Diario

Tamiya regresó al dormitorio después de haber estado en la biblioteca. Le estaba muy agradecida a Jeremy. El chico había dedicado un largo tiempo a explicarle las ecuaciones de primer grado, y ella estaba segura de que habría preferido pasar ese valioso tiempo con Aelita en vez de con ella. En realidad no creía que se merecieran aquel grupo de amigos, y a veces se sentía un poco intrusa. Pero las habían acogido con los brazos abiertos, a ella y a Milly y eso la hacía muy feliz.

Y con esa alegría traspasó la puerta y se sorprendió al ver a su compañera de cuarto tumbada bocarriba en la cama mirando al techo. O a la nada, más bien. Parecía no haberse percatado de su presencia. Probó a tumbarse a su lado y al ver que no reaccionaba, probó a hablar.

—Qué bonito es el cielo estrellado —bromeó.

—Precioso —afirmó la otra, aún en su mundo.

—¡Milly! ¡Despierta!

—¡Ay! Perdona, Tamiya, no te he notado llegar.

—Ni que me sentara a tu lado, ni que te he hablado… ¿estás bien? —preguntó. Notaba un poco de mala cara en su amiga. Parecía ligeramente triste, y como era una persona muy alegre, se notaba demasiado.

—Debería. Pero no del todo —respondió.

—Sabes que me puedes contar lo que sea —le recordó Tamiya.

—Lo se… ¿Recuerdas cuando te dije que había superado lo de Ulrich?

—Claro que me acuerdo.

—Bueno. Pues me ha dolido un poco saber que ha empezado a salir con Yumi. Ya son novios formales —le contó—. Ahora sí que se ha acabado.

"Pero eso ya lo sabías", pensó Tamiya, aunque tenía el tacto suficiente como para no decirlo.

—Supongo que piensas que soy una tonta —dijo la pelirroja.

—Claro que no. Es normal que aún sientas algo. Pero al final pasará. Ya lo verás —dijo, intentando animarla—. Eres la chica más guapa de nuestro curso. Muy pronto conocerás a alguno que te guste, ya verás.

—No, si gustarme me gustan varios. Pero son tontos —bromeó Milly. Se sintió un poco aliviada al hacer el chiste.

—Muy tontos —afirmó Tamiya, siguiéndole el juego—. Pero no son malos. Bueno, no la mayoría.

—Eso es verdad. Bueno, ¿me esperas? Voy a ducharme y bajamos a cenar, ¿vale? —preguntó Milly.

—¡Claro!

La pelirroja se puso en pie, sacó la ropa del armario, y fue hacia la puerta, pero antes de salir se giró para ver a su amiga.

—Pero te has equivocado. La más guapa del curso eres tú —le dijo con una sonrisa.

—Qué tonta eres. Vamos, ve a la ducha —rió Tamiya.

—Vale, mamá —y la pelirroja salió con una leve risita.

Tamiya contó lentamente hasta diez. Cuando se cercioró de que seguía a solas, se movió hacia su cama y de debajo del colchón sacó una libreta. Buscó la primera página en blanco y empezó a escribir.

"Querido diario: la competencia se ha reducido. Milly no puede estar con Ulrich. Lo malo de todo eso es que no me ayuda a estar con ella. Yo solo quiero hacerla feliz. Y creo que para ello", contuvo el llanto antes de continuar, "tendré que ayudarla a encontrar un novio", una lágrima cayó sobre el papel pero continuó escribiendo, "ya que jamás podría querer a una chica como yo. Sé que nunca vas a leer esto, mi amor. Pero te amo, Milly. Y siempre voy a estar cuando me necesites".

Cerró el cuaderno. Mierda, no quería llorar. Solo desahogarse un momento. Guardó la libreta en su sitio y se miró al espejo. Rápido, pañuelos. Se secó los ojos. Menos mal que no se maquillaba. Las pruebas de su llanto habían desaparecido. Ya solo le quedaba esperar. Y aparentar normalidad. En eso era una experta. Su amiga no había sospechado de sus sentimientos desde hacía un año, momento en que empezó a verla como algo más que una simple amistad.

Obviamente, el hecho de saber que Milly estaba pillada por Ulrich le había cortado mucho cualquier paso en falso que pudiera haber dado. Al fin y al cabo… a Milly le gustaban los chicos. No tenía nada que hacer con ella. Y si no fuera Ulrich, lo más probable era que se fijase en Hiroki. Y serían muy felices, por supuesto. Y ella tendría que pensar en alguna otra chica en quien fijarse. Algo complicado, pues ese sueño en que se veía a si misma viviendo con Milly y durmiendo entre sus brazos era cada vez más frecuente.

