La fiesta de compromiso

Invitación

La joven madre se encontraba revisando la correspondencia. No se sorprendía al ir pasando cada sobre, siempre era lo mismo cuentas que pagar y publicidad. Hasta que entre el montón de cartas apareció lo que estaba esperando, la invitación de Bulma a su fiesta de compromiso.

Cuando Gohan le anunció que la mujer esa contraería nupcias, se alegró y sintió alivio. La tranquilizaba saber que ya no tenía las garras puestas en su Gokú.

Esa mujer era una rebelde al igual que todos los amigos. Confiaba en que con el matrimonio sentaría cabeza y dejaría de sonsacar a su familia para vivir aventuras en otros planetas.

-Milk, ¿está listo el desayuno? –preguntó un hambriento Gokú.

-Sí –afirmó revisando el contenido del sobre –llegó la invitación para la fiesta de compromiso, debemos confirmar nuestra asistencia.

-¿Cuándo es? –preguntó Gokú olfateando el desayuno.

-En dos semanas –sonrió Milk entregándole el sobre –Te serviré el desayuno.

Los ojos de Gokú se salieron de sus órbitas de la impresión que significó leer en el texto de la invitación:

BULMA & YAMCHA

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-No entiendo ¿cómo pasó esto? –Le decía un preocupado Gokú a su compañero verde.

-¡Cabezota! –se enojó el Namek –posiblemente afectó tu comentario a Bulma cuando te despedías de ella al terminar el encuentro con el chico del futuro: eso de un bebé sano.

-¿Crees que fue eso? –apretó los dientes Gokú con pena.

-¡Animal! Por tu culpa la existencia de Trunks está en peligro –le propinó un golpe en la cabeza.

-¿Y ahora qué hacemos? –se rascaba la cabeza Gokú.

-Tienes dos opciones –analizaba Piccolo –Dejar que las cosas fluyan sin intervenir esperando un milagro o impedir esa boda. Ser la dama de honor te da oportunidad de estar con Bulma, hacerle ver que Yamcha no es una buena decisión. Piensa, tienes la ocasión para detener esta boda y asegurar la existencia de Trunks –Le expresó Piccolo.

-–Esperaré a la fiesta de compromiso, ya se me ocurrirá algo -dijo suspirando el saiyajin –ahora vamos a entrenar.

El brindis

Los invitados estaban llegando, decidieron hacer una pre celebración con sus amigos más cercanos. Algo más íntimo y familiar. Para su desventura la hermana de Bulma no confirmó, ella no toleraba mucho a Yamcha y no comulgaba con la idea de los matrimonios.

Carecía de tiempo para lamentarse por su ausencia. Bajó apurada a recibir a sus amigos, los primeros en llegar fueron Krilin y el maestro Rochi, seguidos de Oolong y Puar. Hasta el glotón de Yajirobe estaba puntual.

La primera parte del evento transcurrió sin mayor inconveniente, los invitados estuvieron en la recepción tomando algunas bebidas y esperando a que la impuntual "dama de honor" llegara con su familia.

-¡Bulma! –gritó Milk corriendo a darle un abrazo cuando ingresaron –¡Felicitaciones!

-¡Oh gracias! –alcanzó a pronunciar Bulma no muy segura de la sinceridad del abrazo. Era como recibir "el abrazo de Judas".

-Disculpa la tardanza pero ya sabes cómo están obsesionados con el entrenamiento –le dijo la mujer mirando a sus acompañantes y sosteniendo con delicadeza sus manos.

-No se preocupen –respondió Bulma anonadada por la actitud de Milk –Adelante, estamos por comenzar el brindis y la cena.

-Bulma –se acercó Gokú discretamente cuando su familia y Piccolo tomaban rumbo al banquete –¿podemos charlar?

