¿Qué pasó ayer? II

Adormilada bostezó. Las ganas de correr al sanitario interrumpieron el sueño. Abrió un poco más los ojos y notó que estaba desnuda, se aferró a las sábanas para cubrirse. Al estirar su mano notó el anillo que llevaba puesto, curiosa examinó la sortija colocada en el dedo anular de la mano izquierda.

Los ojos se le salieron al reflexionar que solamente las alianzas matrimoniales se portan en ese dedo. Contuvo el grito, después de todo se había casado con Yamcha. No se lo podía explicar, en sus sueños ella huyó de la boda, lo dejó plantado…

-¡Esto no está pasando!, ¡esto no está pasando! –repitió buscando algo que ponerse, solo encontraba el vestido de novia. Una bata de baño le ayudó a vestirse

No tenía la menor idea de dónde estaba, la reservación de su luna de miel se hizo en un hotel que conocía. No identificó la habitación en que se encontraba. Avanzó al sanitario para atender el llamado de la naturaleza, empujó la puerta con fuerza porque algo la detenía.

Sudor en sus manos y el estomago punzado como quien sube a una montaña rusa. Lo que encontró en el baño cambió su vida, kamisama la castigó severamente, un castigo divino por ser tan caprichosa.

Se acercó para comprobar las sospechas, seguía rezando para probar que se tratara de una confusión. Sostuvo la mano izquierda del hombre inconsciente enredado entre la cortina de baño, la alianza que traía era idéntica a la suya.

-¡Me casé con un desconocido! –sollozó al no reconocer la mano de Yamacha, sin embargo el sexto sentido le advertía que ese no era un desconocido.

Seguía rogando despertar de la pesadilla. Levantó cuidadosamente la cortina y ya no pudo contener más un grito.

Vegeta apretó los ojos incómodo por escuchar el alarido de la terrícola. Deseó estrangularla para silenciarla, su voz le provocó dolor un intenso dolor de cabeza.

-¡Déjame en paz! –le advirtió el saiyajin.

-No recuerdo qué pasó –comentó Bulma buscando respuestas.

-Ni yo –se incorporó Vegeta tambaleándose.

-¡Vegeta estás desnudo! –gritó Bulma.

-Nada que no hayas visto –respondió mientras ingresaba a la ducha.

-Nos casamos –murmuró Bulma. De repente perdió el valor frente al saiyajin.

-Nos ¿qué? –preguntó distraído con el sonido del agua cayendo.

-Estamos casados, mira tu anillo de bodas –dijo mostrándole el que ella portaba.

-¿Cómo pasó eso? –miró la sortija en su dedo.

-Es lo que quisiera saber, espero que esa unión sea como esas bodas de mentiras que hacen a manera de juego –respiró profundo y buscó más evidencia que sostuviera la verdad de su unión.

Registró el desorden, encontró un ramo de flores artificiales que no recordaba haber comprado, muchas botellas de champagne y platos vacíos de comida. En el suelo revisó una carpeta de documentos.

Vegeta salió del baño envuelto en una toalla, decidió buscar su armadura o lo que quedaba de ella.

-Es oficial –sollozó Bulma –estamos casados, encontré el acta de matrimonio.

-¿Qué? –Vegeta la miró incrédulo.

-No sé cómo pasó, tú ni siquiera apareces en la base de datos de los habitantes de la Tierra –Bulma siguió revisando el documento –Te llamas –se detuvo a examinar el nombre –"Vegeta Príncipe Todo poderoso"

-¿? –Ni siquiera se atrevió a formular una pregunta.

-Ese nombre parece inventado –revisó las pertenencias –Tienes un pasaporte y credenciales con esa identidad.

-¿Eso es legal? –se acercó para revisar sus identificaciones.

-No lo creo, son falsificaciones bastante buenas –ella revisó los sellos y códigos -¿Cómo las obtuviste?

-Yo qué voy a saber –se molestó ante la absurda pregunta –Estoy harto, me voy.

-No te puedes ir –lo detuvo –te necesito para anular el matrimonio.

-Me da igual –intentó salir por el balcón.

-Por favor, por favor –le rogó –de lo contrario jamás me podré casar.

-Ya huiste una vez de una boda –la miró dubitativo -¿por qué querrías casarte otra vez?

-Porque tal vez un día encuentre al amor de mi vida y ahora sí decida formar una familia –le explicó acercándose y lanzando una súplica con la mirada.

-¿Tomará mucho tiempo? –preguntó algo resignando.

-Espero que no –cruzó los dedos en secreto –necesito comprar ropa y mientras comes algo.

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Una eterna espera, Vegeta mantuvo el silencio haciendo enteramiento mental y ella buscando entre sus pensamientos algún recuerdo de la noche, pero no lograba encontrar nada en su memoria. Recordó a Gokú llevándola con el maestro Karim, después de eso nada.

