Caminaba por las grandes calles de Orario.

Observando a mi alrededor, solo pude ver los estragos que había dejado la noche anterior.

No había nadie.

Las calles se encontraban en un silencio total.

Estando así, una pregunta resonó en mi cabeza.

Un recuerdo emergió por las cosas que había vivido hace unas horas.

¿Qué nos hace humanos?

¿Qué nos diferencia de los monstruos?

Recuerdo que un día hace mucho tiempo hice esa pregunta.

¿Si... Si, un monstruo tiene emociones, sigue siendo un monstruo?

Las primeras luces del alba atravesaron las grandes ventanas, iluminando todo a su paso.

Las calles se encontraban en completo silencio. Los gritos y explosiones que rodearon todo Orario habían cesado, pareciendo simplemente un mal sueño.

Pero todo fue real...

Lastimosamente lo fue.

Muchas vidas se apagaron.

Muchas vidas se salvaron.

Atrocidades cometidas por la facción maligna, Evilus.

Aun seguía en Babel. Lante dormía a mi lado cubierta por una manta de tamaño medio. Habíamos ayudado en todo lo que podíamos y al final, al cerrar los ojos, ella ya se encontraba profundamente dormida.

Estábamos en la tienda de Hefesto, ella y Hestia también se encontraban aquí. Era muy peligroso que un dios se caminara libremente gracias al ataque de Evilus, así que se quedaron aquí permitiéndonos descansar aquí también.

Yo no pude dormir mucho, estaba preocupada...

Después de todo, el chico de cabello blanco... Bell no había vuelto desde ayer.

El era alguien bueno, en el poco tiempo que nos conocemos llegó a agradarme. Nos salvo de Vitteaux, me ayudó a encontrarme con Ouranos, a diferencia de los muchos patanes que conocí a lo largo de mi vida en el mundo inferior, el era alguien distinto, alguien que quisiera llamar amigo.

Levantándome lentamente, me quite la manta con la cual me cubrí para pasar la noche o almenos las ultimas horas de esta.

Con delicadeza para no despertarla, cubrí a Lante con mi manta. Mire a mi alrededor, la tienda era de un tamaño considerable.

Además de nosotras, habían traído a un par de heridos para que pasarán la noche aquí.

Dada la cantidad de heridos, muchos lugares se llenaron rápidamente. Así que haciendo uso de toda instalación posible, trajeron a un par de personas, entre ellos niños y ancianos.

Mire si alguien además de mi había despertado, pero ni los heridos, ni ellas habían abierto los ojos.

Hestia se encontraba dormida en una posición algo extraña, aunque ella siempre fue así desde nuestros dias en el cielo así que no me parece raro.

Hefesto también se encontraba dormida, es normal. Ella estaba muy preocupada por los miembros de su Familia, nos contó que ellos suelen pasar tiempo en el distrito industrial así que le preocupaba que se hayan visto atrapados en el ataque qué sufrió esa zona.

Camine lentamente para no despertar a nadie, acercándome a la puerta, tome el pomo y la abrí lo mas delicadamente posible.

Atravesando, la puerta se cerró lentamente detrás mío.

El ambiente de este lugar era distinto al que era cuando venimos de compras con Bell y las demás.

Quejidos, murmullos, personas llorando... El ambiente era algo deprimente.

Al igual que adentro de la tienda de Hefesto, muchas personas heridas se encontraban en los largos pasillos de este piso.

También había gente de la Familia Dianchet y Ganesha, me ofrecí a ayudarlas pero las palabras fueron cortas.

-Está bien, Artemisa-sama. Usted nos ayudó mucho, por favor descanse y coma algo.

-Están repartiendo algo de comida en el primer piso.

Diciendo eso, esas personas giraron sus miradas y continuaron con su trabajo.

No quería ser una molestia así que continúe caminando a lo largo del pasillo.

Llegando al ascensor, baje al primer piso con unas cuantas personas.

Llegando al primer piso, la vista era la misma o peor que la del piso en el que me encontraba.

Mire alrededor.

Personas con miembros faltantes. Personas que pronto dejarían de respirar.

-¡¡No, Mamá!!

Un grito descorazonado llegó a mis oídos, girando mi rostro, busque el lugar del cual provenía con mi mirada.

-¡Por favor!

Era una niña.

Por su apariencia, ella no parecía mayor de diez años.

Ella estaba llorando desconsoladamente frente al cuerpo sin vida de su madre.

Ella estaba rodeada por miembros de la Familia Ganesha, pero no pudieron hacer nada.

La niña no quería irse de su lado y ellos a pesar de que tenían un trabajo que hacer, no tuvieron la suficiente fuerza para separarla.

Mis pies se movieron inconsciente.

Abriéndome paso, ellos solo me miraron.

Me arrodillé a un lado de ella.

Grandes lágrimas corrían a través de sus mejillas, sus bellos ojos estaban rojos e hinchados.

Alzando una de mis manos, lentamente la lleve a su pequeño hombro izquierdo. La toque y ella se dio cuenta de mi presencia, cuando estaba a punto de decir algo, ella se volteo hacia mí y rápidamente llevó ambos brazos alrededor de mi cuello y me abrazo mientras lloraba.

Me di cuenta de algo... Las palabras no iban a servir con ella.

Ella quería que alguien la abrase. Quería sentir la calidez de alguien ya que la calidez de la persona más importante en su vida ya se había ido.

Mis brazos rodearon su pequeño cuerpo, con delicadeza, una de mis manos acarició su cabeza.

La levante y la cargue, su llanto había disminuido, camine buscando el lugar donde estaban repartiendo algo de comer.

Después de unos minutos los encontré.

Unas personas estaban repartiendo piezas de pan con un plato de sopa.

Al verme, esta persona me llamó.

-Artemisa-sama, por aquí; Dijo ella.

Acercándome, hablé con ella.

-Podrían darme un poco, por favor. Es para ella; Dije mientras cargaba a la niña.

-Bien~

-Comamos algo, ¿Bien?

Le dije, pero ella no respondió, intente dejar a la pequeña niña al piso pero ella estaba fuertemente aferrada a mi. Ella había caído dormida en mis brazos.

