Título en inglés: A Winter´s Reprieve
Título en español: Un Respiro de Invierno
Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)
Resumen: el verano ha terminado. Harry vuelve al colegio y Rabastan está con Voldemort. Secretos son descubiertos, máscaras caen y Harry ve las consecuencias de su romance de verano.
Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange
Autor: enchanted nightingale
Derechos: los personajes de los libros de Harry Potter no me pertenecen y tampoco lo hace la historia.
Harry sintió euforia al ver la plataforma de Kings Cross. Era la primera vez que se iba de Hogwarts antes del final de curso y el adolescente por una vez estaba feliz de hacerlo. Neville y Luna habían sido una gran compañía pero realmente quería ver a su padrino otra vez. En la última carta que "Snuffles" le había escrito decía que Remus lo estaría esperando en la plataforma con una super sorpresa. Harry lógicamente sabía que esta no podía ser Rabastan ya que Sirius no sabía como se llamaba ni como encontrarlo, así que la curiosidad de Harry era grande.
Una vez desembarcaron, Harry se encontró con la abuela de Neville. Augusta Longbottom había venido a buscar a su nieto y los dos Longbottom se llevarían a Luna con ellos. Desde su casa ella iría vía flu a la suya. El mago de ojos verdes se separó de ellos allí y tan pronto como estos se fueron oyó su nombre siendo llamado primero en español y luego en francés.
Los ojos de Harry se agrandaron. -¡Apolline! ¡Armand!
-¡Te olvidaste de mi! -hizo un mohín Gabrielle mientras corría hacia él para abrazarlo. Los padres de la pequeña bruja y su hermana mayor siguieron a la adolescente junto con Remus, que por una vez vestía una túnica nueva sin un desgarro o remiendo. Su cara también lucía menos cansada.
Gabrielle dejó de abrazar a Harry después de que había exprimido cada gota de vida, solo para ser para ser empujado hacia los brazos de Apolline. Su panza de ocho meses lo hizo un abrazo difícil.
El siguiente turno lo tomó Armand, seguido por Fleur y para finalizar Remus.
-Cuanto has crecido -sonrió Apolline volviendo a abrazarlo-.
-Apolline, necesita respirar -bromeó Armand-.
Las orejas de Harry estaban rojas.
-Mejor vamos a un lugar seguro -cortó sus saludos Remus-.
El mago de ojos verdes frunció su cara un poco. -¿Traslador?
El hombre lobo sonrió ante la mueca de Harry. -Me temo que no Harry -ninguno de ellos ignoró el fuerte suspiro de relax de Harry-. Vamos a tomar un taxi muggle.
-¡Gracias a Merlín! -admitió el Gryffindor-.
-Tomaré el baúl -dijo Armand mientras achicaba el equipaje de Harry y lo ponía en su bolsillo. Hedwing fue liberada y su jaula tuvo el mismo destino que el baúl de Harry. Gabrielle agarró el brazo de Harry hablando a mil por minuto, la pequeña bruja y Harry cruzaron la barrera y entraron en la parte muggle de la estación de trenes, dejando detrás la curiosa mirada de muchos de los compañeros de clase de Harry.
-No creo que todos podamos entrar en un solo auto -comentó Harry-.
-¡Iré con ´Arry! -exclamó Gabrielle-.
-¿Debo acompañarlos? -le preguntó Remus a la pareja francesa-.
-Me sentiría aliviado se lo hicieras -le dijo Armand mientras dirigía a Apolline hacia otro auto-.
El grupo hizo todo su camino hasta Grimmauld Place, Remus estuvo todo el recorrido dándole direcciones al conductor mientras que Harry y Gabrielle hablaban sobre el tiempo que habían pasado en sus respectivos colegios. El hombre lobo no estaba prestándole atención al camino sino que miraba maravillado como los dos adolescentes hablaban animadamente. Harry en su mayoría hablaba español mientras que la bruja rubia usaba una mezcla de un raro español y francés. Aun así parecía que se entendían muy bien, y Remus claramente podía ver que Gabrielle tenía una serio caso de culto al héroe por Harry, pero a diferencia de Ginny Weasley ella pensaba en Harry como un hermano mayor y no como un enamoramiento. Ellos hacían una imagen muy linda y una vez más el hombre lobo le agradeció a cualquier deidad que pudiera oírlo por haber sido los Delacour los que habían notado a Harry en Kings Cross el verano anterior y ofrecido al joven de ojos verdes un lugar en su hogar y en sus vidas.
