Plan

(nota del autor: para leer la primera parte de este fic, vete al número 86)

La situación no podía ser peor para Yumi y Aelita en aquel momento. Habían recorrido la mitas del sector del hielo huyendo de William, poseído por Xana, y que a su vez había conseguido doblegar la voluntad de Ulrich y Odd. Y, sin ninguna prisa, las perseguían. Las dos sospechaban de la idea que tenían los tres, y no les agradaba nada. No les apetecía, por nada del mundo, pasar a formar parte del ejército de esclavos de la inteligencia artificial.

—¡Chicas, no hay nada que hacer! —dijo Jeremy, desde el superordenador—. Xana ha activado una segunda torre para mantener a Odd y Ulrich esclavizados.

—¿Y dónde está? ¡Ah! ¡Bola de energía! —gritó Aelita, deshaciendo con su esfera un corte lanzado por el gran cuchillo de William—. ¡Podemos ir a desactivarla!

—Imposible. Habéis pasado la torre de paso. Lo mejor sería…

—¡Ya lo sé! —gritó Yumi—. ¡Iaaaaah!

Atacó con uno de sus abanicos a Ulrich, pero este logró repelerlo con el uso de la katana. Y cuando lo recuperó, apuntó hacia su izquierda. Donde estaba Aelita. Al mismo tiempo, la pelirrosa dirigió su mano hacia Yumi y convocó su ataque. Lo lanzó. Iban a desvirtualizarse mutuamente. Era la única forma de regresar a la Tierra y pensar un buen plan contra ellos.

—¡No! —gritó William, pero estaba mejor coordinado con sus nuevos esclavos de lo que la I.A. había calculado. La katana de Ulrich surcó el cielo, atravesando la esfera de Aelita y haciéndola estallar en polvo digital, mientras la flecha láser de Odd desvió por completo el abanico de Yumi, provocando que se clavase en una estalagmita.

—Mierda —gruñó Yumi, y arrojó su segundo abanico contra William, pero este lo destrozó con su cuchillo—. ¡Iaaaaah!

Con su telequinesia logró levantar un gran muro de hielo con el que intentarían dejar atrás a sus enemigos. Pero estaba demasiado cansada y la barrera no aguantó lo suficiente. Tuvieron tiempo de ocultarse en una cueva, pero no sabían por cuanto tiempo. Jeremy les informaba de que no disponía de los suficientes recursos como para hacer la materialización.

—Es Xana. Con su torre activada ha limitado las capacidades del superordenador. Ni siquiera le puedo programar otro abanico a Yumi —dijo, desesperado.

—Jeremy, un momento. ¿Tienes hecha la copia de seguridad? —preguntó Aelita.

—La copia de… ¡pues claro! Pero para eso tengo que liberar la torre donde tengo al clon de William…

—¡Es una situación desesperada! —gritó Yumi—. Ya lo arreglaremos cuando todo esto acabe.

—Tenéis razón… Vale, intentad aguantar. Yo tengo que dejaros, si voy a controlar la copia de seguridad de Aelita, voy a necesitar todos mis sentidos… No soy muy bueno con los videojuegos y encima aquí nos jugamos más que si fuera una consola.

—No te preocupes, Jeremy, sabemos cuidar de nosotras. ¡Confiamos en ti! —dijo Aelita.

Y dejaron de escuchar la voz del rubio. El silencio se apoderó del sitio. No querían arriesgarse a hacer ruido o a moverse de allí por el momento. Jeremy podía tardar varios minutos en poder utilizar la copia de seguridad.

Como plan de contingencia, había duplicado la estructura de los datos que componían a Aelita en Lyoko. No era tan complicado como el clon de William que había en la Tierra, fingiendo ser el chico. Lo complicado era poder transferir los poderes de Aelita, como la capacidad de desactivar la torre, a la copia de seguridad. Era por eso que el plan pasaba por hacer una transferencia de poder en el último momento, permitiendo a la copia de seguridad el uso de los poderes de la original.

—¿Crees que lo logrará? —preguntó Yumi.

—Jeremy nunca nos ha fallado —le recordó la pelirrosa—, y además…

No pudo terminar la frase. Alguien se había abalanzado sobre ella por la espalda, tirándola al suelo y sujetándole la boca para que no gritara. Yumi intentó socorrerla, pero también se vio de pronto contra el suelo, y sintió dos filos rozando su cuello.