—¡Ya estoy aquí! —anunció la pelirroja, aún con el pelo levemente húmedo por la ducha—. ¿Bajamos?

—¡Vamos! —respondió la chica de tez oscura.

Se lo pasaron muy bien aquella noche en la cena. Odd se había aprendido varios chistes y a pesar de que resultaban bastante tontos era un ambiente agradable el que había en la mesa. Milly incluso habló un momento con Ulrich, dándole la enhorabuena por su noviazgo con Yumi.

Por suerte para Milly aquella noche tuvo un sueño y descansar tranquilo. Y bajo la luz de la luna, Tamiya se quedó unos largos minutos observando su figura dormir. Milly era tan bonita. Le hubiera gustado mucho darle un beso. Pero no, esa frontera no sería cruzada. Se lo había prometido: solo la besaría si Milly la besaba primero. Y dormir con ella… No, demasiado arriesgado. Estaban bien así. Cerró los ojos. Se estaba quedando dormida.

—¡Tamiya! ¡Tamiya! ¡Tamiya, despierta! —oyó.

—Mmmm… poquito más… —murmuró Tamiya sin abrir los ojos.

—¡Tamiya, que llegamos tarde!

Con aquella frase la chica abrió los ojos, y vio a su amiga encima de ella.

—Mi… lly —completó. A punto había estado de decir "Mi amor"—. ¿Qué pasa?

—No ha sonado el despertador. Tenemos quince minutos antes de ir a clase.

—¡Mierda! —protestó Tamiya, y se levantó de un salto—. ¡Y tenemos que hacer las camas antes de irnos!

—¡Yo me duché ayer! ¡Date prisa, yo hago tu cama!

—¡Gracias! —dijo Tamiya mientras sacaba unas prendas aleatorias del armario y salía disparada hacia las duchas. Joder, ¿cómo era posible? Si siempre ponían el despertador. Pero claro, cambiaban la hora dependiendo de si tenían que estudiar por la mañana antes del desayuno o no, o si debían ducharse… Y seguro que por eso se les había olvidado programarla aquella noche.

La profesora Hertz estuvo a punto de castigarlas fuera de clase por llegar diez segundos después que ella al aula, pero afortunadamente, las dejó pasar. Ocuparon sus asientos al fondo de la clase y pronto se sumieron en aquellos mundos de estudios que se les hacían cuesta arriba en algunos momentos.

—¿Hoy también te dará clase Jeremy? —preguntó Milly a su compañera de habitación cuando era ya la hora de comer.

—No, hoy iba al cine con Aelita —respondió Tamiya—. Podríamos ir a la biblioteca y estudiar juntas —propuso en ese momento.

—Prefiero que estudiemos en el dormitorio. Al final nadie guarda silencio en la biblioteca —dijo Milly. Y era cierto, las últimas semanas Jim parecía pasar de la vigilancia y se dedicaba a jugar al Candy Crush en el móvil con los auriculares puestos.

—Me parece bien. ¿Qué nos toca ahora?

—Historia. Espero no dormirme.

Así que subieron al aula de Historia, donde dieron la clase más lenta con el profesor más monótono y que ponía la calefacción más alta. Tamiya estuvo a punto de caerse dormida, pero Milly la mantuvo despierta con cuidado, con suaves toques en el hombro, antes de que se diera un golpe en la cabeza contra el pupitre.

—Bueno, pues por hoy se acabaron las clases —dijo Tamiya cuando por fin estaban en el dormitorio—. Gracias por evitar que me duerma… aunque si me quedo aquí mucho rato me dormiré igualmente —se rió, se había tumbado en la cama y el sueño volvía a llamarla—. ¿Estudiamos?

—¿Qué es esto? —preguntó en ese momento Milly.

Tamiya levantó la cabeza para ver a qué se refería su amiga. Y en ese momento se le cayó el alma a los pies. Su libreta. Su diario. Se le cortó la respiración.

—¿De… de dónde lo has sacado?

—Estaba debajo de tu cama, lo vi esta mañana cuando te puse bien las sábanas —dijo Milly. Miraba hacia abajo. Obviamente sabía que había visto algo que no debía haber visto—. Lo siento, pero estaba abierto…

—Milly…

—Y vi mi nombre escrito…—continuó hablando. Para Tamiya aquello era el fin de todo—. No sabía lo que me iba a encontrar… Lo siento mucho…

—Soy yo quien lo siente —dijo Tamiya.

