CAPÍTULO 7

Como la flor

Spike despertó de su pesado sueño. Miró techo su habitación de hospital, con un solo ojo. Su derecho estaba cubierto por un parche.

-Buenos días- dijo una suave y familiar voz.

-¿Luna?- preguntó sorprendido al verla junto a la cama.

-¿Esperabas a tu hada madrina Spike?- preguntó cómicamente.

-¿Qué haces aquí?- preguntó confundido.

-¿¡Cómo que qué hago?! ¡Vigilo a mi mutilado amigo que está en el hospital!- respondió indignada.

-¿En qué otra parte estaría?-

-N-no sé. ¿Gobernando Equestria suena lógico? O con tu… ¡Celestia! ¿Cómo está?- preguntó exaltado el dragón, muy preocupado por la alicornio blanca.

-Cel está bien Spike. Esta sana y salva, gracias a ti. ¿Tú la trajiste a salvo de regreso, recuerdas?- dijo Luna para tranquilizar al dragón.

-Entiendo-

Luna sonrió, se acercó al dragón y lo abrazó cariñosamente.

-Gracias a la Voluntad del Universo que despiertas- susurró.

Spike respondió al abrazo gustoso.

Al día siguiente del secuestro frustrado de Celestia, ella y Spike habían logrado regresar a Canterlot. Pero dadas las deplorables condiciones físicas de ambos, les había costado casi todo el día volver. Poco después de su arribo fueron llevados al hospital, no sin que antes se dispararan los chismes y rumores por toda la capital respecto a qué había pasado realmente en ese viaje y qué era realmente la relación entre la princesa y el capitán.

-¿Qué tal los medios?- preguntó Spike, no queriendo saber la respuesta.

-Salieron en la primera plana de casi todos los diarios. Algunos tuvieron la osadía de decir que tú y Celestia en realidad estaban en un escape de amor. ¡¿Qué tontería, cierto?!- preguntó Luna.

-S-sí que locura. ¿A quién se le ocurre?- respondió Spike, tratando de copiar su humor.

Ho Luna. Si yo te contara del viaje.

-¿Dónde está Celestia ahora?-

-En el palacio. Preparando una junta con el General Buster Sword y Death Penalty, junto a un montón de oficiales del ejército y unos cuantos nobles. Además de Ragnarok y Cadence, quienes no se hicieron esperar llegar-

-¿Por qué se ha convocado una reunión así?- preguntó Spike, muy anonadado.

-Guerra Spike… La Amenaza de guerra- dijo Luna.

-¿Qué quieres decir?! ¿Guerra contra quienes?- preguntó, muy preocupado.

-Si estamos en lo correcto: Contra los Vampiros. Pero todavía no lo sabemos-

-… Entiendo-

Guardaron silencio un momento. Luna se talló el hombro izquierdo con su casco, dándose valor para lo que haría a continuación.

-Dime Spike ¿Tienes hambre?- preguntó disimuladamente.

-Ya que lo mencionas, sí-

-¡Ho muy bien! Espera un momento por favor. Te tengo una sorpresa- dijo la princesa de la noche, saliendo corriendo de la habitación sin decir nada más.

Momentos más tarde, Luna regresó con un carrito, una pequeña olla y un plato con cubiertos. Luna destapó la olla, dejando escapar el tentador aroma que Spike conocía muy bien.

-¡Ta-dah! ¡Sopa de Ton Yun!- dijo, mientras le servía un plato.

-Mi favorita. Lo recordaste- dijo Spike.

-Claro que sí. La hice yo misma- reveló.

-¿En serio?-

-Sí. La comida del hospital no es famosa por ser sabrosa, y pensé en prepárate tu sopa favorita. Pruébala y dime que te parece- dijo Luna, con algo de torpeza.

-Con gusto-

Luna parece algo nerviosa. Me pregunto en qué estará pensando. Se dijo Spike.

Si no le gusta me muero… Pensó Luna.

-Delicioso- dijo Spike luego de probar la primera cucharada.

-¡Ho qué bueno! Me alegra que te gustara- gritó Luna, llena de dicha.

-… ¿Estás bien?- preguntó Spike, extrañado.

-He… Sí, sí claro. Es que temía que no fuera a gustarte. Con lo mal que tú y Celestia la pasaron, quería darte algo que te levantara un poco los ánimos- respondió Luna, sonrojándose un poco.

-Bueno muchas gracias. Pero no era necesario que te tomaras tantas molestias. No fue culpa tuya lo que pasó-

-Pero soy culpable de no haber podido hacer nada al respecto- corrigió, avergonzada.

-Incapacitaron a Celestia para usar magia, no había forma de que pidiéramos ayuda. Al menos todo salió bien al final- respondió Spike y siguió comiendo su sopa.

-Esto está delicioso. ¿Me sirves más?-

-¡Toda la que quieras!- respondió Luna, recobrando sus ánimos.


Dentro de los muros del palacio de Canterlot, en un salón que no era comúnmente utilizado, estaban la Princesa Celestia y Luna. Los reyes de Ikaruga. Los dos generales y barias autoridades del ejército de Equestria. Algunos nobles y la escribana real, quien tomaría nota de todo lo que ocurriese o fuera dicho en la junta.

-Majestades, Generales, Damas y Caballeros. Gracias a todos por acudir tan rápidamente. Me adelantaré a la primera de sus preguntas. Sí, me encuentro muy bien, gracias, y deseo discutir inmediatamente este asunto en compañía de todos ustedes. Teniente Damocles, proceda por favor- dijo Celestia.

-Sí Majestad. El pasado día primero de junio, a las veintidós mil y 45 horas; su real Majestad, la Princesa Celestia fue secuestrada mientras viajaba de Ponyville a Canterlot en un dirigible de la aerolínea Volairs. Los secuestradores eran vampiros. Un grupo de veinte guerreros, bien armados y bien organizados. Atacaron a la princesa por sorpresa mientras dormía. Antes de ser capturada, la princesa logró fulminar a tres de sus captores con una descarga de luz solar. La princesa fue esposada, amordazada y cegada. Además de que se le colocó un extraño chaleco de fuerza metálico. El Capitán Spike "El impulso Espectral" quien viajaba junto a la princesa como su guarda espaldas, logró interceptar al escuadrón de secuestradores, teniendo que entrar en combate para salvar a la princesa. Ello terminó en la muerte de todos los secuestradores aunque el capitán sufrió barias heridas, entre ellas la pérdida de su mano izquierda. Posterior al combate con el escuadrón de vampiros, apareció uno más, quien utilizó un poderoso hechizo identificado por la princesa Celestia como un hechizo de invocación. Este provocó que el hechicero llamara a un demonio desde el Tártaro. El Capitán Spike entró en combate con el monstruo. Logró vencerlo, pero resultó gravemente herido. Durante la-

-El resto no es relevante para el motivo de esta junta Teniente. Gracias- lo interrumpió Celestia.

