeremy no respondió. Se limitó a acercar a él a su amigo, y aproximó su erección a sus labios. Ulrich gimió. Habían practicado tanto sexo en las últimas semanas que el chico lo hacía de maravilla. Con mucho cuidado pasó una pierna por encima de su cabeza. Le costó resistir la tentación de empujar sus caderas.
—Ulrich, dame un beso —pidió Odd.
Incapaz de negarse, el alemán probó los labios de su compañero de cuarto mientras recibía una felación por parte de Jeremy. Poco a poco fue besuqueando el torso de su amigo, que se movía rítmicamente arriba y abajo, y llegó a su erección. Tocó el glande con el dedo, y no le sorprendió comprobar cómo resbalaba. Sin duda estaba muy excitado.
—Cuidado al moverte —pidió mientras se aproximaba un poco más a aquel pene y empezaba a lamerlo, para gusto de Odd.
—Jeremy… me encantas —suspiró William, bien sujeto a las caderas de este—. ¿No te duele?
—Estoy de maravilla —afirmó este, sin dejar de estimular con la mano la erección de Ulrich—. Si pudieras ir un poco más rápido… —pidió.
Procurando no hacerle daño, el escocés aumentó la velocidad de sus embestidas. Esto implicó, a su vez, que Odd rebotase más rápido sobre la erección de Jeremy. Y si a eso le sumaba el hecho de tener a Ulrich lamiendo su pene, el rubio estaba en una nube. Tomó las manos de William y las subió a su propio torso, perdiéndose en la lujuria que implicaba tenerle acariciando su cuerpo.
—Ulrich… voy a correrme… —advirtió Odd—. No aguanto más…
El alemán no se apartó en el momento en que sintió a Odd estallando dentro de su boca. Se aseguró de que su amigo culminase por completo, estimulando su glande hasta el final. El rubio estaba fuera de si, y gimió fuertemente en el momento en que sintió a Jeremy culminando dentro de él. No se movió de posición. Estaba muy cómodo.
Para Jeremy fue un momento muy poderoso el eyacular así, para unos momentos después sentir a William eyaculando, casi seguido de Ulrich. Aquellos orgamos simultáneos aumentaron más su propio placer mientras terminaba su clímax.
—Maravilloso —gimió mientras intentaba reponer las fuerzas. Habían hecho algo muy sucio e igualmente estaba encantado por ello—. Voy a tener que daros clase más a menudo —bromeó.
—Aún hay algo que no nos has enseñado —le recordó Ulrich.
Como Jeremy no lo entendía, él y William se pusieron uno al lado del otro, se dieron la vuelta, y se agacharon. Sin sutilezas, completamente ofrecidos a él. A Jeremy la imagen se le antojaba deliciosa, tanto que su erección se recuperó muy rápidamente. No se lo podía creer, habitualmente sus amigos se mostraban más activos, como un rato antes. Y ahí estaban.
—¿Estáis seguros? —preguntó.
—Por supuesto. Normalmente tú siempre dejas que te hagamos todo —comentó Ulrich.
—Y hemos pensado que eso debería ir cambiando —añadió William—. Así que venga… decide —dijo en tono travieso.
—Joder, Jeremy… elige rápido porque yo no aguanto más —dijo Odd. Estaba ansioso. Ver así a sus amigos le excitaba demasiado.
—Creo que a Odd no se lo hemos ofrecido —comentó William.
—Cierto —respondió Ulrich—. Pero bueno… creo que le podemos dejar, ¿no? Parece desesperado —rio al ver la reacción incrédula de su amigo—. Pero la prioridad es para Jeremy —le recordó.
El chico no sabía por cual decidirse. Ambos eran atractivos. Pero había alguien en concreto que le gustaba más, por la diferencia de edad. Quería a William. Ulrich pareció un poco decepcionado con la decisión, pero no tuvo tiempo para preocuparse por ello. Odd corrió a por él, ansioso por pasar con él un rato.
William se puso en pie, apoyándose en las mesas para permitir a Jeremy que se asomara a su espalda. Separó bien las piernas para dejarle hacer. Disfrutó de sentir las manos de Jeremy separando sus nalgas y posteriormente sus dedos dilatándole suavemente. "Tengo que dejar que me haga esto más veces", pensó. Disfrutó además de las vistas de Odd, echado sobre las mesas, con Ulrich encima de él. El alemán estaba en cuclillas, recibiendo igualmente los dedos de su amigo para dilatarlo.
