Título en inglés: A Winter´s Reprieve

Título en español: Un Respiro de Invierno

Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)

Resumen: el verano ha terminado. Harry vuelve al colegio y Rabastan está con Voldemort. Secretos son descubiertos, máscaras caen y Harry ve las consecuencias de su romance de verano.

Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange

Autor: enchanted nightingale

Derechos: los personajes de los libros de Harry Potter no me pertenecen y tampoco lo hace la historia.


Albus Dumbledore a menudo sufría de insomnio. Todos los años de responsabilidades que había reunido sobre sus hombros le hacían tener una mente muy ocupada. Y todo el desorden de su oficina no era nada comparado con el desorden que había en su cerebro. Esa también era una de las razones por la cual parecía tan distraído y poco serio cuando la situación no implicaba mayor seriedad. Y las contraseñas inspiradas en caramelos eran un gran ejemplo. ¿Por qué inventar frases elaborados o palabras raras? Incluso si se olvidaba de su propia contraseña fácilmente podía adivinarla ya que usaba el nombre de su dulce favorito del mes, ¡difícil olvidar eso!

Una noche como esas, mientras vagaba por los pasillos infinitos y a menudo engañosos del castillos, Albus escuchó un sonido con el cual estaba familiarizado. Un niño llorando. Odiaba cuando los niños a su cuidado, no importa quien fueran, sufrían. Curioso y alarmado siguió el sonido de sollozos amortiguados hasta llegar a la estatua de la vieja bruja de un solo ojo (la guardiana del pasadizo secreto a Honydukes). Allí no había nada, pero cuando movió su cabeza sus lentes encantados pudieron distinguir un contorno plateado.

Una capa de invisibilidad, se dió cuanta alarmadamente. Y había un solo alumno que tenía una capa de invisibilidad que parcialmente podía oscurecer el cuerpo a pesar de los lentes encantados.

Con sus articulaciones protestando Dumbledore se arrodilló al lado de la acurrucada e invisible figura.

-¿Harry? -susurró suavemente el viejo mago. No había retratos en esa parte pero uno nunca podía estar completamente seguro de su privacidad.

Hubo un hipido ahogado y la tela con apariencia de agua cayó, revelando una mata de desordenado cabello muy familiar. Ojos de bordes rojos miraron fijamente a ojos azules.

-¿S... Señor? -tartamudeó Harry. Su voz sonaba completamente rota.

Albus se alarmó. -¿Qué sucedió, mi niño? -preguntó-.

Eso puso al adolescente a llorar, no es que previamente hubiera parado.

El director tomó al adolescente en sus brazos y lo meció gentilmente como había hecho muchos años atrás, cuando Lily le había introducido por primera vez al niño. Cuando el adolescente estuvo lo suficientemente compuesto para contestar, Dumbledore volvió a hablar.

-¿Qué te sucedió mi niño? ¿Alguien te atacó? -preguntó desesperadamente-.

Hubo un corto silencio desde el final del llanto, durante el cual el adolescente había estado muy tranquilo, hasta que dejó escapar la respiración que estaba conteniendo y dió un corto asentimiento. Aunque no se relajó.

Dumbledore se preocupó con eso. Tenía que llegar al fondo de esto y su mente empezó a ir por caminos oscuros cuando lentamente fue viendo la camisa medio arruinada que vestía el mago de ojos verdes. Si alguien había asaltado al chico tendría mucho que pagar.

-Vamos muchacho, levántate -susurró suavemente, usando sus sorprendentemente fuertes brazos para levantar al niño-.

Harry lo hizo, con su cuerpo moviéndose automáticamente. Luego Albus nuevamente lo cubrió con la capa mientras empezaban a caminar hacia su oficina. La última cosa que necesitaba era que alguien de los retratos viera a Harry en el estado en que se encontraba. Como el director solo podía controlar parcialmente el castillo. Mientras que los retratos le respetaban e incluso les agradaba, podían tener lengua suelta, especialmente cuando se emborrachaban.