-¿Remus? -le preguntó Harry a su tío honorario-. ¿Todo está bien?
-Todo está bien Harry -le aseguró Remus al adolescente-. Espero que no hallamos llegado tarde. Tu dogfather (N/T: perro + padrino) se ha estado volviendo loco últimamente.
Harry resopló. -Oh, apuesto que si.
-¿Qué es un "dogfather"? -preguntó Gabrielle-.
Harry, consciente del Muggle presente solo le guiñó un ojo a la niña pequeña. -Te contaré el secreto después.
-¡D´accord! (¡Bien!) -gorgojeó y se arrecostó contra él una vez más, comenzando a describirle su nuevo admirador de Beauxbatons-.
Cuando alcanzaron la casa de Sirius, Harry sintió miedo. No había tenido la chance de preguntarle a Remus quien más se quedaría en Grimmauld durante el receso. Gabrielle felizmente tiró de él a través de la puerta. A ella y sus padres se le había dicho en la mañana de ese día el secreto y Harry se sorprendió al darse cuanta que la familia francesa se estaría quedando en Grimmauld por el receso.
-Sirius envió las invitaciones -le dijo Remus a Harry después de que se había en cargado de pagarle al taxi-. Ahora vamos.
Harry entró al hogar Black con miedo. Y entonces algo se estrelló contra él. Un gran perro negro había rodado sobre él tan pronto como había entrado al vestíbulo.
-¡Un chien énorme! (¡Un perro enorme!) -exclamó Gabrielle con jubilo. Luego pareció horrificada. -¡Puede comer a mi gato!
-Sirius -llamó severamente Remus a su mejor amigo por su nombre y el perro dió un ladrido, antes de transformarse en un hombre y continuar abrazando a un confundidor Harry-.
-¡Siri! ¿Tenías que lamerme? -gimoteó Harry-.
-¡Oh! Cachorro, alégrate. ¡Apolline! ¡Mi belleza! Estas de vuelta. ¡Al igual que tu esposo!
-Sirius -sonrió Apolline-. Estoy casada y soy una bruja muy embarazada.
-Y yo soy con el que esta casado con esa parte Veela -Armand, siempre el hombre encantador, recordó el escapado convicto-.
-Tenía que intentarlo -le dijo Sirius con una sonrisa traviesa en su cara-.
Gabrielle fue y empujó al último hombre Black.
Si es posible la sonrisa de Sirius se ensanchó aun más. -¡Hola princesa Gabrielle!
-¡Mantente alejado de Jiselle! -le advirtió Gabrielle a Sirius-.
-¡Hey! ¡No soy un perro real! No cazo gatos -se defendió el Animago-.
La pequeña bruja se mantuvo haciendo un mohín en dirección a Sirius quien se mantuvo tratando de animar a la chica.
-Bienvenido a casa Harry -le dijo Remus al adolescente-.
La sonrisa que iluminaba la cara de Harry aumentó de volumen.
Esa fue la mejor Navidad que había tenido, había decidido Harry después pasar una semana en Grimmauld Place con Sirius, Remus y la familia Delacour, incluida Fleur.
Mientras que Harry estaba lejos de Hogwarts Sirius de alguna manera había conseguido que Kreacher lo ayudara a arreglar la casa. Aun era oscura y siniestra, pero los pisos de madera oscura brillaba, los tapices estaban impecables, las cortinas parecían nuevas y las telas de araña junto con el Boggart que había ocupado el armario de la sala de esta se habían ido. La mayoría de los objetos oscuros habían sido removidos de lugares fácilmente accesibles y todos los dormitorios habían sido renovados. Las cabezas de los elfos también se habían ido y en su lugar se habían puesto fotos de Sirius y sus padres. También había algunas de Regulus. Harry había retornado a una nueva casa y el Gryffindor la prefería de esta manera. Apolline también lo aprobaba. Se les había dado una habitación a ella y Armand mientras que Gabrielle tenía la suya propia junto a la de ellos en el primer piso. Harry había sido movido de forma permanente a la vieja habitación de Regulus. Un gran árbol de Navidad ocupaba mucho del espacio de la sala familiar y con Harry cazando a Gabrielle y su gatito con la compañía de Ciel y Hedwing era una casa feliz. La mayoría de los retratos se quejaron, pero cuando la risa resonó a través de la casa ni el retrato de Walburga se quejó.
