Consuelo
Yumi caminaba por los pasillos de Kadic. Había salido muy airada del dormitorio de Ulrich. Para variar. No entendía cómo ese idiota le podía gustar, si era idiota. Era un idiota que idiotamente no le entendía. Claro, que cómo iba a entenderla, si era idiota.
Por un momento se recriminó a sí misma que ella tampoco se lo ponía muy fácil. Pero estaba enfadada con él y no consigo, así que pensó en ir a hablar con Aelita y quejarse un rato. Normalmente aquello la relajaba y le permitía aclarar ideas. Se le pasaría antes o después el enfado con el alemán.
Pero su sorpresa fue cuando llamó al dormitorio de su amiga y ella no le abrió la puerta. Pensó que tal vez le había pasado algo, y al no haber nadie en el pasillo, decidió entrar sin llamar. Luz apagada y nadie en el dormitorio. Y en ese momento se acordó. La pelirrosa había quedado con Jeremy para ir al cine. Qué idiota por su parte no recordarlo.
Pues tendría que irse a su casa a rumiar el enfado que tenía con su amigo. Dio unos pocos pasos, pero se detuvo pronto. Algo ocurría. Agudizó el oído. Un gemido. No, varios. Puso más atención. Un sollozo. Maldición, la habitación colindante a la de Aelita era la de...
—¿Laura? —entró, llamando pero sin esperar la respuesta.
—Dime…
A pesar de que la rubia había intentado ocultar su estado de ánimo, no era capaz de ocultar el rostro de lágrimas que tenía en ese momento. Pensando que había ocurrido algo grave, corrió a su lado. La chica estaba en su cama, sentada. Yumi se sentó a su lado, y le pasó un brazo por encima.
—Ey, ey, ey. ¿Qué ha pasado?
—Nada… No me acepta —sollozó la rubia.
—¿Quién? —preguntó Yumi.
Por toda respuesta, Laura le mostró la pantalla de su teléfono. Varios intentos infructuosos de los pasados días de hablar con Aelita. En la gran mayoría, había sido ignorada. En otros casos, le había respondido con contundentes "NO" a sus propuestas de quedar a tomar un café, un cine, o simplemente, hablar.
La chica se había tomado muy en serio su redención. Sabía que había realizado un mal papel con el grupo de amigos, y hacía por compensarlo. La gran mayoría de ellos, de hecho, ya le dirigían la palabra con normalidad. Odd, Ulrich, ella misma, incluso William era cercano a ella, o relativamente cercano. Pero su amiga de alto cociente intelectual era una ola demasiado grande para su escasa experiencia de surfera en el mundo de la amistad.
—¡Joder, incluso a Sissi le ha perdonado, y ella estuvo años haciéndoos la vida imposible! —protestó Laura—. ¿Por qué es tan dura conmigo?
"Probablemente por su temor de que quieras quitarle a Jeremy", pensó Yumi, aunque lo cierto era que la pelirrosa siempre se había opuesto a cualquier trato con la chica. A lo mejor ella debería ser la persona que consiguiera un buen acercamiento entre ambas, pero no si no notaba que su amiga estaba dispuesta a ceder un poco al menos.
—No se lo tengas en cuenta. Aelita… Ya sabes que tuvo un pasado muy duro. No te contamos los detalles porque eso le corresponde a ella. Demuéstrale que…
—¡No puedo demostrarle nada si no quiere verme! —protestó la rubia—. No sé ni para qué me molesto. Debería… ¡llamar a papá y pedirle que me trasladen!
Fue a marcar el número de su padre, pero Yumi le quitó el teléfono de la mano. Tampoco encontró una gran resistencia por parte de la rubia. Había sido un arrebato, sin más. Yumi dejó el teléfono sobre la cama y trató de consolar a su amiga. No era una amiga del alma, pero no podía negar que le caía bien.