Paso un rato, los miembros de la Familia Ganesha se ofrecieron a cuidar a la niña mientras dormía. Quería quedarme un rato más con ella, pero era mejor así, sería malo si me tropezara o chocará con alguien mientras ella estuviera en mis brazos.

Después de aceptar una pieza de pan, seguí caminando. Honestamente no tenía hambre además de que seguramente hay personas que la quieren más que yo. Después de comer la pieza de pan, camine con dirección a la gran puerta para salir afuera de Babel.

Los rayos del sol se sentían mas cálidos que de costumbre, probablemente sea mi imaginación, después de todo... Esa noche era tan gélida que parecía que el sol no volvería a salir más.

Cubriendo mi cara con una mano del brillo de la luz del dia, observé a mi alrededor.

A diferencia de ayer, la guardia al rededor de Babel había rebajado considerablemente.

No es de extrañar, según me dijeron, Evilus suele atacar mayormente por el atardecer y anochecer.

Miembros de la Familia Ganesha se encontraban examinando los alrededores.

Las calles se encontraban completamente vacías. Las pocas personas que estaban aquí eran miembros de la Familia Ganesha.

Intente caminar un poco más pero unos Demi-Humano me detuvieron.

-Lo siento Artemisa-sama, es peligroso caminar sola.

-Por favor permanezca adentro Almenos hasta que sea mediodía; Dijo el.

No podía hacer nada pero antes de volver, un brillo blanco llegó a mi campo de visión.

Repentinamente mis pies se movieron, el hombre con el que estaba hablando intentó detenerme pero lo hice a un lado.

-A-Artemisa-sama; Grito él, pero lo ignoré.

Lo vi a lo lejos.

Su ropa estaba completamente dañada.

Su cabello blanco estaba cubierto de polvo y sangre.

¿Había sucedido algo?

No lo sabía.

Mientras más me acercaba, me di cuenta de algo.

Estaba cargando a alguien.

Era de complexión pequeña.

¿Una mujer?

Su cabello marrón rojizo hizo eco en mi mente.

Al ver su rostro, grandes lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.

Ella era alguien que conocía y hasta hace poco pensé que había perdido.

Una gran calidez rodeo a mi corazón.

Al verme, el chico sonrió y con delicadeza la bajó al piso retrocediendo unos pasos.

-¡Rethusa!. Grite su nombre.

Cuando llegue ahí me arrodillé y con mis brazos la eleve y la abrace fuertemente mientras lloraba vergonzosamente.

Podía sentir su leve respiración.

Su calidez.

Después de pedir a un miembro de la Familia Ganesha que enviará un mensaje, decidí bajar al calabozo.

El ambiente era sombrío.

Paso a paso a través de grandes escalones, descendí hacia el calabozo.

La luz del sol que me rodeo a lo largo del camino no llego hasta este recóndito lugar.

Mientras más descendía, mi cerebro se llenaba de preguntas.

El sonido de mis pasos resonó mientras bajaba los grandes escalones que conectaban a Babel con la entrada del calabozo.

-Tranquila, está fuera de peligro; Dijo alguien de la Familia Dianchet.

Habían pasado unos minutos.

Unos momentos después de que el, la dejara en el suelo y yo la abrazara, guardias y un par de médicos nos rodearon.

Se sorprendieron al ver a la chica herida en mis brazos y rápidamente la atendieron con sumo cuidado.

Su cuerpo estaba en mal estado.

Tenía muchas heridas y cicatrices.

Actualmente Rethusa estaba en una camilla en la sede de la Familia Dianchet.

Aún no le dije nada a Lante, ella no había despertado todavía.

Y el... Bell había desaparecido rápidamente.

Pregunté y algunos dijeron que un chico de cabello blanco estaba en el primer piso de Babel, pero a pesar de que lo busque al final no lo encontré.

¿Había descendido al calabozo?

¿Había subido a la torre?

¿O se había ido a alguna otra parte de esta gran ciudad?

Quería hablar con él.

Agradecerle por todo lo que había hecho por mí.

Y Talvez... ¿Preguntar si puede ser amigo mío?

Los pasillos de piedra se sentían solitarios.

Acompañado por la tenue luz que emergía de las paredes, avance cada vez más y más.

*Crack, crack*

Un sonido vino delante mío.

Pequeñas grietas corrieron a través de la pared.

Y unos segundos después, un pequeño monstruo emergió.

Era un goblin.

Uno de los monstruos más débiles ya sea en el calabozo o en la superficie.

Al principio el miró a su alrededor.

El estaba confundido.

Probablemente sea porque fue engendrado hace unos segundos.

Luego notó mi presencia.

Su mirada confusa cambió a una con sed de sangre.

-¡Gwaa!.

Gruñó el.

Moviéndose rápidamente, el tomo una roca punteaguda del tamaño de mi mano y corrió hacia mí.

Con un ligero movimiento de mis piernas, lo esquivé y moviendo un poco uno de mis pies hice que tropezara.

No lo mataría, al menos no por ahora.

Quería estar seguro de algo.

Pasaron las horas.

El sol estaba en su punto más álgido.

Mirando el reloj colgado en la pared, me di cuenta de que ya era mediodía.

Estaba en la tienda de Hefesto.

Ella y Hestia ya estaban despiertas, aunque Lante aún seguía dormida. Aveces suele dormir hasta estas horas, además, no es de extrañar que siga durmiendo después de cómo se esforzó ayer.

Sentada a su lado, la observe por un momento.

Elevando una de mis manos, acaricie su mejilla. Ella solo se movió un poco al hacer esto.

Después mire alrededor, las personas que se encontraban aquí por la mañana ya se había ido, o almenos la mayoría. No tenían heridas muy graves así que podían caminar bien.

Al final mi cabeza cayó al hombro de Lante, descansando así, por unos segundos pensé que debería hacer a partir de ahora.

-¿Estas preocupada?

Una voz vino de un lado de la tienda.

Era Hefesto, ella me habló mientras descansaba su mejilla sobre una de sus mano.

Con una mirada de la cual pensarías que observa todo tu ser, ella continuó hablando.

