Palabra: lápiz.
3. No es nada
There must be something in the Kool-Aid
Cruising through the doom days
God knows what is real and what is fake
Last couple years have been a mad trip
But how'd y'all look so perfect?
You must have some portraits in the attic
Doom Days, Bastille
El silencio es insoportable.
La atmósfera tensa se lleva lo mejor de Eijiro y lo deja sólo fermentando las inseguridades dentro de sí.
«Digan algo», quiere decir, pero tampoco quiere humillarse suplicando.
El silencio sigue y sigue y lo drena todo, se queda con todo el viento, con el aire, con su respiración, inhalaciones y exhalaciones. El silencio lo aplasta y Eijiro desea salir corriendo, sintiéndose un intruso en una pelea eterna a la que ha llegado demasiado tarde. Sintiéndose un mero invitado en el fondo de una fiesta que lleva años existiendo. Midoriya y Bakugo son eso el uno para el otro: una historia demasiado viciada y demasiado antigua. ¿Qué hace Eijiro allí y por qué el destino decidió que tenía un lugar allí en medio, entre ambos?
Al final, suena la voz de Bakugo.
—¿… Qué?
Incrédula.
Duele. Se le clava a Eijiro en el corazón.
—Eso es posible, Kacchan —murmura Midoriya. Eijiro por primera vez no sabe si usa un tono conciliador o si, por el contrario, lo que se le escapa es lástima. Claro, ¿quién querría ser el alma gemela de dos personas que apenas si soportan estar en la misma habitación?
—¡Ya sé que es posible! —la respuesta de Bakugo es demasiado brusca, demasiado rápida, demasiado fuerte, demasiado todo. O quizá todo lo que siente Eijiro sólo se amplifica—. ¿Entonces, puedes sentir…? —Y Eijiro sabe que esa pregunta está dirigida a él.
—Sí —dice. Se pellizca un brazo lo suficientemente fuerte como para causar una reacción. Bakugo tuerce la boca, Izuku se lleva una mano a su propio brazo.
Sobre los tres cae la certeza.
Y el silencio vuelve a adueñarse de todo. Eijiro atina a subir los ojos. Midoriya parece muy concentrado en un punto en la pared. Bakugo sí lo mira, pero es una mirada tan extraña que no sabe identificarla. Usualmente puede traducir las acciones de Bakugo al «ser humano normal», pero en ese momento es imposible. Quizá tiene la cabeza demasiado confundida por la revelación.
Quizá es demasiado.
Así que carraspea.
—Creo que… debería irme.
Bakugo bufa. Eijiro no sabe cómo tomarse eso. Sólo tiene ganas de agarrarlo por los hombros y zarandearlo para pedirle que, por una sola vez en su vida, se comunique de manera clara.
Se da la vuelta antes de obtener alguna respuesta, pero Mirodiya lo detiene antes de que llegue a la puerta.
—Kirishima… —dice—. Kacchan y yo. Necesitamos tiempo. —Su mirada es de disculpa—. Ayer no lo notamos. Es…
Bakugo vuelve a bufar y Eijiro se suelta del agarre de Midoriya. Sale sin mirar atrás porque siente que todo es demasiado absurdo para lo que está pasando. El tema de las almas gemelas no debería ser tan complicado.
¿Acaso se lo está complicando a sí mismo?
Vuelve a su habitación decidido a respirar hondo. Sí, Midoriya tiene razón. Necesitan tiempo. Entre tanto golpe, es lógico que no se dieran cuenta. Y aun cuando se hubieran dado cuenta, el que haya un tercero involucrado es una sorpresa igualmente.
No pasan ni cinco minutos —casi cronometrados por el reloj que tiene a un lado de su cama— cuando descubre que no puede estar solo. Sus pensamientos se van en espiral y eso es malo, porque su cerebro es capaz de conjurar para él los peores escenarios.
«¿Estás sola?», escribe en un mensaje dirigido a Mina.
La respuesta tarda unos cinco minutos más en los que las integrales que tiene de trabajo atrasado se burlan de él.
«No, Uraraka quería entrenar un rato, así que venimos a Ground Beta». El mensaje va acompañado de una cara feliz.
Eijiro suspira. Sólo confía en Mina lo suficiente para esos temas. El resto ni siquiera sabe que le gustan los chicos. (No porque tenga que decirlo, algún día saldrá el tema).
«Sero tampoco está, pero le dije a Kami que estás solo». Llega otro mensaje. «Ve con él, Eiji. Si necesitas compañía».
Pasan otros segundos antes de que Mina diga algo más.
«Hablamos más tarde».
No va con Kaminari hasta que Kaminari toca a su puerta.
—¡Mina dijo que estabas solo! —dice desde afuera—. ¡Necesito ayuda con matemáticas!
Eijiro abre la puerta sin poder contener la risa —a pesar de cómo se siente.
—Quizá deberías preguntarle a Yaoyorozu sobre eso —dice—. No creo ser de ayuda. O también a Bakugo. —Y ante eso se muerde la lengua.
—¡Bakugo siempre me da zapes con el cuaderno enrollado! —se queja Kaminari—. Y no le digas a Yaoyorozu que dije esto, pero estudiar con ella es aburrido. Necesito distraerme. Vamos, algo de diversión con las matemáticas…
Eijiro suspira y se hace a un lado para dejarlo pasar.
—Supongo que podemos ser terribles en esto juntos y luego puedo pedirle a Bakugo que…
«… lo revise». Pero se detiene a media frase. No se atreve a seguir.
Es la primera vez en todo el año escolar que no tiene ni idea de en dónde está respecto a su relación con Bakugo. Saber que es su alma gemela lo cambia todo y lo pone en otra perspectiva. Antes era sólo un suelo. ¿Ahora? La realidad está amenazando con aplastarlo.
—¿Kiri…? —Kaminari se ve preocupado. Frunce el ceño. Es obvio que notó algo—. ¿Ocurre algo?
Pero Eijiro niega con la cabeza demasiado fervientemente. Toma un cuaderno y un lápiz y se hace un espacio en el escritorio al tiempo que le señala a Kaminari que puede sentarse en la silla, si quiere. Pueden estudiar un rato, mientas platican de cualquier cosa. Eso estaría bien, se dice Eijiro. Distraerse un poco. De otro modo no va a lograr darle tiempo ni a Midoriya ni a Bakugo y les debe eso después de tal pelea. Así que se concentra en el lápiz y en el grafito que escribe sin saber.
Kaminari se sienta a su lado y carraspea.
—Kiri —dice y su tono es lento y deliberado—, sabes que puedes contarme cualquier cosa, ¿no? Si algo ocurre o… Somos amigos, ¿no?
Eijiro asiente.
—No ocurre nada.
—De todos modos… si ocurriera, puedes decirme lo que sea.
—Gracias. —Kaminari pone una mano en su hombro, rodea su espalda con su brazo. Eijiro sonríe. Siente un bulto en la garganta deseando explotar, pero lo mantiene dentro. Quizá está haciendo un mar de un charco, quizá sólo sea tiempo, tiempo, nada más. Tantos quizás sin ninguna certeza—. No es nada. Todavía… No es nada.
Notas de este capítulo:
1) El fic seguirá un poco lo eventos de la cuarta temporada. Intentaré no pasarme mucho o ser MUY vaga con el resto para no hacer spoilers del manga (que llevo al día). Ahorita estamos con el final de la tercera.
2) Sí, planeo mostrar varias relaciones de amistad, además de la romántica principal porque quiero mucho a Kaminariiiii y a Mina y a Sero y a casi toda la clase 1A.
Andrea Poulain