-Claro Gokú, pero no es el momento adecuado. ¿te parece al terminar el Brindis? –propuso una ansiosa Bulma sin hacer mucho caso a su amigo y apurando el paso para no atrasar más el evento.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Minutos más tarde del postre Gokú y Piccolo decidieron estirar las piernas para conversar en privado.

-No te veo tomando cartas en el asunto -se cruzó de brazos Piccolo.

-No es tan sencillo como parece –dijo un frustrado Gokú.

-La existencia del chico depende de ti –respondió con mirada seria.

-¡Ya lo sé!, pero tampoco puedo ir a decirle a Vegeta que la existencia de su hijo del futuro está en peligro –alzó la voz Gokú.

-Mi ¿qué? –preguntó Vegeta que se acercó al escuchar a su némesis pronunciar su nombre.

-Demonios –tragó saliva Gokú.

-El súper saiyajin, el chico del futuro ¿es mi hijo? –sacó sus conclusiones el príncipe. Venía de realizar su entrenamiento en campo abierto, nadie notó su presencia.

-No, no, no –intentó negar un alarmado Gokú. Trunks tenía razón sus padres no podían saber, podrían llegar a odiarse.

-No tiene caso seguirlo ocultando –interrumpió Piccolo –El chico que derrotó a Freezer y su padre es tu hijo, por eso tiene sangre saiyajin.

-¿Qué? –preguntó un sorprendido Gokú mirando al namek con desconcierto.

Vegeta no podía creerlo, en primera tendría un hijo, algo que jamás cruzó por su cabeza y segundo su descendiente al final de cuentas vengó la muerte de su raza, eso era una información interesante.

-¿Por qué dices que la existencia de mi hijo está en peligro? – preguntó un intrigado Vegeta.

Antes de escuchar la respuesta un escalofrío recorrió la piel. No se necesitaba ser un genio para recordar que el chico del futuro estaba plagado de logotipos y productos de la Corporación Cápsula. En qué demonios estaba pensando su yo del futuro, qué lo orilló para relacionarse con la terrícola al grado de tener un hijo.

-¡Papá! –lo llamó Gohan. A los ojos de Gokú el pequeño fue muy oportuno –dice Bulma que está por comenzar el brindis, que como dama de honor debes dar un discurso.

-¿Dama de honor? –preguntó Vegeta con burla, pero fue ignorado por Gokú que nervioso se dirigía a continuar la celebración escuchando de fondo las carcajadas de Vegeta que seguía burlándose de su título como dama de honor.

-¿Por qué le dijiste la verdad? –preguntó Gokú mientras avanzaban.

-Porque el orgullo de Vegeta es tan grande que saber que su hijo vengó a su raza podría ser el detonante –comentó el namek siguiéndole el paso.

-¿y si no funciona? –analizó Gokú -¿y si se aleja totalmente de Bulma?

-En primera no le dijimos quien era la madre y en segunda tenemos la opción de borrarle la memoria con las esferas del dragón en el caso de que no funcione –Explicó Piccolo.

-¡Vaya! Eres bueno en eso del amor –rió Gokú.

-No digas tonterías –se ofendió el hombre verde.

Cuando volvieron a la reunión, todos los asistentes estaban muy acomodados en sus asientos. Todos compartían la emoción de saber que al fin ese par de tortolos daría un paso más, que unirían sus vidas para siempre.

Por ello Krilin tuvo a bien, compartirles una serie de videos y fotografías de las aventuras que vivieron. Pese a no verse todo el tiempo, el grupo de amigos se tenía mucho afecto.

La nostalgia se hizo presente en cada uno, pero extrañamente más en Gokú que se miró en la proyección de varias fotografías con Bulma. Su primera amiga, esa chica enojona que lo llevó por el mundo en busca de las esferas del dragón.

Una punzada extraña apareció en su pecho y estómago. No pudo evitar preguntarse qué habría sido de ellos si no se hubiese casado con Milk. Bulma era una chica hermosa e inteligente, le tenía mucho cariño y habría sido una buena opción de esposa para él.