Grimmauld Place también estaba muy ocupado. Mientras que a ninguno de los Weasley se les había invitado a quedarse, Harry vió a los mayores del grupo. Arthur era un huésped frecuente, al igual que Molly, cuando una reunión de la Orden tenía lugar. Algunas veces Harry también había capturado la visión de Bill. La prima de Sirius, Tonks se les unía frecuentemente y era la favorita de Gabrielle ya que la Auror mujer le prestaba atención a la joven bruja y su gato Jiselle. Fleur estaba casi todos los días y había pasado la noche un par de veces. Ellas también se había encontrado con Bill una vez había habido una reunión de la Orden y trataba de evitar al Auror hermoso que era Kingsley. Cuando los miembros de la Orden se reunían los hacían solo en el área de la cocina y los miembros no vagaban por el resto de la casa, así era como lo prefería Harry.
Mansión Malfoy
La estufa crujió una vez más y Rabastan quitó la vista del libro que leía. La sala familiar en la que se encontraba actualmente era una de las más pequeñas y no era descaradamente opulenta como las otras habitaciones en esta casa. Su hermano y su anfitrión, Lucius, se encontraban reunidos sobre un tablero de ajedres, los dos hombres estaban profundamente enfocados en su juego. Rabastan tenía el valor de apostar que algún tipo de apuesta envolvía a esos dos ya que muy pocas veces se enfocaban tanto en sus juegos. Narcissa estaba en el sofá siguiente al que ocupaba, profundamente absorta en su propio libro. Draco estaba en lo de una de sus amigos y Bellatrix había sido enviado a quien sabe que lugar con Avery y Yaxley, Rabastan estaba verdaderamente agradecido por eso.
Era la primer celebración de Yule a la que los hermanos Lestrange podrían asistir en años. La atmósfera festiva y la buena comida y compañía (excluida Bellatrix en el caso de Rabastan) habían hecho maravillas en alejar incluso los últimos vestigios de la prisión de los dos hombres. La única desventaja eran las frecuentes llamadas del Señor Oscuro a sus "más leales" como frecuentemente les denominaba. La marca en el brazo de Rabastan quemaba y dolía constantemente molestando al mago. Hasta el momento Rabastan se había mantenido de no hacer ningún comentarios contra el Señor Oscuro o la mentalidad pura sangre, pero había visto a su hermano mayor lanzandole miradas sospechosas. Una vez Draco lo había capturado leyendo un artículo escrito sobre Potter al cual Rabastan había fruncido el ceño no por el tema del artículo sino a su autora. Fue entonces que el mini clon de Lucius admitió que el resto de los Gryffindor y la mayoría de la escuela evitaba al Chico-Que-Vivió, pero que Potter desarrollado amistad con un par de Ravenclaw y una tregua que limitaba con la amistad con los Slytherin. De esas palabras Rabastan discernió que no todos los Slytherin soñaban con una vida servidumbre bajo la dirección de un loco magalomaniaco y que el mismo Draco no quería seguir los pasos de su padre. El escapado de Azkaban temía el día en el que Draco revelara esas intenciones a su familia. Después de todo, el día en el que el Señor Oscuro pediría que la generación más joven fuera marcada, se acercaba sin parar.
-Jaque mate -arrastró las palabras Lucius-.
Rabastan miró un poco y vió a su hermano mirar asesinamente a su anfitrión.
-Bastardo presumido -siseó Rodolphus-.
-Es cuestión de superioridad, mi amigo. Simplemente algunas mentes son mejores que otras -replicó Lucius mirando a su oponente-.
-Tranquilos, tranquilos -Narcissa levantó la vista de su libro-. Ya son magos crecidos...
-Algunas victorias necesitan ser regodeadas -informó Lucius a su esposa-.
Narcissa arqueó una de sus delicadas cejas. -¿Y cuál fue la apuesta en esta ronda?
