Graduación

Nota: este one-shot, para celebrar que van 100, estaría situado justo antes de "Code: Lemon Revolution", el verano en que acabaron en Kadic para empezar la universidad. Por ello, hay algunos cambios en los posibles emparejamientos y en mi propio canon. Tampoco es que importe mucho. Va a ser puramente lemmon. Sin dramas, y totalmente gratuito. Please enjoy :)


El sol característico del verano recaía sobre la ciudad de la torre de hierro. Y la academia Kadic estaba vaciándose. Tras la última ceremonia de graduación, muchos alumnos no regresarían a aquel lugar. Pero un grupo de personas ya se había retirado para un despido privado. Nada demasiado largo, por supuesto. El año que viene entrarían en la universidad. Pero el verano era largo y no iban a volver a verse en mucho tiempo. De modo que, tras hablar con sus familias, iban a hacer noche por última vez en The Hermitage.

—¡Por nosotros! —dijeron todos los presentes, alzando sus copas de champán. Lo habían conseguido. Todos ellos graduados. Con una banda por encima de los hombros. Yumi y William, que habían finalizado un año anterior, habían rescatado las suyas del armario y también se las habían puesto para aquella ocasión.

—¿Y cómo que Hiroki no se ha animado a venir? —preguntó Sissi, mirando a la japonesa.

—Pues porque Milly, Tamiya y Johnny no iban a poder venir al final. Así que me ha dicho, de su parte, que nos lo pasemos muy bien celebrando la graduación.

La graduación real, al margen de la celebración del grupo, había sido dos días antes. Una noche que no había terminado realmente, pues nadie llegó a casa o a los dormitorios de la academia hasta bien entrado el día siguiente. El grupo no lo había hecho mal del todo. Habían tomado el promedio de una bebida por cada dos del resto de graduados, lo cual les había permitido no perjudicarse demasiado, al contrario que algunos de sus compañeros.

Pero no podían dejar de verse aquel verano sin antes hacer una última quedada todos ellos. Ese año no iban a poderse ir todos juntos de vacaciones. Solo unos pocos podrían tener tal privilegio, de modo que la decisión unánime había sido la de tomarse ese respiro… Y en septiembre volver a verse con más Su ganas en la universidad.

—¿Qué tal va el tema de este sitio? ¿Ya pertenece oficialmente a Aelita? —preguntó Ulrich, mirando a la pelirrosa y a Jeremy, aunque fue él quien contestó.

—Estamos a punto. De momento tiene el derecho legal de vivir aquí. Faltan un par de papeles que tengo que conseguir y no habrá más problemas.

—Lo que dice es que tendrá que falsificarlos, como casi todo —comentó ella—, pero bueno. No podemos hacer otra cosa, ¿no? Con mi padre… muerto…

—Tu padre estaría orgulloso de la mujer en la que te has convertido.

El comentario había llegado de Odd, que se limitó a sonreír a su amiga y dio un trago más a su vaso. Todo estaba bien entre ellos. En ese momento sonó un teléfono. Era el de Sam. Descolgó la llamada y se alejó un poco del grupo, pasando entre Alicia y Carlos. Pero pronto dio un gritito de alegría. Nadie tuvo que preguntarse el motivo. Era obvio de quién se trataba. Su gran amiga le había confirmado que podría acercarse justo antes de las vacaciones. Y no iba a ir sola.

—Tranquila, no hemos empezado. Os esperamos, claro. ¡Hasta ahora! —dijo, mientras regresaba con los demás—. ¡Dice que en unos quince minutos están aquí!

—¿Debería ponerme celosa? —bromeó Alicia—. Hace una hora que ya no somos oficialmente compañeras de habitación y me vuelves a cambiar por tu antigua amiga…

No pudo terminar de burlarse pues Sam le dio un beso en la boca, pasional hasta el punto de dejarla casi sin aliento. Ninguno de los presentes hizo comentario alguno. Estaban más que acostumbrados a aquellos arrebatos de su amiga, aunque eran conscientes del poder que tenían sus labios. Lo suficiente como para que Alicia se pusiera colorada, provocando una sonrisa satisfactoria de la otra.

—No creas que he terminado contigo —le advirtió. Como si fuera un problema. Acumulaban muchas noches como compañeras de dormitorio… y muchos polvos entre anochecer y amanecer.

—Desde luego hoy nos lo vamos a pasar muy bien —comentó Odd.

—¡Oye! ¿Cómo que hoy? —saltó Aelita—. ¿Insinúas que otras veces te lo pasas mal cuando quedamos?

—¡Propongo dejarle fuera toda la tarde! —bromeó Jeremy.

—¡Eh, que yo no quería decir eso! —protestó el rubio—. Pero si mi presencia os parece muy molesta, ahora mismo me voy.

Pero fue detenido por Ulrich, que tiró de él hasta que logró que volviera al círculo que habían formado. Le metió la mano el el bolsillo trasero, sabiendo que así conseguiría que no fuera tan cabezota.

—También hemos dejado de compartir habitación. ¿No quieres el último? —le susurró al oído.

—Me lo has prometido —advirtió Odd.

Todos se echaron a reír. Se conocían lo bastante bien como para conocer sus debilidades, sus manías… Y sabían aprovecharlo al máximo para disfrutar sus encuentros, lo cual era siempre una ventaja. Y en ese momento llamaron a la puerta. Por supuesto, no podía ser otra persona.

Emily apareció allí, llevando apenas una mochila a la espalda, y a su lado, un muchacho bastante guapo, según la opinión generalizada. Aunque tuvieron que esperar a que Sam soltase a su amiga antes de poder realizar las presentaciones.

—Amigos… os presento a Dorjan. Es un amigo de donde estudio actualmente.

—Hola —saludó este—. Encantado de conoceros.

—Igualmente —respondieron los demás, casi al unísono.

—¿Solo amigo? —preguntó Yumi, mirando a la recién aparecida.