-Es extraño, pensar que tú, la que disparaba flechas sin compasión y era fría frente a todo tipo de relación con hombres, ya sea amistad o algo más, estaría preocupada por un chico.

-Me hace pensar qué este chico debe ser muy especial; Dijo con una sonrisa en el rostro.

Yo no respondí nada.

No supe que palabras decir.

-Ademas esta el sello que me mostraron...

El sello que le brindo Ouranos, viendo esto, era obvio que levantaría muchas sospechas.

-Y-yo no se nada; Dije desviando mi mirada de la de ella.

-Artemisa, eres buena en muchas cosas pero mentir no es una de ellas.

-Está bien, no te obligare a hablar. No soy como Loki; Dijo tranquilamente.

-Gracias; Respondí.

-Hablemos sobre otro tema...

-Bien; Asentí a su petición.

-Ese chico es miembro de tu Familia, ¿Verdad?

Preguntó ella, recuerdo que Bell dijo a Ardi que se unió a mi Familia, probablemente esta información se le escapó y llego a oídos de Hefesto.

-No, sólo es un error; Le respondí mirando a su único ojo.

-Bien~. Respondió ella, con un tono alegre.

-¿Crees que si se lo pides, se uniría a una Familia?

Hefesto hizo su petición.

-¿Quieres que se una a tu Familia?

Le pregunte tranquilamente.

-No, no... Es por Hestia, ella llegó a Orario pensando en formar su Familia pero nadie quiso formar parte de ella.

Haciendo un gesto mientras hablaba, ella señaló a Hestia que se encontraba limpiando los escaparates afuera de la tienda.

-Ese chico se hizo popular rápidamente, si se une a Hestia, probablemente muchos aventureros y aventureras quieran unirse a su Familia.

-¿Así que, le podrías preguntar si quisiera formar parte de la Familia de Hestia?

-E--

*Guuuuuuu~*

Antes de responder a su petición, fui interrumpida, el ruido provino del estómago de Lante.

-Buenos días, Artemisa-sama, Hefesto-sama~

Hablo mientras estiraba ambos brazos hacia arriba.

-Buenos días, Lante; Respondí con una sonrisa.

-Buenos días, ¿Tienes hambre?

Hefesto respondió juguetonamente.

-Haha...

Sintiéndose un poco avergonzada, Lante con sus mejillas rojas soltó una risa irónica mientras que con una mano se rasco su cabeza.

-Ven, vamos a buscar algo para comer; Le dije con una sonrisa.

Ella asintió, poniéndose de pie, estiró sus miembros y camino hacia la puerta.

Yo la seguí, cuando estaba apuntó de salir por la puerta, Hefesto dijo unas palabras.

-Artemisa.

-Habla con él, ¿Si?

Mirandola por encima del hombro no respondí a su petición

La puerta se cerró detrás de mi.

-¿Hablar con él?, ¿Qué quiso decir, Artemisa-sama?

Lante dirigió su mirada hacia mí preguntándose de que estaba hablando Hefesto.

-No es nada, sigamos; Le dije mirándola a los ojos.

¿Qué hora era?

Probablemente ya sea mediodía.

Ya habían pasado un par de horas desde que descendí al calabozo.

Actualmente estaba en el 6to piso.

No era algo complicado de manejar, después de todo, los monstruos engendrados en este piso seguían en la escala más baja del calabozo. War Shadows, criaturas humanoides que sólo destacaban un poco por por sus tres garras afiladas.

Probablemente sería un reto para un Lv. 1 pero para mi no son mas que motas de polvo.

De hecho, tenía algo de conocimiento acerca del calabozo. Madre me dio muchas lecciones exhaustivas acerca de los pisos y monstruos que se podían encontrar en cada uno.

Podría ir a los pisos inferiores rápidamente pero ese no era el caso en este momento.

*Crack, crack* *Crack, crack*

Un sonido familiar se hizo audible.

El calabozo engendro nuevos monstruos.

Dos War Shadows emergieron de las paredes.

Cayendo al piso, ellos se levantaron y si vacilar vinieron a atacarme con sus garras.

Pero sus movimientos eran lentos y predecibles. Fácilmente los evadí, moviéndome al momento en el que atacaron, me sitúe al lado derecho de ellos.

Ellos me siguieron y con sus garras comenzaron a atacarme.

Haciendo uso de mi juego de piernas y aveces con mi espada esquive cada ataque suyo.

Observe cada movimiento que hacían.

Eran monstruos, no se regían por algo. Lo único que sentí viniendo de ellos fue su sed de sangre, sus ganas de desgarrarme con sus garras.

Vine buscando respuestas, pero viéndolos me hace pensar que lo que vi y sentí simplemente fue producto de mi imaginación.

Estábamos en un vestíbulo claramente elegante y con cosas sumamente caras a su alrededor, en el cual, seguramente se realizaban grandes fiestas y reuniones.

Pero en este momento su imagen contrastaba con la imagen que tenía en mi cabeza...

Este elegante vestíbulo estaba lleno de camillas, muchos pacientes estaban postrados en ellas.

Era la sede de la Familia Dianchet.

Después de que llevara a Lante a comer, la traje aquí. Al principio ella se encontraba confusa, pasamos varios cuartos en busca del indicado.

Me dijeron el cuarto en el que la pondrían así que era cuestión de tiempo el encontrarlo.

Al llegar al final de un pasillo entramos por una puerta, muchos heridos de gravedad se encontraban al cuidado de varias personas.

Al verme, una mujer de cabello plateado vino a saludarme.

-Buenos días, Artemisa-sama.

-Buenos días Airmid, ¿Te encuentras bien?. Respondí a su saludo agitando una mano y preguntándole su estado.

-Estoy bien, algo cansada pero bien; Dijo ella en un tono tranquilo.

Su bello rostro tenía ojeras y estaba pálido.

Probablemente sea por el excesivo uso de magia.

-¿Vienen a verla?

Nos preguntó.

Al escuchar esto, Lante se encontraba más confundida aún.

-Si; Le respondí asintiendo.

-Bien, por aquí por favor.

Ella nos indicó el camino.

La sala era larga, había mucha gente.

