Disclaimer: Shaman King no me pertenece esta grandiosa es obra de Hiroyuki Takei, esto lo hago solo por diversión, sin ningún fin de lucro.
Sumary: Las decisiones que tomaste te llevaron a ese hoyo que tu llamas vida, ¿Si tuvieras una oportunidad para corregir todo lo que paso, tendrías un final feliz o acabarías peor de cómo comenzaste?
Horo Horo
"Qué fácil es descubrir algo que se quiere ocultar, todo aquello que se oculta por deseo propio termina saliendo, la personalidad cambia, o mejor dicho se transforma, y se convierte en un proceso rutinario que terminas por odiar."
Saben algo que de verdad me molesta, es el despertarme de una manera no muy grata, con los rayos del sol iluminando mi cara y el cantar de los pajarillos, las cortinas traslucidas que compre para tener un poco de privacidad ahora no me permiten tener un despertar agradable, a lo anterior le añado el repiqueo de la alarma yo siempre he creído que un buen sonido para estos aparatos, era aquel molesto y desesperante que te hacia pararte a tirar el ruidoso cachivache para que se callara, sin embargo quien construyó este despertador no se midió con esa infernal música, la cabeza comenzó a martillarme muy fuerte como síntoma de una resaca y está empeorando con cada segundo que continua el desquiciante ruido, y aun con este punzante dolor, mi inútil conciencia me recuerda que todo acción tenía una consecuencia, y quejarme no tendría algún sentido, pero todas maneras lo iba a hacer
¿De qué me servía aquel comentario? ¡Estúpida resaca y aún más estúpido sol! Levanté mi brazo derecho y golpee el despertador para que se terminara semejante tortura, no lograba atinarle al botón de apagado y se me estaba colmando la paciencia hasta que por fin después de tanto golpe logre un hermoso silencio después de unos cuantos segundos mirando el techo de mi habitación, decidí que era tiempo de iniciar mi rutina por muy fuerte que estuviera mi resaca.
Di un salto fuera de la cama lo cual había sido una mala idea porque una vez que mis pies tocaron el piso me tambalee fuertemente, me toque la frente en un intento para frenar el mareo, respire lentamente hasta que todo volvió a la tranquilidad, después de aquella escena fui al baño a acudir el llamado de la naturaleza con el dolor de cabeza sin querer despegarse de mí, probablemente algunas personas solo se levantaban a las siete de la mañana para satisfacer esta necesidad y después volverían a su cama arropándose entre las sabanas, sin embargo aquellas personas como yo, las cuales tenían una obligación laboral que cumplir no podíamos darnos esos lujos, y de nuevo las reclamaciones provenientes de mi conciencia no se hicieron esperar.
No debiste embriagarte ayer, ¿Cómo puedes ser tan irresponsable?
Pase una mano por mi cara con desesperación, viéndome en aquel pequeño espejo que tenía una cuarteada que pasaba por la mitad, mi semblante pálido no dejaba lugar a dudas que mi conciencia tenía razón, el trasnochar estaba afectándome un poco pero nada que un poco de sake no pueda arreglar.
Este pensamiento me motivo lo suficiente, con una sonrisa que más bien parecía una mueca, abrí el grifo y el agua fría cayó sobre mis manos, me lave la cara repetidas veces hasta que tuve la seguridad que estaba lo suficiente despierto para el mundo.
Regrese a mi habitación buscando entre todo el desorden de la ropa esparcida por el piso algo que estuviera lo suficientemente limpio para salir, todos los días miraba a mi alrededor con frustración este lugar se estaba convirtiendo en un asco y cada día me hacia la promesa de limpiar, pero se podrían observar los resultados no alcanzados, cada noche venia un poco más ebrio sin saber quién me traía a mi pequeño apartamento, no me detuve a pensar demasiado en ese pequeño detalle, así que tome una camisa azul del suelo que tenía un estampado de un pequeño lobo cerca del hombro izquierdo, después busque entre un montaña de ropa que se encontraba en una esquina un pantalón de mezclilla oscuro, para terminar rebuscando debajo de mi cama para hallar mis tenis viejos y gastados.
