Hola a todos, bueno vamos a terminar con el asunto de los licántropos de una vez.
Espero que tengan un lindo fin de semana. No estoy segura cuántos capítulos alcance a subir, serán al menos dos, para cerrar la trama que respecta a los licántropos (mas o menos). Puede que sean tres y comencemos por fin con los capítulos nuevos. Lo que si les digo es que con el cierre de esta trama nos vamos hacia la recta final, serán 36 capítulos por todos (35 básicamente y el epílogo) y luego de lo que suceda con los licántropos todo se precipitará hacia lo que será el desenlace.
¡Es todo tan dramático!
Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Pretendo del grupo Viuda Negra. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.
Espero que lo disfruten.
PENUMBRA
por
Adrel Black
EL CAMINO DE LOS LICÁNTORPOS
Parte I
Siguiendo El Rastro
Pretendo callar,
no escuchar, como los demás,
el silencio me invita a la complicidad,
mi conciencia se retuerce
y me obliga a gritar.
(Pretendo, Viuda Negra)
Inverosímil, incomprensible, increíble, inadmisible, impropio, inaceptable, inadecuado, incorrecto, indebido. Si alguien le pide que describa esa noche en una sola palabra cualquiera de éstas puede describir lo que Hermione y él han hecho, aunque él se inclina, más que nada, por inverosímil, cada cosa que pasó, en cada instante desde que desaparecieron de Valle de Godric le parece inverosímil.
Que ella haya preferido quedarse con él en lugar de huir, que ella descubriera que él es Tobías, que ella eligiera enfrentarlo en lugar de evadirlo, que ella se haya entregado a él sin reservas, que, en un momento de debilidad, él haya aceptado la sanación que ella le ofrecía, que esté compartiendo la cama con él, que ella parezca amarlo.
Inverosímil, que luego de tantos años estén aquí. Inverosímil, que ella lo desee de esa manera. En esa noche, ella se ha comportado incansable en toda su juventud, Severus acaricia su cabello revuelto y sonríe de medio lado, cree haber estado a la altura de las exigencias de su joven amante, tiene rasguños en la espalda y mordidas en los hombros y el cuello que lo atestiguan.
El pequeño rectángulo que es la ventana le regresa una noche luchando por convertirse en día, envuelto en una fría luz gris de un amanecer nublado.
Debe despertarla, debe llevarla a su habitación, cierra los ojos un momento. No durmió prácticamente nada en toda la noche, ha pasado algunas horas haciéndole el amor y otras tantas contemplándola, sin embargo, se siente más descansado de lo que ha estado en años, su alma se siente descansada en los brazos de Hermione.
Snape se pone de pie zafándose del abrazo de la chica, se desliza al diminuto baño. Diez minutos después, con el cabello y el cuerpo húmedos, rebusca en su baúl un poco de ropa. Hermione aun duerme, Severus sonríe de vuelta, y siente su miembro endurecerse de nuevo. Le ha hecho el amor, de todas las maneras imaginables e incluso de muchas que nunca se había atrevido a imaginar. Y ella, se ha dejado moldear a su manera, como arcilla en sus manos, inexperta en la pasión permitió que él la guiara.
Una ligera picazón en el antebrazo izquierdo lo regresa a la realidad, mira, la marca tenebrosa que toma el color negro profundo de un tatuaje nuevo, la serpiente se agita en su piel y la marca le escoce, el Lord llama.
Snape toma a Hermione aun envuelta en la sábana, ella se remueve inquieta en sus brazos pero se acomoda de vuelta. Severus toma su varita fuertemente, por si tiene que hechizar a alguien de camino, y se dirige hacia la habitación que Granger comparte con la chica Weasley. La marca tenebrosa le escuece el brazo.
.o.O.o.
Abandona la habitación de las jóvenes con sigilo, ¿Qué pensará, alguien de la orden si lo ve salir de la habitación de las chicas? Sigue caminando, el ruido de sus pisadas muere en la alfombra del vestíbulo.
Escucha pasos provenientes de la cocina, intenta apurarse, pero Molly Weasley ya está demasiado cerca.
—Severus, —dice la pelirroja —buenos días, —sonríe.
—Molly, —responde Severus, quizás él no sea la mejor persona del mundo, pero que lo rosticen vivo si ella no es una hipócrita.
