Devolviendo los regalos

Desorden, absoluto caos en el departamento de Yamcha. Las cortinas cerradas, el piso y los muebles llenos de basura, restos de comida por todos lados. Un fétido olor impregnaba cada rincón.

Miraba cada esquina de su departamento recordando todo lo que vivieron juntos, sus besos, abrazos y hasta sus frecuentes peleas.

Sentado con el ánimo por los suelos, el lobo del desierto miraba la televisión, con el control regresaba una y otra vez la parte del video en que Bulma huyó de la ceremonia. La música ambiental desató tremendo llanto en el hombre.

-¡Boys don´t Cry!-cantaba a todo volumen llorando desconsolado.

Días sin tomar un baño, una menuda barba crecida y sabrá kamisama cuánto llevaba con esa ropa puesta. La depresión encarnada en un novio abandonado.

-¡Boys don´t Cry!- seguían cantando mientras sostenía un pañuelo. Parece que ese fragmento de la canción era lo único que recordaba.

La depresión se apoderó del guerrero, al principio lo tomó con actitud positiva, se dejó consolar por las miles de voluntarias que se empecinaron en reemplazar el lugar de su ex novia, sin embargo ninguna era como ella.

-¡Boys don´t Cry!- siguió entonando mientras comía un par de alitas de pollo. Las mujeres comen chocolate para aliviar la depresión, en cambio los hombres prefieren las carnes y salsas.

Al terminar la canción regresó la pista para seguir flagelándose y sufriendo con la letra, más bien con el estribillo.

-¡Ya canta una que te sepas completa! –se escuchó a lo lejos la voz de un vecino.

-¡Otra vez! –reclamó la señora que vivía junto.

Sus compañeros de edificio no se mostraron nada empáticos, no entendían el sufrimiento por el que pasaba. Algunos deslizaron bajo su puerta listas de canciones para no tener que escuchar todo el día la misma melodía:

"Querido vecino, te compartimos una lista de canciones para que puedas sufrir a gusto sin tener que repetir la misma canción, te aseguramos que existen otras opciones que te inspirarán a cortarte las venas"

Con desesperación

Tus vecinos

Años de relación tirados a la cañería y nadie lo entendía. Un llamado a la puerta detuvo su pensamiento.

-Yamcha ¿estás allí? –lo llamó Bulma –soy yo, Bulma ¿puedo pasar?

El lobo del desierto entró en pánico, se levantó cual resorte para intentar limpiar el desorden pero era imposible levantar los kilos de basura acumulados.

-Sé que estás allí –insistía la chica –Entraré con la llave que tengo.

El guerrero quería ser tragado por la tierra, su orgullo de novio abandonado le impedía que lo viera en esas deplorables condiciones, no pretendía buscar su lástima, ni hacerla sentir importante o que viera cuánto la extrañaba.

-Por kami, de dónde viene ese olor –se asqueó su ex novia cuando ingresó.

-Disculpa el desorden –se excusó levantando algo de basura para meterla en bolsas negras.

-Necesito hablar contigo –le dijo con algo de pena y apoyándolo en levantar -¿sabes lo que es una intervención?, normalmente viene de tus amigos pero aunque no lo creas seguimos siéndolo.

-Lo dijiste todo antes de salir corriendo –manifestó sin dignarse a mirarla.

-Mi intensión nunca fue dejarte plantado –inició su disculpa –nos ahorré cometer una locura.

-¿Sabes? ¡Esa información habría sido de utilidad antes de la boda! –le gritó.

-Entiendo tu sentir, entiendo que tienes derecho a encerrarte a cantarme que soy la peor mujer del mundo, pero a final de cuentas somos amigos y me preocupa tu bienestar, veo que no estás bien –le dijo intentando acercarse.

-No te creas tan importante –se hizo el valiente –estoy así porque, porque … -las excusas no llegaban.