Los chicos las habían encontrado y se habían acercado por la espalda, sin hacer el menor ruido. Odd tenía a Aelita aplastada bajo su cuerpo, mientras que Ulrich había apresado a Yumi utilizando sus katanas, cruzándolas encima de su cuello, imposibilitando su escapatoria. Una risa que no sonaba humana retronó en ese momento y ambas supieron de quien se trataba.

—¡William! ¡Solo tú puedes detener esto! —gritó Yumi.

William no puede oírte —dijeron al unísono las voces de William, Odd y Aelita.

—¿Qué pretendes, Xana? ¡Ya eres libre, no nos necesitas para nada! —gritó la pelirrosa.

Estorbáis —dijo Odd.

Y vais a uniros a mi causa —añadió Ulrich.

Vamos a dominar el mundo —terminó William.

—¡Eso jamás! —gruñó Aelita.

Pero no alcanzó a decir nada más, pues desde su posición se quedó helada al ver cómo William se agachaba al lado de Yumi y le daba un suave beso. La japonesa quedó en ese momento en una especie de trance, completamente sometida a…

Juega con ella —indicó William a Ulrich mientras se acercaba a Aelita. Le acarició la cabeza levemente—. Buena chica.

En ese momento la pelirrosa fue consciente de que Odd ya no estaba encima de ella. William extendió las manos y el humo rodeó su cuerpo, y fue consciente de que la ropa empezaba a desintegrarse. No solo la suya. William y Odd también se estaban quedando desnudos. Sintió miedo, y no era para menos pues de pronto Odd se puso en cuatro encima de ella.

Princesa… —dijo el rubio y en ese momento empezó a besarla. Ella no era capaz de oponer resistencia. Su cerebro no funcionaba en condiciones. Tal vez porque en Lyoko no existía el sentido del tacto y aún así notaba una sensación tan real… su lengua invadiendo su boca… y sus manos que empezaban a acariciar sus senos… y otra sensación que no podía ser.

William estaba entre sus piernas devorando su sexo. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía tan bien aquello? No podía ser, era imposible. Debía resistir. Jeremy iba a salvarlas, eso lo tenía claro. Solo esperaba que no tardase mucho porque empezaba a perder el sentido.

Aelita ita… ita… resiste… iste… iste… —oyó la voz de Yumi, pero esta parecía tan lejana. Miró donde estaba su amiga la japonesa, pero la veía borrosa… creyó distinguir a Ulrich encima de ella pero solo podía distinguir con claridad a Odd y a William que en ese momento se habían situado sobre ella. Sus erecciones apuntaban directamente hacia su boca. Sin darse cuenta, Aelita abrió la boca y permitió que William introdujese su pene. Era extraño. ¿Cómo podía ser que si ellos estaban allí sintiera unos delicados dedos estimulando su sexo? Los poderes de William eran increíbles… ¡no! ¡Eran una monstruosidad y debía detenerlo! Aunque no sabía como y su cuerpo cada vez parecía menos dispuesto a colaborar en el proceso.

Sintió que explotaba un orgasmo en su interior mientras degustaba el sabor del pene de Odd. Se sabía derrotada. Estaba en el punto de no retorno. Si Jeremy no podía salvarla en ese momento no sabía que sería de ella. Pero ¿por qué le importaba tan poco? En ese momento su cuerpo le exigía continuar, mientras se veía levantada sobre William y sabía lo que iba a ocurrir. Cerró los ojos, sumisa por aquel momento, y sin poder resistir lo que iba a ocurrir.

Se deslizó suavemente sobre su pene y suspiró. Se sentía de maravilla. Y se pronto notó el pecho de Odd contra su espalda. No… no podía ser… iba a…

—Aaaaah —gimió al sentir la erección de Odd penetrando su trasero—. Por favor…

Tranquila, princesa —susurró la voz del rubio en su oído.

Ya eres una de nosotros —completó William mientras empezaba a mover sus caderas dentro de la chica.