—Espero no causarte problemas —dijo Laura—. Sé que ella es tu mejor amiga, si discutís…
—Hace tiempo lo dejamos claro: ella puede decidir hablarte o no, pero no puede tomar esa decisión por los demás —aclaró Yumi—. Y lo aceptó sin ningún problema.
—Gracias —respondió la rubia. Le dio un beso a la japonesa en la mejilla y se dejó calmar por ella. Al poco rato ya se sentía mejor. No estaba tan sola—. Bueno, no quiero entretenerte más… te lo agradezco mucho, Yumi.
—No pasa nada. Y si Aelita continúa tan cabezota, ya sabes lo que tienes que hacer.
—¿El qué?
—Esto —añadió Yumi en tono de broma, mientras le daba un golpecito con un almohadón a la rubia.
—¡Oye! —protestó, aunque no se había enfadado realmente.
—Es divertido, ¿verdad? —respondió Yumi.
—Pues no lo sé —comentó Laura. De un rápido movimiento, agarró otro almohadón y le devolvió el golpe a Yumi—. Uy, sí que lo es.
—¡Serás…!
Empezaron una pequeña guerra de almohadas. Rieron. Laura se sentía mejor. Con aquella chica se lo podía pasar muy bien. Perdió el equilibrio al ir a golpear a Yumi, y cayó sobre el colchón. Se vio atrapada por el cuerpo de Yumi, que se acercó a ella.
—Ríndete…
—No —rechazó Laura.
Se miraron a los ojos un momento fugaz. Yumi se impulsó un poco más hacia adelante. Estaban demasiado cerca. Pero se acordó de que estaban jugando, y volvió a levantar los brazos sujetando el almohadón para derrotarla. Laura logró levantar los brazos para cubrirse, pero un quejido de dolor provocó que Yumi dejara el juego.
—¿Qué te ocurre? —preguntó la japonesa.
—Me he hecho un poco de daño —protestó la rubia—. En el hombro.
—Espera, quítate la blusa.
—¿Qué? —preguntó Laura. Se puso colorada, y eso que no estaba segura de haber escuchado bien.
—Que te quites la blusa, hazme caso.
Un poco tímida por quitarse la prenda delante de Yumi, Laura obedeció. La japonesa se sorprendió. Aquella blusa tapaba una camiseta. Pero en camiseta, la rubia ganaba bastante. Tal vez debería darle consejos sobre vestimenta, pero en otro momento. Ahora la ayudaría con el hombro.
—Deja el brazo muerto —le pidió mientras lo sostenía—. Así. Dime si te duele.
Intentó no protestar mucho. La japonesa le movía el brazo suavemente en círculos mientras le masajeaba la zona del hombro. El problema era la maldita tela de aquella camiseta, que le resbalaba los dedos a Yumi e impedía hacerlo en condiciones. Supuso que no habría ningún problema en pedirle que se la quitara también.
—Me da vergüenza —comentó la rubia.
Yumi se levantó, puso el cerrojo de la habitación, y luego bajó la persiana, dejando un ambiente muy íntimo para las dos. Un poco más confiada, Laura se quitó la prenda, y Yumi pudo continuar aquel masaje. El dolor fue remitiendo. La japonesa sabía cómo tratar su cuerpo.
—Ya me siento mejor. Muchas gracias —dijo Laura.
—No me las des. Pero ¿sabes qué?
—¿Qué?
Y de pronto, un almohadón golpeó contra su cabeza, y cayó de espaldas sobre la japonesa.
—Que te he ganado —dijo Yumi, y le sacó la lengua.
No sabía qué clase de impulso era ese. Pero Laura subió un poco por el cuerpo de Yumi, y de pronto sus labios se encontraron. Fue apenas un momento. Ninguna de las dos dijo nada. Estaban procesando lo ocurrido. Laura se apartó, pero fue solo un momento. Darle un beso del revés era mucho más incómodo que estando frente a ella, y volvió a besarla.