—Sí, bueno… como vosotros —aclaró ella y sonrió—. Dorjan es parte de mi grupo de amigos. Y bueno. Cuando congenié con ellos, me atreví a contarles lo que había probado con vosotros… Creo que fue cuando Jean y Apoline dejaron de quedar con nosotros, ¿no? —preguntó mirando a su amigo.

—Sí, no les gustó mucho la idea… pero los que quedamos estamos encantados con ello —explicó este—. Y Emily y yo siempre nos llevamos muy bien. Me sorprendió su idea de que viniera a conoceros.

—¿Por qué? Ya te dije que aquí tenía a mis a mis mejores amigos. Y pensé que encajarías bien con ellos.

—Aquí todos nos queremos mucho —dijo William. Había sentido un impulso de pasar una mano sobre la cintura de Laura, pero se había contenido y llevado la mano al bolsillo. "No seas posesivo. Ella te ama, y el chico sólo ha venido a pasar una buena tarde", se recordó. Su novia le miró, pero él se limitó a sonreírle.

—Bueno, yo entendería que prefiriéseis estar solo con ella… Cuando veníamos para aquí vi un hostal con muy buena pinta y…

—Ni hablar. Los amigos de Emily son nuestros amigos. Me llamo Odd —saludó este y se acercó a estrecharle la mano, pero Dorjan se acercó a él, como movido por un impulso y le dio un suave beso—. Definitivamente te quedas con nosotros —comentó. Y nadie puso ninguna objeción, pues conocían lo bastante bien a su amigo y se fiaban de su instinto.

Algo cohibido aún por la situación, Dorjan se situó en el círculo, pero pronto unas manos (las de Sissi y Javier) tiraron de él con suavidad para alejarlo de Emily. Miró a su amiga, tímidamente, pero ella le sonrió. "No pasa nada", parecía decirle con la mirada. Intentó relajarse. No habían hecho algo así. No al menos con gente a la que apenas conociera. Y por mucho que Emily le hubiera hablado de ellos, no era igual. Aunque de pronto sintió que una mano le acariciaba la espalda. Se sintió algo mejor. No necesitaba ni saber quién era. Simplemente lo encontraba reconfortante.

—Bueno, pues podemos brindar otra vez —propuso Jeremy—. Creo que así podemos desinhibirnos un poco con nuestro nuevo amigo.

A todos les pareció bien la idea. Además no estaban consumiendo nada demasiado fuerte. Y contando con ellos, habían llevad provisiones solo para un par de rondas y evitar así los excesos con el alcohol. Mejor ser conscientes de todo lo que iba a pasar esa tarde, y con seguridad, esa noche. Una fiesta que no tuviera fin. Alzaron los vasos cuando estuvieron todos servidos y bebieron.

—Voy a echar esto de menos —comentó Laura.

—Pero si el próximo curso vamos a volver a vernos todos —le recordó Aelita—. En otro sitio, claro.

—¡Son casi tres meses sin veros! —protestó la rubia.

—Por eso vamos a exprimir a máximo el día, ¿no?

Sonrieron. Empezaba a hacer falta un poco de liberación. Y lo mejor para eso era el nudismo. De modo que empezaron los tíos a despojarse de la ropa. Dorjan, por una señal de Emily, aguardó a que todos terminasen. Que no se sintiera cohibido. Pero en sus adentros admitió que el verles desabrocharse los pantalones, dejar caer las camisetas al suelo, permitir que los boxers resbalaran por sus piernas… y pronto aquel ramillete de tíos estaba completamente expuesto.

—Aún no has visto nada. Chicas… —comentó Yumi, y le deleitaron con sus sensuales movimientos mientras la ropa iba desapareciendo de sus cuerpos. Diablos, ahora se arrepentía de haberse ofrecido a marcharse, se hubiera perdido algo muy interesante. Aquellas jovencitas tenían también unos cuerpos de escándalo. Y en aquel momento no se veía capacitado para decidir con quién le apetecía más. Todos le miraban sonrientes.

—Deja que te ayude —dijo Emily mientras le rodeaba y le echaba una mano para quitarse la ropa. Le rodeó con los brazos y le ayudó con el pantalón mientras él se despojaba de la camiseta. Sintió que le subían un poco los colores cuando oyó silbar al grupo. Dejó que cayera su última prenda, quedando todos en igualdad de condiciones. Se hubiera sentido mal por empalmarse de no ser porque no era el único—. ¿Qué os parece? —preguntó la chica, poniendo la barbilla sobre su hombro.

—Nos parece perfecto —aseguró Aelita—. Bueno, ¿por qué no empezamos a relajarnos? —preguntó.

A todos les pareció bien la idea. Ulrich se aproximó a Odd y le susurró:

—Oye, sé que lo estás deseando. Luego puedes venir conmigo.

El rubio le sonrió. Desde luego, Ulrich sabía reconocer cuándo le gustaba alguien. Así que el chico fue a buscar a Dorjan, a quien le tenía ganas desde aquel primer beso. Este sonrió. Era extraño, sin necesidad de decir nada, sus cuerpos se acercaron como atraídos por su propia gravedad. El torso del chico nuevo se sentía genial contra su pecho. Sus manos acariciaron sus espaldas mutuamente mientras sus respiraciones se agitaban ligeramente. Se dejaron caer sobre el suelo, que estaba tibio y se sentía bien por el calor del ambiente. Emily les miró con ternura pero en ese momento sintió que alguien se pegaba a su espalda.

—¿Que es eso que noto? —preguntó al detectar un pene apoyado entre sus glúteos.

—¿Qué tal el viaje? —dijo Ulrich, empezando a besuquear su cuello—. Si estás muy cansada puedo ocuparme de ti…

—Mmmm… me parece bien —susurró ella al sentir sus manos cubriendo sus pechos—. ¿Vas a ser bueno?

—Si quieres que lo sea —bromeó él.

Alicia pensó en ir a buscar a William pero en ese momento sintió que alguien le presionaba en el popliteo. Perdió el equilibrio y cayó hacia atrás… siendo recogida por los brazos de Samantha antes de tocar el suelo. Sonrió. Se dejó llevar por el sabor de sus labios. Su compañera de dormitorio era la mejor.

