Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es Hotteaforme, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is Hotteaforme, I'm just translating her amazing words.
Thank you Hotteaforme for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ayudarme a betear esta historia.
Capítulo 7
La televisión resuena ruidosamente, la luz parpadea en la oscura sala, están pasando un inofensivo programa de espectáculos. El presentador es jodidamente feliz, con dientes demasiado blancos y cabello demasiado perfecto. Hay demasiadas risas falsas y demasiados aplausos falsos. Estoy cansada solo de escucharlo porque definitivamente no lo estoy viendo.
Charlotte tampoco lo está viendo. Ella me está viendo a mí. Puedo sentir su mirada clavándose en el costado de mi cabeza como si solo estuviera esperando la chispa que me hará explotar.
James ha estado llamando sin parar a mi celular y he borrado cada mensaje de texto y de voz antes de sentir la tentación de torturarme al leerlos o escucharlos.
Aun así me pregunto si está rogando por mí, o si es solo odio de su parte. Es gracioso, él se fue y no se molestó en contactarme durante días. Ahora yo soy la que se le desaparece y no hay tregua.
Mi celular vibra de nuevo, la llamada entrante parpadea con su nombre. Lo agarro, siento la tentación de aventarlo contra la pared. Exhalo fuertemente mientras cuelgo la llamada, lo apago y me recargo en los cojines, intentando concentrarme en la televisión como distracción.
Es mejor así, insiste Charlotte. Él recibirá el mensaje de esta forma. La duda me consume por dentro. Nunca esperé sentir este nivel de culpa, el vacío en el fondo de mi estómago. ¿No es mejor romperme el corazón de esta forma en lugar de que sea destruido siempre por él?
He pasado los últimos días llorando de a ratos. Abrumada, enojada, triste.
Llorando por nosotros.
Llorando por él.
Él no se merece mis lágrimas, pero las tiene de todas formas.
—¿Estás…?
—Sí —dice Charlotte con firmeza—. No lo pienses mucho, B.
Me muerdo el labio.
…
Siento una punzada en la cabeza que no se detiene; un martilleo constante. Se vuelve más intenso, casi insoportable, hasta que se escucha un grito apagado y me despierto de golpe.
Charlotte se sienta en la cama a mi lado, con los ojos bien abiertos.
—¡Bella! —grita una voz ahogada. Un sonido medio ahogado sale de mi boca. Reconocería su voz en cualquier parte.
—¡B! ¡Bella! ¡Abre la jodida puerta! ¡Sé que estás ahí!
James.
Se me atora el aliento en la garganta, el miedo me pica en la piel.
Charlotte presiona un dedo sobre sus labios y se baja de la cama, caminando por el pasillo de puntillas. Él está gritando más fuerte ahora, pero no puedo concentrarme en las palabras, solo en la desesperación de su voz. Me complace. Tal vez con esto aprenderá. Le enseñará. Me rodeo las rodillas con los brazos, abrazándolas a mi pecho y agudizando el oído.
Se escuchan susurros al final del pasillo; Charlotte está hablando con su mamá. Cierro los ojos y espero que me dejen quedarme; no quiero causarle problemas a ninguna de ellas.
Apenas estoy respirando cuando Char entra de regreso en la habitación y cierra la puerta con suavidad a su espalda.
—¿Qué…? —comienzo, pero ella me silencia, se queda quieta en las sombras con el teléfono en la mano, el 911 ya ilumina su pantalla.
Escuchamos en silencio cuando se abre la puerta principal y escucho a su mamá hablar, su voz suena ahogada a través de las paredes y ventanas.
—¡Qué carajos estás haciendo golpeando así mi puerta! —exclama—. Son las dos de la maldita mañana. ¿Quieres despertar también a todo el vecindario?
No se disculpa.
—Bella… ¿está aquí? Necesito…
—Aquí no hay nadie con ese nombre. Ahora vete antes de que llame a la policía. —Ella cierra de golpe la puerta y siento una ola de gratitud.