—¿Lo sientes? ¿Sientes sentir estas cosas tan bonitas por mi? —preguntó Milly. Se sentó al lado de su amiga, que no sabía qué decir en ese momento—. No sabía que mi fijación por Ulrich te hiciera daño… Y ese poema que me dedicaste me ha gustado mucho.

—Deja de reírte de mi. Por favor —pidió Tamiya. Eso le dolía más que cualquier otra cosa.

—No me estoy riendo. Lo pienso de verdad.

Y en ese momento se apoyó sobre el hombro de Tamiya, que no sabía qué pensar de la situación. Bueno, de todo lo terrible que podía ocurrir, aquello no era ni siquiera malo. Qué naturalidad. Mejor eso que nada.

—Tamiya… —murmuró Milly—. Dime, ¿cómo es?

—¿Cómo es qué? —preguntó su amiga.

—Querer… Estar con una chica.

—… Supongo que no es muy distinto a un chico —respondió finalmente tras pensarlo. Y era así. Le habían gustado los chicos y no había sentido nada distinto por Milly.

—¿Me lo enseñas?

Tamiya no entendió la petición de su amiga. Pero en ese momento la pelirroja se giró para estar por completo frente a ella. La miró directamente con ojos brillantes. La morena no podía resistir mucho aquella mirada. ¿De verdad quería saberlo? Sería muy idiota si desperdiciaba la ocasión. Un beso. Podría besarla. Solo un momento. Sus ojos se cerraban al tiempo que se acercaban. Y entraron en suave contacto. Pero retrocedió rápido, como si le diera miedo. Miró a su amiga. Seguía con los ojos cerrados.

—A la mierda —dijo.

Se impulsó hacia adelante, sus manos sostuvieron las mejillas de Milly y la besó con ganas. Su respiración se aceleró al notar que su amiga le estaba correspondiendo. Movió las manos hasta estar en su espalda, se inclinó hacia adelante y quedó tendida encima de ella. Separó sus labios de los de la chica. Sentía que se había puesto colorada, y por supuesto la pelirroja también.

—Milly… —susurró mientras la besaba en la mejilla—. Milly… —un beso en el cuello—. Milly —de nuevo en sus labios—. Me gustas muchísimo… Y no quiero parar —imploró.

—No te he pedido que pares —susurró la otra—. Me está… gustando —añadió.

Y es que el dulce trato que le daba Tamiya le estaba provocando una reacción muy poderosa. Empezaba a tener mucho calor en aquella situación. Pero no quería romper el momento. Tamiya estaba llevando las riendas, y pretendía dejarla continuar. No sabía dónde acabarían pero le interesaba disfrutar del trayecto.

Sintió un cosquilleo por su vientre. Tamiya le había levantado levemente la camiseta y ahora se entretenía con sus labios por aquella zona. Sin darse cuenta empezó a acariciarle el cabello, por detrás de la oreja, sus mejillas. Estaban muy tranquilas, lejos de lo mundano. Solo estaban ellas dos.

—¿Sabes? Tengo calor —dijo Milly—. Supongo que no te importa que me quite la camiseta…

Tamiya, que había pasado semanas desviando la mirada de Milly cuando se cambiaban después de gimnasia, no podía negarse. Era hermosa. Y de momento, toda para ella. Ahora estaba cubierta solo por un pantalón y aquel sujetador que empezaba a estorbar. Pero no llegaría tan lejos, no. Se limitó a apoyar la cabeza entre sus senos en desarrollo. No se lo podía creer. "Por favor, Milly… Si me vas a detener hazlo ahora", pensó. Pero no fue así y probó a poner las manos sobre sus pechos. Le gustó. Se podría quedar así dormida todas las noches.

—¿Qué te parece si te quito esto? —preguntó al cabo de un rato y empezó a bajar sus pantalones.

—No… —murmuró Milly—. No me voy a quitar nada más. Si no te lo quitas tú primero —añadió, bastante avergonzada.

Estaba a punto de desmayarse. Le estaba pidiendo que… En cuanto recobró la conciencia se puso manos a la obra. Su camiseta voló por el aire, y en ese momento se acordó. Ella no llevaba sujetador. Pese a que sus pechos también empezaban a crecer, aún no consideraba necesario usarlo. Y así había quedado expuesta antes Milly… que sonreía tímidamente al verla.