—Te dije que no te librarías de mi —le recordó.

—No pensaba librarme —respondió Alicia. Siempre se sentía cómoda con su compañera—. Voy a echar de menos compartir dormitorio contigo…

—Siempre puedes venir a verme, ya lo sabes… y te voy a hacer un pequeño recordatorio.

Carlos se había acercado a Sissi al mismo tiempo que William. Pero jamás se les hubiera ocurrido pelear por ella. Y mientras William acariciaba los pechos de Sissi desde su espalda, frente a ella la besaba Carlos al tiempo que le acariciaba su sexo con suavidad.

—Me voy a poner celoso —dijo el escocés, reclamando los labios de su amigo.

—Pues no tienes por qué —respondió este y le plantó un beso—. ¿Qué podríamos hacer los tres?

—Se me ocurren muchas… cosas —gimió Sissi cuando un dedo travieso de Carlos exploró su intimidad.

—¿Como cuales?

—Te lo mostraré.

Jeremy había sido asaltado por sorpresa por Laura. La chica se había acercado a él a gatas, disimuladamente, y había atrapado su erección con la mano. Pero al verla ahí agachada se acomodó en el suelo con ella y habían empezado a hacerse la exploración mutua. O más bien, el reconocimiento, pues no era la primera vez que disfrutaban del sexo.

—¿Dónde quedaron nuestras sesiones de estudio? —preguntó la rubia mientras disfrutaba de los dedos de Jeremy dándole placer.

—¿Cómo que "quedaron"? Aún podemos seguir haciéndolo —respondió el rubio.

—¿Te refieres a estudiar? —bromeó la chica, y él sonrió.

Por su parte Javier se encontraba en ese momento situado entre Aelita y Yumi, quienes habían improvisado un sándwich de cuerpos, y él estaba en medio.

—Te noto nervioso —dijo Aelita mientras Yumi acariciaba sus cuerpos—. ¿No te gusta tener a dos chicas para ti?

—Creo que le gusta demasiado —bromeó la japonesa.

—No seáis malas… —advirtió este, pero ellas se limitaron a reir. Bueno, mayor sería el juego en ese caso.

Odd se encontraba en una nube en ese momento. Dorjan y él habían realizado un estupendo intercambio de sexo oral. La erección de su nuevo amigo era importante, sin duda. Y cuando sintió los dedos del chico dilatando su ano, supo que iba a disfrutarlo más todavía. Así que antes de culminar, se había situado en cuatro, preparado para Dorjan. Este había sido muy cuidadoso en el momento de penetrarlo, y ahora se deslizaba suavemente dentro de él. El rubio gemía, desatado por el placer. Era intenso y poderoso y podría eyacular solo de sentirle en su interior. Por su parte, Dorjan estaba impresionado por lo que andaban haciendo los demás.

Por su parte Ulrich se había sorprendido con Emily. Como había alegado que estaba cansada él se había situado bajo ella, entre sus piernas para devorar el sabor de su intimidad. Ella había luchado por no caerse, le flaqueaban las piernas, y cuando se había sentido preparada, se había sentado sobre el alemán, dejandose caer con suavidad sobre su erecto pene. Tal como lo recordaba. Se apoyó sobre su torso y empezó a cabalgar sobre él, se sentía de maravilla.

Alicia por su parte se encontraba hecha un ovillo con Samantha. Lentamente se practicaban sexo oral mutuamente. Sin prisa alguna, recreándose en el momento. Era agradable sentir su cuerpo debajo. Gimió cuando la chica traviesa acompañó el movimiento de su lengua con el de su dedo. Pues ella no pensaba ser menos. Supo en seguida que le estaba gustando. Era una maravilla aquella situación.

Sissi sentía a Carlos penetrándola suavemente, aumentando las sensaciones por unas suaves y esporádicas caricias en su clítoris. Al mismo tiempo, ella degustaba el sabor de la erección de William, con la cabeza apoyada sobre sus piernas. Pero el escocés miraba al chico, una mirada que él entendía lo que significaba. Carlos le sonrió y se echó hacia adelante, relevando a la chica con la felación sin detener sus embestidas.

Laura estaba tumbada bocarriba, permitiendo a Jeremy acceso completo a su sexo. Este la penetraba con cuidado, como sabía hacerlo. Ella conocía que a su amigo le privaba lo erótico más que lo explícito, de forma que se recolocó los cabellos sobre el pecho, como un sujetador natural que la tapaba, provocando el deseo del chico, quien sonrió. Así estaba preciosa.

No muy lejos Javier se encontraba tendido en el suelo. Yumi estaba sobre su erección, moviendo las caderas. Lenta, como estaban todos. No tenía sentido cansarse demasiado pronto. Frente a ella estaba Aelita, con su intimidad en la boca de Javier quien la devoraba con ganas. Ambas se miraron y no pudieron resistir la tentación de besarse. Aquellos momentos eran muy bonitos.

En aquellas posturas terminaron con un orgasmo delicioso. El primero de muchos en aquella tarde. Estaban apenas empezando, como siempre. Se miraron entre todos, cómplices de la situación. Y empezaron a moverse.

Emily se acercó a preguntar a Dorjan cómo se encontraba, y en ese momento alguien cayó sobre ellos. Era Sissi, quien le apetecía un poco de marcha con aquella parejita de amigos. Y estos estaban encantados de recibirla. Pero aunque iba con intención dominante se vio de pronto rodeada por ambos, que la observaban traviesos.

—¿Vais a ser buenos? —preguntó la morena.

—Vamos a enseñarte lo que hemos aprendido —respondió Emily, y chocó la mano con Dorjan.

Jeremy se encontraba en el suelo, descansando un poco cuando notó que alguien se ponía entre sus piernas. Sonrió al ver a Javier, mirándole con deseo mientras frotaba su trasero empleando su pene.

—¿Así es como quieres seducirme? —bromeó Jeremy, y gimió levemente cuando un dedo de Javier penetró su culito.

—Depende… ¿lo estoy consiguiendo?

