Personajes no me pertenecen, son de la gran creadora Rumiko Takahashi y solo los utilizo para darle vida a mi historia.


Día 6

La sed que me ahoga en estos momentos provoca mi despertar, miro fijamente el techo y necesito buscar mi alimento, escucho a lo lejos el latir de algunos corazones ¿mis sentidos han mejorado? La oscuridad sigue ocupando toda la habitación pero para mis nuevos ojos todo es visible, retiro la piel que cubre mi cuerpo y decido salir a buscar alimento

-¿A dónde vas?-

-A conseguir alimento -toco mi garganta -no sabes cuánto arde- lo último lo digo con voz ronca

-Claro que losé- sujeta mis hombros y comienza a acariciar mis brazos -por eso te llevaré a cazar querida-

Se aleja un poco pero sostiene firmemente mi mano derecha, le sigo y ambos vamos corriendo bajo la noche oscura ¿dónde se ha quedado la luna? Todo es oscuridad

-Es luna nueva- le escucho decir

-¿has leído mi mente?- le pregunto con sorpresa

-No, pero la manera en que miras a tu alrededor, buscas algo de luz ¿pero para que? Tus nuevos ojos te permiten apreciar ante la oscuridad y tus oídos te permiten escuchar todo con claridad-

Seguimos corriendo, la brisa es fresca ¿Qué pasó con el frío?

-Oye-

-Dime-

-¿Qué ha pasado con el clima?-

-Cariño estamos corriendo bajo la nieve, tu piel ahora está a -20°C, no lo sientes pero para un humano tu contacto es la muerte-

Todo lo que me ha dicho está inundando complemente mi cabeza, sin embargo esto no es motivo para no estar alerta, corremos, saltamos, evitamos los obstáculos y mis sentidos se ponen alerta

-¿Lo sientes verdad?- se detiene abruptamente y me golpeo con su espalda -Discúlpame pero debes hacerlo tú- suelta mi mano y camina a sentarse sobre la roca -Hazlo querida-

No entiendo completamente pero escucho la sangre correr por las venas de dos organismos vivos, escucho sus respiraciones tranquilas y están a algunos metros de donde nos encontramos, si algo recuerdo de las series donde muestran a los depredadores cazar, estos deben ser sigilosos para evitar que la presa escape completamente

-Puedes hacerlo kag-susurro para mi y camino lento, tratando de no hacer algún sonido, puedo escuchar como los latidos de ambos animales comienzan a ser un poco más rápidos ¿se han dado cuenta? ¿detectan que están en peligro? Sigo acercándome y puedo visualizarlos, son dos osos, uno más grande que el otro ¿será su cría? Mi cuerpo me pide lanzarme y comerme a ambos pero mi mente me lo impide -No lo hagas kagome, no seas sádica, es una mamá oso con su pequeña cría- toco mi cabeza con fuerza y suelto un gran grito, la mamá oso se pone alerta y corre junto a su cría, caigo al suelo y puedo sentir la nieve cubrirme

-¿Qué ha sido eso?- su voz suena molesta

-No pude hacerlo, no mataré a una madre y menos a su cría-

-Por favor kagome ¿crees que otro depredador no los mataría?-

-¿De qué hablas?-

Le miro y su mirada dorada está fija a donde los osos escaparon, justo volteo y escucho como mamá oso ruge, el olor a la sangre, siento terror y corro en dirección a ambos pero es demasiado tarde

-N…no..-

Cubro mi boca con ambas manos y comienzo a llorar, no hay luz que ilumine la horrible escena, mamá oso está cubierta de sangre, llena de mordidas y desmembrada, en la boca de ella yace la cría ¿también está muerta?

-Un momento-

La respiración de la cría es acelerada junto a sus latidos, está asustada e intenta escapar pero está rodeada por 6 lobos, los cuales ahora fijan la mirada hacia mí

-Malditos desgraciados, les mataré-

2 de los 6 animales se lanzan contra mi y de un rápido movimiento logro romperles el cuello y caen al suelo, los otros 4 me miran e intentan atacarme pero terminan igual que sus compañeros, el olor de su sangre rodea todo el lugar y lo que hago es alimentarme de ellos, puedo sentir toda la sangre en mi cuerpo pero no me importa, debo acabar con ellos

-Veo que tuviste un festín-

Él llega para mirarme, veo una gran sonrisa en su rostro, le ignoro y sigo alimentándome de la sangre de los lobos

