"CONFRONTACIÓN"

Kagome se despertó de golpe, para esos momentos esperaba ya ser presa de Kouga de nueva cuenta y ser víctima de una paliza inaguantable, pero su sorpresa fue grande cuando se vio dentro de una cueva que era alumbrada por los rayos del sol de lo que a su parecer era la luz de medio día.

Miró sus ropas y se dio cuenta que estaba vestida con un traje de sacerdotisa tradicional, y de pronto los recuerdos de la noche anterior se hicieron presentes causándole un leve sonrojo "había estado con su amado Inuyasha", camino hacia la entrada de la cueva y el ver clavada a Tessaiga en la misma formando así un campo de protección, le confirmo que aún se encontraba a su lado. Con mirada dulce pero triste se sentó en el suelo esprando el regreso de quien ella juraba sería su único y verdadero amor, y tan sólo por un rato más sería feliz imaginando que se encontraba bajo los cuidados de su amado hanyou pues sabía que después la confrontaría y la dejaría decepcionado a merced de el lobo de sus pesadillas.


Inuyasha se encontraba frente a un río tratando inútilmente de atrapar algún pez, pero su mente no se concentraba, habían sucedido tantas cosas y el no entendía nada, se suponía que ella había regresado a su época, se suponía que al volver el se le declararía, la marcaría y después volverían a su tiempo para cumplir con el estúpido ritual de romper el barril de sake para así hacer la ceremonia correspondiente a lo que ella llamaba "estar casados"; tendrían cachorros y él se encargaría de proteger a toda su familia en especial a su amada Kagome, así debía ser... sin embargo de alguna manera retorcida las cosas habían salido terriblemente mal y ella había sido marcada por Kouga, se había convertido entonces en su compañera y él... él había quedado fuera de la historia.

Para sentirse aún más miserable se había dejado llevar por el instinto haciéndola suya tratando inútilmente de borrar la esencia de aquel demonio que había tomado lo que él había soñado hacer desde el momento en que Kagome le dijo que lo único que ella deseaba era permanecer a su lado sin importar que.

—¡Maldición!—gritó con furia golpeando su reflejo en el agua —¿Qué demonios se supone que está pasando? las cosas no deberían de ser así…—dijo casi en susurro, finalmente termino su tarea y se retiro era hora de averiguar la verdad.

Kagome seguía esperando el regreso de el hanyou dentro del improvisado refugio, pensando únicamente en lo feliz que estaba en esos momentos cuando una mancha roja se distinguió a lo lejos, la azabache tragó en seco al verlo clavando la mirada al suelo, ahí de pie frente a la cueva, como esperando algo, de pronto simplemente comenzó a caminar, quitó la espada, entró para de nueva cuenta volver colocarla en su lugar, dejó su carga en el suelo y se dispuso a hablar con aquella mujer que se negaba a mirar.

—Kagome…—apenas y fue un susurro, ¡maldición le había costado tanto pronunciar su nombre en voz alta! Aún tenía el olor de ese imbécil sobre de ella… y sólo de recordarlo su imaginación lo traicionó pensando en cuantas veces Kouga la habría hecho suya, sus ojos comenzaron a ponerse rojos la bestia en él lo estaba dominando pero… una voz lo sacó de su trance.

—Inuyasha… lo siento…—dijo casi en un sollozo con las manos alrededor de sus rodillas.

—¿Por qué?…- dijo con tono quebrado—¿Por que demonios lo hiciste?!—gritó sin importarle que las lágrimas cayeran, toda su furia, todas sus dudas, todo estaba saliendo a flote junto con su corazón destrozado.

—Inuyasha yo…—casi no podía hablar las lágrimas caían de sus ojos a borbotones, se sentía miserable e indefensa, como explicarle que todo aquello había pasado por amor, todo por el interminable amor que sentía hacia él, porque para Kagome no había nada más preciado que la vida de Inuyasha, ni siquiera la suya, y ahora el estaba ahí odiándola.

—Contéstame de una maldita vez!—decía furioso, en el lugar solo se sentía tensión, tristeza y amargura.

—Lo hice por amor…—estas fueron las primeras palabras que lograron salir de la boca de Kagome.

