Una llama negra.

Unos grilletes que se me impusieron por mi propio deseo.

Mirando al pasado... ¿Yo solía ser así?

No lo recuerdo.

No me recuerdo a mi misma.

Pero no importa.

Si... Si esto me permite traerla de vuelta, al final lo daré todo.

Aceptaré la insondable oscuridad que me carcome.

En busca de poder, la chica lo había dejado todo.

Muchas personas trataron de apaciguar llamas que ardían en su ser, pero sin importar lo que hicieran, esta llama resurgió.

Ella sentía que su cuerpo iba desmoronarse.

Sintió como su espada supuestamente indestructible, se iba llenando cada vez más y más de pequeñas hendiduras, o almenos eso era lo que ella creía.

Sin importar cuanto dolor sintiera, ella continuaría.

Abrazaría la oscuridad que la rodeaba.

-Adelante.

Extendiendo su espada, el viento que la rodeaba soplo furiosamente. Los muros temblaron y las múltiples cosas adentro de la gran sala fueron empujadas con una fuerza tremenda como si de una tempestad se tratase.

Pero su oponente no mostró cambio alguno.

Blandiendo una gran espada, su oponente la miró con sus filosos ojos.

Lista para atacar, Ais comenzó a caminar. Paso a paso, ella empuño su espada. Mirándola con unos ojos llenos de odio, ella comenzaría una fiera batalla... Pero--

-¿Ais... san?

La voz de alguien llegó a ella.

Era una voz con la cual ella no estaba familiarizada.

Girando su rostro, una luz blanca invadió sus nublados ojos.


-¡Dense prisa!

Nuevos heridos llegaban a cada momento.

Después de que Bell se fuera, muchos aventureros, liderados por Shakti y miembros de la Familia Astrea fueron en rescate a las personas del distrito empresarial.

-¡Por favor, mantente despierto!

-¡Rápido! ¡Trae más pociones!

Moviéndose de aquí para allá, los miembros de la Familia Dianchet y otras familias especializadas en la curación apenas se daban abasto.

-¡Lante, por favor trae mas vendas!

-!B-bien!

Entre todo el caos, Artemisa y Lante ayudaban en todo lo que podían.

-Mantén presionada la herida.

*Tat, Tat, Tat*--

*Thump*

-Lo siento.

-R-Riveria-sama.

Sin fijarse su camino, Lante había chocado ligeramente con alguien. Elevando su mirada, noto a una hermosa mujer elfo.

-No. Es mi culpa, no me fije por donde andaba.

Bajando su mirada, Riveria se agachó. Extendiendo su brazo ella tomó una cosa que Lante había soltado al chocar con ella.

-Ten.

-G-Gracias.

Lante habló torpemente agradeciendo a Riveria. Esto no era extraño, Riveria es una Elfo de la realeza, todos los Elfos aun sin ser de su Familia la conocían. El comportamiento variaba entre los elfos. Unos se ponían extremadamente serios y otros tan nerviosos como si de un pequeño animalito tratase.

Esto aveces era molesto para Riveria, pero esta vez no le importo, su mente estaba en otro lado.

-¡Date prisa, Lante!

Siendo llamada por su diosa, Lante se despidió y se fue corriendo.

La mirada de Riveria se movía rápidamente, como si estuviera buscando algo o alguien.

-Donde estas...

Susurrando entre labios, la bella Elfo no pudo encontrar lo que buscaba.

Comenzó a caminar, dando un vistazo a los heridos, ella solo se preocupo más y más.

-Riveria-sama--

Oyendo una voz, Riveria giro en dirección hacia ella.

-Shakti.

La persona que había hablado con ella era Shakti, la capitana de la Familia Ganesha.

Acercándose, Shakti continuó hablando.

-Riveria-sama, por favor necesitamos que su Familia nos ayude a controlar la situación. Mi Familia esta haciendo todo lo que puede, pero cada vez hay mas ataques en distintas partes de la ciudad.

-Lo siento; Dijo Riveria. Sin siquiera pensarlo.

Un rostro de confusión se formó en Shakti.

-¿Que quiere decir?