-¿Listo para el discurso? –Lo sacó Bulma de sus pensamientos con su pregunta.

El joven saiyajin miró a Bulma con detenimiento, se veía más hermosa que de costumbre. Su vestido beige con detalles en oro le dejaba ver su formada figura, mientras que el cabello recogido en un discreto moño le deba un aire de princesa.

-¿Todo bien? –se inquietó Bulma –No me digas que no preparaste un discurso.

-¡Eh! –no sabía qué responder y lo peor, no sabía qué demonios le estaba pasando con Bulma –No, pero algo se me ocurrirá –cortó la cercanía con su amiga.

-Toma –le entregó Bulma una copa para hacer el brindis.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Una vez que controló el ataque de risa por saber que Kakaroto sería la dama de honor, desde el otro lado de la Corporación observaba curioso la celebración terrícola. Era una ridiculez hacer una fiesta previa, en su planeta los machos tomaban a la hembra que deseaba y ya, no se sometían a reverendas tonterías.

Más ridículo aún le pareció ver proyectadas algunos recuerdos de Kakaroto y todos los insectos. Intuyó que el cara cortada y la terrícola tenían una relación desde tiempo atrás. Le era extraño pensar que hasta ese momento tomaran la decisión de unirse. Ahora sonreía al pensar que el Vegeta del futuro debió disfrutar el separar a la pareja y hacerle un hijo a la terrícola, eso último probablemente lo disfrutó más, no el hijo, si no hacerlo con ella,

Meditó en la posibilidad de alejarse de la fiesta, pero su curiosidad por escuchar el discurso de "la dama de honor" (volvió a soltar una risa malvada) le hizo quedarse.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Gracias por acompañarnos, es un día importante –se aclaró la garganta Yamcha –Es oficial chicos –sonrió –nos casaremos en febrero del año 766, el día exacto aún no lo sabemos pero nos gustaría que estuvieran presentes en el gran día.

Todos aplaudieron de emoción, eran sus amigos contrayendo nupcias, además el banquete sería lujoso y espectacular.

-Sé que la fecha parece lejana –continuó el discurso –pero la novia necesita tiempo para organizar la mejor boda del mundo.

Rieron todos ante el comentario

-Por mi me la robaría en éste momento para casarnos en Sin City –volvió a reír nervioso Yamcha ante la mirada amenazadora de Bulma –bueno, ahora los dejo con el discurso de la dama de honor.

Las carcajadas se dejaron escuchar, sonaba disparatado que un hombre tuviera semejante papel en una boda, pero era la celebración de Bulma y todo pintaba exótico, desde la dama de honor.

-Yo –se aclaró la garganta Gokú, mientras al fondo alguien lanzó un silbido de piropo –Qué graciosos –se puso algo serio.

En realidad no sabía que decir, bueno, quería decirle a Bulma que no se casara porque debía tener una relación con Vegeta para que en esa línea de tiempo Trunks pudiese existir. Pero, en definitiva no era el momento.

-Saben que soy malo con las palabras –titubeó Gokú –simplemente diré que Yamcha es un chico afortunado, la novia es una chica hermosa e inteligente, con una sonrisa que deslumbra, desde que conocí a Bulma he tenido un afecto muy especial por ella –pauso incómodo. Qué demonios estaba diciendo, eso le salió de la nada –como todo nuestro grupo de amigos, bueno menos el maestro Roshi, él la ve con lujuria.

-¡Gokú! –lo codeó Bulma ante el incómodo comentario.

Milk entrecerró los ojos con molestia ante el discurso de su esposo. Las palabras que pronunció parecían más una declaración de sus sentimientos por Bulma que una felicitación el futuro matrimonio.

-Ouch, perdón –se rascó la cabeza –espero que sean felices y que tengamos una excelente boda –cortó su participación acalorado.

