Título en inglés: A Winter´s Reprieve
Título en español: Un Respiro de Invierno
Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)
Resumen: el verano ha terminado. Harry vuelve al colegio y Rabastan está con Voldemort. Secretos son descubiertos, máscaras caen y Harry ve las consecuencias de su romance de verano.
Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange
Autor: enchanted nightingale
Derechos: los personajes de los libros de Harry Potter no me pertenecen y tampoco lo hace la historia.
Rabastan se dió cuenta rápidamente que había escogido el camino correcto cuando llegó al callejón. Expertamente había esquivado a los Aurores y sus compañeros Mortífagos, intentando ver realmente en que lugar de el campo de batalla que era la villa estaba Harry. La preocupación de Rabastan aumentó, cuando vió a la familiar forma de un adolescente pálido y ojerosos que vestía una túnica humeante y salpicada de sangre mirando a la pared de enfrente mientras intentaba mantenerse en pie. Se acercó al adolescente, adentrándose en el callejón y alejándose del humo que ensombreció la plaza.
Vio los carteles de SE BUSCA casi inmediatamente. En estos días estaban en todos lados. Realmente era un milagro que Harry no se hubiera encontrado con uno de ellos antes. De alguna manera Rabastan no podía sentir nada. No sentía miedo ni temor por la inminente reacción de Harry, por la razón de que no se arrepentía. Bueno, tal vez se arrepentía porque su tiempo con él había sido muy corto. El nombre del joven mago salió de sus labios antes de que pudiera detenerlo.
-Harry.
El adolescente se endureció.
Rabastan tragó duro. -Harry, mírame.
-¿Rabastan?
Sus oídos zumbaban así que casi perdió su nombre ser susurrado pero de alguno manera este llegó a él.
-¿Sí?
El adolescente descansó su espalda contra la pared, y sus pálidas manos apretaron fuertemente su varita. Sus únicos y aturdidores ojos verdes se detuvieron en él y Rabastan no pudo moverse ni alejar su mirada.
-¿Es una mentira, correcto? ¿Algún tipo de broma? ¿Una broma enferma?
-Harry...
-¡Dime que todo es una mentira! -gritó Harry-.
-¿Quieres que te mienta? -le cuestionó Rabastan. Realmente podría mentir si el adolescente lo deseaba.
-¿Por qué estas aquí, en esta ciudad?
-Sabes porque. Es la misma razón por la que visto esta túnica -replicó Rabastan con un extraño desapego en su voz. Nuevamente estaba caminando. Dos pasos más y Harry estaría al alcance de su mano. -Es la misma razón por la que tengo esto en mi -y sin otra palabra se arremangó y reveló la Marca Oscura que había estado marcando su piel todas las noches desde que se había graduado de Hogwarts-.
Harry miró el temido tatuaje casi con indiferencia, y ciertamente sin el usual miedo que las personas mostraban. Luego cerró sus ojos.
-Esto no puede estar pasando -susurró-. Todo está en mi cabeza.
Abrió sus ojos. El tatuaje aun estaba allí. Rabastan aun vestía una túnica de Mortífago. Y los carteles de SE BUSCA aun colgaban de la pared.
-Harry...
-No...
Rabastan sintió que su garganta se cerraba, casi hasta el punto de la asfixia.
-Si sirve de algo...
-¡LESTRANGE!
Rabastan miró y vió a Alecto Carrow caminando hacia él. Su túnica ondulaba y su pelo era un desastre. Lucía numerosos cortes y manchas en su una vez sorprendentemente hermoso rostro pero ahora ella tenía una mirada casi tan loca como la de su cuñada.
-¡Lestrange! ¡Ahí estás bastardo! ¡Los Aurores están... bueno, mira ahí! ¿Qué tienes? ¿Ese es Potter? -la bruja casi aplaudió de alegría-. ¡Sí! ¡Ese es Potter! ¡Tu perro astuto!
Harry estaba tan aturdido que ni le prestó atención.
-¡Potter! ¡Oh! ¡El Señor Oscuro va ha estar tan orgulloso! ¿Qué le hiciste? ¿Aprendiste los trucas de Bella?
Rabastan sintió ganas de vomitar ante la mera vista de su alegría. La manea en que ella pensaba que sería capaz de torturara a Harry, su Harry, hasta la locura... Realmente no había planeado hacer nada, pero cuando ella trató de agarrar al perturbado adolescente, Rabastan reaccionó casi por instinto.
-¡Sectumsempra!