El rubio asintió lentamente y le dejó continuar. A veces echaba la vista atrás, hacia su primera experiencia con un chico. Había sido extraño, y actualmente le costaba imaginar sus días sin aquello. Se sentía de maravilla. Disfrutó del beso que le plantaba y se acomodó al ritmo de su dedo travieso. De pronto suspiró. Javier lo acompañaba de una lenta felación. Si la tarde no terminaba nunca estaría genial.

Por su parte, Yumi se había visto rodeada. Y sonrió. Ulrich le había hecho una señal a William para acercarse a ella. La japonesa sonrió. "Mis chicos favoritos", pensó. Se dispuso a darles placer, pero ellos fueron más rápidos. Sintió que caía al suelo, pero la mano de Ulrich fue rápida y simplemente acabó tendida, cómodamente, a merced de aquel par de chicos.

—¿Haces los honores? —preguntó el alemán a William, quien asintió.

—Oye, que no tenéis que… bueno, no importa —suspiró la japonesa al sentir la lengua de William dando placer en su intimidad. No tenía sentido protestar porque le dieran sexo oral con lo mucho que le gustaba. Ulrich trepó sobre ella y le dio un tierno beso antes de bajar a ayudar a su amigo. Sintió un escalofrío cuando el escocés empezó a masturbarle y decidió devolverle el favor, como debía ser.

Odd se había acercado a Laura y Alicia. Las chicas se encontraban besándose cuando él apareció tras ellas, y no dudaron en hacerle un hueco. Sus lenguas acudían al encuentro entre los tres mientras sus manos jugaban mutuamente con sus cuerpos. Gran momento para todos ellos. Aquellos momentos eran geniales.

—¿Qué vas a hacer con nosotras? —preguntó Laura mientras sentía dos bocas en sus senos.

—Lo que me dejéis hacer —respondió este en tono perverso—. Vais a gritar de placer.

—No lo dudo —comentó Alicia mientras se reclinaba, dispuesta a capturar con la boca el pene del rubio.

Para su sorpresa, Sam había sido derrotada por Aelita. La pelirrosa se encontraba encima de su cabeza, con su sexo apuntando directo hacia su boca. Ella no dudó en practicarle sexo oral. Sabía lo que ocurría. La estaba castigando. Como a ella le gustaba. Después de tanto tiempo… Y gimió de pronto cuando alguien empezó a practicarle sexo oral. Aquella técnica… solo podía ser una persona.

—Joder, Carlos… —gimió—, no me des esos sustos…

—¿Acaso no te gusta? —preguntó este, apareciendo por detrás de Aelita. Le cubrió los pechos para masajeárselos.

—Creo que le gusta demasiado —comentó Aelita—. ¿Quieres quedarte tú aquí?

El chico asintió. Aelita se situó tras él, inclinándose sobre Sam para degustar su intimidad mientras Carlos aproximaba su pene a Sam, y ella, con falsa resignación, empezó a lamerlo. No pasaba nada. Sus castigos nunca eran demasiado duros y se había acostumbrado a ellos.

Dorjan movía sus caderas velozmente. Sissi no podía gemir, ya que su boca se encontraba ocupada por el sexo de Emily. Ella sonreía, sabía que su amiga lo estaría pasando muy bien por la técnica de su amigo. Su cuerpo de movía llevado por las acometidas del chico que disfrutaba de las sensaciones en su interior.

Javier sostenía a Jeremy por la cintura, quien estaba en cuatro para él, disfrutando de sus acometidas. Eran lentas, firmes, poderosas. De pronto sintió que sus manos cambiaban de posición. Una sobre la espalda y la otra… justo en su pene. Masturbándole lentamente. Como a él le gustaba. Como siguiera a ese ritmo terminarían por correrse pronto.

En una nube se encontraba Yumi en ese momento, con William penetrando su sexo mientras Ulrich se ocupaba de su trasero, despacio y al unísono se movían los dos. Esa situación le perdía. Habían probado aquello más de una vez, de modo que sabían perfectamente cómo dar placer a la japonesa, que gemía cada vez que les sentía deslizarse en su interior.

Odd por su parte disfrutaba de Laura. La penetraba una vez, y otra, y otra… y de pronto su pene se escurría hacia fuera y empezaba a penetrar a Alicia, quien se hallaba debajo de la otra, mientras ambas se besaban. La sensación de tenerle dentro y luego esperar a que volviera a acometerlas era excitante. Y entretanto se podían entretener entre ellas con besos, mordiscos leves y lamidas en los pechos.

Aquella ronda dinamitó el segundo orgasmo. Todos estaban aún animados para continuar. Pero de pronto, Odd se puso en pie y se escabulló hacia la cocina. Oyeron correr el grifo de la cocina, reparado hacía poco, y en ese momento regresó. Nadie se había fijado en que se había llevado la botella con él. Y ahora estaba vacía.

—Hace mucho que no jugamos a girar la botella —les recordó—. ¿Os hace una partida?

—¿Y por qué solo una? —preguntó Ulrich.

—¿Cómo se hace? —preguntó Dorjan, para quien el juego era como retroceder un paso atrás. Si solo iban a darse besos.

—Se gira la botella dos o tres veces… y los que salen se ponen a echar un polvo en medio —explicó Samantha—. Y si alguien ha salido en un torno, tenemos la norma de elegir al que esté a su derecha. Así nos aseguramos que todos tenemos nuestra diversión.

Dorjan pensaba que solo mirar podría tener poco interés, pero igualmente aceptó la idea. Tenía un poco de locura y de genialidad a la vez. De modo que se situaron en círculo y luego algunos se movieron de sitio para hacerlo más interesante. Como Odd había propuesto la partida, fue él quien giró la botella en primer lugar. Tras varias vueltas se detuvo finalmente ante Alicia, que se sonrojó levemente. Una segunda ronda de giros acabó con la botella apuntando a Emily.

—¿Decepcionada? —preguntó Emily mientras se movía al centro con su amiga.

—No digas tonterías —respondió ella.

