CAPÍTULO 6
Yo necesito un Héroe
Spike corria por los pasillos del dirigible de regreso a su camarote. Las luces estaban apagadas y había varios ponis huyendo en dirección opuesta a él. Finalmente llegó a la sección donde estaban su camarote y el de Celestia. Cerca de su destino había varios cadáveres de ponis. Algunos con expresiones de haber tenido horribles últimos momentos y otros que al parecer ni siquiera tuvieron tiempo de saber cómo se fueron de este mundo.
Finalmente llegó a su camarote. La puerta había sido derribada.
-¡Celestia!- gritó al entrar.
La princesa no estaba en su cama. Y la cama no estaba donde debía haber estado. Se había movido hasta topar con la pared de la derecha. La mesa de noche estaba caída y el jarrón que había estado encima de ella estaba roto. Pero lo que llamó su atención fueron los tres cadáveres carbonizados que había en la habitación. Uno estaba junto a la puerta, tendido boca abajo. Otro había ido a parar hasta el baño, quedando bajo la regadera. El último estaba sentado en la pared opuesta a la entrada, pero sobre él estaba enmarcada su silueta hecha de sus cenizas. Lo que quería decir que había sido golpeado en medio del aire. Celestia sin duda había dado guerra antes de ser capturada.
Otra cosa que notó fue que tanto en las paredes como la cama había dardos. Sin duda resultados de tiros fallidos.
-La drogaron para capturarla- dedujo Spike.
Spike inspeccionó el cadáver más cercano. Al parecer tenía alas en su espalda y eran criaturas bípedas, antropomorfas. Sus cuerpos escaban chamuscados. Sus vestimentas y piel se deshacían al tacto. ¿Pero cómo era esto posible?
-De haberlos golpeado con un rayo térmico capaz de hacer algo como esto, habría quemado hasta los esqueletos y los objetos cercanos a ellos también se habrían quemado. La habitación entera estaría en llamas. Pero no hay nada quemado en esta habitación. ¿Qué tipo de hechizo usó para defenderse?- pensaba Spike.
Entonces otra posibilidad rozó su mente.
-¿Y si no fue el hechizo sino el animal al que iba dirigido?-
Inspeccionó la cabeza del animal, removiendo la carne chamuscada que cubría su mandíbula. Sus temores se hicieron realidad.
-Hijos de puta…-
Spike corrió hacia el closet donde tenía sus maletas y tomó un largo estuche que contenía nada menos que su espada.
-Hay trabajo, Glamdring-
Volando bajo entre los árboles del bosque un grupo de 17 guerreros viajaba a gran velocidad. En medio de la formación uno de ellos llevaba la preciada carga: La princesa Celestia.
Sus captores volaban con gran velocidad y sigilo bajo el follaje de los árboles, para no ser vistos desde el cielo. Veloces y silenciosos como sombras transportaban a su prisionera, en lo que parecía un escape exitoso de una misión perfecta sin incidentes. Pero su veloz fuga fue puesta en espera cuando una figura se atravesó en su camino. Reconociendo no quién, sino qué era el individuo, el comandante de los guerreros ordenó alto.
-Lo que me temía…- murmuró Spike al ver cara a cara a los guerreros.
Sus pieles pálidas entre color hueso y blanco fantasmal. Sus orejas largas y puntiagudas. Sus cuerpos ausentes de bello o pelaje, salvo en sus cabezas. Sus ojos brillosos y sin embargo ausentes de vida.
-Vampiros-
-El guardaespaldas de la princesa, supongo- habló uno de ellos.
Por su vestimenta y fisionomía más robusta que el resto, obviamente el líder.
-Mi nombre es Spike "El impulso Espectral"-
-Sí. Sé quién eres dragón- respondió el vampiro.
-Entonces debes saber lo que soy capaz de hacerte a ti y todos tus colegas, si me provocan- amenazó.
-Sí, también sé eso. De hecho cuando escapamos del dirigible sin toparnos contigo, llegué a tener la esperanza de que nuestros caminos no se cruzarían. Pero ya no importa. Ahora la balanza está completamente a nuestro favor. Tenemos a la Princesa- presumió.
-Y no me molestaré en preguntar cómo llegaron a Equestria desde Dammerung. Ni sus motivos para secuestrarla, pues hay un millón. Pero te aseguro que de una forma u otra, no se la llevarán- respondió, fríamente.
-Hablas como si tuvieras control de la situación-
-Cosa que por el momento no poseo. Pero en batalla un solo segundo puede cambiarlo todo-
-¿Planeas enfrentarte a todos nosotros tú solo?- se burló el líder, lo que provocó la risa del resto del escuadrón, que comenzó a extender la formación para rodear a Spike.
-Te lo pondré sencillo. Un crimen contra su real majestad como este se castiga con ejecución. Si entramos en combate ahora, te prometo que los mataré a ti y todos tus hombres sin piedad ni misericordia. Pero si me entregan a la princesa ahora, los dejaré marcharse con sus miserables existencias en mano. No es mucho, pero es algo- amenazó.
Lentamente los vampiros descendieron al suelo, salvo por algunos cuantos de los que habían rodeado a Spike.
-No estás en posición de amenazar ¿Crees que podrás acabar con nosotros y proteger a tu princesa al mismo tiempo?-
-No hables tanta mierda, muerta no te sirve-
-Ese es más tu problema que el nuestro- se burló.
-¡Suficiente charla! ¡Denme a la princesa o prepárense para morir!-
-¿¡Y cómo planeas asesinarnos?!-
-… Así…-
Spike extendió su mano izquierda (en la derecha sostenía su espada) hacia el comandante de los vampiros y la cerró fuertemente. Inmediatamente después una fuerza invisible aplastó los ojos del vampiro como limones en un exprimidor.
