Hola a todos, ¡por fin es viernes!, aunque yo todavía tengo que trabajar mañana, porque soy una esclava del capitalismo.
Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Te Guardo Un Beso del grupo Mägo de Oz. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.
Espero que lo disfruten.
PENUMBRA
por
Adrel Black
22. REENCUENTRO
Parte I
Valle De Godric
Tengo un hola, amor,
guardado en un banco de sueños,
por si vuelves a mi vida,
regresártelo.
(Te guardo un beso, Mägo de Oz)
—Ni siquiera Potter sería tan imbécil como para aparecer por el Valle de Godric.
—Obviamente Voldemort lo conoce mucho mejor que tú, —responde Dumbledore.
Snape tuerce el gesto, Dumbledore continúa enojado con él después de la discusión en la Torre De Astronomía. Al parecer al Director no le sienta nada bien que le digan sus verdades. No está para nada acostumbrado que se opongan a sus deseos. Severus respira profundamente.
—Potter ni siquiera debe de recordar ese lugar, ¿por qué iría hacia allá?
—Los porqués nunca han sido el fuerte de Harry, normalmente se guía solo por instinto y, por lo que me han contado, la muerte de los padres de la Señorita Granger no solo te afectó a ti, sino también a Harry. —Snape lo mira de mal talante, como si lo ofendiera el vestuario de color magenta y flores púrpuras de su interlocutor, se cruza de brazos. —Sirius, —Severus gruñe al oír el nombre de Black, —me comentó que Harry le estuvo haciendo preguntas sobre el lugar en el que están sepultados sus padres y sobre si él había visto sus tumbas…
—De acuerdo Dumbledore, — Snape hace un gesto con la mano, cortando lo que dice, —digamos que tiene razón, que el chico realmente ha estado pensando en ir a Valle de Godric, aun con eso, Voldemort no tiene porqué saberlo.
—Tom tuvo mucho tiempo el año pasado para vagar en la mente de Harry, creo que tal vez, aún tenga ligeros accesos a ideas que pertenecen al chico, sobre todo cuando está preocupado o ansioso o especialmente alegre.
— ¿Así que cree que el Señor Tenebroso, igual que usted, piensa que Potter irá al Valle de Godric y que es por eso que ha mandado a los mortífagos a patrullar ese lugar?
Dumbledore inclina la cabeza en señal de asentimiento.
—Por ahora se encuentra en el cuartel y creo que estará a salvo, al menos todo lo a salvo que podemos mantenerlo.
—Que Granger y Weasley estén con él lo complica todo, —Snape toma asiento frente a Dumbledore y lo mira, —esos tres juntos tienen demasiadas ideas.
—Lo sé, es por eso que quiero que vayas y te quedes en el cuartel.
— ¡¿Disculpa?! —dice Snape escupiendo las palabras.
—Quiero que vayas, te quedes en el cuartel y los vigiles.
—Soy un espía Dumbledore, no una niñera.
—Creí, —Albus lo mira por encima de sus gafas, —que agradecerías la oportunidad de estar cerca de la Señorita Granger.
Snape saca un cigarrillo y lo enciende.
—No puedo cuidar a Potter en el castillo y cuidar a Potter durante las vacaciones, ¿qué sigue Dumbledore? —Snape da una calada su mirada refleja la ira. —¿Quieres que pruebe la comida de Potter antes de que coma, por si lo envenenan? Puedo acompañarlo al sanitario si lo crees conveniente o arroparlo durante las noches, ¡no soy su puta niñera!
—Hace años que no fumabas como ahora, —Snape lo fulmina con la mirada, — ¿sabes?, hace días un retrato me contó algo muy curioso, me dijo que durante las vacaciones de navidad vio a un chico vagando por el colegio, dice que iba hacia las mazmorras, —Snape lo mira sin expresión, —me lo describió: alto, delgado, pelo negro, como de dieciocho o diecinueve años.
—Son muchos datos para un retrato que vio a alguien a mitad de la noche, ¿no crees?
—Dice que puso mucha atención, porque no lo reconoció como alumno, pero que el chico parecía saber a dónde ir y que, cuando lo vio de espalda, le pareció que se parecía mucho a ti así que pensó que eras tú disfrazado de alguna manera.
— ¿Y te lo contó hasta ahora?…
—Había estado comiendo pastel envinado con Violeta, la amiga de la Señora Gorda, y estaba un poco más alegre de lo normal así que se le soltó la lengua.
—¿Y tu conclusión es…?
—Que tú viniste a buscarte a ti mismo, que algo pasó, ¿cierto?
—Nada pasó Dumbledore y si hubiera pasado no te lo diría, —Snape sonríe con suficiencia, no es la mejor manera de enfrentar a Dumbledore, pero hacerlo enfadar es demasiada tentación.