-A su servicio Princesa-

-Este es un evento sin precedentes. Y muy, muy preocupante- dijo uno de los nobles.

-¿El equipo de investigación encontró algo en la escena del crimen?- preguntó otra poni.

-¿Se sabe quiénes eran los secuestradores?- inquirió uno más.

-Calma, calma damas y caballeros. Aún no es momento de preguntas- los calmó Luna.

-General Buster Sword, Death Penalty. Su reporte- dijo Celestia.

-Sí majestad- dijo el general Buster Sword.

Un unicornio de ojos azules, pelaje beige, melena amarillo canario. Lucía un extravagante y puntiagudo peinado. Vestía una túnica azul marino y armadura plateada.

-De los cadáveres que fueron recuperados del campo de batalla, no se pudieron extraer datos significativos, dadas las deplorables condiciones de los cuerpos. En cuanto al cadáver del demonio, solo se encontró un depósito de materia orgánica en estado de descomposición. Se trasladó con precaución de regreso a la capital para su análisis. La muestra sigue en estudio, aunque los examinadores concluyen que se trata de los restos de una forma de vida a base de carbón-

-General Death Penalty-

Este era un pegaso de gris, ojos rojos y melena negra y larga. Vestía una armadura negra, con capa roja.

-Entendemos que durante este evento, el Capitán Spike se encontraba en una difícil posición y tuvo una difícil batalla en que además de su propia vida, debía protegerla a usted majestad. Pero al examinar las armas del enemigo nos hemos dado cuenta de que además de bien entrenados, estaban mucho mejor equipados de lo hubiésemos esperado-

Tomó una espada que yacía sobre una mesa a su espalda, junto a otros materiales recuperados del campo de batalla. La puso entonces en medio de la mesa del consejo.

-A simple vista esta es una espada de acero ordinaria. Pero fue recubierta con un una mezcla de pintura para ocultar el la verdadera apariencia del arma-

Tomó otra espada.

-A esta se le ha retirado la cubierta que disfrazaba la hoja. Notarán las diferencias en la pigmentación del metal-

El rey Ragnarok extendió su mano hacia la segunda espada y examinó la hoja. Conocía bien el material.

-Mithril- exclamó.

-Exacto majestad-

-Esos malditos estaban equipados con armas echas para matar dragones- siseó Ragnarok.

-Todas las armas: dagas, espadas, hachas, incluso las puntas de sus flechas estaban hechas de mithril. Pero no solo eso-

El general Buster Sword hizo levitar el chaleco metálico con el que habían apresado a Celestia sobre la mesa.

-Este chaleco le fue colocado a la princesa durante su captura. Es una pieza resistente y sólida con un único cerrojo. El interior está revestido con agujas retráctiles que se clavan en el portador, si el chaleco intenta ser removido por la fuerza. Pero además tiene otras cosas en su interior. Rey Ragnarok, ¿Puede decirnos qué es?-

Ragnarok inspeccionó el chaleco.

-Jemas de Mahakala-

-En gran cantidad y medida-

-Es el mismo diseño de los chalecos que usan los prisioneros en Ikaruga. Esto es tecnología dragón- murmuró Ragnarok.

-Finalmente, del análisis de sangre de la Princesa Celestia, descubrimos que la droga que le fue administraba incluía varias sustancias neurotóxicas, además de Lyrrium. Una sustancia procesada de las jemas de mahakala, que suprime los poderes mágicos de quien la consume- explicó Death Penalty.

-Su análisis caballeros- dijo Celestia.

-Majestad, estos vampiros no eran un grupo de ladrones en busca de una adinerada presa en esa aerolínea. Eran un grupo de guerreros bien entrenados. Bien armados con armas hechas para matar dragones, y equipo para suprimir poderes mágicos-

-No se toparon con usted por casualidad. Abordaron ese dirigible porque sabían que usted viajaba en él. Usted era su objetivo. Su misión era capturarla a usted y solo a usted. Y estaban más que preparados para matar al Capitán Spike de ser necesario-

Todos los presentes guardaron silencio un momento.

-¿Cómo es esto posible? ¿Cómo supieron que mi hermana viajaba en ese dirigible?- dijo Luna.

-Por desgracia, para responder esa respuesta solo tenemos teorías. Y al no tener ningún testigo o criminal prisionero, no podemos extendernos a nada más- dijo Buster.

-Pudieron haber estado infiltrados en Equestria desde hace semanas y se toparon con la Princesa por casualidad durante sus vacaciones, para luego seguirla esperando el momento de atacar. Pudo ser que el mismo hechicero que formó parte del ataque, usara algún hechizo para rastrear a la princesa. Puede…-

-Puede que tengas un traidor- dijo Ragnarok.

Todos los presentes, incluida su esposa, voltearon a ver a Ragnarok.

-Si ustedes no están dispuestos a decirlo lo haré yo: Alguien que sabía de las vacaciones de la princesa contactó a esta banda de vampiros y así ellos supieron dónde encontrarla. Eso sin mencionar el tema de las armas. Aún con los más de cincuenta años que llevamos en hermandad Ikaruga no ha compartido con Equestira sus conocimientos de orfebrería de las jemas de Mahakala. Pero igual estos sujetos las tenías con ellos. Y este chaleco tiene más jemas que cualquiera que haya visto. Fue hecho para suprimir la magia de un ser muy, muy poderoso. En otras palabras, lo hicieron a la medida de la princesa-

Todos quedaron en silencio al escuchar la explicación del rey.

-¿Pero quién podría ser capaz de traicionar a las princesas? Nos han gobernado con justicia y eficiencia por miles de años- habló uno de los nobles.

-No se ha sabido de un intento de traición a nuestras majestades en toda la historia de su reinado- dijo otro.

-Algunos de los presentes en este salón, sabemos que eso no es verdad- contradijo Cadence, ganándose las miradas de todos.

-¿Qué quiere decir con eso reina Cadence?-

-Que estoy con mi esposo. Alguien definitivamente traicionó a mi tía e intentó asesinarla contratando a ese grupo de asesinos-

-La teoría del traidor es sustentable. Se tomaron demasiados preparativos para el ataque como para ser coincidencia. La pregunta se vuelve entonces. ¿Quién ordenó el ataque? ¿Quién es nuestro traidor?- dijo Death Penalty.

-Quizás esté en esta misma sala. Después de todo ¿Quiénes serían los más beneficiados si cayera lo corona?- inquirió Raganarok.

-¡Esa es una acusación muy seria Rey!- gritó una condesa indignada.

-Las únicas que sabíamos del viaje vacacional de mi hermana, éramos yo y nuestra sobrina Cadence- intervino Luna.

