De ahora en adelante quiero que estemos unidos, quiero decírtelo apropiadamente mirándote a los ojos
La mano que quería tomar era la tuya
Esa mano que me decía todo por la forma en que me sujetaba
No puede ser nadie mas, no tiene caso si no eres tú
Pensé que quería estar a tu lado por siempre
[Kirameki.- Wacci]
Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π
Un mes después.
Quiere creer que nada ha cambiado, que saber sus sentimientos no hace mella en él, le gusta decirse así mismo que no le importa y va a superarlo.
Pero al final del día, cuando lo último que ve es un mensaje de Izuku, siente la sonrisa que se forma en sus labios, y es él mismo quien se obliga a borrarla.
Se ha sentido tan fuera de si, que aún no termina por saber cómo manejar sus emociones, aquellas acciones de las que es tan consciente, las que en un pasado pudo hacer o ignorar sin remordimiento alguno.
Ahora, cada pequeño espacio que comparte con el adolescente, cada sonrisa que le dedica, cada vez que puede tocar su cabello o sus mejillas, se sienten como la última, como si no pudiera saber cuándo podrá volver a recibir otra muestra de afecto del peliverde.
Y tiene miedo de que Izuku lo note, por que él debe saber justo lo que se siente enamorarse de alguien que no va a corresponderte.
Así que ahora se encuentra en una encrucijada, casi quiere reírse cada que piensa en su situación, porque hace meses él le dijo al mismo adolescente, que se alejara si eso le provocaba dolor.
Si pudiera, se golpearía como mínimo, cada que piensa en lo que le dijo a Izuku quiere disculparse, pero no sabe como tocar el tema sin sacar sus propios sentimientos en evidencia. No debió hablar de algo que no sabía, que no le constaba, había aprendido ese pequeño error.
¿Cómo iba a saber que terminaría enamorado de ese mismo chico?
-Dabi, quiero hablar contigo- bien, la privacidad no era algo de lo que gozara en su cuarto.
Debería considerar seriamente utilizar el seguro de ahora en adelante.
-¿Qué quieres Shoto?- deja de lado el libro que estaba haciendo el intento por leer. No se sentía con ánimos de nada.
-Es sobre Midoriya- ese era el primer y el último tema que hubiese querido tratar con su hermano menor.
Barajea la opción en su mente de sacarlo de su habitación y cerrarle la puerta, pero decide escucharle. Tal vez, finalmente ha dejado de ver únicamente a su novia, tal vez se percató de la sombra de tristeza que carga el menor cuando él e Inasa están en su campo de visión.
Le hace una seña esperando a que prosiga.
-¿Porqué no quieres que esté con él? Es mi amigo también- Shoto comenzó fuerte, sus expresiones tentativas al dolor le hicieron querer disculparse.
-Lo único que estoy haciendo es alejarlo de quién le lastima, aún si no es su intención hacerlo- quiere ser lo más franco posible sin dejarse al descubierto.
Si alguien debe saber lo que siente, primero es Izuku. Nadie mas.
Shoto frunce las cejas en una mueca que luce desoladora, con los labios cerrados firmemente, desvía la mirada a una de las paredes, parece querer preguntar algo, y termina cerrando la boca.
-¿Él aun sigue... Enamorado de mi?- no lo sabe, es probable.
Es una pregunta que no esperaba, una para la que no tiene respuesta por el miedo que le genera seguir planteandose esa posibilidad.
-Dabi, responde. Es obvio que lo sabes, dime la verdad- lo cierto es que no, ha tratado dejar de lado el hecho de que Izuku siga enamorado de su hermano.
-Quien sabe, ¿Te sirve de algo mi respuesta?- no puede permitirse lucir vulnerable, y en parte, saber o no los sentimientos del pecoso no cambiarán nada.
No para Shoto, para él podrían ser la diferencia.
-Quiero saber porque es mi amigo ¡Y estoy cansado de no poder pasar tiempo con él por tu maldita culpa!- las expresiones del bicolor se transforman en molestia, da unos cuantos pasos quedando a una distancia cercana a su cama.
Y siendo franco, él también está harto, parece ser la mejor manera de desahogo que encontrará por el momento. Porque Shoto le está culpando por algo que fue generado por sus decisiones.
La única razón por la que fue él quien decidió hacer algo por Izuku es por su entrometida forma de ser, al no saber cerrar la boca, de no ser el caso, el adolescente no hubiese vuelto quizá nunca.
-¿Fue mi culpa rechazarlo? ¿Fue mi culpa saber eso y aún así juntarlo con mi novia? ¿Fue mi culpa hacerlo llorar? ¿Fue mi culpa dejarlo plantado?- por cada cuestión, su tono aumentaba.