—¡Sé que está aquí! —grita y luego se escucha un golpe sordo. Un puño o un pie golpeando la pared, creo.
Eventualmente las pesadas pisadas descienden por el porche y se enciende el motor de un carro, rugiendo hacia la noche.
No duermo nada después de eso, tampoco Charlotte.
Él me envía un mensaje.
Una línea que aparece antes de que pueda borrarlo.
Perra
…
—Bella, vamos, sé que estás ahí con un carajo. Sé que ahí estás, ¡no tienes otro lugar a donde ir!
Han pasado un par de días y él ha venido en un día en el que tanto Charlotte como su madre están trabajando. Estoy hecha bolita en la esquina de su cama, usando la sudadera con la que Masen me permitió irme, jugueteando con el cierre mientras él sigue gritando y golpeando la puerta.
Mi corazón late con fuerza, golpeteando contra mi pecho tan fuerte que sacude mi cuerpo. Me pregunto si entrará a la fuerza. No me sorprendería si está lo suficientemente enojado. Aunque no suena enojado, solo derrotado… incluso frustrado.
El que esto lo esté lastimando, el que haya regresado otra vez me hace sentir que, por una vez, yo soy quien lleva el control. Me gusta eso.
—No iré a ninguna parte hasta que hables conmigo, carajo. Bebé… ¡por favor!
Cierro los ojos con fuerza, mi resistencia va retrocediendo. ¿Debería hablar con él? ¿No se merece al menos eso? Charlotte diría que no, sé que eso diría.
—Lo siento, por lo del otro día, ¿de acuerdo? Lo siento. Te amo. Lo juro por mi maldita vida, B, nunca te volveré a lastimar. ¡Solo habla conmigo! Podemos arreglar esto. Quiero arreglar esto.
Entierro la cara en la almohada intentando bloquearlo a él y a sus palabras, aferrándome al hecho de que en realidad nunca me ha dicho la verdad. Todas las promesas de antes… esto no es diferente. Las rompe todas.
…
Stas bien?
Miro el número. No tiene nombre, pero no es necesario. Sé quién es. Lo leo una y otra vez, a pesar de que son solo dos palabras y un signo de interrogación hace que mi estómago se sienta raro; el hecho de que él está pensando en mí lo suficiente para enviar un mensaje.
Sin embargo, no sé cómo responderle.
—¿Por qué no le pides que vaya contigo a recoger tus cosas? Estoy segura que le encantaría ayudar a una chica —sugiere Charlotte, alzando la ceja mientras come fideos de un contenedor de plástico, sentada en un taburete al otro lado de su cama.
He estado preocupándome por mis cosas en el apartamento, algunas cosas pueden reemplazarse, pero hay otras que no.
Le lanzo una mirada.
—¿Qué? Está buenísimo y es muy obvio que le gustas, a juzgar por su pequeña hazaña después de lo de la cafetería.
—No es así, Char. Solo siente lástima por mí. Soy un desastre, no necesito complicarme por un tipo justo ahora —digo, mi voz se tiñe con un toque de frustración.
—Tienes razón —suspira y se acomoda el cabello—. Lo siento… pero él te dijo que si necesitabas algo… y creo que es tonto que intentes ir sola cuando sabes que ese patán sigue cerca.
No le respondo a Masen. Él puede esperar. Justo ahora tengo demasiadas cosas en la cabeza.
…
En el momento en que mis ojos se abren la mañana siguiente, sé que voy a tener un mal día. Me quedo quieta en la cama de Charlotte, mis ojos se ajustan a la débil luz mañanera que se filtra a través de los pequeños espacios en las persianas.
Hay un agujero abierto en mi pecho tan grande que me levanta de la cama para vomitar sobre la porcelana. Me acurruco llorando en el piso del baño.
A pesar de que sé que no debería sentirme así.
Y eso hace que todo empeore diez veces más.
Él trajo comida hoy e incluso un montón de flores, puedo verlas en el porche cuando me acerco lo suficiente a las persianas en la habitación de Charlotte para asomarme. Lo veo en los escalones, tiene la cabeza en las manos, tan cansado, tan deprimido.
