Título en inglés: A Winter´s Reprieve

Título en español: Un Respiro de Invierno

Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)

Resumen: el verano ha terminado. Harry vuelve al colegio y Rabastan está con Voldemort. Secretos son descubiertos, máscaras caen y Harry ve las consecuencias de su romance de verano.

Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange

Autor: enchanted nightingale

Derechos: los personajes de los libros de Harry Potter no me pertenecen y tampoco lo hace la historia.


Hedge End normalmente era un lugar tranquilo. Estaba cerca de la Reserva Galesa de Dragones, la única activa en Reino Unido. Las tierras a su alrededor sostenían las casas de alrededor de sesenta controladores de dragones, sus familias y unos pocos negocios. De cualquier forma, las personas ahora estaban asustadas. Mientras que actualmente sería un suicidio para Voldemort atacar las tierras exteriores a la reserva de dragones, y muchos más la zona interna, la Orden se encontraba en el área, chequeando todo por si acaso. Ojo-loco y Hestia Jones estaban conversando con un par de controladores. Remus se encontraba a un lado, con un gran perro sentado a sus pies.

-Aún no puedo creer que atacaron Ottery St. Catchpole -murmuró Remus-.

El perro gruñó un poco, haciendo a Remus sonreír suavemente.

-Sí, tu siempre estas gritando a los cuatro vientos cuan locos están Voldemort y sus seguidores -comentó el hombre-lobo-.

El perro ladró.

-¡Padfoot! -susurró Remus derrotadamente-. No ladres fuerte. Sabes que necesitamos ser discretos.

El gran can gimió un poco y bajó la cabeza. Luego volvió sus ojos oscuros hacia Remus.

-No me mires así -amonestó el hombre-lobo-. Harry puede hacerlo perfectamente en forma humana, Merlin nos ayude si su forma animal es algo lindo y tierno. Tu en tu forma usual eres malo en ello, ser un perro no significa que necesariamente puedas hacer los ojos de cachorrito.

El perro dejó caer su acto y se paró en todas sus patas, observando el área una vez más. Su nariz tembló y Remus supo que había capturado una esencia.

-¿Qué esta mal? -preguntó Remus, deseando interiormente estar más cerca a la luna llena para así poder decir que estaba mal. Antes de que pudiera darse cuenta que estaba sucediendo el perro su fue y él quedó parado allí, maldiciendo a su mejor amigo por actuar de forma tan temeraria.


Rodolphus tironeó su largo cabello, haciendo una mueca ante el color.

Es la última vez que dejo a Narcissa ayudarme a disfrazarme, murmuró Rodolphus para si mismo. Todo esta misión era una completa locura. Un ataque a la reserva de dragones, cualquiera fuera, era la insanidad en su mayor expresión. Aun estaba dudoso del objetivo del Señor Oscuro con esto tan pronto tras Ottery St. Catchpole.

Ya estaba harto de toda la situación y estaba por Aparecerse cuando una familiar firma mágica capturó sus sentidos.

-No puede ser... -murmuró, cuando un gran perro entró en su visión, una sonrisa se difundió por la cara de Rodolphus-.

Le hizo un guiño al perro y con su manó señalo un callejón cercano. Una rápida idea se estaba formando en su mente y cuanto más pensaba en ella más le gustaba.

Llegando al callejón quitó el hechizo que ocultaba sus rasgos.

-Hola Siri -dijo, suavemente se dió vuelta y vio al perro volverse un humano sin ningún esfuerzo-.

-Tu...

Rodolphus sonrió. -Yo.

Sirius gruñó.

Lestrange inclinó su cabeza hacia un lado, estudiando al hombre del que había estado tan cerca pero aun así tan lejos. El tiempo había sido más bondadoso que la vida con los dos.

-Luces delicioso -le dijo Rodolphus-.

-No pruebes tu encanto conmigo -gruñó Sirius. Estaba toqueteando su varita en el bolsillo. La única razón por la que aun no la había sacado era porque Rodolphus aun no había sacado la suya.

-Realmente luces bien Siri -comentó Rodolphus-. ¿Cómo es la vida para ti fuera de Azkaban?

-Como si a un bastardo como tu le importara -escupió Sirius-.

-¿Recibiste mi regalo de Yule? -preguntó Rodolphus-.

Sirius apretó los labios, negándose a contestar.