-Acabo de obtener de vuelta nuestra de casa de verano en Marseilles, Francia -se regodeó su esposo-.
-Bien hecho cariño -comentó la bruja-. Y solo te tomo más o menos quince años.
Rabastan y Rodolphus empezaron a reír de regocijo mientras que Lucius miró escandalizado a su esposa que se había unido a sus huéspedes.
-¡Narcissa! Estuvo es Azkaban.
-Excusas, excusas -se burló Rodolphus de mago rubio. Fingió suspirar. -Extrañaré esa casa de campo pero tengo el chalet en los Alpes que me mantendrá feliz.
Narcissa parpadeó. -¿Qué en los Alpes?
Lucius palideció. -¡Puedo explicarlo!
Rabastan volvió a enterrar su cara en el libeo otra vez para ocultar su sonrisa divertida.
Sí, estas eran definitivamente las mejores vacaciones que había vivido. Y tenía entretenimiento gratis también. La vida era buena.
Grimmauld Place N°12
Remus estaba exhausto después de otra luna llena y particularmente dura transformación. El hombre lobo había estado sufriendo un resfriado y Sirius estaba burlándose de su amigo.
-Honestamente, Remus, nunca he visto a un hombre lobo estornudar -Sirius estaba sonriendo-.
Armand se rió. -No creo que nadie lo haya hecho.
-¡Esto no es gracioso! -protestó el hombre lobo-. ¡Estoy adolorido!
Apolline, que estaba manteniéndose a una distancia segura de Remus ya que no quería agarrar su resfriado, lucía preocupada. -¿Tomaste alguna poción "Pepper-Up"?
-Sí, ya tomé dos dosis. Mi sanador reconoció que sufriría un poco -le informó Remus-.
-Ya no eres tan joven como solías ser, ¿no lobo viejo? -se burló Sirius mientras palmeaba el hombro de su mejor amigo-.
Remus fulminó con la mirada al Animago perro. -Tu eres cuatro meses más grande que yo.
Sirius retrocedió. -¡Mientes! ¡Son todas mentiras! -declaró-. Soy joven.
-Es verdad tienes la mentalidad de un niño -Harry había elegido ese momento para entrar-. ¿Y puedes para de llamar viejo a Remus?
-¡Harry! ¡Tu eres mi ahijado!
-Sí, pero Remus puede patear mi trasero cuando practicamos duelo. Tu difícilmente tratas de lastimarme -le dijo Harry a su padrino-.
-¡Me hieres!
-¿Sirius? -interrumpió Armand-.
-¿Sí?
-El corazón está en el otro lado.
-¡Se eso!
Las personas en la habitación rieron, incluido Remus, aunque este terminó tosiendo.
Harry suspiró y le lanzó al hombre lobo una mirada de lastima. -Luces hecho un desastre. ¿No deberías ir a acostarte un poco?
-Me siento bastante miserable pero tengo que comer -replicó Remus-.
-¡Ve a descansar! -Harry mando a su ex profesor-. Te haré algo de sopa y le diré a Kreacher que te la lleve o te la llevaré yo mismo, ¿está bien?
Remus dudó un poco pero Harry lo miró duramente, permaneciendo firme hasta que el mago de más edad cedió.
Después de que el hombre lobo se había salido de la habitación Harry localizó al elfo domestico para pedirle que cocinara. A Kreacher le gustaba Harry considerablemente más que a Sirius por alguna razón y rápidamente accedió a hacer la sopa mientras Harry ocupaba ese tiempo contestando a la carta que Rabastan le había enviado. Volvió a la cocina solo para ser acosado por Sirius. El hombre estaba aburrido y sin Remus para detenerlo había decidido molestar a su ahijado. Apolline y Armand aun estaban en la cocina, la bruja cuidaba de algún tipo de brebaje que le ayudaba a calmar el dolor de su espalda y pies.
-¡Oh! ¿Otra carta de tu misterioso galán? -preguntó Sirius mientras se dejaba caer en la silla contigua a la de Harry-.
-¿Puedes dejarme leer mi carta en paz? -preguntó su ahijado-.
-¿Te escribió un poema embarazoso?
