CAPÍTULO 16

Aullido

Celestia batió sus alas y levantó el vuelo evitando el rayo que Nightmare le disparó tan pronto como terminó su proclamación. Regresó a tierra un par de metros detrás de donde había estado anteriormente y donde ahora había un pequeño y humeante cráter.

-¡Luna no hagas esto!-

-¡Luna no quiere escucharte! ¡Ninguna de las dos lo haremos!-

Nightmare Moon extendió sus alas y a su alrededor aparecieron múltiples orbes de luz azul que luego salieron disparados contra Celestia. Nuevamente la princesa del sol se elevó a los aires para evitar los proyectiles de su agresora.

-¿¡Por qué hablas como si tú y Luna fueran ponis diferentes?!-

-¡Pues porque lo somos! Aunque compartamos una misma alma y cuerpo-

-¿¡De qué estás hablando?! ¡¿Cómo es posible siquiera que te hayas podido transformar?! ¡Los Elementos de la Armonía destruyeron tus poderes obscuros!-

Nightmare detuvo su asalto un instante para ver a su hermana con cara de incredulidad. Y un instante después comenzó a carcajearse de risa como si le hubieran contado el chiste más gracioso del mundo.

-¿"Destruir"? ¿Eres estúpida Celestia? Tu deberías saber mejor que nadie que los elementos son incapaces de destruir nada. Pero si me lo preguntas, deberían hacerlo. Pues las sentencias "No letales" a las que llegan son mucho más crueles que una simple muerte- decía calmadamente.

-Luna no lo entiendo…-

-Nightmare Moon fue aquello que nació del resentimiento, la envidia, los celos y la furia de Luna. Formaban parte de ella tanto como sus pulmones o su cuerno. Arrebatarle esos sentimientos a Luna habría sido lo mismo que arrancarle un pedazo de su alma. Por ello y como ambas sabemos, los Elementos de la Armonía la enviaron a la luna por mil años. Con la esperanza de que el tiempo le permitirían extinguir esos malos sentimientos por sí misma. Pero de nada sirvió. No, de hecho solo ayudó a empeorar las cosas-

Celestia escuchaba atentamente. En efecto, sin importar quién o qué usara los elementos, estos siempre actuaban de acuerdo a su propio juicio. Ejecutaban su propia justicia. Y Celestia jamás había comprendido cuál había sido la justicia en encerrar a su hermana mil años en un páramo inhóspito y solitario.

-Así que cuando llegó el momento de que los elementos nos castigaran nuevamente se dieron cuenta de que enviarnos legos no serviría de nada. ¿La solución que encontraron? Tomaron todo lo que existía en Luna que daba forma a Nightmare Moon, lo pusieron en una bolita y la arrojaron a la parte más profunda y recóndita de la mente de Luna y la aislaron del resto. Cuando eso ocurrió todo lo que formaba a Luna y todo lo que formaba a Nightmare Moon fue dividido. Ella se volvió ella y Nightmare Moon me volví yo. ¿Lo entiendes Celestia? ¡El día que Twilight y sus amigas blandieron los elementos contra Luna, fue el día que yo nací!- exclamó con triunfo.

-… Te convertiste en su segundo yo- dijo Celestia al comprender la explicación.

-Y voy a hacer lo que ambas hemos querido durante milenios-

Nightmare hizo brillar su cuerno nuevamente y sobre ella apareció la figura de una espada de tamaño colosar, envuelta en flamas azules. Al ver a la poni obscura precipitarse contra ella con el arma en alto, Celestia hizo brillar su cuerno e invocó una espada de fuego propia. La suya envuelta en flamas doradas.

El choque de las armas hechas de magia pura envió centellas de energía por toda la caverna.

-¡Luna por favor debes escucharme! ¡No permitas que Nightmare Moon te controle!-

-¿Controlarme? ¡Imbécil! ¡Fue ella quien me liberó para poder acabar contigo de una vez por todas!-

-¡Imposible, Luna nunca haría algo así!- gritó Celestia empujando a Nightmare con feroz movimiento de su espada.

-¿¡Y por qué no lo haría!? ¿¡Acaso no has hecho bastante como para merecer morir bajo sus cascos!?-

-¡Yo jamás la he lastimado!- negó Celestia.

Nightmare volvió a mirar a Celestia con incredulidad pero esta vez la expresión que le siguió no fue de burla, fue de una gran furia.

