Summary. [U.A] Te dejan plantada en San Valentín. Ni siquiera es tu cita, sino tu mejor amiga. Además, un guapo —y muy sexi— desconocido te confunde con su ex. No hay forma de que salga algo bueno de esto, ¿o sí?


Disclaimer. InuYasha y demás personajes no me pertenece, son de Rumiko Takahashi. Tal vez me los regale algún día.
La esperanza es lo último que se pierde ;)
Oh, la historia es completamente mía.


Anteriormente…

No todo está perdido, necesitamos a Kikyo o —me miró— a alguien que sea idéntica a ella— «No puede estar insinuando... », pensé asustada— ¿Saldrías a modelar? —si no me hubiera mirado fijamente al pronunciar la pregunta, hubiera pensado que se dirigía a cualquier persona, en serio, cualquier persona. Menos a mí.

¿Yo desfilando?


Capítulo cinco: Margay


No, no y no. Yo no iba a modelar.

Algo poco creíble cuando llevaba puesto un vestido blanco manga cero de tela plisada. Parecía usar un polo azul debajo, pero la tela solo estaba en la parte superior, teniendo el mismo tipo de cuello que el vestido. Su corte recto no era apretado, todo lo contrario, caía suelto de manera grácil siendo solo ajustado por un delgado cinturón de cuero azul de cintura alta apenas perceptible que marcaba mis caderas. Era hermoso por donde lo viese, solo que era extremadamente corto para mi gusto, y los zapatos azules tenían unas enormes plataformas de corcho que me hacían sentir (y ver) como una larguirucha. La maquilladora había retocado el maquillaje y mis ondas —ahora con mucho más volumen— parecían haber tenido una revolución.

Con el highlighter en mi rostro y el delineado azul y todo brillo en el cuerpo, me veía exótica.

—Kagome, te ves preciosa— alcé la vista mientras apretaba más fuerte la manta a mi alrededor y Sango intentaba tomarme fotos. Traté de no tiritar al responder.

—Gracias, Sango —hice una mueca y mi estómago se encogió—. Pero, no estoy segura de poder hacerlo. No creo siquiera poder pararme; mucho menos caminar…

—Tonterías, bebé —me interrumpió Rafael, el diseñador del vestido que usaba y de toda la línea de ropa—. Lo lograrás. Eres igual o más capaz que cualquiera de mis muñequitas. ¿O lo dudas?

—El número de Pink empezó. Cinco minutos… —informó un hombre vestido completamente de negro con exceso de artefactos y cables en su cabeza y cintura.

Me tensé inmediatamente y me puse a temblar, solo que esta vez no era por el frío. Antes de poder levantarme y dar muestra de la huida más patética de la historia, unas manos sostuvieron firmemente mis hombres.

—Escúchame bien —Rafael hizo una pausa aún sin soltarme, acercando peligrosamente su rostro—, si bien al principio te confundí con Kikyo, hasta un idiota que pase más de 5 minutos contigo se daría cuenta que eres diferente. Querida, tú estás llena de vida. Pero parece que no estuvieras consciente de lo hermosa que eres —sonrió de lado. Se acercó aún más a mi rostro para finalmente darme un fugaz beso en los labios—. Te ves encantadora cuando te sonrojas, ¡ahora sal de aquí, fiera!

Algo aturdida por lo último, me levanté decidida. Me sentía bien. Me apresuré al filo del telón, dejé caer la manta a mis pies y levanté la barbilla.

«Puedo hacerlo.»

Antes de salir, pensaba que tendría problemas con los flashes, pero el gran problema resultó ser el juego de luces en la pasarela, me cegó por un momento y sentí que me iba hacia atrás. Parpadee varias veces y me recompuse.

Yo no era una cobarde. Podía debía temer por mí, después de todo, todos pensaban que era Kikyo.

.oOo.

Se suponía que Kikyo abriera y cerrara el desfile, después de todo ella era la atracción principal. Sin embargo, mientras yo desfilaba por la larga pasarela, "la atracción principal" había llamado a Rafael e informado que había surgido un imprevisto por lo que no iba a llegar. Así que tenía que volver a salir. Genial.

Lo que significaba que me iba a quedar aquí toda la noche hasta que terminara de pasar las modelos una y otra vez por una hora. Lo único que me mantenía a raya era que Sango había conseguido que me trajeran pizza tras bambalinas, por lo que por ahora no estaba tan mal.

—Disculpa, necesito los zapatos azules —una tímida voz me habló cuando disimuladamente le estaba dando una mordida a mi MeatLover, deslicé la caja debajo de varias bolsas y levanté la vista.

—Oh, claro seguro —mi voz sonó ronca, disimuladamente me di pequeños golpees en el pecho para pasar más rápido el bocado—. Toma.