"Debería pararme… Detenme, Yumi", pensó para sus adentros, pero la japonesa no parecía querer detenerla. Tal vez porque sus labios correspondían al beso. Tal vez porque sus manos empezaban a acariciarle la espalda. Tal vez porque se estaba echando hacia adelante, quedando encima de ella.
—Ya es la segunda vez que estoy aquí arriba hoy —bromeó la japonesa—. Me pregunto si te parece bien.
—Me lo parece pero… yo no sé lo que he hecho. Ni sé qué has hecho tú.
Pero Yumi no la escuchaba. El cuerpo de Laura… Se reprendió haber pasado demasiado tiempo con Odd, pues la expresión "Joder, está buenísima" jamás había cruzado su mente hasta ese momento. Tal vez debía dejar que Laura también valorase su cuerpo. Y nada mejor para ello que despojarse de la sudadera, mostrando su cuerpo. Debajo, Laura, más inocente, exhibiendo un sujetador blanco. Encima, Yumi, más lanzada, solo cubierta por un sostén negro.
—Eres preciosa —dijo finalmente Yumi, acariciándole la mejilla a Laura.
—No me puedes decir eso… Yumi, bésame, por favor.
Dando rienda suelta a su placer, la japonesa volvió a besar a su amiga. Las manos de las dos comenzaron una expedición exploratoria en el cuerpo de la otra. El cuerpo de Yumi parecía tan delicado al tacto. No entendía por qué estaba pasando aquello, pero no le importaba. Se sentía bien. Le gustaba sentirse deseada de aquella manera. Los besos que la japonesa le daba por el cuello eran una maravilla.
Yumi jamás se había atrevido a mostrar esa faceta suya. Pero se sentía cómoda haciéndolo con Laura. Le gustaba el suave tacto de su cuerpo, le gustaba el delicioso sabor de su piel. Y le encantaba ver cómo se dejaba llevar por ella. Se incorporó un momento, solo para liberarse de la presión del sujetador, para sorpresa de la rubia, que se puso colorada.
—¿Vas a dejarme verte? —preguntó, en un susurro.
—Tal vez… te gustaría quitármelo tú.
Sonriendo, Yumi volvió a aproximarse a la chica. Se besaron, y las manos de Yumi tantearon bajo su cuerpo hasta encontrar el cierre de aquel sujetador. Lo abrió con maestría, y tiró y tiró de la prenda hasta que no hubo nada entre sus cuerpos.
—Esto se siente genial —murmuró Laura, sorprendida.
—Y creo que se puede sentir aún mejor. Si me dejas —comentó Yumi—. ¿Me dejas?
El "Sí" de Laura fue más impulsivo de lo que le hubiera gustado. Y se horrorizó al ver que Yumi se apartaba. Mierda, la había espantado. Pero antes de poder pedirle que no se fuera, observó como la chica se deshacía de su pantalón. Aliviada, se dejó hacer mientras la japonesa se ocupaba de quitarle el suyo. Le gustaron las caricias en las piernas.
No dijo nada más mientras Yumi empezaba a dar rienda suelta a su boca. Simplemente se limitó a gemir mientras sentía la lengua de Yumi dándole mucho placer en sus senos. Siempre había pensado que aquellas cosas estaban fuera de lugar, pero ahora entendía cómo a la gente le gustaba tanto. Sintió un escalofrío cuando la mano de Yumi palpó su intimidad por encima de la tela de sus braguitas. Era estimulante… Pero no tanto como el momento en que la mayor apartó la tela y le dio unas suaves caricias antes de que su dedo índice resbalase en su interior.
—¡Aaaaah! —gimió la rubia.
—¡Perdón! —se asustó Yumi, y apartó su mano.