— ¿Te vas?, ¿no te quedas a desayunar?
Snape aprieta los dientes y mira a la matriarca de los Weasley.
—No, —luego da media vuelta y se dirige al pasillo que lleva hacia Grimmauld Place.
—Si te encuentras con Remus, dile por favor que aún no se deshace del boggart que está en el ático.
— ¿Por qué me encontraría con Lupin?, —pregunta Severus a la pelirroja.
—Bueno, —responde —mortífagos, licántropos, —es obvio que quiere dar a entender que son lo mismo.
Molly mira a Severus dar media vuelta, luego da un portazo y despierta el cuadro de la Señora Black.
.o.O.o.
Los ojos rojos como rendijas están perdidos en el enorme ventanal de la Mansión Malfoy. El sol se abre camino entre jirones de nubes, con paso perezoso, odia el verano, el calor abrumador, la luz brillante, los largos días, las cortas noches. Los dementores son de gran ayuda con ese problema, dan vueltas por el cielo, sobre la Mansión Malfoy haciendo que un viento frío y cortante se levante en torno a la construcción todo el tiempo.
Entre los rayos que se filtran por la ventana vuelan motas de polvo, las mira concentrado mientras sigue acariciando algo informe que tiene en el regazo y que queda oculto a la vista de sus mortífagos entre los pliegues de su túnica.
Como una parodia de perro faldero Nagini se enrosca alrededor de la silla alta de su amo. De vez en cuando manda miraditas hacia la puerta por la que entran cada vez más mortífagos, acudiendo al llamado de su Señor. Voldemort, por su parte, está completamente abstraído.
Aunque ninguno de sus mortífagos está al tanto de qué es lo que le ocurre todos están de acuerdo en algo, lo que sea que tenga a su Señor en ese estado no es una buena noticia. La agitación es patente en el círculo de rostros sin expresión que se forma despacio.
Así encuentra la escena Severus cuando entra en la habitación, toma su lugar a la izquierda de Voldemort y se queda muy quieto, esperando que el Lord se digne a dirigirles la palabra.
Snape sacude la cabeza un par de veces, intentado borrar las imágenes de Hermione que su mente se empecina en enviarle, necesita de toda la disciplina acumulada a lo largo de los años, para poder poner su mente en blanco, que estupidez estar ahí, de pie, mientras Voldemort sigue pensando. Severus se esfuerza por respirar con tranquilidad tras la má de pronto el Lord parece reparar en sus mortífagos, como si hubiera olvidado que están a su alrededor.
—Bellatrix, —dice aun sentado.
—Si, amo.
—Severus.
—Mi Lord.
—Quiero que me traigan a Greyback.
— ¿Vivo o muerto?, —pregunta Bellatrix siempre solícita.
—Vivo, mi querida Bella.
—Mi Lord, —dice Severus —¿pasa algo que lo haya molestado?
Voldemort mira al círculo de mortífagos a su alrededor, como si esa pregunta fuera la que esperaba.
—Los licántropos nos han abandonado.
Los mortífagos se agitan, el susurro de las túnicas que rascan el suelo llena la habitación, algunos niegan con la cabeza considerando imposible que alguien se rebele contra Voldemort.
Los ojos de Voldemort relampaguean. Levanta la varita y uno de los mortífagos cae de golpe entre gritos, Severus solo hace una mueca, nadie debe tener el atrevimiento de negar o de poner en duda las palabras de Voldemort. Si el Señor Tenebroso dice que los licántropos los traicionaron, así es y nadie tiene derecho a ponerlo en duda.
— ¿Alguien más opina que me equivoco? —Nadie se mueve, Jugson se pone de pie, trabajosamente, arrastrando una de sus piernas en un esfuerzo por volver al círculo. — ¿Alguien más opina que me equivoco? —grita. Es un duro revés para las fuerzas del Señor Oscuro —Tráeme a Greyback, Severus. —Voldemort se pone de pie y tres cabezas cercenadas caen de su regazo.
De inmediato Severus reconoce en ellos a tres de los mortífagos que montaban guardia en el Valle de Godric dos noches atrás, tiene que tragarse la mueca de asco que desdibuja sus facciones por debajo de la máscara.