-¡MATENLO!- gritó en medio de su dolor.
Un vampiro que volaba a su izquierda le arrojó una lanza contra Spike, quien la esquivó rodando hacia el frente. Apenas recuperó su pose de combate tuvo que retroceder para evitar otra lanza que se clavó frente a él. Seguidamente el resto de guerreros se abalanzó.
-¡Vengan por mí!- desafió.
Cruzó los brazos frente a él y luego los extendió con fuerza. Los vampiros que habían tratado de asaltarlo, salieron volando en dirección contraria, al ser golpeados por una onda de choque invisible.
Los vampiros que no habían sido golpeados por la ola, rápidamente cortaron distancia con Spike. Elites, soldados, asesinos, ladrones. No tenía importancia. Todos tenían una cita con la Santa Muerte. Y Spike se aseguraría de que no llegaran tarde.
Empuñando su espada en una sola mano bloqueó el arma del primer atacante. Lo golpeó en la cara con su mano libre, tirándole barios colmillos en el proceso y haciendo que cayera de espaldas al suelo. Antes de que pudiera levantarse, Spike le prendió fuego.
Tomó el cuerpo en llamas por el tobillo y lo arrojó contra otro vampiro que intentaba atacarlo por la izquierda. Sintió entonces un inmenso dolor en su espalda. Específicamente en las membranas de sus alas. Cinco flechas habían dado en el blanco. Ahora no podría volar. Se giró para ver a los arqueros en el aire, quienes preparaban otro tiro. Spike extendió sus manos hacia ellos y bajó los brazos como si hubiera cerrado de golpe una ventana. Los arqueros fueron golpeados por una aplastante fuerza que los disparó contra el suelo. Uno de ellos quedó empalado en una de las lanzas clavadas en el piso. El otro se estampó contra la tierra, donde quedó enmarcada su figura. De nuevo y antes de que pudiera ponerse de pie, Spike lo quemó.
Se dio vuelta de nuevo justo a tiempo para que su espada impactara un ataque de un hacha colosal, que blandía un vampiro bastante robusto. Sus armas se impactaron un par de veces más hasta que quedaron atascados en un bloqueo. Spike abrió su boca, listo para quemar al desgraciado frente a él. Pero este usó su mano izquierda para sofocar la tráquea de Spike, mientras seguía sosteniendo el hacha con la otra mano. En lugar de tratar de liberarse con sus brazos o sus alas, Spike usó su cola como látigo para golpear el rostro del vampiro, quien lo soltó. Dándole una patada en el estómago para alejarse de él, Spike liberó una enorme marea de fuego sobre su adversario.
-¡Es muy fuerte!- gritó uno de los guerreros.
-¡Llévense a la princesa!- gritó el líder, que aún no recuperaba la vista.
Uno de los guerreros se separó del grupo y volvió donde la Princesa a quien habían dejado tirada en el suelo.
Entre la multitud de guerreros que volaba y lo atacaba, Spike logró ver la blanca figura de la princesa alejarse. Usó su cola para alcanzarse una de las lanzas que originalmente le habían arrojado a él y la arrojó con todas sus fuerzas contra el transportador de Celestia. Ajustando la trayectoria con sus poderes, la lanza atravesó de lado a lado al vampiro, dejándolo clavado en un árbol.
Antes de que la princesa cayera al suelo, Spike extendió su mano libre hacia ella deteniendo su descenso.
-¡Ahora!- escuchó gritar a uno de sus enemigos.
Spike puso a la princesa en el suelo y se giró listo para bloquear un ataque. Pero en vez de una espada encontró un pequeño orbe negro con una mecha encendida volando hacia él. Sus ojos se abrieron entre miedo y sorpresa al reconocer el objeto y abrió sus manos frente a sí para proyectar un escudo. La granada estalló, lanzándolo barios metros hacia atrás y haciéndole soltar su espada.
El barrido de Spike finalmente terminó al impactarse contra un árbol. Todo le daba vueltas y al tratar de apoyarse sobre sus manos, sintió un inmenso dolor en su mano izquierda. Mejor dicho, donde debía haber estado su mano izquierda. Sintió entonces algo frío apoyarse contra su nuca.
-¿Y ahora dragón?- preguntó burlonamente el vampiro.
Spike esperó unos momentos a que el zumbido en sus orejas se detuviera. Después se empezó a reír demencialmente.
-¿Qué rayos pasa? Ni siquiera los de tu especie se ríen en su funeral-
-Si tú crees que con esto me van a matar, son más estúpidos de lo que me hubiera imaginado- respondió volteándolo a ver a los ojos.
Antes de poder responder, el vampiro sintió como si un grupo de manos invisible lo hubieran tomado de los brazos. Lo obligaron a abrir sus brazos como si estuviera haciendo una cruz y la fuerza continuó jalándolo hasta que sus extremidades se desprendieron de su cuerpo. El shock y el dolor fueron tan grandes que el pobre diablo ni siquiera pudo gritar.
-La próxima vez que tengas que matar a alguien solo hazlo. No se lo comentes- dijo Spike, tomando el hacha que el vampiro cargaba clavándola en medio de su cráneo como una sandía.
Acto seguido, escupió fuego sobre su propia muñeca para evitar desangrase por la pérdida de su mano. Rechinó sus dientes unos momentos antes de sofocar el dolor. Luego extendió su mano derecha hacia el bosque y su espada voló de regreso a él.
-¡Voy a mandarlos a todos al Naraka!- rugió, lleno de malicia.
El comandante de los vampiros solo podía escuchar el sonido de la batalla. Metales chocando. Carne partiéndose y siendo aplastada. Sonido de fuego, gritos de batalla, rugidos, gritos de dolor y agonía.