-¡No! -replicó Harry. Su amante no era de uno de esos poéticos. Aunque eso no quería decir que las cartas no fueran embarazosas. Los contenidos eran bastante intimos y gráficos así que cuando Sirius se inclinó más cerca para echar un vistazo la cara de Harry se ruborizó. -¡Siri! -gimoteó-.
-¡Vamos! ¡Deja que este hombre viejo tenga algo diversión! Sabes que soy un fugitivo. ¡No puedo ir al teatro! ¡O incluso a un partido de Quidditch!
-No estoy convencido -respondió Harry-.
-¡Vamos Harry!
-¡No!
Sirius le dió una sonrisa malvada. -Se algunas historias muy embarazos sobre ti. ¡He incluso tengo fotos!
Harry lo fulminó con la mirada. -Estas mintiendo.
-Particularmente tengo una foto de ti, con el trasero desnudo y jugando con burbujas de jabón.
Harry lo miró aun más fuertemente antes de para y sonreír. -¡Esta bien!
-¿Realmente?
Harry le tendió la última carta a su padrino. El mago de ojos verdes supo cuando Sirius llego a la parte donde Rabastan describía exactamente que cosas y como quería hacercelas a Harry.
-¡Mis ojos! ¡Mis ojos! -gritó Sirius, devolviendole la carta a su legítimo propietario-. ¡Cachorro! ¡Eres demasiado joven para hacer esas cosas!
-¿Lo qué se describe en el párrafo tres o en el cinco?
-¡Ni terminé de leer el párrafo tres! -gritó Sirius. Tomó a Harry en un abrazo aplasta huesos. -¡Aun eres un bebé!
-Lamento decepcionarte -murmuró Harry contra el pecho huesudo de su padrino-. Pero voy al baño solo desde que tengo dos años.
Sirius olfateó un poco. ¡No es justo!
-¡Ay! ¡Siri! ¡Necesito aire!
El Animago soltó al adolescente con un mohín. Luego perdió esa expresión ridícula y fijó una mirada seria sobre Harry.
-¿ Realmente estas bien con este tipo mayor? Porque todo lo que necesito es una palabra y...
-¡Siri! -rió Harry-. Estamos bien.
-Bien. Las proxima vez que sea un estúpido ignorarme, ¿esta bien? ¡O advierteme! ¡Podría tener un ataque al corazón!
Harry soltó una risita. -Bien -acordó-. ¿Ahora puedo escribir mi respuesta?
-Seguro, seguro -Sirius movió su mano-. Iré a leer un libro o hacer alguna cosa.
Apolline, Armand y Harry miraron fijamente a Sirius.
-Puedo leer saben -murmuró el ex convicto mientras se alejaba-.
-Molestar a Sirius -suspiró Harry-. Mi nuevo deporte favorito.
Los cónyuges de Francia rieron.
-¡Regalos! -exclamó Sirius-.
La única persona en la habitación que estaba feliz de haberse levantado tan temprano era Gabrielle. La bruja ya estaba junto al árbol, separando los regalos en pilas según su propietario. Apilline estaba media dormida y Armand la había llevado hacia un sofá y cubierto a la bruja aun adormilada con un edredón. Remus estaba en otro sofá, tiritando y temblando a pesar de que tenía dos mantas y un hechiza calentador sobre él. Tan Fleur como Harry estaba medio dormidos y medio despiertos. Se habían ido a dormir solo dos horas antes de que Sirius y Gabrielle irrumpieran en sus respectivas habitaciones para despertarlos. Ciel se extendía al frente de la estufa encedida durmiendo a pesar del alboroto y Jiselle estaba recostada contra el vientre de éste, también dormida.
-Eso les enseñara a mantenerse levantados hasta tarde -le dijo Sirius a los dos jóvenes aunque les sirvió una generosa taza de café a cada uno-.
-Mi querida -suspiró Harry mientras acariciaba a la taza-.
Fleur gimió. -Te extrañé tanto -le murmuró a la taza-.
Armand soltó una risita. -Ustedes dos... ¿a dónde fueron?
-A la Casa de Dante -replicó Harry-.
Sirius chilló. -¿Ese lugar aún está abierto?
Harry tarareó.
-Fue increíble -acordó Fleur-.
