Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Ángel o Demonio del grupo Saratoga. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.
Enjoy!
PENUMBRA
por
Adrel Black
21. VENGANZA
Siempre dudaste qué camino escoger
el heredero del destino más cruel,
como un juego de azar, sorteas tu final.
¿No te das cuenta que en tu mano solo está?
Ángel o demonio, tú eliges lo que quieres ser.
(Ángel o Demonio, Saratoga)
Durante todo el día ha deambulado por los pasillos de la antaño esplendorosa Mansión Malfoy, intenta encontrar a los Carrow, pero parece que no están por ahí. Mortífagos van y vienen por los pasillos, algunos visitan al Lord, consideran un gran honor tener la dicha de mirar a ese monstruo, sin embargo, otros solo están porque no tienen otro lugar a donde ir. El bando de Lord Voldemort no se compone solamente por agentes encubiertos y patanes intentado hacerse de poder, hay muchos más que son como satélites alrededor de los primeros, inútiles, fracasados, mendigos que, dentro de su inmundicia prefieren el bando de Voldemort que les otorga placeres mundanos, delirios de grandeza y un lugar a donde ir: la Mansión Malfoy.
Después del encontronazo con Dumbledore ahora que por fin están de vacaciones es una especie de respiro. Dejar de estar bajo la nariz ganchuda de Dumbledore le otorga una leve sensación de libertad. Leve y sin duda solo imaginaria, pero en su situación es más que bienvenida. Parece que el encuentro con Dumbledore fue ayer, pero el encuentro con Granger parece tener siglos. Parece que fue hace toda una vida cuando él y Hermione se encontraron en la Torre de Astronomía. Luego de ese momento de debilidad la ha ignorado olímpicamente, ella se mantiene seria y cabizbaja, él indiferente, Hermione en ningún momento hizo alusión alguna al abrazo no compartido en la torre y Severus sigue su ejemplo y no se lo menciona, ni siquiera para burlarse.
Aunque Hermione se ha mostrado tranquila, Severus puede distinguir algo en su mirada, hay una determinación ciega que se refleja en sus ojos. Luego de observarla desde que es una niña, hasta ahora que es una mujer joven, Severus ha aprendido a leer sus miradas a fuerza de verla. Sabe perfectamente qué es lo que arde en sus ojos castaños, es venganza.
Esa ha sido su motivación para llevar a cabo su plan, no permitirá que Hermione lance su juventud a la basura, que después de algún tiempo recuerde que asesinó y le remuerda la conciencia, si él no puede darle consuelo, al menos le dará la venganza que desea.
Algunos de los mortífagos inclinan la cabeza saludándolo, otros pocos pasan a su lado, sin saludar, pero sin incordiar, ser la mano derecha del Señor Tenebroso no lo convierte en alguien popular, pero al menos lo convierte en alguien temido.
Pasa mucho tiempo hasta que los divisa, caminan juntos por un largo pasillo, soltando risitas tontas.
—Snape, —dicen ambos como saludo, pero él solo mueve la cabeza en señal de reconocimiento, en cuanto le dan la espalda lanza el hechizo con un susurro apenas.
De su varita sale solo una leve corriente de aire que agita sus túnicas y sus cabellos, pero ninguno de los dos parece sentirlo, solo siguen caminando, tan tranquilamente que cualquiera diría que son blancas palomas.
.o.O.o.
El rastro es un hechizo complicado, le ha costado meses encontrar la manera de realizarlo, meses entenderlo, y meses más practicarlo, hasta que fue exitoso.
Lo ha practicado un par de veces con unos pocos mortífagos novatos, después de casi un año al fin lo ha perfeccionado.
En realidad, el motivo por el que necesita conocer ese hechizo es porque pronto Potter será mayor de edad, por lo cual, el rastro que el Ministerio pone en cada niño mago menor de edad desaparecerá, de modo que él, pondrá un nuevo rastro, uno que solo el propio Severus pueda seguir, una manera más de seguir manteniendo con vida al inútil hijo de Lily.
Pero ahora hacia donde lo guía su varita no es hacia Potter, sino hacia los Carrow, no importa cuantas veces desaparezcan o qué intenten, él sabrá en dónde están. Ese es el motivo por el que ahora está de pie en ese bosque, no sabe qué lugar es, no lo conoce, pero sabe algo importante los Carrow están ahí.
Hermione quiere muertos a los asesinos de sus padres y él cumplirá su capricho, si ella necesita muertos a ese par, él no dejará que ella manche sus manos, él mismo los matará.
.o.O.o.