-Mi... Mi Familia no esta aquí en este momento. Solo los miembros del nivel más bajo están aquí. Ellos no podrían hacer nada contra Evilus.

Sin entrar en muchos detalles, Riveria dijo que su Familia no podría ayudar.

Ardi tenía razón ¿Qué esta pasando? ¿Por qué no sabíamos nada de esto?.

Sin saber que expresion tenía en su rostro, Shakti se hundió en sus pensamientos olvidando todo a su alrededor.

-Lo siento, no puedo entrar en detalles ahora pero te prometo que te lo contaré todo cuando esto acabe.

-O-oh, si.

Pasaron unos minutos, después de que Shakti pusiera al corriente a Riveria se decidieron a actuar. Aún si los miembros mas bajos de su Familia no pudiesen ayudar mucho en el campo de batalla, Riveria los ofreció para ayudar a todos los heridos que llegaban.

-Ya veo; Dijo Shakti, con un rostro pensativo.

Sin entrar en muchos detalles, Riveria había explicado que los únicos miembros de nivel alto que se encontraban en la superficie actualmente eran, Riveria Ljos Alf y Ais Wallenstein.

Pero en este momento Ais estaba desaparecida.

-Talvez sepa dónde se encuentra ella; Dijo Shakti mientras miraba a Riveria.

Devolviéndole la mirada, Riveria alzó su decaído rostro y miró a los ojos de Shakti.

-Los ciudadanos y trabajadores del distrito empresarial que despertaron dijeron ver a la princesa de la espada pelear con Archnia en el distrito empresarial.

-Pero probablemente ya no se encuentre ahí--¿Riveria-sama?--

Sin dejarla terminar, girando sobre su propio eje Riveria se dio la vuelta y a toda velocidad ella fue en dirección al distrito empresarial.


-¡Tch! ¡Maldita princesa de la espada!

Apoyando su dañado cuerpo en la pared, la mujer maldijo a Ais.

-¿Ese dios estúpido nos engaño?

Agarrando su brazo, ella se preguntó a sí misma si la información recibida era errónea.

"Ahora mismo la Familia Loki y Freya están en los pisos profundos"

Recordando esas palabras, ella apretó su puño y golpeó la pared con enojo.

-¡Lady Valletta!--Dijo alguien.

Girando su rostro, Valletta miró a la persona que acababa de pronunciar su nombre.

-¿¡Se encuentra bien!?

Las personas que acababan de llegar eran miembros de Evilus. Acercándose a ella, ellos sacaron múltiples posiciones y objetos de curación y se lo dieron a ella.

-Haaaaa~

Soltando un suspiro, Valletta se sintió mejor después de llevar las posiciones a sus labios.

-Bien chicos, vayamos a divertirnos.

-P-pero... Lady Valletta, ¿No deberíamos ayudar a Revis-sama?.

*Crash*

Botando el envase de la posición que acababa de tomar y sin prestarle mucha atención, Valletta comenzó a caminar.

-Está bien... Cuando pelee con ella pude notar que esa princesa esta herida~.

Aunque al principio Valletta estaba muy enojada, después de tomar las posiciones ella cambió su humor por completo.

-Revis podrá encargarse de ella; Dijo Valletta mientras miraba por encima del hombro a sus subordinados.

-Esa espada está por romperse.


Como si estuviese frente a una tormenta sentí como el viento golpeaba mi rostro.

Al decir su nombre ella me miró. A pesar de que solo intercambie unas cuantas palabras con ella, la "ella" de ahora me parecía una persona totalmente diferente.

Cubriendome el rostro con una mano, no note que alguien se encontraba delante de ella.

Sintiendo su mirada gire mi rostro y nuestros ojos se encontraron.

Unos ojos verdes.

Cabello rojo como la sangre.

Un rostro bien proporcionado.

Era hermosa... Pero a la vez sentí que era horrible.

Con una armadura ligera que apenas la cubría y blandiendo una gran espada, ella estaba lista para atacar a cualquiera que se le acercase.

Era peligrosa.

Algo en mi lo decía.

-¡Vete!--Grito alguien.

-¡No te metas en esto!

Ais-san fue la que había gritado, con una voz llena de odio como si viniera desde lo más profundo de ella.

