Hola, cómo les va en este jueves, yo tengo mucho trabajo, creo que hoy solo voy a subir este capítulo, si las cosas mejoran aquí en el trabajo, tal vez suba otro más tarde.
Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece la canción Deja de Llorar de Mägo de Oz. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.
PENUMBRA
por
Adrel Black
VACACIONES EN EL CUARTEL
PARTE I
La Llegada A La Biblioteca
Deja de llorar
por lo que un día perdiste,
deja ya de esperar
a que el tiempo te calme
la ausencia que causa un adiós.
(Deja de Llorar, Mago de Oz)
— ¿Y el motivo por el que no puedo quedarme en Hogwarts es…?
—No creo que quieras toparte contigo mismo.
Al parecer Albus decidió obviar el detalle de que el cuartel de la Orden del Fénix es la morada permanente de Sirius Black hasta que fuera necesario revelar esa información.
— ¿Así que pretendes que viva junto con Black? —le reclama Severus conteniendo la ira.
—No, —responde Albus sencillamente —solo espero que vivas en la casa de Sirius mientras encontramos algún otro lugar, o una solución.
—Terminé siendo un mortífago, igual que Pettigrew, luego, la niñera del hijo de Potter, ahora, seré huésped por tiempo indefinido de Black, por favor Albus, dime que no voy a terminar enamorado de Lupin, —murmura Severus con sarcasmo.
—Así de irónica es la vida, —responde el anciano sonriendo —los miembros de la Orden no están enterados de quién eres tú, casi todos ellos son visitantes ocasionales del cuartel, pero la familia Weasley con todos sus hijos, Harry Potter y una de sus amigas permanecerán en el cuartel durante las vacaciones, ellos tampoco saben quién eres y preferiría que siguieran sin saberlo.
—Si el hijo Potter es igual de entrometido que su padre te preguntará quién soy.
—Si alguno pregunta, diremos que eres familiar lejano mío, que acudes a Durmstrang y que necesitas un lugar donde permanecer durante las vacaciones. No entraremos en muchos detalles.
—No parezco un chico de colegio, Dumbledore.
—Severus, tienes apenas diecinueve años, no es para tanto.
— ¿Tengo nombre? —pregunta Snape con disgusto.
— ¡Claro! —Le dice Dumbledore —eres Tobías Prince.
Severus le lanza una mirada furibunda, odia aquel nombre, había sido el nombre de su padre.
—Que original —murmura.
.o.O.o.
Es la primera vez en su vida que ansía que lleguen las vacaciones, quiere salir de Hogwarts a como dé lugar, quiere irse a su casa y encerrarse en su cuarto a leer un buen libro y sacar de su mente la imagen de Ron y Lavender babeándose mutuamente en la sala común, cogiéndose como pulpos en algún pasillo, encerrados entre risitas en algún aula en desuso.
Quiere irse a su casa y olvidar. Dejar de preguntarse por qué Ronald se comporta de esa manera, ella creyó que tarde o temprano estarían juntos, entendía que Ron es tímido y suponía que ese era el motivo por el que nunca se había declarado, pero conforme pasaban los años ella, tontamente, había creído que el momento llegaría.
Ahora entiende que la supuesta timidez de Ron es solamente estupidez, alguien tímido no se pasa la vida besándose en público. Y ella, como toda una estúpida, soñando con una declaración de amor, soñando que cuando terminaran el colegio se comprometerían y después con el paso del tiempo se casarían y así ella se convertiría en una Weasley. Él sería auror, ella trabajaría en algún departamento del Ministerio, luego con los años tendrían a unos hermosos niños pelirrojos. Ginny y Harry serían sus cuñados y padrinos de sus hijos, los Weasley pasarían a ser de sus segundos padres a ser sus suegros, y la madriguera continuaría siendo como un segundo hogar para ella.
Pero al parecer Ron tiene otros planes antes, como revolcarse con Lavender en cada rincón.
Al principio optó por preguntarse qué es lo que Ron veía en Lavender, en qué ella había fallado, lo entendió cuando unos días más tarde los chicos fueron a entrenar al campo de quidditch y ella se quedó en la sala común, le había pedido a Harry uno de sus libros, al no encontrarlo en el baúl del pelinegro decidió buscarlo en el baúl de Ronald, no encontró el libro, pero encontró una revista de "Playwizard". En la portada una chica unos años mayor que ella y maquillada como si fuera de carnaval, exhibía sus senos del tamaño de melones, mientras lanzaba a Hermione miradas lascivas y deslizaba una de sus manos hasta perderla dentro de un bikini diminuto.
Hermione aventó la revista de cualquier manera dentro del baúl y se fue a su habitación, no tenía ganas de llorar, solo se sentía desilusionada, se miró en el espejo y entendió porque Ron paseaba de la mano de Lavender en lugar de la de ella, Lavender se maquillaba como aquella chica, se vestía de forma provocativa —los fines de semana —y su falda del uniforme era varios centímetros más pequeña que la de Hermione; su cabello siempre pulcramente peinado y por sobre todo, no le importaba lo más mínimo andarse exhibiendo por todo el colegio.
Cierto que Hermione no permitiría que Ron la tratara en público como trataba a Lavender, pero eso no impedía que sintiera tristeza.