Cuando el otoño llegue al bosque los árboles se vestirán de dorado y, con el paso de los días, se desnudarán de sus hojas hasta dejar sobre el suelo una alfombra que cruja a cada paso, pero ahora, cuando el verano está en su esplendor, el suelo está húmedo y límpido, además que el pasto es elástico, de modo que, los pasos de Severus no se perciben, pero las voces de los hermanos Carrow son tan normales, que sonríe, ahí están. En un lugar deshabitado, solitario, a su merced. En su cara se dibuja la mueca de un depredador.
Abrazados en un claro sin árboles, siente el estómago revuelto al ver como Amycus acaricia el cabello de su hermana, son tan parecidos físicamente que podrían ser dos versiones de la misma persona.
.o.O.o.
De pronto el instinto le dice que ya no están solos, se siente observada, se revuelve en los brazos de su hermano, algo está mal, mira a su alrededor.
De pie fuera del círculo de árboles que forma el claro hay una figura encapuchada, la larga capa negra lo cubre por completo como si se tratara de un capullo, la capucha le ensombrece el rostro y lo poco de su cara que se distingue está cubierto por una máscara blanca y lisa, la máscara de los mortífagos.
— ¿Qué quieres?, —le dice a la figura encapuchada.
Ambos sacan las varitas y se disponen a atacar, no importa quien sea.
— ¿Quién eres?, —grita Amycus, mientras lanza un hechizo.
Alecto lo secunda, Severus desvía los ataques de ambos, es tan simple, ambos son tan predecibles, sus mentes son libros abiertos ante él, sabe cada cosa que intentarán un segundo antes de que lo hagan, sonríe bajo la máscara cuando ve la desesperación en sus rostros por no poderlo abatir, sabe cuándo sus oponentes se desesperan.
En un segundo repele el hechizo de Alecto y la derriba.
— ¡Maldito! —le grita Amycus y se acerca, intentando hacer blanco en él.
Severus desaparece con un ¡plop!, Amycus mira alrededor pero no hay nada, Severus por el contrario lo mira seguir buscando encaramado en la copa de un árbol.
Se acerca hacia Alecto y la toca.
—Enérvate —dice apuntando hacia el pecho de la mujer, ella abre los ojos y mira azorada alrededor.
— ¿Quién era?, —pregunta a Amycus.
—No lo sé.
— ¿Lo mataste?
—No.
— ¿Dónde está?
—Se fue.
—Yo no apostaría por ello —murmura la voz de Severus a un lado.
En la fracción de segundo en que ellos miran alrededor Severus los amarra.
.o.O.o.
El instinto asesino es, probablemente, entre todos sus instintos de espía, el menos desarrollado. Mira en torno a los mortífagos, están atados a un árbol, desarmados y ahora desmayados, no tiene intenciones de dejarlos inconscientes, de hecho, en primera instancia había deseado ver el miedo en sus facciones, ver sus ojos muertos, de la misma manera que había visto los ojos muertos de la Señora Granger, se despojó de su máscara, quiere que sepan quién es su asesino, pero luego sus gritos de "traidor" le han hecho doler la cabeza. Los desmayó entonces y se dejó caer en un árbol frente a ellos.
Intenta convencerse de que matarlos es lo correcto, cierra los ojos y ve el rostro furioso de Hermione, sus ojos dejando correr lágrimas, la humedad que había dejado la lágrima atrapada en su pulgar.
Ha asesinado, sí, pero puede decir que siempre tiró a matar para salvar la vida, nunca asesinó si lo podía evitar.
Es una escoria, pero extrañamente es una escoria con principios, ha asesinado inocentes en muchas ocasiones y se ha culpado de todas ellas intentando convencerse que una vida inocente es un precio costeable a cambio de montones de ellas siendo libres, pero ahora, con esos dos atados, inconscientes, tiene la vida de ambos pendiendo entre los dedos que sostienen su varita.
"Los mataré", —susurra la voz de Hermione en su cabeza, —"es necesario para seguir viviendo".
—Asesinar nunca es una necesidad, —se repite para sí mismo.
¿De verdad es tan cobarde? ¿Permitirá que las manos de Hermione se ensucien? ¿Prefiere que el alma de Hermione cargue con esas muertes? ¿Lo hará por ella? ¿Y si lo hace cómo será capaz de amarla con el alma tan llena de cicatrices y remiendos?
Dura mucho tiempo pensando, el frescor de la noche en el bosque lo rodea, el sol muere detrás de los cerros y los cantos de grillos y búhos lo encuentran, aún sentado, con la espalda en el tronco nudoso de aquel árbol. No sabe qué es lo que le da la respuesta, tal vez su propia cabeza después de tanto dar vueltas, tal vez fue la imagen de Hermione besándolo en la biblioteca de Grimmauld Place, pero de pronto, sabe lo que tiene que hacer. Dejar de nuevo que el destino siga su curso.