Mientras mas gritaba, la potencia de salida de ese viento aumentaba. Como si se alimentará de las emociones de ella.

¿Qué es este viento?

¿Magia?

Sacudiendo mi cabeza me deshice de toda idea innecesaria.

Sin prestar atención a ellas, busque a la compañera que había venido aquí conmigo.

Mirando los alrededores de la gran sala, solo vi muchas máquinas y cajas que habían sido arrojadas a los bordes. Probablemente este desenlace sea por ese extraño viento.

-¡Alise-san!--Grite.

Moviendo mi rostro, buscando en todos los rincones de esta fábrica.

*Crack*

Un instante después, una pila de escombros se movió.

Sin prestar atención a Ais-san o a la persona delante suyo, me moví rápidamente.

Moviendo cuidadosamente los escombros al final pude ver su hermoso cabello rojo. Unos segundos después, la saqué de ahí.

Elevando su delicado cuerpo note que ella había cubierto a una persona, al sacarlo a el también pude ver su rostro. Era alguien ya mayor. Probablemente sea una persona que no pudo salir a tiempo y se quedó atrapado cuando Evilus atacó.

Tocando su cuello y revisando sus signos vitales solté un suspiro.

-Esta vivo aún.

Estaba vivo pero su estado era crítico.

Lo mas seguro es que si Alise-san no lo hubiera cubierto probablemente el ya estaría muerto.

En cuanto a Alise-san, ella se había desmayado a consecuencia de lo que había ocurrido mientras cubría a esta persona. Estaba un poco herida pero nada serio.

Necesito sacarlos de aquí. Probablemente se armará un campo de batalla.

Sentía el aura asesina que desbordaba de ambos lados, si no estuviera como distracción para ellas, seguramente este edificio estaría en escombros.

El ambiente se volvió pesado, habían pasado dos o tres minutos desde que llegué pero en mi interior sentí como si pasarán horas.

Como si el tiempo volviera a fluir, la mujer de cabello rojo desvío su mirada de mi y comenzó a caminar hacia su rival.

*Tap, Tap, Tap*

Ais-san le devolvió la mirada, poniéndose en pose de batalla, ella apuntó con el filo de su espada a su oponente que paso a paso estaba mas cerca de ella.

Un segundo después, la chica de cabello rojo piso fuertemente el piso. Con una velocidad increíble, ella se acercó en un parpadeo.

Oscilando su gran espada, ella lanzó un corte horizontal hacia Ais.

Sin poder reaccionar a tiempo, Ais solo alcanzó a elevar su espada intentando bloquearla.

El choque provocó un fuerte sonido de metales colisionando.

-Tsk.

Tratando de resistir, Ais uso toda su fuerza.

Aún cuando puso fuerza en sus piernas y piso firmemente, con la fuerza del golpe Ais fue mandada a volar como un proyectil.

*Crack, crack*

Atravesando los muros, ella ya no se encontraba dentro de la fábrica. Sin prestarme atención, la chica de cabello rojo camino tranquilamente atravesando el gran hoyo en la pared.

Sentía que algo malo iba a pasar si no la ayudaba. Pero primero sacar a Alise-san y al señor de esta fábrica era primordial, se veía claramente que la estructura ya estaba por colapsar.

*Crack, crack*

El sonido de la batalla llegó hasta a mis oídos.

Tomando a Alise de la cintura con una mano y al señor con la otra. Apresurando mis pasos había salido de la fábrica.

Elevando la mirada, mis ojos se abrieron como si estuviera en estado de shock.

Muchas de las casas y fábricas del rededor ya estaban completamente destruidas.

El viento negro se alzaba ferozmente ante su oponente de cabello rojo.

*Chis-Chas* *Chis-Chas*

El feroz intercambio provocaba que las espadas soltaran un montón de chispas.

Pero algo pasaba.

La fuerza de su oponente hacia doblegar a la violenta tempestad.

-Gah!

La chica de cabello rojo soltó una poderosa patada que hizo que Ais fuera mandada a volar nuevamente.

Atravesando paredes, Ais escupió sangre y cayó al suelo.