-¡Nunca la has lastimado!? ¡Te atreves a decir que jamás le has hecho daño, tú bruja hipócrita!- gritó llena de cólera -¡MIL AÑOS CELESTIA! ¡Mil años prisionera! ¡Mil años pasé pudriéndome en la luna gracias a ti!-

-Ese fue el castigo impuesto por los Elementos de la Armonía. ¡Lo sabes también como yo!- se defendió.

-¡Pero fuiste tú la que los blandió en nuestra contra!-

Nightmare azotó bruscamente su casco delantero contra el piso y Celestia apenas tuvo tiempo para darse cuenta de que barias rocas del techo se dirigían hacia ellas. Celestia dio un gran salto hacia atrás para salir de la zona de peligro. Las enormes piedras bloquearon el contacto visual entre ambas ponis. Y fue en ese preciso instante que una incandescente luz azul atravesó las rocas. Era un disparó de magia de Nightmare. Demasiado repentino e inesperado Celestia apenas logró esquivar la delgada centella de luz la cual le dejó una herida al costado del hombro como si la hubieran tocado con un lingote de hierro al rojo vivo. Distraída por el intenso dolor Celestia no logró advertir como Nightmare tomaba control de las rocas y se las arrojaba encima.

Celestia agitó su espada de fuego la cual cortó en rebanadas las enromes piedras una tras otra hasta que chocó nuevamente con la espada de Nightmare.

-¿¡Niegas acaso ser la causante de nuestro sufrimiento?!-

-¡No tenía más opción! ¡Tu iniciativa de crear una noche eterna habría alterado el orden natural del mundo! ¡Nuestros primos y sobrinos… ¡Las otras deidades se habrían visto obligadas a detenerte y juzgarte!- intentaba razonar Celestia.

-¡No hables como si esa hubiese sido tu única ofensa en nuestra contra!- gritó empujando a su hermana.

Celestia retrocedió y agitó sus alas para aumentar la distancia entre ella y su hermana.

-¡Estás cegada por la ira Luna! ¡Necesitas despertar, yo jamás te haría daño!-

Los ojos de Ngihtmare brillaron llenos de cólera y su crin se expandió como el estallido de una mancha solar.

-¡¿"Jamás nos harías daño"?!... ¡Eres… ¡¿Es que no existe límite para tu desvergüenza!?-

La espada de fuego de Nightmare desapareció. La crin de Nightmare rodeó su cuerno y formó un relampagueante torbellino que se extendió hasta el techo de la caverna. Agitó la cabeza y una corriente de fuego y tormenta se disparó contra Celestia. Celestia hizo brillar su cuerno y proyectó una barrera mágica a su alrededor. Aún protegida por su escudo, Celestia se estremeció al recibir el golpe del ataque de Nightmare. Se concentró en poner más de su magia en el escudo al comprobar que el asalto no terminaría pronto.

Una ola de energía más intensa que las demás azotó contra la barrera de Celestia y la arrojó con todo y su campo protector. Celestia no vio a Nightmare hasta que esta emergió de entre la espesa nube de humo que se había formado donde hace unos momentos estaba resistiendo el ataque. Nightmare aún portaba la tempestad en su cuerno. Lo elevó giró bajó la cabeza con todas su fuerzas haciendo un corte vertical que impactó contra la barrera de Celestia, la cual se partió como si fuera una esfera de cristal golpeada por un martillo.

Celesita salió despedida contra el suelo, pero logró girar en medio de su caída para caer sobre sus cascos, que se hundieron en el suelo como si fuera suave arena en vez de roca sólida. Celestia miró de regreso a las alturas e invocó una nueva espada de fuego justo a tiempo para bloquear un nuevo golpe del cuerno de Nightmare.

-¡Debo haber imaginado las docenas de veces que nos apuñalaste por la espalda entocnes!- gritó Nightmare con tanta fuerza que le escapaban motas de saliva de los labios al hablar.

-¡No sé de qué me hablas!-

-¡¿NO LO SABES!?-

Nightmare giró el cuello para dar un golpe transversal que sacó a Celestia del suelo. La poni solar retrocedió barios pasos tratando de poner distancia entre ella y la perversa encarnación de su hermana, pero la otra cerró el espacio nuevamente con una sucesión de ataques de su aún tempestuoso cuerno.

