CAPÍTULO 19
Extraños en la Noche
Nightmare sentía que se estaba perdiendo. No, ¿Hundiendo? Sí, eso sonaba más apropiado. O lo habría sonado para cualquier otra persona que tuviera la experiencia de hundirse. Pero ella no. Solo tenía la teoría, gracias a su memoria compartida con Luna. Pero de una forma y otra no cabía duda. A pesar de que no se estaba moviendo, tenía la insistente sensación de estarse desplazando a un lugar distante y desconocido.
Nightmare también había comenzado a tomar consciencia del frío de su cuerpo. No porque realmente sintiera que estaba helada, como le había parecido la insinuación de Spike. Sino que su propio cuerpo carecía de la calidez que él irradiaba. Ahora que sus cuerpos estaban más cerca, con sus pechos haciendo contacto, podía sentir como era envuelta por el calor de las flamas que ardían dentro de él. Era como irse adentrando en una hoguera cuyas llamas no lograban quemarla. Solo… Reconfortarla.
Su piel era extraña. En lugar del roce de pelaje, los cascos de la princesa se deslizaban sobre escamas yuxtapuestas que protegían al dragón. Nightmare no podía entender cómo un ser cuya raza es famosa por sus acorazados cuerpos era poseedor de una piel tan agradable al tacto.
Eran demasiadas nuevas sensaciones. Demasiadas nuevas emociones que comprender. Y era aún más difícil entender todo aquello con la falta de oxígeno que ahora empezaba a aquejarla. Debía ser producto del prolongado beso.
Con los cascos plantados en los hombros de Spike, Nightmare se apartó y terminó el beso.
El sonido de las fuertes inhalaciones de ambos seres no se hizo esperar.
Spike aprovechó para mirar a la obscura princesa. Tenía los ojos cerrados y sus mejillas se habían teñido de rojo.
-¿Qué me estás haciendo?- preguntó entre jadeos.
-¿He?-
-No logro comprender qué está pasando. Me asaltan tantos estímulos que me provocan reacciones desconocidas y… Mi sentido común me dice que debería huir. Que todo esto fue un mal cálculo y me estoy exponiendo a un gran peligro-
Nightmare abrió los ojos lentamente y miró al dragón frente a ella.
-Y el problema no es que estoy consciente de que toda esta situación es peligrosa para mí. Que tú eres un gran peligro para mí. El problema es que…- volvió a robarle un beso -No logro actuar racionalmente. En lugar de eso- lo besó una vez más.
-¿Qué me estás haciendo Spike? ¿Es esto un hechizo? ¿Una maldición?-
-No, Nightmare. Es solo el efecto natural de descubrir el amor. Y para ti que nunca te habían ofrecido afecto siquiera, comprensiblemente te resulta algo abrumador-
-No estaba preparada para sentir tantas cosas-
Nightmare se llevó su casco derecho sobre su pecho
-Mi cuerpo. Me siento… débil. Pero no enferma ni con sueño. Tengo calor y frío. Y con cada beso, me invade una especie de… hambre. Mis entrañas se sienten como… como si se torcieran, pero no tiento dolor-
-Nightmare, no se supone que razones tanto cosas como estas- interrumpió el dragón dándole un juguetón beso en la nariz.
La poni aprovechó su largo cuello para alejar su rostro del dragón, aunque no movió el resto de su cuerpo. Spike continuó mirándola con una sonrisa en los labios. Sobre todo porque el pelaje negro de ella se pintaba más y más de rojo.
-Jamás creí que existiera tanto que… Desconozco- musitó, apartando la vista.
-Tomará tiempo-
Nightmare cerró los ojos. Movió su cuello para acercar su cabeza al dragón, hasta que su frente se encontró con el cuello de éste.
