Título en inglés: A Winter´s Reprieve

Título en español: Un Respiro de Invierno

Esto ocurre durante el 5° año de nuestro querido Harry (te queremos Ry)

Resumen: el verano ha terminado. Harry vuelve al colegio y Rabastan está con Voldemort. Secretos son descubiertos, máscaras caen y Harry ve las consecuencias de su romance de verano.

Parejas: Harry Potter/Rabastan Lestrange

Autor: enchanted nightingale

Derechos: los personajes de los libros de Harry Potter no me pertenecen y tampoco lo hace la historia.


Era un día típico para Harry. Se despertó, corrió hacia el baño antes de cualquiera de sus compañeros lo hiciera, y gastó una gran cantidad de tiempo familiarizándose con el inodoro mientras vaciaba todo el almuerzo y cena que había logrado come el día anterior. La nueva rutina había empezado hace dos semanas y aun no terminaba, Harry se la atribuía al estar perturbado y estresado. Después de todo, últimamente habían pasado un montón de cosas. Ya no tenía un amante o novio, y ya no tenía un mejor amigo en Neville. Luna era la única constante en su vida y sentía que si cometía un nuevo error también la iba a perder a ella.

Esa mañana fue como cualquier otra mañana antes de esta. Pasó diez minutos en baño vaciando su estómago y otros veinte tratando de ponerse presentable antes de ir a clase. Se encaminó hacia el Gran Salón para el desayuno forzándose a comer un poquito de todo lo que pudiera, lo cual no era mucho, antes de levantarse e ir a clases como debía. Solo que ese día su rutina se rompería y estaría agradecido por ello.


Neville nunca había estado más sorprendido que el día en que había escuchado la confesión de Harry.

Su mente había quedado completamente en blanco. El completo asunto era algo que sobrepasaba su más grande imaginación. Después de que Harry finalizara la historia y se fuera, él había permanecido en el lugar por un largo tiempo. Y Luna había permanecido a su lado, sosteniéndolo, y meciéndolo como a un bebé. Cuando la primera impresión había pasado Neville se había encontrado avergonzado por la situación en que se encontraban y había tratado de alejarse para recomponerse pero Luna lo había agarrado, rehusándose a ser alejada.

-Eso es para lo que son los amigos -le había dicho Luna-.

Y esa frase había permanecido acechándolo, casi burlándose de Neville.

Al rededor de una semana estuvo pensando en eso. Y Harry le había dado un montón de espacio. Tanto que incluso los otros Gryffindor notaron que algo estaba sucediendo ente él y Harry. Ron Weasley incluso había tenido el atrevimiento de pedirle una explicación. Neville le había dado un puñetazo, recibiendo como recompensa por su acción una detención con McGonagall, pero al heredero Longbottom eso no le importaba. Hermione Granger había sido la segunda en aproximarse, luciendo preocupada y tratando de ayudar. Esta vez había sido con Luna y la pequeña Ravenclaw le había dicho claramente a Hermione que eso no era asunto suyo.

-Para de ser tan entrometida -le había dicho Luna a Hermione-. Harry no te habla y ¿piensas que Neville lo hará? Harry no es asunto tuyo, Neville no es asunto tuyo y la relación entre ellos no es asunto tuyo. Así que ocúpate solo de lo tuyo. Tu dejaste de ser amiga de Harry. Ahora no actúes como que estas preocupada porque eres una pésima actriz.

Hermione había corrido con las mejillas de quemando de la vergüenza y la cabeza hacia abajo.

Harry había estado cerca y los había mirado tanto a ella como a Neville agradecidamente, aunque no había hecho ningún movimiento para aproximarse a Neville. El heredero Longbottom sabía que él aun pasaba tiempo con Luna, y nunca la haría elegir, pero el mago de ojos verdes prefería la compañía de su lobo por encima de todo.

Luna indirectamente le había hablado a Neville de Harry. Habían estado pasando el tiempo en el lago. Éste estaba congelado hasta cerca de la orilla pero sabían que era mejor no pisarlo ante el riesgo de que se quebrara. Así que habían estado alimentando algunos pájaros salvajes, como gorriones y herrerillos, cuando Luna había sacado el tema de Harry.

-Él no hará el primer movimiento -le dijo la Ravenclaw a Neville-. Siente que te traicionó y que no debe estar a tu alrededor si su presencia puede ofenderte.