-Bailamos la mayor parte de la noche -le dijo Harry a los adultos en la habitación-.
-¿Solo ustedes dos? -preguntó Armand-.
-Noche de chicas, ¿o algo por el estilo? -bromeó Sirius-.
-Aun puedo hechizarte -Harry le lanzó una media mirada fulminante a su padrino-.
-¿Con un solo ojo? -continuó el Animago perro-.
Luego chilló y vió a Fleur bajando su varita.
-Siri -murmuró Sirius-. Cállate. Déjalos abrir los regalos.
-Yup, luego podremos volver a la cama -acordó Harry-.
-¡Esta bien! -se rindió Sirius-. Aquí tengo uno para Armand.
Harry tomó su café y para el momento en que todos los regalos fueron abiertos había terminado su segunda taza pero aun necesitaba dormir. Sin embargo, Harry disfrutó de los presentes que había obtenido ese año. Había obtenido una cámara de Armand y Apolline que podía tomar tanto fotos mágicas como Muggles. Gabrielle le había dado un lindo collar para Ciel y Fleur un par de juguetes para darle sabor a su vida sexual con Rabastan. Remus le había dado un libro muy bueno sobre defensa mágica (Defensa Gris: Todos las maldición que están en la linea pero que el Ministerio aprueba) y Sirius su propia moto encantada para volar pero solo la podría usar después que obtuviera su licencia de Aparición. Luna le había enviado la suscripción del Quisquilloso y un libro sobre criaturas fantásticas del mundo mágico (Bestias y criaturas vistas y no vistas: La colección). De Neville había obtenido una planta muy linda (Es una Margarita del Sueño, muele las hojas y podrás hacer te con ellas. Funciona mejor que la Poción para Dormir sin Sueño. Dumbledore le había enviado otro regalo este año, un libro (Lo que todo joven mago debe saber: Amar a un mago y mantenerte seguro). Finalmente su amante le había dado un libro (Anima Magus: Una guía sobre magia del alma) en su interior tenía una inscripción (El Ministerio no lo aprueba Harry así que no lo dejes por ahí amor), una nueva almohada de un profundo color purpura para Ciel, un pendiente en forma de una linda serpiente para usar en su oreja y por último una pequeña figura de un león con una nota.
-¿Qué es eso cachorro? -preguntó Sirius-.
-Un Translador -replicó Harry-. Para esta noche.
-Hm, entonces diviértete.
-Lo haré -replicó el joven-.
-¡Yuck! ¡Harry! ¡No quiero detalles! -se quejó Sirius-.
Harry rió. Le agradeció a todos los que se encontraban en la habitación por lo que le habían dado. Luego fue abrazado por Gabrielle. Le había comprado un collar de oro blanco con varios hechizos que hizo chillar a la chica. A Fleur le había regalado un diccionario Francés-Español con solo lineas de coqueteo que hizo a la bruja reír, y un par de aretes que le hizo abrazar hasta quitarle la respiración. Para Apolline había conseguido un álbum de fotos para el bebé y una linda pulsera para ella. La primera foto de ese álbum era una de todos ellos en Grimmauld esa mañana. Harry le había comprado a Armand un brandy costoso y un abre cartas que también podía detectar maldiciones, este último objeto era un que el mago tenía el habito de coleccionar. A Remus le había regalado un par de túnicas y a Sirius un libro (Como ser hermano mayor/padre/padrino y no hacerse odiar por el chico: Que hacer y que no hacer). Luego le había comprado a Ciel un hueso, a Jiselle un poste para rasguñear y a Hedwing un ratón de juguete para que jugara o cazara. A Neville le había dado un libro por falta de imaginación (110 maneras de defenderse: Hechizos, pociones y plantas usadas en un duelo) y una foto de que había encontrado de Lily y Alice en sus tiempos de estudiante, ambas brujas sonreían por encima de un libro. Harry le envió a Luna un par de pendientes que tenían la forma de estrellas fugaces y actuaban como estrellas reales ya que se movían y brillaban, a esto le sumo un cuento de hadas (Alicia en el país de las maravillas). También había conseguido un pequeño regalo para Draco Malfoy, una colección de caros chocolates, por la ayuda que la había brindado ese año e hizo una nota mental para enviarle a Dumbledore algunos caramelos de limón para agradecerle el libro, o tal vez un par de medias con caramelos de limón en su interior. Había decidido no comprarle nada a Hermione o a Ron ya que el par no le había dicho nada durante todo el año. De cualquier manera le había comprado un regalo para cada uno de los gemelos Weasley, un certificado de regalo de Zonko.