Se echó al suelo y Alicia empezó a lamer su sexo con suavidad. Emily separó bien las piernas para permitirle acceso completo a la chica. Empezó a gimotear disfrutando del sexo oral por unos momentos, hasta que de pronto Alicia juntó sus sexos. Suavemente empezó a frotarlos entre sí, con un movimiento lento que le gustaba mucho. Sus bocas acudieron al encuentro mientras llegaban al orgasmo.

—Bueno… a ver a quién le toca ahora —comentó Alicia mientras giraba la botella. Emily estaba demasiado agotada después del momento que le había dado.

La suerte detuvo la botella ante Sissi, y a continuación ante Sam. Pero para sorpresa de esta, Sissi unió a alguien más a la ronda haciendo girar nuevamente la botella. Y la afortunada fue Yumi, que se unió a ellas sin titubear. Se miraron y no tuvieron que decir nada para saber qué hacer. Echadas de costado, Yumi empezó a lamer el sexo de Sam, mientras esta le practicaba un oral a Sissi y ella hacía lo mismo con Yumi. Las tres empezaron a competir por hacer que las otras culminasen primero, de modo que las lenguas pronto tuvieron la compañía de sus pulgares acariciando sus clítoris. La ganadora fue Sissi, que hizo acabar a Yumi. Apenas unos segundos después ella y Sam culminaban también.

Fue Sam quien hizo girar la botella en el siguiente turno, y en esta ocasión fue el turno de Aelita y Javier. Salieron de la mano al centro del círculo, y Javier se sentó para permitir a la chica llevar el ritmo. Ella aceptó, y se situó sobre él, resbalando con cuidado sobre su erección y empezó a moverse hacia arriba y abajo. Cerró los ojos, disfrutando del momento y del masaje en sus pechos que recibía de su amigo. Le gustaba que la tocasen así. Era una pequeña debilidad que solo compartía con aquel grupo maravilloso de gente… y que le valió el orgasmo a la vez que el del chico.

El ritmo la había agotado un poco, de modo que Javier giró la botella. Laura fue la primera apuntada, seguida por Jeremy, y el chico se animó a girarla una vez más. Sonrió al ver a Carlos unirse a ellos, así que se acercaron los tres. Un beso de Laura a Jeremy, otro de Jeremy a Carlos, otro de Carlos a Laura, y en ese momento el rubio aprovecho para situarse detrás de su amigo. Este se acomodó a la erección de Jeremy en su trasero mientras penetraba a Laura, y los tres empezaron a moverse a un buen ritmo hasta que consiguieron alcanzar el orgasmo.

—Bien, chicos… a ver quienes sois los afortunados —comentó Carlos mientras giraba la botella.

—Parece que es el momento de que cumplas tu promesa dijo—Odd, que observó con una sonrisa que la botella se detenía por segunda vez delante de Jeremy… pero como este acabab de salir, a su deríecha se encontraba Ulrich.

A que los antiguos compañeros de habitación se movieron dentro del círculo. Odd disfrutó del dejarse hacer, siempre confiaba en los movimientos de Ulrich… Su lengua lubricando su ano era genial al igual que su mano estimulando su pene, antes de sentirle por fin en su interior. Se acomodó en el suelo, tendido bocabajo, con la cabeza entre los brazos mientras disfrutaba de las acometidas del alemán. Para él, el paraíso debía ser algo como aquello. Dejó que Ulrich se corriera al tiempo que su propio orgasmo se sucedía.

Los últimos que quedaban eran Dorjan y William. El escocés no sabía qué esperar de él, pero pronto lo supo. Se vio tumbado bocarriba, con Dorjan dispuesto a dejarse hacer. El chico se dejó caer suavemente por la erección de William y se topó con la suya apresada por la mano del escocés. Empezó a cabarlgar encima de él mientras William le masturbaba. Se sentía bien aquello. Normalmente jugaba de un modo más activo, pero… después de lo que veía en aquel grupo los roles de activo y pasivo los veía cada vez más innecesarios. Disfrutaba más aprovechando todas las posiciones. De ese modo logró eyacular por fin, unos momentos después de sentir el clímax de William en su interior.

—¿Qué te ha parecido? —preguntó este, sin moverse de posición.

—Maravilloso…

—Pues no os quedéis ahí. ¡Segunda ronda!

Pero Dorjan no pudo irse muy lejos, pues la botella le apuntó rápidamente. Aunque se ofrecieron a cubrirle, el aseguró que estaba en plena forma. Y sonrió cuando la botella se situaba frente a Laura… y ella la volvía a hacer girar para que al final, Aelita se uniera a ellos. Lo cierto era que a la rubia le imponía un poco el tamaño de la erección de Dorjan, pero no era un problema para Aelita. Se inclinó hacia adelante para devorar el sexo de Laura, dejando a Dorjan acceso completo a su cuerpo, y este aprovechó para penetrarla suavemente. La mejor forma de llegar a un segundo orgasmo en muy poco tiempo, mientras Aelita lograba llevar a Laura a las nubes y ella misma culminaba.

La botella volvió a girar. Todos estaban expectantes por donde terminaría. Emily fue la primera agraciada, y Odd el segundo. Pero pidió permiso a Emily para volver a girar, y ella aceptó, de modo que Yumi se unió a ellos. Ambas dos empezaron lamiendo la erección de Odd, pero pronto Emily dejó en aquella posición a Yumi para que Odd le practicase sexo oral, de modo que la japonesa aprovechó su situación para dejar caer sus caderas sobre Odd, quien la sostuvpo por cuidado y penetró mientras su lengua se ocupaba de Emily.

Cuando los tres hubieron acabado prosiguió el juego. Ulrich y Sissi fueron elegidos por el azar en aquella ocasión. A la morena siempre le gustaba poder disfrutar de un rato con él, y aunque estaba tendida en el suelo, con las piernas alzadas mientras el alemán la penetraba, su cuerpo se aceptaba muy bien a sus movimientos, gozando de aquella situación. Le miró, recordando la primera vez que habían podido compartir cama y agradeciendo que no fuera la última. Sintió su disparo de semen en su interior y culminó también.