-¡Dime entonces quién fue siempre la favorita de nuestros padres!-

Celestia fue retrocediendo mientras bloqueaba el cada vez más feroz asalto de su hermana.

-¿¡Quién nos dejó las riendas de Equestria para escaparse con un amante sin escrúpulos!? ¿¡Quién suplicó nuestra ayuda para deshacerse de ese amante cuando el arroz no se cosió?! ¿¡Quién monopolizó el amor de los Equestres?!-

Celestía podía sentir como cada nuevo ataque era asestado con más poder y furia que el anterior. Al mismo tiempo que sentía sus propias fuerzas abandonarla.

-¿¡Quien permitió que nos convirtieran en un cuento de hadas barato para asustar niños?! ¡¿Quién se robó al amor de mi vida?!-

La pregunta dispersó toda la concentración de Celesita. ¿Ella lo sabe?

Nightmare golpeó nuevamente su cuerno contra la espada de Celestia, cuyas flamas se desvanecieron por completo. Celestia retrocedió logrando por muy poco escapar del rango del cuerno de su hermana. Se teletransportó a un punto lejano detrás de ella y esperó a que Nightmare la ubicara.

-Luna tú-

-Sí lo sé. Los vi a punto de hacer el amor la otra noche-

Celestia se ahogó de vergüenza y pena.

-Luna… N-no…-

-¿Desde cuándo Celestia? ¿Nos decías que tuviéramos paciencia y que sería nuestro y luego te ibas a fornicar con él? ¿Te excitaba saber que te hallabas en los brazos del dueño de MIS anhelos? ¡¿Te divertiste mientras nos llenabas la cabeza de esperanza e ilusiones estúpidas mientras fantaseábamos con poseer el afecto del dragón que ya era tuyo?!-

-¡Luna te equivocas! Yo… Es verdad que… He estado en una relación con Spike durante un tiempo. ¡Pero eso fue desde antes de que yo supiera que tú estabas enamorada de él!- se defendió.

-¿¡Y por qué no me lo dijiste?!-

-¡Me enteré de tus sentimientos por Spike el día que estalló la guerra con Dammerung! Yo solo quería protegerte-

-¿¡Cómo?! ¿¡Apuñalándome por la espalda?!-

-Luna-

-¡NO! ¡Ya hemos tenido suficiente de ti y tus mentiras!-

Luna apuntó su cuerno contra su hermana y disparó una descarga de relámpagos azules. Celesita se escabulló entre las corrientes de energía y al volver su mirada a su hermana comprendió que no sería capaz de hacerla entrar en razón. Los ojos de Celestia se iluminaron y al agitar sus alas se escaparon centellas de fuego como si de una mancha solar se tratara. Fuego se enfrentó al rayo y una gran explosión estalló en medio de las dos princesas. Cuando el humo y el polvo se disiparon Nightmare encontró a su hermana luciendo una expresión que le hizo dibujar una sonrisa.

-¿Qué pasa? ¿Finalmente vas a pelear?- preguntó burlona.

-Preferiría no tener que hacerlo. Pero veo que la ira te ha cegado más allá de razón- habló Celestia con una frialdad muy inusual en ella.

-Y qué descaro el tuyo decirme eso como si no hubieses tenido nada que ver-

-Luna por favor. No tenemos por qué hacer esto. Aún hay tiempo para-

-El tiempo de hablar terminó hermana. No tengo interés en seguir comiendo de tus mentiras y tu hipocresía… Pelea-

Celestia tragó saliva, tratando de que ello le permitiera sofocar los sentimientos que en ese momento le desgarraban el alma.

-Tú así lo has querido-

-¡Deja de hablarme como si nada de esto fuera obra tuya bruja!-

Nightmare se abalanzó sobre su hermana. Lista y deseosa de matarla.


¿En qué demonios estaba pensando? Era la pregunta que Elyzabeth se hacía una y otra vez en su cabeza.

Se encontraba sola en nada menos que los aposentos del rey y la reina en el palacio de Rennes le Chateau, capital de Ikaruga.

¡¿Cómo se me pudo ocurrir hacer semejante estupidez?!

La vampiresa se llevó la mano derecha al hombro izquierdo y frotó la superficie que cubría su marca de impureza.

¿Por qué siempre tienen que pasarme cosas malas cuando me enamoro?