-Quizás haya un espía o varios de ellos, infiltrados en el castillo. Las posibilidades son inmensas-

-¿Y qué tal si el contratista de los vampiros fue la realeza changeling?- preguntó nada menos que Blue Heir.

La sala enmudeció.

-¡Por supuesto! La reina Chrysalis trató de apoderarse de Equestria no hace mucho. ¿Qué tal si esto fue un segundo intento?- respondió Blue Pride, su hijo.

-Hemos mantenido una pacífica y lucrativa relación con su reino por más de veinte años. ¿Por qué intentaría reconquistarnos ahora? Sobre todo sabiendo que contamos con el apoyo de Ikaruga en caso de guerra- resonó Celestia.

-Pero un changeling es un buen candidato para ser él o los espías de quienes hablábamos. ¿Qué nos asegura que alguno de ellos no logró pasar la seguridad e infiltrarse en el reino y los muros de palacio, para llevar esta información a la reina o a los vampiros directamente?- inquirió otro noble.

-La reina logró vencer a la princesa Celestia durante su invasión. Quizás pensó que era hora de terminar lo que empezó-

-¡Yo siempre estuve en contra de que ayudarnos a esas sabandijas! Debimos dejarlos a la piedad de la Voluntad del Universo -

-Señores estamos perdiendo…- habló Luna.

-¡¿Qué tal si los changeling formaron una alianza con los vampiros sin nosotros saberlo?!- gritó con pánico una noble.

-¡Por Gaia, eso sería terrible!-

-¡Puede que sea verdad!-

-¿¡Y si es verdad?! ¿Qué tal si se preparan para la guerra y el atentado contra la princesa fue solo un preludio de lo que planean?!-

-¡SIELNCIO!- gritó Celestia, usando la voz real.

Los cristales de las ventanas y las cortinas se sacudieron con el estruendo y toda la congregación enmudeció.

-La reina Chrysalis ha probado su lealtad hacia Equestria a lo largo de toda nuestra paz. Y se ha convertido en más que una colega de negocios, es una buena amiga mía y de Luna. Y no discutiré sobre estas ridículas calumnias y cuentos de conspiración sin sentido- sentenció severamente.

Luna dejó que el asombro de los nobles disminuyera un poco antes de aclararse la garganta.

-Ahora discutiremos los términos de las nuevas medidas de seguridad, como respuesta a este atentado- dijo la princesa de la noche.

-Antes de continuar, hay algo más de lo que quisiera hablar majestad-

-Hable conde- respondió Celestia.

-Perdone mi atrevimiento. Pero creo que a muchos de nosotros nos gustaría saber por qué razón eligió al Capitán Spike por sobre su escuadrón de seguridad para acompañarla en este viaje-

Muchos de los otros nobles aprobaron la noción. Celestia no se inmutó. Había esperado que le hicieran esa pregunta.

-El propósito de cualquier viaje vacacional es alejarse de todos los elementos del entorno laboral. Llevar a mi escuadrón de seguridad conmigo habría dado al viaje un aire de formalidad y profesionalismo muy indeseado, que habría entrado en conflicto directo con el propósito mismo de un viaje vacacional. Sin mencionar que habría llamado demasiado la atención- explicó serenamente.

-Pero aun así decidió llevar una escolta- habló otra poni.

-No podía ser lo bastante imprudente como para aventurarme por Equestria yo sola-

-¿Pero por qué al Capitán Spike?-

-Es un guerrero poderoso y capaz. Y tiene un record casi perfecto en el cumplimiento de sus misiones. Además de que es un buen y viejo amigo. En suma de estas cualidades concluí que no había nadie mejor para acompañarme en mis vacaciones. Y considerando que logró traerme sana y salva de regreso a la capital, diría que escogí bien-

-Todo eso suena muy razonable. Pero se están empezando a esparcir rumores…-

-¿Qué quiere decir?- preguntó Celestia, con una ceja en alto.

-Rumores sobre los verdaderos motivos de su viaje, y de la naturaleza de su relación con el capitán-

-No estarán insinuando qué…- dijo Luna.

-El público aún no lo discute abiertamente. Pero el tema se está esparciendo y pronto los medios no tendrán más opción que hablar de él. Se habla de que usted y el capitán…-

-Sostienen una relación por encima de lo profesional. Y que este viaje fue para…-

-¡SUFICIENTE!- gritó Luna.

-¡En caso de que no lo sepan, Spike es un vejo y muy querido amigo tanto para mi hermana como para mí! ¡SÍ! ¡Ambas lo amamos! No hay razón por la cual no deberíamos. Pero ese no es el tema ni de esta reunión, y aunque lo fuera no toleraré que se hable de chismes y rumores mal intencionados. Y a menos que alguien pueda dar una razón sustentable por la que deberíamos hablar de este tema, por encima del asunto de una posible guerra contra los vampiros, les sugiero que saquen el tema de sus mentes-

Luna volvió a su asiento con inmutable expresión. Celestia sonrió orgullosa de su hermana. Ragnarok sonrió sínicamente.

-Bien. Continuemos entonces con esta junta- dijo Celestia.


Más tarde, luego de la junta, Celestia se encontraba parada junta una puerta de habitación de hospital. Nerviosa e insegura, no encontraba las fuerzas para abrir la puerta y encontrarse con el dragón que reposaba dentro.

¡Tienes que ir a verlo! Le dije que lo harías luego de la junta. Él estaba muy preocupado por ti. Le había dicho Luna, luego de que ambas salieron de la junta.

Celestia por sí sola rebosaba de motivos y deseos de ver al dragón. ¿Pero qué decirle? ¿Cómo mirarlo a la cara luego de los últimos eventos y conversaciones que compartieron? Los cuerpos de ambos sanarían de esta experiencia, sin dejar cicatriz alguna. ¿Pero y sus sentimientos? ¿Los lazos que los unían? ¿Cómo podría…

-La hora de visita se va a terminar si no te das prisa y entras- escuchó la voz del dragón desde el interior de la habitación.

La sangre de Celestia se congeló y quedó tiesa donde estaba parada.

-¿Vas a entrar o no?- volvió a escuchar la voz de Spike.

Insegura, Celestia giró la perilla de la puerta y entró lentamente. El dragón yacía sentado en su cama, mirándola con una sonrisa. Sin que ella lo supiera, Spike estaba igual de nervioso.

-B-buenas noches Capitán Spike-

-Estamos solos Celestia. Puedes llamarme solo por mi nombre. Además, no te olvides que eres muy especial para mí-

Celestia sonrió conmovida y corrió junto a su cama para poder abrazarlo. Él la recibió con brazos abiertos.

-Estaba preocupado-

-¿Tú? Pero si lograse traerme de regreso a casa perfectamente a salvo. Soy yo la que estaba preocupada. Cuando llegaste estabas empapado en sangre- respondió, angustiada.