—¿Qué dices? Sigue, por favor… así… —gimió cuando los dedos de Yumi se volvieron a ocupar de ella—. Esto es maravilloso… aaaah…
Yumi dio rienda suelta a su mano y a su boca. El sabor de los pechos de Laura le encantaba. Su mano resbalaba con suavidad en el sexo de Laura. Y tenía que probar una cosa. El sabor de los jugos de aquella húmeda cavidad. Se llevó el dedo travieso a los labios, y degustó su sabor.
—¿Por qué has hecho eso? —preguntó Laura.
—Para asegurarme que lo que voy a hacer ahora me va a encantar —respondió la japonesa con una sonrisa, y bajó por el cuerpo de la rubia. Tiró con velocidad de sus braguitas, dispuesta a probar el sabor sin intermediarios, pero Laura la detuvo.
—Espera…
—¿No te apetece? —preguntó Yumi. Tal vez habían llevado la experiencia demasiado lejos. Aquel tirón tal vez había sido excesivo.
—No es justo que solo me des placer a mi —balbuceó Laura—. ¿No quieres que yo también te haga sentir bien?
Yumi sonrió ampliamente. Dejó que la rubia tirase de sus braguitas también, y se situó encima de ella con cuidado. Bajó su cuerpo despacio, permitiéndole a Laura una perfecta perspectiva de su sexo, al igual que ella lo tenía de la intimidad de Laura. Ambas se quedaron paralizadas por un momento. Al fin y al cabo, jamás había visto algo así, salvo las suyas propias. Pero Yumi no había llegado hasta ahí para detenerse, y llevó su lengua al sexo de Laura. En seguida supo que lo estaba haciendo bien.
Laura no se quería quedar al margen, había prometido a Yumi una buena experiencia para las dos y eso le iba a dar. Si ella se sentía bien, Yumi lo merecía igual. De forma que aproximó su lengua al sexo de la japonesa, y probó su sabor, y quedó rendida por lo exótico del mismo. Su lengua empezó a desenvolverse con soltura por la intimidad de su amiga.
No tardaron ambas en empezar a jadear, y se preocuparon por si alguien llamaba a la puerta, aunque lo más probable sería que lo ignorasen. En aquel momento solo existían ellas dos, dando y recibiendo placer mutuo. La rubia probó a hundir sus dedos con suavidad en la cavidad de Yumi, y su gemido le confirmó que le gustaba, y comprobó ella misma lo bien que se sentía cuando la japonesa le devolvió el gesto.
Su cuerpo empezó a temblar. Estaba cerca, muy cerca del orgasmo. No era la primera vez que tenía uno, se había dado placer muchas veces, pero aquella vez era distinto, y mucho más poderoso. Aguantó el ritmo como pudo hasta que sintió que estallaba en una gran ola de placer. Estaba agotada, al igual que Yumi, que se tuvo que echar encima de ella para reponer fuerzas.
—Nunca pensé que haría algo así… —comentó Laura. Había perdido la suficiente vergüenza como para acariciar mientras admiraba la belleza del sexo de Yumi—. Es decir, pensé que mi primera vez sería más… planificada.
—Perdona por habértela quitado —murmuró Yumi. Se sentía un poco culpable.
—En absoluto. Me ha gustado muchísimo. Es decir, yo pensaba que sería con algún chico especial… y ha terminado siendo con una chica muy especial —Yumi se giró para mirarla—. Me siento muy afortunada.
La japonesa giro con cuidado y trepó hasta la altura de Laira. Se dieron un tierno beso.
—Yo no sabía qué pensar tampoco de mi primera vez pero ha sido genial —reveló—. No sabía si sería con… un chico —obvió la palabra "Ulrich"—, pero siempre he tenido curiosidad por las chicas. Y me alegra haber tenido la oportunidad contigo.
—Pero…
—¿Pero?
—¿Pero es que hemos… terminado?
Yumi sonrió ante la pregunta de Laura. Se situó entre las piernas de Laura, cruzando una con las de ella. Sus sexos en contacto. Un leve movimiento. Suave fricción. Y deliciosa. Gimió, y Laura también.