La caminata hacia su oficina fue una de las más largas que Dumbledore había tenido que hacer. Rápidamente murmuró la contraseña y urgió al chico a subir las escaleras. Una vez dentro de la oficina él lanzó un hechizó para congelar los retratos de los anteriores directores y directoras de la institución para tener un poco de privacidad, antes de quitarle la capa de invisibilidad a Harry. A una luz apropiada el adolescente lucía peor. Tenía moretones en el cuello y las muñecas. Los labios estaban hinchados y el inferior lucía lo que parecía un mordisco. A la camisa que Harry vestía le faltaba botones. Los jeans estaban cerrados pero el botón se encontraba desabotonado. Y esos maravillosos y únicos ojos verdes lucían destrozados.

-Harry, siéntate aquí -Albus guió al chico hacía una silla después de haberle puesto una encanto para hacerla extra-confortable-.

Mientras tanto Fawkes había sido despertado de su sueño y ahora observaba a los dos humanos con lo que posiblemente podía ser interpretado como preocupación.

-¿Harry, necesito preguntarte esto, si muchacho? -Albus usó una voz muy suave para hablar con el adolescente-. Fuieste... -tragó duramente-. ¿Fuiste atacado?

-No -replicó suavemente el adolescente-.

El mago de ojos azules tragó, no queriendo esperanzarse. Las negativas no eran raras en casos como esos.

-¿E... Estas seguro? Necesito saber para ayudarte -y a quien maldecir, pensó mentalmente Albus-. Háblame mi niño, por favor -pidió el viejo mago. Tenía que ser fuerte y no podía quebrarse. El chico le necesitaba.

Lentamente, Harry levantó la vista y miró a Dumbledore. Abrió su boca y en un primer momento ningún sonido salió de ella, antes de soltar una cosa que confundió al otro mago.

-¡Merlín, que he hecho!

-¿Harry?

-Yo no sabía. Tiene que creerme. Al principio no sabía.

Dumbledore estaba perdido.

Fawkes dejó salir un trinído y agitó sus alas, dejando su percha para aterrizar en el regazo de Harry. El chico miró sorprendido al fénix y el pájaro de fuego inmortal dejó salir unos pocos trinídos más, calmando los agobiantes nervios de Harry y la propia preocupación del director por un momento. Cuando el canto de Fawkes terminó, el Gryffindor tomó una profunda respiración.

-¿Señor?

-¿Sí Harry? -preguntó Albus con voz preocupada-.

-Yo -comenzó el adolescente peor luego se ahogó. Sus dedos apretaron sus bíceps y luego los soltaron, dejando caer sus manos flacidamente de sus brazos por primera vez desde que Dumbledore lo había encontrado acurrucado al lado de la estatua.

-Tómate tu tiempo -le dijo el viejo mago en una suave voz-. Yo... ¿Necesitas un Caldo Calmante?

Harry movió su cabeza. -Yo... ¿Usted sabe que conocí a alguien en Francia?

-Sí, Harry.

-Él era más grande que yo.

-Se eso también muchacho. ¿Él... te lastimó?

Harry se ahogó y Dumbledore tuvo que luchar para mantener su magia calmada. Si ese tipo había forzado al adolescente a algo entonces él iba a localizarlo y demostrarle porque había sido capaz de vencer a un Lord Oscuro como Grindelwald.

-Él no me lastimó -finalmente admitió el mago de ojos verdes-. Al menos no físicamente.

Albus fue capaz de relajarse un poco. Entonces Harry no había sido asaltado sexualmente. Ahora podía respirar y hacer algo para ayudar al adolescente.

-Háblame mi niño.

-Usted me odiará -dijo Harry entrecortadamente-.

-Oh, niño. Odiar es una palabra muy fuerte. Solo he odiada a una persona en mi vida y puedo jurarte mi niño, que nunca te odiaría. Te juro eso Harry.

Y con eso el adolescente juntó el coraje que hizo la historia derramarse de sus labios.