Tira de mi corazón.
—Bella, solo… vamos. Después de todo, ¿y me vas a dejar así? Te amo. ¿Recuerdas lo que dijimos antes de dejar Phoenix? ¿Eh? —dice a través de la puerta, rogándome.
Cierro los ojos. Claro que recuerdo.
Éramos jóvenes y tontos, o al menos yo lo era. Estaba enamorada, o lo que creí que era amor. Él es una conexión tangible entre la vida de ahora y la vida de aquel entonces. Él era todo. Él se suponía que sería todo, para siempre. Es lo que dijimos.
Pero para siempre no es para siempre a menos de que lo intentes.
Mi resolución se desmorona, poco a poco.
…
Estoy acurrucada desnuda junto a él, piel sobre piel, trazando ligeramente con los dedos sobre líneas y más líneas de tinta, con la cabeza en su pecho, los dedos de su mano pasean suavemente sobre mi espalda. Ahora estoy enterrada en familiaridad.
Y todo lo que puedo pensar es: ¿qué carajos hice?
El humo se mueve en ondas en el aire y me está mirando con ojos rojos mientras se lleva un porro a los labios.
—¿Con quién te peleaste? —pregunto con reticencia, mirando su cara golpeada y los moretones de sus costillas. Tiene un ojo hinchado, manchado de morado, y una cortada en el labio.
—Con los chicos de Alec —dice, reteniendo el humo en sus pulmones.
Me tenso ligeramente, pensando en Masen. ¿Fue él? ¿El que hizo esto? Debería enojarme si fue él, pero no creo sentirme así.
Mi mano sube para pasar entre su corto cabello rapado. Lo hace verse más como el delincuente que sé que es. Marcus lo hizo después de que se emborrachara. Después de que me dejó durante días.
Al parecer.
—Arreglé todo con ellos, pero aun así quisieron enseñarme una lección. Supongo. Salí bien parado. —Se ríe suavemente, se inclina y sopla el humo en mi boca. Deja un pesado beso en mis labios hasta que me estoy retorciendo, siento asco en la garganta—. Iré a bañarme —dice, bajándose de la cama, ofreciéndome el resto del porro.
—Bien —digo, tomándolo, viendo su delgado cuerpo desnudo salir de la habitación.
Me acuesto, parpadeando al techo, llevándome el porro a los labios. Me quema los pulmones.
Esto es lo que siempre hemos hecho.
Follar, luego pelear.
Pelear, luego follar.
Pero no se siente bien.
Esta vez todo se siente mal y es como si todo mi ser lo supiera.
Me muevo, tomando mi celular del buró, viendo que Charlotte ha intentado llamarme.
Ya estoy haciendo una mueca, imaginando lo que ella me va a decir. No le va a gustar esto para nada y no quiero llamarla y que me lo diga; soy muy débil. El minuto en el que yo cedo una pulgada, él toma una milla.
James es persuasivo. Siempre lo ha sido. Nos enrollamos en su carro el primer día que nos conocimos, la primera vez que me llevó a dar una vuelta, faltando a la escuela por él… me estaba rebelando, y él estaba más que feliz por ayudar. Incluso tenía a nonna envuelta alrededor de su dedo, eso antes de intentar hacer que nos fuéramos de ahí. A ella no le gustó eso. No, ella lo vio como era de verdad en ese entonces.
Lo que yo debí haber visto.
Debí haberla escuchado.
Sin embargo, aquí estoy otra vez.
Me pongo una de las camisetas de James y me levanto, tomando un poco de agua, luego inhalo profundamente el humo, esperando que esa sensación brumosa se hunda en mis huesos. Avanzando hacia la sala, el sonido de la ducha se oye de fondo cuando doy clic a llamar en mi celular, cerrando los ojos.
Ella contesta al segundo timbre.
—Bella, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
—Hola, sí, estoy bien —digo, acercándome a la ventana y asomándome a la calle de abajo. Hago una pausa, intentando pensar en cómo decir lo que necesito decirle.