La audiencia aplaudió al finalizar el discurso. Mientras que se anunciaba un baile previo para luego dar paso al karaoke tan gustado por los guerreros Z.

-Me puedes explicar ¿qué demonios fue eso? –lo interceptó Piccolo molesto –Parecía que el que se quiere robar a la novia es otro.

-¿Enserio sonó tan mal? –Gokú apretó los dientes nervioso.

-Mira a tu mujer –le señaló Piccolo en dirección a Milk, quien tenía un adorno en la mano, el cual apretó con fuerza hasta quebrarlo.

-Milk me va a matar –dijo el saiyajin.

–Aunque cuando dijiste esa palabras sentí una breve elevación del ki de Vegeta.

-Estaba tan distraído pensando en Bulma que no lo sentí –confesó.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Dar discursos no era un talento de Kakaroto, no es que tuviera muchos atributos a parte de la pelea. En cambio él un guerrero de clase élite y príncipe de una poderosa raza guerrea fue entrenado en el arte del combate y en el don de la palabra, aunque no hiciera evidente su talento.

Kakaroto debía felicitar y alentar a la pareja, no ponerse a enumerar los atributos de la futura madre de su hijo. Entonces una punzada llegó a su pecho, apretó los puños. El clase baja quería arrebatarle todo hasta en tener pareja.

Maldijo la forma en que "la dama de honor" (volvió a reír) miraba a Bulma. Conocía de sobra los gestos saiyajines, ese imbécil estaba poniendo los ojos en la futura madre de su hijo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Tomó algunos vasos de agua, inahló y exhaló. De forma inexplicable todo el disparate le removió sentimientos ocultos. Se planteó la posibilidad de una confusión, eso era, se dijo a sí mismo. A Bulma la miraba como ese amor platónico de infancia, tal vez eso le generó nostalgia de saber que su amiga tendría una boda.

-Dama de honor –lo llamó Bulma –¿Me harías el honor de bailar con la futura novia?

-Yo no bailo –respondió nervioso. Su amiga y el ser dama de hono no le estaban poniendo las cosas fáciles.

-Querías hablar conmigo, podemos hacerlo mientras nos movemos –propuso ella con esa sonrisa traviesa que la caracterizaba.

-Sí –aceptó Gokú tomando rumbo a la pista de baile con su amiga.

Do you hear me,
I'm talking to you
Across the water across the deep blue ocean
Under the open sky, oh my, baby I'm trying
Boy I hear you in my dreams
I feel your whisper across the sea
I keep you with me in my heart
You make it easier when life gets hard

-Gracias por el discurso –sonrió Bulma mientras intentaba mostrarle como se toma una pareja de baile –viviendo de ti, han sido las palabras más lindas que he escuchado. Eres como un hermano para mí -Bulma se recargó cariñosamente en su pecho.

I'm lucky I'm in love with my best friend
Lucky to have been where I have been
Lucky to be coming home again

Milk que observaba a su esposo intentar bailar con la futura novia, el hecho de que Bulma se recargara en el pecho de su hombre mientras sonaba una melodía que hablaba del amor de amigos, la irritó. Decidida se levantó de la mesa para encarar a esa mujerzuela.

La concentrada pareja de baile no advirtió la elevación en el ki de Vegeta y Milk. Ésta última corrió para llamar a Bulma, sin previo aviso se le abalanzó propinándole un derechazo que impactó el ojo de la científica.

Bulma no sabía pelear, pero era una fiera, odiaba verse humillada así que se aguantó el dolor y tomó de los mechones de cabello a Milk.

-¡Eres una zorra! –le gritó Milk –deja de sonsacar a mi Gokú.

-Estás demente – Bulma seguía en el forcejeo.

-Yo soy más joven que tú –presumió la peli negra.

-Pero soy más hermosa –la retó Bulma.

Gokú y Yamcha separaron a las mujeres. Ambas se jaloneaban del agarre de sus parejas, el fuego en ellas las hacía querer continuar el duelo.

