La anulación
Krillin cual hombre enamorado de una androide que necesitaba cantarle al amor, tuvo la ocurrencia de organizar una noche de karaoke previa al torneo de Cell. Su amiga Bulma tuvo a bien aceptar la brillante idea, propuso como sede del evento la Corporación Cápsula. Tal vez sería su última noche juntos.
El banque se realizaba con singular alegría, todos los asistentes se mostraron animados por demostrar sus mejores dotes de cantantes, les entusiasmaba saber que el mágico karaoke del doctor Briefs tenía un truco para ocultar hasta la voz más desafinada.
Todo iba a la perfección hasta que después de varias rondas de cantos y tragos, Yamcha seleccionó una melodía para interpretar desde lo más profundo del corazón.
-Creo que alguien quiere morir antes del torneo de Cell –pronunció Krillin con terror al reconocer la balada que comenzó a sonar.
-¡Bebió demasiado! –se asustó Puar, seguramente la osadía de su amigo traería consecuencias.
Bulma platicaba animadamente con Gohan, quien acudió a la fiesta solo. Sus padres mandaron disculpas porque tuvieron algunos imprevistos. En definitiva debió ser algo importante porque Gokú jamás se perdería un gran banquete.
-Se han comportado extraños –confesaba el niño saiyajin –No querían salir de su habitación, mi mamá dijo algo de que se sentía caliente ¿crees que estén enfermos? –preguntó angustiado.
-Lo dudo mucho –Bulma lanzó una risa nerviosa que se apagó cuando reconoció la voz de Yamcha al micrófono.
Tú, la misma de ayer
La incondicional
La que no espera nada
Tú, la misma de ayer
La que no supe amar
No sé por qué
Bulma respiró e intentó seguir con su conversación, pero al escuchar su nombre pronunciado dentro del cantico, se sintió bastante incómoda.
Tú, la misma de ayer
La que no supe amar
No sé por qué
Ese Yamcha no tenía remedio, no se apegó a seguir la letra, repetía una y otra vez la misma parte del estribillo. A lo lejos un apartado Vegeta contemplaba la escena con una mezcla de diversión y de celos, lo primero porque disfrutaba ver sufrir al insecto, pero la otra sensación le hervía la sangre.
Krillin y Roshi advirtieron a lo lejos el ki de Vegeta incrementándose, por eso corrieron por Yamcha para que abandonara el micrófono antes de ser exterminado por el príncipe de todos los saiyajines.
Tú, la misma de ayer
La que no supe amar
No sé por qué
El lobo del desierto se negaba a abandonar el escenario, él seguía cantando pese a que le arrebataron el micrófono, mientras que el ki de Vegeta seguía en aumento.
El joven Trunks se acercó a su padre para intentar calmarlo, sabía que su progenitor era irritable y aunque negara que no le interesaba su madre, estaba seguro que solo eran palabrerías, una máscara para negar que un hombre tan frío tenía sentimientos.
La estancia en la habitación del tiempo le confirmó el apego por su madre, entre sueños lo escuchó susurrar llamándola y además el tatuaje que portaba en el omóplato.
-¡Contrólate padre! –le gritó Trunks.
-Estoy calmado –dijo con una vena saltada en su frente –lo que haga ese insecto me tiene sin cuidado.
El príncipe se sintió observado ante su reacción, por ello comenzó a levitar para alejarse de la multitud de mirones. Qué les pasaba, tenía un hijo con la terrícola pero eso no significaba que le importara, que estuviera celoso de los cánticos del insecto.
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El insomnio la invadió, los nervios por saber que el día siguiente sería decisivo para el planeta Tierra le impidieron descansar. Fastidiada de revolotear las sábanas, se levantó para dirigirse a la cocina, tal vez un vaso de leche caliente podría funcionar como ayuda. Pensándolo bien, a quién engañaba, ya no tenía 5 años para conciliar el sueño así, necesitaba una bebida más fuerte.
-Veamos qué tenemos aquí –susurraba intentando seleccionar la bebida –¡Vodka descartado! –hizo una mueca recordando la resaca de su despedida de soltera.
-No deberías beber, tienes un engendro que cuidar –le dijo Vegeta a lo lejos.
-¡Qué considerado y cariñoso padre! –torció los ojos molesta por la forma en que llamaba a Trunks -¿Ahora sí es un engendro?, pero estuviste buscando "hacer" un saiyajin –se volteó para mirarlo pero descubrió que Vegeta estaba como kamisama lo trajo al mundo.