Finalmente se talló los párpados una última vez antes de abrir los ojos. Apenas se aclaró su vista vio como una espada volaba en su dirección, mientras giraba a gran velocidad. Sin pensarlo dos veces, se dobló hacia atrás para evitar el golpe del arma. Tan pronto como volvió a ponerse de pie, fue golpeado por una explosiva onda de choque que lo mandó a volar hasta que chocó con un árbol.
Apenas teniendo tiempo de recuperarse, vio la figura de Spike descender sobre él, listo para partirlo en dos con su espada. Dio una vuleta de barril frente a él para evitar el golpe y huyó a toda velocidad de regreso al campo de batalla a buscar un arma, pero no fue necesario, otra onda de choque lo envió en esa direcció puso de pie y se horrorizó al ver los cadáveres mutilados y/o quemados de sus hombres. Volteó su vista de regreso al bosque al escuchar el diabólico gruñido del dragón que ahora bien parecía el amo de su destino. Spike se abrió paso lentamente hacia el campo de batalla y moviendo su brazo izquierdo, le acercó dos espadas al líder vampiro. Este le echó una mirada de confusión.
-Pelea- susurró.
El líder vampiro no supo si reír o llorar. Spike no había salido ileso del combate. Tenía una cortada muy larga a lo lardo de su pecho. Las membranas de sus alas, en especial la derecha, estaban desgarradas. Tenía una herida en el antebrazo derecho y su pierna izquierda. Y claro, le hacía falta su mano izquierda. Aun así, el vampiro sabía que no tenía oportunidad. Spike ya había matado a sus dieciséis colegas. ¿Qué podía hacer él solo?-
-Pelea- repitió Spike.
El vampiro se mordió el labio inferior. Si iba a morir al menos lo haría luchando. Tomó las espadas y cargó contra el dragón. Spike sonrió. Detuvo el golpe en forma de equis de ambas espadas y empujó a su rival. Continuó bloqueando los golpes de su atacante sin problemas, no tomándose la molestia de contra atacar.
Frustrado, el vampiro dio un salto sorpresivo, lanzando un golpe en el aire que logró cortar la mejilla derecha de Spike. No era gran cosa, pero al menos el vampiro ya no se iría a la tumba sin poder decir que logró lastimar al dragón.
Spike supo que era momento de terminar la pelea. Extendió su brazo izquierdo hacia algún lugar del campo de batalla arrastrando hacia él una lanza. Deteniéndose a centímetros de su muñeca, como sostenida por una mano invisible. La lanza comenzó a girar a gran velocidad, emulando a las aspas de los motores de un dirigible.
Abatió su mortal arma contra su enemigo que trató por todos los medios esquivar o bloquear los golpes de la cierra giratoria. El zumbido y viento de la lanza giratoria sacudía a todos los árboles cercanos. Finalmente, con un golpe bien conectado y un bloqueo mal apoyado, Spike desarmó a su oponente. En veloz movimiento de su Glamdring, Spike despojó a su rival de ambas piernas con un golpe horizontal, y luego de su brazo y ala derecha con un golpe vertical. Finalmente y antes de que el cuerpo cayera al piso, Spike detuvo la rotación de la lanza usándola para una fuerte estocada que atravesó al vampiro, clavándolo en un árbol.
-No te aflijas. Incluso si me hubieras devuelto a Celesta, tenía planeado matarlos a todos. Todos ustedes firmaron su sentencia de muerte cuando se atrevieron a lastimar y secuestrar a la princesa… Mi Princesa-
Spike saboreaba su victoria, mientras preparaba el golpe final.
-Y otra cosa: La próxima vez no aprietes tanto el mango del arma. Se te cansa la mano más rápido y es más fácil que lo sueltes-
Con eso Spike partió al vampiro en dos con su Glamdring, para luego desatar un infierno sobre él.
Aspiró y exhaló profundamente dejando a la adrenalina en su sangre quemarse. La batalla había terminado. Y aún con todas sus heridas había sido el vencedor. Finalmente su mente se desconectó del campo de batalla, y volvió a centrarse en la nueva dueña de sus anhelos.
-¡Celestia!-
Encontró a la Princesa tirada en el piso donde la había dejado. Celestia llevaba un par de gruesas esposas en sus patas delanteras y traseras. Un chaleco metálico con el que no había forma de que ella pudiera abrir sus alas. Una bolsa negra en la cabeza.
Spike se arrodilló junto a ella y con cuidado de no lastimarla rompió las cadenas y los grilletes de sus tobillos. Tomó a la princesa en su brazo derecho y la acomodó para sacarle la bolsa. Al hacerlo se topó con que además le habían colocado un apretado bozal.
-Hijos de puta. Ojalá los hubiera matado más despacio- dijo Spike, cortando la correa del bozal y retirándolo cuidadosamente.
-Celestia… Celestia despierta por favor- dijo angustiado, tratando de despertar a la princesa.
-Celestia por favor despierta. Ya estás a salvo-
Se dispuso a quitarle el chaleco metálico que tenía, pero no encontró un punto por donde abrirlo, salvo un pequeño orificio donde supuso se introducía la llave. Spike se preparó para forzar la ruptura del chaleco, jalándolo en todas direcciones con su telequinesis, pero al primer estirón la princesa despertó con un protestante grito de aflicción.
-¿¡Celesita!?-
La princesa no respondió. Solo se recargó en él dejando su cabeza en su hombro, respirando muy agitadamente. Apenas recuperó un poco el aliento, comenzó a forcejear para alejarse del dragón.
-¡Celestia detente, soy yo Spike! Estás a salvo!-
La princesa dejó de resistirse y miró al dragón a los ojos. Sus hermosos orbes amatistas se veían rojizos al estar inyectados de sangre y tenía las pupilas muy dilatadas.
Está drogada. Se dijo Spike.
-¿S… sp…pike?- preguntó débilmente.