— ¿Sabes que cada vez que mencionamos a la Señorita Granger empiezas a fumar?
Severus se pone de pie y da media vuelta, sabe cuándo está frente a una causa perdida y Dumbledore es una. Una causa perdida, enorme, estrafalaria y muy molesta.
— ¿A dónde vas, Severus?
—Al Valle de Godric y de ahí al cuartel, —dice dándole aún la espalda, —fue a donde me mandaste ¿no?, —alcanza a apostillar antes de cerrar con un portazo.
.o.O.o.
Han pasado semanas después de la captura de los Carrow, Hermione no sabe cómo sentirse al respecto, por momentos se siente triste, en otros conforme, en otros no está segura, lo único que le queda claro con respecto a todo es, que tiene una deuda enorme e impagable con el Profesor Snape. Está segura que el hombre arriesgó su vida para entregar a los Carrow sin que el resto de los mortífagos se enteraran, todo a cambio de satisfacer la venganza personal de Hermione, no entiende el porqué, es un gesto nada propio del Profesor Snape, pero por ello, estará dispuesta a dar su vida por saldar la deuda con el hombre que entregó a los asesinos de sus padres.
Ha intentado escribirle una carta agradeciéndole, pero no es capaz de expresar todo lo que quiere decir. ¿Cómo se agradece un favor de este tipo? Y peor aún, no tiene idea qué es lo que ha propiciado ese favor.
.o.O.o.
Harry y Ronald están en un rincón secreteando, sabe que traman algo, aunque no la han hecho partícipe, Ginny sentada frente a ella también los mira de mal modo.
Alrededor de ellos la Señora Weasley parlotea de aquí para allá, casi todos los miembros de la Orden del Fénix han salido ya, solo Sirius y Lupin están en el salón.
—¿Sabes qué están tramando? —pregunta la pelirroja.
—No, —Hermione niega con la cabeza, —tu hermano apenas y me dirige la palabra, no creo que quiera venir a contarme sus planes.
— ¿Nunca se van a reconciliar ustedes dos?, —le dice Ginny fastidiada.
—No, —repite Hermione negando de vuelta con la cabeza para dar énfasis a su voz.
—Tal vez están planeando cómo salir de aquí.
— ¿Salir?, no, Harry no se arriesgaría.
—Por Dios Hermione, los acompañaste a quebrantar reglas montones de veces, yo digo que quieren salir, además, —añade Ginny, —los vi hace rato con un mapa, cuando entré lo quisieron esconder, —Ginny pone los ojos en blanco, —pero ya ves que son tan tontos que se les cayó, por eso sé que era un mapa, aunque no sé de dónde.
Hermione vuelve a mirarlos de mal talante, ellos voltean y al toparse con su mirada acusadora, bajan la vista y se arrellanan más en sus asientos.
— ¿Sabes Ginny?, —Hermione de nuevo mira a la menor de los Weasley, —no sé si se trate de salir del cuartel, pero creo que realmente planean algo contra las reglas.
.o.O.o.
Anochece, cuando llaman a la puerta de su habitación, Ginny está haciendo una disección bastante gráfica sobre los momentos que pasó a escondidas con Harry en Hogwarts, mientras que Hermione se tapa la boca o pone los ojos como platos.
Ambas levantan la vista y se topan con Harry y Ron. Hermione se tensa al instante. Harry le sonríe, sentándose en los pies de su cama, luego mirando a Hermione sin más suelta:
—Quiero ir al Valle de Godric.
—Te lo dije, —murmura Ginny.
Hermione no dice nada solo sigue mirándolo. Al ver que la castaña no responde Harry completa:
— ¿Me acompañarás?, ¿nos acompañarás? —aclara señalando a Ron y a sí mismo.
—Harry, no estamos en el colegio, —responde, —cuando estamos en el colegio es fácil, cada quien está metido en sus asuntos, nadie nos presta tanta atención porque estamos bajo montones de protecciones, aquí el asunto de todos es cuidarte, ¿te das cuenta que todos te vigilan?
—Lo sé. Sirius me dijo que Dumbledore les pidió que no me dejaran salir, no sé cómo pudo imaginar que querría escapar.
— ¿Y aun sabiendo eso, quieres ir?
—Fue donde murieron mis padres.
—Harry, todas las personas que están aquí, arriesgan algo, y sin embargo se sienten honrados de hacerlo porque creen que eres nuestra mejor opción para librarnos de Voldemort. —Hermione toma aire para continuar: —míralos a ellos —y Hermione mira hacia donde Ginny y Ron están sentados, —toda su familia corre riesgo por apoyar tu causa. ¿Qué pasa si por alguna tontería de nuestra parte los ponemos en peligro?