Así que ambas se animaron y empezaron a quitarse los pantalones. Se sonreían. Las prendas desaparecieron y en ese momento, la pelirroja giró sobre su cuerpo quedando de espaldas.

—Me lo puedes desabrochar —pidió más que afirmarlo.

Tamiya se apresuró en abrir aquella prenda y le dio un beso en aquel punto de su espalda. Luego otros besos más por aquella extensa zona de deliciosa piel. Se tumbó suavemente sobre ella y volvió a besuquear su cuello. "Si me muero ahora, moriría feliz", pensó para sus adentros. "Esto tiene que ser un sueño. Me he desmayado cuando ha sacado mi cuaderno. Y dentro de un rato me despertaré". Pues entonces aprovecharía a tope aquel sueño.

Con cuidado tiró del hombro de Milly para estar sobre ella. Era preciosa, era preciosa, y era suya. Volvió a tenderse sobre ella con cuidado, solo para disfrutar del sabor de los labios de su amiga. Debía tener cuidado. Ella era especial. No podía ser brusca. Pero qué demonios, empezó a acariciar su cuerpo desnudo. A Milly parecía gustarle. Suspiraba suavemente con sus caricias. ¿Y si probaba en sus senos? Qué gemido… Iba a perder la cabeza.

—¡Milly! —exclamó en el momento en que su amiga le empezó a devolver las caricias.

—Perdón… ¿No te gusta?

—Claro que sí… no me lo esperaba…

—¿Seguimos? —propuso.

Tamiya asintió y se dejó hacer por su amiga mientras correspondía a sus caricias. Definitivamente aquello era un sueño, uno del que no quería despertar. Arriesgó a ir un paso más adelante. Su boca bajó a por los pechos de Milly. Desgustó su delicioso sabor mientas la pelirroja solo podía gemir. "Si, mi amor, esto te va a encantar", pensó mientras seguía probando aquel delicado cuerpecito.

—Con permiso —susurró Tamiya mientras empezaba a quitarle las braguitas. Milly colaboró levantando el trasero para que le pudiera retirar la prenda. Luego empezó a señalar a Tamiya—. Lo se, lo se. Ya voy —sonrió Tamiya mientras se quitaba las suyas.

—Y ahora… ¿Qué hay que hacer?

Para su sorpresa, Tamiya sí que lo sabía. Se situó lentamente entre las piernas de Milly. Hasta donde sabía, la pelirroja nunca se había dado placer. Al contrario que ella, y podía enseñarle ciertas cosas. Se lamió un dedo, y suavemente lo puso en la zona prohibida de Milly. Con una lentitud extrema empezó a deslizarlo en su interior.

—¡Taaaa… miiii… yaaaa…! —gimoteó la pelirroja—. ¡Me encantaaaa!

—Disfrútalo —susurró la chica—, verás que bien.

Empezó a dar rienda suelta a sus dedos, consiguendo que Milly se retorciera por el placer. Esta no se podía creer las maravillosas sensaciones que obtenía. Le gustaba mucho, demasiado.. y de pronto, un leve chorrito se le escapó. Tamiya no se lo podía creer. Le había conseguido el orgasmo.

—Genial… —susurró Milly.

—¿Te ha gustado?

—Mucho… quiero hacerte lo mismo… pero no sé cómo…

—¿Quieres que te enseñe? —preguntó Tamiya, emocionada.

La pelirroja asintió. Tamiya se tumbó a su lado y le indicó que separase las piernas. Milly empezó a imitar los movimientos de Tamiya. Era extraño, siempre consideró que tocar ahi era "sucio". Pero ahora lo veía de modo distinto.

Esta vez con más calma, Tamiya le mostró como jugar con sus labios interiores… como penetrarla con el dedo sin herirla con las uñas… cómo estimular ese punto de placer que se llamaba clítoris. Se besaron en aquel momento del manoseo, si no, sus gritos habrían llamado mucho la atención. Continuaron durante un rato hasta que sus cuerpos fueron sacudidos por la ola de placer máximo. Un orgasmo.

—No sabía… que supieras tanto. De sexo —jadeó Milly mientras intentaba recuperar la respiración—. Ni que fuera algo tan bueno.

—Y no es lo único que podemos hacer —le dijo Tamiya. Cuanto más tardara en despertarse, mejor.