Al final caminamos hasta el otro extremo de la sala. Ahí, al lado de la ventana estaba una camilla en la cual una hermosa pero lastimada chica se encontraba postrada.

Los pasos de Lante se detuvieron.

Ella tembló y tartamudeo mientras intentaba decir algo.

Lentamente se acercó a la camilla que se encontraba delante suyo.

-¡C-capitana!

Unos segundos después, ella abrazo a la aun dormida Rethusa.

-¡Waaaaaaaaa!

Ella lloro mientras veía a una compañera que creía que jamás volvería a ver.

Normalmente la sacarían de la sala, pero al ver esta escena, Airmid se conmovió y dejó que Lante se quedara.

-Artemisa-sama, ¿podemos hablar por un momento?

-Está bien.

Después de unos momentos, Lante se calmo y se quedó sentada en un asiento al lado de la camilla mientras yo salía de la sala para hablar con Airmid.

-¿Como se encuentra Rethusa?. Le pregunté.

-Ella se encuentra bien, si no la hubiera tratado probablemente ya estaría muerta; Dijo ella mientras me dirigía la mirada.

-Su estado era terrible, tiene laceraciones y cicatrices frescas en todo el cuerpo además de signos de desnutrición severa.

Ella siguió hablando mientras me horrorizaba más y más al pensar por las cosas que ella tuvo que pasar.

-Los tendones de sus brazos y piernas estaban cortados, quien sea que lo hizo se esforzó para que ella no pudiera siquiera moverse; Dijo ella terminado de hablar.

-¿S-se pondrá bien?

Pregunte torpemente con miedo a las siguientes palabras que saldrían de los labios de Airmid.

-... Si, me encargaré de que hasta la cicatriz mas pequeña en su cuerpo desaparezca y pueda volver a caminar. Pero...

-¿Pero?

-... Pero su estado mental es otra cosa...

-La tortura que ella sufrió... No sabemos que daño pudo ocasionarle... Lo siento...

No supe que decir.

Había pasado mucho desde el día en que mi Familia me fue arrebatada por Evilus.

Quien sabe las cosas por las que pasó ella.

-No te disculpes, te esforzaste por ella; Le respondí mirándola a los ojos.

-Gracias por salvarla; Le dije con una sonrisa.

No importa como se encuentre, ella se pondrá bien.

Lante y yo la apoyaremos y ayudaremos así como ella lo solía hacer con toda la Familia.

Los rayos del sol se sintieron gratificantes.

Después de pasar la mañana en el calabozo decidí subir a la superficie.

A diferencia de esta mañana, el flujo de personas en la calle empezó a aumentar pero aún eran pocas comparado a la vez que llegamos aquí.

Ellas se encontraban mirando construcciones derribadas y en mal estado, seguramente muchas de esas ruinas fueron sus hogares.

Sin captar su atención continúe caminado.

Muchas calles estaban en ruinas.

Me dirigía a la posada en la cual me quedé con Artemisa-sama y Lante-san.

Quería dormir, o almenos cerrar los ojos.

Hoy no me encontré con nadie a excepción de Artemisa-sama.

Espero que se encuentren bien, a pesar del poco tiempo que las conozco, llegué a tomarles mucho cariño.

Mientras tenía mis pensamientos en otro lado, no me di cuenta de que cada vez estaba más y más cerca de la posada.

-Que--

Mis piernas se detuvieron y mi mirada se centro en la cosa que tenía delante de mi.

La posada que me había acogido desde que llegué estaba completamente en ruinas.

Las ventanas estaban destruidas y los cristales estaban regados por todas partes.

La puerta ya no se encontraba ahí.

Parecía que el construcción cedería en cualquier momento.

Empecé a correr y rápidamente entre al interior.

La recepción igualmente estaba completamente destrozada.

Mirando hacia alrededor me di cuenta de que el piso, los muebles, floreros y demas cosas tenían un tinte negro y olor a humo provenía de ellos.

¿Evilus atacó este lugar?

Me acerque hacia el mostrador, este estaba partido a la mitad como si una espada lo ubiera hecho.

Ademas de mi, no había alguna otra presencia aquí. La dueña no se encontraba en este lugar.

Viendo el estado de este lugar, mi mente no dejó de pensar en lo peor posible.

*¡Thump!*

Repentinamente, un fuerte ruido vino de la parte de arriba.

Corriendo, rápidamente me dirigí a las escaleras que conectaban con segundo piso.

Vino del cuarto de Artemisa-sama, ¿Se encuentra aquí?

La madera soltó un crujido, parecía que cedería en cualquier momento. Pero no importa, estando cerca, tome el pomo de la puerta que creí que era de donde provino el sonido de hace unos momentos y la abrí.

*Slam*

Pero no había nadie.

Al igual que abajo, este lugar estaba completamente destrozado.

*Tap... Tap...*

Caminando hacia el centro de la habitación, inspeccione cuidadosamente por si había algo que me indicará lo que había pasado.

Mirando una pared, un tinte rojo entró en mi campo de visión.

"VEN A LA CALLE DÉDALO A LA MEDIA NOCHE SI ES QUE QUIERES QUE LA VIEJA PUEDA VIVIR LOS ÚLTIMOS AÑOS QUE AUN LE QUEDAN"

Acercándome, con una mano toque la pared.

Un leve olor a sangre llegó a mi.

Mi mente se imagino lo peor.

-¿Bell-san?

Mi rostro se giro instintivamente al oír que alguien dijo mi nombre.

Ahí, parada en el corredor y con una mano apoyada en el marco de la puerta, se encontraba Artemisa-sama.

Absorbido completamente por esta situación, no había notado su presencia.

Atravesando la puerta, ella rápidamente se acerco a mi posición y girando su rostro vio el mensaje escrito en la pared.

Su cuerpo tembló y girando sobre sus talones, ella se dirigió a un baúl que al igual que las demás cosas en la habitación, estaba en mal estado.

Poniéndose de rodillas, ella saco un fino arco y un par de flechas en un carcaj hecho de madera claramente muy fina.

Poniéndolo en su espalda, ella camino con pasos firmes hacia la puerta.

-¡Artemisa-sama!