Se puso de pie en un brinco, rodeando a su hermano con una sonrisa maliciosa, un tono burlesco que difícilmente podría dejar, cada cosa que decía, calaba en lo profundo de Shoto, porque eran verdades innegables tomadas a base de malas decisiones.
Dabi comprendía que no se mandaba sobre lo que fuese que hacía que alguien se enamorara, pero de eso a echarle una bronca que no era suya eran cosas diferentes.
-Lo único que quiero es que te olvide, porque es evidente que tú no vas a corresponderle nunca, y que él no puede seguir así- recarga el brazo en el hombro de su hermano, que bruscamente se lo quita de encima.
-¡Ya lo sé! Pero no por eso tenías que quitarmelo, nunca paso tiempo con él ahora- los bicolores ojos de Shoto se ciernen en su sonrisa, molestandose al saber que su hermano no le estaba tomando en serio.
-Se la pasa hablando contigo por celular, riendo al recordarte. Ese no es el Midoriya de siempre... Es... Es...- las palabras se atoran en su garganta, despeinando su lado izquierdo.
-¿Celoso?- Susurra por sobre el oído de Shoto. Puede que la diferencia entre sus estaturas fuera de diez centímetros, aún así, seguía siendo mayor, y el siempre se jactaba de tener una presencia llamativa.
-¿No has pensado que lo único que quieres es que el vuelva a ir tras de ti? Eso no es sano- cruza los brazos, la situación le está comenzando a parecer fastidiosa.
-Solo quiero que te alejes de Midoriya, ¿Que es lo que tú ganas de todo esto?- considerando que ahora estaba enamorado, tal vez perdía más de lo que creía.
Tomó el hombro del menor para llevarlo fuera de su habitación, no podría tenerlo más tiempo frente a él sin querer romperle la boca.
-Lo que haya entre Izuku y yo no es tu problema, y nunca va a serlo- le estampó la puerta en la cara, recargando su peso en ella.
Talla con fuerza sus ojos, se siente más expuesto de lo que hubiese deseado, dejando que el enojo dominara sobre su cabeza.
Ja, como si entre él y Shoto fuese a poder ganarle, si se diera la oportunidad, Izuku se iría con su hermano menor.
-Carajo...- murmura al dejarse caer.
Siente una extraña sensación de vacío en la boca del estómago, porque su situación era pésima, exactamente eso, ¿No?
La única razón por la que ellos pudieron charlar y convivir fue porque Shoto lo rechazó desde un principio, si las cosas hubiesen sido diferentes, él no estaría ahí con ganas de gritar y quitarse ese horrible estado.
Aún así...
"-¡Mira, mira! Lo decoré solo.
Definitivamente hornear es diferente a cocinar.
Casi incendio las cortinas junto a papá
[Imágen]"
Ríe quedamente en la oscuridad de su habitación, admirando largo y tendido el rostro de Izuku en la foto, orgulloso de su esfuerzo, con las mejillas llenas de betún y unos bonitos pastelillos en azul.
Le gustaría tenerlo ahí, porque aunque quererlo era doloroso, no puede arrepentirse, no quiere.
Izuku es una pequeña chispa en su vida a la que ya no quiere renunciar.
Y mientras contesta el mensaje, toma una decisión que cambiará todo de ahí en adelante.
No puede estar actuando cobardemente, ya no más.
Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π
-¡Para ti Dabi-san!- parpadea desubicado con un pequeño pastelillo a dos centímetros de su rostro.
Lo toma con cuidado por el envoltorio verde, de esa forma ahora puede ver al adolescente, sus regordetas mejillas teñidas de rojo, y el cuerpo rígido.
Luce adorable con esa sonrisa llena de pena por darle el pequeño postre.
-Gracias Izuku- le revuelve los cabellos, para después acariciar sus mejillas.
Desde hace un mes que venía por el trío de adolescentes sin falta, Shoto e Inasa en el asiento trasero, e Izuku a su lado. Se habían acoplado con rapidez a ese pequeño cambio, a veces si la pareja tenía una cita, eran solo ellos, cosa que le hacía sonreír por las ahora reacciones del peliverde.
-Está muy bueno- dice con la boca llena a medias, sacando una risa en Izuku y un pequeño regaño por sus modales.
La carita de satisfacción que el ojiverde hizo por su cumplido no tenía precio, nadie podría quitarle la emoción de que su opinión fuera tan importante para Izuku.
Ni su hermano llegando solo, o el tono aparentemente frío que era despectivo para decir que quería irse.