Lo peor de todo fue cuando, un día antes de las vacaciones, sus padres le habían escrito para decirle que la tía Mabel los había invitado a su casa en Gales a pasar navidad y que, como a Hermione no le agradaba demasiado la tía Mabel, tal vez quisiera ir a casa de los Weasley.
De modo que, se propuso pasar las vacaciones sola en Hogwarts, al menos ese era su plan, hasta que Harry se enteró y prácticamente la obligó a aceptar ir con él y con Ron al cuartel de la Orden.
Y ahora se escabulle, sin que nadie se dé cuenta hacia la biblioteca de Grimmauld Place, nadie la extrañará, Harry y Ginny se hacen compañía mutua en aquel momento, Ron se dedica a rogar a su madre que le permita salir a visitar a Lavender y ella, en ese momento, es el tercio que sobra, no tiene compañía, ni tampoco la desea.
Entra en la biblioteca cerrando la puerta, despacio se dirige hacia algún estante y empieza a recorrer con los ojos los títulos de aquellos libros. En su ensimismamiento no se da cuenta que la biblioteca no está vacía.
.o.O.o.
Afuera llueve, las gotas golpean los cristales y el ambiente huele a tierra mojada. Tobías llegó hasta ahí refugiándose de las miradas asesinas de Black, que no dejaba de preguntarle de qué manera estaba emparentado con Dumbledore ya que, según él, se parece enormemente a alguien que conoció hace años; y de las miradas de curiosidad del resto de la Orden. Así que, al no tener nada que hacer y al no entender ni la mitad de lo que los miembros de la Orden hablan, huyó hacia ahí encontrándose con que los Black tenían un gusto exquisito en lo que a literatura sobre artes oscuras se refiere.
Había pasado en soledad y relativo silencio casi una hora cuando una joven entró en la biblioteca sin percatarse que él estaba ahí, murmura por lo bajo y se dirige sin titubear hacia el estante que contiene los libros de pociones, aquello lo intriga. Ella empieza a deslizar los dedos por los lomos de los libros.
Debe ser la amiga de Potter de la que Albus le habló, su melena castaña es muy tupida debe de tener si acaso unos dieciséis años, probablemente la misma edad que el chico, o quizás diecisiete.
Toma un libro que él reconoce por la pasta, lo había leído montones de veces "Temas Selectos De Pociones", al dar media vuelta se encuentra con los ojos de él que la mira por encima del borde del libro sobre maldiciones que está leyendo.
—Perdón, —murmura sorprendida de no estar sola —nadie viene por aquí, creí que estaba sola.
Él asiente con la cabeza. Hermione se siente incómoda ante su silencio.
—Soy Hermione Granger, tú debes ser Tobías Prince, Dumbledore nos dijo que estarías aquí por vacaciones.
El vuelve a asentir con la cabeza, pero sigue en silencio, ¿Qué espera ella para irse?
— ¿Te molesta si me quedo?
—Todos están en la cocina, —le responde él, no le interesa si ella se queda pero no le agrada la compañía.
—Si, bueno, discúlpame no quise importunar.
Entonces él se fija en sus ojos algo irritados, estuvo llorando.
—No me molesta si te quedas.
—Gracias.
Se sienta en otro de los sofás que hay en la biblioteca y se sume en una silenciosa lectura.
.o.O.o.
Han pasado varias horas desde que Hermione llegó buscando refugio a la biblioteca, ambos permanecen en silencio. Tobías la mira de vez en cuando, preguntándose de qué es de lo que huye. Deduce que es de una persona, aunque no se imagina quien, hay tantas personas en aquel lugar.
Ella también lo mira por sobre el libro de vez en cuando, preguntándose quién es ese extraño y qué clase de parentesco tiene con Dumbledore como para que éste le confíe la dirección del cuartel de la Orden.
Le parece extrañamente conocido, como alguien conocido y olvidado, su tez pálida y el cabello lacio negro, recogido en una coleta de la que un par de mechones escapan enmarcando su cara.
De pronto la voz de la Señora Weasley los sobresalta al gritar desde el rellano.
— ¡La cena está lista!
Tobías marca una página del libro que está leyendo y se pone de pie dispuesto a dirigirse a la cocina, probablemente robe algo y se escabulla de nuevo a la biblioteca. Pero Hermione permanece sentada con su libro en las manos. Mira de soslayo a Tobías que se pone de pie pero decide que no quiere verle la cara a Ron, así que sigue leyendo.
—No es que sea de mi incumbencia —dice Tobías desde la puerta — pero dudo mucho que esconderse de lo que sea que te haya hecho llorar sea la mejor manera de solucionarlo.
Y dicho esto se va. Hermione se queda mirando la puerta por la que acababa de salir. Luego, sin pensarlo dos veces, se pone de pie, con un movimiento de varita deja en penumbra la biblioteca y sale rumbo a la cocina.
Hola AlectoSnape.- De verdad te agradezco, cualquier review siempre me da ánimo, al menos no tengo la sensación de estar medio loca hablando sola ;). Espero que estés teniendo un gran día.
Les agradezco a todos, tengan un buen jueves.
Adrel Black