Los actores eran distintos, pero el escenario era el mismo. Se había metido en una relación imposible en compañía de un hombre con el que jamás podría estar, correspondiera a los sentimientos de ella o no, y ahora estaba muy cerca de enfrentar las inminentes consecuencias.

Tal vez la reina sea piadosa conmigo. Después de todo es una poni. Y la deidad del amor. Una criatura así no sería capaz de demostrar crueldad ¿Verdad?

Hizo una pequeña pausa.

A menos claro que se trate de la amante de su esposo que viene a destruir su matrimonio y familia de cinco hijos… ¡¿MALDICIÓN EN QUÉ ESTABA PENSANDO AL VENIR AQUÍ?! Se reprendió dándose golpes en la cabeza.

La puerta se abrió y Elyzabeth dio un grito de sorpresa al mismo tiempo que brincó del asiento en que había estado sentada. Vio entonces que a la lujosa recámara habían entrado el rey y la reina.

-Elyzabeth- dijo Ragnarok –Te presento a Mi Amore Cadenza "Tsubaki de Diamante". Reina de Ikaruga y esposa mía- el dragón habló con tanta serenidad que hizo a la princesa preguntarse si acaso él no entendía la clase de situación en que estaban metidos todos en ese momento.

-Cadence- continuó –Te presento a Elyzabeth di Oros. Princesa de Dammerung- hizo una pausa para mirar a su esposa a los ojos –Mi amante- agregó.

Elyzabeth abrió la boca y estaba segura de que se la zafaría la quijada ¡¿CÓMO DEMONIOS PUEDES DECIR ALGO ASÍ CON TANTA CALMA?! ¿¡Pretendes que tu mujer me mate aquí mismo?!

Se hizo un silencio sepulcral en la habitación hasta que la reina lo interrumpió gritando con peculiar alegría -¡Ho mi amor, es preciosa!-

Cadence se separó del lado de su marido y camino cerca de la princesa que seguía estupefacta mirando a la pareja.

-Mucho gusto Elyzabeth. Puedes llamarme simplemente Cadence, siempre que lo desees- dijo cordialmente la alicornio.

-M-m-mu-mucho gusto Majestad- logró vocalizar la vampiresa.

-Me alegra ver que se llevan bien. Las dejaré solas un rato- dijo Ragnarok dándose vuelta y caminando hacia la puerta.

-Hasta pronto cariño- respondió Cadence, igualmente alegre.

Elyzabeth quería gritarle al dragón que no la dejara a solas con su esposa. Que no estaba cómoda. Que tenía miedo de morir a manos de una esposa enfurecida. Cadence devolvió su mirada hacia su invitada quien parecía un pez fuera del agua.

-¿Linda te encuentras bien?- preguntó Cadence luego de contemplar la cómica expresión de la vampiresa por un buen rato.

-¿He?-

-Calma linda respira… Ho cierto. Tú no necesitas eso. Solo tranquilízate querida todo está bien-

-¿"Bien"?- atinó preguntar.

-Sí Elyzabeth, calma. No pienso lastimarte ni nada por el estilo-

La vampiresa no entendía. ¿Cómo era posible que aquella mujer, poni o no, fuese tan amable con ella que era una amenaza inenarrable a la estabilidad de su matrimonio? ¿Cómo era posible que no estuviera pensando en destruirla por atreverse siquiera a entrar a los muros de su casa? ¿Cómo podía no desear matarla por ser el objeto de la infidelidad de su marido? No hace ni cinco minutos Elyzabeth había estado contemplando seriamente sus posibilidades pensando cuál sería la mejor forma de morir. Saltar por la ventana del castillo y dejar al sol calcinar su cuerpo, o quedarse a ver qué destino decidiría la reina para ella.

-N-no lo entiendo majestad- finalmente pudo vocalizar una oración coherente.

-¿Qué no haya tratado de matarte todavía?- adivinó Cadence.

La vampiresa retrocedió un paso.

-Elyzabeth por favor cálmate. ¿Me vez cara de querer hacerte daño? No te pasará nada- le aseguró la alicornio.

-Eso es lo que no entiendo… ¿Cómo puede dirigirme la palabra tan cordialmente? A mí que he sido la causa de la infidelidad de su marido- respondió la princesa.

La cara de Cadence se deformó hasta formar una expresión de humor tan marcada que asustó a la vampiresa.

