Bueno, parece que mi jefe estará fuera, unos días, lo que me dará más oportunidad de actualizar, a ver si nos ponemos al día más pronto.

Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Für Immer del grupo Mago de Oz. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.

Enjoy!


PENUMBRA

por

Adrel Black


4. EL MORTÍFAGO ARREPENTIDO

El Mesías de un nuevo orden mundial,

el guerrero del reino, la logia del mal,

pureza de raza por convicción o por diversión.

(Für Immer, Mago de Oz)


Espera la aprobación del Señor Tenebroso luego de haberle dado a conocer la profecía que escuchó en Cabeza de Puerco.

—Repítela de nuevo, —le dice Voldemort a Severus con la mirada fija en su mortífago.

—El único con poder para derrotar al Señor de las Tinieblas se acerca... Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... —la voz de Snape retumba en la habitación vacía, el Señor Tenebroso, aún después de haber escuchado la profecía no se ha decidido a llamar a sus mortífagos.

—El único con poder para derrotar al Señor de las Tinieblas se acerca… —Voldemort sonríe —realmente aún creen que alguien puede derrotarme. —Severus no habla, solo espera de pie frente a su maestro. —...nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… —Voldemort parece pensativo —finales de julio. Los que me han desafiado tres veces —el silencio se apodera de la habitación, Severus piensa que el Lord olvidó su presencia entonces Voldemort lo mira. —Severus, ¿sabes tú quienes se han atrevido a desafiarme tres veces?

—No creo que exista nadie capaz de tal estupidez, —murmura Severus haciendo una leve reverencia hacia el Señor Tenebroso.

—Cierto Severus, es una estupidez —responde, —pero hay estúpidos en todos los lugares y la Orden del Fénix alberga a la mayoría.

El mortífago asiente con la cabeza dándole la razón. Lily, susurra su mente.

Voldemort se acerca a Snape y por medio de la marca que éste porta en su antebrazo llama al resto de los mortífagos.

Rápidamente, uno a uno, van llegando al llamado de su Señor.

—Severus nos ha traído noticias interesantes —dice Voldemort al semicírculo que se ha congregado alrededor de su silla, todos, figuras vestidas de negro y con máscaras blancas carentes de expresión, solo Severus no lleva la máscara puesta. —Dice una extraña profecía que alguien capaz de derrotar a su Señor ha de llegar al mundo —se escuchan risas sofocadas por las máscaras y algunas exclamaciones de incredulidad, —realmente existe quien cree que puede matarme.

—Nosotros daremos nuestra vida por la suya Amo —la voz de Bellatrix llega desde un punto del círculo, ahogada a través de la máscara, todos afirman que así será.

— ¡Colagusano! —una figura baja y rechoncha da un tembloroso paso al frente.

Voldemort le desprende de la máscara blanca y una cara de ratón y ojos acuosos miran alrededor como si de un roedor atrapado se tratara.

Snape no puede creerlo el amigo de los merodeadores, él es el traidor, él es quien pasa información de la Orden del Fénix a Voldemort, pero ¿cómo? ¿En qué momento pasó eso? El cerebro de Snape trabaja a toda máquina.

—Si amo —su voz chillona tan parecida a los chillidos de las ratas retumba en ecos dentro de la estancia, se retuerce las manos una y otra vez con nerviosismo.

—Los Potter me han desafiado tres veces, los Longbottom y los Bones también lo han hecho. Háblame de sus familias Colagusano –la voz de Voldemort es tranquila, pausada, coherente.

—Los Bones tienen una hija, ni los Potter, ni los Longbottom tienen hijos, pero ambas mujeres están embarazadas.

— ¿Estás seguro, Colagusano?

—Por supuesto, mi Señor.

—¿Tienes idea de cuando nacerán los críos?

Colagusano hace un gesto de concentración, intentando hacer cuentas con los dedos.

—En julio Amo, ambos en julio.

—Bien, debemos matarlos —Bellatrix suelta una histérica carcajada.

Voldemort continúa: —no nos arriesgaremos a que exista alguien que pueda combatir con nosotros, eliminaremos de raíz el problema y no habrá más nada que pueda detenernos.

De nuevo desde el círculo se escuchan murmullos de aprobación.