Alicia se vio de pronto apuntada por la botella. Y bien. William fue el segundo elegido. Este se sentó en el suelo y dejó que ella resbalase hasta caer sobre su erección, y en ese momento alzó las rodillas, de modo que puso apoyarse dejándose caer hacia atrás, y empezaron un leve movimiento de caderas. Lento sobre todo al principio les permitía estirar aquella experiencia que podría durar mucho tiempo de no ser porque la excitación era más poderosa y sus cuerpos exigían orgasmo.

Y como Yumi volvió a ser señalada por la botella, tuvo que pasar turno a su compañero Carlos. La suerte hizo que se volviera a detener, ante Yumi nuevamente, quien se echó a reir. A la derecha de Carlos estaba Javier, así que gatearon al centro del círculo. Pero Carlos fue más despacio que su amigo, de modo que se pudo abalanzar sobre él y le atrapó por las caderas. Lubricó bien sus dedos para asegurarse de que no le haría daño y cuando le vio preparado deslizó su erección dentro de él. La cara de Javier dejaba claro lo mucho que le estaba gustando.

Así que Jeremy y Sam supieron que les tocaba en último lugar. Una vez sus amigos eyacularon salieron hacia el centro. Sam le susurró algo en el oído y aunque él se puso rojo, aceptó. Lamió con cuidado el ano de Sam, preparándola para poder prenetrarla, y una vez lo hizo, se chupó los dedos para estimularle el clítoris mientras la embestía. Ella sonrió. Se lo pasaba muy bien en aquellas situaciones. Dejó que Jeremy se ocupase, disfrutando de aquel momento hasta que ambos llegaron al final.

Un poco cansados tras el segundo asalto, hicieron una pequeña pausa. Carlos fue a la neverita que habían llevado y sacó un melón y un cuchillo para cortarlo. Era importante recuperar energías e hidratarse en aquellos momentos. Además se mantenía fresquita, lo cual era de agradecer. Propusieron, una vez más, hacer una última ronda, pero tenían demasiadas ganas de continuar como para aceptar quedarse quietos. O tal vez se debía a que la fruta les había hecho recuperarse.

De modo que dejaron que la botella decidiera los emparejamientos antes de continuar. Sam le guiñó el ojo a Laura cuando les tocó juntas, y sin esperar a ver los demás resultados se abalanzó a por ella. La rubia aceptó su beso y empezaron a jugar mutuamente con sus sexos.

—Cuando quieras puedo ser más mala contigo… —susurró Sam.

—Quiero que lo seas… siempre me siento bien contigo —pidió Laura.

Yumi era más comedida y le tendió la mano a Jeremy cuando les tocó juntos. Este estuvo a punto de darle sexo oral pero la japonesa le detuvo.

—Sé que es tu especialidad —le dijo—, pero hoy también te toca dejarte hacer.

Y sujetándole por las muñecas para evitar que cambiase las tornas, empezó a lamer su erección. Solo le soltó cuando estuvo segura de que le tenía a merced de su juego. Sonrió complacida. Mucho mejor así.

Aelita se apoyó en la pared por indicación de su compañera, Sissi. Con las piernas separadas y las manos en el tabique, permitiéndole acceso completo con su lengua para lamer su sexo, subir hasta su culito y volver a bajar, jugar con sus dedos allí donde su lengua le había dado placer unos segundos antes. Una maravilla de tarde que empezaba a oscurecerse.

Dorjan sonrió a Alicia cuando supo que les tocaba juntos. Ella le devolvió la sonrisa tímidamente. Pero fue exquisitamente delicado con ella. Se aseguró de lubricar bien su vagina mientras con sus manos recorría su cuerpo.

—Joder, Dorjan… eres una máquina… —gimió ella.

—¿Tu novio no se pondrá celoso? —preguntó.

—No lo creo —respondió Alicia, pues estaba viendo cómo este se encontraba recibiendo una felación de Emily. La chica era lenta en sus movimientos pero no podía dudar, por la expresión de Carlos, que le estaba gustando mucho. Recordó cómo al principio la idea del sexo libre le aterrorizaba… y ahora en cambio era le modo de vida que habían adquirido y sería muy difícil cambiarlo. "Disfrútalo, mi amor", pensó mientras se volvía a concentrar en Dorjan.

Ulrich y Javier se habían juntado también, y el alemán se había tendido bocarriba, dejando que el resto de la acción dependiera de su amigo. Este se situó en cuatro sobre él, en el otro sentido, para cazar el pene de Ulrich con la boca y al tiempo deslizar el suyo entre los labios del alemán. Practicaron aquel 69 lentamente, dejándose llevar por la situación. Ulrich hacía un tiempo se reconocía plenamente como bisexual y su mente ya no le jugaba malas pasadas cuando tenía sexo con otro hombre.

Odd se había sentado sobre William, de espaldas a él, y el escocés le penetraba lentamente mientras le besaba por el cuello, por la espalda, le acariciaba el torso y estimulaba la erección. Se sentía muy a gusto teniendo sexo con él. Gimió al sentir un leve mordisco y notaba el pene del escocés ligeramente más grande. Sonrió y se dejó llevar al orgasmo, permitiendo al otro eyacular dentro de él.

—¿Estáis muy cansados? —preguntó Carlos.

—¿Por qué? ¿Tú sí? —preguntó Sissi.

Como respuesta, el chico se situó entre sus piernas. La morena se limitó a sonreír, pero después de las primeras acometidas se incorporó levemente y movió sus caderas al tiempo que el chico la penetraba, aumentando el ritmo y las sensaciones placenteras. Sus labios se encontraron, luchando por dominar al otro, en un juego de poder en que, fuera cual fuera el resultado, ambos ganarían.

Laura de pronto sintió que alguien acariciaba su espalda.

—Antes no pude darte placer como te mereces…

Dorjan tenía razón, pero había una diferencia más notable con él que con el resto de los amigos de su grupo. Pero una mano le acariciaba el sexo… desapareció para regresar embadurnada con la saliva del chico… un dedo travieso se deslizó en su interior, otro le estimuló el clítoris… Miró a Dorjan, deseando sentirle dentro por fin. Sabía tratarla, no podía tener una mala experiencia si se portaba así. Dejó que entrase suavemente, y sonrió. Maravilloso.