-¡PFF! ¡Jajaja!- la carcajada de la alicornio partió el silencio con semejante estridencia que se agitaron todos los cristales de la habitación

-¡¿Infidelidad?! Hay mi tesoro ¡El día que Ragna me sea infiel las estrellas se convertirán en bolas de nieve con sabor a vino tinto ¡Jajaja!-

Cadence continuó riendo unos momentos más antes de devolver su atención a la princesa, quien la seguía mirando completamente perdida.

-¿El condenado de Ragna no te explicó nada, verdad?- dijo Cadence, aún en un tono de diversión.

-¿Explicarme?-

-Sobre el corazón de un dragón-

-P-pues no… No hemos tenido mucho tiempo que digamos- se sentía muy incómoda hablando al respecto –Con todos los planes de guerra y las planeaciones post guerra apenas he podido verlo-

-Y aún así te enamoraste de él-

-S-sí- dijo jugando con la falda de su vestido

-Que no te dé pena querida. Cuando el corazón se ha dado cuenta de aquello que desea es mejor ir tras ello- alentó la reina.

-¡Pero eso que mi corazón anhela ya le pertenece a alguien más!- gritó con frustración de no poder entender la amabilidad de la reina.

Cadence espero a que la princesa regresara de su salto emocional y volvió a sonreír.

-¿Y qué te hace estar tan segura de que soy incapaz de compartirlo?-

Las palabras se atascaron en la garganta de la vampiresa.

-¿No sabes quién soy yo Elyzabeth? Soy Cadence, la Deidad del Amor. Y como tal comprendo este sentimiento en todas sus formas mejor que cualquier otro ser en este mundo. Aunque no siempre fue así. A lo largo de mi vida he comprendido que para que el amor florezca no hacen falta las más ideales de las circunstancias. Del mismo modo, el amor puede estar fracturado aún en las más ideales de las circunstancias. Incluso si los miembros de la pareja no lo saben. Y cuando conocí a Ragnarok, aprendí que el amor puede florecer hasta en la más fiera de las adversidades-

-No entiendo que tiene que ver con su buena disposición hacia mí-

-Comprendo el amor en todas sus formas, y con un mayor entendimiento al de cualquier otro ser en este mundo. ¿Crees tú que me afectan constructos hechos por mentes mortales y sus sistemas legales tales como la "Infidelidad" y el "Adulterio"? Los cuales no son eventos fortuitos que aparecen de la nada, sino el resultado de errores mismos de los miembros de la pareja, quienes no pudieron advertir el fracaso de su relación-

Por primera vez desde que había entrado, la vampiresa apartó su mirada de la poni y miró al suelo mientras trataba de comprender lo que aquella deidad le acababa de decir. Después de un rato Cadence suspiró.

-Te lo pondré sencillo. Sí, Ragnarok y tú tuvieron sexo. ¿Y qué? ¿Piensas que eso significa que me ha traicionado? ¿Qué ya no me ama? ¿Qué yo ya no debería de amarlo a él o en su defecto debería de odiarte a ti? Si fuera y mortal, con mente mortal seguramente. Pero no lo soy, y él no es un mortal cualquiera. Es un dragón. Un dragón que me ama y me entiende. Y yo lo entiendo mejor que nadie. Dime ¿Sabes lo que tuvo que hacer Ragnarok para poder convertirme en su reina?-

-Historias diversas. El pueblo de Ikaruga tuvo que ser disuadido-

-En efecto. Shinning amor y yo jamás tuvimos que arriesgar nada en nuestra relación. Ni él ni yo nos vimos jamás en la necesidad de sacrificar nada el uno por el otro. Para poder estar juntos Ragna arriesgó todo cuanto poseía en la vida. Su trono, su hogar, su herencia, su honor, su dignidad ante los ojos de todo su pueblo. Y mejor ni hablamos de cómo se tomaron la posibilidad de que sus hijos fueran mestizos y como esto pondría fin a la pureza de su linaje…-

-Ingenuamente siempre creí que el más puro y eterno de los amores era aquella flor que florece con abundante agua y que solo conoce días soleados. Pero junto a mi marido aprendimos que el amor eterno es aquel que ha logrado nacer en medio de la adversidad. Aquella flor que floreció entre el fuego y la tormenta, la que sobrevivió todas las pericias que trataron de destruirla. Nuestro amor disolvió nuestros medios. Conquistó nuestras adversidades. Y destruyó a todos nuestros enemigos-

Cadence miró serenamente a los ojos de la vampiresa y dijo –Te lo aseguro querida. El vínculo que tengo con él es algo nada ni nadie romperá jamás-

Elyzabeth guardó silencio sosteniendo la mirada de la alicornio. Tratando de comprender todo lo que ella le acababa de narrar.