-Pero él nos dijo que no sabía...

Luna lo miró cuando Neville se detuvo.

-Él no sabía -repitió el Gryffindor-. Él no sabía que su Rabastan era el mismo tipo que atacó a mis padres.

Él no vió la sonrisa orgullosa de Luna.

-No sabía nada y aun así se culpa por algo de lo que yo no lo hago.

-Pero Neville -le dijo Luna amablemente-. Harry no sabe que tu no lo culpas.

Eso hizo que el Gryffindor se detuviera.

-No lo entiendo -admitió finalmente-.

-¿Realmente necesitas entender? -le preguntó la chica rubia-.

Neville resopló. -No, supongo que no-dijo sonriendo un poco tristemente-.

-¿Dónde crees que podemos encontrar a Harry? -preguntó Luna-.

El otro adolescente frunció el ceño. -Sobre eso... Creo que algo malo le esta sucediendo a Harry.

-¿Qué quieres decir?

-Te lo explicaré.


Era la primera clase de DCAO después del almuerzo y Neville no había conseguido ver a Harry durante el mismo. Él y Luna se habían dividido con la esperanza de que Neville pudiera encontrarlo durante el almuerzo.

Y él había estado en lo correcto. Neville había esto ubicado a Harry viniendo de la dirección en que sabía se encontraban las cocinas, mordisqueando una pedazo de una simple y seca tostada. Casi inmediatamente Neville se preocupó. Él tenía un sueño mucho más liviano que los demás chicos en el dormitorio y se había despertado varias veces con las corridas de Harry rumbo al inodoro. Ahora notó que el adolescente de ojos verdes lucía agotado y pálido, muy pálido. La segunda cosa de la que se dio cuenta fue que Harry había perdido peso y realmente no tenía mucho para perder, él estaba demasiado delgado la mayor parte del tiempo. Naville había notado que algunas cosas habían cambiado cuando a principio de año había vuelto de Francia pero ahora todo el progreso se había ido.

No había nadie más alrededor, aun había tiempo para que los demás compañero de año comieran tranquilos antes de que comenzara la clase de DCAO y Neville sabía que ellos al menos tendrían algo de privacidad. Así que se movió y esperó que no fuera demasiado tarde para repara su relación o nunca se perdonaría a si mismo.

-Harry.

El heredero Potter levantó la cabeza. Sus ojos se enfocaron en Neville y el adolescente trago el pedazo que tenía en su boca antes de bajar su mano sosteniendo el resto de la tostada.

-Neville.

-¿Es demasiado tarde para nosotros, para nuestra amistad? -preguntó Neville-.

-Nuestra... ¿amistad? -Harry lucía perdido-. Yo...

-He sido un poco idiota -continuó Neville-. Enfocando en mi mismo...

-Él prácticamente mató a tu padres. Tu dijiste una vez que hubiera sido considerado de ellos si hubieran acababan con el trabajo -dijo Harry-. Y yo fui y...

-Harry -le interrumpió el otro adolescente-. Tu mismo lo dijiste. No tenías ni idea.

-Pero ahora lo sé -le dijo Harry-. Y no estoy seguro...

La voz del mago de ojos verdes se apagó y Neville notó que los ojos de Harry lucían vidriosos y listos para estallar en lágrimas.

-Neville, yo aún... lo amo -admitió Harry-.

El heredero Longbottom le dió una triste sonrisa. -Sí, fue algo obvio desde el principio.

-Yo no... yo no me arrepiento de amarlo.

-Y no deberías.

-Neville...

-Harry, escúchame. Te enamoraste de un tipo en Francia. Y a ese tipo le paso lo mismo, él debe de haber tenido que amarte si todo lo que nos contaste a Luna y a mi es cierto.

-Lo fue.

-Entonces el realmente te amaba. Eso Harry, no es un crimen. Nunca me sentí traicionado, no realmente. Yo... fue el shock, ¿entiendes? Si yo hubiera venido y dicho que me acosté con ya sabes quien...

Harry hizo un sonido entre una risa y un sollozo. -Yo me habría burlado de ti diciéndote que te gustaba la zoofilia. Él luce horrible.

Neville rió. -Mal ejemplo, lo admito, ¿pero has entendiese mi punto? Tu hubieras estado aturdido, sorprendido.