Extendiendo mi brazo la tome de su muñeca antes de que abandonará la habitación.

-¡Por favor calmese!

Su espalda estaba temblando.

Ella giro su cuerpo hacia mí.

Mi mirada se encontró con la suya.

Lágrimas corrían por sus mejillas.

-¿¡Cómo me pides que me calme!?——Grito ella.

Al ver su rostro, pude ver las emociones que acechaban a su corazón.

Viéndola así, no puedo imaginar como era antes de "ese incidente". Una diosa seria y segura de si misma, una que siempre tenía la respuesta y que siempre pensaba antes de actuar... No veo nada de lo que "El" dijo en ese momento.

Solte su muñeca y me quedé callado por unos segundos mas cortos que un parpadeo.

-Esto no es culpa tuya———Dije con un tono serio mientras llevaba ambos brazos a sus hombros.

Encontrar este mensaje en su habitación

Creí que ella ya se había liberado de la culpa que siente por lo que le pasó a su Familia... Veo que la cicatriz aún profunda y una sola charla no librará el peso en su corazón.

Ella me miró, un momento después dirigió su mirada hacia el piso. Con sus delicadas manos limpio las lágrimas que habían corrido por sus mejillas.

-Lo siento, me deje llevar por mis emociones; Dijo, ahora con un tono tranquilo en su voz.

-Está bien, no te preocupes. Ahora, decidamos que hacer a partir de aquí, ¿Okay?——Dije mientras quitaba mis manos de sus hombros.

Aún faltan horas para que la noche llegue, lo mejor es descansar en algún otro lugar.

Comencé a caminar hacia el corredor.

Antes de irnos debia tomar mis cosas.

Toque el pomo de la puerta que conectaba a mi habitación y la abrí lentamente.

*Chiiiiiiiir~*

La puerta se abrió completamente.

-¿Hm...?

Al contrario que la habitación de Artemisa-sama, esta estaba en un estado decente. Esto hace pensar que solo atacaron esta posada porque Artemisa-sama se quedó aquí.

*Tap, Tap, Tap*

Camine hasta mi cama, la habitación estaba completamente vacía. Este cuarto es pequeño, no hay muchos lugares en los que puedan ocultarse.

Afortunadamente, mis pertenecías aún estaban donde las había dejado.

Extendí mis manos, las tomé y me di vuelta.

-¿Nos vamos?——— Dije mirando al rostro de Artemisa-sama.

Ella no dijo nada, solo asintió con la cabeza.

Después de salir de la posada di un último vistazo al lugar donde me había quedado estos días.

-¿Deberíamos solicitar apoyo de la Familia Astrea y Ganesha? ——— La diosa preguntó.

-No. Está bien, ellos deben estar ocupados lidiando con otros problemas.

Comencé a caminar.

Lo primero es buscar un lugar dónde descansar...

Lo tengo.

-Oye, ¿A dónde vas?

-Necesito un lugar para descansar un momento; Respondí sin detenerme.

-Si es así, ¿Por qué no volvemos a Babel?

Ella vino detrás mío.

-No, probablemente esté repleto de personas que necesitan ayuda. No quiero estorbar.

Dije eso, pero en realidad quería un lugar en el cual poner mis pensamientos en orden.

-¿Por qué no vuelve usted? Debe estar cansada. Oí que trabajo mucho, el día de ayer. Artemisa-sama.

Ella se negó rotundamente y termino siguiendome.

En alguna otra parte de la ciudad...

La suciedad cubría todo en este pequeño cuarto de mala muerte.

La madera podrida y las ventanas llenas de polvo dotaban al ambiente de un aura enfermiza y tétrica.

-¿Por qué dejaste el mensaje en el cuarto de esa diosa estúpida, no habría sido una mejor opción el cuarto del chico?

Una mujer de cabello rozado y ojos amarillos preguntó al hombre de cabello rojo apoyado en una pared cerca a la ventana.

-¿Oíste que ese chico es miembro de la Familia Artemisa?

El preguntó mientras tenía ambos brazos cruzados y los ojos cerrados.

-¿Enserio?

-Creí que esa diosa solo aceptaba mujeres en su Familia.

Respondió perpleja ante las palabras del hombre apoyado en la pared.

-Me lo dijo un miembro del gremio. Además, esta noticia se esta expandiendo como pólvora en la ciudad.

-No es de extrañar... Y bien, ¿Dejaste el mensaje ahí porque quieres que el chico venga con su diosa para salvar a esa vieja que trajimos?

Ella habló mientras una horrible sonrisa se abría paso en su rostro.

-Algo así...

-HAHA~ no puedo esperar a verlos. Mi curiosidad acaba de despertar.

Con un rostro extasiado, la mujer continuó hablando, pero el hombre no presto atención ya que solo eran desvaríos de una loca.

Los minutos pasaron, habíamos caminado a través de muchas calles hasta llegar a un lugar que difería del lugar donde nos encontrábamos anteriormente.

Aquí, solo habían escombros alrededor nuestro. A lado mío, la figura del chico caminaba tranquilamente.

Había decidido seguirlo.

Si nos hubiéramos separado, probablemente el iría solo dejándome de lado.

No quiero que el cargue con mis problemas.

-¿Hacia dónde nos dirigimos?——pregunté.

El siguió caminando, sin prestar atención a mi pregunta, sus ojos se encontraban mirando hacia el frente.

Observando los alrededores, me pregunté por qué vinimos aquí. No parecía un lugar precisamente seguro.

Pero había notado algo extraño...

-¿Niños?——— Dije entre labios.

-Si, alguien me dijo que Evilus no ronda por estos lares. Es extraño pero siento que es verdad... ¡Oh!——— Parecía que algo pasó por su mente antes de que terminará su explicación.

-¿Sucede algo? ——— Le pregunté mientras observaba su confundido rostro.

-Hmm... Siento que olvidé algo... Hmm...

El llevó su mano a su barbilla y claramente se esforzó en intentar recordar lo que había olvidado.

-No logró recordar...

-Fufu~...

Solté una risa irónica, al verlo rendirse con pesar por haber olvidado algo importante (creo). Pensé que su lado torpe es un poco divertido.