-¿Entonces qué soy yo en ese vínculo?-

-Nada cariño. ¿No lo entiendes? Mi relación con Ragna sigue tan sólida como estaba antes de que tú llegaras. El no te ha traído aquí porque desea una aventura. O porque desea una concubina que lo complazca cuando o en lo que yo no pueda. Te trajo con el de vuelta a casa porque te has convertido en su nuevo interés romántico. Que con el tiempo, bien podrías ser su nuevo amor-

Los ojos de la vampiresa se iluminaron llenos de ilusión.

-¿Usted realmente me acepta?-

-Los acepto. Ragnarok es un dragón. Así como la avaricia de un dragón puede crecer exponencial e indefinidamente, también lo puede hacer su amor. Con el tiempo comprenderás la fortuna de haber conquistado el corazón de un dragón-

-¿Pero y qué pasará con sus hijos? No creo que se tomen nada de esto con tanta calma- dijo en un nuevo brote de angustia.

-Ho bueno. Eso puede que sea un poco más complicado. Imagino que les tomará un tiempo acostumbrarse a la idea de que ahora tienen dos mamás-

Cadence se sorprendió al ver a la princesa caer sobre su trasero sobre el piso con la mirada perdida.

-¿Estás bien?-

-¿Majestad dice usted que yo…-

-En un futuro no muy lejano, seguramente-

-¿Pero y el pueblo lo aprobará?-

-Elyzabeth, Ragnarok los acaba de hacer victoriosos en una brutal guerra de la que ahora cada hombre, mujer y niño de esta nación puede sentirse orgulloso. ¿Crees que van a cuestionarlo respecto a lo que decidirá hacer inmediatamente después? Además, tu ya eres realeza- dijo aún muy confiada la alicornio.

-¿Tan segura está que nadie objetará?-

-No es que esté segura de que nadie objetará. Pero estoy segura de que nadie tendrá el valor de cuestionar directamente las decisiones del rey y la reina. Me enorgullezco de haberme ganado por mérito propio el respeto y lealtad de mi pueblo. En cuanto a Ragna, bueno… Nadie lo ha desafiado desde su batalla con los patriarcas de las familias nobles que lo desafiaron-

-¿Desafiaron a su Excelencia por la corona?-

-Ho sí- no fue nada lindo.

-Gracias a los cielos su majestad fue victorioso-

-Fue más que victorioso. Hizo PEDAZOS a esos pobres ingenuos que nos desafiaron… ¿Quieres ver las fotos?- preguntó alegremente.


Nightmare volaba rozando los muros internos de la caverna. Una inmensa columna de fuego dorado persiguiéndole los talones, dejando las rocas brillando al rojo vivo. Celestia finalmente se enfrentaba a su hermana. La llamarada dorada, que por supuesto salía desde su cuerno, perseguía de cerca a la poni obscura.

Nightmare voló detrás de un cúmulo de estalagmitas, tras las cuales se ocultó de la vista de la poni solar. Celestia detuvo su hechizo y se preparó para el contra ataque de su hermana.

-¡Luna por favor no hace falta pelear por el afecto de Spike!-

La tierra se sacudió violentamente y comenzaron a desprenderse pedazos del techo. Se abrió una grieta entre los cascos de Celestia, quien se apartó justo a tiempo antes de que la golpeara una ráfaga de viento embravecido. Otra grieta se abrió justo debajo de donde Celestia había ido a parar, obligando a la poni a reubicarse nuevamente. Pronto la caverna se convirtió en una cámara de mortales géiseres que llenaron todo de polvo y neblina.

Celestia empleó un hechizo sobre sus ojos para poder ver a través de la congestionada atmósfera. El hechizo terminó por no hacerle falta. Pues un relámpago se abrió camino entre las espesas nubes de tierra golpeando a Celestia de lleno y mandándola violentamente contra el suelo. Antes de que pudiera ponerse de pie, sintió una sofocante presión sobre la parte trasera de su cuello que la obligó a mantener la cara pegada al piso. Era el casco de Nightmare, que ahora estaba de pies sobre ella. Su casco delantero derecho sobre el cuello de Celestia.

