CAPÍTULO 18
Haré lo que sea por amor
(Pero no haré eso)
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se sintió nervioso. No… No eran solamente nervios. Era miedo. Sí, por primera vez en muchas décadas el dragón se desplazaba con paso inseguro. Dirigiéndose a un destino al cual no deseaba llegar. Para confrontar un evento que aún no tenía idea de cómo iba a resolver.
La ubicación tampoco estaba a su favor. El que alguna vez fuera un hermoso castillo ahora no era más que una ruina tan espeluznante que ni las bestias del bosque se le acercaban. Aunque puede que eso último no fuera del todo cierto. Probablemente los residentes del castillo habían evacuado el lugar al momento del regreso de su antigua dueña.
Podía sentirla. Esperándolo en algún lugar entre los desolados pasillos de aquel castillo. Aquella siniestra presencia lo asechaba. Lo intimidaba.
Pero el dragón no huiría. No podía hacerlo. Debía ir donde esa criatura. Debía calmar su ira. Y lo más importante y más difícil. Debía convencerla de que podía amarla. A ella, a su otro yo y a su hermana.
Guiado por el rastro de energía obscura, Spike atravesó el castillo hasta llegar los restos de los jardines traseros. El cielo estaba despejado, permitiendo a la luna y las estrellas bañar todo con su pálida luz. Se podía ver como la naturaleza se había apoderado de toda edificación en este sector del castillo. Enredaderas escalaban y cubrían los muros. El pasto había reclamado casi todos los caminos empedrados. Y las formas de estatuas y fuentes eran ahora imperceptibles gracias a la espesura de la maleza que las rodeaba.
-Muchos dirían que este lugar vio mejores días. Pero a mí me gusta cómo se ve ahora- dijo Nightmare Moon, emergiendo de entre las sombras del mismo corredor que Spike había usado para llegar al jardín -Me sorprende que en verdad vinieras- agregó.
-¿Por qué no lo haría?- preguntó Spike, tratando de sonar calmado.
-Porque no sería la primera vez que Celestia no cumple con su palabra-
Antes de que Spike se diera vuelta para encarar a la poni y corregirla en su acusación, esta caminó hasta pasar de largo de él -Tampoco sería la primera vez que tú mientes- dijo volteándolo a ver sobre el hombro. Eso sí que era algo que Spike no podía negar. Nightmare le dedicó una sonrisa.
-Camina conmigo-
Spike acató la orden de la alicornio y se posicionó para caminar junto a ella.
Nightmare, incluso antes de separarse de Luna, siempre había sido capaz de sentir el miedo en los seres a su alrededor. Particularmente, era buena sintiendo el latido de los corazones. Percibir los acelerados latidos del corazón de un ser aterrado por ella era posiblemente su pasatiempo favorito. La llenaba de una sensación de poder. Haber tenido a Celestia a su total merced había sido la experiencia más excitante de su vida.
La criatura que caminaba a su lado en ese momento sin embargo no poseía un corazón que estuviese palpitando velozmente. Aún podía sentir el miedo que emanaba del dragón. Pero era mucho menos perceptible que en cualquier otro ser que hubiera estado tan cerca de ella. Posiblemente porque como ambos sabían, más allá de su acorazada piel, su biología lo volvía resistente a la magia. Pero Nightmare estaba segura de que no lo suficiente como para sobrevivir a un encuentro con ella si las cosas llegaban a ponerse violentas.
-En el breve tiempo que has vivido tú has amado y has sido amado, ¿No es así Spike?- inquirió la poni.
-Sí, es correcto Nightmare Moon- respondió el dragón.
-¿Serías tan amable de explicarme cómo se siente amar y ser amado?-
Spike no pudo evitar ocultar su confusión y volteó en dirección a la poni para ver si esta intentaba jugarle una broma.
