CAPÍTULO 17

Hermana, mi hermana

La espada descendió sobre la indefensa alicornio. Pero en vez de partirle la cabeza como una sandía, la espada se clavó a escasos centímetros de su frente y cuerno. Celestia abrió los ojos lentamente queriendo averiguar por qué no le habían cortado la cabeza todavía. O peor, si en realidad ya estaba muerta y solo faltaba a ver que alguno de los recolectores de almas de su primo Samael fuese a llevársela.

Pudo entonces detallar las heridas sobre el cuerpo de la alicornio obscura. Nightmare Moon había perdido su casco y de la frente le escurría un hilillo de sangre que le goteaba en la mejilla izquierda. Su labio inferior partido también le sangraba. Tenía las alas primarias de ambos lados medio chamuscadas y un morete muy inflamado en su pierna trasera izquierda.

-¿Qué crees que estás haciendo?- preguntó Nightmare, aunque claramente la pregunta no iba dirigida a Celestia.

La poni caminó unos pasos en reversa, alejándose de la deidad del sol. Al mismo tiempo, su espada de fuego se disipó.

-¡Eso ya lo discutimos!- gritó Nightmare girando la cabeza como si gritara a alguien quien estuviera parada junto a ella.

-¡No me vengas con que cambiaste de opinión! ¡Si la dejamos vivir solo volverá a conspirar en contra nuestra!- se giró para ver de frente a la ausente figura con la que discutía, dándole la espalda a Celestia.

La poni del sol comprendió que Luna había detenido en el último instante a su otro yo.

-Luna este es un muy mal momento para estas tonterías- Nightmare se sentó, aunque Celestia no supo si por su frustración o por cansancio.

-Ya te lo dije. Lo haremos nosotras. ¿Qué tan difícil puede ser subir y bajar una gran bola de plasma?-

Fue obvio para Celesita que Nightmare estaba perdiendo el control. Por desgracia estaba demasiado cansada y aún más adolorida como para tratar de hacer algo.

¡Esto está mal Nightmare! ¡No podemos matar a Celestia!

-¿¡Y por qué demonios no?!-

¡Es nuestra hermana!

-¡Dime algo que no sepa!-

Cargaremos con una maldición mayor si la matamos por envidia. Nightmare por favor. Sé que estás enojada. Sé que estás triste. Sé que te sientes traicionada y ofendida, pero no te liberarás… ¡No nos liberaremos de esos sentimientos de esta forma!

Nightmare guardó silencio quedando con la vista clavada en su contra parte.

Nightmare por favor. Si la matas solo nos volverás el monstruo que hasta estos días muchos creen que somos. Debemos buscar otra forma de hacer las cosas.

Luna extendió su casco hacia su otro yo esperando a que le correspondiera. Nightmare miró el casco como si fuera un objeto desconocido y distante.

-Yo no conozco otra forma…-

¿Qué dices?

-¡Yo no conozco ninguna otra forma!- apartó el casco de Luna violentamente, aunque para Celestia, la poni obscura simplemente agitó el casco para golpear el aire.

-¡Yo nací de todas las emociones negativas que existían en ti! ¡Yo soy la flor de la ira! Plantada en la tierra de la envidia y abonada con resentimiento. ¡Cuando te golpearon con los Elementos te liberaste de todo eso! ¡¿Pero y yo qué?! ¡Yo no conozco nada que no sean sentimientos malignos!- fue cortando la distancia entre ella y su otro yo, quien retrocedió asustada ante la mirada de la otra.

-Naci de tus ideas de odio y venganza. De ambición y furia. Es todo lo que conozco. Es todo lo que me han dado y sé dar. Con ayuda de Twilight y las otras hiciste tus primeras amigas y has disfrutado de una generosa vida social los últimos cien años. ¿¡Pero y yo qué?!- golpeó con fuerza el suelo haciendo que se terminara de partir la única zapatilla delantera que le quedaba.

-Nunca jamás me han hecho sentir respetada ni amada. Nunca nadie me ha dirigido una palabra de afecto… Ni siquiera tú. No conozco nada de amistad, fraternidad ni cariño. Todo el que nos ha sido dado fue solo para ti. Tú tuviste la oportunidad de hacer amigos, hallar hobbies, viajar y conocer lugares y culturas nuevas. ¿Sabes lo que a mi te tocó? Estar encerrada en un abismo negro- volteó a ver a Celestia con mirada asesina -¡Al menos en la maldita luna podía distraerme contemplando el universo! Pero prisionera dentro de mi propia mente no había nada. ¡NADA!-

Nightmare corrió de vuelta a Celestia y pateó la roca incrustada en su ala izquierda, lo que provocó un nuevo alarido de aflicción de parte de la deidad del sol. Nightmare se hubiera deleitado con el grito. Pero al no tener ya su zapatilla se terminó por lastimar el casco cuando pateó la roca.