"Creo que el sexo oral puede ser prematuro", pensó mientras separaba con suavidad las piernas de Milly, "pero con esto nos podremos sentir bien las dos", se situó encima de ella, dejando sus sexos en perfecto contacto.

Empezó un suave movimiento de cadera que se sintió muy bien. Sus cuerpos se entendían a la perfección y la fricción que se daba entre sus intimidades era deliciosa. Era más sencillo así, cuando estaban tan húmedas por el inmenso placer que habían recibido. Miró hacia abajo, la tierna mirada de Milly sometida a aquel placer la volvía loca.

Aumentó el ritmo, no podía aguantar más. Quería placer, quería a Milly, quería no despertarse de un sueño tan fantástico.. Un poco más, estaba a punto. El mejor momento de su vida, estaba haciendo el amor con Milly. Un poco más. Su cuerpo empezó a derretirse en olas y olas de placer, pero no podía permitirlo, no si su amada no llegaba al orgasmo. Aunque eso no era complicado, ya que la joven Milly estaba en ese momento gimiendo y su cuerpo se contraía. Llegaba, a la vez que ella. Sonrió, y perdiendo todas las fuerzas, cayó derrotada sobre el cuerpo de su amiga, y sin darse cuenta, se quedó dormida.

Al despertar se dio cuenta de que tenía algo encima. Abrió los ojos despacio, y no se lo podía creer. Era Milly. Ambas continuaban desnudas. La única diferencia era que la pelirroja reposaba sobre ella, y no al revés. Y se fijó en que las tapaba un adredón. Miró la cama de su amiga: era el de Milly. De modo que… no había sido un sueño. Todo había ocurrido de verdad.

Bueno, había otra diferencia: fuera había anochecido. ¿Cuánto tiempo llevarían así? Miró el reloj despertador, y se alivió. Faltaba media hora para la cena. Pero mejor si iba despertando a su amiga. "Aunque a lo mejor se arrepiente de lo que le habéis hecho".

—Milly… —susurró—. Milly…

—Estoy despierta —afirmó ella—. Solo descansaba un poco los ojos. ¿Qué tal estás?

—¿Yo…? De maravilla… ¿Qué pasó?

—… ¿No te acuerdas? Tú y yo… hemos tenido sexo.

—Claro que me acuerdo. Por eso estoy de maravilla —sonrió Tamiya, y se alegró al ver que la otra sonreía también—. Me refiero cuando… acabamos.

—Te quedaste dormida encima de mi. Pero pensé que nos íbamos a enfriar. Por eso te tumbé, fui a por mi colcha, y me acurruqué contigo. ¿Lo he hecho mal?

—No, mi amor. Lo has hecho bien.

—Me llamas "mi amor" —sonrió Milly—. No te asustes. Me ha gustado. Y me gustaría, bueno. Que esto no haya sido cosa de un día.

—No lo será. Te quiero muchísimo.

—Aún así, voy a preguntártelo. ¿Quieres ser mi novia?

Por toda respuesta Tamiya besó a Milly, muy suave y dulcemente. En ese momento, era la chica más afortunada del mundo.


¡Hola a todos! Espero que os haya gustado el one-shot. Después de unos cuantos bastante intensos, me apetecía escribir uno un poco más soft con estas dos :)

Alejito480: Me alegro que te gustara. Pero eso de "bastante" buena... ¿cómo osas? xD Olvida la scyphozoa. En cuando la segunda parte, sí, la haré, pero dame tiempo xD Saludos.

DemonElAbogadoOscuro0722: Era la oferta, un 3x1 (?) Me anoto las ideas que me dejas ;)

CarlosJim04: ¡Gracias! Supongo que de tanto en tanto puedo escribir algún "pregnancy", pero no es mi estilo favorito. No sé por qué, pero hay algo que no me convence.

Mojo: ¡Gracias! Sí, habrá secuela a demanda popular xD Y sí, más o menos sería así la cosa, pero tengo que montarla bien en mi cabeza.

Jafar2000: Odd tiene ese toque humorístico personal que le da el tono jocoso a toda historia xD Ya me contarás qué te pareció el de "Aquella rivalidad" cuando lo leas. Y sé que puede dar juego, pero me temo que la scyphozoa sobrepasa mi capacidad de escribir escenas lemmon xD

Pronto habrá más lemmons, por supuesto. Y aprovecho para desearos feliz navidad o la festividad que sea que os guste, que no me voy a poner a discutir al respecto xD Lemmon rules!