—Sé que no pudieron recuperar los cuerpos de tus padres, —un escalofrío recorre la espalda de Hermione, —me gustaría ver si existen tumbas de los míos.
—Puedes ir después.
—Hermione, … ¿y si no hay un después?
—Harry…
—No, Hermione, tiene sentido para mí, fue donde todo comenzó, donde murieron mis padres, donde Voldemort cayó por primera vez, necesito ver ese lugar.
—Harry, no…
—Iré Hermione, me acompañes o no, iré, —Harry mira de nuevo a Hermione a los ojos, —pero la verdad es que te necesito.
—Hermione, —le dice Ginny, —creo que deberías ir con ellos, —Hermione frunce el cejo, ¿qué cosa dice Ginny? —la verdad, no creo que puedan hacerlo solos, no creo que puedan ir y regresar sin problemas si tú no estás.
—Podemos ir tú y yo, Harry —no le apetece nada tener que soportar las miradas de reproche de Ron.
— ¡Oye! —exclama Ron.
—No, Hermione, son mis mejores amigos y aunque sea egoísta de mi parte solo en ustedes confío para acompañarme, —Ginny se remueve incómoda, Harry la mira y sonríe, —en ti no solo confío, —dice aun mirando a Ginny, — a ti te amo.
Ron suelta un bufido.
—Por favor, no enfrente de mí, —se cruza de brazos, —no me importa qué hagan siempre y cuando yo no me entere.
Ginny suelta una carcajada y Hermione sonríe con timidez, no sirve de nada seguir con la espada desenfundada, al fin de cuentas Ronald es un imbécil y el estar enfadada con él no va a cambiarlo. Así que, si se va a arriesgar a salir del cuartel al menos hacerlo con el mejor talante posible.
—Ok, préstenme su mapa.
.o.O.o.
Snape llega al día siguiente por la noche a casa de los Black. No puede negar que agradece la oportunidad de ver a Hermione, pero, tener que decirle a Black que será su invitado no deseado durante el resto de las vacaciones es bastante fastidioso.
Aun así, le proporciona una excusa ideal para ver a Potter y poder colocarle el rastro, apenas ha llegado cuando se topa con el trío.
Potter le dirige las mismas miradas de antipatía de siempre, Weasley lo secunda ¡que original!, Granger tan solo baja la mirada a su paso, luego el trío sigue su camino hacia las escaleras y rumbo a las habitaciones.
El procedimiento ha sido el mismo que con los Carrow, en cuanto el chico le da la espalda dirige disimuladamente hacia él su varita, un leve soplo de aire da en su espalda sin que lo note. A partir de ese momento y hasta que levante el hechizo podrá saber la ubicación de Potter en cualquier momento.
Luego con voz ronca dice:
—Señorita Granger, —Hermione se paraliza, —¿puede concederme un segundo? —Hermione se da media vuelta y baja las escaleras, está segura que le dirá algo sobre los Carrow, tal vez le reclame que no le ha agradecido. —En privado, —apunta Severus al ver que los chicos se detienen a esperarla.
Ronald pone mala cara, pero Hermione los mira y solo dice:
—Está bien, los veré en su habitación. —Los chicos continúan su camino.
Snape no habla hasta que la puerta de la habitación se cierra entonces en voz baja y rasposa murmura:
—Señorita Granger, imagino que dado su cerebro privilegiado entenderá la situación tan… comprometida, en la que me vi al... —los gemelos Weasley pasan junto a ellos hacia la escalera, Snape se queda callado de nuevo hasta que la puerta del cuarto de los gemelos se cierra, —acompañar a nuestros amigos mutuos al Ministerio. —Hermione asiente. —De modo que le agradecería, —Snape toma aire, —no lo mencionara, a nadie.
—Cuente con eso, Profesor, —Hermione lo mira.
—Y cuando digo a nadie, Señorita Granger, me refiero a nadie. —Luego sisea, —ni siquiera a sus amigos.
—A nadie, Profesor Snape. —Hermione aspira fuertemente. —Yo, no encontré la manera de agradecerle, —lo mira, quiere decirle muchas cosas, agradecer su valentía, su coraje y su disposición, pero el gesto hosco de su Profesor mantiene las palabras por dentro de sus dientes, —si alguna vez existe algo que pueda hacer para pagar por esto, Señor, no dude en decirlo.