—Busquen a los Potter —grita, a sus mortífagos –olviden a los Longbottom, búsquenlos y mátenlos.

Todos los mortífagos desaparecen menos Severus, se siente soldado al piso, él no sabía que Lily esperara un hijo, matarán a James, ella nunca lo permitirá, la matarán a ella, los pensamientos corren desbocados por la mente de Snape, matarán a Lily, matarán a Lily.

— ¿Por qué aún estás aquí, Severus? —La voz arrastrada y ponzoñosa de Voldemort lo saca de su estatismo.

—Pero mi Lord —Snape lo mira mientras bloquea su mente, sabe que Voldemort intentara saber qué piensa — ¿cómo puede saber que el niño de los Potter es el correcto?

— ¿Estás dudando de tu Amo? —le pregunta a su vez Voldemort.

—No mi Lord —Voldemort lo matará si se atreve a oponerse a él, Snape lo sabe y eso hace que el miedo le recorra la espalda como si un hielo se deslizara por su espina —solo pensaba, —espera que su astucia de Slytherin haga acto de aparición en aquel momento, —que el hijo de los Longbottom es un sangre pura en cambio los Potter..., ella es una sangre sucia.

—Que apreciación tan interesante Severus, pero acaso no te has dado cuenta de que la pureza de sangre ya no es una garantía, mira a Lucius, a Bellatrix, a Regulus, todos sangre pura, uno es un inútil, jamás hará nada que no pueda comprar con su apellido, ella más loca que nadie, su fanatismo la ciega al grado de que es la mayoría del tiempo inservible y el otro, un cobarde.

Voldemort da la vuelta alrededor de Severus sin parar de hablar.

—En cambio mírate, el más fiel y hábil de mis mortífagos —Voldemort está frente a él y lo mira fijamente —eres un mestizo. Ahora mírame a mí, me haré con el control del mundo mágico dentro de poco y también soy un mestizo. Nuestras madres fueron brujas, nuestros padres escoria —continúa diciendo —pero nosotros Severus, seremos historia. En el futuro nos rendirán pleitesía yo el amo y tú mi mano derecha, mi hombre de confianza. ¿Acaso no es lo que deseas?

—Es lo que más anhelo, mi Señor, —desea salir de aquel lugar.

Aun en la amplitud de aquella habitación siente la claustrofobia hacer mella de él. En sus escasos diecinueve años de vida nunca ha sentido tal temor, nunca ha temido por su vida, pero cada segundo que pasa allí, escuchando las elucubraciones de quien cree su amo, es un segundo menos para ayudar a Lily.

Y en su interior siente como si dos serpientes estuvieran en pugna enroscándose y mordiéndose entre ellas, una su eterna obsesión por Lily, la culpa por haber llevado la información de aquella profecía a Voldemort, la otra, su hambre de poder, la ambición por ver coronados sus esfuerzos. Su pecho está por explotar cuando una de las serpientes arranca la cabeza a la otra de una mordida y todo se calma, él sabe qué debe hacer y a quién acudir.

—Aunque hay algo que deseo aún más, Maestro. Encontrar a los Potter para traerlos ante su majestuosa presencia.

Voldemort sonríe complacido, la locura destella como luces rojas en sus ojos, Severus, en su mente, traza los puntos a seguir. Lo primero, escapar de ahí; lo siguiente, ver a Dumbledore; después esconder a los Potter en el último confín del mundo.

Severus hace una reverencia más y se dispone a salir de aquel lugar.

.o.O.o.

Cuando el cárabo aterrizó en su escritorio le extrañó, no esperaba carta de nadie, sin embargo, al ver de quien se trataba temió que fuera una trampa.

Ahora, en aquel bosque alejado de la civilización, todos sus sentidos se encuentran alerta, Voldemort no acostumbra a tender emboscadas de esa manera, pero la idea de un mortífago arrepentido, es aún más improbable.

Ve venir una humareda negra hacia donde se encuentra, siente los músculos en tensión y sonríe, la idea de un anciano con músculos en tensión le parece graciosa. Un muy desmejorado Severus Snape aterriza a su lado.

—Dumbledore —lo salud.

—Snape, —le contesta Dumbledore.