Listo. Estaba preparado para comenzar el día con entusiasmo y alegría, como podrán deducir estaba mofándome de mi mismo, salí por aquella puerta que separaba mi habitación del resto de departamento que no era gran cosa, una pequeña sala, un poco más pequeño comedor y no olvidemos la diminuta cocina, fui directamente abrir el refrigerador para tomar aquel cartón de sake, estaba frio y el primer sorbo quemo mis papilas, mi cerebro comenzaba realmente a despertar y mi cuerpo en ese instante que el líquido descendía por mi garganta se sintió aliviado, podría pensarme que soy un insensato por ingerir alcohol a estas horas de la mañana, pero no encontrarían en este lugar alimento el día de hacer las compras aun no llegaba y tenía que sobrevivir con lo hubiera, lo cual no era mucho.
Alce la mirada y me llamo la atención una manzana roja que resplandecía junto al lavado, no recordaba haberla comprado, pero si la vida te da limones o en este caso manzanas debías preparar limonada, fui hasta ella y con alegría la lance al aire, ¡Tenía una jugosa manzana!, ¡Tenía una jugosa manzana! Tarare, este era una buena manera de iniciar el día, podría pensarse que era ridículo ponerse tan alegre por una pequeña manzana, sin embargo este era mi primer desayuno decente desde varios días.
Motivado por esa pequeña pero muy sabrosa fruta, decidí que era hora de irme a trabajar esta rutina no me llevaba más de media hora y la veterinaria donde trabajaba no se encontraba muy lejos de aquí, donde yo era solo el asistente a medio turno, pero tenía sus ventajas, me agradaba trabajar con animales además de tener la flexibilidad para ocuparme de otras actividades.
Antes como dictaba mi costumbre tome una chaqueta de color marrón, a pesar crecer en las faldas de las montañas de Hokkaido y a pesar de que el clima de Japón no era tan frio como mi ciudad natal, era una precaución a cualquier maldita eventualidad que se presentara.
Cerré mi puerta y mire el sol iluminar mi cara me dejo ciego un momento recordándome, mi resaca y olvidándome de mis buenos pensamientos que aquella pequeña fruta despertó en mí, negué con mi cabeza y decidí hacer un esfuerzo por hacer que este día fuera diferente.
Eran alrededor de las cuatro de la tarde y lo único que se deshacía en mis jugos gástricos eran mis propios intestinos, ya que la manzana se habría desaparecido desde hace algunas horas, ahora estaba en mi segundo trabajo, si le podía llamar a esto trabajo, ya que solo ayudaba un poco a la familia Asakura, no era algo difícil, atendía a las personas que pasaban en el mostrador sin embargo en este preciso instante estaba muriendo de aburrimiento.
Completamente solo y con el sonido de las manecillas del reloj que se encontraba detrás de mí, no aportaba mucho a mejorar mi apatía, era como estar en el limbo esperando a purgar una condena que bien sabes que es larga y que cuando termine llegaras al cielo, en mi caso no me apetecía ir aquel lugar, y prefería mil veces escuchar el tic tac de las manecillas que a los ángeles cantar.
Agache la cabeza y la pegue al mostrador haciendo resonar un ruido bastante fuerte, me había dolido el golpe, ahora que estaba solo me daba cuenta que me sentía sumamente cansado y no me extrañaba en absoluto tenía que reconocer que me esta vez me había pasado con mi rigurosa dieta impuesta por mis descuidos mis parpados me pesaban, me sentía mareo y algo más que no puedo identificar quizá sea hambre, si claro que era hambre, era lógico después de no comer bien.
¡Oh dios! sé que no he sido un buen chico pero si me ayudas prometo al menos no culparte a ti, rece fervientemente, con toda la fuerza que me permitía mi cuerpo, sabiendo que, ningún ángel bajaría del cielo trayendo consigo una plato de comida,
Cerré los ojos dejándome llevar por el sueño, respire profundamente y olfatee algo sumamente delicioso, podía apostar que era un plato de recién preparado arroz seguramente acompañado de un tazón de estofado caliente con algunos trozos de carne, además de una taza de té, si olía tan delicioso.
Dios al parecer había escuchado mis plegarias, ya que levante mi vista y estaba atónito de lo que veía, una bandeja enfrente de mi con todo lo que había olfateado e imaginado, servido por un precioso ángel salvador, observe con amor su cabello corto de un color marrón parecido al chocolate, y sus ojos gentiles que eran casi negros, no se parecían al típico cliché que suponía que todos eran; rubios y con ojos azules y lo prefería así.
— Eres mi ángel. — Susurre con suavidad y mirándole con un agradecimiento infinito.
—Horo anda come— su voz no fue suave como me lo imaginaba al contrario sonaba bastante varonil, desperté de mi ensoñación y visualice mejor a mi salvador, parpadee para cerciorarme que no me estaba equivocando y que en algún momento volvería mi ángel pero no sucedió.