-Cuando primero lo mencionaste pensé que probablemente te equivocabas-
-¿El qué?-
-Pensé que tal vez no era yo quien estaba fría, sino que tú estabas muy caliente. Pero con cada beso que nos damos, me voy dando cuenta de que tienes razón. Estoy fría-
-Si te ofendí lo lamento. No era mi intención-
-No lo hiciste. Pero es difícil darme cuenta de que existen tantas cosas que ignoraba y que ahora no entiendo-
Spike se quedó callado sin saber que decir.
-No sabes cuanto significas para Luna-
-¿He?-
-No te imaginas lo mucho que atesora cada momento que está contigo. Atrapada en los confines ocultos de su mente, la mayor parte del tiempo solo me llegaban migajas de sus sentimientos y experiencias. Pero al lado tuyo esos estímulos llegaban fuertes y deslumbrantes. Era por eso… que yo deseaba salir a conocerte. Solía imaginar conocer al responsable de que Luna sintiera esas agradables sensaciones, preguntándome si me haría sentir del mismo modo. Eran lindos sueños, hasta que me imaginaba a ese dragón huyendo de mí o viéndome con odio. Igual que todos los demás-
-Pero no he huido de ti. Y no te odio-
-¿Pero estarías aquí conmigo si no tuviera a Luna prácticamente de rehén? ¿Si Celstia no te hubiera convencido de venir?-
-Nightmare eso n-
-Abrázame-
La palabra hizo repetir en la mente de Spike la escena de hace apenas unos momentos atrás. Cuando la poni le había disparado con una centella de mágica luego de que él intentara tocar la cabellera de ella.
-Dije que me abraces- insistió con molestia en su voz.
-¿Estás segura?-
-Prometo no dispararte esta vez. Luna me habló… de lo mucho que le gusta que la abraces. Quiero saber qué se siente-
-Muy bien- suspiró.
Con cuidado levantó sus brazos y los extendió para que sus manos alcanzaran los hombros de la poni, que aún aprovechaba la complexión de su cuello para poner algo de distancia entre ella y el dragón.
Rozó el pelaje de la deidad con la yema de sus dedos. Predeciblemente, ante el contacto, Nightmare tuvo una reacción involuntaria que le hizo sacudir levemente los hombros. Como si la hubiera asaltado un fuerte escalofrío. Spike prosiguió deslizando suavemente los dedos, hasta que estos envolvieron los hombros de la poni.
-Acércate-
Nightmare tragó saliva, y se dejó guiar por las manos del dragón, que a menor distancia entre ambos, la envolvieron completamente, hasta que sintió como este la envolvía con sus brazos. Nightmare levantó sus cascos delanteros, para posarlos sobre el pecho de Spike, más no ofreció ninguna resistencia. Sintió como sus alas, erguidas aún por su constante estado de alerta, eran un estorbo para las intenciones del dragón. Eso, sumado al echo de que de pronto se sentían muy pesadas, la convenció de que lo mejor era dejarlas caer al piso. Después, y finalmente, el dragón terminó por envolverla por completo en sus brazos.
-Intenta relajarte- susurró él en su oído.
Nightmare se dio cuenta entonces de que estaba conteniendo la respiración. Liberó el aire de sus pulmones y al hacerlo dejó que todo su peso recayera en el pecho del dragón.
Comenzó a temblar entonces al tratar de comprender la situación en la que se había metido. Se había puesto a completa merced de una de las criaturas más mortíferas jamás creadas por la propia Voluntad del Universo. Todo lo que Spike tenía que hacer ahora era cerrar sus brazos con suficiente fuerza y sin duda la partiría en dos. O podría cerrar las manos y sus costados quedarían hechos girones. Podría morderle la cabeza y triturarle el cráneo.
Podría matarla de esas y muchas otras formas.
Nightmare Moon lo sabía.
Pero entonces, ¿Por qué no era capaz de invocar la intención, ni mucho menos las fuerzas para tratar de apartarse del dragón?
