Sólo estamos jugando al escondite

Se está haciendo difícil respirar bajo las sábanas contigo

Ya no quiero más juegos

Estoy cansada de siempre perseguirte, perseguirte a ti

Nunca compartes tus juguetes o te comunicas

Supongo que solo soy una cita de juegos para ti

[Play date.- Melanie Martinez]

Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π

-¡Dabi-san no te comas las palomitas!- recibió un ligero manotazo por el peliverde

-Tardan demasiado- intentó tomar las frituras sin mucho éxito, pues al ser más bajito podía desplazarse fácilmente.

-Pareces un niño- le retó el menor, sus hermanos estaban fingiendo no escucharles, ocupado en sus propias palomitas.

-Espero mantengas eso cuando inicie la película- se burló a consciencia, él eligió casi todas de terror.

El adolescente infló las mejillas, quería despejarse del hecho de que en la sala estaba Shoto e Inasa, igual no podría retrasarlo toda la vida, con todo lo necesario listo, tomaron sus respectivos lugares.

Izuku se quedó mirando el suelo alfombrado, estaba incómodo ante la idea de quedar a la izquierda de Shoto mientras Inasa estaba a su derecha.

-Midoriya-

-Midoriya, ven- la voz del bicolor quedó opacada ante la de su hermano mayor.

El ojiazul le hizo una seña para que tomara el lugar que normalmente ocupaba, quedando él al centro de Natsuo y del propio Izuku, sin dilación se dejó caer en el sillón, subiendo los pies en el proceso, por la expresión del adulto seguramente acabaría muy asustado.

-Si tienes miedo siempre puedes abrazarme- susurró sobre su oído, a lo que el peliverde bufó graciosamente.

-No tienes tanta suerte- le sacó la lengua, dándole las palomitas para que comenzara a comer.

La película comenzó, y tal como predijo el pelinegro, a mediados de esta, Midoriya comenzó a soltar chillidos cortitos, en algún momento, Dabi decidió que el chico lucía realmente asustado así que acabó por abrazarlo, y el peliverde sin negarse, ahora cada que algo realmente le aterraba se refugiaba en el brazo del adulto que usaba todo su autocontrol por no burlarse de sus reacciones.

Cuando todas las películas se agotaron, Natsuo encendió las luces, Fuyumi quien también tuvo miedo acabó en medio de sus padres, e Izuku seguía entre los brazos del pelinegro, con ligeros temblores.

-¿Midoriya, estás bien?- Shoto preguntó al ver la forma en que el peliverde se movía

-Algo así, Dabi-san tiene gustos terroríficos- musitó levantando el rostro, en la comisura de sus ojos se juntaban algunas lágrimas.

-¡Fueron interesantes! Deberíamos ver otra- Inasa rompió un poco el silencio, llamando la atención de su pareja en el proceso.

Las muecas de terror en el rostro de su hermana y amigo no tuvieron precio, haciéndole reír un poco.

-Es suficiente por hoy, no puedo pagar dos psicólogos- Izuku soltó el aire aliviado por su respuesta. A cambió Dabi limpió sus ojos con cuidado.

-No quiero ser quien lo diga, pero, ¿Debo arrestar a mi propio hijo?- soltó pensativamente Enji, atrayendo las miradas curiosas del resto.

-Hey, no estoy haciendo nada malo oficial- levantó ambas manos, poniéndose rígido y tomando cierta distancia del peliverde.

Un leve rosa coloreó su rostro, ese comentario había sido inesperado, por sus acciones el adolescente se rió fuertemente, contagiando a sus hermanos.

-¿Quién es el que busca acaparar a nuestro rollo de canela ahora?- Fuyumi llegó por la espalda del pecoso para abrazarle con fuerza, mientras reprochaba a Dabi.

-¡Fu-Fuyumi-san! Eso es muy vergonzoso- alguien más lo jaló hasta ser apresado por el mayor de todos los hermanos.

Así comenzó un juego entre los adultos por ver quién sostenía al peliverde más tiempo entre sus brazos, este último solo reía abochornado de pasar de un Todoroki a otro, le dejaron tranquilo cuando las pizzas llegaron y porque Rei les amenazó con que le diría al padre rubio sobre todo esto.

Eso sin duda funcionó, Yagi Toshinori era sobreprotector con su pequeño retoño

Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π

-¿En serio?- Izuku lo miró con diversión antes de comerse otra gomita

-Totalmente, hubo una redada en un bar al que fuimos Shimura y yo, fue vergonzoso ser arrestado por papá, pero sin duda le ganó la noche en la cárcel- dejó caer su mano con fuerza de recordar aquello, había sido hace dos años apenas.

Izuku explotó en risas de imaginarse a un Dabi más joven encerrado en prisión después de ser reprendido por su padre policía.