-Aquí estoy mi princesa. Aquí estoy- dijo abrazándola suavemente.
-Estas a salvo- susurró en su oído.
Celestia se relajó y comenzó a dar largas y profundas inhalaciones, mientras reposaba su cabeza en el hombro de él.
-Spike estás herido- musitó la princesa, notando el corte que recorría el pecho del dragón.
-N-no te preocupes por eso. Es una herida suprficial. Estoy bien-
-D-déjame curarte- dijo ella, apoyándose con sus cascos el pecho de él para incorporarse.
-Celestia no te esfuerces. Estás agotada-
-Estoy lo bastante bien para curar una herida así- dijo con determinación.
Pero en vez de lanzar un hechizo la princesa dio un desgarrador grito y cayó de espaldas, siendo atrapada por el dragón.
-¿¡Celestia que pasó?!-
La princesa no pudo responder inmediatamente. Se cubrió la cabeza con ambos cascos y jadeó adolorida unos instantes.
-N-no lo sé. Intenté reunir magia para e-el hechizo. Pero solo sentí como si m-mi cuerno creciera en dirección contraria y se enterrara en mi cerebro- respondió adolorida y confundida.
-Celestia, creo que esos vampiros te drogaron. Hasta que no podamos estar seguros es mejor que no hagas ningún esfuerzo. Tú solo relájate. Estoy bien, te lo aseguro. Tú estás a salvo, es todo lo que importa- le habló cálidamente.
La respiración de Celestia finalmente se normalizó y miró a los ojos del dragón. Sonrió melancólica y lo abrazó por el cuello, afectuosamente.
-Mi ángel de la guarda… Sabía que vendrías por mí-
-Por supuesto que sí. Ni mil vampiros habrían podido detenerme- respondió, devolviendo el abrazo.
-Estaba preocupada… Temí que… Se hubieran encargado de ti, antes de ir por mí en el dirigible-
Esto llenó a Spike de vergüenza.
-Perdóname. No debí dejarte sola. Te abandoné y por eso es que te secuestraron. Perdóname por favor Celestia- se disculpó avergonzado.
-No, fue mi culpa en primer lugar por traernos a este estúpido viaje. Si por lo menos te hubiera hecho caso y hubiéramos tomado el vuelo de medio día… Habríamos cruzado sanos y salvos…-
-No quiero escuchar eso- la silenció.
-Este viaje fue maravilloso. Una de las mejores experiencias que he tenido. Y siempre te estaré agradeció de que me pidieras acompañarte-
Celestia deseaba protestar, pero le dolía mucho la cabeza y todo el cuerpo. Decidió que lo mejor sería reposar un rato, mientras Spike continuaba acariciando sus cabellos.
-Spike…- lo llamó, después de un rato.
-¿Tu mano izquierda?-
Spike detuvo sus caricias un instante para después continuar, disimuladamente.
-¿Spike por qué solo usas tu brazo derecho?- continuó.
El dragón no respondió.
-Spike, déjame ver tu mano izquierda…-
Spike suspiró, sabiendo que ella tendría que enterarse tarde o temprano de todos modos. Extendió su brazo izquierdo que había mantenido oculto tras su espalda, para mostrárselo a la princesa. Celestia se horrorizó al ver que la realidad era mucho peor que sus temores.
-¿Cómo te hiciste eso?- inquirió al ver la carne chamuscada de su muñeca y el espacio vacío, donde debería haber estado su mano.
-Cometí un estúpido error. No te preocupes-
Celestia en cuestión de segundos comenzó a llorar, rogándole al dragón que la perdonara.
-¡Perdóname Spike! ¡Yo te metí en esto! Por mi culpa estás así. Por mi culpa tuviste que pelear con esos monstruos. Lo lamento, lo lamento tanto-
-Celestia por favor. Son gajes del oficio- bromeó.
-Pero esto es diferente. No tendrías que haber luchado esa batalla si yo no nos hubiera traído a estas estúpidas vacaciones-
Celestia solo siguió llorando y disculpándose.
-Celestia por favor. Te comportas como si me hubieran quitado algo irremplazable. Para el fin de mes me crecerá una mano nueva- dijo despreocupadamente.
Esto finalmente consiguió tranquilizar a la princesa.
-¿Pero a ti? ¿Qué cosa en el universo sería capaz de llenar el espacio vacío que tú dejarías en tu ausencia? ¿Qué sería de mi sin ti?- inquirió cálidamente.
Celestia se sonrojó y bajó la vista, lejos de Spike. Lo abrazó tímidamente y escondió su rostro en su pecho.
-Spike… Esto significa… ¿Qué aún puedo tener esperanzas? ¿Qué todavía podemos… ¿Que aún hay oportunidad de que tú y yo…- no se atrevía a terminar la pregunta.
Spike sonrió. Y abrazó cariñosamente a la princesa. Siempre hubo esperanza. Siempre hubo la posibilidad. La única diferencia es que ahora ya no estaba aterrado de admitirlo.
-Celestia, yo no sé lo que…- su cálida vista se volvió fría y miró hacia lo profundo del bosque.
Liberó a la confundida princesa de su abrazo y se puso de pié frente a ella.
-Impresionante. No esperaba menos del famoso Lord Spike "El Impulso Especrtal"- dijo una chillante y burlesca voz.
De entre la penumbra que se formaba entre los árboles emergió una figura cubierta e una capucha azul oscuro. Cubierta de símbolos extraños y cargando un cetro de la misma complexión. Si tuviera que suponer, Spike apostaría a que era un hechicero.
-Tal parece que me subestimaron- dijo Spike.
-Fatalmente- acompañó el individuo.
Se quitó la capucha revelando un vampiro más.