-¡Yo no pedí ser así Celestia! ¡¿Crees que me gusta estar llena de odio y no conocer nada que no me cause enojo y miseria?!-

Caminó un par de pasos en reversa para alejarse de la maltrecha poni y se dejó caer sobre sus flancos.

-Duele Celestia. Duele mucho vivir así…-

Celestia miró a la poni frente a ella y no pudo contener las ganas de llorar. ¿Cómo había permitido que las cosas llegaran a esto entre ella y su hermana? No. Esa última afirmación ya no era correcta.

-Nightmare Moon…- musitó para llamar la atención de la poni obscura, quien también había empezado a llorar.

-¿Qué?- respondió despectivamente.

-Lo lamento. Lo lamento mucho, hermana-

Nightmare sintió un nudo en la garganta y levantó la vista hacia la princesa.

-¿Qué fue lo que dijiste?- preguntó, desconfiando de lo que sus oídos habían escuchado.

-Dije que lo lamento. Lamento haber cometido tantos errores. Lamento haber sido incapaz de darme cuenta cuánto daño estaba causando. Y lamento aún más… El no haber descubierto hasta ahora que tengo dos hermanas en vez de una-

Esta vez Nightmare realmente escuchó lo que Celestia le había dicho. Y pudo distinguir el mar de culpa y vergüenza que se escurría entre las palabras de la otra princesa.

-Nightmare… Sé que tienes razones para estar furiosa. En especial conmigo, muy a mi pesar. Pero… Te lo suplico… Déjame ser una hermana para ti y tratar de redimirme contigo y con Luna-

Nightmare mantuvo su mirada en el suelo. Su respiración se volvió agitada. Miró a Celestia con una nueva mirada asesina.

-¡No quiero tu lástima ni tus falsas promesas!- gritó poniéndose de pie.

-¡No es lástima! Intento darte lo que nadie nunca te ha dado y que yo he fracasado olímpicamente en hacer hasta ahora… Quiero darte una oportunidad para que seas feliz. Quiero ser una buena hermana-

Nigthmare rechinó los dientes.

-¿Por qué debería creerte? Cada vez que yo y Luna hemos confiado en ti nos ha reventado en la cara-

-Lo sé. Pero esta vez será diferente-

-¿Cómo?-

-Ya no habrá más secretos-

Nightmare guardó silencio un momento, repasando las palabras de Celestia, mientras Luna seguía con sus propios intentos por disuadirla.

-¿Qué hay de Spike?- preguntó al fin a Celesita después de un rato -¿Cómo pretendes compartir su amor con nosotras?-

-No pretendo. Sé que lo haré. Y que él lo hará también. Él te ama. La única razón de que me eligiera a mí es que yo me adelanté a confesarme-

-Exacto. Él te eligió. Por Twilight, ambas sabemos que Spike jamás le será infiel a su pareja- respondió Nightmare.

-No puede sernos infiel si nos ama a ambas por igual y si ambas estamos de acuerdo en compartir su afecto-

Nightmare escúchala.

Nightmare quería hacerlo. Quería creer que existía la posibilidad de que su hermana no planeara traicionarla nuevamente. Que podría tener la oportunidad de ver verdaderamente feliz. Y que no tendría que derramar la sangre de nadie para lograrlo. Quería, aunque solo fuera por una vez, poder confiar en la palabra de otro ser.

Dirigió su mirada a su maltrecha hermana y no pudo evitar reírse.

-Por desgracia, tenemos un problema más grande que mi escepticismo respecto a tu buena voluntad-

-¿Y cuál es esa?- preguntó Celestia confundida.

-Estoy completamente exhausta… Y tú te estás muriendo- respondió la otra con ironía.

Celestia quedó aterrada de esa declaración. Sabía muy bien cual grave era su propia condición física, pero no tenía idea de que su hermana hubiera usado ya todo su poder. En ese momento, Celestia se hallaba usando todo su poder restante para evitar desangrarse hasta morir.

-¿Qué loco no?- dijo Nightmare Moon con un marcado tono de humor negro –Casi todos nuestros súbditos nos ven como seres igual de inmortales que nuestros padres. Pero, salvo por ser incapaces de morir a causa de envejecimiento, somos casi igual de frágiles que cualquier mortal. Necesitamos respirar, comer, dormir y claro, ir al baño. Y como te está pasando a ti justo ahora, podemos morirnos si nos desangramos demasiado-

-¿Estás diciendo que de una forma u otra voy a morir aquí?-

-La buena noticia es que si es así ya no tendré que tomar ningún salto de Fe-

Celestia palideció. O lo habría hecho si su pelaje no fuera ya de color blanco.