-Veamos... ¿Lo más estúpido que has hecho?- el adulto le quitó el paquete de gomitas para llevarse varias a la boca.

-Mmmm, una vez me confesé a un chico que era un completo cretino, aún no estoy seguro de que esperaba- encogió los hombros como pudo

-¿Hablas de Shoto? Como hermano debería golpearte por hablar mal de él... Pero, mañana te compraré otro paquete de gomitas- el adolescente suspiró entre risas

-No, él era un amigo de mi infancia, llegamos hasta secundaria en la misma escuela, él solía molestarme todo el tiempo, entré en pánico y le dije que me gustaba. Mis días después de eso fueron horribles- extendió una de sus manos al cielo, llenas de cicatrices viejas.

-Woah, entonces él era un imbécil, y tu sigues siendo un masoquista- le empujó jugando

Llevaban al menos dos horas desde que los adolescentes llegaron del instituto, en cuanto el peliverde entró le hizo seguirlo a donde le arrastró con anterioridad.

Era una zona del jardín que quedaba bastante escondida de las demás por su lejanía con la puerta principal, de grandes arbustos rodeados de árboles de lila, le tomó unas cuantas visitas percatarse que era el mismo aroma que la loción de Izuku.

Esa se había vuelto su rutina de hace más de tres semanas, Dabi esperaba a su llegada en la sala, para ambos irse al jardín, en algunas ocasiones era el propio chico quien se encontraba ahí.

Se quedaban hablando entre ellos, a veces ambos tenían trabajos por hacer u otras solo guardaban silencio, bastaba con su compañía para encontrar calma.

-¿Cómo supiste que eras homosexual?- soltó sin pensar, gesto que solía tener seguido.

Y aunque Izuku quiso entre bromas decirle que era su turno de preguntar, decidió responder con sinceridad, no se avergonzaba de serlo, ya no.

-Siempre he sido tímido, por lo que rodearme de cualquier persona me ponía muy nervioso, la sensación era aún peor cuando estaba junto a los chicos. Cuando entré a la secundaria, mis compañeros hablaban sobre lo hermosas que eran nuestras compañeras, pero a mi nunca me llamaron la atención-

Hizo a un lado sus rizos, volviendo a aquella época tan extraña, donde tuvo miedo, y no quería aceptarlo, donde lloró hasta que decidió hablarlo con sus padres, el apoyo que ellos le dieron es la razón por lo que no tiene miedo de decirlo en voz alta.

-En cambio con Kacchan, él realmente me gustaba, aunque creo que solo pensaba en el niño que había sido y no en lo que se convirtió, pero eso me ayudó a dejar más claras mis ideas, y el internet ayudó bastante- pensó en el pequeño Izuku de doce años temeroso, dolido por un rechazo de tal magnitud.

-¿Tus padres lo saben?- quiso saber más, Izuku lucía muy tranquilo narrando todo, así que no vió problema en seguir indagando

-Si, después de que Kacchan me rechazó, ellos notaron mi tristeza, así que hablaron conmigo. Me sentí acorralado y les dije la verdad- se terminó la última gomita del empaque, dejándolo a un lado.

Guardaron silencio por unos segundos, Dabi procesando la información, ¿Sus padres serían tan permisivos si el les dijera algo parecido?

-Si lo pienso, es bastante cómico, mamá comenzó a llorar porque yo lo estaba haciendo, y papá nos sentó a ambos en su regazo mientras intentaba calmarnos. Ahora cuando salimos y vemos un chico atractivo mamá comienza a molestarme, y papá luce más intimidante cuando deja de sonreír-

Dabi pudo imaginarse perfectamente ese cuadro, conteniendo muy a duras penas su sonrisa, a pesar de esas situaciones, el peliverde tenía dos padres que le apoyaban.

-Oye, ¿Tu cabello es negro o te lo tiñes?-

Ahogó una exclamación, intentado retomar el aire fingidamente.

-¡Ah! ¡¿Cómo le preguntas eso a una dama?!... Es claro que es teñido, soy pelirrojo naturalmente- pasó una de sus manos por los cabellos ahora negros.

En realidad, toda su familia era una mezcla muy marcada de genes.

Él era de cabello rojo y ojos azules justo como su padre, Rei peliblanca con ojos marrones así Natsuo como Fuyumi tenían la misma paleta de colores que su madre a excepción de las pequeñas mechas pelirrojas de su hermana.

Y Shoto, el menor era la combinación de ambos, mitad-mitad

-Creo que te verías guapo con el cabello rojo- el rizado comenzó a jugar con sus dedos murmurando muy por lo bajo

-¿Eso es lo mejor que tienes? Yo soy guapo en todas mis presentaciones- el adolescente le golpeó el hombro a modo de juego

Ambos comenzaron a empujarse hasta lograr tirarse al suelo, Izuku se quejaba de lo injusto que era por la fuerza del mayor, el otro aprovechaba para hacerle cosquillas ocasionales, y siguieron revolcándose en el barro, consciente de que en parte, era una suerte que se les ocurriera hacer eso un día viernes.