-Realmente quisiera saberlo ya que nunca he amado a nadie. Y nadie nunca me ha amado a mí-
Spike debatió consigo mismo sobre de qué forma podría responder a la interrogante de la princesa. Rápidamente llegó a la conclusión de que, pese a toda su experiencia, no estaba en sus facultades explicar lo que era Amar y ser amado. Menos a alguien que nunca hubiera experimentado el sentimiento.
-Creo que para responder a una pregunta como esa lo mejor habría sido pedir ayuda a Cadence-
-¿No puede explicármelo entonces?-
-Puedo hacerlo. El problema es que nunca podre terminar de decir todo lo que tendría que decir- respondió cómicamente.
-Solo dime qué es lo que más te gusta de ser amado entonces- insistió.
Spike miró al cielo y sonrió.
-La cosa es que, una vez que tienes la seguridad de que alguien te ama, no encontrarás nada que no te agrade al respecto- Suspiró -Supongo que más que nada ser amado te da… Alegría y Seguridad. Alegría y seguridad de saber que hay alguien con quien siempre podrás contar y que te apoyará en todo lo que pueda y hasta lo que no. Saber que de una forma u otra nunca estarás solo. De que siempre tendrás a alguien listo para celebrar tus victorias o consolarte en tus fracasos. De que alguien te hará sentir el ser más especial del mundo, tal y como tú logras hacer que la otra persona sienta lo mismo. Todo eso y muchas cosas más-
Nightmare asintió con la cabeza en señal de aceptación de la respuesta del dragón y dirigió su mirada al cielo.
-Eso se escucha… muy agradable-
Spike volteó a verla unos momentos y fue fácil descifrar lo que ocultaba la expresión de la poni.
-No tienes idea de cómo se siente-
-Claro que no. ¿Cómo podría saberlo? No ha existido alguien que me ame, ni nadie a quien yo haya amado-
-No puedo imaginar una vida así- dijo sin poder evitar compadecerla.
-No, supongo que no. Pero era de esperarse. Después de todo, todo cuanto es sabido sobre mi por el pueblo de Equestria es lo que se cuenta en ese horrible cuento del que soy villana. Y que se perpetua cada año en Nightmare Night-
El resentimiento en el comentario no pasó desapercibido para Spike.
-¿Te molesta la Nightmare Night?- le pareció que sería una pregunta pertinente, considerando que Luna tenía gran apreciación con dicha festividad.
-¿Me molesta que exista una festividad que sirva para recordarles año con año a los equestres que deben temerle a la poni que habita en la Luna? No. Me molesta como el folclor de la fiesta se concentra solo en que yo soy la mala y Celestia la heroína-
El dragón suspiró.
-¿Crees que podrás perdonarla de todo alguna vez?-
-No lo sé. ¿Crees que podrás amarme algún día tal y como la amas a ella? ¿Crees al menos ser capaz de amar a alguien como yo?-
-¿A qué te refieres con alguien como tú? Ya deberías saber que no me importa que no seas una dragona-
-No hablo de eso. Digo porque tal vez ni siquiera se me deba considerar una poni. ¿No te lo explicó Celestia?-
-Celestia me explicó que tomaste consciencia de ti misma la noche que Twilight y sus amigas usaron los Elementos de la Armonía por primera vez- dijo Spike, esperando así poder hacer que la poni elaborara un poco más en su condición. Y con un poco de suerte, darle algo con lo que conectarse con ella.
-Eso es correcto. Dada la naturaleza los elementos, estos eran incapaces de destruir o arrebatarle a Luna lo que la había llevado a convertirse en Nightmare Moon. No son la clase de Reliquia Sagrada capaz de destruir lo impío. En su lugar juntaron aquello que había ayudado a crear a Nightmare Moon y lo encerraron en las profundidades de su propia mente. Toda la envidia, la furia, la sed de venganza y el odio. Todo eso… soy yo Spike-
Hizo una pausa para permitir al dragón hacerse a la idea de lo que había dentro de ella. Sonrió al ver que habían llegado a los restos de la cámara real del viejo castillo. No quedaba nada de la elegancia y la belleza que alguna vez distinguió esa parte del castillo. Nightmare extendió sus alas y se trasladó hasta la plataforma donde todavía quedaban los restos de los antiguos tronos de las princesas.