—"¿Por amor?"—pensó el peliplata, acaso Kagome amaba a Kouga, acaso con su indecisión, con sus escapadas para buscar a Kikyo ¿había perdido su amor? ¿o era porque él era un sucio hanyou mientras que Kouga era un demonio en su totalidad?

Inuyasha había quedado estático, un millón de cosas vinieron a su mente al Kagome pronunciar estas palabras, ella no se dio cuenta de su estado no se atrevía a levantar la cabeza pero aun así sacó fuerzas de su interior y se propuso continuar hablando.

—Todo pasó muy rápido…—comenzó a relatar dispuesta a contarle todo cuando fue bruscamente fue interrumpida.

—Cállate…—dijo de una manera guturalmente sobrenatural—No me interesa saber cómo Kouga cautivo tu corazón, aunque debo decir que tu devoción a él no es grande si te entregaste a mi tan fácilmente—la chica soltó un gemido y más lagrimas brotaron, dolor… eso era lo único que quería que sintiera, quería hacerle daño para que sufriera tanto como él cuando descubrió el pozo sellado con magia.

—¡Te equivocas!- ¡No! ¡No! ¡No! ¡estaba malentendiendo todo!, ella se había sacrificado, ella jamás podría amar a ese demonio, Kouga era un mounstro no Inuyasha!

—¡Que te callarás te dije!- dijo tornándose de nuevo en Youkai.

—No Inuyasha, si me vas a matar ¡hazlo en este momento anda!, no me importa, prefiero eso antes de volver a su lado, porque él no me matará el no me haría ese favor…

—Idiota, ¿qué pasa? ¿ese lobo no te sabe complacer y por eso has venido a buscarme?—dijo tratando de ser lo más hiriente y cruel posible.

—¡No! ¡Escúchame por favor!—dijo hincándose de rodillas rogando a Kami que por favor la escuchará, quería morir en ese instante de verdad que sí, pero primero quería contarle toda la verdad a su amado ya lo que pasará después no importaría.

—No tengo nada que escuchar de ti, ahí hay alimento, en el momento en el que quite mi espada ese lobo podrá rastrear tu aroma con facilidad y podrás hacer lo que te venga en gana—dijo con ira creciente girándose para darle la espalda.

—Por favor Inuyasha necesito que me escuches, ¿no lo recuerdas acaso? ¡El día que vencimos a Naraku! ¿Puedes recordarlo?— exclamó esperanzada de detener su corto camino hacia la espada que la mantenía escondida.

No sabía a que era a lo que se refería— ¿De que hablas?—dijo fingiendo desgano.

— ¿Dime, acaso puedes recordar todos los sucesos de ese día o alguien te lo ha contado?— preguntó un poco menos desesperada, el hanyou al fin se volteaba sobre sus pasos.

Inuyasha no dijo nada, estaba analizando las palabras de la chica del futuro, tratando de poner en orden todo lo que había pasado ese oscuro día, pero no podía y apenas se daba cuenta, había una parte perdida en sus recuerdos, en un momento había sido atravesado de muerte por Naraku y segundos después se encontraba con renovada energía destruyendo a el demonio que había torturado tanto su vida como la de sus amigos. La azabache pudo detectar ese brillo de duda en sus ojos.

—La razón por la que no puedes recordar nada…— el demonio alzó la vista hacia ella al escucharla adivinar sus pensamientos—Es porque ese día tu perdiste la vida Inuyasha.

Abrió los ojos grandes como platos, recordaba haber sido herido por Naraku y después una calidez profunda, hasta sentir como se adormecía—Q… qué … dices… ¿pero cómo estoy a…quí?—pregunto titubeante.