-Pienso que si las cosas fueran al revés estaría intentando asesinarte y me habría comido todo un arsenal de helado de chocolate –intentó ser empática –Juro que intenté seguir adelante pero ya no sentía lo mismo por ti, también estoy segura que tú tampoco sientes lo mismo.

-No hables por mí –le dijo indignado.

-Analízate, pienso que tu depresión es causada por el ridículo que te hice pasar y no por nuestra separación –le expresó ayudándolo a superar el momento.

-Tal vez tienes algo de razón –dijo suspirando.

-Lo sé, pero ahora debes escucharme, necesito que lo sepas de mi voz –suspiró Bulma -¿Cómo decírtelo? –jugueteaba nerviosa con su mano -¡Me casé! –apretó los ojos y los dientes después de pronunciar las palabras.

-¡¿Qué?! –se sorprendió el chico soltando la bolsa de basura -¿con quién?

-Primero –pausó intentando encontrar las palabras exactas –no me casé consiente –intentó mirarlo a los ojos –No sabía lo que hacía, pedí la anulación de ese matrimonio pero va a tardar. No huí de ti porque amara a otro, me fui porque no me veía el resto de mi vida contigo, lo nuestro era costumbre y tu fidelidad no era tu punto fuerte.

-Bulma –la miró serio -¿con quién te casaste?

-Es que yo no sentía lo mismo por ti, no eres el mismo hombre del que me enamoré…

-¿Quién es? –comenzó a sospechar un nombre.

-Te juro que no quería, te lo juro –repetía ella sin el valor para dar el nombre.

-¡Dímelo ahora!-exigió

-Pasó muy rápido, no lo amo –prolongaba contestar –fue un error, ni si quiera es un buen partido.

-¡Ya dímelo! –gritó enojado.

-Es Vegeta ¿contento? –Se enfadó ella por la actitud de Yamcha.

-¡Lo sabia! –apretó el puño Yamcha -¡Es un hijo de..!

-No fue algo serio, cuando acaben con los androides firmaremos la anulación o si Gokú lo asesina seré una hermosa viuda –expresó sonriente.

-No mientas, entre ustedes había algo –le reprochó –desde que te preocupaste por cuidarlo el día que casi muere entrenando supe que las cosas no estaban bien.

-Ya tuvimos esa discusión, no pretendo repetirla –le lanzó una mirada de enojo –¿qué hay de ti?, porque la organizadora de bodas debió atenderte y procurarte más de lo que aparecía en su contrato.

-¿Cómo lo sabes? –Yamcha se llevó las manos a la cabeza.

-Lo sospeché, pero tu reacción me ha confirmado mis sospechas –dijo Bulma –sé que fueron muchos años juntos, pero si en realidad me amaras jamás habrías tenido que buscar a otras chicas. Fui tu primera y única novia formal, necesitabas conocer más personas.

-Cierto –suspiró él tirándose al sillón.

-No quiero ser la bruja de la historia, aunque toda la prensa deportiva y de chismes ya me ha llamado así –sacudió la cabeza riendo –No sé qué habría pasado si me dejaras abandonada en la ceremonia, mereces una disculpa.

-Tú mereces una disculpa mis infidelidades –le estiró la mano para invitarla a sentarse junto a él.

-No soy una blanca paloma, estuve con Vegeta una vez –era justo decir la verdad.

-¿Sientes algo por él? –le preguntó acomodándose para escuchar la respuesta.

-Es atractivo y tiene un no sé qué, pero no –hizo una mueca –No es el hombre con el que me gustaría envejecer, fue atracción física.

-¡Bastardo! –apretó los puños el lobo del desierto.

-Solamente nos hizo ver algo que nos negábamos desde hace tiempo –Bulma le sostuvo el puño apretado.

-¡Lo odio!, te acostaste con el hombre que me asesinó –le reprochó.

-Técnicamente no mató a nadie, fueron los Saibaiman y Nappa –se detuvo a pensar.

-¡Lo defiendes! –exclamó Yamcha.

-Era una broma –Bulma soltó una risita nerviosa.