-Caso número 235, solicitud de anulación de matrimonio de Bulma Briefs y Vegeta Príncipe Todo Poderoso –los llamó el guardia.

Ambos ingresaron en el recinto del juzgado. El juez se mantenía observando el papeleo del nuevo matrimonio, revisó con calma las hojas del acta.

-Fallo en contra de la anulación –tomó su mazo –siguiente.

-Pero el matrimonio no se consumó, así no es válido –Bulma intentó soltar la primera mentira que se le ocurrió.

-Señorita –el juez se bajó los lentes para mirarla a los ojos –Tengo miles de huéspedes y trabajadores del hotel que podrían afirmar lo contrario.

Bulma se llevó las manos a la cabeza, rogaba porque todas esas personas simplemente los hubiesen escuchado. Tener sexo en lugares públicos no aparecía en su lista de fantasías sexuales. Vegeta se mantenía indiferente a la voz del juez, envidiaba su calma.

-Ustedes no me agradan, ninguno. El matrimonio se basa en amor, llevo 25 años de casado y admito que en ocasiones quisiera atar a mi esposa de pies a cabeza para luego prenderle fuego –titubeó –y eso sería ilegal, pero la amo.

Vegeta y Bulma se miraron desconcertados al escuchar tal declaración.

-Lo pondré así –se acomodó el juez en su silla –No anularé el matrimonio, hagan todo lo posible porque funcione. Estoy harto de la gente que viene aquí, toma unos tragos y en un arrebato decide casarse.

-¡Pero su señoría! –intentó objetar Bulma.

-No hay pero –tomó su mazo –los vuelvo a declarar marido y mujer puede besar a la novia –expresó dictando sentencia.

Ella sintió escalofríos por todo el cuerpo, de pronto su estómago se contrajo. El mundo se vino encima, el viento arrastró su nuevo título de mujer libre y soltera.

-Felicidades esposa –se burló Vegeta al mirar su reacción por la sentencia.

-¡Qué gracioso! –Se exasperó –Necesito esa anulación, pondré todo un séquito de abogados a trabajar en ello.

-Me da igual –comentó el príncipe sin mucho afán –he perdido mucho tiempo y es necesario retomar mi entrenamiento.

-Lo sé, lo sé pero necesito esa anulación –dijo volviendo a suplicar.

-No veo un sentido urgente –comenzó a sacar conclusiones el saiyjajin –no creo que necesites anularlo en este momento.

-Me pone algo ansiosa saber que estoy casada con un mercenario espacial –le confesó en un quejido porque de pronto todos los excesos de la noche aparecieron en miles de malestares.

-¿Crees que me siento bien casado con una mujer vulgar y escandalosa que le coquetea a Kakaroto? –respondió a la defensiva.

-¡Qué tierno mi esposito está celoso! –se burló ella intentando regresar el comentario que le hizo después de la sentencia.

Vegeta iba a soltar veneno pero se detuvo cuando Bulma se acomodó el cuello de su ropa, no se percató de que la unión entre ambos fue más allá de un formalismo terrícola, se unieron bajo los rituales saiyajin. El matrimonio terrícola se podía anular sin embargo el vínculo de su raza permanecía por la eternidad. Maldijo el momento de instrucción saiyajin que le brindó Nappa, era ridículo conocer el proceso de unión si no quedaba ninguna hembra de su especie.

Aterrado dejó a Bulma sin mirarla, apresuró su vuelo para ir de vuelta a la corporación y seguir su entrenamiento en el espacio, ni siquiera se dignó en rastrear el ki de la terrícola para saber si engendraron un heredero.

La científica al borde del llanto, esperaba que nadie supiera de su aventura nupcial. Necesitaba sobornar a mucha gente para evitar que su historia de novia fugitiva tuviera un nuevo chisme. Lo sentía por Yamcha, con eso acabaría de comprobar que lo cambió por Vegeta.

Los encuentros con Vegeta eran algo físico, somera atracción sexual. Ninguno de los dos pretendía algo más que un rato de diversión. El deseo se les salió de control al grado de casarse. Se tranquilizó al recordar que la Corporación Cápsula podría contratar a los mejores abogados para ser una mujer felizmente divorciada. Qué tal si el día de mañana conocía al amor de su vida y legalmente no estaba disponible para tener su boda de ensueño.

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Próxima entrega:

Devolviendo los regalos

*El capítulo es totalmente la película: What happens in Vegas.

*Nadie se esperaba que tuviéramos una boda en el fic jajaja pues Bulma ya tenía vestido de novia.

*Para el nombre de Vegeta Príncipe Todo Poderoso, me inspiré en la serie de Lucifer.

*Seguimos con los capítulos cortos pero con actualizaciones frecuentes (si llego a los 8 comentario o más lo subo el viernes jajaja)