-Quizás. Pero como bien has dicho: Logré traerte a salvo de regreso. Así que valió la pena. Mira…-

Spike levantó su brazo izquierdo mostrando su muñeca vendada.

-Mi doctor dijo que volverá a crecer en unas tres o cuatro semanas-

-Es… Es un alivio- respondió ella, algo acongojada.

Spike la volvió a abrazar y la guió para reposar su cabeza en su pecho. Celestia quedó tiesa de la sorpresa, mientras sus mejillas se pintaban de rojo.

-Nada de lo que pasó esa noche fue culpa tuya. Ese viaje… Esa experiencia no la cambiaría por nada- susurró.

Lentamente Celestia sonrió y regresó el abrazo. Así permanecieron en silencio. Celestia tenía todas las ganas del mundo de hablar con Spike sobre sus sentimientos por él. O simplemente volver a hablar de su última conversación antes de ser interrumpidos por el invocador en el bosque, donde creyó confirmar que el dragón en efecto estaba enamorado de ella. Pero el miedo a experimentar nuevamente el rechazo y volver a poner en peligro su amistad, eran igualmente grandes.

-Mañana temprano me dejan salir del hospital- dijo Spike cortando el silencio.

-E-eso es maravilloso-

-¿Tú me tienes buenas noticias? ¿Cómo les fue con la junta con los nobles?-

-Bien… Aunque como chamuscaste todos los cadáveres el equipo forense no pudo decirnos mucho sobre ellos. Y al analizar su armamento surgieron solo preguntas-

-Luna dice que quizás habrá guerra-

-No lo sabemos. Pero estamos tomando precauciones. Tú no te preocupes. Hasta que te vuelva a crecer la mano, estarás exceptuado del ejército- le aseguró, rompiendo el abrazo.

Spike se sorprendió un momento, antes de verle el lado positivo a lo que la princesa acababa de decir.

-Es bueno saberlo. Siendo así estaré fuera unos días-

-¿Irte?! ¿A dónde?-

-Tengo asuntos personales que atender-

-Pero… No puedo dejar que viajes en este estado-

-Celestia vamos. Ya no soy el bebé que alguna vez arrullaste entre tus cascos- se rió Spike.

-¿¡Cómo puedes decir eso después de…- la indignada pregunta de Celestia no llegó a su fin.

Celestia se dio media vuelta, para darle la espalda al dragón y se sentó en el piso, mordiendo su tobillo derecho. Spike quie se dio cuenta de su error, bajó de la cama y caminó hasta donde estaba la princesa abrazándola por la espalda.

-Perdón- musitó.

Celestia no respondió. Pero tras un momento recargó su espalda en el pecho de él.

-En el bosque me preguntaste si aún podías tener esperanzas-dijo el.

Celestia reconoció la frase e inmediatamente sintió a su sangre convertirse en hielo y su corazón un glaciar.

-La respuesta es sí-

Su sangre se convirtió en lava ardiente y su corazón en un volcán en erupción. Spike sintió a la princesa temblar en sus brazos, sin saber si esto era una buena o mala señal. Decidió continuar igual.

-Pero necesito un poco más de tiempo para tener una respuesta definitiva a tus sentimientos-

Celestia posó sus cascos sobre los brazos que la rodeaban e intentó con todas sus fuerzas calmarse.

-Sé que has esperado un largo tiempo. Pero por favor espera solo un poco más. ¿Está bien?-

Comparado con el rechazo que había recibido en la cascada en Cannan, aquello era una absoluta bendición. Celestia intentaba responder que sí, pero su garganta se sentía como una caverna desolada y su lengua como una cama de arena. Finalmente encontró la fuerza.

-Sí… Sí Spike, puedo esperar un poco más… Puedo esperar…- musitó ella.

Spike sonrió y besó la nuca de la princesa, haciéndola estremecer.

-Gracias… Alguien viene- dijo mirando hacia la puerta.

-Buenas noches Lord Spike ¿Sigue la princesa… ¡Ho majestad! Si sigue aquí. Lamento interrumpirlos, pero la hora de visitas terminó. Claro que siendo usted la princesa y considerando que Lord Spike está en buenas condiciones, puede quedarse otro rato si gusta- dijo la enfermera.

-Gracias enfermera. Pero creo que me retiraré ahora. Hay otros asuntos que debo tratar. Spike tú… ¿Te veré antes de que salgas de viaje?-

-Creo que no. Me iré apenas salga del hospital, lo siento-

-Está bien. Lo entiendo. Le daré tus saludos a Luna-

Y con eso se marchó en un haz de luz, dejando solo al dragón. Una vez en su habitación Celestia se arrojó sobre su cama pataleando y gritando alegremente como potrilla quinceañera. Tomó una de las almohadas entre sus piernas delanteras y la estrujó con fuerza.

-Ya casi… Solo un poco más. No te tardes mi amor- susurró, lista para irse a dormir y soñar con el dueño de sus anelos.


Una figura roja, permanecía de pie en el interior de uno de los depósitos de armas del ejército de Equestria, acompañado de varios dragones y ponis. Todos cubiertos en obscuridad.

-Todos saben por qué los reuní aquí, así que seré muy breve señores: Hay una fuga en el sistema. Encuéntrenla y tápenla… Muy meticulosamente- dijo el Rey Ragnarok.

-¿Qué tan meticulosamente majestad?- preguntó un dragón serpiente, que no era otro que Damocles.

-La insubordinación y traición se pagan con la muerte teniente-

-Entendido-

-Majestad, ¿Debemos considerar la posibilidad de que la Reina-

-No tenemos jurisdicción en Midgar. Y no me arriesgaré a enviar un escuadrón en cubierto y crear más tensión política. Además, confío en el juicio de Celestia ¿Ustedes no?-

Ninguno de los caballeros respondió.

-Bien. Entonces saben lo que deben hacer. Todos sus avances los reportarán solamente a mí. A trabajar señores-

Todos se retiraron, menos Damocles.

-¿Algo más teniente?-

-Perdone majestad. ¿Pero saben las princesas de esto?-

-Celestia y Luna subestiman la mala voluntad de su pueblo. Si ellas no van a tomar precauciones de este tipo, lo haré yo-

-¿Y su esposa sabe de esto?-

-¿De quién crees que fue la idea?- dijo sonriendo.

-No me casé con ella solo por ser la más hermosa de todas las princesas-


A la mañana siguiente y tan pronto como salió del hospital, Spike volvió a su casa en Canterlot y escribió una carta que mandó por mensajería instantánea. Acto seguido tomó un tren de regreso a Cannan. Se dirigió a la misma joyería en que había conseguido el anillo de bodas de Twilight. Y justo como en aquel entonces, pidió un encargo personalizado. Finalmente llegó a su mansión que había sido hogar de Twilight y suyo. Se dedicó a descansar, para al día siguiente salir a comprar finos cortes de carne, vegetales frescos y un buen vino. Volvió a su hogar y pasó medio día preparando el banquete de esa noche.