William disfrutaba en ese momento de una felación doble que le daban Aelita y Javier. Ella se encontraba encima del otro, disfrutando de sentirle en su interior y se compenetraban a la perfección para dar placer al escocés. No estaba mal aquello… de pronto sintió un par de dedos jugando con su ano. Por un momento pensó que se trataría de Javier, pero no. Para su sorpresa era la pelirrosa la juguetona. Tanto mejor, lo hacía muy bien.

Por su parte Odd se hallaba penetrando a Emily mientras esta le daba un oral a Yumi. La japonesa aguantaba apoyada sobre sus piernas mientras veía a Emily sacudirse con cada embestida del chico y el vaivén de sus senos era tentador. Empezó a acariciárselos y estimularle los pezones mientras disfrutaba del momento. Odd se echó hacia adelante, reclamando un beso que ella le dio encantada.

En su ritmo habitual con calma, Jeremy y Alicia también tenían sexo. Con cuidado el rubio había alzado una pierna de la chica, apoyándola en su pecho, permitiendo que sus embestidas fueran más profundas y arrancándole fuertes gemidos a su amiga.

—¿No te cansa la posición? —preguntó él. Al fin y al cabo, Alicia estaba tendida casi de costado en el suelo.

—Estoy bien… sigue así, porfa —pidió ella, que era más amiga de los vaivenes lentos que del sexo desatado.

Con más ganas de acción, Sam y Ulrich se movían ambos a la vez. Eran rápidos, pero así se entendían bien. Sus lenguas chocaban esporádicamente, y solo en esos momentos sus cuerpos se tomaban un respiro antes de continuar con las penetraciones mientras se dirigían a un orgasmo estupendo.

Aquella ronda demostró que empezaban a agotarse. Además fuera estaba casi oscuro. No era un problema pues la idea era dormir allí, pero deberían pensar en cenar. De no ser porque…

—Chicos… venid conmigo —pidió Emily, señalando a tres de los varones.

Carlos, Ulrich y William se acercaron a ella. Y en ese momento se dieron cuenta, eran tres para complacerla. Tal vez deberían turnarse. Pero la chica tenía una fantasía secreta en la cabeza. Pidió a Carlos que se tumbara bocabajo, y suavemente se dejó caer sobre su erección. A continuación pidió a William que se ocupara de dilatarle el ano, y el escocés así lo hizo, con todo el cuidado que pudo mientras ella lamía la erección de Ulrich. No tardó mucho en sentir al escocés penetrándola. Muy despacio aquello, pero muy poderoso.

—Joder con Emily… ha venido con ganas —comentó Aelita, sorprendida al ver aquello.

—Pues no es la única —dijo Dorjan, que también quería cumplir una fantasía.

Y llamando a Alicia y Yumi estaba dispuesto a cumplirla. Se tumbó bocabajo, y dejó que la asiática se dejase caer sobre su erección. Mientras ella cabalgaba, Alicia se situó sobre la cabeza del chico, por su propia indicación, de modo que él pudo darle sexo oral, dejando sus manos libres para atender a Aelita, quien disfrutó de aquella técnica de masturbación mientras veía a sus amigas gozar con aquella situación.

Sissi y Laura se habían reunido con Odd, quien estaba encantado con ellas dos. Empezó a lamer el sexo de Sissi, y Laura atrapó su erección con la boca, por lo que Sissi se ocupó de que Laura no se quedara sin su orgasmo. Iban despacio, pues notaban que sus cuerpos empezaban a sucumbir a la fatiga y no les apetecía ser los primeros en caer.

Por su parte Sam podía disfrutar de Jeremy y Javier dentro de ella. El rubio se ocupaba de su trasero mientras el otro penetraba su sexo. O más bien se mantenían inmóviles pues era Sam quien marcaba por completo el ritmo de la situación, como a ella le gustaba. Se había liberado de muchos prejuicios y disfrutaba de aquellas experiencias con su grupo de amigos.

—Pues yo sí que empiezo a cansarme… —dijo Aelita—. ¿Querías algo? —preguntó a Alicia, que se había acercado a ella, pero se detuvo a media frase.

—No… si estás cansada…

—No digas tonterías, ven —ofreció la pelirrosa.

Para mitigar su cansancio se quedó bocarriba, permitiendo que Alicia quedase encima para practicar el 69. Pero no se le escapó que Odd las miraba con deseo y le hizo un gesto para que se acercase. Este preguntó a Alicia si le importaba y ella le ofreció hacerlo como quisiera, de modo que el sexo de la chica empezó a recibir una estimulación doble: la lengua de Aelita en su clítoris y la erección del rubio resbalando en su interior.

Carlos se dio cuenta de que Laura estaba cerca de él y rodó hacia ella. La chica separó las piernas dispuesta a recibirle, pero en ese momento aparecieron Jeremy y Samantha. Sonriendo con malicia, Jeremy se situó ante Carlos, con las piernas separadas, y este no necesitó deducir qué quería su amigo. Se llevó sus erección a la boca mientras penetraba a Sissi. Y a su vez, la morena degustaba la intimidad de Sam, que se había escurrido por entre las piernas de Jeremy. Pero todos estaban satisfechos con el resultado.

Ulrich había empezado a rondar a William y a acariciarle las nalgas cuando Javier apareció de la mano de Yumi. Pero ella no quería probar algo tan osado como Emily. Aunque para los chicos eso no era un problema. Urich se deslizó suavemente en el trasero de William y este penetró el sexo de una Yumi que, situada bocabajo, practicaba sexo oral a Javier. Una maravilla de momento para todos ellos.

No muy lejos Dorjan deslizaba su erección, primero dentro de Sissi y luego de Emily. Se habían compenetrado bien los tres como para no repetir. Sissi estaba encantada con la nueva amistad para su grupo, sin sentirse culpable por ello. Sabía que su novio lo estaba disfrutando también y simplemente eso era el acuerdo: poder disfrutar del sexo con otras personas con las que se llevaban bien.