Su camino fue llevado entre risas y la anécdota completa de como casi incendian la cocina, con una canción de Imagine Dragons sonando de fondo, ignorando la tercera presencia.
Siendo solo ellos dos.
Dabi quería que después de esa tarde fuese así siempre, sin la necesidad de nadie. Porque con Izuku, era feliz.
Π •• Π • Π •• Π • Π •• Π
El adolescente bicolor murmura una seca orden de que entren pronto a la casa, dejándolos solos, en un silencio que no es del todo cómodo.
-Izuku ven, quiero ir a otro lado antes de entrar, necesito hablar contigo-
Toma su mano para ayudarle a bajar de la camioneta, no entran a la casa tal como dijo, se desvían por la puerta que da al jardín, en silencio caminan hasta el lugar preferido de ambos.
Aquel pequeño jardín de lilas donde Izuku lloró por su amor no correspondido, el mismo sitio que era especial para Dabi solo por recordarle al pecoso adolescente.
El lugar que sin saberlo, sería parte de una historia de amores.
No era parte de un impulso, estaba decidido a lo que debía hacer. El amor era cambiante, sobretodo uno que no recibe nunca estímulo.
Y aunque ese mismo amor que Izuku tenía por su hermano fue también parte de su reticencia a aceptarlo, comprendió que no ganaba nada sin arriesgar.
Y el adolescente pecoso que le parecía tan tierno de cabeza a pies, era esa persona que el quería amar, la misma que el querría hasta que fuera el momento.
-Lo siento- el desconcierto en los ojos contrarios es evidente, incluso ladea un poco la cabeza sin comprender
-¿Porqué te estás disculpando Dabi-san? No me has hecho nada malo- intenta tomar su manga pero prefiere detener su mano tomándola con la propia.
-Después de conocernos fuí insensible, brusco y burlón al como te sentías respecto a Shoto. No tomé en consideración la fuerza de tus sentimientos, y pensaba que eras un estúpido por torturarte de esa forma- el pecoso hace el intento por intentar soltarse, pero no se lo permite, necesita tocarlo aunque sea un poco.
-Dije y creí todo eso, porque no había estado en una situación similar. Ahora se que estaba equivocado. Lo siento- le da un ligero apretón a la pequeña mano que sostiene.
Su piel siempre se siente tan tibia en comparación a la suya, y desea retener a Izuku lo más que se le permita.
Con la mano libre, toma el mentón del menor, alzando su cara hasta que sus ojos hicieran contacto con los suyos.
-Y ahora comprendo todo mejor, por eso también quiero agradecerte. No sabía lo que era sonreír por alguien más, o querer hacer feliz a una persona con mi compañía- le toca las mejillas, dando leves golpes a las cuatro pecas repetidamente
Son emociones absurdas, y plenamente subjetivas, pero ha tenido tiempo para conocerlas, confirmar que solamente el adolescente que tiene enfrente es la causa.
-Quiero que... Si después de esto, tu crees que es mejor tomar tu distancia lo hagas, pero por ti. Yo deseo permanecer a tu lado- no está seguro de si es la mejor opción, de si debe detenerse o seguir adelante, pero está arriesgando todo
Los ojos de Izuku se ven brillantes, sus mejillas apenas rosas se sienten calientes, aunque justo ahora solo puede concentrarse en los labios entreabiertos del menor.
Lentamente se acerca a ellos, cierra los ojos y acorta la poca distancia existente, sus labios se dan un contacto apenas leve.
Deja caer la mano del adolescente a su costado, sosteniendo ambas mejillas en una caricia que apenas roza su piel, la boca de Izuku se siente como imaginó, suave y tibia, sabe dulce, sus narices rozan entre ellas por los movimientos apenas perceptibles, quiere disfrutar lo más que pueda sin excederse.
Los latidos de su corazón frenético resuenan en sus oídos, siente sus propias orejas calientes, y de alguna forma, aunque no sea el primer beso que da, se siente tímido.
El contacto continúa sin respuesta, pero no lo esperaba de otra forma. Sonríe cuando se separa de él, sin embargo no se siente feliz.
-Me gustas, en realidad, estoy enamorado de ti- siente que su voz tiembla al llegar al final de la oración.
Sigue sosteniendo la cara del pecoso, sus grandes ojos están fuertemente cerrados, los abre cuando escucha su voz tan cerca. Decide soltarlo para que pueda responderle, no siente muchos ánimos, y siente que podría correr a su habitación para no salir de ella hasta que tuviera que ver al peliverde de nuevo.