La maldición salió de sus labios y corto a la bruja desde su cuello a su baja espalda. Ella tuvo tiempo de gritar de dolor. Tuvo tiempo de darse vuelta y mirarlo en shock. Tuvo tiempo para darse cuanta de lo que él había hecho. Y también verlo caminar por encima de su arrugado cuerpo, empujar al casi catatónico adolescente a sus brazos y besar suavemente su cabeza. De verlo apretar al adolescente fuertemente en sus brazos y Aparecerlos del lugar. De escuchar a los Aurores aproximarse y darse cuenta de quien era ella.
Después de eso Alecto murió.
La Aparición fue ruidosa y los dos hombres tropezaron al llegar a una casa vacía, a miles de kilómetros de ese terrible callejón.
La abandonada Mansión Lestrange había sido el primer destino que había llegado a la mente de Rabastan cuando había secado a Harry de aquel lugar. Su hogar ancestral había caído en la ruina después de que los últimos dos hombres de la familia fueran a Azkaban. El Ministerio no había sido capaz de apoderarse y vender la propiedad ya que la Mansión solo aceptaba como maestro a alguien con sangre Lestrange. Ellos habían llegado a la principal sala de estar, la cual era un desastre, y donde los muebles estaban cubiertos por sábanas y una gruesa capa de polvo debido a la inexistencia de elfos en la propiedad.
Harry casi cayó de rodillas, pero en último momento recuperó su equilibrio y se las arregló por permanecer en pie por sus propios medios. El sentimiento de nauseas permaneció y luego llegó la asfixia. Harry sintió como si lo estuvieran asfixiando. Trataba de respirar pero parecía como que el aire no entraba a sus pulmones y su pecho se apretaba, el único pensamiento que se mantenía atravesando su cabeza como un eco era la repetida palabra "No". Esto no podía estar pasándole.
El mago de más edad también se había recuperado de la mala Aparición. Su primer movimiento fue el de encender las velas en la sala con su varita aunque más de una se apagó enseguida. Lo segundo que hizo fue tratar de ganar la atención de su amante.
-Harry -trató Rabastan-.
-No, no, no... -se mantenía repitiendo el adolescente bajo su respiración. Incluso parado como estaba, parecía como si estuviera enrollado sobre si mismo. Rodo color había huido de su rostro y lucía listo para colapsar. Rabastan se acercó a él pero Harry golpeó violentamente sus manos alejándolo.
-¡No... no! Esto no está pasando -susurró el más joven de los dos-.
Rabastan odiaba el escuchar cuando roto sonaba su joven amante.
-Harry yo...
-¡No! ¡Tu lastimaste a los padres de Neville! ¡Has matado gente! ¡Oh, dios que he hecho!
-¡Harry, déjame explicarte!
Los ojos esmeralda se achicaron de rabia. -¿Explicarme qué? -siseó-.
Rabastan se acercó una vez más y agarró a Harry por los hombros. El adolescente peleó por sacárselo de encima pero Rabastan no lo soltó de su agarre.
-Harry, yo nunca quise herirte -le dijo Rabastan. El joven Gryffindor no lo escuchó. Se mantenía peleando por alejarse, golpeando el pecho del mago de más edad para que lo soltara. Rabastan afrontó los golpes y se mantuvo intentando calmar al adolescente. Intentó mantener su usual tono de voz pero había perdido la fuerza que era la base de su compostura y voz. La pelea continuó.
-Harry, nunca te heriría -la voz de Rabastan se había suavizado-. Nunca te haría eso a ti, ni tampoco lo habría hecho cuando descubría quien eras durante esas semanas de verano. No podría hacerlo. Me gusta ese chico tímido y sensual que conocía esa noche en ese club parisino. He disfrutado nuestro tiempo juntos, tus risas, nuestras charlas, tu cuerpo. Has sido la única cosa que ha llenado mi vida desde que salí de Azkaban he incluso antes de eso mi visa era un infierno.
-¡No! ¡Tu... cállate! ¡No me hables!
-¡Necesitas escuchar!
-¡No! -insistió Harry-. ¡Déjame ir!
Rabastan enjauló al adolescente en su brazos y con una sola mano se apoderó del cuello de Harry, forzando a sus ojos ha encontrase con los suyos. Medio deseó no haber hecho eso. Ya que esas orbes verdes sostenían demasiado dolor. Odió haber hecho eso.
-Mi Harry -susurró-. Lo siento, lo siento tanto. Por favor perdóname. ¿Por favor? -susurró suplicantemente contra sus suaves labios. Lo besó gentilmente, odiando cuando el joven se tensó y trató de apartarse bruscamente de él. Rabastan sostuvo a Harry tan quieto como pudo, mientras lo besaba desesperadamente. Harry intentó nuevamente retorcerse en el agarre del mago de más edad pero Rabastan insistió. El joven de ojos esmeralda cerró sus ojos apretadamente, mientras lágrimas escapaban por entre sus cerrados párpados. Rabastan no detuvo su asalto, gruñendo más agresivamente mientras apretaba a su amante aunque el adolescente se encontraba casi apático.