Pese al peligro que bien sabía que hallaba expuesta Nightmare Moon no pudo evitar que una inexplicable calma invadiera su espíritu. Sus músculos se relajaron, bajó el ritmo de su respiración. Y el frio de su cuerpo terminó por desvanecerse por completo. Dando paso al calor que venía del del dragón.
Nighmare se acurrucó contra la figura que la sostenía y sin saber por qué, frotó su rostro contra el cuello de él.
¿Irse? ¿Apartarse? No. ¿Por qué querría hacer eso? ¿Por qué querría romper una conexión tan maravillosa?
Spike sonrió muy complacido al ver como la poni por fin se relajaba por completo. Decidió mejor no hacer nada que pudiera echar a perder su golpe de suerte y se decidió a mantener su posición tanto tiempo como Nightmare lo permitiera.
Ggracias a la posición que ahora tenían, se encontró con los mágicos cabellos de la alicornio junto a su rostro. Y siendo el dragón que era, no iba a desaprovechar la oportunidad de olfatear aquella nebulosa crin
Dio una prolongada inhalación que sostuvo unos intantes para poder saborear el aire cargado con la esencia de la alicornio. –
-Hueles a mora azul y flores de lavanda- susurró.
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, sintió un poco de tensión volver al cuerpo de la poni en sus brazos.
-¿T-te gusta?-
La poni no entendía por qué. Pero estaba segura de que algo muy malo le ocurriría si la respuesta del dragón era una negativa.
-Me encanta. Es dulce y relajante- respondió el, dándole un beso en la cabeza.
El peso que se había asentado sobre los hombros de Nightmare desapareció tan rápido como había aparecido. Nuevamente, liberó un aliento que no se había dado cuenta estaba conteniendo, y se acurrucó contra el dragón.
-Creo que ya comprendí por qué a Luna le gustan tanto los abrazos-
-Me alegra. A mi me gustan también-
-Sin embargo, no deja de ser algo preocupante-
-¿El qué?-
-Lo muy vulnerable y la velocidad con la que lo he hecho… Gracias al Amor. ¿Es normal?-
Spike tuvo que reflexionar unos instantes antes de poder responder.
-Para amar y recibir amor de alguien es necesario acercarnos a esa persona. Tanto física como emocionalmente. Pero para acercarte tanto a alguien, debes abrir muchas puertas. Quitar barreras. En pocas palabras, hacerte vulnerable-
-En efecto. Todos temen al rechazo. Al dolor de la separación. O al menos eso he sabido-
-Es correcto. Pero para todo lo valioso en ese mundo implica un gran riesgo-
-¿Y el riesgo lo vale? ¿O el sufrimiento lo vale?- cuestionó, alzando un poco la voz.
Spike suspiró.
-Eso nadie lo sabe. A veces no hay más opción que tener fe y dar lo mejor. Y tener la confianza de que el otro hará lo mismo-
Nightmare hizo un momento de silencio para absorber la respuesta de Spike.
-¿Es así como justificarías tu tracción con Luna?-
Si alguien le preguntara a Spike cómo se siente ser apuñalado en el hígado, respondería que igual a cómo se sentía en ese preciso momento.
-Luna se enamoró por completo de ti. Tú le diste alegría sin igual. Confiaba ciegamente en ti. Y tú le mentiste. La engañaste y el descubrimiento de ese engaño le provocó un indescriptible dolor. Dolor tan grande que me liberó de la prisión en la que yo estaba. No es que esté enojada contigo por eso. Al contrario, debo estar agradecida, ya que es gracias a ello que soy libre nuevamente. Sin embargo…-
Nightmare separó su rostro del cuello del dragón y elevó la vista para poder mirarlo a los ojos.
-Me pides que confíe en ti. ¿Pero cómo puedo hacerlo cuando traicionaste incluso a quien habría dado su vida por ti?-
Spike no podía recordar la última vez que se había sentido tan avergonzado.