-Dolido -agregó Harry-.

-Dolido -acordó Neville-. ¿Pero sabes que duele más?

Harry movió su cabeza.

-El pensamiento de perder el primer amigo que he tenido porque soy demasiado egoísta y cobarde como para admitir que lo extraño.

Lágrimas cayeron de los ojos de Harry pero aun así no hizo movimiento para acercarse a Neville.

-Soy un idiota -dijo Harry-.

-No, tu eres un idiota enamorado -le dijo Neville-.

-¿Y por qué eso es mejor?

-No lo es.

Harry rió. -¿Mejores amigos?

-Mejores amigos.

Ellos acortaron la distancia y se abrazaron.

-Aun necesitamos hablar de más cosas -le dijo Harry a Neville cuando volvieron a estar separados, pero más cerca de lo que habían estado en toda la semana-.

-Sí, pero dejemos que pase un tiempo y que todo se estabilice -dijo el otro adolescente-. Creo que nos lo hemos ganado.

-Me gusta como suena eso.

-Ya era el maldito momento -dijo Moody desde el marco de la puerta-.

Harry y Neville se sobresaltaron y giraron.

Su instructor de DCAO rió a carcajadas.

-Saben que ustedes siempre deben... -comenzó Ojoloco-.

Los dos Gryffindor compartieron una mirada.

-...estar vigilantes -finalizaron en conjunto-.

El Auror retirado rió a carcajadas y los adolescentes se estremecieron.

-Ahora adentro -ladró Moody-. Tan pronto como los demás estén aquí podré comenzar la lección. Estarán aprendiendo como conjurar un Patronus. Esa vaca...

-Sapo -corrigió Neville-.

-Eso le queda mejor -agregó Harry-.

Ojoloco resopló. -Sí, lo hace. Ese sapo entonces, honestamente, profesora lamedora de las botas del ministro... al menos lo que podrían haber hecho era mandar un Auror.

Los dos adolescentes escucharon al hombre murmurar bajo su respiración mientras esperaban por la llegada del resto de los estudiantes.


Esa noche durante la cena, Luna fue y golpeó a Harry en la cabeza. El golpe fue más suave que una bofetada e hizo que Harry le sonriera.

-Les tomó más tiempo del necesario -remarcó Luna-.

-Bueno, no todos podemos ser tan inteligentes como tu -le dijo Neville-.

-Lo sé.

-¿Puedes para de sonar tan engreída? -le dijo Harry-.

-Por supuesto que puedo, pero no quiero -le dijo Luna-. Así que, ¿ya no hay más drama entre ustedes?

Neville y Harry se miraron entre ellos.

-No, no hay más drama -acordó Neville mientras Harry a su lado asentía-.

-Bien, pásenme la papas -les ordenó Luna-.

Harry alcanzó el plato y se lo ofreció.

-Sabes, Luna, algunas veces me asustas -le dijo Harry-.

Neville asintió. -A mi también.

-¿Realmente Neville? ¿Eso quiere decir que nunca saldrías conmigo?

A Harry casi se le cayeron las papas de la impresión. ¿Luna estaba diciendo lo que él pensaba que ella estaba diciendo? Viendo su mirada fija y sin parpadear en Neville decidió esperar y ver.

Por otro lado Neville solo podía mirar boquiabierto a la Ravenclaw. ¿Eso era un avance? Sonaba como uno. Pero esta era Luna. Su amiga. Claro, ella era divertida y una buena compañía, se podría decir que incluso una genial compañía. Ella era inteligente, nunca lo sobrestimaba y era demasiado linda como para decirlo con palabras. ¡Ella no podía estar diciendo eso!

-Yo... Luna... Yo...

Harry se aclaró la garganta. -Lo que él quiere decir es que a él también le gustas pero que tiene demasiado miedo de arruinar su amistad contigo, pero creo que una cita podría convencerlo, así que porque no salen en una cita el próximo fin de semana de Hogsmeade, uno sin Mortífagos, ¿hm?

Luna apenas parpadeó ante la respuesta de Harry pero Neville lo miró horrorizado, aun incapaz de utilizar sus cuerdas vocales.

-Bueno, yo acepto -respondió su amiga-. Harry, ¿también me puedes pasar la sal?

-Claro.

Por el resto de la comida Neville miró de uno a otro sin palabras.