Puntual como siempre, su invitada llegó al punto de las 8 de la noche.

Spike abrió la puerta y antes de poder darle la bienvenida, Chrysalis ya lo estaba estrujando en un fuerte abrazo.

-Me dio mucho gusto que escribieras. Estaba tan preocupada-

-Estoy bien, descuida. Me alegra que pudieras venir Chrysalis-

-¿Tú brazo está bien?- inquirió preocupada.

-El brazo está bien. La mano es el problema- dijo despreocupado, mostrándole de lo que hablaba.

Chrysalis se horrorizó al ver la muñeca vendada de su amante, y notar la ausencia de su mano. Tomó su brazo entre ambos cascos cuidadosamente y la besó.

-Mi pobrecito Spike. ¿Cómo es que terminaste así?- inquirió, mirándolo a los ojos.

-¿En serio quieres que te cuente?-

-Sí. Pero hagámoslo mientras cenamos. Percibí el aroma de tu comida desde fuera de la casa-

Pasaron juntos al comedor y Chrysalis se sorprendió al ver el banquete que Spike había preparado para ellos.

-Luce delicioso mi amor- dijo alegremente sentándose en un extremo de la mesa, mientras que Spike se sentó en el otro para quedar frente a ella.

Spike estaba algo extrañado. Había esperado que la reina preguntara "¿Qué celebramos?". Generalmente era mucho más perceptiva.

-No te será suficiente para compensarme por haber pasado 3 semanas de vacaciones con Celestia- amenazó, sirviéndose un poco de cada platillo.

-¿Entonces se supo hasta Midgar?-

-Y sin duda en Ikaruga también. Los 3 reinos están chismorreando sobre un posible romance entre tú y Celestia- explicó indecorosamente, mientras masticaba sus alimentos.

-Ya veo. Era lo que Celestia tanto quería evitar con lo de las identidades falsas-

-Y probablemente le habría funcionado. Pero en sus planes no estaban los vampiros- lo corrigió.

-Ni lo menciones. Los hijos de puta se llevaron una parte de mí-

Chrysalis desvió su mirada del dragón, hacia su plato.

-¿Tú habrías hecho eso por mí?- preguntó repentinamente.

-¿Hace qué?- preguntó Spike confundido.

-Enfrentarte a un contingente de vampiros despiadados y un demonio del inframundo para salvarme- explicó, levantando la mirada.

-Claro que sí- respondió solemnemente. Chrysalis sonrió.

Continuaron cenando y después de eso, Spike invitó a Chyrsalis a sentarse junto a él frente a la chimenea. Ella aceptó, solo si se sentaban juntos en el suelo. Y poco después ahí estaban ambos, sentados sobre la afelpada alfombra. Chrysalis recargada en el dragón con la cabeza apoyada en su hombro, mientras él la envolvía por la cintura con su brazo izquierdo.

-Me tomó decenas de encuentros sexuales hacer que te fijaras en mí en un sentido genuinamente romántico. ¿Qué hizo Celestia que logró enamorarte en solo tres semanas?- preguntó Chrysalis, aún con la vista en el fuego.

Spike solo tensó el cuerpo, sin saber que decir. No estaba preparado para una introducción al tema tan directa.

-No sé por qué te da miedo hablarlo. No es como que tenga forma de reclamarte algo. Lo nuestro nunca ha sido algo formal- dijo, despreocupada.

-Debí saber que lo notarías-

-Sí, debiste saberlo. ¿Entonces?-

Chrysalis miró a Spike a los ojos. Su sonrisa jamás dejando sus labios. Y sin embargo llevando una expresión que Spike no podía descifrar. Respiró profundamente y suspiró con pesadumbre.

-Me he enamorado de Celestia- reveló, desviando la mirada.

Chrysalis guardó silencio y desvió la mirada igual.

-Y mucho por lo que puedo ver- dijo ella.

Spike volvió su vista a ella sin saber bien que decir. Las cosas que había ensayado durante todo el día... Ya no recordaba nada de ello.

-No es tu culpa- fue lo primero que logró salir de su boca.

Chrysalis soltó una burlesca carcajada.

-¡Ni tú te la crees! Claro que es culpa mía. Lo único que soy capaz de ofrecerte es sexo y para colmo tenemos que ocultarnos como si fuéramos un par de criminales-

-Chrysalis no digas eso. Me has ofrecido mucho más que solo tu cuerpo y lo sabes- la consoló, poniendo su mano en su hombro.

Ella lo volteó a mirar con ojos entristecidos y orejas caídas.

-Puede ser. Pero nunca podría ofrecerte todo lo que mereces. Ni todo lo que yo quisiera darte- musitó acongojada, abrazándolo y frotando su rostro contra la base de su cuello.

-Por eso nunca te negué el derecho a buscar a quien pudiera darte todo lo que mereces. Por eso siempre supe que llegaría el día en que la encontrarías y me dirías adiós-

-No te menosprecies tanto Chyrs. Me has dado mucho más que noches de pasión. Me diste una amistad para atesorar. Me diste un nuevo amor. Y me enseñaste a mí mismo que podía volver a amar. Podría divagar durante horas sobre eso-

Chrysalis se rió un poco.

-Tú me diste los medios para salvar a mi pueblo. Si no fuera por ti, Midgar seguiría muriendo de hambre. Eso en caso de seguir existiendo-

-Un par de almas que se encontraron entre la oscuridad. Curaron mutuamente sus heridas y con la ayuda del otro, brillaron más radiantemente que nunca. Eran almas destinadas a encontrarse. Por desgracia, por más que sus caminos se cruzaron, estos nunca se unieron-

Spike acarició la cabellera de la changeling en sus brazos y la besó en la base de su cuerno. La reina solo permaneció inmóvil, sollozando en silencio en su pecho.

-Hacia mucho que no me dedicabas un poema-

-Debí hacerlo más seguido-

-Sí, debiste-

Permanecieron abrazados un rato sin decir nada. Hasta que Chrysalis rompió el silencio y el abrazo.

-¿Entonces así es como termina?-

-No, no todavía- dijo Spike, lo que provocó la confusión de Chrysalis, expresada con una ceja en alto.

-Es verdad, te invité para decirte que me he enamorado de alguien más y consecuentemente ponerle fin a esta relación nuestra. Pero yo no sería tan desalmado como para no darte un regalo de despedida- dijo en compañía de una seductora mirada.

-Mi Señor no estará insinuando…-

-¿Y por qué no? ¿O hay otra cosa que quisieras hacer en esta, nuestra última noche juntos?- inquirió, extendiendo su mano.

Chrysalis sonrió conmovida y ansiosa.