-Soy un demonio Spike- exclamó con malevolencia y extendiendo sus alas.
-Dime Spike. ¿Podrá tu corazón amar a un demonio?-
El dragón no pudo evitar sentirse abatido por la pregunta.
-Lo que Celesita dijo es verdad. En tu corazón de dragón podría haber suficiente amor para Luna, Celestia y para mi. ¿Pero estás tú dispuesto a darme ese amor? ¿Podrás encontrar razones para amar a alguien hecha de envidia, furia y odio?-
-Nightmare…-
-¿Quieres saber que fue lo primero en que pensé cuando tomé consciencia de mí misma? "Voy a matar a Celestia". Eso fue lo primero que pensé hacer. Eso y en lo mucho que la odio por ser la causa de todos mis males. Eso era en lo único que podía pensar mientras peleábamos. Y los breves instantes en que estuve a punto de matarla me sentía tan eufórica que me temblaban todos los huesos del cuerpo-
Una sonrisa maquiavélica se dibujó en los labios de Nightmare.
-Solo recordarlo hace que se me erice el pelo de mi espalda. Sabiendo eso ¿Crees al menos que un ser como yo será capaz de sentir amor?-
Spike verdaderamente no sabía qué responder. ¿Cómo consolar a una criatura que no tiene idea de lo que significa esa palabra? ¿Cómo darle esperanza a alguien que nació a falta de la misma? Nunca había conocido a una criatura como ella. Nunca creyó que podría existir un ser como ella. Tan desdichada. Tan sola.
Pero de algo podía estar seguro. No podía dejarla así.
Verdaderamente la situación iba mucho más allá de arreglar las cosas entre Luna, Celestia y él mismo. Se trataba también de ayudar a un alma que nunca en su vida había experimentado gozo de ningún tipo. O no al menos uno que no viniera del sufrimiento de alguien más.
-No he conocido a quién no fuese capaz de sentir amor- respondió al fin.
-¿Eso es un sí?-
-Sí Nightmare, lo es. ¿Tú deseas que te amen?-
-¡Por supuesto!- respondió indignada.
-Bueno, hay algo que debes saber primero- dijo Spike, con un tono de severidad –Nunca, jamás lograrás obligar a otros a que te amen. -
Nightmare miró acusadoramente al dragón.
-Eso me han dicho. Otra condición que entra en conflicto con las circunstancias de mi nacimiento-
-¿Qué quieres decir?-
-Deseo ser amada. Pero no sé qué es el amor. No tengo idea de cómo se siente y mucho menos hacer que otros lo sientan por mí. Así que no solo soy un demonio. Soy un demonio infeliz y miserable en busca de un tesoro que desconoce no solo de manera conceptual y práctica, sino también desconoce los medios para obtenerlo-
-Nightmare nada de eso es tu culpa-
-¡Lo sé!- respondió azotó su casco derecho delantero.
-Nightmare…- musitó Spike al mismo tiempo que comenzó a acercarse a la pony, pero al ver como este acortaba la distancia entre ambos, retrocedió.
-No te acerques- dijo amenazante, agudizando su mirada en el dragón.
-Puede que no sepa que es el amor, pero no soy estúpida Spike. Todavía no resolvemos el problema de la confianza entre los dos. Tal vez Luna sea una deidad y por extensión también yo, pero igual tenemos cuerpos de carne y hueso. Estructuras fáciles de destrozar para un ser como tú. Y por si eso no fuera poco, recientemente casi mato a la poni que amas. ¿Cómo puedo confiar en ti?-
Confianza
Y entonces la respuesta se enclareció en la mente del soldado.
-Tú y yo somos iguales-
-¿Qué?- preguntó confundida.