-No hay excusa por el dolor que le cause a Luna. Ni tampoco para las mentiras que le dije. Pensé… Pensé era para protegerla. Pero supongo que solo me estaba protegiendo a mi mismo y Celestia. No somos libres de defectos. Y una de las inevitables tragedias de la vida es que tarde o temprano terminas dañando incluso a quienes más amas-
La mirada de la alicornió se volvió más severa.
-¿Siendo así cómo puedes prometer que nunca me harás daño?-
Antes de que el dragón pudiera responderle, Nigthmare rodeó su cuello con sus cascos delanteros y se abrazó fuertemente de él.
-Simplemente no logro entenderlo. Justo ahora siento tanta felicidad, tanta paz. Solo por el simple hecho de estar a tu lado. ¿Cómo puedes… Cómo es posible que también seas capaz de producirme tanto dolor? ¿Cómo puedo hacerme a la idea de algo así?-
Él no podía ver su rostro, estaba oculto detrás de su cuello.
-Hay demasiado que no comprendo. Y me hace… Tener miedo-
Estaba avergonzada de admitirlo. Su voz era demasiado reveladora como para no darse cuenta. Spike decidió tratar de consolar a poni con acciones en vez de palabras. Movió su mano derecha a la espalda de la poni y comenzó a acariciarla con movimientos circulares de la yema de sus dedos. Sintió como Nightmare dar un pequeño salto de sorpresa al sentir los dedos del dragón en su espalda, pero al poco tiempo se relajó, e incluso la escuchó dar un suspiro que denotaba su aprobación por lo que estaba haciendo.
-Nunca es sencillo dar ese primer paso. Todo tienen miedo a ser lastimados- susurró él continuando con sus caricias.
-¿Cómo lidias con eso?-
-Con fe. Esperanza. Confianza. Cosas que creas gracias a los fuertes lazos que te unen a otros-
-¿Tú me temes Sike?-
La pregunta desconcertó al caballero. ¿De dónde había venido eso?
-¿Por qué me preguntas algo así ahora?-
-Porque yo tengo miedo de ti. Cada beso, cada caricia, cada oración que sale de tu boca me hunde más y más en un mar de alegría y calma. Pero en la parte trase de mi mente tiemblo de terror pensando que es una trampa. Que todo es un truco para hacerme bajar la guardia y en el momento apropiado acabarás conmigo. O harás algo para poder deshacerte de mi. Y no quiero…-
-Nightmare la promesa que hice sobre que nunca te haré daño, me disculpo por eso. Es una hipérbole muy tonta, lo sé. Lo que quise decir es que nunca te lastimaré deliberadamente. Tal vez cometa errores. Tal vez me equivoque algún día de tal forma que termine haciéndote daño. Pero nunca voy a desear ni hacer algo con la intención de que sufras-
-Y aunque lo hagas, he sido yo la primera en hacerte daño- Nighrmate movió su casco derecho y lo llevo sobre la herida que le había hecho hace un rato.
Su casco pronto se encontró envuelto en la mano izquierda de Spike.
-Hay un refrán que dice: Quien bien te ama te hará sufrir-
-No quiero hacerte sufrir. No quiero que me odies. Y no quiero tener que odiarte si me haces daño-
-Estamos de acuerdo entonces-
-Esta calma. Esta dicha que siento ahora. ¿Puedes prometer que no terminará nunca?-
-No-
-Pero…-
-Nuevamente. Nunca trataré de hacerte daño deliberadamente. Más no puedo prometer que siempre que estemos juntos estará todo bien. Habrá momentos difíciles. Habrá momentos de angustia. Habrá momentos que nos pondrán a prueba. Pero ese es el milagro del amor Nightmare. Cualquier puede enamorarse y fingir que ha encontrado a su alma gemela cuando todo pinta bien. Pero el verdadero amor solo llega a aquellos dispuestos a luchar y sufrir por él. Por la otra persona-
Nightmare alzó la vista a los ojos del dragón.