-Vaya broma –dijo incrédulo.

-Sé que mi propuesta sonará fuera de lugar, pero me gustaría que me acompañaras a empaquetar las cosas para devolver los regalos. ¿Qué dices? –lo invitó.

-¿No se molestará tu "esposo"? –le preguntó algo nervioso.

-"Mi esposo" se fue al espacio y no regresará hasta la batalla con los androides –le explicó Bulma para tranquilizar su preocupación.

-De acuerdo –se levantó Yamcha –Primero debo asearme un poco.

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Pasar horas juntos etiquetando y revisando los obsequios les ayudó en comenzar a sanar su ruptura, enfocarse en cerrar el ciclo de su relación como novios para fortalecer la amistad.

-¡Más vajillas! –reía Yamcha–con todo eso pudimos abrir un restaurant.

-Sorprendente, hasta Yajirobe nos envió algo –comenzó a desatar el papel que envolvía el obsequio.

-¡Ni se te ocurra beber eso! –le advirtió Yamcha cuando reconoció la botella –es lo que tomamos en la despedida de soltero, dicen que saca del subconsciente tus más profundos deseos.

Bulma abrió los ojos de par en par, ella también reconoció la bebida. La culpable absoluta de su arrebatado matrimonio con Vegeta. No sonaba lógico, su profundo deseo no era casarse con Vegeta, bueno tal vez sí con un príncipe pero no con un mercenario espacial.

-Estuvimos tres días bajo los efectos de eso –interrumpió Yamcha sintiendo que un escalofrío le recorria el cuerpo de tan solo recordar lo mal que acabó todo.

-¡Tres días! –Bulma tuvo una revelación, se enfocó en buscar anular el matrimonio que olvidó pensar en el tiempo adecuado para tomar la pastilla de emergencia. Se puso lívida, sintió ganas de vomitar por los nervios cuando recordó la ausencia de su periodo.

-¿Qué te sucede? –la examinó algo preocupado –Te pusiste pálida.

-¡Yamcha, creo que estoy embarazada! –le dijo sin pensar en los sentimientos de su ex novio.

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La prueba casera y de laboratorio marcaron "positivo", la sospecha se confirmó. Sentía rabia por el rumbo que tomó su destino, de la chica libre en busca del amor pasó a madre que criaría un hijo mitad humano y saiyajin.

De todos los padres del universo, se le ocurrió buscar al menos indicado. Molesta consigo misma arrojó todo objeto que estuviera a su alcance, el sonido de cada cosa quebrándose era música para sus oídos y lanzar con fuerza ayudaba con la frustración.

En el instante que ya podía más, una energía se concentró en su vientre, el calor que emanó de ese punto la reconfortó. El pequeño ser le mandaba un mensaje, diciendo que estaba allí, que debía mirar al futuro y enfocarse en el presente.

La pregunta del millón: ¿Cómo lo tomaría Vegeta?, ¿tendría que anunciarle la noticia? O sería como la típica telenovela en donde se guarda la identidad del padre. Ante ese último pensamiento soltó una carcajada nerviosa. Sí hace unos meses alguien le dijera que se iba a casar con Vegeta y tener un hijo con él, le habría parecido lo más ridículo y disparatado del mundo.

-Mi amor vamos a que mamá visite al doctor para saber que todo está bien –habló en voz alta y tocó su vientre –después veremos cómo decírselo a tu padre.

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Próxima entrega:

Recién Casados

*No llegamos a los 8 comentarios, pero subí el capítulo en retribución a los lectores que se mordían las uñas por saber qué pasó.

*Se pasa de mal plan Bulma queriendo enviudar, pero sabemos que su más oscuro deseo era casarse con un príncipe.

*Yamcha en modo deprimido, sufriendo en su miseria y su ex novia que le suelta que se casó y que está embarazada.

*Próximo capítulo habrá interacción de nuestra pareja favorita ¡una cosa bárbara!, será más largo y tardaré un poquito en terminarlo, sean pacientes.