-¿Estas bien Harry? -le preguntó Sirius a su ahijado-.
-Hm. Estaré más activo después de unas pocas horas de sueño, pero estoy feliz Siri.
El escapado convicto tiró del adolescente en un abrazo. -También estoy feliz -le dijo al chico. Desordenó un poco la mata de pelo de Harry y fue a ayudar a Remus cuando el hombre lobo empezó a estornudar.
-Maestro Harry -Kreacher apareció con un "pop" al lado de la ubicación de Harry-.
Harry trató de no mostrar cuan sorprendido estaba. -¿Si Kreacher?
-El diario.
-Gracias -replicó Harry mientras lo agarraba. Escaneaba los títulos casi con aburrimiento cuando su vista capturó algo. -¡No puede ser!
-¿Harry? -Fleur miró en su dirección-.
Una enorme sonrisa se formó en la cara de Harry.
¡Umbridge sacada de Hogwarts! por Miranda Sparrows
Ayer por la tarde una empleada del Ministerio y Alta Inquisidora de Hogwarts Colegio de Magia y Hechicería fue capturada con las manos en la masa usando una Pluma de Sangre como castigo en un estudiante de Hufflepuff.
Los Aurores fueron llamados inmediatamente para que fueran al colegio por Pomona Sprout, Jefa de la Casa Hufflepuff, y el director Dumbledore y apresaron a la bruja.
El estudiante fue llevado a Hospital St. Mungo para reparar los daños hechos por el artefacto oscuro y más de veinte estudiantes de Hogwarts lo siguieron inmediatamente por un tratamiento similar.
Como nuestros lectores saben, y esos que no, las Plumas de Sangre son consideradas un artefacto de tortura y por lo tanto esta prohibido su uso a no ser para firmar contratos en funciones formales...
Para la historia completa vea la página 3
Para la biografía de la Sra. Umbridge vea la página 7
Para la prohibición de las Plumas de Sangre vea la página 7
Para las declaraciones de los padres vea la página 8
-¡SÍ! -gritó Harry-. ¡Es la mejor Navidad que he tenido!
Esa tarde...
Rabastan estaba muy ansioso por la llegada de Harry. No había planeado ver al joven durante el receso pero como ya había terminado su última tarea para el Señor Oscuro, algo que tenía que ver con el Departamento de Misterios; había decidido escapar de la Mansión Malfoy por unas pocas horas y de la compañía de su cuñada. Rodolphus no dijo nada sobre eso, contento de que solo uno de la familia escapara de la locura de su esposa. Rabastan había conseguido el uso exclusivo del chalet en los Alpes sin que nadie le molestara y dos Transladores, uno para él y otro para su amante. Él ya vestía uno de los regalos que le había dado Harry, una cadena hecha en oro blanco, que sostenía un pequeño talismán en la forma de un chacal, y tenía un encantamiento anti-robo y encantamientos protectores para mantener a salvo al que lo vestía. Era un regalo considerado y encontró divertido que había hecho lo mismo con el pendiente que le había dado a Harry. Esperaba que el adolescente lo estuviera usando esta noche.
El reloj sonó y con un remolino de color Harry James Potter apreció en una montón en el medio de la sala de estar.
-¡Malditos Transladores! -maldijo el adolescente mientras se levantaba del piso-.
Rabastan no pudo ayudarse a contener la risita que se le escapó.
Harry lo ubicó y un mohín se formó en su cara. -¡Hey! ¡No es gracioso! ¡Estas cosas son perversas!
El mago de más edad se acercó confiadamente y besó a su joven amante en los labios. -Felices vacaciones amor. Y como tu celebras la fiesta Muggle, ¿creo qué tengo que decir "Feliz Navidad!?
-¿Eres pagano? -preguntó Harry-.
Rabastan asintió. -Yo celebro Yule.
-¿Entonces Feliz Yule?