Gracias por echarme a perder mi fantasía Yoh.
Pero esa desilusión no me detuvo tome la bandeja y empecé a embutirme la comida, esto me hacía olvidar un poco lo ocurrido hace unos minutos, mi querido ángel no era más que mi castaño amigo que ahora sonreía como idiota.
Hace cinco minutos esa sonrisa te pareció hermosa.
Cállate conciencia.
— No te vez muy bien Horo Horo — exclamó el castaño, mientras miraba mis ojeras remarcadas que seguramente tenían un tono morado, algo que se solucionaría con un par de noches de buen sueño.
—No he podido dormir bien eso es todo — replique con todas las fuerzas que tenían, las cuales no eran muchas, quise tranquilizarlo ya que era una de las pocas personas que se preocupaba por mí, yo afloraba su lado maternal, lo cual se me hacía muy extraño.
Se le notaba incomodo, eso lo pude saber cuándo despegue mi vista de la exquisita comida, con mi mirada intente persuadirlo que se diera prisa y hablara para que me dejara disfrutar la comida a gusto.
— Estábamos pensando en ir al karaoke y quería invitarte pero de verdad que no te vez bien y no se me hace buena idea— soltó el castaño rascando su nuca, por una parte me gustaba que me tomaba en cuenta y como amigos se preocupaba por mí pero eso sobraba.
— Muy bien me gusta la idea, además hacía tiempo que no salía con ustedes chicos, será como una reunión. — definitivamente saldría esta noche, seria con ellos o solo, ya que era una rutina relativamente nueva.
Yoh asintió no muy convencido de mi respuesta, termine de comer y él hizo amague de querer llevarse la bandeja, pero yo me le adelante tomándola para llevarla a la cocina el castaño suspiró resignado ya que no logró ninguna de las dos cosas que se propuso.
Atravesé el pasillo de la posada de los Asakura, hace algún tiempo yo viví aquí, sentía nostalgia por los buenos recuerdos, por esta razón me hacía tan difícil desprenderme del lugar.
Cuando llegue a la cocina, comencé a lavar los platos, dejando que me relajara el sonido del agua, debo admitir que esta es mi tarea hogareña favorita.
—Yoh realmente está preocupado por ti— un susurró escalofriante escaló por mi espalda al escuchar esa voz, la temible señora Asakura, esta mujer que tenía un carácter temible y hacía temblar a cualquiera, automáticamente gire mi cabeza para verla bastante asustado, no me sorprendió que traía consigo cargando a su pequeño retoño, Hana, que sin duda heredó el carácter de su madre.
Pobre Yoh.
Por unos cuantos minutos nos miramos, ella con su mirada súper asesina, y yo claramente como un animal aterrorizado, teniendo como fondo el sonido el agua que caía sobre mis manos.
— No tiene sentido que actúes y me mires como un idiota — murmuró mientras arrollaba a su hijo que amenazaba con llorar
— ¿eh? — fue inevitable soltar aquella respuesta, no tenía idea alguna del porque decía aquello, recapitulando ¿De que estábamos hablando?
La rubia frunció el ceño, en señal de estar perdiendo la paciencia yo temblé en consecuencia, y entonces sucedió algo terrible, caminó muy rápido hacia mí.
—La violencia nunca es buena, y no soluciona nada, escucha Anna no la fomentes enfrente de tu hijo — tartamudee muy rápido intentando salvar mi vida y que el retoño de los Asakura no tomare los hábitos de su progenitora, su brazo se alargó y cerró el grifo.
— No tenemos el dinero para que tú desperdicies agua — no me acordaba de ese pequeño detalle, la señora Asakura se colocó a un lado de lavabo lanzando un suspiro de resignación.
— Deberías dejar a las personas que se preocupen por ti, además no finjas que no ocurre nada, es malo dejar que todo lo que lleva se acumule — sus palabras me conmovieron de forma tal como hacia tanto tiempo no me pasaba.
— Anna, tú de verdad — mi voz se cortó por la emoción que su repentino gesto de preocupación despertaba en mí.
—No seas tonto, no tienes que ponerte tan sentimental tu actitud tan deprimente está preocupando a todos incluso al insensato de Hao — su ruborizada cara me dejo ver que no estaba diciendo la verdad.
—Gracias Anna — era todo lo que podía decir y esboce una pequeña sonrisa, pero creía que eran exageraciones de los demás, no estaba en un estado deprimente, es que los días lluviosos me hacía sentirme melancólico.