Por primer vez, el sabio y viejo Director de Hogwarts fue dejado literalmente sin palabras. Solo después de que Harry fuese arropado en una de las habitaciones de invitados (porque Albus no dejaría que el adolescente volviese a su dormitorio en el estado que estaba), Dumbledore fue capaz de reflexionar sobre lo que había escuchado.

Rabastan Lestrange y Harry Potter.

Harry Potter y Rabastan Lestrange.

Eso sonaba mal no importaba como lo escuchara.

La bella y la bestia.

El inocente y el asesino.

Una pareja muy improbable unida por el destino y el azar. La vida era tragicamente cómica en circunstancias como estas. Albus lo sabía. Esto le había sucedido a él. Después de todo, Albus Percival Wulfric Dumbledore y Gellert Grindelwald solo podían ser descritos hoy en día como enemigos mortales, cuando años atrás ellos habían sido mucho más. Dumbledore no le había mentido a Harry. Solo había odiado a una persona en su vida, y no era a Tom Riddle o Voldemort, el hombre en el que el huérfano se había convertido. Y estaba en la cierto al decir que nunca odiaría a Gellert, a pesar de que su relación había terminando con la muerte de su hermana y el enojo de su hermano. Albus solo se había odiado a si mismo y en lo que casi se había convertido.

Fawkes dejó salir un trinído, sacando a Albus de sus pensamientos antes de que estoy se volvieran más oscuros y depresivos.

-Me disculpo mi amigo -le dijo el viejo mago al fénix-.

El pájara de fuego chasqueó su pico. Y Dumbledore lo tomó como una reprimenda.

-El amanecer esta a solo tres horas mi amigo pero trataré de descansar -prometió Albus-.

Y se levantó para hacer eso, incluso sabiendo que no cerraría sus ojos por el resto de la noche.


La estufa del N°12 de Grimmauld Place se encendió ese mañana, y Sirius y Remus levantaron la cabeza de sus desayunos.

-¿Qué hora es? -preguntó Remus-.

-Es demasiado temprano para hacer llamadas sociales -replicó el último hombre Black-.

Sirius se levantó y caminó hacia la estufa donde se agachó. Una cabeza barbuda apareció en el fuego.

-Director -exclamó el fugitivo de Azkaban-.

-Bueno día Sirius, mi niño. ¿Quién más está en la cocina contigo?

-Solo Remus -replicó Sirius-. Solo estamos nosotros en la casa.

El hombre lobo se unió a su amigo agachándose frente al fuego. -Buen día señor.

-¿Sucedió algo malo? -preguntó Harry-. ¿Es sobre Harry?

-Sirius, no seas atropellado.

-Remus -interrumpió Dumbledore al hombre asustado-. Me temo que Sirius está en lo correcto. Sucedió algo con Harry.

Inmediatamente los dos hombres se alarmaron.

-¿Qué? -demandó Sirius-.

-Harry descubrió algo la noche pasada que tiene al chico emocionalmente lastimado. Es un muchacho fuerte y creo que se recuperará -les dijo Dumbledore-. Quiero decirles esto porque estará un poco triste por un tiempo y puede que no quiera hablar sobre eso. Él está demasiado avergonzado para mencionarles esto pero no quiero que ningún rumor llegue a ustedes y los preocupe.

-Mi corazón volvió a su lugar -Sirius dejó salir una respiración-.

-Gracias por decírnoslo señor -le dijo Remus al viejo mago-.

-No te preocupes mi niño. Pero ya tengo que irme.

-Por supuesto señor -dijeron los dos Gryfinndor a la vez-.

La cabeza del director desapareció de la estufa y el fuego murió.

-¿Le crees? -preguntó Remus-.

-¡Claro que no! Algo serio esta sucediendo pero creo que no mintió al decir que Harry no quería discutir sobre por el momento -Sirius se levantó suavemente, haciendo una mueca cuando sus articulaciones sonaron-.

-¿Esperamos a que Harry venga primero a nosotros? -dijo entonces el hombre lobo. Él también se levantó, pero con más facilidad que su amigo de la infancia.