El convicto escapado sonrió. -Gracias Harry -rozó sus labios contra los de su amante y cuando se separaron notó el brillante pendiente que colgaba de la oreja izquierda de Harry-.
-¿Te gusta como luce en mi? -preguntó Harry-. Le pedí a Armand que me lo pusiera.
-¿Los Delacour están en Londres?
-Hm, ellos cuatro y medio.
-¿El medio es el bebé? -adivinó Rabastan-.
-Hm.
-Amo el pendiente -admitió el mayor de los dos. Suavemente sacudió el pendiente con un dedo y luego ubicó su boca bajo este y chupó el cuello de Harry.
-¡Rabastan! -farfulló el adolescente-.
-Te extrañé.
Harry gimió cuando su amante empezó a jugar con sus terminaciones nerviosas. Su cuello tenía una zona erógena en particular y el mago de más edad lo sabía. Cuando la cabeza de Harry cayó hacia un lado, Rabastan empezó a dejar marcas en la piel pálida y sin marcas, haciendo que el adolescente fuera bastante vocal en su apreciación.
-No... Yo... ¡oh!... ¿me das un tour? -jadeó Harry mientras trataba de arrancar a Rabastan de su cuello-.
-Hm, sala de estar, tres dormitorios con baño en cada uno, cocina, estudio y sala de almacenamiento -recitó el mago-.
-Um... ¿ni siquiera me mostraras el dormitorio?
-¿Esa pared no parece fuerte? -ofreció Rabastan-.
-¡Oh, Merlín, eres imposible!
-Te extrañé -admitió el mago de más edad-.
Harry besó su mentón. -Yo también te extrañé.
Volvió a besar a Rabastan. Esta vez en su boca, sus lenguas se entrelazaron bromeando con la de Rabastan durante la acción. El mago de más edad siguió su juego y los dos de ellos se pararon en el medio de la sala restregando sus erecciones hasta que Rabastan empujó a Harry.
-¿Comiste algo? -preguntó-.
-¿Rabastan?
-¿Sí?
-Cállate -le dijo Harry empujando al mago de más edad hacia él y besándolo hambrientamente. Quería esconderlo pero el también había extrañado terriblemente a Rabastan. Nunca antes había sentido tal necesidad por otra persona. Siempre que estaba lejos de este hombre lo extrañaba con todo su ser. Las pocas cartas que podían intercambiar y los pocos encuentros que había tenido desde que dejaron Francia, no eran suficientes. Harry no tenía idea de que tipo de relación era esta. ¿Rabastan y él eran algo? Ciertamente no eran novios, ¿correcto? ¿Amantes? ¿Compañeros de cama? ¿No habían acordado separarse el pasado verano? Aun así ellos mantenían encontrándose y durante esos momentos Harry era muy feliz. Y lo que el adolescente anhelaba no era el sexo, bueno, su cuerpo lo anhelaba, pero Harry solo tenía que estar en la misma habitación que Rabastan para sentirse feliz. No sabía muchas cosas sobre el hombre de más edad salvo detalles insignificantes, mientras que Rabastan en poco tiempo había descubierto su verdadera identidad. Harry se sentía un poco vulnerable con el hombre de más edad y muy confidente y querido aunque no habían habido declaraciones de pasión o amor. ¿ Realmente tenía que comportarse de esa manera? ¿No era demasiado pegajoso? ¿Esto era la emoción de la primera relación?
Una aguda mordida en su oreja sin pendiente y un suavemente pronunciado "Harry" trajeron la atención del mago de ojos verdes devuelta al mundo real.
-¿Mm?
Rabastan acarició la mejilla suave y sin barba del adolescente con la palma de su mano. -En lo que sea que estas pensando ahora, puede hasta mucho mucho después.
-Esta bien.
Y Rabastan esta sobre él otra vez, besando y dejando sus manos bagar por lo que Harry le dejó tomar el liderazgo. Cualquier pensamiento que tuviera podía esperar hasta después, cuando estuviera devuelta y solo en Grimmauld, lejos de la presencia intoxicante de Rabastan.
Ok aquí hay otro capítulo espero que los disfruten tanto como mi otra traducción, dejen reviews. Disculpen si hay muchos errores o algo no se entiende.