-Huh?

Mientras veía la feroz batalla desarrollarse, un sonido provino de la persona que cargaba en uno de mis brazos.

-¡Alise-san!--Dije con un tono alegre al ver que ya había recobrado la conciencia.

Dejándola en el piso, ella se paro y sin preocuparse por si misma, ella se preocupo por el señor que tenía en mi otro brazo.

El ya era algo mayor, así que una simple caída podría hacerle mucho daño.

-El está bien; Dije para que no se preocupara.

Soltando un suspiro de alivio, Alise llevó una de sus manos a la herida que tenía en la cabeza.

-¡Ouch! Lo siento por ser tan precipitada.

Tocandose la herida en su cabeza, ella me miró y se disculpo por haber actuado así.

-Ten a este tipo; le dije mientras me ponía de pie y miraba al lugar por donde se desarrollaba la pelea de Ais-san.

-Esp--

-Llevalo a un lugar seguro.

Bell comenzó a correr.


-Ya rindete, Aria.

Tambaleándose, Ais no dijo nada.

A cada segundo que pasaba, sentía que el "estado" en su espalda la quemaba más y más.

-¿Por qué me miras así?

La chica de cabello rojo dijo tranquilamente.

-Tsk!

Pisando firmemente, Ais trató de ignorar el dolor que su cuerpo tenía.

Arremetiendo contra su oponente, ella llevó el filo de su espada hacia la chica de cabello rojo. Oscilando su brazo, dio un corte horizontal.

Su oponente elevó su espada y la dirigió hacia la dirección de donde venía la espada de Ais. Poniendo un poco de fuerza en su brazo, ella repelio la espada de Ais con tal fuerza que esta salió volando hacia atrás.

*Clanck-Clanck*

Mirando hacia dónde su espada había caído, Ais intentó ir a por ella, pero con un rápido movimiento de su oponente, un puño tan sólido como la roca se clavo en su estómago mandando a volar su cuerpo.

-¡Gha!

Chocando contra un muro, Ais escupió sangre.

-¿Eso es todo?

La mujer de cabello rojo, dijo con una voz imponente.

Ais la miró con sus filosos ojos.

Ella se apoyo sobre una de sus manos y elevó la parte superior de su cuerpo.

-Ya me canse, es hora de que nos vayamos; dijo la mujer pelirroja.

Ais puso toda la fuerza que le quedaba en las piernas y forzó a su cuerpo a pararse. Ella estaba muy herida, sus piernas temblaron como si no le quedarán fuerzas para sostener el peso de su cuerpo.

Viendo esto, su oponente se enojo.

Ya la había hecho trizas en muchas ocasiones.

Dañando su cuerpo y su mente.

Pero antes de terminar siempre había alguien que la detenía.

Ya sea sus compañeros o los aliados de esta mujer. Pero ahora tendría oportunidad, en este momento no estaba presente el odioso Pallum, la estúpida elfa o el maldito enano.

Ya nadie la detendría.

Al fin acabaría esta combate.

O almenos eso era lo que ella creía.

Antes de dar un paso, alguien se puso en frente de ella.

Cabello blanco.

Ojos del mismo color que una piedra preciosa.

Era el chico que había aparecido hace unos momentos.

Ella no le presto atención, al verlo sintió que era alguien débil e inofensivo así que paso de largo.

Ahora, el se interpuso entre ambas, desenfundado una fina espada. ella, ya no sintió el aura de un debilucho.

Con su rostro serio, sus miradas se cruzaron.

-Detente, por favor; el dijo con un tono tranquilo.

El filo de su espada estaba apuntando hacia mí.

Ya estoy harta de esto.

Harta de los que interrumpen en cada batalla que tengo con ella.

Dando unos pasos, ella se encontraba cerca de él. Alzando su brazo y formando un puño, ella podía causar un gran daño si lograba conectarlo.

El chico de cabello blanco, apretó fuertemente la empuñadura de su espada.

Y en un instante mas corto que un parpadeo, la pelea dio inicio.

Un puño vino en direccion a su cara.

Inclinándose hacia atrás, el chico lo había evitado. La fuerza y velocidad de ese golpe, hizo que el aire a su alrededor se meciera.