-¿Entonces terminaremos esto del mismo modo en que lo empezamos? ¿En una noche de pasión?- preguntó ella, sabiendo la respuesta.

-Vuelvo a preguntar. ¿Es que acaso deseas que sea de otro modo?-

-No sea ridículo mi Señor. Usted sabe que no hay nada que yo disfrute más que el que usted me haga el amor- dijo ella.

Extendió su casco para permitirle al dragón tomarla con su mano.

-¿No te molesta que me haga falta una mano?- preguntó algo incómodo.

-Estoy seguro de que un amante como mi Señor será capaz de hacer de esto una experiencia inolvidable. Con o sin ambas manos. Después de todo, no es solo la técnica., sino el amor que solo usted me sabe dar-

-Amor como el que jamás le daré a nadie más- dijo, al tiempo que la jalaba por el casco, más cerca de él.

-Pues empecemos ya. Que la noche es joven, pero no eterna- respondió ella acercando sus rostros.

El respondió el gesto, cerraron sus ojos y sellaron sus labios. El primer beso de su última noche juntos. Suave, cálido y lento. Un preludio de las intensas pasiones que se desatarían en breve. Rompieron el beso y se miraron a los ojos con gratas sonrisas.

-Te amo- susurró él.

-Más de lo que puedes imaginar- dijo ella, volviendo a cortar la distancia.

Volvió a cortar la distancia y se besaron con más fuerza que la primera vez. Masajearon fuertemente sus labios contra los del otro detallando cada sensación, y se abrazaron fuertemente para estar más cerca y hacer el beso más profundo. Se separaron a tomar aire y sin decir palabra, volvieron a besarse, más fuerte, más rápido.

Eventualmente ella comenzó a presionar los labios de él con su lengua, demandando entrada. Él se la concedió y rápidamente sus lenguas se enroscaron en una suave danza, que pronto se volvió una lucha de dominancia.

Ella lo empujó hasta que logró hacerlo sentarse en el sillón más cercano. Subió al sillón junto con él sentándose en su regazo y continuó besándolo mientras acariciaba su pecho. Spike llevó su mano a la espalda de la reina y descendió por la misma hasta llegar a sus nalgas, las cuales empezó a masajear. Chrysalis dejó la boca de Spike para suspirar de placer y comenzó a darle lamidas y suaves mordidas en el cuello. Suaves no por miedo a lastimarlo, sino por miedo a que ella se lastimara los colmillos.

Spike extendió su larga lengua y envolvió la oreja derecha de la reina, la cual se llevó a la boca poco después. Chyrsalis rió y movió su cabeza para llevar sus orejas lejos de la boca del dragón. Luego volvió a besarlo.

-¿Estamos ansiosos?-

-No me burlaré si usted no lo hace, mi Señor-

-Pasamos al evento principal entonces-

Los ojos de Chyrsalis chispearon con alegría y puso sus cascos en los hombros de Spike para acomodarse. Pronto Spike sintió la punta de su miembro rozar la entrada de la reina.

-No debería lubricarte un poco primero- la interrumpió, algo preocupado.

-Este cuerpo le pertenece mi Señor. Si fuera a causarle un poco de daño o dolor, no me importaría en lo más mínimo- dijo ella muy despreocupada.

-Hablo en serio-

Chyrsalis solo se rió.

-Spike por favor. Perdí mi castidad al ser brutalmente violada por un semidiós sociópata que vivía para violar mujeres y matarlas una vez que se cansaba de ellas. ¿Y te preocupa lastimarme por "Entrar en seco"?-

Spike razonó lo que su amante acababa de decir.

-Muy bien, haz lo que quieras- se resignó.

Chrysalis sonrió y le robó un beso.

-Mi Señor siempre tan generoso. Por cierto, estoy lo bastante húmeda, gracias-

Y sin decir más descendió para que Spike pudiera entrar en ella. Ambos jadearon de placer al sentir sus cuerpos fundirse el uno con el otro.

-Puede comenzar cuando quiera mi señor- dijo ella, mirándolo lujuriosamente.

-Vas a tener que ayudarme. Solo tengo una mano- dijo estrujándole la nalga derecha.

-Cuente con ello- respondió, dándole un beso de lengua.

Con ayuda del dragón sosteniéndola por sus encantos, Chrysalis comenzó a subir y bajar sus caderas, mientras Spike lamía y mordisqueaba su cuello. No pasó mucho antes de que Chrysalis tomara ritmo y comenzara a gemir de placer, igual que su amante.

-Mi Señor… ¡Más rápido!-

El calor en sus cuerpos crecía rápidamente. Perlas de sudor brotaban de todas partes del cuerpo de Chrysalis y Spike extendía su lengua para saborear todas las que podía. Ello enviaba aún más estímulos de placer al cerebro de Chrysalis.

-¡Chrysalis!… ¡Eres grandiosa!-

Tomó a la reina firmemente por sus flancos y ayudándose con su cola, Spike se puso de pié. La reina se paralizó al sentir el miembro de Spike invadir aún más a fondo su cuerpo y arqueó fuertemente la espalda y el cuello. Spike volvió a morderla en l base de su cuello y continuó penetrándola, haciéndola subir y bajar.

-¡Mi Señor! ¡Está tan dentro de mí!... ¡Tan profundo!.. ¡No se detenga por favor!- gritaba eufórica la reina, abrazada por el cuello del dragón para no caer, mientras sus piernas traseras se sacudían con el sube y baja que el dragón le provocaba.

Spike hizo gustoso lo que la changeling le pidió. Al poco tiempo la familiar sensación de los espasmos en el interior de su amante le hicieron saber que ya no le faltaba mucho. Igual que él que sentía que estallaría en cualquier momento.

-¡Chrysalis, aquí voy!- gritó él.

-¡S-sí! ¡Yo también!-

Elevó a la changeling hasta casi salir de ella y luego la sentó de golpe sobre su miembro, logrando que ambos llegaran al climax al instante. Spike abrazó a la reina gritando su nombre, mientras que ella simplemente lanzó un alarido de placer a los cielos al sentir la invasión del ardiente jugo de la vida de su amante. Cuando el orgasmo por fin terminó, Spike se arrodilló al piso provocando que la reina diera otro gemido de placer al volver a caer de lleno sobre el pene del dragón. Luego Spike se flexionó hacia adelante recostando a la reina sobre la alfombra y trayéndole un cojín con sus poderes, para apoyar su cabeza.

Spike sonrió orgulloso de sí mismo al ver la placentera sonrisa de la reina, pero algo en un extasiada expresión llamó la atención del dragón.

-Chrysalis… ¿Estás llorando?-

Chrysalis siguió jadeando para tratar de recuperar oxígeno unos instantes antes de responder.

-No se haga ideas equivocadas mi Señor. Lo que acabamos de hacer ha sido divino… Esto es solo… Solo…-

Spike la silenció con cubriendo sus labios con un dedo.