Las cabezas tienen en el rostro grabada una mueca de terror y entre los desgarrones se adivinan las mordidas que podrían ser de un perro enorme, aunque, obviamente, un perro no deja las marcas de arañazos que tienen esos mortífagos en la cara y el cuero cabelludo.
—Mi Señor, —dice Bellatrix sin despegar la vista de las cabezas que ruedan dentro del círculo, cada una en una dirección distinta, a la mortífaga le brillan los ojos ante el macabro espectáculo — ¿Cómo…? ¿De dónde?
—Los malditos perros los dejaron en la verja del frente, estaba plagado de huellas, —los ojos de Voldemort destellan, puede no tener ninguna simpatía por sus mortífagos, pero no le gusta que nadie se entrometa en sus planes.
—Trae a Greyback y a todos esos asquerosos lobos, —se pone de pie y se acerca, peligrosamente, a la cara de Severus cubierta por la máscara sin rostro.
Severus hace una leve reverencia en señal de aceptación.
—Bellatrix, —dice Voldemort.
—Como ordene amo.
En cuanto ponen un pie fuera de la habitación Bellatrix se acerca a Severus.
—¿Tienes idea de donde comenzar?
—No, —responde Severus — ¿sabes qué sucede?
—Nadie de los que hicieron guardia hace dos noches en el Valle de Godric regresó.
— ¿De qué hablas? —murmura Severus fingiendo sorpresa, aún y cuando sabe perfectamente qué es lo que pasó.
—No lo sé, ni siquiera el Lord está seguro, —dice Bellatrix en un susurro, como si las paredes de la Mansión Malfoy pudieran escucharla, —pero nadie volvió, nadie se presentó anoche a dar parte de la patrulla de hace dos días, el Lord los llamó, pero nadie vino, luego comenzaron a buscar a los licántropos, pero tampoco están. Después encontramos las cabezas.
—No pueden haber desaparecido, —Severus sonríe de medio lado, como si lo que Bellatrix dice no tuviera ni pies ni cabeza. —Los licántropos no han cambiado de bando, créeme.
—Claro, a ti Dumbledore te lo habría confiado, —Severus mira a Bella con desprecio, —eres estúpido Snape, nadie piensa que los licántropos se hayan unido a Dumbledore, creemos que nos han dejado, que pelearán por su cuenta, o que, no pelearán en absoluto.
—Nadie es tan imbécil como para negarse a las órdenes del Señor Tenebroso.
Caminan en silencio unos pasos más por el desierto pasillo. A ambos lados se abren puertas, habitaciones.
—Iré al callejón Knockturn, —murmura Bella. —No se me ocurre otro lugar por donde comenzar.
—Creo, —dice Snape negando, —que lo mejor será ir al Valle de Godric.
— ¿Buscar huellas? —Snape asiente y Bellatrix le regresa el gesto. —Al Valle de Godric entonces.
.o.O.o.
Severus y Bellatrix andan por los linderos del Valle de Godric, no pueden entrar al pueblo pues está lleno de muggles, claro que podrían destruir el Valle. Bellatrix de frente a Snape pone sus manos en el pecho del hombre, le habla con voz melosa.
—Luego de matar unos cuantos muggles podemos hacer el trabajo.
—No puedes ir simplemente destruyéndolo todo, —le contesta Snape.
— ¿Qué pasa Snape te agradan los muggles? —Bellatrix pasa uno de los dedos por la solapa —O es solo que no mezclas el placer con el trabajo.
Severus le toma las manos y acerca su cara a la de Bellatrix, su nariz casi choca con la de ella.
—Si matas a los muggles —dice Snape, mira como los ojos de Bellatrix se fijan en sus labios — ¿Quién nos divertirá cuando nos hagamos con el poder?
Bellatrix sonríe ante la idea, de modo que, andan por los linderos buscando huellas, ahí están, alrededor del pueblo, de ida y vuelta. Luego, cuando comienza a caer la tarde siguen el rastro por el bosque, alejándose.
—Debimos pensar que esto llevará su tiempo, —dice Severus luego de varias horas a pie. El sol ya se esconde al horizonte, el rastro continúa.
No han comido en todo el día, Severus se despoja de la capa y la máscara convirtiéndolas en diminutos juguetes de tela y acero que se guarda en un bolsillo. Bellatrix por su parte tiene cara de pocos amigos, su cabello está enredado y lleno de hojas, lleva los botines de tacón alto en la mano.