Sorprendiendose, la mujer de cabello rojo preparo su espada. Un instante después, se desarrolló un violento choque de espadas.


¡Qué fue eso!

Por poco ese golpe conecta a mi rostro. Si hubiera parpadeado probablemente hubiese sido mandado a volar.

*Chis-chas* *Chis-chas*

El acero soltó chispas por la fuerza de los golpes. Moviéndome rápidamente intentaba esquivar o desviar su espada. Su fuerza era anormal, a pesar de que su técnica en el manejo de la espada no era algo de otro mundo, ella lo compensaba con fuerza y velocidad aterradora. Si esto se alarga, probablemente recibiré una paliza.

Bell estaba retrocediendo. Con cada choque, sentía que su mano se entumecia. Haciendo uso de su juego de pies, el desvío gran parte de los ataques, pero esto causaba un desgaste excesivo de su energía por pensar y actuar con sumo cuidado.

¿Que esta haciendo?

-Vete, yo me encargo; dijo Bell, mientras miraba por encima del hombro a una Ais atónita y malherida.

-¡Tú--

-¡Ais!

Parece que ella iba a decir algo, pero alguien la interrumpió gritando su nombre.

Desvíe mi mirada en dirección hacia la voz de esa persona que acababa de llegar.

Vi a alguien que hace poco había conocido.

Lady Riveria.

Con una cara de preocupación, ella rápidamente se acercó a Ais. Rodeandola con sus brazos, ella la abrazo fuertemente.

Por favor, ¿podrían demostrar sus muestras de afecto en otra parte?

Viendo la situación en la que se encontraban, una sonrisa irónica se formó en el rostro de Bell.

-Llevatela; le grito Bell a Riveria.

Ella alzó su mirada, viéndome, ella asintió.

-¡Vamonos, Ais!

Tomándola de la muñeca, la elfo intentó llevársela.

-¡No!

Pero Ais se era reacia a irse.

-¡Tengo que acabar con ella!

Grito con enojo.

-No puedes, no puedes ganar, estas muy herida; Riveria dijo, con un tono preocupado en su rostro.

Al oír esto, Ais movió fuertemente su brazo soltandose del agarre de Riveria.

Esto provocó que el rostro de Riveria se llenará de absoluta tristeza.

Aprovechando mi descuido, la mujer con la que estaba peleando pateó fuertemente el piso y en un parpadeado me sobrepasó.

-¡Maldición!

Dándome la vuelta comencé a correr, sintiendo como si el tiempo fuera más lento.

Ella elevó por encima de su cabeza su imponente espada, lista para dar un gran corte vertical.

No llegaría a tiempo.

Sabiendo esto, solo podía depender de la único As que tengo.

*Ping-Ping*

El sonido de una pequeña campanilla.

Partículas blancas se juntaron en mi pie derecho.

Pisando fuertemente, me impulse como un proyectil llegando a tiempo. Las empuje con ambas manos evitando que el filo de la espada diera a alguna.

Creí que ya estaban seguras pero había algo que no había previsto.

*Crack-Crack*

La espada había golpeado al piso con tal fuerza que este comenzó a resquebrajarse y derrumbarse. El piso se desmoronó y nosotros caímos rodeados de escombros.


En otra parte de Orario.

Ardi estaba en una operación para descubrir si el gremio enviaba sobres al enemigo.

-Vicecapitan Ardi, según sus órdenes seguimos a cada miembro que salió del gremio.

-¿Encontraron algo?

-Si.

-Múltiples sobres fueron enviados a la calle dedalus. Illta interceptó a uno de los que tenían estas cartas en su poder; dijo el hombre, mientras que con una mano entregaba el sobre a Ardi.

Abriendo el sobre, al leer el contenido los ojos de Ardi se abrieron en como si estuviera en estado de shock.

-¿Esto es real?

-Creemos que si. Se sabrá más si atrapamos mas de estos sobres.

Sin poder creer lo que había leído, Ardi miró al cielo y habló para sí misma.

¿Que está pasando?


Gracias por sus comentarios, me hace querer esforzarme por la historia de este fanfic.