-Eso quiero para nosotros. Eso es lo que puedo prometerte. Te haré reír. Te haré gozar. Te haré sufrir. Te daré mi apoyo en los momentos difíciles. Y te protegeré de quienes quieran hacerte daño-
Ella comenzó a llorar.
-Estás loco. Estás completamente loco- balbuceó entre gimoteos, aunque no había angustia en su voz. Más bien, parecía estar feliz.
-Tú también estás loca- bromeó él -Como yo lo veo, somos perfectos el uno para el otro-
La besó en la frete, al tiempo que limpiaba sus lágrimas con su mano derecha.
Y entonces lo escuchó.
Un sonido hermoso que se escapaba entre suspiros por los labios de la poni.
Nightmare Moon staba riendo.
No la risa macabra que había escuchado hace más de un siglo cuando frente a todos los residentes de Ponyville Nightmare proclamaba que la noche duraría para siempre. Esta era una risa de alegría. De inocencia.
-Vas a matarme un día. Lo sé. Pero puedo vivir con eso. ¿Eso tiene sentido?-
-¿Importa?- respondió sonriéndole.
-Supongo que no. En este punto ya me has hechizado por completo-
Lo besó en los labios y el respondió. Volvió a abrazarla con ambos brazos y ella alrededor de su cuello. Las alas del dragón que habían permanecido recogidas en su espalda se extendieron y envolvieron a la alicorio. Nightmare Moon cortó el beso un instante para ver la envoltura en que la tenía el dragón. Sonrió y volvió a cerrar los ojos para besar a su amante.
Consciente de su propio poder Nightmare Moon siempre había tenido la confianza de poder enfrentar lo que sea que se presentara frente a ella. Pero ahora la envolvía un tipo de seguridad diferente. Supo que en ese momento nada ni nadie podía lastimarla. Porque antes de que pudieran llegar a ella, tendrían que atravesar al dragón que había jurado protegerla. Su corazón palpitó lleno de alegría al reconocer esa verdad.
Las manos de Spike que se mantenían en la espalda de la princesa, jugando alrededor de sus alas, se movieron para quedar en sus caderas y detrás de su cuello respectivamente. Después, lentamente, Nightmare sintió como si el dragón se alejara de ella. Solo que ella se movía junto con él. De un momento a otro, se encontró recostada sobre el dragón.
-¿Es esta la parte en la que hacemos el amor?- preguntó ella. Se reprochó a sí misma por sonar nerviosa.
-Me parece que sí-
Luna desvió la vista.
-Y-yo, no tengo experiencia alguna- confesó con vergüenza. No por su falta de experiencia misma, sino porque temía ofrecer una experiencia inferior a Celestia. Quien si duda, tenía mucha más experiencia que ella.
-Entonces- la tomó por su mejilla y movió su rostro hacia él para robarle un beso -Tendré que esforzarme por los dos-
Ella no estaba cómoda con ese arreglo. No quería sentirse inútil. ¿Pero qué mas podía hacer? Tampoco quería hacer el ridículo demostrando su inexperiencia.
-No te preocupes- le susurró al oído.
Su tono había cambiado. De pronto parecía haberse vuelto más grave, más ¿Cómo describirlo? Deliciosa al oído.
-Tú solo relájate. Yo me haré cargo de todo- continuó, besándola cerca del oído.
-¿H-hay algo que pueda hacer?-
-Recuéstate sobre la cama-
Temblorosa, se movió junto con el dragón para bajar de su cuerpo. Spike se levantó sobre sus rodillas y guió a la alicornio a que se recostara de espalda. Se levantó para poder observar su figura tendida sobre la cama. Bajo la penetrante mirada del dragón que parecía inspeccionar no solo cada centímetro de su cuerpo, sino de su mismísima alma, Nightmare no pudo evitar cohibirse.
-¿Qué estás haciendo?- preguntó, desenado poder escapar de sus ojos.