-¿Trabajas con el resto de esos matones?-
-Muy a mi pesar, pero sí-
-Entonces vete antes de que te envíe a hacerles compañía al Naraka-
-Me temo que no puedo retirarme sin llevarme a la princesa conmigo-
Spike se rió burlonamente.
-¿De verdad crees que podrás llevarte a la princesa? Mira de tras de mí. La única forma en que eso ocurrirá será si logras arrebatarla de mis dedos helados y muertos. Y basta con que mires detrás de mí para saber que tú solo no lo lograrás-
-¿Estás seguro de eso?-
Terminando la pregunta, Spike extendió su mano hacia el vampiro, cerrándola con fuerza. Inmediatamente después el hechicero sintió una aplastante fuerza alrededor de su tronco que le partió barias costillas y sus alas en múltiples secciones. El vampiro cayó al piso de rodillas, estornudando sangre.
-Sí, estoy muy seguro. El resultado de esta lucha se decidió incluso antes de empezar. Ahora lárgate y vuelve al agujero del que volviste-
Spike se dio media vuelta y regresó con su amada alicornio. Cambiando su fría mirada por una cálida que le hiciera saber a Celestia que ya todo estaba bien.
-Ven Celestia. Vámonos a casa- dijo extendiéndole su mano.
La princesa le sonrió y extendió su casco hacia su mano. Spike se permitió crecer un poco para que le fuera posible cargar a la princesa cómodamente con un solo brazo. Con ella a salvo y junto a él se dispuso a caminar el resto del camino de regreso a Canterlot, llevando su espada flotando cerca de él.
-¿Vas a irte así nada más? ¿Te crees realmente que eres un guerrero Santo o algo así? ¿¡Qué diferencia hay entre tú y yo viendo toda esta mutilación y muerte que desataste esta noche?!- inquirió el vampiro. Escupiendo cada palabra llena de odio y desprecio.
Spike siguió andando sin intenciones de responder.
-¡Él no se parece en nada a ti, demonio!- gritó la Princesa, sorprendiendo a ambos guerreros.
-Jajaja… Hasta la princesa del sol se traga esa tontería. ¡Mírame bien hipócrita! ¡ ¡Contempla el rostro de tu muerte! !- gritó enfermizamente.
Entonces el hechicero hizo algo que desconcertó al dragón y la alicornio. Se apuñaló con su propio cetro, atravesándose de lado a lado. Pero el sujeto sabía lo que hacía. Pues en vez de simplemente escurrir de su cuerpo, la sangre que de él empezó a salir formó un círculo a su alrededor, detallando un montón de símbolos en él.
-Está… ¡Es un hechizo de invocación!- dijo Celestia, reconociendo la naturaleza del encantamiento.
-¡Invocación las escamas de mi trasero!- dijo Spike, lanzando una bola de fuego donde estaba el vampiro. Y aunque conectó un golpe directo, al disiparse la explosión vieron que el círculo de invocación estaba intacto. Mientras que el cuerpo de su artífice se evaporaba en el centro, formando una bruma negra.
-Es un hechizo muy poderoso. El llamado ya está en progreso- dijo Celestia.
-¿Llamado? ¿A quién? ¿De dónde?- preguntó confundido Spike.
Celestia enfocó su vista en los sellos del círculo. Se le enfrió la sangre al reconocer la inscripción.
-Del Tártaro-
-¿Estás segura? He sabido que algunos vampiros son Nigromantes ¿Pero esto?-
-¡No hay tiempo Spike, debemos irnos!-
Ambos escucharon un fuerte rugido que venía del interior de círculo donde una extraña figura empezaba a formarse. Spike no sabía que era, pero podía sentir una presencia abrumadora y poderosa. De momento solo era una gran masa negra de la que solo podía detallar un par de alas.
-¡Spike despierta! ¡Tenemos que irnos!- gritaba la princesa, tratando de llamar su atención.
Spike sabía que tenía tres opciones
Escapar con la princesa y esperar que esa cosa no los alcanzara.
Enfrentar al monstruo y proteger a Celestia en el proceso, como hizo con los vampiros.
Enfrentar al monstruo para que Celestia escape en el proceso, y con suerte matar al demonio o al menos darle tiempo a Celestia de alejarse lo suficiente para ponerse a salvo.
Celestia… Debo ponerla a salvo por encima de todo.
-¡Spike! ¡Por Cronos, reacciona!-
Spike bajó a la princesa, haciendo que se parara en sus cuatro patas.
-¿Puedes correr?-
-¿Qué?-
-¿Puedes correr?-
-C-creo que sí-
-Pues corre. Canterlot debería estar en esa dirección. Corre y hagas lo que hagas no te detengas ni mires atrás. Yo voy a enfrentar a esa cosa- dijo Spike, parándose entre la princesa y el círculo de invocación.
-¡¿Estás loco?! Estás herido, te matará-
-¡Esto no está a discusión! ¡Vete ya!-
-¡No! No puedes pedirme que te abandone así ¡Vámonos!- suplicó Celestia, empezando a llorar.
-Aunque intentemos huir esa cosa nos va a alcanzar. Y no puedo permitir que te capture. Descuida, no me matarán tan fácilmente. Soy el guerrero más poderoso de tu ejército. Tenme algo de fe ¿Quieres?- dijo, tratando de calmar a la princesa.
Celestia solo lo siguió mirando con desesperación. Un segundo rugido de la bestia, la sacó de su trance.
-Celestia ya no hay tiempo. Debes irte. Por favor… No quiero que te hagan daño- susurró, acariciando su mejilla.
Celestia cerró los ojos con fuerza. Lanzó sus cascos a los hombros del dragón y le robó un beso. Lleno de amor. Lleno de angustia. Pues sabía que quizás sería la última vez en que pudiera ver a Spike.