No sabía cómo era posible que se sincronizaran tan bien. Les sentía deslizándose dentro y fuera de ella al mismo tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué no podía resistirse? Su cuerpo estaba entregado, tendido sobre el de William mientras este le acariciaba la cabeza. Gimió con el cambio de ritmo, cuando el pene de Odd se deslizaba hacia fuera el de William se hundía con fuerza en su interior. Dedicó su último pensamiento a Jeremy antes de perderse en el placer.

Estaba perdida, rendida en lo bien que se sentía en ese momento. Sintió que William le alzaba levemente la cabeza y la besaba. Algo surgió en ese momento que recorrió su interior sin poder evitarlo, y estalló en un intenso placer cuando sintió que los chicos eyaculaban.

Yumi había asistido a toda la escena, atónita, pero su cabeza tampoco funcionaba bien del todo. Sentía las manos de Ulrich recorriendo su cuerpo, y deteniéndose especialmente en sus pezones, estimulándola. No entendía el juego de Xana. Solo esperaba que Jeremy pudiera desactivar la torre. Seguro que en ese momento terminaría la pesadilla. Sí… y aunque era difícil podría perdonar a Ulrich por lo que estaba haciendo porque no era su culpa, estaba poseído.

—¡Aaaaaah! —gimió cuando el alemán le mordió un pezón. No era posible, si estaba controlado, ¿cómo podía saber la presión exacta que hacer para no herirla? Le gustaba, pero no podía ser—. ¡Ulrich! ¡Reacciona!

Ulrich está conmigo —dijo William—. Y tú vas a unirte con él.

—No… por favor… —pidió ella, pero no podía ofrecer resistencia cuando William se arrodilló a su lado, con su pene apuntando hacia ella. Sintió que no era dueña de su cuerpo cuando empezó a lamer su erección. Tal vez el anterior beso ya la había puesto a tono. O quizá empezaba a perder su voluntad.

Voy a hacértelo —dijo Ulrich mientras se iba situando entre las piernas de la japonesa. Esta quería impedírselo pero su cuerpo parecía reaccionar de forma involuntaria, dejándole espacio para ponerse en posición. De reojo pudo ver a Ulrich colocándose en posición, y suspiró cuando le sintió escurrirse dentro de ella. No podía ser. Lo estaba haciendo con Ulrich. Por fin… ¡no, por fin no! Ese no era Ulrich y ella no quería estar así. Pero a cada segundo que pasaba su cuerpo solo recibía olas y más olas de placer. Se dejó llevar por el momento.

Pero Xana sentía que algo no iba bien. Ni Aelita estaba cien por cien poseída ni Yumi se doblegaba fácilmente. Debía aumentar su poder para poder someterla. Movió a sus soldatos, iban a darlo todo para controlar por fin a los Guerreros de Lyoko.

De modo que William liberó la boca de Yumi de su pene y se situó tras Ulrich. Empujó su erección dentro de su culo y este gimió un poco, pero estaba concentrado en la tarea de dominar a Yumi. Esta sentía que sus senos rebotaban con cada acometida, que se habían vuelto más raudas ahora que era William quien marcaba el ritmo. Sintió que Ulrich se abalanzaba sobre ella, y la besaba. En su aliento pudo sentir a Xana intentando acomodarse en su interior, y perdía un poco el sentido. Se entregó por completo al momento, no podía demorarlo más. Si iba a perder, por lo menos que fuera sintiendo a Ulrich culminando por fin, y así fue. Cerró los ojos, pero aún podía escuchar ecos en la distancia.

Poseer a tantos jóvenes a la vez no era tan sencillo como Xana había previsto. Y si no se andaba con cuidado, podría incluso perder el control de Odd y de Ulrich. Tal vez incluso el de William. Debía asegurarse de que quedaban bien sometidos a su control o perdería la batalla, y tal vez la guerra.