-No habrás estado a punto de sugerir que "Compartamos" a Spike. ¿O sí hermana querida?- aunque era una burla, Celestia no falló en notar el desdén que su hermana tenía por la idea.

-Luna… debes escucharme…- le costaba trabajo respirar y hablar con aquel casco obstruyendo su tráquea con la presión.

-Te he escuchado por seis mil años Celestia y mira a lo que me ha llevado. Hora de que pagues por tus pecados- dijo sádicamente.

Celestia rechinó los dientes. Y algo en su mirada cambió. Ella también estaba harta. Agitó sus alas salvajemente obligando a Nightmare a quitarse de encima de ella. Celestia se levantó de un salto y se volteó de frente a la siniestra alicornio. Nightmare vio como Celestia levantaba su casco derecho y un momento después sintió su cabeza sacudirse violentamente junto a un punzante dolor en su mejilla izquierda.

¿Esta perra me acaba de abofetear?

-¡Está bien lo admito!- gritó Celestia. Y a su grito le siguió un segundo golpe de su casco izquierdo.

-¡Metí la pata! ¡Me equivoqué! ¡Pero al menos lo hice por tener el valor de tomar decisiones!- siguió golpeando a su hermana, haciéndola retroceder poco a poco.

-¡Sabía lo que quería y fui tras ello! ¡No me quedé esperando! ¡No me dejé encadenar por el miedo y la duda!- Celestia jamás había dejado escapar a sus emociones de esa forma. No se había dado cuenta, pero incluso ella tenía guardadas grandes frustraciones y resentimientos. Y ahora finalmente habían encontrado una salida.

-¡Si las deidades naciéramos perfectas no nos enviarían al mundo mortal en primer lugar! ¡Sé que he fallado! ¡Pero sigo adelante, sigo aprendiendo! ¡¿Tienes idea de lo que es eso?! ¡Tú cobarde!-

Ante el insulto Nightmare finalmente reaccionó e imitó los ataques de su hermana, golpeándola en el rostro con todas sus fuerzas. Las dos hermanas dejaron la hechicería de lado y se enfrascaron en un caótico intercambio de golpes.

-¿¡Y qué aprendiste de apuñalarme por la espalda!?-

-¡Más que tú al culparme de todos tus problemas!-

-¡Ramera egocéntrica!-

-¡Perra insegura!-

-¡Bruja!-

-¡Idiota!-

Las alicornios se separaron dando un paso hacia atrás. Se dirigieron miradas llenas de rabia la una a la otra. Sus cuernos y ojos brillaron. Tomaron aire y se dispararon la una a la otra con toda la energía mágica que podían convocar. La roca sólida del piso se disolvió en el momento que los ataques conectaron el uno con el otro, como si no hubiera sido más que ceniza de cigarros. El efecto se extendió hasta que obligó a ambas ponis a quedar suspendidas en el aire. Los muros de la caverna se partieron como galletas en las manos de un niño hambriento. Las estalagmitas y estalactitas se doblaron y aplanaron como si fueran meros cortes de papel. La temperatura subió a niveles que habrían matado a la mayoría de criaturas habitantes de aquel planeta. Pero las alicornios seguían con su mortal ataque. Mismo que terminó finalmente en un cegador haz de luz y una ensordecedora explosión…

Celestia no estaba segura de dónde estaba ni qué había pasado. Sus ojos estaban cerrados y por alguna razón le estaba costando demasiado trabajo abrirlos. Lentamente, al ir saliendo de su estado de sueño, fue sintiendo como su cuerpo era invadido por sensaciones de incomodidad que venían de todas partes. A medida que fue despertando la incomodidad se transformó en dolor, y este fue creciendo exponencialmente.

Celestia no tardó en escuchar sus propios gimoteos de dolor. Jamás en su vida había sentido tanta aflicción física. Tampoco habría creído que fuese posible sentir tanto dolor. Cada hueso, cada músculo, cada célula de su cuerpo lloraba de angustia. Finalmente logró abrir los ojos y vio sobre ella el disco blanco de la luna.