-Pero Luna nunca me dejará en paz si te dejo morir así- dijo Nightmare, adoptando una expresión seria y acercándose a Celestia.

-Escúchame bien Hermana. Si nos quedamos aquí vas a morir. Si espero lo suficiente vas a morir. Y si no haces exactamente lo que te pido, ¡Adivina! vas a morir- dijo maquiavélicamente.

Celestia tragó saliva.

-¿Y qué es lo que quieres que haga?- preguntó temerosamente.

-Dame lo que te queda de energía mágica-

Celestia no supo qué pensar. Solo que si hacía lo que su hermana le estaba pidiendo quedaría totalmente indefensa.

-¿Qué piensas hacer si lo hago?-

-Nos llevaré a ambas de regreso a Canterlot. Al hospital específicamente para que puedan atender tus heridas. Es la única posibilidad de que sobrevivas. Ya que con la fuerza que me queda no podré llevarte de regreso conmigo hasta allá-

Celestia analizó lo dicho por Nightmare un momento.

-Tienes razón. Si me das lo que te queda de magia quedarás completamente indefensa. No podrías hacer nada si fuese a volver a intentar matarte, como tampoco podrás hacer nada para salvarte si simplemente decido abandonarte aquí a que te desangres hasta morir. Por otra parte. Si yo decido salvarte y ver a dónde conduce este plan tuyo de compartir a Spike, me estoy arriesgando a que me apuñales por la espalda una vez más. ¿Qué dices Hermana? Efectivamente me has pedido que te confíe mi vida. ¿Puedes hacer lo mismo? ¿Puedes confiar en mí lo bastante como para poner tu vida en mis cascos?-

Celestia siguió en silencio. Aunque sintiera miedo de quedar completamente a merced de Nightmare, no podía negar que ella tenía razón.

-Vamos Celestia. Demuéstrame que confías en mí y en esta hermandad nuestra que pretendes salvar- dijo extendiendo su casco hacia la otra poni.

Celestia inhaló una fuerte bocanada de aire.

-Confío en ti, hermana- dijo Celestia, estrechando su casco con el de Nightmare.


-¡Jajajaja! Debería freírles las patas en aceite de pescado por no haberme hablado de esto antes- rió Ragnarok.

-En mi defensa mi Rey, yo no tengo patas- respondió Damocles.

-No fue mi culpa tampoco. Celestia me habría matado si habría demasiado la boca- dijo Spike.

-Ojalá. Así nos libraría a todos de ti- comentó Agnus.

Los cuatro dragones se habían reunido en casa de Spike donde el dragón les contó a sus amigos de su nueva futura boda.

-¿Dónde está Murakumo? Pensé que estaría aquí-

-No pude contactarlo. Se fue junto al resto de los hechiceros de si Orden a un viaje de purificación espiritual a quién sabe dónde- respondió Spike.

-Bueno él se lo pierde. Pero apuesto a que se habría presentado de haber sabido las importantes noticias que se iban a dar a conocer en esta reunión-

Los demás asintieron con la cabeza para darle la razón a Ragnarok.

-¿Y cuándo van a soltar la sopa?-

-No tengo la menor idea. Por lo pronto creo que lo primero será que se lo digamos… A Luna-

Los otros tres dragones lo voltearon a ver confundidos.

-¿Ella no sabe que se casarán?- preguntó Ragna.

-No-

-Pero sabe de su relación- intervino Damocles.

-No-

-Eres un imbécil- dijo Agnus.

-Fue idea de ella no decírselo-

-… Retiro lo dicho. Eres un grandísimo imbécil-

-¿Por qué?-

-Porque las mujeres siempre descubren la verdad. Sobre todo cuando las mentiras vienen de parte de otra mujer… Imbécil- continuó Agnus.

-Agnus ya basta. Aunque tengas razón, fue una gran tontería no haberle contado nada de tu relación con Celestia ni a la misma Luna. Celestia nunca ha sido buena tomando decisiones en sus relaciones amorosas- dijo Ragnarok, empinándose su copa con vino.

Spike bufó al verse no muy contento de estar siendo tan criticado en su relación. O que estuvieran criticando a la que ahora era su prometida.