Esa misma noche las personas en el dormitorio de Gryffindor se dieron cuenta que el mal tiempo entre Harry y Neville había pasado. Los dos entraron juntos, conversando suavemente y empezaron a estudiar juntos como antes. Esto atrajo un montón de miradas pero nadie se acercó a preguntar. Los gemelos en particular mantuvieron alejado a Ron e incluso a Hermione, y cuando Neville y Harry recogieron sus cosas y se dirigieron al dormitorio de chicos Dean y Seamus mantuvieron un ojo en Ron.

-¿Realmente estamos bien? -Harry le preguntó a Neville. Él se encontraba en el baño, mirando a Neville afeitarse.

-Sí, lo estamos así que detente de preguntar tan seguido, pero para ser sincero estoy aturdido por lo de Luna -Neville le dijo a Harry-.

El mago de ojo verdes parpadeó. -Pensé que te gustaba Luna, quiero decir, te he visto mirándola y sonrojándote...

-¿Lo has hecho? -Neville paró de afeitarse-. ¿Quiero decir realmente hago eso?

Harry rió. -Compañero, ella te trae mal -riéndose Harry dejó a Neville y fue al dormitorio-.

-¿Qué es tan divertido? -preguntó Seamus-.

Neville volvió en ese momento.

-¡Harry! ¡No puedo creerlo! ¿Realmente la miro? -demandó el heredero Longbottom-.

-¿Mirar a quién? -preguntó Dean-.

Ron que estaba mirando a Harry, miró a Neville y por último a los otros dos adolescentes. Parecía querer preguntar pero no estaba seguro de si se suponía que podía hablar o no. Para Harry eso era una gran mejoría en el síndrome "hablar-en-el-momento-inadecuado" de Ron.

-Luna -acordó Neville reluctantemente-.

-¿La chica Lovegood? -preguntó Seamus-.

-Ella es muy linda -comentó Dean-. Algo distraída...

-¿Ella es una Ravenclaw, correcto? -interrumpió Seamus-.

-Sí -replicó Neville-.

-Bueno, todos Ravens son algo así -comentó el irlandés-. El pasado fin de semana de Hogsmeade salí con una de sexto. Ella siempre tenía ideas extrañas en su mente. Ella quiere ser una creadora de hechizos. Era algo rara. En un momento estaba hablándome y al siguiente estaba exclamando sobre una idea. Aparentemente soy inspirador.

Los otros chicos, incluido Ron, resoplaron.

-¡Hey! -les gritó Seamus-. ¡Puedo ser inspirador!

-Él está feliz de haber sido besuqueado -le dijo Dean a los demás-.

-¡Nadie dijo nada sobre un besuqueo! -dijo Neville en pánico-.

Harry rodó los ojos. -¿Puedes relajarte, por favor?

-Estoy relajado.

Fue el turno de Dean de resoplar. -Estas palideciendo.

-Oh -dijo Neville-.

-Mira -dijo Harry-. Solo es una cita. Se juntan como siempre, le hablas como lo hacemos usualmente.

-Pero ella es mi amiga. Una cita la haría mi novia -dijo Neville en pánico-.

-Ella aun puede ser tu amiga -le dijo Harry-. ¡Una cita no significa que seas otro persona! Ustedes seguirán compartiendo las cosas que compartían siendo amigos. Lo que cambiará será la mayor intimidad y los sentimientos entre ustedes. Tener a Luna como novia no la hará parar de ser tu amiga.

-Estoy de acuerdo con Harry -dijo Dean-.

-Ya también -comentó Seamus-. Eso fue algo terriblemente maduro y sabio de ti Harry. ¿Quieres compartir con nosotros chico? ¿También tienes una dama?

-Tuve -murmuró Harry, su humor volviéndose amargo-.

-Lo siento -dijo Seamus haciendo una mueca-.

-Y no fue una dama -agregó Harry-.

-Oh -dijo Dean-. ¿Eres gay?

Harry asintió.

-¿Quieres que lo golpeemos? -ofreció Seamus-.

Harry y Neville se ahogaron por lo dicho, se miraron y empezaron a reírse.

-¡Hey! -protestó Seamus-. ¿Qué es tan divertido?

Pero Harry y Neville estaban riendo demasiado fuerte como para poder contestar. Algunas lágrimas escaparon de los ojos de Harry pero ninguno dijo nada.