Pero unos segundos después, como si ya hubiera vuelto a la normalidad, el continuó caminado.

Yo lo seguí mientras observaba a los niños que jugaban y sonreían con gran alegría.

Y unos minutos después, sus labios se abrieron y de ellos salieron las respuestas a las preguntas que había hecho hace un rato.

-Ya llegamos; Dijo tranquilamente.

¿Una iglesia...?

Una iglesia en mal estado se alzaba frente a nosotros. Al contrario que la posada, el mal estado de esta estructura era debido probablemente al paso del tiempo.

Cruzando la puerta, entramos a la vieja iglesia.

El estado al igual que afuera, era deplorable.

Cruzando las bancas en mal estado, caminamos hasta el frente. Mirando a un costado, el se sentó en una banca que a diferencia de las anteriores, en esta al menos uno podría sentarse y descansar plácidamente?

Siguiendo su ejemplo, me senté a un lado suyo pero dejando la distancia como para que otra persona se sentará en medio de nosotros.

El dirigió su mirada hacia el techo.

Pasaron unos segundos sin decir una palabra entre nosotros. Luego———

-Si que pasaron bastantes cosas desde ayer, ¿Eh?———— El habló.

-S-si...

El tenía razón.

Desde ayer por la tarde sucedieron un montón de cosas. Una tras otra, como si se tratase de una tormenta imparable.

Es cierto... No sabía nada de lo que le había ocurrido. Estar fuera toda la noche, y repentinamente volver con Rethusa y luego desaparecer.

¿Qué había ocurrido exactamente?

No lo sabía.

Fomentada por la duda, pregunté———

-¿Qué... Qué sucedió ayer exactamente?

El tenía los ojos cerrados...

Casi como si estuviera reviviendo los recuerdos de ayer.

El enderezó su cuerpo, me miró y habló.

-¿Por cierto... Rethusa-san, se encuentra bien?

No fue la respuesta que quise oír.

Sentí que quiso cambiar de tema.

-Oh... Ella se encuentra bien... Gracias por salvarla; Respondí a su pregunta. Era mejor no obligarlo a hablar si no quería.

-No, yo no hice nada.

¿Estaba siendo modesto?

Claro que su ayuda importo mucho.

Nadie sabe que pudo pasarle si seguía en esas condiciones.

Sin decir nada más, el tiempo transcurrió lentamente. Luego———

-Artemisa-sama, voy a descansar por un momento; Dijo mientras movía su cuerpo probablemente buscando sentirse lo más cómodo posible.

-Está bien, no te preocupes. Yo me encargaré de vigilar por si pasa algo. ¿Okey?

Respondí amablemente.

-Te lo encargo~ haha; El respondió con un tono burlon en su voz.

Unos minutos después, pude sentir como su respiración se hacía cada vez más tranquila. El ya se encontraba dormido.

La sala era oscura.

Gélida y siniestra.

En mis brazos se encontraba una mujer en muy mal estado. Tomando la empuñadura de mi espada, me prepare para salir de aquí.

-Whoa~ Espera, espera...

Dijo el dios intentando detenerme.

-Quiero hablar contigo.

No sentí malicia en sus palabras así que solte la empuñadura de mi espada.

-Que sea rápido.

-Hee~ veo que tienes un lado serio; Con un tono como si se estuviera divirtiendo, el hizo un gesto con su cabeza y al siguiente instante, las personas que habían traído a Rethusa salieron de la sala volviendo por donde habían venido.

-Hmm... Listo, ya podemos hablar a gusto.

-Vamos, vamos... Creí que serias mas despreocupado por ser criado por ese viejo pervertido.

-Se directo; Le dije. No confío en su palabra, este lugar me da mala espina.

-Bien... Oí que te llevas bien con Artemisa.

Su mirada se agudizó.

La jocosa personalidad que tenía hasta hace un momento cambió a una sería.

-Es extraño... Ella era el estereotipo de Dios. Sus ideas, su personalidad.

No le respondí, creí que si caia en su juego, no sabría que tipo de cosas haría. El continuó hablando mientras caminaba alrededor mío.

-Veo que la pérdida puede cambiar un poco hasta a una entidad como nosotros...

-Hahahahahahaha... Es gracioso ver como su personalidad sería y fuerte cambio a una débil e indecisa.

-¿Solo quieres burlarte de ella? No tengo tiempo para esto; Me levante mientras cargaba en mis brazos a una lastimada Rethusa.

-Espera, ya voy a lo que quería hablar.

-Bueno... Ciertamente me siento culpable...

-¿Culpable?

No entendía sus palabras.

Los dioses son existencias extrañas.

-Si... Después de todo, yo di la orden de que las pusieran a prueba. No creí que los que siguen a Thanatos harían todo eso.

Con esas palabras, entendí a lo que se refería... Al incidente que sucedió con la Familia Artemisa.

-¿Por qué lo hiciste?——— Murmure.

-Es simple, Ella y su Familia tienen una gran moral y justicia. Quería probarlas pero el idiota de Thanatos arruino todo.

No sabía como responder.

-Bien~ ya va siendo hora de que terminemos.

*Chiiiiiiiir~*

Al decir esas palabras, los grandes y pesados muros se abrieron.

-¡Grooarr!

-¡Gwoo!

Muchos rugidos se escucharon fuertemente.

Claramente eran de monstruos del calabozo.

Instintivamente, me puse de pie, tome mi espada con una mano y con la otra sujete a Rethusa por la cintura.

La situación empeoró de un momento a otro.

Solo tenía una mano disponible, además de nosotros, no había cosas que usar como distracción. La sala estaba vacía. No podía usar el entorno para mi beneficio...

Y también esta Rethusa...

-Es una prueba~ quiero ver si ellos hicieron lo correcto al decidir quedarse contigo. Si la superas, te daré un buen regalo; El habló haciendo que volviera a la realidad.

Unos segundos después, las luces que iluminaban la gran sala, comenzaron a apagarse.

Dando unos pasos hacia atrás, el desapareció como si fuera engullido por la oscuridad.

Los monstruos cada vez se oían más cerca. Desbordando su sed de sangre, estaba seguro que si me distraía, me saldría muy caro.