-Yú y yo somos iguales Nightmare Moon-
-Explícate-
-Tú y yo nacimos por los efectos de magia poni. A ti te dieron vida los Elementos de la Armonía. A mi me dio la vida mi difunta esposa Twilight Sparkle. La voluntad del Universo nos trajo a un mundo en que, aparentemente no tendríamos por qué estar presentes. Pero henos aquí-
-Eso solo nos hace tener algo en común, no nos vuelve iguales-
-Claro. Pero no es lo único que tenemos en común. Quienes nos temen lo hacen basados en prejuicios salidos de cuentos mal informados. Ambos fuimos caracterizados como villanos sin razón… Bueno, tal vez no completamente sin razón en tu caso. Pero comprendo que tenías tus razones- bromeó.
Nightmare relajó su postura, aprobando las conexiones que el dragón estaba explicando.
-Y al igual que tú yo alguna vez estuve atrapado en un mundo que al parecer no tenía lugar para mí. No conozco la ira ni el odio como tú. Pero conozco la soledad, la tristeza y hasta la envidia. En otras palabras, soy el único ser en Equestria y tal vez en el mundo capaz de entender como te sientes. Y por eso mismo sé podré amarte, si me das la oportunidad-
Spike extendió su mano derecha a la poni. Invitando, suplicando que aceptara su ayuda. Nightmare miró en los ojos del dragón un instante.
-Esta es la primera vez que hablo con alguien además de Luna. Ella no puede hacerme daño. Pero tú…- Nightmare miró dirigió la vista a la mano aún extendida en su dirección -Tus garras podrían lacerar mi piel. Tus colmillos perforar mi carne. Tus músculos romper todos mis huesos y tu aliento carbonizar lo que quede- volvió su vista a los ojos del dragón. -¿Cómo puedo confiar en ti?-
Spike recogió su mano.
-Dime qué debo hacer para que confíes por lo menos en que no deseo hacerte daño-
-No estoy hecha para confiar en otros. Y como yo lo veo el que confié o no hará mi cuerpo menos frágil ni el tuyo más mortífero. Así que mejor solo pasemos al meollo del asunto-
Suspiró y se acercó al dragón, extendiendo uno de sus cascos. Gesto que provocó la pronta respuesta de Spike, haciendo que el también extendiera su mano.
-Sin duda sabes…- dijo Nightmare deteniendo su casco a escasos centímetros de la mano de Spike -Lo que pasará si me traicionas-
Nightmare devolvió su casco a la tierra y le dedicó al dragón una mirada tan fulminante y fría que habría congelado volcanes.
-Si me traicionas te mataré. Los mataré a ti y a Celestia. Si algún día descubro que has sido infiel te mataré. Si coqueteas con otras mujeres te mataré-
Spike sonrió. No era así como esperaba que resultara su segunda noche de bodas. Porque, para toda intención y propósito, eso era lo que estaba ocurriendo. Se estaba comprometiendo a estar por siempre al lado de esa poni. Se estaba comprometiendo a amarla.
Cómo le gustaría poder tomarse un tiempo fuera y pedir el consejo de Cadence al respecto. Y es que el amor que debía jurar ahora no tenía nada que ver con él amor tradicional al que estaba acostumbrado. Como tampoco era un tipo de amante con el que Spike tuviera experiencia.
Nightmare Moon era, según su propia descripción, un demonio. Un demonio lleno de furia y tristeza. Sentimientos que ahora Spike debía disolver usando su empatía, su lealtad y su amor. No sabía como, pero por su honor de dragón, lo conseguiría. Después de todo, era un demonio que había ayudado a crear.
Decidió que lo mejor era arrodillarse.