Luego, después de hubieran detenido el ataque de risa, Seamus y Dean pidieron para hablar con Harry. Los dos Gryffindors se disculparon con Harry por un montón de cosas. Esto fue muy emocionante para Harry. Ellos se disculparon por haber pensado que era el heredero de Slytherin durante segundo año, por ser injustos con él durante cuarto año y por ser unos idiotas y creer en el Profeta durante la primer parte de ese año. Harry les dejó disculparse, honestamente sintiéndose mejor con esto. Ellos no eran sus mejores amigos, la situaciones los habían hecho simplemente conocidos y compañeros de habitación, pero a Harry le gustaba la idea de tener más amigos con los cuales divertirse. El aceptó las disculpas diciendo que no era la gran cosa.

-Es una gran cosa -le dijo Dean. A su lado Seamus lucia avergonzado.

-Él está en lo correcto -dijo el adolescente irlandés-. Harry, somos Gryffindors, a pesar de que no hayamos sido amigos cercanos no deberíamos haber actuado así. No trates de olvidarlo como si fuera algo insignificante, ¿esta bien? Fuimos unos idiotas, lo sabemos y tu lo sabes. Nos disculpamos por eso y vamos a tratar de no volverlo a hacer, pero no tenemos excusas Harry.

-Esta bien -acordó el adolescente de ojos verdes-.

-Bueno, entonces volvamos -le dijo Seamus a Harry-.

-Espero que cuando confíes más en nosotros puedas decirnos que sucedió con Ron y Hermione -le dijo Dean a Harry-.

-Ellos están siendo unos idiotas -replicó Harry-. Y es demasiado tarde para hacer algo con eso. Espero que no les importe pero prefiero no decirlo, no porque me sienta mal, sino porque ya pasó y no quiero meterlos en problemas.

-¿Cuán grande fue su idiotez? -preguntó Dean-.

Harry se encogió de hombros y los otros dos cambiaron el tema.


Era de mañana una vez más y Neville se estaba despertando.

Había movimiento en el dormitorio, el sonido amortiguado de pisadas, una puerta abriéndose. Incluso sin abrir los ojos, Neville supo que era Harry, una vez más. El heredero Longbottom se quitó las frazadas de encima de su cuerpo y se levantó. Había escuchado eso cuando Harry y él no se hablaban, pero eso ya no sucedía. Estaba volviéndose cada vez más preocupado por el adolescente de ojos verdes.

Neville encontró a Harry en el baño, literalmente deshaciéndose del almuerzo y la cena en el inodoro. Sin hablar entró, humedeció una toalla y se la alcanzó a Harry.

Su amigo lucía algo aturdido y avergonzado de verlo. Aun así, Harry aceptó la toalla y limpió su boca.

-¿Terminaste? -preguntó Neville-.

Cuando Harry contestó su voz era débil.

-Eso creo. Necesito...

-Continua -le dijo Neville. Se mantuvo quieto mientras Harry caminó hacia el lavabo, lavó su rostro y empezó a cepillar sus dientes. Él lucía tan pálido y exhausto que asustaba a Neville. Nadie debería de lucir tan pálido, Harry definitivamente no.

-Tienes preguntas -dijo el mago de ojos verdes cuando su boca dejó de tener sabor a vomito-.

-Te he escuchado antes -admitió Neville-. A diferencia de los demás tengo un sueño liviano.

-Oh.

-¿Harry? Estoy preocupado por ti.

-Lo siento...

-¡No! ¡No te disculpes! Solo estoy preocupado. ¿Es una gripe? ¿Has visto a Madam Pomfrey?

-¿Aun no? -admitió Harry-.

-¡Harry! -le regañó Neville-.

-Lo sé. Es que pensé que pasaría.

-Han pasado semanas.

Harry suspiró. -Creo que no es nada, es solo producto de... ya sabes el estrés.

Neville lo consideró. Harry realmente tenía razones para estar estresado, pero aun así, esto estaba enfermando a Harry.

-Sea lo que sea -dijo Neville-. Necesitas ver a un sanador o medi-bruja. Lo digo en serio Harry. Has perdido peso, tienes un aspecto que asusta y no estas mejorando.

-Esta bien, iré con Madam Pomfrey, eso solo que... ¿Luna sabe?

-Yo se lo dije.