-No mueras… Regresa a mi… ¡Hagas lo que hagas no te mueras y regresa a mí!- gritó con desesperación, para luego empezar su fuga a toda velocidad.
Spike solo pudo sonreír con melancolía y verla marcharse.
Volvió su mirada hacia el monstruo, que finalmente emergía del círculo de invocación. El demonio emergió con pesados pazos. Medía unos diez metros, por lo que Spike podía ver. Era todo negro con piel sin pelo. De aspecto arrugada y textura pútrida. Tenía sus dos alas, una larga cola con lo que parecía un enorme aguijón de hueso en la punta. Un rostro estirado hacia el frente en forma de punta de flecha con un par de cuernos en la cabeza, sin oídos.
-Qué feo estás- dijo Spike.
-Ignorante. ¿Tan mal herido estás que ya no reconoces a la muerte cuando la tienes frente a ti?- preguntó con una voz de ultratumba que hacía eco.
-Aún puedes hablar. Eso tampoco me lo esperaba-
-Espero que hayas disfrutado tu beso. Porque fue el último vestigio de placer que conocerás en este mundo-
-Sí, fue un buen beso. A pesar de las circunstancias. Es por eso…- Spike llevó su muñeca derecha cerca de su boca, para liberar el seguro de su brazalete de Mahakala.
-… Por eso es que no pienso morir sin haberme llevado a esa poni a mi cama-
Unos momentos después Spike sintió como si su sangre hirviera con la energía que el brazalete había estado suprimiendo. Su cuerpo se encendió en un aura roja, al mismo tiempo que empezó a aumentar de tamaño.
-Soy uno de los poderosos guerreros forjados en Shinto. Mi corazón solo conoce el valor. Mi fuego purifica a los viles. Mi espada solo habla verdad. ¡Mi ira deshace la maldad! ¡Soy Spike "El Impulso Espectral"! ¡TÚ FIN LLEGÓ!-
Para el final de su lema, Spike había crecido hasta estar casi a la altura de su rival, quien aunque no intimidado, ciertamente estaba sorprendido del cambio.
-¡Más bien tú fin, fanfarrón!- gritó la bestia corriendo hacia él para iniciar la batalla.
Spike llenó sus pulmones de aire y liberó un devastador mar de fuego contra su rival. Pero las inmensas llamas probaron ser inútiles, pues la bestia siguió corriendo en medio de ellas como si nada. Sin poder reaccionar a tiempo, Spike fue recibió un zarpazo en la quijada que lo hico caer de espaldas. Antes de que se levantara, el monstruo se dejó caer de lleno encima de él, tomándolo por los hombros para que no se levantara. Spike logró enfocar su vista para ver como el aguijón de la cola de su rival iba directamente contra su rostro, listo para perforar su cráneo.
Haciendo uso de sus poderes, logró detener el aguijón a una distancia peligrosamente corta de sus ojos. Sin darle tiempo a su rival de preguntarse por qué el dragón seguía con vida, Spike concentró su energía psíquica alrededor del aguijón para retorcerlo hasta desgarrarlo y desprenderlo de su portador. Adolorido pero lejos de derrotado, la bestia comenzó a lanzar múltiples zarpazos contra Spike quien intentaba desesperadamente bloquearlos con su brazo bueno. Uno de los golpes por poco le saca el ojo derecho. La bestia se elevó para tomar impulso y lanzar un golpe junto al peso de todo su cuerpo, pero nuevamente Spike logró bloquearlo con un bloqueo de ambos brazos y su telequinesis.
Posó ambas piernas sobre el vientre de su rival y en compañía de un impulso psíquico, logró quitárselo de encima. Spike se puso de pie tan rápidamente como pudo. Notó que su espada Glamdring seguía en el suelo muy cerca de él, así que la recogió con sus poderes.
-¡Ho por favor! Usaré esa cosa como mondadientes cuando termine contigo- se burló el demonio.
Spike sonrió malévolamente, para después lanzar su espada cual kunai y clavarla en el ojo izquierdo de su oponente que se retorció de dolor, dándole la espalda.
-¡Ojo por ojo!- gritó Spike.
Montó a la bestia, rodeándola por el cuello con su brazo derecho y comenzó a golpearlo en la cabeza con su codo izquierdo. No pudiendo quitárselo de encima el monstruo levantó vuelo y empezó a sacudirse en el aire. Rápidamente, el intento de Spike desnucar a su oponente se convirtió en un desesperado intento de no caer. Finalmente su agarre se resbaló, pero antes de caer logró sostenerse de una de las alas de su rival usando su mano y su quijada, haciendo que ambos cayeran.
Spike logró equilibrarse lo suficiente para caer sin lastimarse, no tanto así su rival que rodó por el piso. Spike se levantó trabajosamente solo para recibir un golpe tras otro en su cara y pecho. Tras recibir varios golpes, finalmente logró hacer un bloqueo psíquico y su brazo izquierdo. Intentó lanzar un golpe de su mano derecha, pero fue detenido por el monstruo, quedando ambos en un bloqueo. Spike entonces usó su cola, desde detrás de su cabeza, para golpear a su rival en la cara. Repitió esto barias veces, hasta que el monstro respondió lanzando un ataque con las espinas de la punta de sus alas, usándolas como las pinzas de ua mantis religiosa. Spike logró poner su antebrazo izquierdo entre las pinzas, pero no logró formar un escudo a tiempo, por lo que las pinzas perforaron su carne. Aprovechando la distracción de Spike, demonio se levantó y pateó a Spike en el estómago, rompiendo el bloqueo y desgarrándole parte de su ya de por sí herido brazo izquierdo..
-Eres bueno… Hace tiempo que no tenía un duelo así- dijo Spike, sosteniendo su brazo maltrecho.
-Ni volverás a tenerlo- respondió su oponente, tallándose la cara.