Han caminado por en medio del bosque, pero de cuando en cuando topan con pequeños pueblecillos muggles, los licántropos han, literalmente, aplastado todo a su paso, en los pueblos no queda nadie, así que no es difícil seguir el rastro, Severus se siente enfermo de ver tanta destrucción. Al anochecer paran en uno de los pueblos, una pequeña posada se levanta en el camino.
—Es simple, —le dice Severus a Bellatrix una vez entran, —llama a uno de los elfos de la Mansión Malfoy, a menos que quieras hacer la cena.
Bellatrix hace una mueca, pero llama a uno de los pequeños seres, mientras Snape limpia un poco, recorre las habitaciones sin saber con qué se va a topar. Encuentra rastros de sangre, aquí y allá hay trastes quebrados y muebles volcados, todo es un desorden. Mira por encima del hombro, Bellatrix no está por ahí.
—Expecto Patronum, —susurra mientras la imagen de Hermione dormida llena su mente, un cuervo de color plateado revolotea en la estancia y se posa en su antebrazo, como si fuera un ave de presa. —Lleva un mensaje a Hermione, dile que todo está bien, dile que la amo.
El cuervo se convierte en niebla plateada y se aleja por una de las ventanas rotas, espera que para cuando Hermione reciba el mensaje sea lo suficientemente tarde como para que la chica Weasley esté dormida.
Severus sigue andando por las habitaciones, no encuentra ni un alma, eso solo quiere decir que los licántropos acabaron con todos, se siente hastiado, hay ocasiones en las que tanta maldad lo sobrepasa, quisiera gritar.
Regresa hacia la cocina donde hay un poco más de orden. Bellatrix puso la mesa sobre las patas y se sienta mientras lanza su daga de plata contra una de las cómodas y luego la atrae con un hechizo, en la puerta de aquel mueble se ven las muescas de todas las veces que se ha clavado.
El elfo deja platones con comida, parecen fastuosas las fuentes de oro y plata en aquel desorden, parecen inadecuadas en un lugar tan simple. Severus y Bellatrix comen en silencio, mientras, el elfo continúa trayendo frutas y bebidas sacadas de Merlín sabe dónde.
—No podemos solo seguir caminando Snape, —dice Bellatrix luego de dar cuenta de la copiosa cena, estar ahí, cenando con Bellatrix como si fueran solo personas civilizadas, le parece a Severus una pantomima de cordura. —Sabemos que van hacia el oriente podemos convertirnos en humo e ir tras ellos, ahora que tenemos su rastro.
Severus sopesa la idea, sin duda es tentadora, será mucho más rápido, pero también se arriesgan a perder la pista.
—Tal vez por la mañana, —dice Snape— no sé tú, pero estoy cansado.
Bellatrix asiente, los ojos de la mujer se cierran por momentos, extenuados.
—Ahora nos vendría bien una de tus pociones.
—O un whisky, —le responde Snape.
—No quiero pasar la noche en el bosque, Snape. —Bellatrix arruga la nariz luego añade de forma seductora: —tampoco me gusta la idea de pasar la noche en este chiquero de muggles, pero... —acerca de nuevo el rostro a Severus que la mira con una mueca impertérrita. —Quizás podamos encontrar algo en lo que podamos, —la mujer se acerca más, con la lengua roza los labios de Snape —divertirnos.
El rostro de Snape aun sin variar, acaricia la nariz de Bellatrix con la propia, luego, a punto de besarla susurra:
—Vamos a dormir Bellatrix, —la mujer deja de sonreír. —Siguen sin gustarme en lo más mínimo las mujeres de sangre limpia.
Ella se pone de pie ofendida, respira de manera entrecortada.
—Bien, pues jódete solo. —Bellatrix lanza una mirada de asco, —y procura no hacer ruido. —Le parece extraño poder considerar a Bellatrix una mujer, una de carne y hueso, con sangre en las venas y propensa a los celos.
—Puta —murmura Snape para sí mismo y sigue a Bellatrix por el camino.
Unos pasos por delante, la mujer camina por una desvencijada escalera volcando mesas y sillas a su paso, hasta que entra en una habitación golpeando la puerta, Severus sonríe de medio lado ante lo hilarante de la situación.