-Si recuerdo bien, esos eran tus chocolates favoritos -presionó Rodolphus-.

-Un montón de cosas fueron -murmuró Sirius-.

Rodolphus cerró la distancia entre ellos, volviéndose peligrosamente cercano al último hombre Black.

-¿Aun estoy entre tus cosas favoritas? -preguntó astutamente-.

Sirius se agitó ante la pregunta. -Nada de eso es de tu maldita importancia.

-Tu aun eres mi favorito.

-¡Te casaste con mi prima! -siseó Sirius-.

Rodolphus sonrió, algo de su enojo había penetrado su calmada fachada. -Y aun así continuaste embelleciendo mi cama por las noches.

Sirius gruñó y trató de golpear físicamente al otro mago pero Rodolphus ya estaba preparado para eso. Ellos pelearon por un rato, cuidadosos de no hacer una conmoción al gritar y de no atraer la atención. Gradualmente los golpes se volvieron toqueteos y las manos que tironeaban de la ropa ahora acercaban a los dos magos que habían bloqueado sus labios y compartían un duro beso. Sirius mordió viciosamente a Rodolphus, sonriendo arrogantemente cuando el otro hombre rompió el beso y luego lamió su labio para saborear la sangre. Lestrange no dijo nada sobre eso, solo empujó a Black contra él y lo volvió a besar, hasta que Sirius estaba recostado contra un edificio y Rodolphus estaba libre de hacer un festín en su boca.

Cuando ambos estuvieron sin respiración se separaron. Rodolphus agarró el largo cabello de Sirius y lo tironeó duramente; haciendo al Animago perro mirarlo.

-Tu sabor es aun el mismo -comentó Rodolphus-. Solo puedo preguntarme si tu cuerpo aun se siente de la manera en que solía hacerlo, tan receptivo, necesitado y escandaloso.

Sirius golpeó su pecho lo suficiente fuerte como para lastimarlo pero la acción aun no forzó a Rodolphus a retroceder.

-Para de forcejear amor -susurró Rodolphus-.

-No soy una dócil muñeca con la cual puedas hacer lo que quieras -le advirtió Sirius con voz peligrosa-.

-Esa es la mitad de la diversión -le informó Rodolphus y Sirius trató de no sonreír. El peligro, la aspereza y el límite con la violencia era lo que los había mantenido gravitando uno al rededor del otro desde sus años en el colegio hasta después, cuando las guerra alcanzó su apogeo. Su aventura amorosa con Rodolphus había sido una de las razones por las que Sirius había declinado ser el Guardián Secreto de James y Lily.

-¡Padfoot!

La voz de Remus rompió la burbuja alrededor de los dos magos. Rodolphus robó un duro beso de Sirius, haciendo a Black retorcerse y gritar cuando, como venganza por el temprano ataque del otro, lo mordió a propósito lo suficiente como para hacerlo sangrar. Luego Rodolphus hizo un show al lamer la sangre y acariciar el corte con su lengua.

-Piensa en mi esta noche -le dijo Rodolphus antes de Aparecerse y dejar detrás un lívido Sirius-.

-¡Maldito bastardo! -siseó Sirius. Trató de detener los temblores que recorrían su cuerpo. Honestamente el Animago había suprimiendo el efecto que el otro hombre causaba en é mientras estaba en Azkaban; no había oportunidades de ponerse caliente con los Dementores alrededor. Pero ahora su cuerpo había sido afectado por la proximidad.

-¡Padfoot! -gritó Remus-.

Sirius hizo un mueca. Si Remus tropezaba con él luciendo así habría preguntas y Sirius no estaba listo para que esa lata de gusanos fuera abierta. Se volvió a transformar en Padfoot y fue a encontrarse con el hombre-lobo.


Rodolphus fue el primero en ser despedido del la presencia del Señor Oscuro tras su reporte de paradero de Igor Karkaroff y su obviamente editado reporte sobre las protecciones de la Reserva Galesa de Dragones. Había hecho más progresos con Karkaroff de los que le había dicho al Señor Oscuro pero Rodolphus tenía planes y el otro hombre tenía que permanecer vivo por un tiempo más.


HEY volví, hacia tiempo que no traducía esta historia pero aquí tienen un capítulo más, por mi parte este es uno de mis favoritos, espero que lo disfruten y si les gusta lo suficiente dejen un review.