-Nightmare Moon, te doy mi palabra de que mientras haya vida en mí tendrás mi lealtad, mi apoyo y mi amor. Haré todo cuanto esté a mi alcance para limpiar su corazón de esas malas emociones que solo causan dolor a usted misma y a los demás. Juro que conocerás la alegría de vivir-
Tentativamente la poni rozó las garras del dragón. Y este cuidadosamente movió los dedos para envolver el casco de la alicornio. Nightmare sintió un escalofrió ante la desconocida sensación de los fuertes dedos del ser frente a ella rodeando su casco. Eso sin mencionar la forma tan intensa en que la veía. Que no era una mirada fulminante y hostil como la que ella le había lanzado momentos antes. Spike parecía estarla invitando a conocerle en una sola mirada. Como si viendo en sus ojos pudiera conocer todos los secretos de su alma.
Nightmare por primera vez se encontró sin aliento.
-Y-yo…- sabía que tenía que decir algo. Responder el juramento del dragón, su futuro amante con un juramento propio.
-Yo te prometo…- vaciló al no estar segura de qué decir -Yo te prometo Spike, que trataré… De ser merecedora de tu afecto. Respondiendo a este de la mejor forma que me sea posible-
-Eso es más que suficiente para mí- respondió Spike moviéndose para poder besar el casco de la alicornio.
Nightmare sintió el calor de los labios que se amoldaron sobre su pelaje y su piel. La sensación le resultó desconocida y sobrecogedora. Un temblor extraño le recorrió las piernas. Aquello era más que el calor de su aliento detrás de los labios. Era una calidez que más bien provenía de todo su cuerpo. Y que se iba haciendo más intenso entre más duraba el contacto físico entre ambos.
Sin darse cuenta Nightmare cerró los ojos, saboreando las nuevas sensaciones que asaltaban su cuerpo. Mientras que las llamas del fuego de Celestia le habían producido quemaduras dolorosas, la incandescencia del tacto del dragón era como un masaje que relajaba no solo sus músculos, sino su propio espíritu.
-Nightmare- escuchó la voz de Spike, quien parecía algo preocupado.
-¿Qué sucede?-
-Estás fría- dijo el dragón, masajeando el tobillo de la alicornio con su pulgar.
-Creo que lo estoy. Pero no te preocupes. No estoy enferma ni nada-
-Entiendo- Spike se puso de pie y se acercó su cuerpo al de la alicornio.
-¿Y ahora?- preguntó, retrocediendo un paso ante el avance del dragón.
-Si estás de acuerdo. Quisiera darte un beso-
Nightmare repitió la palabra varias veces en su mente. Por alguna razón, de pronto le parecía un concepto difícil de comprender. Talló la superficie de su casco derecho con el izquierdo. Recordando la sensación de calor que había sentido al posarse sobre este los labios de Spike. O sí. Lo que sea que había sentido entonces, deseaba sentirlo de nuevo. Estas ves sobre sus labios.
-Esta bien- musió.
Spike acercó lentamente su rostro al de la poni y suavemente unió los labios de ambos. Nightmare, quien aún desconfiaba de Spike, había pretendido mantener los ojos abiertos. Pero tan pronto como la textura de los escamosos y cálidos labios del dragón se tomaron con los de ella, sintió una suave pero poderosa fuerza desconocida que la obligó a cerrar los párpados.
Consciente de su inexperiencia Nightmare dejó a Spike el control del beso. El dragón era suave y lento. Pero las sensaciones que despertaba intensas. Ahora podía sentir el calor que irradiaba el cuerpo completo del dragón. Y como este estaba siendo vertido en ella lentamente a través de la conexión en sus labios, provocándole reacciones que no podía comprender.
Como su piel, los labios y el aliento de la poni eran fríos. Pero años luz alejados de ser desagradables. Spike notó los escasos movimientos de la alicornio. Y supo que debía ser producto de su desconfianza. Más no lo había rechazado, lo que era una buena señal.
Lentamente Spike fue haciendo el beso más asertivo. Demandante. Sonrió al ver al saber que Nightmare estaba disfrutando el acto tanto como él, pues sintió como empezó a realizar sus propios movimientos.
