20. El álbum de bodas
El plan de perder un sayiajin en 10 días no estaba funcionando. En su pensamiento existía una lucha interior por no enamorarse de su esposo y lograr una separación legal. Vegeta no le puso las cosas fáciles debido a que rechazó a la mujer que mandó a seducirlo, así como apoyarla con los padecimientos de Trunks. A su manera se comportó de forma protectora y cariñosa, cual padre se preocuparía por su hijo.
Las altas temperaturas pasaron trayendo como consecuencia que el pequeño creciera una talla en un abrir y cerrar de ojos. En días superó la fase de gateo, ahora el ágil Trunks se encaminaba a dar sus primeros pasos, ese hecho la mantuvo ocupada y ejercitada, la ropa deportiva se convirtió en un atuendo necesario.
Bulma algo cansada de su espalda baja por pasar horas supervisando la marcha del pequeño, decidió hacer una pausa, a lo que Trunks respondió con una rabieta que exigía mantener la práctica de sus primeros pasos.
-¡No jovencito! –lo amenazó –¡mamá debe tomar un descanso!
-Calma mi pequeño –le decía su abuela –Para que te distraigas te mostraré el álbum de bodas de tus padres.
-¿Álbum de bodas? –preguntó Bulma algo sorprendida mientras sobaba su espalda por el cansancio de estar inclinada apoyando la caminata de Trunks.
-Recuerda que lo trajo un amable joven unos días después de tu boda con el joven Vegeta –le dijo con la calma de siempre mientras buscaba el sitio donde lo colocó.
-Pensé que eran fotos de el intento fallido de boda con Yamcha –No lo podía creer, había fotos de su boda con Vegeta. La mezcla de curiosidad y temor le despertaron un ligero temblor en las manos.
La abuela tomó al bebé saiyajin en su regazo para mostrarle con detenimiento las fotografías de la unión de sus padres. El pequeño calmó su rabieta mirando con atención lo que le mostraban y hasta parecía entender las explicaciones de la historia.
Bulma bloqueó sus sentidos, no estaba preparada para mirar ese álbum. Sabrá Kamisama, ahora Dende, qué más locuras cometió durante los días que perdió la conciencia. Respiró profundamente y pensó en alguna excusa para alejarse.
-Debo acomodar los juguetes que dejó Trunks tirados por toda su habitación –se excusó Bulma.
-¡Pero cariño, debes ver esta fotografía! –dijo emocionada.
-Por ahora, no tengo ánimos –soltó una risa nerviosa para luego avanzar a la habitación de su hijo.
-No te preocupes por Trunks –escuchó a la madre –cuando termine le serviré la cena.
Suspiró al notar que tendría que comenzar a trabajar en hábitos de disciplina para Trunks, el sentido del desorden parecía ser un mal genético. Tomó un contenedor para ir guardando los juguetes. Miraba con nostalgia como su hijo crecía tan rápido y destruía todo por su fuerza extrema.
-¿Dónde está Trunks? –preguntó Vegeta recargándose en el marco de la puerta, fue una pregunta simple para hacer algo de conversación, porque sentía el ki de su hijo en la planta baja con su abuela.
-Está con mamá mirando el álbum de bodas –Respondió cuando la voz del saiyajin la sacó de sus pensamientos.
-¿Tenemos un álbum de bodas? –preguntó Vegeta.
-Eso parece –sonrió Bulma y prosiguió a guardar los juguetes.
-¿Ya lo viste? –un escalofrio recorrió el cuerpo de Vegeta, aparte del matrimonio arrebatado y el tatuaje quién sabe qué otras locuras cometió.
-No tuve el valor –se sinceró al ver como palideció el saiyajin –por tu expresión veo que también sientes temor por lo que hicimos esa noche, bueno, esos días.
-Yo no tengo miedo –digo indignado –un saiyajin jamás siente temor por esas cosas tan triviales.
-Disculpe usted señor príncipe todo poderoso –se mofó Bulma sin notar que Vegeta cerraba la puerta con llave.
El saiyajin examinó que la puerta tuviera cerrojo y revisó la ubicación del crío, que seguramente tardaría el suficiente tiempo comiendo su cena, el apetito lo mantendría ocupado junto con la entrometida abuela.
Vegeta tomó por sorpresa a Bulma, quien soltó el contenedor de juguetes cuando sintió la proximidad del saiyajin. Cerró los ojos para disfrutar la forma en que él recorría sus caderas, tan embelesada estaba que no se le ocurrió excusa alguna para alejarlo.