Un pequeño empujoncito más. Más fricción. Qué gusto. Miró hacia abajo, con la rubia sometida a sus movimientos, los ojos cerrados y sujeta a las sábanas por el placer. Apoyó una de las piernas de la chica sobre su propio pecho y aumentó el ritmo de la fricción. Qué rico.
—Yumi… como sigas así… voy a… aaaaah, sí…
—¿Tanto te gusta? —preguntó la japonesa en tono erótico—. ¿Quieres más?
—Siiiiih… Yumi, me encanta… más, por favor…
Varios minutos se estiraron en el placer, los cuales depositaron a Laura en su clímax. Apenas fue consciente de que estaba llegando, hasta el punto en que su orgasmo le advirtió en el último momento de que estaba culminando. Gimió largamente gracias al buen hacer de la japonesa.
—Yumi… ¿esto en qué sitio nos deja? —preguntó la rubia. Tenía la cabeza apoyada en las piernas de Yumi mientras ella le acariciaba los cabellos.
—Pues no lo sé… pensaba simplemente ser bi declarada…
—Me refiero a que no soy idiota. Sé que hay algo entre Ulrich y tú.
—Entre él y yo hay menos de lo que te piensas. Tal vez por eso no me siento culpable por lo bien que lo hemos pasado esta tarde —le dijo en un susurro—. La verdad, me gustas bastante…
Laura se puso colorada.
—Pero tampoco te quiero presionar. Tomemos nuestro tiempo, pensemos en lo que queremos, ¿vale?
Laura asintió. Yumi se quedó un rato más en silencio con ella, hasta que suavemente rompió la magia de la escena poniéndose en pie para vestirse. A la rubia le hipnotizó aquella escena.
—¿Y si… mientras me lo pienso… quisiera repetir? —preguntó, muerta de la vergüenza.
—¿Tienes mi número? —preguntó mientras se subía el pantalón.
—Sí, lo tengo en la agenda.
—Pues solo tienes que enviarme un mensaje —dijo Yumi, que se había puesto la sudadera otra vez y le dio un susve beso a la chica—. Adiós, preciosa.
Incluso ella misma se sorprendió por el piropo dedicado. Salió del dormitorio en silencio, ya que no podía tardar mucho en volver a casa. En ese momento sonó un mensaje en su teléfono. "Será Urlich. O Aelita", pensó mientras lo sacaba de su bolsillo.
Miró el mensaje, sonrió, y dio media vuelta. El mensaje era de Laura y ponía "Quiero volver a verte".
¡Buenas tardes! Como se nota que en vacaciones uno dispone de más tiempo para hacer cosas, de modo que he podido actualizar este fanfic con un one-shot. Es un poco corto pero realmente con ellas dos... Son una pareja extraña xD Espero que os haya gustado :)
Como siempre, ronda de respuestas a vuestras reviews... sí, las que me pusisteis en mayo... qué desastre, por Xana.
Alejito480: ¿Quién si no Odd iba a proponer una idea semejante como esa? xD ¿Y de paso quién dice que las chicas no se lo pasaron bien por su cuenta? :P Me alegro de que te gustara :)
Moon-9215: Pues supongo que una maravilla, espero que te gustara de veras :)
CarlosJim04: Pues sí, veo bastante capaz a Odd de montar ese estropicio... Si es una sugerencia, dime con qué chicas lo haría ;)
Guest: Pues me lo anoto ;) Espero pronto darle rienda suelta.
getago94: Bueno, he desarrollado el primer yuri que me pediste, espero que te haya gustado :)
Por cierto, aprovecho para anunciar que... ¡El acuerdo sexual is back! ¡Sí,' Code: Lemon Evolution' tendrá una cuarta parte, continuación de 'Code: Not more lemmon?!', y pronto podréis disfrutar del primer capítulo aquí, en FanFiction, as usual ;) Lemmon rules!