—Obliviate, —dice en voz baja, entonces ambos Carrow abren los ojos asustados luego se quedan desenfocados y vuelven a desmayarse.
.o.O.o.
Abre los ojos y ve el techo oscuro, lleno de telarañas y decide que no quiere estar ahí. Se restriega los ojos con las manos y desea que cuando los abra de nuevo estará en Hogwarts, mirando el dosel escarlata de su cama en la torre de Gryffindor, pero no sucede. El techo del número doce de Grimmauld Place sigue ahí.
Al día siguiente a la muerte de sus padres, la profesora McGonagall se acercó para hablarle sobre la temporada de vacaciones. En un principio Hermione pensó en volver a la casa de sus padres, pero obviamente aquello implica algunos problemas, es decir, sus padres están desaparecidos, muy probablemente los compañeros de trabajo hayan reportado la desaparición y si la buscan a ella sabrán que no hay ningún colegio en el cual buscarla, sus padres tienen la costumbre de decir que tiene una plaza en Eton, pero cuando prueben que en Eton no hay ninguna Hermione Granger, entonces ella también estará desaparecida. Sus padres eran su único contacto con el mundo muggle, muertos sus padres no hay nada más que la ate, tal vez lo mejor sea que Hermione también muera para ese universo. Con el tiempo quizás se convierta solo en algún expediente archivado en lo profundo de los casos sin resolver de la policía muggle.
Así que, dado que no tiene familiares cercanos, salvo la Tía Mabel que no está enterada de su condición de bruja y a la que no le agrada, Dumbledore piensa que lo mejor, es que Hermione pase sus vacaciones en el cuartel.
Mientras tanto, puede preocuparse solo por sus estudios, y ya una vez que haya terminado Hogwarts puede decidir a dónde ir. Aunque claro, según McGonagall, Sirius estará encantado de recibirla el tiempo que sea necesario.
Lo último que Hermione desea es ir de nuevo a Grimmaul Place, ¡qué demonios!, no quiere volver a ver ese lugar, si el fantasma de Tobías, el olor de Tobías, la presencia de Tobías la persigue en Hogwarts, un lugar en el que él nunca estuvo. ¿Qué será en el cuartel donde todo será un recuerdo suyo?
Y ahora que ya no queda nada a lo que aferrarse, ahora que está sola sin ninguna dirección. Ha pensado mucho sobre el futuro, pero no hay nada en él. Lo único que le queda es participar al lado de Orden en una guerra en ciernes.
Ha pasado casi medio año desde que Tobías se fue y ella sigue estancada, sin encontrar nada respecto a él, tentada a mandar al demonio sus recuerdos y aterrada con ese pensamiento. Sin embargo, una parte de ella se ha resignado al hecho de que probablemente Tobías le mintió.
Siguió la pista de Eileen durante algún tiempo, buscó más información sobre su paso por Hogwarts pero después de la escuela el rastro de Eileen desaparece, no hay más, ni su boda, ni su vida, ni su muerte, hijos, esposo, padres, nada, como si la tierra se hubiera abierto y ella hubiera desaparecido por la grieta, de la misma manera que Tobías no hay más información de su existencia.
Sus padres se han ido, Tobías se ha ido, Hermione está vacía, al principio cuando se enteró de la partida de Tobías la mantuvo en pie la determinación de que lo encontraría, desvelaría el misterio que él era. Ahora que sus padres ya no están, la mantiene en pie la idea de que estará junto a Harry durante la guerra, será un poco de consuelo la idea de que hará pagar a aquellos que lastimaron a sus padres. Ayudará a que esos monstruos no se hagan con el poder, que no lastimen a nadie más.
Se sienta en la cama. En la ventana se refleja la luz fría, previa a la salida del sol, está lista para llevar a cabo la rutina de cada mañana, desayunará y luego se encerrará en su habitación. No hay mucho que hacer en Grimmauld Place, lo único es la biblioteca, pero se prometió no volver y tiene pensado cumplirlo.
Harry llegó al cuartel el día anterior custodiado por toda una avanzada, nadie se enteró o al menos ellos no sabían que lo traerían hasta que estuvo en el cuartel, ha sido bueno que esté ahí antes de que las protecciones de Private Drive caigan.