Él deslizó sus manos por debajo de la ropa para masajear con armonía los senos de Bulma, quien cerraba los ojos disfrutando las traviesas caricias. Vegeta decidió bajar una mano para estimular bajo sus bragas, jugueteó con dedos en el interior de ella sintiendo los fluidos que emanaban, sonrió al notar que Bulma contenía los gemidos de excitación.
Sonrojada se giró para besarlo intensamente, la sensación de saber que el tiempo era limitado le daba un toque singular a su encuentro. Vegeta complacido se encargó de cortar la proximidad, la acorraló en sus brazos cual indefensa presa. Con urgencia la depositó suavemente sobre la alfombra, para luego quitar el pantalón deportivo que ella vestía.
El saiyajin de improviso escurrió su lengua por los muslos de su presa, su movimiento fue tan lento que Bulma reaccionaba con ansiedad, luego de masajear con la punta de la lengua el clítoris, saboreó extasiado los fluidos que brotaban de su cavidad.
El calor del sexo oral la orilló a quitarse el resto de su ropa junto con el sujetador, ello sin perder el disfrute de la estimulación de Vegeta. Tiró su espalda nuevamente, con sus manos apretaba con fuerza la alfombra, quería gritar de placer. Justo cuando el calor de la excitación la invadió aún más, las vibraciones del orgasmo llegaron a ella. Vegeta levantó la mirada triunfal lamiéndose los labios para disfrutar de los restos de fluidos vaginales.
La súper velocidad saiyajin lo hizo desnudarse en un abrir y cerrar de ojos, el hecho pasó desapercibido para Bulma quien yacía extasiada en la alfombra. Se inclinó para posarse sobre ella e introducir su miembro.
-Alto –lo detuvo Bulma cuando escuchó un juguete de Trunks chillar al ser aplastado por Vegeta.
-¿Qué? –preguntó Vegeta exasperado, si ella lo rechazaba después de llegar tan lejos tendría que escaparse volando hasta el continente de hielo para nadar en el mar helado, sería la única forma de calmar su lujuria.
-Dijiste que la semilla saiyajin es fuerte, no podría con otro niño –se asustó Bulma, pero seguía temblando a consecuencia del orgasmo.
Vegeta maldijo su comentario sobre la eficacia de la semilla saiyajin, el alardear le estaba costando bastante caro.
-Dijiste que tomas algo para no tener más críos –le dijo entre gemidos, pero hizo caso omiso a la petición de Bulma, así que se apresuró a penetrarla para distraerla de sus pensamientos sobre control de natalidad.
-¡Vegeta! –gimió ella al sentirlo.
Ambos hicieron una pausa, se miraron a los ojos por una fracción de segundos que para el universo pareció eterna. Ese encuentro sexual era diferente, en nada se asemejaba al arrebatado encuentro en el espacio, ahora las cosas eran distintas, el brillo en las miradas al contemplarse decía más que somera lujuria.
Vegeta saboreaba cada embestida, las sensaciones de placer recorrían cada fibra de su ser. Después de un rato buscó un cambio de posición, la giró para penetrarla por detrás, deseaba ver el lunar de su mujer moviéndose al ritmo de la excitación. Ese sueño erótico recurrente que comenzó cuando la miró nadar en la piscina de la Corporación y el peso del agua le deslizó ligeramente la parte inferior del bikini.
La fuerza del saiyajin penetrándola por detrás le erizó la piel, vaya que el lado salvaje de su pareja le despertaba sensaciones placenteras que jamás pensó vivir. Quién diría que tras esa cara orgullosa y amargada se escondía un magnífico amante.
Él quería seguir, pero recordó que Trunks y su abuela podrían llegar en cualquier momento. Entre jadeos apresuró los movimientos, aumentó la velocidad desatando una serie de gemidos en Bulma que lo hicieron liberar con fuerza su semilla. Intentó mantener la calma para no desvanecerse por el temblor en sus piernas.
Maravillado se dejó caer junto a Bulma. Ella a su vez se desplomó boca abajo con las manos extendidas, una vez que ambos controlaron su respiración se giró para contemplar la sonrisa de Vegeta, parecía una expresión de felicidad, un sentimiento que solo mostraba cuando tenía algún triunfo en batalla.
-¿Qué decías de la semilla saiyajin? –se burló él con la voz agitada.
-Descuida –respondió ella igual de agitada –tomaré algo para la emergencia y buscaré algo para evitar procrear un ejército saiyajin.
-Un ejército saiyajin –sonrió Vegeta mientras se giraba para contemplarla –Suena interesante –pudo leer entre líneas que ella estaba cediendo al estar con él.
-Ni lo sueñes –le advirtió mostrándole la lengua como gesto de niña pequeña.
-¡Vístete! –se incorporó Vegeta al sentir el ki de su hijo desplazándose con la abuela.