-Eres una futura esposa -le escupió veneno –debes respetar a tu futuro marido.

-A mi no me hablas así, me tienes envidia –prosiguió el duelo Bulma.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Ese Kakaroto se las iba a pagar, tenía las manos puestas en su futura hembra. Para su tranquilidad la mujer de su rival corrió a separar a la pareja.

Sintió alivio y la escena le pareció condenadamente divertida las dos mujeres invadidas por la rabia, teniendo un duelo. Por la forma de golpear apostaba que la mujer de Kakaroto sabía de pelea, un ámbito que carecía la chica de ojos azules pero se defendió con bastante coraje. Sin duda un buen ejemplar para depositar su semilla.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Quería estar sola. Su futuro esposo tuvo que apoyar a Gokú para tranquilizar a una celosa Milk, los hombres se la llevaron para intentar explicarle la realidad de la situación y lo disparatado que era pensar que ella pretendía robarle el amor de Gokú.

El resto de los invitados abandonó la celebración ante la incomodidad de la tensión que se generó por la pelea entre mujeres.

Rodeada entre los restos de la fiesta suspiró y quiso llorar ante la frustración de ver arruinado el evento, aunado a ello el derechazo que le soltó la mujer de su amigo le dejó un ojo morado.

Pensaba que era una maldición por dudar en un inicio sobre la pertinencia de unir su vida a Yamcha. Kamisama las estaba castigando por su inseguridad. Después de su reflexión se empinó una botella de vino para calmar su tristeza.

-No te conocía esas habilidades de pelea –confesó Vegeta saliendo de la oscuridad. Contempló varios minutos a la terrícola antes de hacer plática, pese a tener el cabello despeinado se veía agradable a su vista.

-No estoy para bromas, ni comentarios sarcásticos –suspiró Bulma molesta limpiando de su boca los restos de vino.

-Fue un cumplido –comentó Vegeta torciendo los ojos. Por primera vez en su vida le daba buenas palabras a alguien y le respondía de mala forma.

-Repito –lo miró Bulma seria –¡No estoy para sarcasmos!

Vegeta le devolvió la mirada. Era imposible pasar de largo el ojo morado de la terrícola. Avanzó unos cuantos pasos, agarró un par de hielos de las mesas de invitados para envolverlos con agilidad en un pañuelo.

-Toma –Vegeta le extendió el pañuelo –Para que disminuya el dolor.

-¿Qué clase de truco es ese? –vaciló Bulma.

-Ninguno –torció los ojos el príncipe ante la repuesta hosca de la terrícola.

-Mira –suspiró Bulma –Esperaba mucho de ésta noche, se arruinó – manoteó –y ahora vienes con tus juegos mentales para hacerme sentir peor.

-Piensa lo que quieras –se alejó Vegeta apretando los puños.

-Por cierto –la escuchó gritar a lo lejos –¡quiero que sepas que me debes un anillo de compromiso, maldito mono espacial!

Te daré más que un anillo de compromiso –pensó Vegeta sonriendo – te daré un pequeño recuerdito que no podrás olvidar.

Nadie le impediría que su joven heredero naciera y su versión futurista lograra derrotar a la lagartija afeminada. Se prometió no involucrarse con la terrícola, pero la venganza contra Freezer sonaba a la excusa perfecta para romper esas promesas, eso, y hecho de que no era un hombre de promesas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un capítulo más largo de lo planeado, los que vienen dependerán del título y de cómo me surjan las ideas para adaptar las películas de bodas al fic.

Siempre he creído que Gokú tiene fijación con Bulma, hecho que ha mostrado en varias partes de la serie. ¿Por qué no utilizarlo como un detonante más en incitar al príncipe para sabotear el gran evento?

p.d. Obvio lo de Gokú fue una simple confusión, antes que reciba tomatazos (aunque se vale la crítica).

Próxima entrega: Los preparativos