-Harry -rogó-.
Rabastan se mantuvo repitiendo el nombre del joven Gryffindor mientras colocaba besos sobre la cara y labios del adolescente. Apretó a Harry contra la pared más cercana, e internamente suplicó a las deidades que su amante respondiera de alguna manera, no importaba si era golpeándolo o maldiciéndolo; cualquier cosa era mejor que su apatía. Rabastan envolvió sus manos alrededor de la cintura de Harry y las fue levantando hasta llegar al cuello, donde acarició suavemente su clavícula y cuidadosamente empezó a desabotonar su camisa.
Los ojos verdes se abrieron bien anchos y el Mortífago sostuvo su mirada.
-¿Qué estás haciendo? -demandó-.
-No voy a perderte -le dijo Rabastan-. Me niego a perderte.
-Deten esto -fue la susurrada replica-.
-No puedo. No quiero dejarte -respondió Rabastan entre susurros. Estas susurrantes palabras hacía su conversación privada, aunque no hubiera un sola alma más en esa casa abandonada. -Eres mio, mi Harry. Todo mio. No me pidas que te suelte, o que te deje solo, porque no puedo. Soy demasiado débil para hacer eso.
Uno sollozo escapó de la garganta de Harry y las manos de Rabastan se detuvieron.
-¿Harry? -fue doloroso decir el nombre del joven-.
El Gryffindor movió su cabeza e incluso mientras sus lágrimas caían se paró en punta de pie y gentilmente rozó sus labios contra los de Rabastan. El Mortífago respondió inmediatamente, abrazando el delgado cuerpo contra él y devolviendo el beso acaloradamente.
-No te dejaría ir por nada ni por nadie en este mundo -declaró Rabastan-.
Harry estudió la cara de su amante, mientras una mano apretaba la espalda de su túnica de Mortífago y la otra trazaba el pálido y aristocrático rostro. Besó al hombre otra vez, esta vez con más fuerza y Rabastan se lo devolvió con igual calor y furor. Manos trazaron cuerpos vestidos y pronto las túnicas seguidas por zapatos, pantalones y camisas cayeron al piso. Ambos hombres estaban desesperado por tocar al otro tanto como fuera posible. Cuando estuvieron piel a piel Rabastan sintió un alivió imposible de describir. Ahora sus manos estaba en la cadera de Harry, agarrando la delgada cintura del adolescente tan fuerte como fuera posible, buscando comprobar que el adolescente aun estaba con él. Inclinándose besó el camino por el pecho del mago más joven, intercalando besos y mordidas en su piel. Las manos de Harry lo detuvieron, y lo acercaron hacía el adolescente de ojos verdes para así este poder marcar el cuerpo de su amante. Ellos cayeron al suelo, la figura de Rabastan cubriendo la pequeña forma de Harry completamente. Rabastan mantuvo la mirada del adolescente como él otro hizo con la suya, ninguno de los dos queriendo dejar al otro fuera de su vista.
Harry se agarró del otro hombre, temiendo que desapareciera. Su mente le estaba gritando que se detuviera y su parte lógica sabía que si realmente no quisiera eso Rabastan pararía. Verdaderamente creía en lo que le había dicho el mago de mayor edad sobre que realmente lo quería y cuidaba de él. Incluso siendo un Mortífago no le había dado la espalda como sucedería con la mayoría de los seguidores de Voldemort. Su conciencia seguía quejándose sobre lo erróneo del acto. Aquí estaba Harry, desnudo y tendido a merced de un hombre que había sido un asesino condenado por numerosos crímenes, el mismo hombre que había arruinado la vida de su mejor amigo. Y aun así todo lo que Harry quería era sentir más de Rabastan, estar más cerca de ese hombre que le había mostrado que era el amor y la lujuria, y le había adorado por días y noches, a él Harry, no al maldito Niño-Que-Vivió.
-Una palabra de ti -susurró Rabastan-. Solo una y me detendré -le dijo incluso aunque su rostro batallaba por demostrara el esfuerzo que le causaba pronunciar esas palabras-.
Harry le ofreció una tierna sonrisa y le incitó.
En ese momento Rabastan se transformó en un hombre desesperado. Besando a Harry otra vez, usó su lengua para volver loco al adolescente mientras los movía hacia el sillón más cercano. Rabastan se sentó y empujó a Harry hacía su regazo, con el adolescente mirando en la misma dirección que él. Luego volvió a besarlo mientras usaba sus dedos para prepararlo. Harry se retorcía en su regazo, y gemía en su boca. Uno de los brazos del adolescente estaba doblado en un incomodo ángulo para así podía sostenerse de su amante. Parecía que ninguno de los hombre podía mantener sus manos lejas de sus cuerpos.