-Eres un mata pasiones –se molestó Bulma por la manera en que cortó su momento.
Ambos se cambiaron rápidamente, la mujer le pidió que con la habilidad de velocidad recogiera los juguetes de Trunks para evitar sospechas de algo más. Corrió a abrir la ventana para que el aire circulara, es decir que no querían evidencias de que hubo algo más que un par de padres ordenando la habitación del bebé.
-¡Espera! –lo llamó antes de que saliera por la ventana –Te veo más tarde en nuestra habitación –le guiñó el ojo coqueta. Esperaba retomar su encuentro del día.
Vegeta no alcanzó a contestar, pero el sonrojo en sus mejillas habló por él.
Al terminar de acomodar un par de muñecos de peluche, la adrenalina se esfumó para dar paso a un ardor en sus codos, antebrazos y rodillas, parecía que el sexo en la alfombra no fue buena idea, su piel sensible se laceró con la fricción del tejido.
-Pero valió la pena –suspiró sonriente.
Vaya que esa mujer lo volvía loco en todos los sentidos, hasta en el sexual. Verla danzando moviendo sus caderas sobre él, disfrutando del placer de tener su miembro dentro de su cavidad, fue un placer extraordinario. Estaba acostumbrado a llevar el ritmo del sexo, pero disfrutaba ver a Bulma llevar la batuta.
Reposando a un costado del cuerpo de ella se preguntó cómo habrían sido sus encuentros durante la dichosa noche de bodas, de la cual no recordaba absolutamente nada.
-¿En qué piensas? –le preguntó ella cuando lo miró pensativo.
-En que por más esfuerzos que hago –pausó suspirando –no recuerdo nada de la noche de bodas, ni de todo lo que pasó esa noche.
-Esos días –corrigió ella –tenemos un álbum que nos puede dar una idea de lo que sucedió.
-No tengo tiempo para eso –dijo al momento que comenzaba un nuevo asalto con ella.
Vaya que estaban recuperando el tiempo perdido, no se cansaban de explorarse mutuamente.
Por la mañana Bulma trabajaba animada en los laboratorios. La sonrisa de satisfacción, el cutis humectado y el brillo en sus ojos se notaba a kilómetros de distancia, jamás en su vida se sintió tan plena después de una noche de sexo salvaje.
Necesitó de varios remedios caseros para aminorar el ardor de su piel, anotó mentalmente sustituir la calidad de las alfombras para evitar futuras heridas. En la vida sexual de una pareja casada uno nunca sabe qué más usos puede uno darle a las alfombras.
De repente se esfumó su debate mental por mantener su corazón alejado de toda posibilidad de enamorarse del saiyajin, hizo a un lado la inseguridad para dejarse llevar por el destino.
Suspiró antes de ojear el álbum de bodas, al fin de cuentas la curiosidad fue mayor y la llevó a tomar valor para conocer los secretos de su unión con Vegeta.
Su madre siempre tan detallista decoró minuciosamente la portada y clasificó según lo consideró los hechos del evento. Las primeras imágenes tenían a la pareja acompañada de Gokú y un par de hombres con miradas asesinas, intuyó que eran los integrantes de la mafia que consiguieron la identidad falsa de Vegeta.
Más adelante apareció la fotografía de ella ingresando a la capilla de bodas exprés. Torció los ojos al pensar en lo disparatado del acontecimiento donde la heredera de una multimillonaria compañía se casaba en un lugar tan sencillo. Lanzó una pequeña risita al notar que por lo menos el costoso y elegante vestido se aprovechó en esa ceremonia.
A falta de su padre en el evento, Gokú la dama de honor fue quien entregó a la novia. Era sorprendente la cara de emoción de Vegeta cuando recibió a Bulma en el altar, desconoció totalmente aquel hombre frío y sanguinario.
Conforme avanzaba se preguntó qué votos diría el saiyajin pues se notaba sonriente en las imágenes, por lo menos ella ya tenía ensayados sus votos, intuía que esas mismas palabras pronunció en la ceremonia.
Enviaría un bono extra al fotógrafo por capturar el tradicional beso que sigue a la frase: "puede besar a la novia". El corazón se le estrujó al observar con detenimiento el tierno beso entre ella y Vegeta, si no lo conociera juraría que se lo proporcionó desde lo más profundo de su corazón.
Pasó la página que mostraba el brindis de la boda, lo cual le llevó a soltar una enorme carcajada al notar como Vegeta abrazaba con camaradería a Gokú, apostaba porque de todas las fotografías esa era la más comprometedora.