—Gracias —dijo cogiendo los zapatos, pero no se movió. Me miraba fijamente con sus ojos marrones casi pardos y con un dedo en su barbilla. Me empezaba a poner nerviosa. Le sonreí y ella abrió los ojos con sorpresa—. Tú no eres Kikyo.

Rayos.

Traté de sonar nerviosa al responder: —¿Qué dijiste?

—Tú no eres Kikyo. Kikyo no come pizza y más importante: ella no sonríe. Ni en la pasarela ni en persona —abrí la boca para decirle alguna mentira coherente, pero ella habló primero, sorprendiéndome—. ¿Me invitarías pizza? Me estoy muriendo de hambre. En serio, caeré desmayada. Una no se puede saciar solo con los canapés.

—Mmm… claro —le extendí la caja mientras soltaba EL suspiro de alivio. La observé mientras parecía meditar qué pedazo escoger. Cogió el pedazo más grande de la caja y se sentó a mi lado. Era bastante bonita, tenía el cabello castaño oscuro hasta la cadera y llevaba un vestido negro drapeado corto de una sola tira, al estilo griego y vans negras con plataforma. Se veía más joven que yo, quince años, dieciséis tal vez— ¿Eres modelo?

Ella paró de comer para examinarme, parecía verificar si lo decía en serio. Después de unos segundos, soltó una carcajada.

—No, no soy modelo. No podría dejar de comer estas maravillas—respondió señalando el pedazo de pizza—. Una vez se lo propuse en broma a Sesshōmaru y casi me castiga por un mes. Así que no, no lo soy. Y dudo que lo llegue a ser.

— ¡Dios! ¡¿Dónde están los zapatos azules?! —una mujer ya bastante mayor exclamaba angustiada a unos 3 metros de nosotras interrumpiendo nuestra recién iniciada conversación.

—Oh, rayos. ¡Los zapatos azules! Me tengo que ir, se supone que si quiero estar donde ocurre la magia, tengo que ayudar. Te volveré a ver —dicho esto, se escabulló lejos con un guiño y una enorme sonrisa.

Suspiré.

Y me volví a quedar sola de nuevo. Cogí mi celular.

«Sango, ¿hasta cuándo me quedaré aquí?»

En menos de un minuto mi celular vibró.

«Aguanta 40 minutos más, por cierto: ¡lo hiciste fenomenal!
Pd: Deja la medicina, mujer. Estás perdiendo dinero
Pd2: ¿Te he dicho cuánto te quiero últimamente?
»

No, pero me lo tendría que repetir varias veces de ahora en adelante.

De un momento a otro se me quitó el apetito y caí en coma de aburrimiento. Empecé a jugar distraídamente con mis dedos hasta vi a Rafael, él pareció notar que lo miraba porque me guiñó un ojo y se acercó a mí pavoneándose exageradamente.

—Cuando me miras de esa forma, con esos enormes ojos marrones pareces un hermoso margay —se acercó hasta que pude sentir su aliento en mi oído —. Uno de mis sueños siempre ha sido tener un margay.

Sabía que solo quería que me sonrojara. ¡Era gay! No era necesario que le preguntase si lo era, se necesitaba un ojo para notarlo y yo tenía los dos, gracias a Dios.
Por otro lado, era muy coqueto. Sabía que era un juego y no iba a caer en él tan fácilmente.

—Lamento decirte que tu sueño no se volverá realidad, pero buena suerte con eso de todos modos —él hizo un puchero y yo solté una carcajada— ¡Vamos, Rafael! Este es tu desfile, ¡deberías estar contento!

—Tienes razón, mi querida margay —esta vez sonreí por el apodo—. ¿Sabes que siempre estaré eternamente agradecido contigo?— dijo alborotándome más el cabello (si eso era posible, claro).

— ¡Hey! La peinadora nos matará. De lo único que habló mientras me peinaba era de cuán difícil era hacerlo.

—Ya no te preocupes por eso, ahora tienes que ponerte el vestido con el que cerrarás el desfile. Lo que significa, pequeño margay, que tendrás que cambiar de peinado y maquillaje —sonreí contenta. No porque me maquillarán otra vez, si no por el peinado. A pesar de que decían que me veía bien con él, sabía que tanto fijador le haría daño a mi cabello. No era vanidosa, pero lo cuidaba y cepillaba a diario, si alguien insinuara lo contrario me molestaría —. Apresúrate, solo tenemos media hora.

.oOo.

Mi cabello fue lavado, secado y planchado perfectamente en solo 20 minutos. ¿Dónde estaba esa rapidez en los salones?

Después de eso, Rafael me guío por todo el salón de granito hacia la zona de vestidos y me entregó con mucho cuidado una bolsa de plástico larga, de las que se usan para colgar los vestidos. Y con un ademán, me indicó que me lo colocara en el único probador del lugar. Las demás modelos se cambiaban todas juntas sorprendiéndome, no había lugar para el pudor tras bambalinas.