-Pero sin importar lo mucho que esté gozando de este combate, es momento de ponerle fin-
-¿Y cómo planeas hacer eso?-
-Acabo de notar que nunca te sacaste a Glamdring del ojo- reveló Spike, malévolamente.
-¿Y eso que tiene que…-
Antes de terminar su pregunta, Spike levantó su mano derecha con sus dedos índice y medio, extendidos hacia adelante. El demonio sintió un fuerte impacto sobre todo en su ojo izquierdo. Lo que empujó la espada en su ojo hasta su cerebro. Spike corrió hacia él, embistiéndolo y derribándolo. Mientras el demonio se revolcaba de dolor en el piso, Spike lo piso en el pecho con todas sus fuerzas, partiéndole la caja torácica. Se sentó sobre su pecho y con su brazo derecho comenzó a lanzar un golpe tras otro sobre el rostro de la bestia.
En un desesperado intento por defenderse el monstruo levantó ambos brazos. Spike tomó la muñeca derecha de su rival para jalarle el brazo y patear su hombro con todas sus fuerzas, desprendiéndole el brazo. Abrió la boca de la bestia y con su mano en forma de pinza, lo sostuvo de su quijada inferior.
-Muérete ya cabrón- gruñó, antes de arrancarle la mandíbula.
Finalmente se puso de pie y lanzó un golpe con todas su fuerzas sobre lo que quedaba del rostro del que había sido su oponente, aplastándolo completamente. Spike dejó su puño en el suelo un momento antes de sentir un punzante dolor en sus nudillos. Al retraer el puño descubrió que se había lastimado con su propia espada.
-Buen trabajo nena- dijo cómicamente.
Spike se apartó del cadáver del monstruo y se sentó en el piso, jadeando pesadamente, sintiendo el cansancio y dolor reclamar su cuerpo ahora que su adrenalina estaba bajando.
-A Agnus le habría fascinado esto- bromeó Spike, recordando a su gruñón Maestro.
Levantó su vista hacia el cielo. No tenía tiempo para sangrar, sentir dolor, y especialmente para descansar. Tenía algo demasiado importante en peligro como para preocuparse de cualquiera de esas otras cosas.
-Celestia…-
Celestia había perdido noción de cuanto había corrido. Pero sabía con certeza que jamás en su vida corrió tanto. Su carrera llegó a su muy necesario final, cuando las protestas de su cuerpo se volvieron demasiado grandes como para permitirle dar otro paso.
Cantidades industriales de sudor escurrían todo su cuerpo. Sus piernas se agitaban como un mar embravecido, lanzando ondas de dolor por todo su cuerpo. Sus casos se sentían pesadas y ardientes, como bloques de metal al rojo vivo. Por más que jalaba oxígeno, sentía que se ahogaría en cualquier momento, y el chaleco restringiendo el movimiento de su pecho no ayudaba. Su corazón palpitaba con tanta fuerza, que juraría que se trataba de un animal salvaje tratando desesperadamente de su jaula. Y finalmente su cerebro se sentía como una patata con demasiado tiempo en el microondas. Le ardía sobre manera, su percepción espacial se reducía a cada instante, y su vista se nublaba y aclaraba constantemente.
Finalmente Celestia se recargó en el tronco del primer árbol que tuvo frente a ella y se dejó caer sobre el piso. Ahí se quedó hiperventilando, tratando de recuperarse. Finalmente después de un rato empezó a sentirse mejor. Entonces y notando que se había alejado lo suficiente como para no escuchar los estruendos de la batalla, Celestia se puso a llorar.
-Perdóname Spike… Perdóname por favor. Perdóname por abandonarte. Perdóname por ser tan débil e inservible… Perdóname- murmuró en voz alta, ocultando el rostro entre sus cascos, para que nadie viera su vergüenza.
-Madre… Padre… Dioses que están en los cielos… Por favor no permitan que muera. Protéjanlo por favor- imploró a los Ancestros.
Celestia siguió llorando y rezando por el bienestar de su amado dragón, hasta que el cansancio se hizo demasiado grande hasta para eso. descanzó unos instantes hasta que se sintió mejor. Tomando una gran bocanada de aire, Celestia se puso de pie.
-No puedo quedarme dormida. Debo regresar a Canterlot de inmediato y conseguir ayuda para Spike- se dijo a sí misma, con determinación.
Pero entonces tuvo la perturbadora noción de estar siendo observada. Caminó un par de pasos ignorando aquél presentimiento. Pero el presentimiento comenzó a convertirse en un escalofrío. Finalmente escuchó el crujir de una rama. Sin voltear a ver, Celestia salió corriendo a toda velocidad.
Escuchó el sonido de gruñidos y aullidos. Timberwolves.
Soy la malparida deidad del sol y me van a comer una jauría de apestosos, despreciables, nido de termitas timberwolves. ¡Soy una maldita vergüenza!
Celestia siguió corriendo sin mirar atrás, saltando arbustos y evitando ramas. Su cuerpo, rápidamente comenzó a protestar nuevamente, pero sus instintos de supervivencia la hacían seguir a pesar del dolor y la falta de aire.
Llegó a un gigantesco río. El flujo no era muy fuerte, pero luciendo muy profundo y por la distancia que debía nadar, Celestia no estaba segura de sí sería capaz de llegar al otro lado. Claro que… No tenía nada mejor que hacer.
Se arrojó al rió y comenzó a nadar desesperadamente al otro lado. Los lobos la siguieron y empezaron a cortar la distancia.
-¡No! ¡Aléjense de mí!- gritaba llena de pánico la princesa.
Uno de los lobos más cercanos a ella ya estaba lanzando mordidas. Celestia casi podía sentir su aliento detrás de sus orejas. De pronto sintió un fuerte tirón en su cola. El lobo debió haber alcanzado el largo pelaje de su cola y ahora lo estaba usando para jalarla hacia él.