Dentro de todo lo que vio jamás imaginó que dentro del álbum apareciera el instante que Vegeta decidió tatuarse "Mi Bulma". Una idea golpeó de repente su pensamiento, recordó que la bebida que tomaron despertaba los deseos más ocultos.
-¡Así que Vegeta quiere ser mío! –exclamó emocionada ante el descubrimiento.
-¿Señorita Bulma? –tocó la puerta la mujer que contrató hace unos días.
-¿Qué sucede? –apagó su sonrisa al verla.
-Seré directa –dijo sin rodeos –Quisiera otra oportunidad para lograr seducir a su esposo, necesito algo más de dinero.
-Ya no necesito eso –señaló regresando su mirada al álbum de bodas.
-Pero es lo que quería, poner una trampa a su esposo para que le fuera infiel y así tener un pretexto separarse y que procediera la demanda de divorcio –la chica intentaba recordarle el motivo de su plan.
-¿Qué dijiste? –preguntó Vegeta desde el otro lado del laboratorio. No necesitó escuchar más para entender el plan de Bulma.
-Vegeta –ahogó un grito la científica al notar su presencia.
-Puedo tolerar tus intentos fallidos para cocinar alimentos, tus ronquidos y hasta tus apodos a mi miembro, pero eso es demasiado –se cruzó de brazos decidido –Quieres esa maldita firma, pues la tendrás.
-Yo –las palabras no le fluían, le costaba hilar una explicación lógica para su actuar.
-Me iré y solamente vendré para entrenar a Trunks –amenazó –Quiero los papeles ahora para darte la firma.
-¡Lárgate! –le gritó Bulma a la mujer –¡Estás despedida!
-Pero señorita, le estoy ayudando con su plan –refutó la mujer.
-¡Cállate! –gritó con más ira –¡Fuera de mi vista!
-¿Y bien? –preguntó Vegeta cuando la mujer se retiró –Los papeles, ahora –ordenó.
-No –negó Bulma desesperada –Quiero seguir con nuestro intento de familia, no quiero que Trunks crezca con padres separados.
-Eso lo hubieras pensado antes –expresó ofendido.
-Mira –respiró profundo -¿Crees que fue sencillo para mí perdonarte después de manipularme para tener un hijo?
-¿Qué querías?, ¿qué te lo dijera? –indicó él –estabas tan embelesada con tu maldita boda que te habrías negado.
-¡Lo hubieras intentado! –le respondió incómoda –me sentí ridícula, todos sabían menos yo.
-No tengo idea de qué pasó entre nosotros en el tiempo de Mirai Trunks, solamente sé que estaba destinado a existir –se cruzó de brazos cerrando los ojos para intentar calmarse.
En parte Vegeta tenía razón, algo vio su yo del futuro para elegir tener una relación con él, sin importar que fuera solo una aventura. Pero en esa línea temporal ya no quería más que una simple aventura, lo quería como esposo, lo quería tal como era.
-¡Los papeles! –insistió Vegeta.
-No –ella se armó de valor para abrir su corazón, se acercó a él para tomar su rostro y hacer que la mirara a los ojos –quiero seguir con esto, te garantizo que habrá días difíciles y te garantizo que en algún momento uno o ambos queramos separarnos –suspiró con pesadez –pero también te garantizo que si no te pido que te quedes, lo lamentaré por el resto de mi vida, porque en mi corazón sé que eres el único para mí.
El príncipe no esperaba esa respuesta, anticipaba continuar la discusión verbal por saber quién tenía la razón. Se sorprendió cuando ella le robó un tierno beso, un gesto de súplica y muy a su modo una disculpa por su fallido plan de divorcio.
-Ni creas que te disculparé –la miró entrecerrando los ojos.
-¿Qué puedo hacer para contentar al príncipe? –ronroneó mojando sus labios con sensualidad.
-Empieza cerrando la puerta de tu laboratorio –respondió traviesamente.
Próxima entrega:
La boda del hijo de mi mejor amigo
Hola mis queridos lectores, una disculpa por la tardanza, mi 2021 inició con una apendicitis por lo que no tuve tiempo, ni ánimos para escribir pero se los intenté compensar escribiendo momentos más que sensuales con nuestra querida pareja.
La mala noticia es que el próximo capítulo es el cierre de nuestra historia, les digo para que se vayan mentalizando, me rompe el corazón que se acabe pero como les decía hace un par de capítulos, no quiero forzar la historia.
En definitiva Bulma desistió de su plan de perder un saiyajin en 10 días, qué bueno porque no sabía de lo que se estaba perdiendo.
Espero pronto llegar a los 100 reviews, me harían tan felices ayudándome con esa meta.
Gracias por leer y espero actualizar pronto porque tengo muchos pendientes en el trabajo.