Se alejó de la alicornio para romper el beso. Esta lo siguió con su cuello, hasta que la altura del dragón hizo imposible que la princesa pudiera mantener la conexión de sus labios.
-¿Por qué?- preguntó la poni antes de que el dragón pudiera abrir los ojos.
Nightmare se sentía abrumada por demasiadas emociones con las que no estaba familiarizada. Confusión, deseo, ansiedad, regocijo. Y, más extraño aún, miedo. ¿Por qué Spike la castigaría al terminar su beso? ¿Sera acaso que había hecho algo mal? ¿Es que era inferior a Celestia acaso?
Spike pudo ver la angustia en los ojos de la poni y se apresuró a calmarme.
-Todo está bien- dijo acercando su mano derecha al rostro de la poni, pero esta rechazó el contacto.
-¿Por qué interrumpiste nuestro beso?- cuestionó demandantemente.
-Solo quería ver si estás bien-
-¡Sí estoy bien! ¡Bésame de nuevo!-
-Sí, mi princesa- El dragón sonrió. Sin importar la especie, siempre le tocaban locas.
Sus labios se unieron de nuevo. Esta vez con más confianza. Con más pasión. Nightmare Moon era una hoja empujada por vientos misteriosos y placenteros. Su cuerpo se estremecía lleno de sensaciones desconocidas. Y quería más. Quería degustar del tacto con el dragón y sus maravillosos efectos eternamente, incluso si nunca llegaba a entender que era lo que estaba pasando.
Para Spike, las cosas estaban avanzando mejor de lo esperado. Nightmare parecía estar disfrutando de todo lo que él hacía. Así que decidió avanzar otro poco y hacer el beso más profundo. Nightmare sintió de pronto que algo más tocaba sus labios. Algo cálido. Instintivamente abrió su boca y dirigió su lengua al encuentro del agente extraño. El taco directo de su propia lengua con la del dragón le hizo dar un suspiro.
Era demasiado. Sus piernas se sentían gelatinosas. Sus entrañas sufrían pequeños espasmos que la hacían sentir débil y ardiente. Súbitamente llevó ambos cascos a las mejillas del dragón y lo jaló con fuerza hacia ella. El dragón se dejó llevar por la poni. La alicornio no sabía lo que estaba haciendo. Se estaba dejando guiar por el instinto y sus emociones. Extendió su lengua al interior de las fauces del dragón y comenzó a explorar la peligrosa cavidad, sin miedo a los afilados colmillos que la ocupaban.
La respiración de ambos seres se había visto agitada. Sus alientos se escapaban entre beso y beso. Suaves gemidos y jadeos hacían eco en el olvidado castillo. Los cascos de Nightmare abandonaron el rostro del dragón para descender por su cuello hasta pararse en sus hombros. Spike sintió que era momento apropiado para usar sus manos también. Sabía que era lo primero que quería hacer. Hundir sus manos en la nebulosa de los cabellos de la princesa.
Pero apenas sus dedos tocaron la crin de Nightmare Moon, esta rompió el beso, empujó al dragón con sus cascos al mismo tiempo que se lanzó a sí misma lejos de él usando sus alas, y disparó una descarga de energía de su cuerno antes de que Spike pudiera preguntar qué había pasado.
Un grito de dolor retumbó en la cámara. Con tan súbita acción y corta distancia entre ambos, Spike casi no tuvo forma de evadir el ataque. El disparó lo alcanzó en el hombro izquierdo donde alcanzó a desprenderle algunas escapas.
Spike llevó su mano derecha sobre su hombro izquierdo sin quitarle la vista de encima a Nightmare Moon quien parecía no tener idea de qué acababa de pasar.
-S-Spike yo… ¿Qué fue? Yo no- estaba totalmente perdida.
-Nightmare-
-¡No te acerques o te…- su voz murió cunado divisó sangre escurriendo bajo la mano del dragón.