Snape inclina la cabeza con aceptación, Hermione da media vuelta, y sube las escaleras, no puede evitar voltear a mirarlo una vez más, antes de entrar a la habitación con los chicos, su gesto sigue siendo huraño, la sigue con la mirada. ¿Qué puede haber orillado a Snape a tener ese gesto con ella? ¿Cuáles son sus motivaciones? Hermione tiembla a pesar de que la casa es cálida en ese momento, Snape es un profesor, no se aprovecharía de ella y de las circunstancias, ¿o sí?
.o.O.o.
Al día siguiente, cuando entran a la cocina, durante la hora del desayuno, por primera vez en mucho tiempo entran los cuatro juntos, y juntos se quedan de piedra al ver a Sirius y a Snape sentados a cada lado de la mesa lanzándose miradas asesinas. Snape nunca come en el cuartel, llega, entra a las reuniones y se va, nunca vieron a Snape desayunando en Grimmauld Place.
Entran a la cocina y dan los buenos días, pero solo Hermione se atreve a decir:
—Buenos días, —traga, —Profesor Snape.
Severus desvía la vista de Sirius y mira ligeramente a Granger.
—Señorita Granger, —murmura secamente y continúa tomando su café y observando de mala manera a Sirius.
Harry no puede dejar de pensar que, Snape está ahí porque sabe de su plan para ir a Valle de Godric.
Tonks se toquetea el cabello imperceptiblemente preguntándose si a Remus le gustará el color rubio que usa, Lupin en cambio está listo para saltar encima de Sirius al menor movimiento de provocación hacia Severus. Sirius mira a Snape con desagrado, apenas parpadeando mientras acuchilla con odio sus huevos fritos, Severus le sostiene la mirada con aburrimiento mientras bebe su café a pequeños sorbos, pero apenas es consciente de que Sirius está en la habitación, lo único que percibe es la presencia de Hermione, a la que no se atreve a mirar.
Hermione mira al frente, es demasiado personal tener un secreto que compartir con el Profesor Snape. Ronald le sonríe como tonto pensando que por fin las cosas se arreglarán con Hermione, y Molly al verlo sonríe también, por fin han limado asperezas, una vez solucionadas sus desavenencias todo irá de acuerdo a sus ideas, de aquí a terminar la escuela y de ahí al altar, seguramente. El ambiente en la cocina sin duda en ese momento es como una granada sin espoleta, en cuanto alguien haga un movimiento en falso estallará.
El desayuno pasa en tensión, algunos se miran entre ellos, otros se ignoran, algunos apenas prueban bocado, otros solo machacan la comida en sus platos. Ronald es el único que traga como siempre. Cuando por fin el desayuno termina los chicos prácticamente huyen del pesado aire de la cocina.
.o.O.o.
— ¿Qué hace Snape aquí?, —dice Ron cerrando la puerta de un golpe luego de que entran Hermione y Harry.
—Esto lo complica todo, Harry —comenta la castaña. —Una cosa es engañar a los de la orden, pero intentar engañar a Snape…
Ginny entra, se había rezagado en la cocina.
—Le pregunté a mi madre qué hace Snape aquí, —todos la miran expectantes. —Al parecer va a quedarse el resto de las vacaciones, —los chicos niegan con la cabeza, mientras la castaña solo baja la mirada, —le han dado la habitación que está frente a la biblioteca.
— ¿La de Tobías?
—Sí, —contesta la pelirroja.
—De cualquier manera, lo haremos, después de la cena.
—Los cubriré, —asiente Ginny. —Estaré pendiente y no dejaré que nadie se acerque a las habitaciones.
Hermione se retuerce las manos con nerviosismo, no hay manera de abandonar a Harry, ni tampoco de que este plan termine bien. Todo se está complicando.
.o.O.o.
Seis mortífagos rondan las calles de Valle de Godric, se camuflan entre las sombras, avanzando como reptiles.
En las afueras cerca de veinte licántropos corren por el perímetro, dicen que Harry Potter puede aparecer, así lo esperan, será una forma muy simple de atacar a los mortífagos, no habrá mayor problema, seis mortífagos, contra todos esos licántropos, será pan comido.
.o.O.o.
No sabe si tiene que ver con la ironía, con el karma, con el destino, o con qué demonios, solo sabe que, después de tantos años está en la misma habitación, en la misma casa, y Hermione descansa exactamente al mismo tramo de escaleras de distancia, sin embargo, él tiene ahora treinta y seis años, mientras que ella, sigue teniendo diecisiete.
Tiene sueño, la noche anterior ha estado de guardia en Valle de Godric acompañado de una horda de licántropos y unos pocos mortífagos. El día de hoy le corresponde descansar.
Está sentado en el diminuto escritorio de su habitación en Grimmauld Place, justo al lado de la ventana. Descansa los brazos sobre el escritorio y su cabeza en sus brazos. Un parpadeo, rogando que el sueño llegue:
"Perdón, nadie viene por aquí, creí que estaba sola. Soy Hermione Granger, tú debes ser Tobías Prince, Dumbledore nos dijo que estarías aquí por vacaciones".