-Admirando lo hermosa que eres-
Se movió hasta quedar con las piernas de ella en medio de sus rodillas para después bajar y dejar su cuerpo encima de ella, sosteniéndose con ayuda de sus manos. Nightmare Moon nunca se había sentido tan vulnerable. Sobre todo ahora que podía apreciar mejor la diferencia en el tamaño de ambos. Pero por alguna razón ya no sentía desconfianza. Spike no la lastimaría. Ya no tenía más dudas sobre eso.
La besó en los labios. Profunda y apasionadamente. Ella le correspondió abriendo los labios para que sus lenguas pudieran bailar.
Su mano derecha encontró el cuello de la poni y comenzó a acariciarlo con movimientos verticales. Respirar se volvió más difícil para Nightmare. Sus cascos que había tatado de usar para cubrir su cuerpo, ahora exploraban el musculoso pecho del dragón. Spike correspondió bajando su mano al pecho de la poni, quien dio un pequeño salto al sentir la palma del dragón sobre su corazón.
El cuerpo de Nightmare ya no estaba para nada frío. Comenzó a masajearle el pecho con movimientos circulares. La fricción de los dedos del dragón contra el pelaje de su cuerpo hacían que Nigthmare sintiera como si la golpearan con diminutas descargas eléctricas. Su corazón comenzaba a palpitar a gran velocidad. Y su cuerpo parecía transformarse en algo completamente distinta. Algo primitivo y salvaje.
Bajó su mano hacía el abdomen de la poni. Casi podía sentir como los intestinos de ella se retorcían bajo su mano. Abandono la boca de la alicornio quien gimió a manera de protesta. Llevó sus labios al cuello de ella y le propinó una suave mordida sobre la garganta. Nightmare dio un gritó ahogado y como reflejo arqueó la espalda, haciendo que su abdomen se estrellara con el del dragón.
Spike decidió esperar.
Las piernas delanteras de la princesa abandonaron el pecho de él para rodearle la cabeza y jalarlo contra el cuello de ella.
-S-sigue-
Spike la mordió una segunda vez, para luego dejar llover besos y lamidas sobre todo su cuello.
Su mano derecha exploraba el resto del cuerpo de Nightmare. Su pecho, su abdomen, su cintura, su espalda. Nightmare no podía entender cómo era posible que una mano diseñada especialmente como un instrumento asesino le estuviera provocando semejantes ondas de placer. Nightmare Moon arqueaba la espalda y se agitaba de lado a lado para darle espacio al dragón y que pudiera explorar todo el cuerpo de ella.
El calor que antes había sentido emanar del dragón era más fuerte, y la golpeaba en compañía de una segunda fuente de calor que parecía venir de sus propias entrañas. Específicamente en la parte baja de su vientre. ¿Era normal sentir tanto calor? No lo sabía. Pero de alguna forma sabía que eso era solo el comienzo. Había un placer mayor, un calor mayor esperándola en algún lugar. Spike la estaba guiando a ese sitio. Y se dejaría llevar con todo gusto.
Spike podía escucharla gemir a pesar de que ella cubría su boca con uno de sus cascos. ¿Por qué lo hacía? ¿Acaso temía sonar obscena? De todos modos, no tenía duda de que ella estaba disfrutando todo lo que él estaba haciendo. Podía escucharlo, sentirlo… olerlo. La entrepierna de Nightmare había comenzado a humedecerse. Era el momento de descender. Sujetó a la poni por ambos lados de su cintura y comenzó a masajearla con movimientos circulares. Su boca abandonó el cuello de ella y bajó al encuentro de sus hombros, su pecho, su estómago. Se detuvo al sentir como la alicornio juntaba las piernas en un claro intento de proteger su intimidad.