-¡NO, NO, NO!- gritaba horrorizada Celestia, derramando lágrimas.
De pronto se elevó una columna de agua por encima del río arrastrando al lobo y a la princesa. Celestia fue soltada por las fauces del lobo y volvió a caer al caudal del río. Reemprendió tan rápido como pudo su escape hacia el otro lado, mientras a su espalda escuchaba los aullidos de batalla y dolor de los lobos, como los rugidos de otra criatura desconocida. Finalmente al llegar a la orilla, giró su cabeza para descubrir que sus perseguidores ahora luchaban por sus propias vidas, al enfrentar a una hidra de tres cabezas.
Celestia salió del agua tan silenciosamente como pudo. Caminó de espaldas sin despegar su vista de la hidra. Mala elección, pues resbaló con una piedra que no vio. Una de las cabezas giró al escuchar el ruido y pronto avisó a las demás cabezas que había comida de carne y hueso. Celestia sintió su sangre volverse hielo al tener los seis ojos de la hidra encima de ella.
Se terminó… Voy a morir. Spike… Twilight… Perdónenme.
Las cabezas rugieron al unísonos, precipitándose contra la princesa. Poco antes de que su cuerpo fuera despedazado por las tres fauces, Celestia fue jalada por una fuerza desconocida que la lanzó volando por los aires, muy lejos de su atacante. Su estrepitoso vuelo llegó a su fin cuando cayó suavemente sobre una superficie cálida y escamosa. Un gran rugido sacudió la tierra.
-¡SPIKE!- gritó la princesa, desde su mano.
La hidra rugió de regreso, aceptando el desafío del dragón. Mala suerte para ella, enfrentar a un enemigo totalmente desconocido. Spike exhaló una gran marea de fuego que consumió el cuerpo de la hidra. Aterrada y envuelta en llamas, la hidra regresó al rió y emprendió un escape a toda marcha.
La princesa estaba a salvo. Spike finalmente se podía dar el lujo de descansar. Se desplomó de frente sobre el piso, respirando pesadamente. Contemplando las condiciones en que se encontraba su amigo, Celestia entró en pánico.
-¡Spike! ¡Spike aguanta!-
-Calma Celestia… No toda esta sangre es mía-
-Pero Spike… Tu brazo… Tu ojo… Tú…- entre lágrimas y gimoteos se acercó hasta la enorme cabeza del dragón, la cual abrazó para ponerse a llorar abiertamente.
-¡LO LAMENTO! ¡Perdóname por favor! ¡Soy tan inservible!- comenzó a gritar histéricamente.
-Celestia por favor… Me duele la cabeza-
Celestia se mordió los labios y cerró la boca.
-Gracias- respondió Spike.
-¿P-puedes levantarte?- preguntó.
-No… Estoy muy cansado. Y he perdido mucha sangre-
Celestia no tenía palabras para expresar su miedo y tristeza. Pero sobre todo miedo. Miedo a que esta situación le sonaba abrumadoramente familiar.
Spike muriendo. Ella junto a él incapaz de hacer magia ni nada para poder ayudarlo. Él muriendo al final del acto, para dejarla triste y sola.
No… ¡No, no no! No puede ser… Es como mi sueño...
-Spike resiste por favor. Debes levantarse. Debemos regresar a Canterlot, ya no debe faltar mucho- alentó la princesa, no queriendo pensar que el mayor de sus temores se haría realidad.
-No puedo. He gastado demasiada magia. Y si sigo haciendo esfuerzo no quedará nada que evite que me desangre o me muera a causa de mis heridas. Necesito reposar, eso es todo-
Celestia se quedó parada frente a él, comprendiendo su gran impotencia. Pronto el sueño y el cansancio se apoderaron de ella. No tenía idea de la hora, no tenía magia y estaba muy agotada.
-¿Qué puedo hacer?- se atrevió a preguntar.
Spike la miró y Celestia fue elevada en el aire, hasta quedar sobre la cabeza del dragón.
-Trata de dormir un poco-
-¿Sobre tu cabeza?- preguntó confundida.
-Cerca de mi boca, donde están mis colmillos. Así ningún depredador se atreverá a acercarte a ti- explicó.
-Entiendo-
-Lamento que no sea muy cómodo-
-Tonterías. ¿Qué más podría desear?- corrigió ella.
Desde su posición Celestia miró el cuerpo del dragón. Su brazo izquierdo mutilado. Sus alas desgarradas. Heridas superficiales y profundas en todas partes. Y sangre. Sangre en todas partes. Celestia lloró lo más silenciosamente que pudo, esperando que el dragón no lo notara.
-Esto no fue tu culpa Celestia- dijo Spike.
Celestia aspiró profundamente tratando de calmarse.
-¿Te pondrás mejor por la mañana verdad?-
-El sueño nos rejuvenece-
-Bien- respondió ella, recostándose sobre el cráneo de su guardián.
-Hice lo que tenía que hacer Celestia. Y lo volvería a hacer una y mil veces-
No hubo respuesta. Solo suaves y pausadas respiraciones, propias de alguien que duerme.
-Descansa mi princesa. Yo te protejo- susurró Spike, durmiéndose poco después.
Inspirado afectuosamente en la canción "I need a Hero" de Bonnie Tyler. Pero busquen la versión de Shrek 2.
Finalmente pasó. Todas esas putas historias que se empeñan a convertir a MLPFiM en Lord of The Rings o Final Fantasy, por fin influyeron en mí. La cosa más violenta que escrito hasta ahora, de entre todas mis historias. ¿Qué tal quedó? Me conformo con tener la seguridad de que no era lo que estaban esperando.
Dejen sus reviews. Nos vemos en la próxima.