—¿Dónde estás? —pregunta otra vez.
Suspiro.
—Yo, um, he estado hablando… con… con James…
Me voy callando, pero solo se escucha un silencio ensordecedor al otro lado del teléfono.
—¿Qué?
Sé que me escuchó. Lo sé. Lleno mis pulmones otra vez con humo.
—¿Me estás jodiendo? —Su voz suena incrédula. Hago una mueca—. Bella, no, cariño.
—Mira, él de verdad, de verdad lamenta lo que pas…
—¡Detente! ¡Solo detente! —espeta Char en el teléfono, interrumpiéndome—. ¡No quiero escuchar las mierdas que él te ha estado diciendo! Ibas tan bien, estabas bien esta mañana, ¡¿y ahora ya regresaste con él?! ¡B! ¡En serio! ¡Qué carajo!
Suena como si estuviera a punto de llorar. Me muerdo el labio, la culpa me inunda. Siento que yo también quiero llorar.
—Creo que sabe que hablo en serio. Le dije que es su última oportunidad…
—¡BELLA! —grita—. Carajo, él no va a cambiar. Yo… yo no puedo creerlo. No puedo creer que seas tan estúpida. Otra vez. ¿No recuerdas nuestra conversación de hace como cuatro días?
—Sí…
—Entonces, ¿por qué? ¿Por qué te haces esto otra vez? Todo lo que dijimos todavía aplica, no ha cambiado nada entre ese momento y ahora. Nada. ¡No lo entiendo, B! No lo entiendo, ¡¿creí que querías dejarlo?!
—Sabe que es su última oportunidad, lo sabe, Char… tengo que, tengo que darle eso después de todo lo que hemos pasado… —digo, sintiéndome un poco a la defensiva, sintiéndome muy patética.
—B, por favor —dice con un sollozo y creo que ahora sí está llorando—. No puedo seguir viéndote resultar herida, no puedo hacerlo. No puedo seguir recogiendo los pedazos cada maldita vez. Sé que la has tenido difícil, B, y él pudo haberte ayudado en aquel entonces, pero no le debes nada desde el momento en que te puso las manos encima por primera vez.
—Es su última oportunidad, lo prometo, Char.
Ella inhala profundamente en una pausa tan larga que creo que ha colgado.
—No puedo… no puedo verlo hacerte esto otra vez. Sabes que esto no… esta mierda no está bien, B. No me interesan las mierdas manipulativas que te ha dicho. Lo siento. No puedo.
Luego cuelga, de verdad.
Me quedo ahí sentada un rato con el celular colgando de mi mano, mirando hacia la calle y procesando sus palabras. Ni siquiera escucho a James acercarse.
Deja un beso en mi cuello, su piel mojada deja un rastro de humedad.
—¿Estás bien?
—Sí —miento.
…
Me quedo despierta hasta el amanecer, fumando sin parar, llorando en silencio. Lo veo dormir, incapaz de desconectarme. Los pensamientos y sentimientos se persiguen y corren a través de mi cabeza, dando vueltas hasta dejarme mareada.
Mi celular suena y lo agarro, pensando que podría ser Charlotte. Tal vez quiere disculparse, no es que crea que lo vaya a hacer. Sin embargo, no es ella.
?
Miro a James con cautela. Mis manos vuelan sobre el teclado antes de poder detenerme. Hago una pausa, releo y luego lo elimino, me dejo caer en las suaves cobijas y cierro los ojos.
…
María me llama en la mañana.
—Bebé, estoy aquí para ti siempre —dice—. Char solo está enojada, pero no creo que lo entienda. Yo sí. Eres como Petey y yo en ese sentido, acabamos de volver por más a pesar de que hemos hecho cosas de mierda. A veces el amor no tiene sentido. Solo dale tiempo.
No estoy convencida de que esto sea amor. Creí que tal vez regresar aquí haría que todo estuviera bien, pero en realidad no ha arreglado nada. No me siento mejor. No me siento feliz. Creo que es un error.