Un segundo después—————

Sintiendo el ataque de uno de ellos, incline mi cuerpo hacia atrás.

Algo parecido a unos proyectiles pasaron rozando mi pecho y rasgando mi ropa.

Gire mi rostro y rápidamente vi las cosas que habían golpeado fuertemente al piso.

Plumas...

Era una arpía.

Moviéndome rápidamente hacia adelante, evite el furioso bombardeo de la arpía procurando el bienestar de Rethusa.

Apretando fuertemente la empuñadura de mi espada, empecé a cargar el único golpe que tenía.

*Ping, ping*

Partículas blancas y el sonido de una campanilla aparecieron.

Con un fuerte movimiento, oscilando mi brazo derecho, una fuerte cuchilla de viento fue enviada hacia el lugar donde la arpía estaba posicionada.

Ella no reaccionaria a tiempo.

Pero————

Algo se movió rápidamente y la ayudó a evadir mi ataque.

-¿Una gárgola?——— Murmure para mi mismo.

Es extraño... Esta escena no cuadra.

¿El ayudó a esa Arpía?

*Zas*

Instintivamente, me agache. Por estar pensando en lo que acababa de suceder, no preste atención a todo mi entorno.

De un costado, mientras observaba a las criaturas volando, algo que parecía una cola intento golpearme pero la evadi a tiempo.

Es extraño...

Es como si estuvieran trabajando en equipo.

La arpía extendió sus alas, en un momento volvería a lanzar esos proyectiles.

Como si estuviera esperando el momento, la gárgola preparo sus garras con las cuales claramente planeaba ensartarme.

Primero debo deshacerme de la arpía.

-¡Groaaa!

Y el otro monstruo que había intentado golpearme con su cola, soltó un rugido como si dijera que no me olvidase de el.

Era un lizardman, una criatura humanoide. Estaba cubierto por escamas rojas y era más alto que yo.

Extendiendo sus musculosos brazos, el intentó atacarme con sus garras. Moviendo mi rostro, pude evadir esas filosas garras. Me dejaron un rasguño en la mejilla, si hubiera tardado un poco más, quien sabe como habría quedado mi rostro.

Con velocidad, me posicione para que el quedara en frente mio. Como es mas grande, frenará un poco el ataque de la arpía. O almenos eso espero.

Después de unos segundos, los proyectiles no llegaron, es como si se hubiera replanteado su ataque.

-¡Gwoo!

Viendo esto, la gárgola gris que volaba cerca de la arpía soltó un rugido y cargo rápidamente hacia mí, mientras evadia los amplios ataques que hacía el lizardman.

Debía pensar adecuadamente lo que haría.

Si uno de los ataques llega a Rethusa, no se que podría pasarle.

Elevando mi espada, bloquee las garras de la gárgola que venía hacia mí. La fuerza que había tomado con el vuelo hizo que retrocediera un poco haciendo que la arpía volviese a atacar con sus proyectiles. Antes de que me dieran de lleno, di un gran salto hacia atrás y comencé a correr por la sala.

Esto no duró mucho, la gárgola y el lizardman cortaron rápidamente mi camino. A cada segundo que pasaba, mi ropa y piel se llenaban de muchos cortes y manchas de sangre.

Eso no me importa, ya que Rethusa no había recibido daño en lo más mínimo.

Pero eso podría cambiar de un momento para otro... Tengo que deshacerme de la Arpía. Ella intenta guiarme por el camino que quiere.

*Clang*

El bloquear sus ataques hacia que mi espada resonara. Con mi juego de pies y la espada, pude bloquear y esquivar la mayoría de golpes.

Decidido a acabar rápido por el bien de Rethusa, cargue nuevamente argonauta, espero que funcione.

Unos segundos después, eleve mi brazo llevando el filo de la espada hacia arriba. Luego bajando fuertemente mi brazo, dejé caer un gran corte. Creyendo que mi ataque era dirigido a uno de ellos, los monstruos retrocedieron un poco. El filo chocó con el suelo de adamantita haciendo un estruendo, aunque no causó mucho daño al material del que estaba hecho este lugar, múltiples piezas volaron hacia arriba y adelante.

Los monstruos se cubrieron los ojos.

La gárgola uso sus alas para cubrirse de los escombros, y el lizardman giro su rostro hacia un lado. Aprovechando esto, corrí hacia el muro. Pateando este, me eleve y en un momento, estaba cruzando por encima de la cabeza de estos monstruos. Cuando mis pies tocaron el piso, corrí rápidamente hacia la arpía. Por su tardía reacción a pesar de estar un mas atrás, deduzco que ella es más débil que ellos.

Saltando, use mi espada mientras la arpía intentaba escapar. El filo de mi arma logró llegar a una de sus alas.

-¡kya!

Ella soltó un chillido de dolor y se fue directamente contra el piso.

La gárgola y el lizardman que hasta hace un momento cubrían sus ojos, ya estaban corriendo hacia mí.

Pero en esta batalla, yo tenía la ventaja en velocidad. Puse toda la fuerza que tenía en mis talones, pisando fuertemente, me dirigí hacia donde había caído la arpía.

Ella estaba tirada de costado.

Mientras la punta de mi espada se acercaba, ella giro su rostro lentamente hacia mí.

Al ver su rostro me detuve por completo.

El tiempo parecía congelarse.

Al ver sus ojos, la mano que agarraba mi espada comenzó a temblar.

No era miedo. No.

¿Eran dudas?

Ni yo mismo lo se.

Por su rostro corrían—————

Lágrimas...

Como si tuviera miedo.

Miedo de mi.

De lo que esta espada estaba apuntó de hacer.

Atónito por lo que acababa de ver, un fuerte golpe vino de la derecha.

Como tenía el brazo levantado, el golpe llegó a mi costilla mandándome a volar.

-¡Guha!

Escupiendo sangre y soltando mi espada, fui mandado a volar hacia la pared de adamantita. Pero antes de chocar, moví ligeramente mi brazo izquierdo, esperando a que el choque no dañara a Rethusa.

Como resultado, Rethusa se encontraba tirada en el piso.

Los monstruos corrieron furiosamente hacia mí.