Me desvestí y coloqué el vestido lentamente con miedo a dañar la tela que parecía muy frágil por lo delgada que era. El vestido era larguísimo y me cubría hasta los talones. Tenía un cuello redondo de tela transparente manga cero y todo la parte del pecho del vestido parecía hecho de la misma tela superpuesta en forma de un escote corazón, toda esa zona era cubierta por la misma tela, solo que varias capas logrando cubrir lo necesario. De la cintura hacia abajo la tela transparente caía grácil sobre otra tela gruesa del mismo color.

Era el vestido más hermoso que hubiera visto en mis 19 años.

—Gira lentamente —dijo Rafael con un dedo en su mentón. Yo me reí ante su fingida seriedad mientras lo hacía—. Es tuyo.

— ¿Qué? No, no podría ace-

—Es tuyo, mi margay. Y no aceptaré un «no» como respuesta —me dio la espalda y colocó teatralmente ambas manos en sus orejas en una señal de no estar escuchar nada de lo que decía.

Lo abracé por la espalda riendo.

—Te lo agradezco, Rafael. Es uno de los mejores regalos que me he recibido en mi vida.

—Para eso están los amigas —me guiñó el ojo. Yo también ya lo consideraba un amigo. O amiga—. Ahora, necesito que te pongas esos —señaló unos tacones negros, los más altos que haya visto en mi corta existencia. Hice una mueca y solté una maldición —. No exageres. Irás de mi brazo, no te dejaré caer.

Bueno, no estaba tan mal.

Nos dirigimos a la pasarela. Rafael me hizo el favor de caminar lento mientras se inclinaba ligeramente en señal de respeto, guiñaba a los camarógrafos y mandaba besos a la cámara. Sonreí tratando de reprimir carcajadas.

—Damas y caballeros, agradezco su asistencia a mi colección Otoño-Invierno 2013. Significa mucho para mí —los aplausos inundaron la instancia—. Oh, basta. No soy el único que merece un aplauso —se soltó de mi brazo y yo lo miré alarmada. Él me respondió con un guiño, volteo hacia mí y comenzó a aplaudir en mi dirección. De un momento a otro sentí que todos a mí alrededor aplaudían —Gracias a todos, que tengan buenas noches.

Me ofreció su brazo y yo no dudé en tomarlo.

—Te mataré.

—Oh, vamos. Te aman.

—Aman a Kikyo, no a mí.

—Te aman a ti, créeme.

.oOo.

Me desperté con el sonido de mi celular. La pantalla mostraba dos llamadas pérdidas y un mensaje nuevo de Sango en todo su esplendor.

«Emergencia. ¿Podrías bajar?»

¿Qué rayos?
Me volví a cubrir con mi edredón esponjado. Se sentía bien, si me relajaba tal vez podría volver a dormirme.

Mi celular volvió a vibrar. Gruñí.

«Estoy a punto de hacerle una llave a Souta.
Pd: Esa no es la emergencia»

Voltee a ver con horror que mi despertador marcaba las 12:53 p.m.

Refunfuñando baje las escaleras aún en pijama, encontrándome a mi hermano de 14 años inmovilizado por mi mejor amiga de 20. Las manos de Sango cogían su nuca, mientras las manos de Souta estaban alzadas de manera forzada.
Ambos me sonrieron ampliamente cuando me vieron bajar.

—Buenas tardes, hermana —me saludó Souta con algo de dificultad pero sonriente.

—Buenas tardes a ambos —respondí—. Suéltalo ya, Sango —ella soltó una risita, pero hizo lo que le pedí—. ¿Qué pasó ahora?

Sentí un escalofrío subir por mi espalda cuando su rostro cambió adoptando seriedad. Souta debió notarlo porque desapareció luego de balbucear un «mejor me voy a mi cuarto». Ella se sentó en la sala y yo la imité de manera automática. Tomó una respiración y dudó un poco antes de soltar:

—Ya saben que fuiste tú la que desfilaste.

Mierda.

— ¿Qué?, ¿cómo?

—Sencillo. La verdadera Kikyo Genso estaba cenando en un restaurante a las afueras de la ciudad cuando tenía que quedar en casa porque "había surgido un imprevisto"

— ¿Y cómo saben que soy yo? En todo el país, debe haber más de una chica que se le parezca.

—Nos tomaron fotos al entrar al desfile y se dieron cuenta del parecido. Solo sumaron dos más dos, Kagome.

—Bueno, no puede ser tan malo.

—En realidad —dudó—, apareciste en la tele —al ver mi cara de horror añadió rápidamente—. Fue algo corto, créeme. Es lo bueno de tener relaciones… y saber amenazar —agregó más bajo.