Así que William atrajo los cuerpos de Odd y Aelita, que habían pasado los últimos minutos entre besos y caricias mientras Xana intentaba mantener el control de ambos. Se situó frente a Odd y le separó las piernas. Los fluídos de William eran incluso más eficaces que su aliento. Así que deslizó su pene dentro del ano del guerrero rubio y empezó a penetrarlo a buen ritmo. Por alguna razón, su red de neuronas parecía responder perfectamente a aquella situación. ¿Eso sentirían los humanos cuando se apareaban? No podía saberlo pero eso explicaría la cantidad de videos que había encontrado recorriendo internet. De ahí había sacado la idea. Y ahora…

Hizo levitar a Yumi, quien sentía inerte su cuerpo, pero muy activas las sensaciones, y dejó que cayera sobre el pene de Odd. La japonesa empezó a gemir sin control. Se sentía bien, aquello estaba bien y se lo pasaba de maravilla. Y en ese momento alguien se puso frente a ella. Era Aelita, con su sexo expuesto para ella. Parecía tan ida como ella. Qué más daba en ese momento. Aspiró su aroma y lamió su intimidad, como besándola tiernamente. Habían perdido, definitivamente. Tal vez por eso no le importaba saber que Ulrich estaba detrás de la pelirrosa, penetrando su culo en aquella orgía en la que la única que mandaba era Xana.

Los cinco culminaron casi a la vez. El semen de William escurrió dentro de Odd, permitiendo a la IA apoderarse por completo de todo su cuerpo. De este salió expulsada una pequeña parte en la semilla del rubio cuando eyaculó dentro de Yumi, y una vez la poseyó por completo dejó que un pequeño fragmento se escapase por su lengua.

Al haberse corrido Ulrich una segunda parte de la inteligencia artificial viajó en las partículas de su esperma hacia el interior de Aelita. De allí, Xana acudió al sexo de la chica, donde se unió con su otra parte a través de la lengua de Yumi. Lo había conseguido. Los cinco guerreros de Lyoko eran suyos. Y si todo iba bien…

Jeremy gemía en su silla. Había visto a la copia de seguridad de Aelita caer por la scyphozoa. Y en ese momento, había perdido el control del superordenador. Xana había lanzado una materialización. Antes de darse cuenta, la copia de seguridad estaba allí, frente a él. Una réplica perfecta de Aelita, completamente desnuda, que le había tomado al asalto.

Xana se había sorprendido por lo fácil que estaba resultando con ese humano. Apenas había ofrecido resistencia cuando le arrancó los pantalones, y ahora la falsa Aelita rebotaba sobre la erección de Jeremy. Iba a derrotarlo por fin.

—Tú… no eres… Aelita… —gruñó este.

Pero vas a unirte a ella pronto —dijo la copia, sin darle un respiro a sus caderas—. Eres mío, Jeremy…

—No

Sí… vas a unirte a mi… y a Aelita… para siempre…

—Aelita…

Sí…

—Aelita… te quiero…

Y en ese momento el clon besó sus labios y Jeremy dejó de ser el dueño de su cuerpo. Sentía su pene a punto de explotar y eyaculó en el momento en que Xana se deslizaba por el aliento del clon dentro de su cuerpo, completando la unión por fin.

Xana se sentía pletórico. Notaba su ser perfectamente en los seis guerreros. Lo notaba tanto completo como perfectamente balanceado. Destruyó el clon de Aelita, necesitaba recuperar aquel ADN. Era el que pertenecía a William, y ahora el chico le sería más útil en la Tierra, dominando a más seres humanos para controlar el planeta. Y no había incompatibilidad entre su plan y la decisión de volver a juntar a los seis cada día para eso que los humanos llamaban "sexo". Había aprendido a entenderlo y disfrutarlo.


¡Hola a todos! Antes de decir nada más, quiero hacer una aclaración: creo firmemente que violar está mal. Y creo que deberíais ir no violando gente por ahí. Esto que habéis leído es una ficción que no justifica en nada un acto tan imperdonable.

No ha sido un lemmon al uso, sin duda. Pero quería encontrar alguna explicación "lógica" a que Xana poseyera al grupo a base de sexo. Y bueno, se me ha ocurrido eso. Espero que, con todo, os haya gustado.

Guest: Bueno, te he hecho esperar un poco pero he aquí ese capítulo al final ;) Y ya no cubro más ideas de lemmon, ya que voy a ir cerrando este proyecto. Que son muchos años ya con él a cuestas ;)

Moon-9215: Muchas gracias :D

loboplateado2541: No podía ser de otra forma, ¿verdad?

Con esto cierro hasta el próximo fic. No dejéis de leer mis otros proyectos ;) Lemmon rules!