Abre los ojos, sobresaltado, deja caer la frente en el frío vidrio que da a la sucia calle.
"El Profesor Snape, es mi profesor en Hogwarts, es uno de los mejores pocionistas".
Se pone de pie, y se deja caer sobre la cama, cierra los ojos.
"¿Tú tienes a alguien… contigo… ahora?"
"No."
Los abre de nuevo y cambia de posición.
"… desapareciste de la fiesta."
"No me gustan los abrazos."
"¿Ni siquiera los míos?"
Otro parpadeo.
"¿Por qué siempre estás tan serio, Tobías?"
Se restriega los ojos con las palmas de las manos.
"Tengo miedo, tengo miedo porque estoy enamorada de un desconocido."
"Lo siento."
Suelta el aire contenido.
"No te olvidaré."
Basta.
Se pone de pie y sale de la habitación hacia la biblioteca.
.o.O.o.
Ginny se adelantó de camino a la habitación de los chicos, está a punto de ser media noche, Hermione toma una sudadera más gruesa y se recoge el cabello para alejarlo de su cara. Es verano, pero tan tarde por la noche probablemente hará frío.
Sale de la habitación y un sonido en el siguiente tramo de escaleras atrae su atención.
— ¿Tobías? —dice su boca, aun antes de que la información llegue a su cerebro.
Severus se queda de piedra. Voltea a mirarla.
— ¿Señorita Granger?
—Profesor Snape, —las lágrimas se agolpan en sus ojos — perdón, lo confundí con alguien más.
—Eso es obvio, Señorita Granger. —La mira con el ceño fruncido y los brazos cruzados, — ¿vagando por la casa fuera de hora?
—…la cocina.
— ¿Disculpe?
—Voy por un vaso de leche a la cocina.
— ¿Con la sudadera puesta?
—La noche es fresca.
—Buenas noches, Señorita Granger.
—Buenas noches, Señor.
.o.O.o.
Sabe que le está mintiendo, supone que se dirige a la habitación de los chicos, entra a la biblioteca rechinando los dientes, ¿a quién visita Granger a media noche, al pelirrojo o a Potter? Ella no es suya, nunca lo será, pero, aun así, imaginarla liándose con tremendos inútiles. Tal vez esté dejando la habitación para la chica Weasley y Potter y ella se irá con Ronald Weasley, se le revuelve el estómago de imaginar a ese pelmazo babeando a su Hermione.
Toma la varita e invoca el rastro que Potter lleva, la varita apunta hacia abajo, hacia la habitación de los chicos, así que, quien está en esa habitación es Potter, con Hermione, acota su mente.
Tal vez si es el karma lo que le hace estar ahí, tal vez un Potter le robará a Hermione de la misma manera que un Potter se llevó a Lily.
Sacude la cabeza y enciende un cigarrillo, se arrellana, en el mismo sofá que cuando fue joven, para pasar la noche en compañía de sus recuerdos.
.o.O.o.
— ¿Están listos?, —pregunta Hermione entre susurros—tendremos que salir al primer escalón, porque desde aquí no nos podemos desaparecer.
Pasan de puntillas el vestíbulo de la casa Black, hacia la calle.
— ¿Segura que sabes dónde aparecerte? —pregunta Ron, en voz baja, ni él ni Harry saben aparecerse aún.
—Claro que sí, estuve viendo su mapa.
Abren la puerta del cuartel.
—Suerte chicos, —cuchichea Ginny.
Ha sido una tarea titánica convencerla de que no puede acompañarlos, al final, solo Harry pudo hacerla entrar en razón, si para el amanecer no han vuelto, ella tendrá que dar la voz de alarma.
Hermione y Ron salen, alertas, buscando cualquier movimiento en la calle, pero la ciudad está dormida, todo bulle de quietud. Ginny y Harry se besan en el pasillo de la entrada.
—Regresa pronto, —le dice la pelirroja a Harry.
—Estaremos de vuelta antes de que amanezca. Hermione, —dice Harry soltando a Ginny— ¿estás segura de poder con los tres?
—Te llevaré primero a ti y luego volveré por Ron, no puedo llevarnos a todos, sería más fácil si pudieras aparecerte Ron.
—La última vez me escindí.
—Dejaste atrás la mitad de tu ceja.
— ¿Sabes cuánto duró para volver a crecer?
—Ven Harry, —dice la castaña luego de soltar un bufido Hermione y Harry desaparecen, han pasado apenas unos segundos cuando la castaña aparece otra vez y toma del brazo a Ronald. —Ya cierra la puerta Ginny, nos veremos pronto.