—Ese día Naraku te hirió de muerte, yo estaba completamente desolada ya nada me importaba, lo único que quería era purificar a ese malditodecía apretando sus puños contra el suelo con lágrimas cayendo y creciente furia en su rostro—pero me cegué y casi me mata a mi también, después ese bastardo me salvó y me dijo que había una forma de revivirte… así que lo seguí, un demonio milenario ancestro de su clan nos otorgaría el favor de tu vida y un poder lo suficientemente grande para vencer a Naraku en conjunto con Tessaiga, a cambio de algo, yo no tenía nada que ofrecer pero entonces el demonio dijo que yo era una sacerdotisa poderosa la guardiana de la Shikon no tama—dijo lacónicamente—y puesto que en su clan las hembras fueron casi completamente erradicadas yo debía ser la hembra y mujer de Kouga, ese fue el precio de tu vida y de la muerte de Naraku…

—No… ¡No Kagome no!—gritó desesperado, ¿todo había sido por su miserable vida? ¿todo había sido por su culpa? esto no podía ser verdad ¡prefería estar muerto y que Kagome hubiese vuelto a su época!

La ojimarrón sonrió tristemente al notar como sus orbes habían vueltos a ser dorados mientras continuaba relatando lo sucedido—El día que me llevaste al pozo,intenté cruzar pero no pude, te busque pero supongo que por nuestra discusión te marchaste sin dartecuenta que seguía allí, pero entonces apareció él, diciendo que era hora de irnos porque en su clan ya se conocía la noticia de la derrota de Naraku y que debíamos hacer oficial nuestra unión "eterna"—pronunció con sarcasmo lo último.

—¡Basta! ¡ya no sigas hablando!—se arrodilló abrazándola fuertemente, cómo si haciéndolo pudiese borrar todo lo acontecido y quitarle ese dolor que emanaba de su aura, pero la chica no se detuvo y continuó hablando.

—Lo retrasé lo más que pude pero al final de cuentas sucedió —en este punto la sacerdotisa quebro en llanto sin poder contenerse más dejando salir todo su dolor—¡No fue hermoso Inuyasha! ¡No lo disfrute! ¡Lo odie! Te lo juro que lo odie solo quería estar contigo, ¡Jamás había sentido tanto dolor Inuyasha!—gritaba la azabache derramando nuevamente más lágrimas—¡Lo hizo tantas veces quiso! Nunca lo había visto de ese modo, me gritaba, me trataba bien y luego mal, incluso me golpeo, ¡Quería morir!—exclamaba deshaciéndose en llanto.

—¡Basta Kagome!—decía entre dientes llorando de rabia e impotencia mientras la sostenía entre sua brazos, su bestia clamaba salir a flote y desmembrar parte por parte a ese ser que había osado a lastimar a su compañera, porque aunque el no la hubiese marcado ellos sabían que se pertenecían el uno al otro.

—Idee un plan y escape, mandé a llamarte pero dijeron que habías desaparecido, hasta que te encontré por casualidad, pensé que me odiarías y que no querrías verme como justo hace unos momentos…—su rostro estaba seco ya no tenía fuerzas para seguir llorando de esa manera pero no se soltaba del agarre que la sostenía directamente contra su pecho.

—¡Kagome perdóname! ¡Perdóname! Por mi culpa…

—Está bien, nadie querría una mujer que ya no tiene nada que dar…—decía con voz quebrada—pensé que me ayudarías, pensé que no dudarías de mí, ¿pero fue igual con Kikyo al principio no? Supongo que estamos destinados a pasar desgracias una vida tras otra…—decía con un timbre de voz lleno de melancolía que no lograba nada más que estrujar el corazón del hanyou.

Inuyasha entonces la tomó bruscamente obligándola a mirarlo directamente y la beso, fue un beso lleno de tristeza de miedo de arrepentimiento, de culpa y de amor, porque a pesar de todo el no podía negar que aún la amaba, después de todo Kagome si era capaz de dar su vida por él, su sacrificio no igualaba el que Kykio hubiese muerto para seguirlo como alguna vez ella hubiese dicho sino que lo superaba, o al menos eso era lo que le decía su corazón tanto humano como bestia al hombre que sostenía aquella frágil mujer entre sus brazos.

—Escúchame bien Kagome yo te salvaré, yo te protegeré, ese maldito jamás te pondrá una mano encima de nuevo—dijo mirándola con ese característico brillo de valentía en sus dorados ojos, y al ver que ella lo miraba con miedo y agradecimiento, la enredo entre sus brazos de nuevo resguardando el rostro de su amada en su pecho.