Harry lo miró fijamente.

Neville le devolvió la mirada. -Puede que no hayamos estado hablando, pero aun me preocupaba. Ella también piensa que deberías ir a Madam Pomfrey.

-Iré -accedió Harry-. Solo dame un tiempo...

-Tienes hasta la cena de hoy -le dijo Neville de una manera que no admitía argumentos-.

Harry asintió.

-Bien, ahora vayamos a buscar algunas galletas saladas para tranquilizar tu estómago -decidió Neville-.

-¿A las cocinas?

-Tengo algunas en mi baúl -le dijo Neville-. Mejor volvamos a la habitación, en este lugar corre demasiado aire como para hacerte bien.


Era la hora de Encantamientos y Neville no paraba de dirigirle miradas preocupadas a Harry.

Ellos habían restablecido su amistad, hablando un poco más sobre Harry y su relación con Rabastan. Neville aun no podía entender como Harry podía haberse enamorado de ese hombre. Por supuesto que había sido encantador, atento y después de todas las charlas que habían tenido sobre él, este era perfecto si sacaba el hecho que era un peligroso criminal fugado de Azkaban. Algunas veces Neville se ponía a pensar en los comentarios que Harry hacia sobre el hombre y nada tenía sentido. El Rabastan que había coqueteado con Harry, y que había encantado a su mejor amigo, no era para nada como el monstruo que había entrado en su casa y arruinado la vida de su familia. Para Neville todo el asunto era aturdidor por lo que prefería separa las dos caras del mismo hombre. Realmente no quería herir a Harry y esa era la única manera de no hacerlo. También se lo había explicado a Harry y el adolescente de ojos verdes había estado de acuerdo.

-Eso es lo que mantiene sano -le había dicho una vez Harry a Neville-.

Mientras caminaban hacia Encantamientos era obvio que malo sucedía con Harry. Neville le había estado lanzando miradas preocupadas al adolescente desde esa mañana al despertar. Harry había tratado de ignorarlas pero para Neville era obvio que había una razón para preocuparse.

-¡Hey! -Seamus caminó hacia ellos cuando alcanzaron el salón-. ¿Harry te sientes bien?

El adolescente en cuestión lo miró algo sorprendido. Ellos no eran cercanos, nunca lo habían sido, pero Seamus y Dean habían empezado a tratar de conocerlo a él, Harry, mejor. Neville también lo sabía, pero a diferencia de Ron él no se ponía celoso de que otros trataran de tener un pequeño pedazo de la amistad que tenían, él les daba la bienvenida y ellos lo aceptaban.

-Te lo dije -Neville le dijo a Harry-.

Seamus frunció el ceño.

-Le dije que fuera a la enfermería -le dijo Neville a Seamus-.

-Debería -murmuró el adolescente irlandés y tras otra mirada a Harry volvió al frente-.

-¿Realmente luzco tan mal? -preguntó Harry-.

-Peor que mal -declaró Neville, y vió a Harry balancearse un poco-. ¿Amigo? -preguntó a la vez que se adelantaba para estabilizar al adolescente enfermizo-.

-Solo un mareo -replicó Harry-.

Neville frunció el ceño. -¡Es el segundo de la mañana! ¡Harry! Nosotros...

-La clase está empezando y...

-¡A la mierda la clase! -casi gritó Neville-.

Tocó el codo de Harry y sintió como su amigo estaba temblando. Esto era malo. Abrió su boca para hablarle a su amigo cuando vió los ojos de Harry darse vuelta.

-¡Harry! -gritó Neville, su pálido rostro preso del pánico-.

Seamus se dió vuelta para ver el momento en que Harry colapsaba en el pasillo y Neville trataba de evitar que golpeara el suelo.

-¡Dean! ¡Ven rápido! -gritó a la clase que estaba casi llena. Seamus corrió hacía Neville y juntos depositaron suavemente a su compañero de casa en el suelo.

Dean apareció apresuradamente poco después, seguido por Flitwick y otros estudiantes.

-¡Oh, Merlin! -exclamó el pequeño profesor-.


Hello! Se olvidaron de esta historia? Espero que no! Tengo que avisarles que la autora de esta historia hace tiempo no actualiza asi que no se si la terminara pero yo voy a a seguir a traduciéndola hasta donde llegue. Espero que les guste un besito, los quiero.