Porque definitivamente desarrolló sensaciones masoquistas, nacidas una vez que se enamoró de alguien que sabía no iba a corresponder, que extraña sensación era la de sin importar que, estarías junto a quien quieres.
Si puede ver a Izuku feliz con su hermano, con un amigo o con quién fuera, estaba bien. La única seguridad que tenía era la de preservar esa sonrisa tan brillante.
Incluso si él no era el motivo de ella.
No creyó que Midoriya se fuese a quedar sin nada que decir, pasmado pero sin apartar su mirada de la propia.
¿Que era lo que él sentía? ¿Que debía contestar? ¿Que era lo correcto?
-Izuku, necesito una respuesta... Pero no debes forzarte, si me quieres o no, estaré... Estaremos bien- susurra, intentando mantener una sonrisa que cala en sus labios
Siente la cabeza revuelta, su cuello caliente y la nula coordinación entre su cerebro y voz.
-Dabi-san yo...- ¿Qué?
Niega con la cabeza intentando despejar su mente, aunque el pelinegro lo interpreta incorrectamente, dando un paso atrás, es apenas detenido por el adolescente que reacciona, y ahora el agarre en su manga se vuelve más fuerte conforme los segundos pasan.
Abatido o no, quiere que Dabi se quede, porque merece la verdad.
Tiene miedo, el amor ya lo ha lastimado antes, calcula sus acciones, murmura rápidamente.
Y comienza a analizar todo lo que estuvo ignorando a consciencia, porque haberse enamorado de un Todoroki ya había sido malo, no quería sufrir de nuevo por otro.
Se le corta la respiración, no esperaba recibir su primer beso de esa forma.
Toca sus labios, y sin saberlo una sonrisa se forma.
Entonces, su respuesta es muy clara.
-Me gustas Dabi-san- cierra la lejanía entre sus cuerpos, y como puede, se levanta de puntitas para dejar un beso en la mejilla del adulto.
Eran verdades obvias que no había querido reconocer.
Pero ya una vez había sido valiente al aceptar sus sentimientos, fuese cuál fuera el resultado, lo peor que podría hacer sería negarse a algo que solo los lastimaría a la larga.
Amar y no ser correspondido eran sensaciones dolorosas, que quemaban las entrañas y le hacían llorar todas las noches.
Hasta que Dabi apareció, hablándole suavemente para que entendiera que era mejor si lo superaba, que le acariciaba el cabello con cariño, que sostenía sus mejillas o las amasaba juguetón.
Con sus malas bromas, sus terribles hábitos para dormir, la música que compartían, sus largas pláticas.
Y un día, sin que lo notara ya no le dolía que Shoto estuviera con Inasa, ya no pensaba en él, cuando salía de clases solo buscaba al pelinegro, queriendo estar con él solamente.
Junto al Todoroki mayor sentía una comodidad plena solo por encontrarse a su lado, por todas las veces que se hacían reír, por todas las ocasiones que limpió sus lágrimas, cada que su nombre pronunciaba y sentía sonrojarse.
-En serio te quiero Dabichan- rodea la cadera del pelinegro, recargando su cabeza en el pecho del contrario.
Sonríe ligeramente al escuchar los latidos del adulto, descontrolados como el suyo propio, y en poco tiempo, los brazos del adulto corresponden al abrazo, aferrándose a él.
No sabía lo mucho que significaba que Dabi le quisiera de la forma en que hacía, con intensidad y pureza, le alegraba mucho saberse especial.
-No creo que te imagines lo feliz que me haces- musita sobre sus cabellos, hundiendo su rostro entre ellos como antes ha hecho.
El ligero cambio en su nombre no le pasó desapercibido, teme que si le avergüenza sobre el tema, termine por dejarlo, y escucharle decir "Dabichan" es demasiado para sus sentidos, no creyó que fuese posible sentir más ternura y cariño por una sola persona.
Izuku era único en todos sentidos.
Vuelven a compartir un beso lento, ambas partes mueven sus labios al son de una canción imaginaria, solo para ellos dos.
Las manos de Dabi sobre la cintura ajena, tanteando con jugueteos cariñosos sus costillas, y la sonrisa en medio de cada roce de Izuku, que apoya su peso en el pecho del adulto, sintiendo cansados los pies por tener que pararse de puntas pero sin intención de detenerse.
-Ya no puedes librarte de mi, ¿Lo sabes, no?-
-No querría que sucediera- y tira de él para volver a besarlo, la diferencia de altura es algo sobre lo que tendrán que lidiar.
Por ahora, pueden ser solo ellos dos, queriéndose, dándose cariño y riendo en medio de su euforia.