Ni siquiera hemos hablado del tema, de nosotros. Tampoco sobre todo lo que ha pasado. Es el jodido elefante de la habitación que ambos estamos evitando. Puedo ver que James sólo quiere que todo regrese a la normalidad, pero ¿cómo puede ser? Y de todas formas, ¿qué es lo normal?
Él ya está desapareciendo.
Eso es normal.
Salió en algún momento de la mañana, dejándome dormir hasta tarde. Hay una nota en la mesita de café con dinero, diciéndome que me compre algo, que está ocupado reparando todo en la cafetería.
No estoy segura de qué tan verdadero es eso.
Es una buena idea, supongo. Necesito jeans nuevos ahora que el clima se está enfriando, pero es algo que normalmente haría con Charlotte y el que ella esté enojada conmigo… Me froto los ojos.
Le envío un mensaje diciéndole que lo siento y luego vuelvo a bajar hasta el mensaje de Masen.
Mi mano izquierda cosquillea y la flexiono automáticamente, haciendo desaparecer la sensación. La herida está cicatrizando con apariencia fea e hinchada, y no debería faltar mucho antes de que las puntadas puedan retirarse, pero creo que el Doc tenía razón sobre el daño permanente.
No sé qué decirle a Masen. ¿Estoy bien?
No.
Creo que estoy jodida.
Creo que lo he jodido.
…
Masen me vuelve a enviar un mensaje esa tarde, después de vestirme torpemente. Alistándome para ir por más vendas para mi mano, guardándome el dinero que James me dejó esta mañana.
Avísame
Me muerdo el labio, mi corazón se aprieta.
Prdon. Muchas mierdas pasando justo ahora
Presiono enviar. Es la verdad, de la mejor manera en que puedo explicarlo sin tener que explicarlo.
Su respuesta es casi instantánea.
Pero stas bien?
Exhalo una carcajada. Su persistencia es algo… inesperada. Mi boca se curva en una sonrisa y es la primera vez en días que no se siente forzada.
Estoy bn, Masen… tranquilo x
Lo envío antes de darme cuenta que puse un beso al final y luego me altero por cinco minutos completos. Soy una idiota. E incluso soy más idiota por pensar que a él le va a importar.
…
Recojo mi bolso del piso, lista para ir a la cafetería. Ha pasado una semana y James quiere mi ayuda para elegir equipo para reacondicionar. No estoy segura de dónde está saliendo el dinero. Él solo me dice que está bien. Tampoco estoy segura sobre eso, pero como sea.
Me detengo en la mesa de la cocina, buscando el bálsamo de labios que tengo en mi bolso. No está en el compartimiento principal, así que meto la mano en la bolsa de enfrente, mis dedos rozan algo de papel.
Frunciendo el ceño, saco las cartas que guardé ahí para entregarle a James hace semanas. No lo he hecho con todo lo que ha pasado. Había olvidado que estaban ahí.
Ahora mi nombre se asoma, negro sobre el blanco puro. Nunca recibo correo… para nada. James se encarga de todos los recibos… ¿qué carajos es esto?
Abro una lentamente, un mal presentimiento se alza dentro de mí.
Mis ojos escanean la página e inhalo bruscamente.
Esto no puede ser cierto.
Debe ser un error.
Suelto la primera carta en la mesa y me hundo en una silla, abriendo otra, la adrenalina va creciendo. Luego otra, y otra, hasta que todas están esparcidas en la mesa de la cocina.
Agarrándome la cara con las manos, parpadeo demasiadas veces.
Tiene que ser una horrible broma.
Uh-oh, ¿qué serán esas cartas? Y Diooooooos, esta mujer no aprende, pero bueno. Tampoco es fácil para ella sacarse de la cabeza esa idea de que James es todo lo que tiene y necesita. Paciencia, todas queremos que lo abandone, pero tiene que hacerlo a su ritmo. Al menos parece que ya está comprendiendo que él no le hace bien.
Mil gracias por sus comentarios, alertas y favoritos; no olviden decirme qué les pareció el capítulo ;)