-Bueno, creo que es suficiente, pronto será hora de la cena y debemos volver, no quiero que papá cumpla su amenaza, no volveré a esa celda- fingió escalofríos mientras le ofrecía una mano al peliverde que gustoso aceptó.

Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π

Mordió distraído la manzana mientras intentaba mensajear con la otra, Midoriya no les acompañaría debido a que los padres del adolescente creían de algún modo estar abusando de la hospitalidad de los Todoroki al Izuku ir prácticamente toda la semana, además, ellos también querían pasar tiempo con su hijo.

Por lo que no lo vería hasta el siguiente lunes, estuvo al menos dos horas esperando cuando recordó ese pequeño dato, así que mientras la comida estuviera lista, él estaría molestando por el celular.

-Hijo, ¿Puedo hablar contigo?- su madre estaba parada en el umbral de la puerta con una sonrisa tranquila.

-Eh claro, aunque esta charla me la dieron hace años- bromeó un poco con ella, rara vez iban a su cuarto.

Aunque ahora el solo estaba en su cuarto para dormir, sus tardes estaban siendo ocupadas por Izuku.

-Tu padre y yo hemos venido notando ciertas actitudes, que no son malas, pero si inusuales viniendo de ti- ella tomó asiento en su cama, él lo hizo por reflejo.

Sentía que debía actuar lo más seriamente posible, porque no tenía idea de a donde se encaminaría esa conversación.

-Y no quiero que te sientas presionado, pero quiero que sepas que ambos vamos a apoyarte en lo que decidas- le acarició el rostro con suavidad, reafirmando sus palabras.

-Mamá, no estoy entendiendo nada de lo que estás hablando- rascó su cabeza, avergonzado pero sin comprender al cien porque.

-Cariño, desde hace un tiempo pasas mucho tiempo con Izuku-kun, por eso, si decides dar el paso estaremos aquí a tu lado, aunque tú padre creé que deberías esperar a que él fuera mayor de edad- soltó una risita al recordar a su esposo refunfuñando sobre su hijo adulto.

Oh... Así que era eso.

-No, no, no, no es lo que creen- sopesó la idea de decirle todo a su madre, con el apoyo que intentaba brindarle seguro ya lo sabría.

-Midoriya estaba enamorado de Shoto- o lo está, es un dato que no ha querido comprobar.

-Se confesó y fue rechazado, luego apareció Inasa, pero el día de la fiesta de Fuyumi ambos explotamos, entonces me ofrecí a ayudarlo para superarlo- era en si una historia bastante resumida, pero no por eso menos cierta.

Omitió los pensamientos en que quería proteger al peliverde de su propio hermano por las muecas que el chico hacía al borde de su tristeza pero sin derramar una sola lágrima.

-Oh, ya veo- ella no parecía sorprendida en lo absoluto, si no comprensiva y hasta cierto punto también dolida.

-Bien, si dices que los haces con intenciones amistosas está bien, pero hijo, si realmente encuentras felicidad en todo esto, queremos que seas honesto contigo mismo- le dió un beso en la frente, y se despidió diciendo que debía apurarse con la cena.

Dabi pasó el resto de la tarde pensando en las palabras de su madre, bien, ambos le apoyarían en caso de que decidiera cambiar de sexualidad, y creían que tenía un interés romántico en Izuku.

¿Porque pensaban que cuidar al peliverde implicaba un sentimiento romántico? O alejarlo de su hermano, por ejemplo, eso era simplemente para no verlo llorar de nuevo.

"-Creo que mamá quiere que salga de la casa pronto.

Está hablando de mi boda, ¿Sabías que debo encontrar un novio antes de considerarlo?"

Soltó una risa con ganas al terminar de leer el mensaje, dejando de lado el tema, realmente no tenía importancia ¿O sí? Ellos dos solo eran un par de amigos que disfrutaban pasar tiempo juntos, no había nada raro en eso.

Nadie podría haber visto su sonrisa tan llena de alegría.

Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π

Tarareando iba por los pasillos que conectaba con las diferentes habitaciones, la suya era de las más alejadas a las escaleras.

-Midoriya...- se detuvo unos segundos antes de sonreír.

Al girar por la esquina esperaba encontrarse al peliverde, aunque el único que estaba ahí era su hermano hablándole al celular.

Sin saber muy bien la razón, se escondió tras la pared, tenía cierta curiosidad sobre lo que fuesen a hablar.

-Si, soy Shoto... Se que es raro, pero, ¿Te gustaría salir a algún lugar?-

Apretó los puños con fuerza, solo esperaba que fuese sin su pareja, o de otro modo no lo permitiría, aunque era Izuku quien debía decidir, ¿Cierto?