Es nuestra última noche juntos.

Es la última vez que podremos vernos bajo esta misma luz.

Será la última vez que me hagas vibrar de placer y tener un orgasmo.

Será la última vez en que pueda besarte en los labios y decirte "Te amo".

Todo eso y muchas cosas más. Spike lo sabía y al igual que ella, eran ideas que lo entristecían. Pero ya habría tiempo de nadar en esos pensamientos. Ahora debía saborear los últimos momentos al lado de su siniestro ángel.

-Trata de no preocuparte por eso mi reina- dijo cálidamente, retirando su dedo para poder besarla.

Mientras la besaba, Spike movió las caderas hasta que solo la punta de su pene quedó dentro de la reina, solo para clavarse de regreso con gran fuerza. Ello obligó a la reina a romper el beso y dar un fuerte jadeo de placer.

-Vamos mi reina. Te prometí una noche inolvidable. Y ambos sabemos que me falta mucho para poder dártela-

Chrysalis se rió casi involuntariamente, antes de responder.

-Adoro cuando mi Señor se pone brusco- dijo lujuriosamente, volviéndolo a besar.

Y así continuó el resto de la noche. Dragón y changeling haciendo el amor sin límite ni prejuicio. Un envolvente mar de amor, amistad y lujuria que los atrapaba más y más. Prueba de los fuertes lazos que los unían, y que de cierto modo los unirían por siempre. Spike se debilitaba con cada orgasmo, pero de todas formas seguía encontrando la manera de complacer a su reina y hacerla vibrar de place. Chrysalis era feliz más allá de descripción en palabras, pero de todos modos siguió llorando…

Finalmente el dragón se desplomó sobre la alfombra, incapaz de continuar. La reina trepó su cuerpo para acostarse encima de él y lo besó amorosamente en los labios. Una sonrisa de oreja a oreja decorando su rostro.

-Gracias mi Señor. Esta es la mejor noche de mi vida- suspiró, volviéndolo a besar y recostándose sobre cuerpo.

-¿No quieres… qué subamos a dormir a mi cama?- preguntó él.

-¿Para qué? De todas formas yo duermo sobre tu cuerpo-

Spike se rió al darse cuenta que eso era irónicamente cierto. Extendió sus alas y cubrió a la reina en sus brazos.

-Dulces sueños Chrysalis- musitó él.

-Descansa mi amor. Te veré en la mañana- respondió ella, viéndolo quedarse dormido.

Esperó un rato, viendo al dragón dormir plácidamente.

-Spike. ¿Spike me oyes?- preguntó al dragón, para comprobar que estuviera dormido.

Chrysalis cerró sus ojos y suspiró con pesadumbre. Se concentró para lanzar un hechizo. Su cuerno brilló intensamente, iluminando toda la sala. Chrysalis cubrió los ojos del dragón con una de sus piernas. La luz envolvió el cuerpo de la reina y un momento después todo terminó. Chrysalis volvió a mirar a su amante y lo besó afectuosamente en la mejilla.

-Spike… Perdóname por favor- musitó.

Se acurrucó entre los brazos del dragón y lo acompañó al reino de los sueños.

La mañana siguiente Spike despertó pesadamente siendo recibido por un beso en la mejilla.

-Buenos días amor. ¿Cómo estás?- inquirió, juguetona.

-Exhausto-

-No es para menos. Anoche me diste un buffet de amor tan grande, que no creo que me vuelva a dar hambre hasta fin de año-

-¿No quieres desayuno entonces?- inquirió, al tiempo que se rascaba la cabeza.

-No. Solo… Quedémonos así un rato por favor. Cancelé todas mis actividades para el día de hoy y todos piensan que estoy recluida en mis aposentos. Así que tenemos tiempo- respondió, volviéndose a recostar en él, y frotar su rostro contra su cuello.

Spike llevó su mano a la cabeza y la reina y comenzó a acariciar sus cabellos.

-Si eso es lo que deseas-

-Por favor-

Se hizo la calma. Lo único que se escuchaba era el sonido de las garras de Spike deslizándose entre los cabellos y el cuero cabelludo de la reina, quien no paraba de sonreír.

-Todas las mañanas como esta me despertaba luego de tener un sueño maravilloso en que nos casábamos. Y al despertar creía que la realidad era solo otra parte de ese bello sueño. Y siempre deseaba cual niña ilusionada, poder quedarme congelada en ese momento junto a ti eternamente. Momentos en los que no existía el mundo, ni la política, ni los reinos. Solo nosotros y nuestro amor-

Spike dejó de acariciar la cabellera de la reina. La besó en la base de su cuerno y esperó a que continuara. Pues sabía que aún tenía mucho que decir.

-Pero siempre supe que incluso el sueño de la realidad que hicimos juntos también llegaría a su fin. Aun así, siempre adoré esto. Estar aquí protegida y acurrucada entre tu cuerpo. Sintiéndome segura y amada. Es una de las cosas que más voy a extrañar-

Volvió a hacerse el silencio. Spike miraba el techo de la oscura sala cuyas gruesas cortinas no dejaban entrar la luz del sol.

-¿Tú me vas a extrañar Spike? ¿Extrañarás algo de lo nuestro?- inquirió angustiada la reina.

-Yo siempre te recordaré Chrysalis. Y en un rincón de mi corazón, siempre te amaré- se aseguró.

-Siempre y nunca mi amor- susurró la reina, derramando lágrimas de tristeza y dicha sobre el cuello del dragón.

-Me habría casado contigo. Sabes que sí. En otras circunstancias me habría casado contigo sin dudarlo. Te había convertido en mi rey, sin importar las quejas de los estúpidos nobles, y te habría dado todos los hijos e hijas que tú quisieras. Pero soy changeling Spike y tú no… Tú no-

Se aferró fuertemente al dragón.

-Si fuese a estarme alimentando de forma constante de tu amor, las consecuencias habrían sido fatales. Te habrías debilitado. Comenzarías a experimentar fatiga, debilidad, desnutrición. Y eventualmente acabarías muerto por mi mano. Fue por eso que nunca quise formalizar esta relación. Yo o sabía, pero fui estúpida. Quise soñar y… Quise soñar y pretender que solo con esto sería suficiente. Pero ahora que ha llegado a su fin lo único en que puedo pensar es en cómo me habría gustado seguir así eternamente-

Spike se sentó y abrazó cariñosamente a la afligida reina entre sus brazos.

-No llores Chrysalis. Por favor no llores- susurró, besándola repetidas veces sobre la cabeza.

Un rato después, a reina se detuvo.

-¿Quieres que vaya a hacer desayuno?-

-Sí por favor-

Spike preparó un desayuno de clase mundial. Se fueron por rumbos distintos a darse un baño y luego volvieron a la sala. Chrysalis bajó, encontrando al dragón esperándola. –

-Ven aquí- le indicó el dragón, para que se sentara junto a él.