-¿La luna?... ¿Pero y la cueva?- con mucha dificultad Celestia giró su cuerpo y con un esfuerzo monumental logró ponerse de pie.

Se tambaleaba sobre sus cascos. Ni a una recién nacida le habría costado tanto trabajo mantener el equilibrio. Celestia respiraba y exhalaba profundamente. Comprendió entonces que no solo estaba irrealmente adolorida, sino también extremadamente agotada. Miró a sus alrededores tratando de comprender a dónde había ido a parar. Y escanear la zona un momento comprendió lo que había pasado.

-Volamos el techo…- Celestia comprendió lo afortunada que había sido al no quedar sepultada viva entre los escombros y suspiró con alivio un momento. Solo para entrar en pánico inmediatamente después.

-¡LUNA!- gritó tan fuerte como le fue posible.

¿Dónde estaba su hermana? ¿Había quedado enterrada? ¿Estaría herida e indefensa en algún lugar de esa zona de batalla? ¿Acaso Celestia la había matado en medio de su ira?

Comenzó a caminar como le fue posible. Arrastrando sus ahora maltrechas alas por el suelo, tratando de navegar el escarpado terreno. No había dado ni veinte pasos cuando el sonido de huesos partiéndose y carse siendo desgarrada se escuchó a ambos lados de su cuerpo. Tan pronto como su cerebro registró el ruido, le invadieron señales de dolor tan fuertes que la obligaron a tirarse de rodillas al piso. Celestia miró a los cielos y se dio cuenta que el dolor era tan grande que la había despojado de su capacidad para gritar.

-¿Lo sientes hermana? ¿El dolor de ser apuñalada por la espalda?- dijo Nightmare, parada apenas un par de metros detrás de Celestia.

Celestia no logró entender lo que su hermana le había dicho. Si cerebro estaba demasiado saturado por el dolor de sus alas. Tarea que se hizo más grande cuando los objetos que le habían perforado las alas, que no eran otra cosa que afiladas rocas, comenzaron a girar y destrozarle aún más la carne y los huesos.

-¡Luna por favor!- gritó con desesperación.

-¡¿Lo sientes Celestia?!-

-¡Luna!... ¡Detente!-

Nightmare extrajo las rocas incrustadas en las alas de su hermana mayor y rió sádicamente al verla desplomarse sobre el piso y un creciente charco de su propia sangre.

-Ahora que ya no estés podré ser y hacer todo lo que siempre quise. Y Spike será todo para mí-

-Luna por favor… Soy tu hermana…-

-Sí. Y la más grande de mis maldiciones-

-Por favor… no… no hagas esto…-

-Se acabó Celestia-

Nightmare invocó la poca fuerza mágica que le quedaba y formó una nueva espada de fuego azul.

-No tengas miedo hermana. Como dicen: Vas a un lugar mejor-

Levantó la espada y la dejó descender con todas sus fuerzas.

-¡LUNA!-


Inspirado afectuosamente por la canción "Howl" de Florence and the Machine.

Antes de que alguien más me lo pregunte: Sí, cambié el título del capítulo anterior. Pues más de 10 años después me vengo a enterar que la canción de "The Sharpest lies" de My Chemical Romance en realidad se llama "The Sharpest lives" y pues ya no iba con los sucesos del capítulo.

Y antes de que alguien lo mencione la segunda obviedad: Sí, este y el capítulo anterior salieron cortos. Y es que tengo que enfrentar los hechos: Ultimadamente carezco del interés y paciencia para sentarme a escribir capítulos de siete a diez mil palabras como siempre había hecho. Así que en vez de eso y actualizar cada caída de casa, he decidido que de aquí en más los capítulos van a salir más compactos.

Y haciendo cuentas creo que todos ganamos: no los tengo esperando como negros. Más capítulos igual a más reviews. Me doy la oportunidad de presentarles más canciones. Y puedo torturarlos con más cliffhangers como este.

Espero disfrutaran la pelea de hermanas. Y que para variar Spike no ha tenido nada de protagonismo en estas últimas dos entregas. ¡Y no! no he querido decir que el adulterio o la infidelidad estén bien ni nada por el estilo. Quienes leyeron la historia anterior saben que no apruebo esas madres. Simplemente que Cadence no es humana. Y ponerla a pensar y ver ambos temas al mismo nivel que una simple mente humana me resulta risible.