-Te lo dije, si no lo hacías tú, otros lo harían por ti- toma el cuerpo del oso pequeño -este sigue vivo ¿lo compartirás?-

-Aléjate de él- siento el odio y le veo con ira -esa cría nadie la tocará-

Los chillidos del pequeño oso se hacen presentes, ya no siente el peligro por los lobos pero si de nosotros

-Oh pequeño, te has quedado sin madre- me acerco a Inuyasha -dámelo-

Pareciera que el oso sabe que no soy algún peligro, muerde los brazos de Inuyasha y escapa de su agarre, corre en mi dirección y se protege en mis brazos

-Ya pequeño, te voy a cuidar-

-¿Quieres una mascota? Bien- esta cerca de mí y acaricia mi cabello -es hora de regresar pequeña, lleva a tu premio porque lo mereces, feliz cumpleaños-

-¿cumpleaños?-

-Así es, es tu despertar y estoy orgulloso de mi mujer- coloca un brazo sobre mi espalda -vamos, debes ir a cambiarte y debo encargarme del nuevo hogar para tu mascota-

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Han pasado 15 días desde que dejé mi hogar, he logrado ver por los periódicos que mi madre me busca, me deprime saber que le causo un gran dolor a ella y a Sota pero no pueden verme en este estado, ya me he logrado controlar un poco, me encuentro en la sala jugando con "gom" mi pequeño oso, es tan pequeño y no quiere alejarse de mi

-Eres el único que me da tranquilidad- le digo después de lanzarle una pequeña roca -ambos tenemos un trágico destino-

-¿No eres feliz a mi lado?- aparece Inuyasha, sabía que se encontraba cerca y por eso hice mi comentario

-No, me has convertido en un vampiro contra mi voluntad, mi familia sufre mi ausencia- evito mirarle

-Si verás a tu familia pero te dije que no por el momento, debes controlar tus impulsos y sobre todo es peligroso, la escena del bosque puso en alerta a la población, no debemos arriesgarnos querida-

-¿Algún día me contarás porque tienes una pintura de nosotros? Se que eres inmortal pero yo nací siendo humana- por fin le miro

-Si eso hará que tengas más confianza en mí lo haré- se sienta a mi lado -Todo pasó hace más de 800 años…

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Recuerdo *Narrado por Inuyasha*

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Las guerras civiles inundaban a todas las ciudades del Japón antiguo, aquellos emperadores queriéndose apoderar de las tierras de otros terratenientes, yo era uno de ellos, después de viajar por todo el mundo ya me tocaba estar unos 30 años en Japón, la misma rutina de siempre, estar por algunos años en ciertas zonas para luego desaparecer y no levantar sospechas de no verme afectado por el paso de los años, llegué a un pequeño pueblo que apenas crecía en riquezas y donde los samuráis del emperador eran admirados por todas las personas del pueblo, especialmente las mujeres

-Señor-

El nombre que usan conmigo, soy el señor feudal y me encuentro dentro del carruaje real, paseando por el pueblo para dar a conocer mi autoridad

-Que sucede Myoga- le pregunto a mi padre inmortal pero que hace el papel del consejero real

-Estamos por llegar así que deberías prepararte-

Le sonrío, claro que estoy listo para ser recibido por la gente de mi pueblo, se escuchan los aplausos y gritos de felicidad, los guerreros que vienen acompañando a mi carruaje son venerados ¿y cuál es el motivo? El haber ganado la guerra ante otra nación, esta época es mi favorita, podías llegar con las cabezas de los enemigos o simplemente fingir que eran los enemigos y todos te admiraban, sin embargo las sospechas de seres inmortales empezaban a resonar en los rincones de las naciones y el temor ante esos seres que destruían su ganado y sobre todo la preocupación al desaparecer familiares cercanos

-Debes ser cuidadoso Inuyasha-

Myoga es considerado mi padre debido a que fue la razón de mi inmortalidad, tiene más años de vida y por lo tanto he aprendido bien de él, llevo casi 100 años desde mi conversión y debo admitir que es sensacional la vida eterna pero es frustrante tener que escapar cada cierto tiempo, aunque es divertido acabar con los débiles.