La pelirroja asiente y cierra la puerta del cuartel.
Hermione y Ron desaparecen en la oscuridad.
.o.O.o.
—¿Harry?, ¿Harry? —susurra Hermione en la oscuridad de un callejón —¿Harry?
—Estoy aquí, —de pronto Harry sale de debajo de la capa de invisibilidad.
— ¡Ay!, Harry, me asustaste.
—Harry, no te veo —dice Ron, la oscuridad del callejón es total.
—Que tontería, —murmura Hermione. —Lumos, —su varita se enciende iluminando los rostros de sus amigos.
— ¿Por qué está tan oscuro aquí?
—Este callejón está al final del pueblo, —les dice Hermione en voz baja, y saca el mapa de la bolsa de su sudadera, —nosotros estamos aquí, —señala una orilla del mapa dibujado en pergamino amarillento, —y queremos llegar hasta aquí, —desliza su dedo por la superficie hasta el centro del dibujo donde está representada una iglesia diminuta.
— ¿Crees que es ahí?, —pregunta Harry.
— ¿Estás seguro de que Sirius dijo que están aquí?
Harry asiente con la cabeza.
—Entonces tiene que ser ahí, es el único cementerio que hay en la zona.
—Hace mucho frío —dice Ronald.
—Más vale que nos movamos.
Salen del callejón oscuro, andan silenciosos el camino, como si fueran sombras Hermione toma calles laterales o pequeños callejones, evitando la calle principal que está más iluminada. Harry lleva en la mano su capa de invisibilidad.
—Alguien viene, —dice Ron.
—Rápido Harry.
Se repliegan contra la pared, Harry les echa encima la capa de invisibilidad, por la acera del frente camina una figura encapuchada algo encorvada.
— ¿Quién creen que sea? —susurra Ronald.
—No lo sé, —dice Harry.
—Vamos a apurarnos, Harry, ya quiero volver al cuartel.
La figura encapuchada sigue su camino y ellos también, siguen caminando en silencio hasta que llegan a la pequeña verja de una vieja iglesia. Abarca un espacio considerable, en ella crecen sauces llorones de tronco grueso y nudoso, parece tener muchísimos años. La puerta de madera está cerrada y las ventanas permanecen a oscuras. Cruzan la verja y se dirigen hacia la parte de atrás donde, desde el suelo se levantan pequeños monumentos señalando las tumbas, hay ángeles, y cruces por doquier, aquí una cruz cristiana, allá una cruz celta, un poco más allá una cruz templaria, un querubín, un serafín, un crucifijo, una virgen. Imágenes caídas un poco más allá en la parte más vieja del cementerio, tumbas abandonadas cubiertas de hojas del otoño anterior, unas cuantas lápidas levantadas por las raíces de los sauces.
— ¿Tienes idea de dónde puedan estar? —pregunta Ron a Harry.
—Cerca de aquella ventana, —apunta hacia una de las ventanas que se encuentra hacia la mitad de la iglesia, — fue lo que Sirius me dijo.
Siguen avanzando.
Dos tumbas idénticas los señalan, están juntos, con una sola losa cubriéndolos a ambos:
Lily y James Potter
Amados padres y amigos
"El último enemigo en ser destruido será la Muerte"
Harry se arrodilla ante las tumbas de sus padres, sin decir ni una palabra. Hermione mira el nombre de la madre de Harry, Lily, una voz desde detrás de su cabeza trae una conversación escuchada hace mucho tiempo:
"Prometió cuidar a Lily, usted dejó que los matara, dijo que los protegería."
Lily, una coincidencia, cuando Lily Evans murió Tobías debía ser apenas un niño pequeño.
Empieza a vagar por entre las tumbas dándole a Harry su espacio. Otra figura más, encapuchada, camina por los linderos del cementerio. Puede ser la misma que se toparon la primera vez, pero no, la figura va hacia el lado contrario, no habría tenido tiempo de dar la vuelta y llegar hasta aquel punto.
Forza sus ojos a mirar las sombras más allá de los terrenos del cementerio, ve otra figura negra, acercándose, esto no le gusta para nada, de pronto el aullido de un lobo los sobresalta a los tres, otros más contestan, esos no son lobos.
— ¡Harry!, ¡son hombres lobo!
.o.O.o.
Le habría gustado emborracharse, solo un poco, sinceramente siente que le hace falta un whisky de fuego, dejar de mirar las llamas en la chimenea y sentirlas corriendo en su garganta.
Sale de la biblioteca con rumbo a la habitación de las chicas, si alguien lo ve muy probablemente lo tacharán de pervertido, pero realmente necesita ver a Hermione.