-Harry...
-Hum...
Rabastan susurró un hechizo que para Harry se había vuelto más familiar que el "Expelliarmus" y el adolescente sintió como su amante jugueteaba con su entrada.
-¡Ugh, no juegues conmigo!
El sangre pura soltó una risita. Entró en su amante fácilmente y se quedó quieto por un momento, disfrutando de los maullidos de placer de Harry que luego se transformaron en quejidos de necesidad. Rabastan envolvió su mano derecha alrededor del duro miembro de Harry y la empezó a mover de arriba a abajo mientras que con la otra sostenía al adolescente. Pronto Harry se encontró jadeando. El placer aumentaba y él no quería más que encontrar el alivio cuando sintió a Rabastan repentinamente salir de él.
-N... No -protestó Harry-.
-Shh -susurró el otro hombre. Empujó a Harry contra el sillón, y envolvió un brazo alrededor de su espalda y nuca mientras que con el otro sostenía uno de los sedosos muslos del adolescente. Sus ojos se encontraron y Rabastan se posicionó entre las separadas piernas del adolescente antes de volver a deslizarse dentro de Harry. La respiración del mago de ojos verdes se dificultó.
-Quiero ver tu cara esta noche -le dijo Rabastan. Empezó a deslizarse suavemente dentro de Harry.
-Esta bien -susurró Harry. Él también mantuvo sus ojos en su amante.
-Quiero... -la respiración de Rabastan se trabó, y descansó su cabeza contra la de Harry por un momento-.
-Lo sé.
El cuerpo de Harry se apretó a su alrededor y Rabastan se estremeció.
-Eres mio -susurró el Mortífago-.
-Tuyo -acordó el adolescente-.
Rabastan continuó moviéndose sobre Harry hasta que su cuerpo llegó al límite. Harry llegó primero y Rabastan lo siguió poco tiempo después, cayendo cansadamente sobre él. Por un momento sus mezcladas respiraciones y quejido del sillón fueron los únicos sonidos en la sala. Después de que normalizó su respiración, el mayor de los dos se movió hacia un lado, arrojando una pierna sobre Harry y descansando su cabeza en el delgado hombro de su amante.
-¿Rabastan?
-¿Hm?
El adolescente tomó una profunda respiración y luego la dejó salir, agitando el cabello de Rabastan. El mago de más edad entendió mientras se recostaba tan cerca al Niño-Que-Vivió que el joven debía de tener un millón de preguntas para él, y todas en la punta de su lengua. El dolor y la tristeza aun estaba ahí, todo lo que tenía que hacer era mirar esos únicos ojos verdes. Pero Rabastan quería al menos por esta noche pretender que solo era otro mago enamorado, y que no había una guerra o política que le molestar, solo eran ellos.
Rabastan sintió a Harry tiritar y estuvo tentando a arrojar una sabana sobre ellos y así poder tomar una última siesta. Pero todos sus pensamientos racionales fueron seguidos por el recuerdo de que esta podía muy probablemente su última noche juntos. Esto no sería como en el verano, que habían partido por caminos diferentes casi sin saber nada uno de otro. Esta vez no sería tan simple de ignorar. Esto también significaba que la próxima vez que se vieran fácilmente podía significar la muerte para uno de ellos.
Esos oscuros y tenebrosos pensamientos estimularon a Rabastan. Besó suavemente el hombro de Harry, luego usó sus dientes para marcar el punto.
-Hey -susurró el adolescente adormiladamente-. ¿Estas marcándome?
Rabastan lo besó en sus labios. -Otra vez -le dijo a Harry mientras se presionaba contra el adolescente-. Te quiero otra vez.
Harry asintió, el entendimiento brillando en sus ojos. Empujó a Rabastan hacía él y lo besó mientras lentamente empezaba a restregar su cadera contra el cuerpo del mago de más edad. No había tiempo para preguntas o cualquier otra conversación, explicación o disculpa.
-Harry...
-No lo digas.
-Yo... -realmente quería dejar salir sus sentimientos-.
-Lo sé -los ojos verdes brillaban de lágrimas-. No lo hagas.
Rabastan asintió.
Dolería mucho más si esas palabras fueran dichas, entonces ellos sería algo más permanente y esto sería inútil. Rabastan trató de alejar todos los oscuros pensamientos que le rondaban. Por ahora solo eran él y Harry. Al menos tenían esa noche y hasta el amanecer para estar juntos. Después de eso se revolcaría en sus sentimientos por cuanto tiempo deseara. Ahora, solo le diría adiós a la única persona de quien se había enamorado, y probablemente el último.
Hola que hay? Aquí hay otra actualización aunque debería estar estudiando para mi parcial de física. Espero que les guste y dejen reviews.