-Hace mucho no estamos juntos, ahora casi siempre estás con Dabi por eso yo... Si, lo sé... ¿De verdad? Bien-

Ja, claro, como si fuera su culpa que Inasa hubiera empezado a ir a su casa, en primer lugar era él quien lo trajo, no podría culparlo.

-¿Seguro? Podemos vernos en algún lugar... Oh, bien, te espero, hasta mañana- se asomó unos centímetros para alcanzar a ver la sonrisa de Shoto dirigida al aparato.

Frunció los labios, sintiendo la garganta seca, así que solo se dió la vuelta, y contrario a sus anteriores intenciones, se devolvió a su habitación, de pronto la idea de comer le desagradaba, considerando que además tendría a Shoto frente a él.

Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π

Intentaba concentrarse en la televisión, cambiando de canales como compulsión, desviando la mirada cada que su hermano recibía un mensaje y este se apresuraba a contestar.

El suyo también había sonado un par de veces, varios eran de Izuku y no le apetecía hablar con él, no cuando con tanta facilidad aceptó salir con su hermano después de tres meses de básicamente estar siendo ignorado.

Cuando le dijo que al menos quería conservar su amistad no creyó que fuese tan malditamente sencillo ponerse de tapete para Shoto. Apretó la mano sobre el control remoto cuando escuchó el timbre y el menor se levantó a abrir.

Decidido a que no tenía humor para saludar al adolescente ni permanecer en la misma habitación que ellos, prefirió irse a su habitación.

-¿Eh? ¡Dabi-san...!- la pequeña exclamación de Izuku se amortiguó con el sonido de una llamada entrante.

Sabía cual era la canción porque desde hace noventa días sonaba una vez por lo menos, era el tono que Shoto designó para Inasa.

Le hizo una seña al peliverde para que esperara un poco.

-Yura, ¿Qué ocurre?- lo que fuese que hubiera escuchado no debía ser bueno por su rostro.

-¿Era hoy?- el bicolor miró con una disculpa al peliverde, este último le sonrió muy quedamente.

Si se concentraba podría escuchar la conversación, le sorprendía -en parte- que incluso por celular la chica hablara tan alto. Después de una serie de contestaciones sofocadas por Shoto, colgó.

-Midoriya... Yo, lo siento mucho, olvidé que le había prometido a Yura ver una película que se estrenaría hoy- para ambos Todoroki fue obvia la clara disminución de su sonrisa, y como sus ojos lucían un poco empañados.

-¡Ah, no te preocupes Shoto-kun! Es-está bien- el tembloroso tono en Izuku hizo que el bicolor se acercara un poco.

-Podrías venir conmigo, ver la película los tres- intentó tomar su mano pero el nerviosismo en Midoriya hizo que este moviera los brazos frente a él

-¡No creo que sea buena idea! Eh... Yo solo creo que... Debería irme- dejó caer los hombros, con sus ojos cerrados y cierta tristeza en sus facciones.

Shoto frunció las cejas a su vez que intentaba abrazar al peliverde, el adulto que había estado mirando todo y acercándose con lentitud a ambos adolescentes, impidió esas acciones, tomando la muñeca de Izuku.

-Quédate Midoriya, podemos pasar la tarde juntos- le sonrió maliciosamente a su hermano menor.

-P-pero...-

-Se que venías a pasar tiempo con Shoto, pero ya que estará ocupado puedes estar conmigo, ¿O prefieres a mi hermano?- le sonrió un poco más calmado, aún cuando gracias a la duda del adolescente sentía cierta furia en él.

-Dabi basta- murmura secamente Shoto.

No, no iba a detenerse, estaba por decir algo más cuando Izuku jaló de su manga, en algún punto el había terminado frente al peliverde y no atrás como originalmente.

-Está bien Shoto-kun, diviértete- le despidió con la mano y una sonrisa, al lado de su hermano.

Dabi solo disfrutaba de las expresiones frustradas del medio pelirrojo.

El menor de los Todoroki suspiró antes de despedirse de ambos.

Al cerrarse la puerta, la sonrisa de Izuku cayó velozmente, se abrazaba a sí mismo con uno de sus brazos.

-¿Qué quieres hacer primero Dabi-san?- susurró el pecoso, sus expresiones se veían igual de tristes, pero a la larga comprendió que el pelinegro detestaba verlo fingir.

Le gustaría que sonriera de verdad.

Aunque esto era de esperarse ¿No?, Izuku estaba enamorado de su hermano menor, y eso facilitaba que le hiciera daño aún inconscientemente.

Y él, creía haber estado haciendo las cosas bien, pero se equivocó.

En esos tres meses, los sentimientos de Izuku no habían cambiando.

Shoto había traspasado una línea en el frágil corazón del menor.

Y él, ya no estaba seguro de nada.