El silencio se posa entre ambos, Snape no sabe qué decir, ni siquiera mira a Dumbledore a los ojos. Desea que sea Dumbledore quien hable pues no encuentra la manera de comenzar, sin embargo, el director no parece que vaya a continuar.

—Debe esconder a los Potter, —Albus solo le mira esperando que continúe, —debe esconder a los Potter, —le repite Snape con insistencia.

—Voldemort está tras toda la Orden del Fénix, —es la respuesta, mientras con la mano, el Director le resta importancia —todos nos resguardamos de sus ataques y…

—No lo entiende, él va tras los Potter, piensa que el chico del que habla la profecía es el niño que nacerá de Lily.

— ¿Quién escuchaba tras la puerta de Cabeza de Puerco? —le pregunta Albus mirando ceñudo a Snape. La idea de que Voldemort sepa de la profecía no le agrada en absoluto.

—Yo.

— ¿Cómo podría saber Voldemort que Lily está embarazada?

—El Señor tenebroso ha infiltrado la Orden.

— ¿Quién es el traidor? —Dumbledore aprieta la varita que tiene en la mano, no desea atacar a ese chico, pero la idea de un traidor en la Orden del Fénix le asquea. Aunque, para ser sincero, no puede decir que le sorprenda, ya lo sospechaba.

—No puedo decirlo.

—Pretendes venir a darme órdenes sin nada a cambio, —Albus sonríe con suficiencia.

Snape lo mira, ahí está el estandarte del bien comportándose como un Slytherin, ¿acaso no es suficiente la idea de salvar tres vidas de un destino terrible?

— ¿Qué ganas tú en todo esto?, si no recuerdo mal, tú y James siempre han sido enemigos —Severus sigue callado. El anciano se desespera y le apunta con la varita. —No entiendo que es lo que pretendes; me sacas de mi despacho con urgencia, me citas en un lugar perdido en la nada, y me dices que quieres que salve a tu enemigo, —Dumbledore sonríe —puedo creer en las personas Severus, podría creer que estás arrepentido, pero no daré nada sin algo a cambio.

Snape lo mira lleno de reproche.

—O sea que prefiere que los Potter y su hijo mueran.

—Si, —dice sencillamente Dumbledore.

— ¡Debe protegerlos!

—Dime ¿quién es el traidor?

—Estoy atado por el encantamiento fidelio —Dumbledore lo mira con fastidio, aquello puede ser sin duda una mentira.

—Adiós Snape.

— ¡No! —Snape le coge del brazo —le daré lo que quiera.

— ¿Qué ganas con todo esto?... —Miente, le insta su mente. —… y no me mientas Snape, no dudes que lo sabré.

—Amo a Lily Evans, —su voz fue un susurro, pero en aquel callado bosque sonó como un grito. El director lo mira desconfiado buscando la mentira en sus ojos pero no encuentra nada más que a un hombre desesperado. — ¿Sabe cuál es el patronus de Lily? —le pregunta.

—Una cierva.

Snape cierra los ojos, en su memoria la viva imagen de una niña pelirroja de unos nueve años le regresa una sonrisa.

Expecto Patronum —una cierva plateada surge de su varita y cabalga alrededor suyo y de Dumbledore hasta adentrarse en la penumbra del tupido bosque —el patronus de Lily es una cierva, porque el de Potter es un ciervo, —ríe con amargura ante lo irónico de la situación, —ahora no puedo hacer que el mío se convierta en otra cosa.

Dumbledore asiente en silencio, no esperaba aquello.

—Necesito infiltrarme en las filas de los mortífagos, prevendré a los Potter, los esconderé, a cambio serás mi informante y acatarás todas mis órdenes.

—Haré lo que sea necesario.

—Te atarás por el juramento inquebrantable Snape, —Severus asiente con la cabeza, sabe que ese día está sellando su destino, si los aurores no lo matan un día en la penumbra de un callejón, los mortífagos tarde o temprano lo harán en la penumbra de la mansión Malfoy.


Hola Alecto Snape, muchas gracias por escribirme, si, en efecto, tendrá un final, un final feliz por cierto, como prometí muchas veces.

Bueno, a todos tengan un lindo día, si mi jefe sigue fuera espero subir otro cap mañana.

Adrel Black