—Lumos —dice al observar a la tenue luz de las ventanas un bulto a los pies de la escalera, el pelo largo y rojo no deja lugar a dudas, es Ginny Weasley, pero, ¿qué hace en aquel lugar?
Siente un mal presentimiento correr por sus venas, se apresura a abrir la habitación donde duerme Hermione, nadie, se lanza en silencio por el siguiente tramo de escaleras y abre la puerta del dormitorio de los chicos, nada, las camas están hechas, no pueden haber huido, sus cosas están ahí, ¿a dónde irían?
"Ni siquiera Potter sería tan imbécil como para aparecer por Valle de Godric."
—¡Demonios!
Convoca sus ropas de mortífago, se echa la capa sobre los hombros y camina. Pasa por un lado de Ginny, silencioso. Abre la puerta del frente se pone la máscara blanca y se echa la capucha sobre el cabello, luego invoca el rastro que Potter lleva puesto y desaparece.
.o.O.o.
—Harry, tenemos que irnos.
Demasiado tarde, los mortífagos que están más cerca saltan la verja y se acercan lanzando hechizos. El trío se cubre con los árboles.
—Harry, tienes que irte —grita Hermione, sacar a Harry de ahí es lo más importante —Ron, tienen que desaparecerse.
—No vamos a dejarte, Hermione.
Ella no puede irse antes de saber que ellos están bien.
Hermione intenta acercarse un poco más al árbol tras el que están Ron y Harry, si es capaz de llegar hasta allí se desaparecerá, un mortífago lanza un hechizo y ella se cubre, pero el hechizo rebota hacia abajo y le da en un tobillo.
—Hermione, —grita Harry.
—No, —se arrastra hacia detrás de otro árbol —Ron tienes que desaparecer, llévate a Harry.
—Hermione cuidado, —un mortífago acaba de aparecer unos árboles más allá y se acerca peligrosamente a ellos.
Los tres se preparan para el ataque, pero no llega. En lugar de eso el mortífago pasa la varita por su rostro y ven en él, el rostro del Profesor Snape iluminado por la luna llena, otro pase de varita y la máscara vuelve a su lugar. Un hechizo detona sobre sus cabezas cimbrando las campanas de la iglesia. Snape lanza algunos hechizos y se acerca más a donde ellos están.
—Fue un hechizo para evitar que nos desaparezcamos, —les dice en voz alta —tienen que llegar hasta aquel lado de la iglesia. Los cubriré.
Harry y Ron aceptan y comienzan a correr. Snape vuelve la vista hacia los mortífagos y repele los ataques, otros hechizos acompañan a los propios. Mira y se encuentra con la silueta de Hermione en pose de ataque repeliendo hechizos, limpiando el camino de sus amigos.
—Hermione, —grita Harry.
—Váyanse, iré tras ustedes.
—No, —dice Harry, pero Ron toma su brazo y ambos desaparecen.
Snape corre y se parapeta tras el árbol en el que se cubre Hermione. Por suerte, el tronco es lo suficientemente grueso para cubrirlos a los dos.
— ¿Qué pretende, Señorita Granger? —pregunta Snape, entre hechizo y hechizo.
—No voy a dejarlo atrás.
—Puedo defenderme solo Granger.
—Lo sé, —dice ella, —imagine que le estoy pagando lo que hizo por mí.
—No me debe nada niña tonta, lárguese.
—No.
—"Santa Granger" —ironiza Snape.
—No voy a correr, ni lo voy a dejar, —aclara sin prestar atención a su insulto, —asúmalo Profesor Snape.
Él la mira, exasperado y sigue luchando.
—Tenemos que dejar inconscientes a los mortífagos, cuando caiga el que conjuró la barrera anti-desaparición la barrera caerá también y podremos desaparecernos hacia el cuartel.
Ella asiente.
— ¿Por qué los licántropos no nos atacan? —pregunta la chica.
—Porque no somos su principal objetivo.
Ella lo mira sin comprender. En ese descuido uno de los ataques roza la varita de Hermione y la lanza el pedazo de madera a metros de distancia.
—¡Demonios! —murmura.
—Vaya por ella Granger, soy bueno, pero no puedo con seis mortífagos sólo.
Snape empieza a lanzar maldiciones a diestro y siniestro intentando cubrir a Hermione que corre hacia su varita. Pero tiene razón seis mortífagos para él solo son muchos.
Todo pasa en segundos, en ese momento Hermione no entiende qué pasa, hasta horas después, cuando rememore lo vivido, entonces, lo ordenará en su mente.