-De todos modos. No perdamos la perspectiva de la ocasión. Me da mucho gusto escuchar que vas a sentar cabeza nuevamente amigo- dijo Damocles -¿Qué hay de usted Majestad? ¿Cuándo va a desposar a su segunda esposa?-

-Primero necesito que mis hijos y ella terminen de acondicionarse completamente a la idea- respondió calmadamente.

Agnus se talló la sien con pesadumbre.

-Maravilloso. Ahora Ikaruga tendrá una reina poni y una vampiresa. En un par de años daremos entrada libre para que los vampiros que lo deseen se muden al país. Luego esos vampiros empezarán a casarse con dragones y en unos dos o trescientos años no quedará un solo dragón de sangre pura. Tus ancestros van a estar muy orgullosos de ti cuando eso pase- dijo Agnus.

-Si ese comentario lo hubiera dicho cualquiera de los nobles en Ikaruga los habrías despojado de sus partes inmensionables sin chistar- respondió Ragnarok.

-La diferencia es que yo no te traicionaría jamás. Sin importar qué locura hicieras-

-Y yo te lo agradezco-

-¿Y qué piensas hacer para contarle a Luna de este asunto y evitar que te mate Spike?- preguntó burlonamente Damocles.

Spike se rascó la cabeza.

-¿Usar a Celestia de escudo?-

-¡Jaja! Buen plan. Pero eso solo te salvará unos instantes- dijo Ragnarok

-Ho vamos no exageren. Luna y Celestia son hermanas. ¿Qué tanto podrían pelearse la una con la otra?-

-Vas un retrasado en tus lecciones de historia. No olvides lo que pasó hace mil años cuando Luna se transformó en Nightmare por primera vez-

-Bueno… Es cierto pero-

-Shenron, Leviatán y Quetzalcóatl eran hermanos. Pero eso no evitó que trataran de matarse unos a otros durante décadas- lo interrumpió Agnus.

-Bueno puede que-

-Están Zeus, Poseidón y Hades. O los hermanos Ayar-

-Sí pero…-

-Y no me digas que nunca escuchaste hablar de Miguel y Lucifer-

Spike se limitó a echarle dagas a sus acompañantes.

-No te atrevas a mirar así a tu rey, muchacho- le amenazó Agnus.

Spike desvió la mirada.

-Los libros de historia sobre este y los mundos antes que el mismo están llenos de historias de deidades que se traicionaron o mataron los unos a los otros cuando fueron envenenados por emociones mortales como la envidia y los celos. Quizás en este caso no pase a mayores. Pero nunca debiste aceptar un plan que sin duda ayudaría a engendrar tales sentimientos entre Luna y Celestia- explicó Ragnarok, para luego tomar otro sorbo de su copa.

Spike en ese momento miró exclusivamente a Damocles.

-¿Les contaste de Luna?-

-¡Ho por favor! Tú eras el único cretino que no sabía de su interés por ti- se adelantó a responder Agnus.

-Será mejor que lo hables bien con Celestia antes de que le den la noticia a Luna. No hay nada más peligrosamente impredecible que una mujer celosa- dijo Ragnarok.

-Menuda forma de arruinarme el festejo de que al fin me voy a casar otra vez señores- carraspeó Spike.

-No es nuestra culpa que hayas planeado tan mal las cosas. Pero anímate viejo. Igual y como tú bien has dicho: Te vas a casar-

-Exactamente-

-Solo tendrás que pensar en alguna forma para que Luna pueda absorber todo esto suavemente-

-Y ya que están tan empeñados en restregarme ese asunto ¿Tienen alguna idea?-

-Ya no eres un niño como cuando llegaste a Rennes le Chateau por primera vez buscando respuesta para un noviazgo próspero Spike. Ya tienes edad y la experiencia para lidiar con tus propios problemas románticos- respondió Ragnarok.

Spike bajó la mirada.

-Es la experiencia lo que me da miedo-

-¿Lo dices por Rarity?-

-Ajá-

-Tonterías. No fue tu culpa. Y aunque lo fuera, ella jamás te amó- dijo Ragnarok.

Los tres voltearon a ver al dragón negro, sorprendidos de que tal comentario viniera de él.

-Aún así. Será mejor que te prepares para un poco de drama-

La reunión de los cuatro dragones se vió interrumpida por el sonido del teléfono de la casa de Spike.

-¿Bueno?-

-Capitá Spike, soy el Sargento Low River. Lamento llamarlo a estas horas de la noche y en su descanso. Pero se requiere de su presencia en el palacio. Surgió una contingencia- dijo una alterada voz al otro lado de la línea.