Debían hacer la cena. Hubiera sido lo correcto, pero sus mentes no pensaban de modo racional después de aquel orgasmo. Aún necesitaban uno más, uno que terminara de satisfacerles. De modo que Javier gateó a por Alicia. Ella le miró por un momento y asintió dejándose hacer por el chico, que penetró su sexo limpiamente.

—¿Puedo? —preguntó Dorjan, acercándose a Alicia de frente. Sin necesidad de responder, ella empezó a lamer su erección.

—¿Puedo? —bromeó Yumi mientras se situaba al lado de Alicia y la ayudaba a practicarle sexo oral al chico.

En ese momento a su espalda se acercó Jeremy, que deslizó con cuidado su pene dentro de Yumi y la acometió suavemente. Solo se tomó un respiro, en el momento en que Ulrich, tras dilatarle el ano, le penetró a él. Era genial cómo se sentía. Laura se acercó a Javier en ese momento, para besar sus labios, y Carlos apareció tras ella para empezar a devorar su sexo. Por el trato que le daba a su novia, William se deslizó bocarriba bajo el cuerpo de Carlos y empezó a felar su pene, con su erección al aire, que fue aprovechado por Sissi para disfrutar de sus embestidas.

Aelita se puso frente a la morena y empezó a besarla, y en ese momento su sexo fue atacado por la lengua de Sam, que se movía con naturalidad, y a su vez se dejó hacer por Odd, que la penetraba al mismo tiempo que devoraba el sexo de Emily.

Todo el grupo junto, una posición que se les solía hacer difícil de mantener y por eso siempre se reservaban para el final del todo. Uno a uno empezaron a sentir que sus orgasmos estallaban por fin, hasta que finalmente no pudieron hacer nada más. Sus cuerpos lo habían dado todo y ahora deberían esperar un largo rato si querían más sexo.

—Está bien que le cocinen a uno de vez en cuando —bromeó Odd mientras estaba sentado a la mesa.

—Serás canalla. En Kadic teníamos cocinera, tú no tocabas los fogones ni con un palo —le recordó Jeremy, que se había ofrecido a cocinar para el grupo aquella noche en compañía de Yumi, Sissi y Dorjan, que se había animado.

—Bueno, no nos enfademos ahora por los detalles. Ha sido una experiencia genial. Y os voy a echar mucho de menos —dijo Aelita.

—Y nosotros a ti. Pero al final el verano para muy rápido. Pronto nos veremos de nuevo —aseguró Yumi.

—Pues… la verdad, yo me he quedado con ganas de más… —confesó William.

—No pasa nada. Vamos a poner los sacos de dormir, pero… vamos a dormir sin ropa. Así que si alguien se quiere animar, es bien libre. Pero que no moleste a quien quiera dormir —dijo Emily.

Pero empezaron a cruzarse las miradas alrededor de la mesa. Tal vez el cansancio no era suficiente excusa como para no exprimir un poco más la noche y correrse juntos una vez más.


¡Hola a todo el mundo! Ha costado, pero aquí está. Un capítulo a la vieja usanza, en los que el grupo tiene sexo sin más. Ha costado un poco pero por fin lo he terminado. Recién salido del horno os lo traigo ;)

Sí, he roto mi propio canon al meter a Dorjan antes de que le conocieran originalmente, pero no sería justo para él ni para Emily, después de tanto tiempo, dejarles fuera en una ocasión como el one-shot número 100. Al fin y al cabo no es el primero que entra en la cronología del Acuerdo y es más fácil escribir esto cuando partes de una base. Espero que os haya gustado ;)

Nath0722: Qué te voy a decir ¯\_(ツ)_/¯ La gente me pide y yo escribo en base a las ideas que me llegan, y de vez en cuando está bien cambiar.

CarlosJim04: A mi no me va mucho el yaoi, pero bueno, aquí todo el mundo puede opinar. A mi también me van más las orgías. Pero el harem me pone incómodo y el gangbang no me convence :/ Sobre tu petición sobre un fic de cuernos, ya hice el 66, "Viernes". No se si ese te convencería o buscas otra cosa...

Guest: ¡Hola! Pues el siguiente será la secuela del 86, "Poseso", para que los chicos unan a las chicas a la influencia de Xana... Pero un lemmon con los cinco ya controlados no le encuentro el sentido. Si me lo puedes contar tal vez me anime con ello... Saludos y gracias!

Moon-9215: Como ya he respondido anteriormente... porque lo pidieron :P Y yo no juzgo lo que la gente me pide. Si me da una idea que pueda desarrollar, lo hago.

Guest: Bueno, me llegó hace escasos minutos tu review así que no ha podido ser, ya llevaba demasiado trabajado en este fanfic. Ay, Masaje... hace 9 años de aquello. Casi nada.

Y ahora, let's be serious un momento:

Tengo 5 peticiones pendientes de este fanfic. Es el mismo número de capítulos que me quedan para finalizar "Code Lemon:La villa", mi long fic. Y por ir publicando al mismo tiempo, será el cierre de ambos.

Como he dicho en la última review, mi primer lemmon fue en 2011. Es mucho tiempo y va tocando cerrar esta colección de one-shots que empecé en 2013. ¿Es un cierre definitivo? No, odio esa palabra, y me puede apetecer escribir algún lemmon esporádico. ¿Deberéis esperar con frecuencia que lo actualice? En absoluto. Por el contrario, os invito a disfrutar de los últimos capítulos, y si queréis, que os unáis en los nuevos fanfic que quiero iniciar, si todo sale como quiero, en septiembre.

Aprovecho para agradecer a todos los que me habéis seguido hasta hoy, y a la gente que, por diversos motivos, se han ido descolgando durante la aventura. Yo pretendo seguir escribiendo durante mucho tiempo, y a todo aquel que le apetezca acompañarme en ese camino, bienvenido sea durante el tiempo que le plazca.

Un saludo a todos. Lemmon rules!