Spike siguió moviendo sus manos hasta que estas se posaron sobre los flancos de la princesa. Aunque no tan voluptuosa como su hermana mayor, los glúteos de Nightmare eran más firmes. Había una clara diferencia entre ambas hermanas. Mientras que Celestia lucía una figura espectacular que había distribuido su peso en todos los lugares correctos produciendo curvas que no se comparaban con las de ninguna otra yegua. Nightmare Moon era una poni sin un miligramo extra en su cuerpo. Era esbelta, con curvas finas. Su carne firme, pero flexible.
Más no era momento de hacer comparaciones mentales. Debía concentrarse solo en ella.
Enterró su ocico entre los muslos de la poni, logrando que sus labios alcanzaran la comisura de la virginal flor de su amada. Nightmare dio un grito al mismo tiempo que sintió como si todas sus fuerzas emigraran de su cuerpo. Spike aprovechó el momento para separar las piernas de ella, suciendo cada una sobre sus hombros, para luego poder degustar del fruto prohibido de la obscura deidad.
Aún con ambos cascos cubriendo su boca, Nightmare Moon fue incapaz de ahogar sus alaridos. Ahora estaba totalmente convencida de que el dragón le había puesto un hechizo. No era posible que algo pudiera sentirse tan bien. ¿O sí? ¿O sería solo el producto de su inexperiencia? Nightmare nunca se había masturbado. Ni siquiera había tenido tiempo de explorar su propio cuerpo antes de esto. Ahora estaba haciendo bombardeada por estímulos que la hacían estremecer violentamente. Estaba indefensa. Estaba a completa merced del ataque del dragón. Y lo que era peor, eso solo la excitaba más.
-Eres deliciosa- murmuró desde la entrepierna de ella, para luego introducir su lengua en el interior de ella.
Avergonzada de sus propios gritos de placer, Nightmare tomó uno de los cojines de la cama y enterró su rostro en él. Spike sonrió y succionó la flor de la princesa, quien respondió arqueando la espalda con ayuda de sus alas.
-¿Qué me estás haciendo?- alcanzó a preguntar entre gritos y gemidos.
-Preparándote- respondió él, aún con su lengua dentro de ella.
Para su sorpensa, Nightmare se deshizo del cojín y usó ambos cascos para tomar al dragón por la nunca. Acto seguido, lo hizo enterrar la cara entre sus piernas-
-¡Sigue!- ordenó.
Y lo hizo. Su lengua causaba estragos invadiendo las inexploradas cavidades de la princesa, quien no paraba de sacudirse. Spike la rodeó por los muslos para mantenerla en su lugar. Entonces lo vió. El rojo estigma de la flor de la deidad. Lo besó con sus labios, y teniéndolo preso en mitad de ellos, Spike aplicó succión.
Nightmare quiso dar un fuerte grito, pero su diafragma se quedó congelado en su lugar, así que se conformó con sacudirse violentamente. Su flor se estremecía. Nightmare podía sentir como ese se había convertido en el epicentro de todos sus espasmos. Pero el dragón no tenía piedad con ella.
Y entonces ocurrió, fue como si un relámpago la hubiera golpeado directamente en su entrepierna. Cada músculo de su cuerpo se paralizó y sintió como si sus huesos se quemaran. Las piernas de ellas se cerraron detrás de la cabeza de él impidiéndole escapar. Spike su lengua ser aplastada por las paredes internas de la flor de Nightmare, y abrió sus fauces para deleitarse con el elixir de amor que sus caricias habían producido.
Se quedó inmóvil unos instantes que para la poni fueron eternos. Finalmente, dejó escapar un gemido y volvió a aspirar aire para sus pulmones. Su cuerpo se desplomó sobre la cama y sus alas y piernas cayeron flácidos e inútiles a sus costados. Spike continuó degustando de los jugos de la alicornio hasta que solo quedó aquello que había sido absorvido por la manta.
Dirigió su vista al roatro de Nightmare Moon quien miraba al techo con los ojos cerrados. Solo su pecho se movía erráticamente de arriba abajo. ¿Quizás fue demasiado duro con ella?