— Sí, sí, apresúrate, no confió en Yoh como recepcionista, — movió su mano en un gesto imperioso, esta mujer, con una mano daba una palmaba y con la otra una fuerte cachetada, hablando figurativamente aunque también lo hacía de manera literal, seguí con mi tarea de lavar los platos mientras escuchaba sus pasos alejarse.
Sus palabras resonaban en mi mente, de vez en cuando es lindo escuchar que se preocupan por ti, aunque me costaba mucho confiar en las personas, el querido pasado viene lentamente, y como las nubes que pasan y ocultan al sol; me veía reflejado en el cristal de la ventana que tenía enfrente de mí, con mi pálida cara y mis grandes ojeras, por inercia fruncí el ceño.
Vayanse recuerdos estúpidos. Sacudí mi cabezaenérgicamente para alejarlos.
Me pase toda la tarde frente en aquel pequeño escritorio, en la salita que Anna osaba llamar recepción, ni una mosca se asomó por aquella posada, lo cual no era muy bueno para la economía de los Asakura, pero vamos ellos no eran tan humildes, la rubia era bastante ambiciosa, pero era mejor pensar en otra cosa y no invocar al mismísimo diablo.
Paseé mi mirada por los alrededores porque intentaba pensar en cualquier tontería, en el camino de regreso a mi hogar, no me gustaba nada como me estaba sintiendo y es que no me podía sacar sus palabras de la mente, no me estaba negando, solo era que me parecía absurdo juzgar que me encontraba deprimido por unas ojeras.
Cuando llegue a mi humilde morada fui directamente a mi habitación, con la firme intención de limpiar eso ayudaría a ordenar mi mente, con una rapidez que jamás creí ser capaz, este lugar estaba quedando irreconocible después de unos veinte minutos, mire el reloj que estaba en arriba del mueble y quedaban unos quince minutos para que las ocho de la noche.
Antes de salir de la casa, hable con Yoh para decirle que estaría esperándolos en el punto de reunión de siempre, la parada de autobus que se encontraba cerca del cementerio, pero decidí tomar un baño dado que todavía tenía tiempo ya que buena falta me hacía.
Hacía mucho tiempo no me sentía tan tranquilo, igual que el agua cayendo por mi cuerpo, era refrescante, era como si hubiera dado un pequeño paso hacia la libertad, era difícil de admitir para una persona tan necia como yo, que guardarse era malo hacía sentir tu alma pesada por aquellos sentimientos que guardaba.
Pero este era todo el avance que daría pues como un adicto que quiere superar su enfermedad debía seguir un programa de doce pasos, aunque que compararme con un adicto era exageración, yo no tenía ningún vicio.
Cada paso que daba era para mejorar y debía entender que el camino no sería tan difícil.
Conforme me arreglaba, repasaba mi plan para abandonar mi estado melancólico, así que veamos,
Sonreír no importa nada, soportar con paciencia cualquier situación que no me agrade, si podía hacerlo, solo era cuestión de voluntad.
Salí de mi casa pensando que debía poner toda mi fuerza de voluntad, ser paciente y sobre todo sonreír.
Conforme caminaba ponía más empeño en no olvidar, los puntos fue así hasta que llegue al punto de reunión me senté en la banca, mire a mi alrededor por si visualizaba a alguien pero estaba totalmente desierto, y sentado me quede hasta que pasaron veinte minutos, veinte condenados minutos, la paciencia era una virtud que claramente yo no poseía en abundancia pero de ahí a esperar tanto tiempo haría desesperar a cualquiera.
Esto de ser puntual no me agradaba en absoluto, y más cuando inicia mi programa para no ser tan amargado.
Pronto los vi a todos llegar a todos lentamente, había pasado un tiempo desde que veía a Chocolove y a Lizerg quienes el trabajo no les permitía tener una vida social a Ryu y Hao los cuales veía más a menudo por que los dos viven en la posada Asakura el primero trabaja para la familia y el segundo era un total holgazán.
Me dio gusto enterrarme por parte de Anna que este individuo a su muy particular manera se preocupaba por mí, cuando lo vi le salude con una gran sonrisa para demostrarle que no debía preocuparse más por mí, él me respondió mi saludo sospechando que pasaba algo, no se le escapaba nada a este individuo.
Conforme nos estábamos juntos, charlando dirigiéndonos a lo que parecía ser un karaoke, de nuevo aquel sentimiento emergía haciéndome sentir de una manera extraña, una melancolía que no correspondía al momento que presenciaba, era mi imaginación o cada vez parecía ser una mujer en sus días, a cada rato mi humor cambiaba constantemente, lo cual era horrible.