-¿Qué? –sonrió Vegeta triunfante al ver la reacción de Bulma.
-¡Ten un poco de pudor! –le gritó tapándose los ojos pero con las palma semi abiertas para seguir mirándolo con discreción.
-Nada que no hayas visto –dijo sin problema.
-Un momento –la perspicacia de Bulma hizo su aparición -¡¿estás intentando seducirme?!
Vegeta no contestó, se limitó a saquear el refrigerador ocultando el sonrojo de ser descubierto. Había pasado mucho tiempo sin sexo, entre su estancia en el espacio y los años en la habitación del tiempo, ahora él arañaba las paredes. Ya tenía una esposa con quien compartir el lecho y necesitaba sacar el "estrés" previo a la batalla.
-Me mentiste, me manipulaste para engendrar un hijo, ¿crees que te podré besar o estar contigo después de eso? –le preguntó ofendida por su actitud.
-No opusiste mucha resistencia cuando estuvimos en el espacio –dijo soltando veneno, para luego beber hasta el fondo una botella de jugo.
-Fue diferente, estaba vulnerable y confundida –ella se excusaba sin sonar muy contundente.
-Vaya forma de manifestar tu confusión –ronroneó el príncipe.
La forma en que Vegeta se dirigió a ella y verlo desnudo sin ningún pudor le complicaban la sensatez. No iba a caer, era un hombre malo, en el sentido malvado porque en relación al sexo era bastante bueno el condenado.
-¿Ya no estás hormonal? –le propuso Vegeta, él estaba decidido a seducirla.
-No –se aclaró la garganta y retrocedió al ver como el saiyajin se le acercaba –¡Pasa buena noche!-salió corriendo presa del pánico, no se estaba controlando y seguramente acabaría teniendo sexo sobre la barra de la cocina. Por muy tentador que sonara, ella tenía dignidad.
Enfadado y frustrado, el saiyajin fue a vestirse con su armadura y salió volando de la Corporación. Mientras volaba vociferaba una serie de maldiciones hacia Bulma, se sintió usado, ¿dónde había quedado esa hembra necesitada de sexo?, lo más increíble es que se estaba topando con una mujer igual de orgullosa que él, tal vez inclusive peor.
Desde su habitación la científica fantaseaba con su ahora esposo, moría por hacerlo suyo. Pensaba en hacerlo suyo una y otra vez, pero seguía molesta por sentirse usada y manipulada. Suspiró pensando que tal vez el auto placer lograría relajarla para hacerla dormir. Mientras se tocaba, se arrepintió de no ceder ante los encantos del saiyajin, su mano en definitiva no la complacía de igual manera.
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La batalla contra Cell se salió de control, se preocupaba por su hijo del futuro y sus amigos, aunque lo negara también por Vegeta, a final de cuentas era el padre de su hijo y no le gustaría ver crecer a Trunks sin esa figura paterna.
Se perdió el desenlace del duelo, la televisora no continuó la transmisión. No supo qué pasó con el villano pero el maestro Roshi le aseguró que Mirai Trunks y el resto estarían bien, pero no pudo asegurar lo mismo con Gokú. El anciano dejó de percibir su ki, eso significaba que habría pasado al otro mundo y las esferas del Dragón no lo revivirían.
Desconsolada ante la muerte de su amigo regresó a casa esperando encontrarse con Mirai Trunks. Necesitaba un abrazo de su hijo, pero el primero en llegar fue Vegeta.
Encontró al saiyajin con el semblante pálido y la mirada ausente, se notaba emocionalmente devastado. Una fase de Vegeta que no conocía hasta ahora que estaba parado ante ella, inmóvil y con su espíritu guerrero apagado.
Sintió lástima por él, trató de comprender cómo sentía el saberse superado por su rival y su vástago, además de ser humillado otra vez por Cell. No podría siquiera imaginar qué tipo de emociones pasaban por la cabeza de Vegeta, tanto esforzarse para terminar sin honor ni gloria.
Sin pensarlo corrió a envolverlo con sus brazos, lo apretó con fuerza intentando consolarlo al estilo humano, le importaba un demonio si rechazaba su gesto, ella quiso confortarlo con su calor. El saiyajin recibió a bien los brazos de Bulma quien lo envolvió con suavidad, permaneció en posición firme pero sin negarse al toque.