Una pared invisible, la barrera de anti-desaparición, comienza a cuartearse, deja de escuchar el sonido de hechizos y deja de escuchar las voces que los conjuraban, los licántropos se han lanzado sobre los mortífagos, un par de ellos están siendo atacados, uno se defiende desesperadamente, se escuchan gritos de dolor y gemidos, sonidos de desgarro, los otros tres mortífagos han desaparecido de la vista, arrastrados por los licántropos. El profesor Snape está caído cerca del árbol tras el que se defendían, al parecer un hechizo lo ha alcanzado.
Puede desaparecerse, puede salvarse dejando atrás al Profesor. No. No puede. Él entregó a los Carrow, él acaba de salvar a sus amigos. No lo dejará.
Los licántropos corren hacia donde está Snape, no le dan tiempo de nada, hace lo primero que se le ocurre. Se deja caer al lado del cuerpo de Severus levanta la varita hacia el cielo y conjura un protego que cae a hacia los lados, abriéndose como una burbuja alrededor de ellos. El primer licántropo que llega a donde están se estrella contra su escudo, que suena como un gong. Pero el Profesor Snape no despierta.
—Profesor Snape, despierte —intenta mover su cuerpo, cuando toca su capa un pedazo de tela rota se desprende dejando ver su camisa antes blanca y ahora roja de sangre. — ¡Oh!, —dice ella, —Profesor Snape, tenemos que irnos, por favor.
Toma la máscara con su mano temblorosa y se la retira del rostro, parece dormido, pone la mano en su pecho y lo siente subir y bajar lentamente, respira.
Los licántropos se estrellan contra el escudo una y otra vez, cimbrándolo. Sabe que el escudo no va a durar para siempre, tienen que huir.
Ahí caído el Profesor Snape no parece tan implacable, no parece ese azote amenazante que siempre aparenta ser, parece solo un humano, un hombre dormido. Entonces hace algo que nunca se hubiera atrevido si no fuera porque está en una situación desesperada, le da una cachetada.
El sonido de su mano golpeando la mejilla de Snape resuena dentro del escudo, Snape abre los ojos, de pronto y por instinto pone su varita en el cuello de Hermione. Pero en lugar de atacar solo dice:
—Hermione.
Un par de licántropos se estrellan de nuevo, pero ella no los escucha, abre los ojos asustados, el Profesor Snape, nunca, jamás, la ha llamado por su nombre de pila. Además, su voz no se parece al siseo ronco que su profesor usa para intimidarlos, ha sido una voz más relajada, una voz que Hermione ha escuchado antes, otras ocasiones, en la biblioteca de la casa Black. Mira sus ojos tan negros, su cabello lacio y con los ojos llenos de dolor recorre las arrugas que se forman alrededor de los ojos de su profesor, el cabello tan negro, lo toma con su mano y lo arrastra hacia atrás, como si lo tuviera amarrado en una coleta. El Profesor Snape solo la mira fijamente, en la mente de Hermione es como si dos placas tectónicas hicieran colisión.
—Tobías, —susurra, ella lo mira con sus ojos dolidos, entonces Severus está seguro que ella ahora lo sabe, las manos de Hermione tiemblan.
—No suelte la varita, Señorita Granger. —Él empieza a incorporarse, ella parece no reaccionar, él susurra, —no sueltes la varita Hermione.
Se pone de pie trabajosamente, halándola con él, ella aparta la túnica húmeda de sangre y la camisa desgarrada, dejando al descubierto el costado de Snape, en el hay una cortada profunda, de la que manan varios hilillos de sangre, pero ve algo más, el costado de Severus lleno de cicatrices, las cicatrices de Tobías, las cicatrices de Severus; y aún más, el crucifijo de plata, bajo sus ropas.
Ella lo mira aun aturdida.
—No te preocupes, —le dice Severus, —nos sacaré de aquí a los dos.
Hermione asiente y en silencio se recarga en el pecho de Severus, sabe que su ropa se mancha con la sangre del espía. Detrás de todo el olor a sudor y sangre que los dos despiden nota el olor a tabaco de Tobías en las ropas de su profesor. Cierra los ojos sintiéndose en casa por una vez después de tanto, luego ambos se funden en la penumbra.
Hola Viviana Carreo Carreo.-Muy mal de tu parte ser una lectora fantasma ;), jajaja, no te creas, pero me haces el día con tu review, es un gusto que haya a quien le agrade esta historia. Y muchas gracias por tormarte el tiempo para hacérmelo saber.
Recuerden que él único pago para los escritores de fanfics es el reconocimiento de quienes nos leen, sea uno o sean muchos.
Creo que alcanzaré a subir hoy toda la parte del reencuentro entre estos dos, eso si mi jefe no regresa demasiado pronto, en caso de que volviera, subiré lo que alcance y el resto en algunas horas.
Adrel Black