Reí un poco, soltando tensión.

—Sin embargo…—abrió su bolso y me tendió un sobre. Era una invitación a un baile caridad hecho por los Taisho.

—Sango, de verdad me gustaría acompañarte pero quiero tener un respiro. Ya sabes, después de lo que pasó ayer no quisiera volver a pisar uno de esos lugares.

—No te estoy pidiendo que vayas como acompañante.

—Gracias, pensé que me obli-

—Porque —me interrumpió—, esa invitación no es mía. Es tuya, también fuiste invitada. Kagome, los Taisho te quieren conocer.


Bonjour!
¿Cómo han estado?
Volví el domingo de Cusco, y aunque ya lo había visitado con mi familia, es diferente hacerlo con tu promoción :')
Nos divertimos tanto que se nos pasó la molestia de haber sido prohibidos salir del país, jeje. Dejé un detalle en el capítulo y mencioné a un personaje, quien se dé cuenta recibe un caramelito de limón (?)
Pobre Kagome, me pareció que se aprovecharon un poco. Rafael es todo un personaje, ¿eh? Lamento si tardé mucho, mis más sinceras disculpas :c
Si te gusto, deja un review.
Si no te gustó, deja un review.
Les agradezco que se tomen la molestia de leer esta historia, significa mucho para mí.
Si recién empezaron a leer: Bienvenidos. Me gusta que dejen comentarios, me ayudan mucho a mejorar ;)
Si tienen alguna crítica constructiva, también las recibo.
¡Cuídense mucho, mucho!
Atte. Ro

Pd: ¿Alguien ha visitado Machu Picchu? Es una maravilla. Literalmente.


Y como siempre, hora de responder sus hermosos reviews.

Bruxi
Ambos se lo merecen por tener ideas monses, jeje.
Sango es un amor, es una mejor amiga loca.
Y aunque Kagome no sabe modelar, no lo hizo tan mal, eh. Pudo haberse roto el cuello.
Kikyo estaba comiendo como si nada, pero todavía no se sabe el porqué de la cena.
Eso es más adelante.
¡Me encanta que te encante!
Gracias por tu comentario :)

dan9912
Sí, Kagome es más hermosa porque está llena de vida. Espero que se entienda el sentido de la frase ;)
Oh, ¡gracias por el comentario!
Ojalá que sigas pensando igual, lamento la demora :c
¡Cuídate mucho!

Neri Dark
Tenía que aparecer Kirara, era indispensable.
Oh, sí. ¡Larga vida a la pizza! (En particular la MeatLover, no pude evitar poner a mi pizza favorita, lo siento asjk)
Las escenas de celos van a estar en TODO el capítulo siguiente. Morirán con lo que pasará.
Me gusta contestar los review, es lo menos que puedo hacer ;)
¡Me encanta que te guste la historia!
Mucha suerte y abrazos para ti también.
Y lamento la demora :c
Cuídate (:

Mary Yuet
Oh, yo vi esa película y morí de risa.
Sí, así es la trama original (lamentablemente). Pero, los personajes empezarán a notar las diferencias ;)
El próximo capítulo está lleeeeno de celos. No adelantaré mucho asjkl
Gracias por el cumplido. Quiero seguir mejorando y sus reviews me ayudan mucho.
Que Dios te bendiga (:
Abrazos y besos titánicos para ti.
¡Cuídate mucho!

cote29
Rafael es di-vi-no.
Está basado en el mejor amigo de mi mejor amiga.
Es un amor. Solo que el real no es gay, jeje.
Te dejo el capítulo, espero que lo disfrutes :)
¡Un abrazo!

roosse.98
InuYasha es El celoso del año.
Y veremos su capacidad de tolerancia el próximo capítulo ;)
Kagome no lo hizo nada mal, creo que es porque es decidida. Por lo menos no se cayó askj
Gracias por el cumplido ;)
¡Cuídate, Emilie!

gangster-guns
Kōga tenía que aparecer, sin él la trama no está completa. Además pone en aprietos a InuYasha asjdk
Lamento la demora :c
Espero disfrutes el capítulo :)
Y muchas gracias por el cumplido y el comentario, me motivan :)
¡Un beso!

KaagLawlliet
Gracias por el cumplido y el comentario :)
Espero que también te guste este capítulo.
Besos para ti también ;)
¡Cuídate!

natsuko akino
¡Welcome!
Oh, yo antes solo leíA.
Creo que así empieza la mayoría asdjk
Ya ves que sí modeló y no lo hizo tan mal. Y como plus, no se rompió el cuello askj
Espero que hayas disfrutado de la lectura :)
¡Cuídate!

Chau a todos :)


Revisado el 1/05/20
¿Ya leyeron sobre el brote de ébola?