Pero nada que unas cuantas botellas no hicieran olvidar, como diría mi queridísimo amigo Hao no recordaba cuantas tragos habían pasado por mi garganta, así que conforme pasaban las botellas por la mesa donde nos encontrábamos me sentía más en confianza tanto que comencé a charlar una chica que era amiga, prima, hermana de alguien del grupo, creo, que al principio no me pareció una belleza, pero al tiempo que fluía el alcohol su aspecto mejoraba, pero olvidándome un poco de aquella chica ahora sentía unas ganas por cantar así que tuve el valor suficiente para subir al escenario y deleitar a los presentes con mi melodiosa voz.
Estaba cantando con todas mis ganas, estaba tan concentrado en el mi canción, incluso improvisando unos pasos de baile, realmente disfrutando del momento, cerré los ojos un instante sintiendo el sentimiento de la canción, y cuando los abrí se presentó la persona de quien no quería acordarme pero la culpable de todo mis problemas.
Ren
Era como todos los días, un espejismo que me encontraba todos los días, sus ojos dorados se aparecían en cada esquina, claro que nunca se fijaban en mí, sin embargo yo lo miraba con detenimiento hasta que algo distrajese mi atención, se convertía en polvo y se iba al compás del viento que movía los árboles.
Me negaba aquella realidad intentaba distraerme inclusive con el pasar de una mosca; mantenía mi mente ocupaba y la desgastaba a la vez pero cada cierto tiempo mi cuerpo me pedía tregua haciendo una falsa promesa de cambio.
En un minuto era capaz de sabotear mi propia fortaleza y dejar entrever mis verdaderos sentimientos.
No quería decirlo porque me sentía tan mal por no haberlo superado pero cuando una persona logra atravesar las murallas que con tanto esfuerzo edificas, se queda grabado en tu memoria, o al menos en la mía,
¿Cómo diablos logro hacer que te marches? El seguía ahí con expresión de sorpresa que me hacía dudar si era aquel espejismo de siempre, sonreí porque me pareció una tontería tomar tan enserio a una ilusión, no volvería, no le importaba, debía dar vuelta a la página.
Termino la canción y la mayoría de las personas me aplaudieron seguro se debía por mi aptitudes para cantar yo no era por presumir pero mi madre me decía que tenía una voz preciosa cuando le cantaba.
No quise perder más tiempo y seguí conversando con aquella hermosa chica, la cual tan bien estaba un poco bebida y eso de alguna manera me ponía fáciles las cosas, salimos del local cuando las cosas se estaban volviendo más serias, no resistí las ganas de besarla con fuerza, y dejarme llevar a mí también.
No voltee porque seguramente ya no estaría allí.
Buscaba una redención cuando hastiaba de este estilo de vida, una fuerza que se debilitaba cada día me mantenía en la rutina, deshaciéndome poco a poco, y creo que en el momento menos esperado terminare reducido a polvo.
Notas de la Autora:
Hola de nuevo, a pesar de que acabo de entrar a la escuela y que este semestre pinta ser uno de esos estresantes pude actualizar a tiempo y hasta una semana antes de lo planeado, antes que nada espero que me disculpen los terribles errores que tiene el capítulo anterior que intentare corregirlo, también gracias por esos bonitos reviews me encantaron y alegraron mi tarde.
Bueno pasando al capítulo, horo se hace presente no en las mejores condiciones, casi cayéndose a pedazos el pobre, es algo que sucede muy seguido al guardar lo que sentimos y aferrarnos a nuestra rutina para no ver la realidad, si supiera que su espejismo era bastante real, ya veremos si de verdad cambia o se hunde más, se abren las apuestas.
Espero ya subir el siguiente en las siguiente dos semanas, que creo será mi tiempo de actualización, espero también que les haya gustado, y por favor déjenme un pequeño review, me ayudarían mucho leer sus opiniones ya saben aquí abajito en el recuadro, ¿si?, por cierto debo aclarar que las frases escritas al principio de cada capitulo, no me pertenecen yo las encontré en la red, así que no son de mi autoria y no lucro con ellas, vale
Bueno espero que estén bien y si quisieran contactarme visiten mi profile con toda la información, añadi el tumblr para que vean algunas imágenes relacionadas con el fic, espero que le haya gustado y nos vemos pronto, les mando un beso, Adiós.