Después del desfile, llegamos a mi nuevo hogar, una enorme casa para que habite el señor feudal ¿Quién sabría que el verdadero emperador fue asesinado por mí?, en estos tiempos los señores usan máscaras para que sus enemigos no conozcan su rostro, una gran jugada para mí, las sirvientas entregaban canastas llenas de frutas y comida que, para un simple humano esto sería un manjar ¿pero que es un manjar para mí? La sangre que corre por el cuerpo de esas mujeres, el olor a excitación inunda mi habitación, me encargo de seducirlas para hacer más deliciosa mi comida

-Te espero más tarde preciosa- le susurro a una de ellas y acaricio su trasero, ella se marcha gustosa junto a las demás -¡Que gran vida¡- me recuesto sobre el futón -esa belleza es mi cena Myoga- retiro la máscara de mi rostro y mis filosos colmillos brillan

-Ten mucho cuidado Inuyasha, nos pueden descubrir- dice Myoga con preocupación-

-Tranquilo Myoga, por cierto ¿qué es eso?- señalo el pequeño costal que yace en sus manos

-Medallones, estoy perfeccionando amuletos para poder salir frente al sol y no lesionarnos-

-Exageras, disfruta la vida Myoga-

-Eres un ser inmortal, los tiempos cambian y la gente no están idiota como antes- se marcha

-Myoga a veces me sacas de quicio, pero bueno debo esperar a mi deliciosa cena-

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-Oh señor- la chica comienza a gemir -usted es.. tan..tan… ohhhh-

-¿Te gusta que te toque aquí?- acariciando sus pechos

-Me encanta- cierra sus ojos con fuerza -ooh…señor hágame suya-

-Serás una de mis concubinas- arranco el resto de su ropa

Al paso del tiempo descubrí que las actitudes de las mujeres iban cambiando, la mayoría de ellas dejaban de ser reservadas y accedían al deseo de sus cuerpos, aventé a la chica desnuda sobre el futón, ella abrió sus piernas y decidí penetrarla, esperaba el olor de su sangre virgen pero bah, esta mujer no lo era, la hice gozar y justo cuando llegue a mi orgasmo mis colmillos perforaron su piel morena, sus brazos y piernas comenzaron a moverse con desesperación, quiso gritar pero mi mano cubría su boca, bebí hasta que se quedó quieta, no me sentí satisfecho completamente pero esto calmaría mi hambre

-Una menos- limpio la sangre de mi boca, empujo el cadáver y me recuesto sobre mi sucio futón -es hora de descansar-

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Un nuevo día ha comenzado, mis sirvientes han tirado el cuerpo al arroyo y en pocas horas la noticia se hizo presente en el pueblo, una joven ultrajada y sin sangre, su piel cubierta por dos agujeros

-¡Te lo dije¡- me grita Myoga con furia

-Vamos Myoga es solo una simple mujer humana-

-Ve con cuidado, no salgas de aquí- se retira y azota las puertas de mi habitación

-No soy estúpido- saco uno de los medallones que tenía Myoga y lo uso como collar -Es hora de buscar nuevos alimentos-

Caminé por el pueblo sin usar alguna vestimenta real y mucho menos la máscara, mi atuendo era de un simple pueblerino así que la gente no pensaría que soy el señor feudal, caminaba entre los puestos y sentí la repugnancia de estos seres inmundos, llenos de tierra y con olor a pobreza, justo cuando estaba por marcharme un olor diferente llamó mi atención, comencé a buscar la fuente de tan delicioso olor y a lo lejos la vi, una delgada joven de cabello azabache recogido en una coleta alta y vestimenta blanquecina, se encontraba agachada recogiendo algunas semillas, la piel desnuda de sus brazos era tersa y algo clara, cuando llegué a su local ella se levantó y nuestras miradas se encontraron, tenía unos hermosos ojos color avellana ¿Quién es este ser? Su rostro es bello

-Hola mucho gusto ¿le interesa comprar cacao? Nuestras semillas son de excelente variedad- me muestra una gran sonrisa

-¿ca..cacao?- ¿Qué me pasa? ¿Por qué se me dificulta hablarle?