Vegeta respiró con alivio cuando percibió nuevamente el ki de su hijo del futuro. Los demás guerreros con seguridad lo trajeron de vuelta gracias al poder de Shen long. Contuvo derramar sus lágrimas de emoción por saber que el mocoso estaba vivo, soltó el tenso cuerpo y bajó la mirada para contemplar los ojos de Bulma.
La mujer reaccionó al sentir la mirada del saiyajin, se despegó de su pecho y sin explicación alguna comenzaron a besarse. Desde el primer roce de labios el calor se encendió en sus cuerpos, percibieron una sensación inexplicable, era como si de pronto algo en ellos se complementara, como si después de años encontraran la parte que les faltaba.
-¡No! –Bulma separó el beso.
-Eres una manipuladora, solo quieres atención y me quieres tener cuando se te antoja –expresó molesto.
-¡Como sea! –ella llegó a un límite –en dos días es el juicio para que proceda la anulación.
-No firmaré esa cosa, no dejaré que mi hijo sea educado por otro –amenazó.
-¡No merezco pasar la vida con alguien como tú, eres un idiota! –Gritó enfadada, porque solo se interesaba en ella y en Trunks porque seguro los veía como una posesión.
Vegeta se alejó de ella, estuvo a nada de soltarle que aunque firmara miles de anulaciones no podría borrar el vínculo saiyajin, que después de ese beso le pareció más sellado que nunca
-¡No me dejes hablando sola! –la escuchó refunfuñar a lo lejos.
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La última noche conviviendo con la versión joven de sus padres. Resultó muy curiosa la historia de cómo se unieron, el señor Gokú le contó que su existencia corrió peligro debido a la inesperada propuesta de matrimonio de Yamcha a su madre.
Le agradeció su ayuda en unir a sus padres, aunque ser engendrado bajo el efecto de drogas no garantizaba que su yo del presente creciera sano. Pero era un niño saiyajin, seguro que sería más resistente. Confiaba en que no tuviera un daño permanente en su desarrollo.
-¿Todo bien? –preguntó Bulma al ver la mirada ausente de su hijo.
-Sí, es solo que me preguntaba si mi padre se quedará –le confesó Trunks –me gustaría que en esta línea temporal creciera conmigo.
-Descuida –lo tranquilizó –me encargaré de que el testarudo de tu padre se quede para verte crecer.
-Eso implica que sigan casados ¿no? –intuyó el joven.
-No precisamente, pronto anularemos el matrimonio –No sabía qué decir sin herir a su hijo.
-¿No sientes nada por él? –Le preguntó esperanzado, sabía la relación complicada de sus padres pero albergaba la expectativa de verlos juntos.
-No lo sé –soltó sin pensarlo, la repuesta clara era una negación, pero después del último beso comenzaba a dudar.
-Es una persona complicada y orgullosa pero solo cuando está cerca de ti noto su ki en calma.–explicó mirándola a los ojos –cuando los dejó a su suerte en el ataque del doctor Maki, me sentí decepcionado de su falta de interés.
-Por la única persona que se preocupa es por él mismo –lo interrumpió sosteniendo las manos de su hijo.
-Te equivocas, él no se fue –acomodó el cabello de su madre –se quedó, pudo salir corriendo tras el villano, pero se quedó disimuladamente a verificar que estuvieran bien.
El pecho de Bulma se contrajo, sintió un cosquilleo en su estómago. Esa teoría sonaba disparatada, ella conocía a Vegeta y por eso no quería ilusionarse, no estaba lista para amar otra vez y salir lastimada.
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When I was young
I never needed anyone
And making love was just for fun
Those days are gone
Living alone
I think of all the friends I've known
When I dial the telephone
Nobody's home
All by myself
Don't wanna be
All by myself
Anymore
Entre sollozos y litros de helado sabor chocolate, Bulma permanecía escuchando canciones de mujeres que no encontraban el amor. La suerte no la favoreció, no se explicaba como una mujer tan inteligente y hermosa, era incapaz de encontrar al hombre perfecto.
Ahora entendía a Yamcha, sentirse desdichado y sin sentido. Maldijo la hora en que sus padres se llevaron al pequeño Trunks de paseo. Estaba sola con su depresión, probablemente causada por un fuerte síndrome premenstrual.