Se limpia los labios en donde la saliva de Bellatrix aún le sabe, pone algunos hechizos de protección alrededor de la posada y unos cuantos más alrededor de la habitación en la que entra, se desviste y luego en bóxer se acomoda lo mejor que puede en una maltrecha y dura cama.
Está muy cansado, le parece imposible que apenas veinticuatro horas antes haya estado en Grimmauld Place con Hermione. Hermione, ese es otro de los asuntos que lo mantienen en vilo.
.o.O.o.
Hay ocasiones en las que cree que se volverá loca, y aunque en muchas ocasiones la han llamado así no lo está.
Entiende perfectamente todo a su alrededor, es inteligente no se ciega. Su amor por el Señor Tenebroso está más allá, es devoción, la devoción que se siente por un ser superior, pero eso no la vuelve loca. La gente tiene devociones por doquiera; unos son devotos al bien, otros al mal. Ella es devota a la sangre, la sangre pura que corre por sus venas, la sangre derramada de sus víctimas, los muggles y los sangre sucia que son escoria, los traidores a la sangre que son indignos, esas son sus verdaderas devociones y está completamente segura que eso, no la convierte en una loca.
Sin embargo, hay algo, algo que jamás ha podido tener, algo que la hace estremecer, algo que desea hasta la locura, se saborea en la boca el sabor tibio de los labios de Snape, mientras juega con su colgante, la calavera de un cuervo, un cuervo con los ojos negros, vacíos, como Snape.
Snape. Snape es como un parásito intentado ganarse un lugar al lado de su amo. Cuando ella lo conoció era un retrasado del cual burlarse, porque, siendo un mortífago, tenía un gusto infame por las sangre sucias.
Pero el día en que la venció en duelo, ese día algo pasó en ella, aún recuerda el tacto áspero de su mano chocando su mejilla, el ardor del golpe, la inflamación subsecuente, incluso el sabor a sangre del labio roto, los ojos llorosos, la humillación y junto con ella, algo, la sensación de fuerza, en su vida solo había conocido enclenques, ilusos, pero en aquel mago de mirada oscura había fuerza, había poder.
Ese día la combinación de emociones la llevó a aquella locura insensata, la humillación, el dolor y el deseo se fusionaron en la figura oscura que es Snape.
Bellatrix respira con agitación cuando en las noches piensa en él, un hombre que es capaz de domar la fiera que hay en ella, alguien más fuerte que sí misma. No con la fortaleza de su Señor, que es un ser más allá de los simples mortales, sino un mortal, como ella, que puede contenerla. Imaginar que araña su piel, imaginar que la toma del cabello y hace con ella raudales de cosas rayanas en el sadismo, la extasía, luego piensa en cómo puede estarse revolcando con una sangre sucia, o peor, con una muggle y le provoca arcadas.
Mientras tanto, ella se sirve en bandeja de plata ante el hombre que la desprecia. Lo odia y lo desea en igual cantidad.
.o.O.o.
Tanto Severus como Bellatrix pasan de la oscuridad de la noche a la penumbra del amanecer, en vilo mirando por la ventana, perdidos en pensamientos ácidos.
Insisto, Bellatrix loca tal vez, pero tonta, para nada.
Hola Lora.- Si, fue un momento muy esperado y fue lindo, Severus es un sueño ¿no? Ya casi llegamos, estamos a nada, como dije al principio, no sé cuántos capítulos alcance a subir hoy, pero en el peor de los casos tendrás un capítulo de los nuevos mañana. Gracias por darte el tiempo de escribirme, me das muchos ánimos.
Hola Ly-Lyra.- Es un placer que te guste la historia, muchas gracias por escribirme, espero que lo sigas disfrutando.
Hola Queen Slytherin.- Claro, te recuerdo de entonces, ¿en serio te alegraste?, pues me anima mucho que me lo digas. La verdad, si ha sido complicado retomarla, pero ya estamos aquí, por las actualizaciones no te preocupes, más que nada el problema es un asunto de tiempo para publicar y para repasar los capítulos, pero la historia está terminada. Así que aunque ahora que lleguemos a los capítulos inéditos no creo que suba los capítulos tan seguido si creo que será al menos día de por medio. De cualquier manera, siéntete libre de ser pesada conmigo. Un saludo.
Bueno, vamos por más!
Adrel Black