-Exactamente.


Hogwarts


Neville estaba empezando a preocuparse.

Desde el ataque a Ottery St. Catchpole las cosas habían cambiado. Rápidamente se las habían arreglado para salir del fuego cruzado y siguiendo las instrucciones de Harry habían ido a un lugar seguro. Después de eso por un tiempo habían perdido de vista al mago de ojos verdes. Esas horas habían sido la parte más inquietante del día de Neville y Luna. Los dos amigos se habían quedado con Xeno en la casa de los Lovegood y a la mañana siguiente habían vuelto al castillo, solamente entonces escuchando de parte de McGonagall que Harry estaba bien. Habían arribado a través de la oficina de Dumbledore, el director también estaba allí y les había informado que Harry se había unido, no importaba el poco tiempo en que lo había hecho, a la pelea y que era de esperarse que actuara un poco raro. Neville había tomado con el corazón la advertencia que le dieron los dos profesores y Luna había decidido ser comprensiva y no abrumar a Harry; sabían que odiaba ser presionado o tratado con lástima.

Eso había sido hace tres noches atrás.

Para Neville el significado de esa primera noche tras la vuelta de Harry a Hogwarts luego del ataque del Señor Oscuro no había pasado desapercibida, pero el adolescente aun no podía conectar todas las pistas. Tampoco se le podía preguntar nada a Harry si este se mantenía evitándolo. Y él estaba haciendo esto de una manera tan magistral que Neville casi quería felicitarlo. No lo evitaba físicamente; solo evitaba encontrarse con su mirada. Aún hablaban, hacían los deberes juntos y tomaban las comidas en el Gran Salón pero de alguna manera una pared se había formado entre los dos, y el adolescente no sabía que hacer o como aproximarse a Harry para tratar sobre esto.

Fue ese día cuando Luna vino a la mesa de Gryffindor, donde Neville se encontraba sentado solo ya que Harry había huido de la sala tras comer como un pajarito. Luna agarró una de las manos de Neville y tiró de ella.

-¿Luna?

-Necesitamos hablar o los Wrackspurts se meterán con nuestro Nargle favorito y eso sería realmente malo.

Neville balbuceó pero permitió que la bruja de Ravenclaw lo dirigiera. No fueron muy lejos, solo lo suficiente como para llegar al primer salón libre y en cual Luna los encerró. Neville estaba un poco desorientado y más que un poco alarmado por su comportamiento. Ella actuaba raro, y considerando a Luna eso significaba que... Bueno, Neville aun tenía que averiguar que significaba.

-Esto tiene que parar. Nosotros tenemos que hacer que pare -declaró la adolescente rubia-.

-Trataré de adivinar y diré que estas hablando sobre Harry -le dijo Neville-.

-Por supuesto que estoy hablando sobre Harry -replicó Luna-. ¿Quién más tiene esa gran cantidad de Nargles?

-Correcto -asintió Neville-. Esta bien, aunque ha estado evitándome. ¿Cómo vamos a poder hablar si no me mira?

-¿También te ha estado evitando?

-Sí, ¿por qué? ¿Quieres decir que también te ha estado evitando?

Luna asintió-

-¿Qué esta sucediendo? -preguntó Neville-.

La bruja se encogió de hombros. -Eso es lo que necesitamos preguntarle a Harry.

-Luna, estamos yendo en círculos. ¿Cómo vamos a hacer eso?

-Preguntándole.

-Dijiste eso antes pero aun no me da una idea de como.

-León tonto, necesitas una Ravenclaw para que haga tus planes.

Neville la estudió. -¿Realmente disfrutas dando ideas poco precisas, no?

Luna solo le dió una sonrisa tranquilizadora.


Y un capítulo más nos vamos acercando a la parte más emocionante: el embarazo de Harry, las contradicciones y angustia de Rabastan y una historia secreta y prohibida entre Rodolphus y Sirius. Espero que les guste y dejen reviews. Kiss Purple gremlin.