Gracias a su grupo de abogados se enteró que no procedió la anulación de su matrimonio, en primer lugar por el tiempo transcurrido y en segundo porque habían tenido un hijo, eso complicaba las cosas. Amenazados por su jefa intentaron varias artimañas para lograr la apelación del juez, pero no funcionó.
Lo siguiente en la agenda de su miseria: ver películas de romance, esas historias que narraban historias de encontrar el amor en el lugar menos indicado. Esas comedias románticas donde después de risas y adversidad, los protagonistas lograban declarar su amor y ser felices.
Sacó un gran tazón repleto de palomitas para comer. Lo acomodó entre sus piernas para luego tomar puños del alimento y engullir como desesperada.
-¡Grotesco! –se indignó Vegeta cuando la vio comer.
-¡Qué te importa! –objetó Bulma con la boca llena.
El saiyajin se acercó llevado por el olor. El de las palomitas, no el de Bulma, intentaba engañar su pensamiento. Así que arrebató todo el tazón de las piernas de la mujer.
-¡Oye! –se quejó Bulma –eso es mío.
-Estás muy ancha, deja de comer –le dijo tratando de que cediera sus palomitas.
-¿Qué te pasa?, no estoy gorda –contradijo ofendida –estoy mejor que nunca y lo sabes.
Esa no era la respuesta que el saiyajin esperaba, odiaba toparse con alguien de autoestima tan elevada. Nada de lo que le dijera la afectaba, solamente hace un tiempo que la crítica a su peinado la orillo a cambiar su estilo.
-Ya quisieras tener este cuerpo ancho en tu cama –Bulma le sonrió seductoramente.
-Como sea –trató de parecer indiferente.
-Por cierto, no habrá anulación pasaremos directo a la demanda de divorcio –comentó incómoda –Tengo los papeles que debes firmar para comenzar nuestra separación legal.
-No voy a firmar nada –dijo seguro de su decisión –No dejaré que un insecto críe a mi hijo.
-Puedes seguir con su crianza sin la necesidad de que estemos casados –intentó explicar.
-No –Vegeta estaba seguro de su decisión.
-¡Eres un maniaco posesivo! No quieres que me case con alguien más pero tampoco eres capaz de cumplir tus obligaciones de esposo –Gritó exasperada.
-Eso se puede arreglar –se acercó a ella con la intención de seducirla, pero al notar que se acercaban la madre de Bulma con Trunks optó por alejarse.
-¡Maldito saiyajin! –vociferó cuando lo vio huir, pero fue más por la decepción de esperar que las cosas se subieran de tono.
La madre de Bulma ingresó cargando al pequeño bebé, el niño se veía exhausto por el paseo. Daba bostezos y frotaba sus ojitos en señal de querer dormir.
-¿Qué tal les fue? –preguntó Bulma cargando al bebé -¿Extrañaste a mamá? –el niño le regresó la sonrisa
-¿Qué ves? –preguntó la madre interesada tomando asiento junto a su hija.
-Una película de cómo una chica pretende librase de un hombre –respondió meciendo a su pequeño, pero una idea loca se le vino a la mente -¡Eso es! Trataré de exasperar a Vegeta más de la cuenta para que acceda a firmar el divorcio.
-Hija, es una mala idea, los tres hacen una linda familia –Sonrió la madre intentando convencer a Bulma –además el joven Vegeta es encantador.
-¿Encantador?- preguntó incrédula.
-Es muy guapo ¿dónde vas a encontrar mejor partido? –insistió la madre.
-¡Prometo que en 10 días Vegeta estará rogando por firmar el divorcio! –pronunció decidida.
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Siguiente entrega:
¿Cómo perder un saiyajin en 10 días?
*Menos risas pero hice un par de ajustes a la historia para alargar un capítulo más.
*¿Qué artimañas usará Bulma para fastidiar al príncipe?, ¿logrará su cometido? y ¿cómo reaccionará el poco paciente de Vegeta?
*Con respecto a Yamcha, necesitaba meter "La incondicional" al fic, una parte dedicada para beneplácito de todos los que gozamos con el sufrimiento del lobo del desierto.
*Anuncio comercial: ayer 22 de diciembre publiqué un song fic obvio Vegebul, si tienen un tiempo libre los invito a leerlo. Se llama: Last christmas