Ella obedeció.

-Cierra los ojos-

Ídem lo anterior.

Chrysalis sintió algo helado rozar su cuello y el sonido de un broche cerrándose.

-Ya puedes abrirlos- dijo Spike.

Chrysalis abrió los ojos encontrando un espejo de mano frente a ella y un hermoso accesorio en su cuello. Era un collar de plata con una gran esmeralda en el centro, tallada en forma de flama. Crhrysalis usó su magia para traer el espejo más cerca y con sus cascos tocó la cara de la gema.

-Es preciosa Spike. Me encanta- dijo conmovida.

-Es collar es y será siempre la prueba de lo que juntos compartimos. Del amor que me hiciste sentir. De lo importante que eres para mí. Es más que un símbolo de afecto. Es una parte de mí. Es una parte de mi corazón. Y sin importar qué o cuánto tiempo pase. Recuerda siempre que yo te amé intensamente. Y que una parte de mí jamás dejará de hacerlo, pues te pertenece-

Chrysalis abrazó fuertemente al dragón.

-Yo no te traje ningún regalo- dijo ella, apenada.

-Tu sonrisa es el único regalo que necesito- dijo él, secando sus lágrimas.

Chrysalis se quedó un tiempo más. Hablaron y hablaron. De lo que había sido su romance. De lo que significaban el uno para el otro. De lo que harían a partir de ahora y de como nunca se olvidarían el uno al otro, ni las cosas que hicieron juntos. Hasta que finalmente Chrysalis anunció que era hora de retirarse.

-Adiós mi Señor. Suerte con su nuevo amor- dijo ella.

-Adiós mi siniestra reina. No olvide nunca que usted tiene un lugar sagrado en mi corazón-

Asintió con la cabeza y se besaron una última vez. Sin lujuria, sin pasión. Solo amor. Simple y puro amor. Se dedicaron una sonrisa y frotaron sus rostros afectuosamente una última vez.

-Adios Spike. Suerte con tu nuevo amor. Sé que la conquistarás- fueron sus últimas palabras antes de irse en medio de un haz de luz.

Apareció directo, sobre la que se desplomó llorando casi instantáneamente. Arrancó el cobertor con fuerza y se cubrió, por miedo a que alguien la viera. Lloró y lloró, perdiendo la noción del tiempo. Después de un rato finalmente emergió y caminó trabajosamente hacia su peinador. Vio su reflejo en el espejo y volteó su vista al hermoso collar que acababan de regalarme.

-Tienes razón Spike. Una parte de ti siempre estará conmigo… Solo espero que me perdones- se lamentó.


Tres días después Celestia esperaba sentada en los jardines del palacio, bajo la sombra de un manzano que ella, Spike y Twilight habían sembrado durante el noveno cumpleaños de la unicornio. Celestia estaba nerviosa. Su corazón latía rápidamente con anticipación, temor e impaciencia. Esa mañana había recibido una carta del dragón que le pedía encontrarse con él en ese lugar al caer la media noche. Pero ya pasaban diez minutos y no había señal del dragón.

-Esto no tiene sentido. Spike jamás llega tarde. ¿Dónde está?- se preguntaba la princesa.

Si tuviera uñas, se las estaría comiendo en ese instante.

-¿Acaso es esto una clase de broma? ¡Ho demonios! ¿Qué tal si el en verdad no me envió la carta? ¿Qué tal si fue uno de los nobles queriendo descubrir si…- el tren de preocupación de Celestia se interrumpió al distinguir algo inusual en una planta frente a ella.

Era un rosal. Y lo que llamó su atención era como una de las rosas reflejaba la luz de la luna sobre sus pétalos. Al acercarse para inspeccionar la flor, Celestia se dio cuenta que no era una flor. Ni siquiera era u objeto orgánico. Era grande, era rojo y era muy familiar a sus ojos. Celestia lo hizo levitar hacia ella y lo tomó entre sus cascos, cerca de su rostro para poder ver su reflejo en las caras de la joya. Era el rubí de fuego que perteneció a Twilight.

-Creo que sabes lo que eso significa- escuchó la voz de Spike a sus espaldas, pero no encontró la fuerza para girar.

-Podría divagar por horas de lo que ese rubí representa. Podría exprimir todo mi repertorio de poemas para explicar lo que siento. Podría cantar todas las canciones que conozco para hacer honor a tu belleza-

Celestia, que seguía con la vista clavada en el rubí, notó entonces que el dragón había ido a parar frente a ella. Así que finalmente levantó la vista a su encuentro.

-Pero lo cierto es que ambos sabemos perfectamente lo que todo esto significa, así que seré sencillo-

Spike hizo levitar el rubí con sus poderes, y tomó el casco derecho de Celestia entre su mano. Aspiró profundamente.

-Celestia… Yo te amo- declaró al fin.

Una única lágrima de alegría escurrió por el rostro de la princesa que le sonrió conmovida a su nuevo amor. Desvió la mirada al piso, y se rió entrecortadamente. Spika iba a hablar, pero antes de que las palabras salieran de su boca, recibió una fuerte bofetada por parte de la princesa.

Spike se frotó la mejilla y miró a la princesa muy extrañado.

-¡Eso fue por mentir sobre tus sentimientos, romperme el corazón y hacerme esperar cinco días!- gritó muy molesta.

Spike se sorprendió. Ciertamente no venía preparado para esto. Pero para su suerte, el semblante de la princesa volvió a cambiar al de una niña ilusionada que acababa de encontrar el amor por primera vez.

-Ahora… Mi amor. Bésame… Para que podamos emprender juntos este viaje hacia la dicha y la gloria. Muéstrame que valió la pena esperar casi 6 mil años para conocer a alguien como tú- musitó cual susurró de un ángel, acercando su rostro al de él.

-De inmediato mi princesa- dijo él, sellando sus labios con los de ella.

Y así, bajo la protección de la noche y con la luna, las estrellas y la Voluntad del Universo como su testigo. Celestia y Spike se besaron. No más madre e hijo. No más hermanos. No más amigos. No más ángel de la guardia y protegida. Sino almas gemelas. Almas perdidas que finalmente se habían encontrado. Listos para no dejarse ir jamás.


Inspirado en la canción del mismo nombre de Selena. A quien Dios tenga en su gloria.

Me tomó más tiempo del que yo mismo hubiera querido, pero finalmente está aquí el capítulo 7. No habrán pensado que Spike entraría en una relación con Celestia, sin terminar antes lo que tenía con Chrysalis. ¿O sí?

Y bueno están pasando muchas cosas aquí y allá. Espero que hayan disfrutado esta entrega. ¿Quién sabe de dónde son los nombres de los generales?

Dejen reviews que eso financia el proyecto.