Se da una ducha rápida y se viste para bajar, Ginny aún está dormida profundamente. Mientras se acicala el cabello una lechuza rasca el vidrio de la ventana. Mira la lechuza, lleva un ejemplar del profeta agarrado a su pata y una carta en el pico. Es extraño, estas vacaciones canceló la suscripción al profeta, eso porque llegan varios ejemplares, uno a los Weasley, otro a Lupin, así que no hay necesidad.
Abre la ventana y deja que la lechuza entre. Toma el profeta, pero no es la edición del día, es solo la primera página.
La extiende, una fotografía de Alecto y Amycus Carrow ocupa casi todo el espacio y está encerrada en un apresurado círculo de tinta verde esmeralda, la noticia que acompaña la fotografía es:
MORTÍFAGOS ABANDONADOS EN EL MINISTERIO
Formaban Parte Del Círculo Cercano A El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.
Por Rita Skeeter
De manera impresionante y vergonzosa fueron encontrados dos mortífagos maniatados, encerrados en la cabina telefónica que conduce al mundo muggle. Un héroe anónimo dejó a los conocidos partidarios de el-que-no-debe-ser nombrado: Alecto y Amycus Carrow.
Los hermanos Carrow fueron absueltos, durante la primera guerra, por el Wizengamont al jurar que su lealtad a quien-ustedes-saben había sido inducida por la maldición imperio, además, de entregar al Ministerio, como muestra de su arrepentimiento, los nombres y señas que llevaron a la captura de otros mortífagos durante los años setentas y principios de los ochentas.
Sin embargo, al parecer los hermanos Carrow fueron perdonados por su antiguo amo, ya que al momento del hallazgo vestían las conocidas túnicas de raso negro que utilizan los mortífagos, además de que, entre sus ropas se encontraron máscaras blancas también usadas por los seguidores de el-que-no-debe-ser-nombrado.
Los Carrow aseguran que alguien está tratando de incriminarlos y que no recuerdan nada de cómo llegaron hasta las puertas del ministerio o de quién los atacó.
Claro que a toda la comunidad mágica nos gustaría conocer el nombre del héroe sin rostro que llevó a los Carrow ante la justicia una vez más… continúa en la página 5.
Luego más abajo una noticia más pequeña está también circulada:
LA COMUNDAD MÁGICA ARREMETE CONTRA EL MINISTERIO.
Editorial.
Luego de darse a conocer que los hermanos Carrow fueron entregados a las puertas del ministerio quedó patente la inutilidad de nuestras fuerzas del orden, es decir, que una oficina repleta de aurores apenas ha sido capaz de alguna detención y un solitario ciudadano se ha vestido de héroe al entregar, no sólo a uno sino a dos conocidos mortífagos, maniatados y listos para ser juzgados por el Wizengamont en pleno.
Solo nos queda pedir a Merlín que, por ésta ocasión, se lleve a cabo la justicia tan anhelada por la comunidad mágica y que nuestro Ministerio se niegue a hacer tratos con la escoria representada por los Carrow.
La sociedad mágica se alza pidiendo a gritos la prisión perpetua para los mortífagos… continúa página 6.
Hermione toma la carta escrita en la misma tinta verde con la que están encerradas las noticias de El profeta. La letra alargada y estilizada dice:
Señorita Granger:
Espero que esto sea suficiente para usted, como le dije, el asesinato nunca es una necesidad, ¿cree usted en Dios, el karma, el destino? En lo que sea que usted crea deje que esa entidad se encargue del castigo de los asesinos de sus padres. Yo los entrego y que sea la justicia quien les dé la condena. He visto lo que es vivir confinado durante años, Señorita Granger y créame es peor que la muerte.
Espero que una vez satisfecha su venganza deje que los que ya tenemos las manos manchadas nos encarguemos y que usted mantenga su pureza y su inteligencia intactas, pues, una vez terminada la guerra vamos a necesitar mucha gente como usted.
Servida Señorita Granger.
SS
Hermione aprieta la carta en su mano, se deja caer al suelo y recarga su espalda en la cama, no sabe cuánto tiempo está así, incluso no es consciente de que llora tan ruidosamente hasta que Ginny que despertó con sus sollozos la abrazó, ese cuerpo tan cálido y tan conocido de su amiga es como un salvavidas al que asirse en la mente de Hermione. Tira de ella intentando evitar que caiga en la penumbra.
Bueno hasta aquí por hoy, ya casi nos ponemos al día ;)
Los traffic stats de esta historia me dicen que hay un montón de personas leyendo, muchas más de las que leen el resto de mis historias, pero no me escriben. ¿Todavía están enojadas por lo que tardé en actualizar?
Adrel Black