Ahh~ estoy en una mala situación...

Mi espada estaba muy lejos, Rethusa, por el golpe había rodado cerca de mis pies.

Y yo... Bueno, después del golpe que recibió mi costilla y el choque con el muro de adamantita, precisamente no estaba muy bien.

Mientras pensaba, las garras de la gárgola y el lizardman, se acercaban más y más.

Hahaha... Están equivocados si piensan que con esto es suficiente para vencerme.

Rápidamente me puse de rodillas, impulsado por una mano que puse en la pared. Rodé por el piso, evitando las garras de los monstruos. Tomando a Rethusa, me puse de pie y en una fracción de segundos, busque a mi espada.

-Suficiente~

Antes de dar mi siguiente paso, una voz resonó desde la oscuridad.

Al eschucar sus palabras, los monstruos se detuvieron.

*Tap, tap*

Unos pasos se escucharon, y así como había desaparecido, el Dios-sama había vuelto a emerger de la oscuridad.

-Pueden irse~

Con un gesto con sus manos, los monstruos comenzaron a caminar no sin antes darme una fiera mirada. Desapareciendo en la oscuridad.

Unos segundos después, comencé a caminar hacia donde se encontraba mi espada, mientras tenía a Rethusa en mis brazos.

El dios se acercó a mí y comenzó a hablar.

-¿Por qué te detuviste?——— El preguntó mirando a mi rostro.

Yo no le devolví la mirada.

Mi mirada estaba fija en la espada tirada en el piso... En la sangre que estaba impregnada en el filo de esta.

-Si eliminabas a esa arpía, lo habrías tenido mucho más fácil; El continuó buscando mi respuesta.

Recordando las lágrimas de aquel m—— aquella arpía, y como el lizardman y la gárgola parecían obedecer sus órdenes. Abrí mis labios y pregunté.

-¿Qué eran ellos...? ¿Como es posible que sigan tus ordenes?

-¿Ehhhhh? ¿A qué te refieres? Eran monstruos; El habló con su tono burlon.

- ¡No juegues conmigo!—— eleve mi voz y le dirigí mi mirada.

Honestamente, ya estaba un poco harto con este tipo de comportamiento de los dioses.

Todos los dioses con los que me encontré estos días fueron así...

-Uwaaa~ que miedo~

El siguió con su actuación.

-Vamos, vamos... Calmate.

-Respondería si me dijeras por qué no lo hiciste~

Es inútil.

Resignandome, mis labios se abrieron y respondí a su pregunta.

-Ese mo—— esa arpía estaba derramando lágrimas...

-Mentira~

El actuó como una persona que dudaba.

-¿Estas seguro de lo que viste? ¿No estás agotado, y por eso imaginaste cosas como esa?

No le respondí más.

No quería seguir su juego.

-Bien, es suficiente. Ya tengo tu respuesta; El se alejó unos pasos hacia atrás.

-Aquí tienes.

Metiendo una de sus manos a su bolsillo, el me lanzó una cosa.

Tomandola con una de mis manos, vi que era el frasco de una posición.

-Los tiempos están cambiando. Orario ya no es el centro del mundo...

-O almenos, ellos quieren creer eso... No los culpo. Después de todo, desde que tu Familia fallo en la gran misión, Orario se está viniendo abajo.

-Las luchas constantes contra Evilus y el descubrimiento de lo desconocido... Han hecho que Orario pierda credibilidad frente a los ojos de la gente.

Poco a poco, su rostro comenzó a cambiar a uno más serio.

-La Familia Freya y el Rey son algo pero todo lo demás no. La Familia Loki y su héroe falso... Una Familia llena de hipócritas...

El ambiente se ponía cada vez más tenso.

-Honestamente, nunca creí verte aquí. Cuando te vi por primera vez, creí que serias un niño normal y corriente... Superaste mi prueba, déjame darte el regalo que prometí.

El elevó una de sus manos y chasqueo los dedos.

*Chiiiiiiir~*

La puerta se abrió y una persona vino de ahí. Era uno de esos creyentes vestidos de blanco.

-Ordena a todos que dejen la ciudad.

-¡Si!

El hombre asintió y se fue mientras yo escuchaba atónito las palabras que el dios dijo.

-¿Que estas—————

-La Familia Freya y Loki no podrán estar aquí, el ataque de ese viejo no se llevara a cabo.

El me interrumpió y continuó hablando.

-Pronto habrá un ataque a gran escala a la torre de Babel. Retirando a mi facción y a algunos de los demás, podrás apañartelas.

Cada vez entendía menos de sus acciones.

-Se podría decir que solo te estoy dando un poco mas de tiempo... Pero esto vendrá con un gran precio. Si no estas preparado, "eso" te engullira.

-¿Eso? ——— repetí lo que dijo al no entender a lo que se refería.

-El venir de una nueva "Era". Haha... Crea una Familia fuerte, chico. Personas en las que puedas confiar... Personas que puedan dejar sus vidas en tus manos. Una guerra por el poder se aproxima, el calabozo ya no es lo único de lo que Orario debe preocuparse; Dándose la vuelta, el comenzó a caminar, alejándose cada vez más y más.

-Aunque no te descuides, este último sigue siendo su máxima prioridad.

El dijo eso antes de desaparecer completamente.

Solo pude sentir una presión terrible en mi pecho al recibir toda esta información.

Mejor pienso eso luego, ahora debo sacar de aquí a Rethusa.

Quitando la tapa de la posición, tome solo un poco y lo demás se lo di a Rethusa. Afortunadamente, su cuerpo reacciono un poco e hizo pasar el líquido a través de su garganta.

Girando, comencé a caminar por el camino que había tomado para llegar aquí.

Abriendo mis ojos, vi que el ambiente ya estaba un poco oscuro. ¿Por cuanto tiempo dormi?. Mire a mis lados, pero Artemisa-sama ya no estaba. Poniéndome de pie, mire alrededor hasta que su bello cabello azul entró en mi campo de visión.

Ella estaba sentada en los escalones de afuera.

Comenzando a caminar, poco a poco me acerque hacia ella.

Ella se encontraba observando a la luna.