Gruñó un poco cuando sintió a Jeremy entrar en él. Su mente se nubló un poco. Sí que era bueno aquello. Lo mismo pensó el alemán cuando se dejó caer sobre el pene de Odd. El rubio le sujetó por las caderas y empezó a empujar hacia arriba. Él se movió en sincronía con él, bajo la atenta mirada de William, que movía su cuerpo con el de Jeremy.
—Acercáos… un poco… —pidió el escocés.
Ulrich se levantó un poco para dejar a Odd acercarse antes de volver a bajar y ser penetrado por él. Su sorpresa llegó en el momento en que William empezó a lamer su miembro al compás que subía y bajaba de la erección de Odd. Jeremy tanteó con su mano para encontrar el pene de William y empezó a masturbarlo al mismo ritmo que le acometía.
—Odd… me encanta… —gimió Ulrich—. Un poco más profundo, si puedes…
—Aguanta —le pidió Odd, y le separó un poco más las nalgas—. ¿Bien?
—Perfecto —respondió el alemán con una voz más aguda de la que solía tener—. Es magnífico… Me gusta…
—¡A mi también…! ¡Voy a correrme! —anunció Odd, y en ese momento estalló su orgasmo dentro de Ulrich. Este no podía aguantar más, y en ese mismo momento explotó en la boca de William.
El escocés aguantó un poco más, disfrutando de las embestidas de Jeremy dentro de él y del manoseo constante al que era sometido. Eyaculó entre los dedos de Jeremy justo en el momento en que este también alcanzaba el momento álgido de placer. Cayeron derrotados sobre las mesas, cansados.
Pero estaban tan concentrados en el placer que no se dieron cuenta de que el sol empezaba a desaparecer en el momento en que Odd estaba tumbado, con Jeremy sobre su cuerpo, practicando un 69 muy lento, pues no eran capaces de mantener el ritmo veloz. Ulrich por su parte estaba penetrando a Jeremy, tampoco velozmente pues sus energías estaban mermadas. William aprovechaba para embestir a Odd. Seguía en una nube. Desde que habían empezado aquellos juegos nunca se había dejado llevar tanto como esa tarde.
—Joder… ¿habéis visto la hora? —preguntó Ulrich una vez hubieron eyaculado nuevamente.
—Vamos a llegar tarde a cenar… y me muero de hambre —gimoteó Odd—. He hecho demasiado ejercicio.
—No eres el único —dijo William—. ¿Qué hacemos? ¿Nos vestimos y nos vamos? —preguntó.
—Pero… ¿qué hacemos con este estropicio? —inquirió Jeremy.
Miraron alrededor. Las mesas demostraban hacer sido empleadas para el sexo. No tenían más remedio que is a buscar algo para limpiarlas antes de que les pillasen.
—La próxima vez será en el dormitorio de Jeremy —propuso William. En su fuero interno, deseaba que esa próxima vez no tardase en llegar.
¡Hola a todos! Llevo tiempo sin actualizar este fic, pero los que me seguís habréis recibido notificaciones de los otros fics que estoy siguiendo, os invito a pasaros y espero que os gusten ;) Igualmente, espero que hayáis disfrutado de este one-shot.
Moon-9215: Sí, hace tiempo que todos los fics tienen un poco de trama y ahora me apetecía escribir puro xxx ;)
Alejito480: Me alegro que te gustara :) Hay que ir inventando cosas nuevas de vez en cuando.
DarkClaw1997: Me alegro que te gustara ;) Últimamente estoy escribiendo mucho grupal, así que lo más seguro es que el próximo fic sea el Jerlita que me pides en plan íntimo y romático :) ¡Gracias!
CarlosJim04: Odd es un loquillo ;) No es un género que especialmente me llame la atención el pregnant, pero no sería el primero que escribo. ¿Alguna idea?
getago94: Me inspiró tu idea para escribir este fic, hope you liked it :)
Pronto más, como siempre ;) Lemmon rules!