Nightmare comenzó a jadear como si se estuviera ahogando. Miró al dragón a los ojos suplicando sin saber qué. Spike se acercó a ella con preocupación en el rostro, pero la poni volvió a alejarse.
-Spike no quería lastimarte. ¿O sí? No sé que pasa. Tengo miedo y hambre. Hambre de no sé qué. Mi cuerpo se siente caliente… Y… raro. ¡Maldita sea qué confundida estoy!-
Nightmare cerró los ojos y agitó su cabeza con frustración.
-Nigthamre escúchame- interrumpió con firmeza.
La poni volvió a mirarlo a los ojos.
-Confía en mí- una vez más, extendió a su mano hacia ella.
-Por favor, confía en mí- suplicó.
La alicornio se acercó lenta y cautelosamente. Deseaba más que nada volver a sentir el calor del dragón vertiéndose en ella. Pero a su vez tenía miedo. Spike podía ver como Nightmare luchaba un combate interno consigo mismo misma en la que se enfrentaban sus deseos contra su desconfianza e inseguridades.
-No te haré daño. Ni hoy ni nunca. Lo prometo-
Nightmare comenzó a llorar. Su cuerpo ahora estaba temblando.
-Por favor- musitó en un susurró apenas audible.
-¿Sí?-
-Por favor no…- bajó la mirada al suelo.
Spike decidió mejor no acercarse y darle tiempo para pensar.
-No me lastimes. No me traiciones…- devolvió su vista al dragón -Por favor-
Spike requirió todo su autocontrol para no abrazar a la poni para poder acariciarla y besarla hasta que supiera con toda seguridad que el jamás le haría daño, ni dejaría que nadie más lo hiciera.
-Lo promero. Confía en mí- respondió solemne.
Acercó sus manos al cuello de la princesa. Pero no tocaron su piel. En ves de eso, sujetaron el casco de la princesa.
-¿Puedo quitarse esto?-
Un simple "Ajá" fue su respuesta.
Cuidadosamente, el dragón deslizó el casco de la poni. Inesperadamente su cabellera no opuso resistencia. Una vez retirado el casco, usó su telequinesis sobre este para alejarlo, mientras que sus manos se dirigieron al rostro de Nightmare. Las palmas del dragón cubrieron las mejillas de la poni, y con sus pulgares limpió las lágrimas.
-Yo nunca voy a hacerte daño- reafirmó, acercando su rostro para besarla nuevamente.
-No sé que me estás haciendo ahora. Siento tantas cosas que y solo…- terminó con la distancia entre ambos para besarlo de nuevo. Un beso superficial y fugaz.
-Solo puedo pensar en que quiero más. Ne… Necesito más-
-Mi princesa, sus deseos son órdenes-
-No soy tu princesa- le corrigió con firmeza -Y no sé que eres tú. Aunque posiblemente serás mi perdición- su cuerno empezó a brillar nuevamente, pero Spike mantuvo su posición.
Un flash de luz lo cegó. Pero solo momentáneamente. Al recuperar la vista, se dio cuenta de que ya no estaban en ninguna ruina. Sino en una recámara digna de una de las princesas de Equestria. Aunque la decoración no le era nada familiar. Ambos estaban sobre una amplia cama circular con muchos cojines. Nightmare Moon estaba desnuda.
-Pero si debe ser así que así sea- rodeó su cuello con sus cascos y reclamó sus labios.
Inspirado en la obra maestra de Meat Loaf "I'd Do Anything for Love (But I Won't Do That)".
Honestamente, si fuera por mí, esta historia probablemente estaría más muerta que la dignidad de Star Wars. Pero mis lectores simplemente no me han permitido olvidar que he dejado esta cosa inconclusa. Y, pos aquí estamos. Tras 3 años de espera. No mamen, todavía no me iba a vivir a Chilangolandia entonces.
Espero lo disfrutaran. Y, en fin, solo puedo decir: Gracias por su lealtad y paciencia.