Spike volteó a ver a sus tres invitados, quienes adivinaron que la reunión debería terminar antes de lo esperado.

-¿Pasa algo?- preguntó Ragnarok.

-No me lo han informado. Solo me han dicho que debo regresar de inmediato- respondió Spike.

-No te molestes en despedirnos. Conocemos la salida-

Spike salió a la terraza de su departamento y emprendió vuelo al palacio.

-Es chico se va a meter en un lío gordo- dijo Ragnarok.

-Por su bien espero encuentre la forma de no hacer enojar a Luna. Al menos evitar que se enoje lo suficiente para que ella dese poner su cabeza en una charola de plata- comentó Damocles.

-Es un imbécil- dijo Agnus.


Spike nunca creyó que vería un ambiente tan tenso entre los guardias del palacio, que superara incluso al estrés que se respiraba los días en que se preparaban para ir a la guerra. Los guardias con los que había hablado se habían negado a informarle de la situación. La princesa "Celestia le informará personalmente" le dijeron. Así pues, Spike ahora se dirigía a toda prisa rumbo a la habitación de la princesa Celestia. Una vez que llegó a la cima de la silenciosa torre donde se hallaban los aposentos de la deidad del sol, los dos guardias que lo acompañaban dieron un saludo y se retiraron discretamente por las mimas escaleras que habían usado para llegar ahí.

Spike tragó saliva. Tocó la puerta y tras escuchar un débil "Entre" entró en aquel lugar. Lo que vio le hizo sentir como si todos sus órganos se amontonaran en su cuello y el corazón se le hiciera de arena.

Celestia estaba recostada en su cama con las alas extendidas hacia los lados, totalmente forradas en vendajes. Tenía parches de gasas médicas por todas las partes visibles de su cuerpo. Dícese su cuello, cara y piernas delanteras. Tenía conectadas a las piernas barias bolsas de lo que Spike solo podían ser medicamentos y sueros.

Spike se acercó rápidamente a su princesa sin saber qué hacer ni decir. Lucía tan abatida y frágil. Spike deseaba abrazarla y poder de alguna forma hacer que todo el dolor que ella indudablemente estaba sufriendo desapareciera. Pero en su estado actual tenía casi seguridad de que si intentase abrazarla, aquella divina criatura se partiría cual muñeca de porcelana. Con extrema delicadeza tomó su casco derecho entre sus dos manos y la acarició suavemente con sus pulgares.

-Estoy tan feliz de que estés aquí- musitó ella débilmente.

-¿Pero qué fue lo que te pasó?-

-Mis planes fallaron… Como de costumbre aparentemente- dijo, haciendo burla de sí misma.

-No comprendo. ¿Quién te hizo esto?- Quien haya sido lo voy a matar. Lo voy a despedazar hasta que me pueda bañar en su sangre y…

-Fue mi hermana- respondió Celestia. No sin un tono de vergüenza en su voz.

El tren de pensamiento de Spike sufrió semejante descarrilamiento que se olvidó de sostener suavemente el casco de Celestia. A la princesa no le molestó el repentino cambio de presión. Con toda la sangre que había perdido, tenía muy poca sensibilidad en su cuerpo.

-¿Qué sucedió?-

-Spike… ¿Tú amas a Luna?- preguntó serenamente.

La confusión de Spike crecía exponencialmente con cada segundo.

-¿Eso que tiene que ver con esto?-

-¿Amas a Luna Spike?- insistió.

-¿Ella te hizo esto luego de que le contaras sobre lo nuestro?- preguntó temiendo la respuesta.

-Spike solo responde la pregunta-

-¡Claro que sí! La amo desde que era un niño. Es como la hermana mayor que nunca tuve-

-¿Y no crees que ahora que ya no eres un niño podrías amarla de un modo distinto? ¿De la forma que ama un hombre a una mujer?-

-¿Por qué iba a hacerlo si ya te amo a ti?-

-Porque quiero que la ames a ella tanto como me amas a mí. Porque es la única forma en que los tres podremos ser felices-

-No te entiendo. ¿Cómo me pides algo así?- preguntó muy angustiado.

-Porque eres un dragón. Y puedes hacerlo. Y por el bien de Luna y mío, espero que puedas-


Inspirado en la canción Brother my brother de Blessid Union of Souls. Canción que sin duda todos y cada uno de ustedes escuchó de niños… y que seguramente olvidaron que existía.

No sé por qué. Pero sigo esperando a que alguien haga un comentario del chiste de ruptura del cuarto muro del capítulo 14. Pero por otra parte, ya no falta mucho para que Spike finalmente se tire a Luna. O mejor dicho, a Nightmare.