-Si, es una buena cosecha señor, mire usted mismo-

-Lo quiero todo-

-¿Disculpe?- pregunta con sorpresa y suelta las semillas que traía en sus manos

-He dicho que lo quiero todo- le sonrío

-Cla…claro- voltea y busca a una mujer mayor -¡Abuela¡ ¡Este joven quiere todo el cacao¡- grita con emoción

Su dulce voz es música para mis oídos, suena sorprendida y también feliz, compré todo lo que ella estuviese vendiendo y la invité a la casa, ella al principio se negó pero al final aceptó mi excusa de ayudarme a cargar los costales de cacao, al llegar ella se sorprendió al enterarse que era el señor feudal y después se inclinó ante mí

-Oh señor, que deshonra la mía al ver su rostro y hacerle carga los costales de cacao, merezco ser castigada-

-Claro que no, levántate es una orden de tu señor-

El tiempo pasó y ella seguía formando parte de mis pensamientos, todos los días necesitaba verla y oler su cabello, sentir el tacto de su piel, ver sus hermosos ojos, fue la única persona humana que conocía mi verdadera identidad, al inicio fue difícil ganarme su confianza pero todo rindió frutos, ella creció ¿Cuánto tiempo? Varias lunas e inviernos pasaron, ella ahora era más mujer pero seguía en su mirada la ternura, timidez y fragilidad que la caracterizaban, me había obsesionado con ella a tal punto de no querer intimidad con otras mujeres, la quería a ella, todo lo haría por las buenas hasta que sucedió, su mirada dulce no era para mí, ella estaba enamorada de un humano y este último le correspondía al cortejarla, evitaría a toda costa que ese maldito humano me quitara mi alimento

-Me han dicho que eres el mejor- me encuentro en mi gran trono, mirando al estúpido humano, uso la máscara para ocultar mi rostro pero el humano tiene la mirada hacia abajo

-Le agradezco todo su apoyo señor, estamos para protegerlo-

-Y es por eso que tú junto a los demás irán al norte, me enteré que planean atacarnos y antes de que eso ocurra daré un paso adelante-

-Con mucho gusto mi señor- levanta su rostro y me mira – pero antes debo hacer una petición

Me sorprendo ante sus palabras ¿Qué planea?

-Estoy interesando en una joven señorita y – puedo notar el cambio de color en sus mejillas- ella también me corresponde, si me he de marchar en estos momentos no podré despedirme, se que estos asuntos no le interesan pero- de su uniforme samurái saca un trozo de papel -¿Podría entregarle esto a la mujer que amo? Es una carta de amor, al regresar de la guerra le pediré casarnos

-El amor juvenil es algo hermoso -me levanto de la silla y camino en su dirección -Vamos muchacho, entrégale a tu señor esa carta y después de tu marcha personalmente se la entregaré pero antes dime, ¿Quién es la joven afortunada?-

-Su nombre es Sagamiya Kagome- extiende el papel hacia mi

El ambiente cambió drásticamente, el aura que rodeaban al humano era de total romance, mientras que el mío era la ira ¿cómo se atrevía ese infeliz en pensar en mi mujer? No permitiré que estén juntos, kagome es mía

-Dime donde la localizo- tomo el papel y lo guardo dentro de mis ropas

-En el puesto donde venden las semillas de cacao, es cerca del lago y normalmente en ese puesto es donde las sirvientas compran las semillas- el brillo de sus ojos me enferma

-Puedes irte con cuidado Akitoki, confía en que la joven Sagamiya recibirá tu carta de amor – toco su hombro -muchacho, se que ganarán la guerra, regresen sanos y salvos

-Es una promesa señor- retiro mi mano y el se inca ante mi -No le fallaré-

Se levanta, coloca su casco y sale de la casa en compañía de los demás, lo miro fijamente hasta que las puertas se cierran, saco el papel que yace dentro de mi ropaje y lo arrugo

-Maldito imbécil-

Me aproximo a una de las antorchas que iluminan la habitación, sonrío con maldad y arrojo el papel al fuego, retiro la máscara y mis colmillos salen a relucir

-Yo tampoco te fallaré Akitoki, te mando saludos hasta el infierno-

Continuara...


09/01/2021

¡Feliz año nuevo para todos¡ Espero que disfrutaran de las fiestas y que tengan mucha salud.

Les traigo un nuevo capítulo, espero que sea más largo al anterior. Ya se da a conocer el como inuyasha conoció a kagome en su vida pasada y la obsesión que tiene con ella. Espero lo disfruten y muchas gracias por sus mensajes

Yenmy: Me alegro que te gustara el capítulo y que los demás también

Helidiana dias: Gracias por tu mensaje, trataré de actualizar más seguido

: Exacto, para kagome todo es un cambio tan repentino, mientras que para Inuyasha es algo que ha deseado por tanto tiempo

¡Saludos a todos¡