-¿Nightmare?-
No respondió. No podía hacerlo. Su mente aún estaba en un lugar distante donde solo había placer. Spike decidió darle tiempo y prefirió dedicarse a limpiar con su lengua el exceso de sudor que ahora empapaba el negro pelaje de la poni. Comenzó naturalmente, por su cuello.
Nightmare era deliciosa. Si Celestia era un ponche de frutos tropicales, Nightmare era un coctel de frutos del bosque. Cada una especial a su manera. Cada una un exquisito manjar. Extendió su lengua para seguir limpiando el sudor de su pecho, pero mantuvo sus labios ocupados besando y mordisqueando el cuello de la poni.
Finalmente, la escuchó suspirar y rodearle la cabeza con sus piernas delanteras.
-¿En qué piensas?- inquirió él, reposando su frente en el cuello de ella.
-¿Pensar?- rió ella, como si le hubieran contado un chiste -No estoy pensando Spike. Estoy sintiendo. Nunca había sentido nada como esto… Seré tuya por siempre-
Spike elevó su rostro al nivel de ella y la besó en los labios. Ella suspiró por la nariz y se dejó querer. Cuando el beso terminó quedaron mirándose a los ojos. La mirada del dragón aún estaba llena de lujuria. Nightmare tragó saliva y bajó su mirada en medio de los cuerpo de amos. Entonces lo vio. El estremecedor calor que aún asolaba su cuerpo fue remplazado por un instante por un frío pinchazo de frío que le paralizó los huesos.
¡¿ESO va a entrar en mí?!
-¿Nightmare?- preguntó para sacarla de sus cavilaciones.
-¡¿He?!- volvió su vista a él.
-¿Estás lista?- preguntó sonriente, dejando que un poco de su peso cayera sobre el cuerpo de ella.
-¡S-s-sí! ¡Desde luego!... Cuando quieras…-
Spike sonrió y la beso en la mejilla.
-No tienes nada que temer. Twilight era mucho más pequeña que tú. Y no tuvo problemas en recibirme-
-Ha ya veo- respondió ella, aunque todavía no se le escuchaba muy convencida.
Spike volvió a besarla, esta vez en la frente.
-Si lo deseas, podemos dejar el resto para otra ocasión-
Quería decir que no. Pero las palabras no lograron salir de su boca. lo cierto es que estaba nerviosa. No. Peor que eso. Tenía miedo. Y eso la llenaba de vergüenza y rabia. Era una alicornio. Una deidad. ¡Un demonio, maldita sea! ¿Cómo iba a ser posible que estuviera temblando de miedo como una potranca inocente y virginal? Pero diantres, ¡Estaba nerviosa!
-Nightmare en serio no hace falta…-
-¡N-no! Hiciste esto con Celestia. Y yo no me voy a quedar atrás- no había volteado a verlo al decir esto. Su vista seguía fija en el miembro del dragón.
Spike la tomó por el mentón y la obligó a verlo a los ojos.
-Nightmare necesito que estés segura de esto-
-¡Estoy segua!- le contestó.
Spike no pudo evitar reírse de la expresión que tenía la princesa y decidió besarla en la nariz. A Nightmare Moon ello no le hizo gracia.
-¡No te burles de mí!- intentó sonar amenazante, pero no fue capas de convocar ni un poco de ira.
-No me estoy burlando, es solo que eres, absolutamente adorable-
-¿Adorable? ¡No soy adorable! ¡Soy Nightmare Moon la poni de la Luna negra! ¡Soy majestuosa, hermosa, magnifi…¡HA!- la protesta de Nightmare fue interrumpida al sentir algo ardiente rozar su aún palpitante feminidad.
Miró al dragón a los ojos, quien le sonreía cálidamente.
-Sostente- dijo él.
Sin saber bien qué o cómo hacerlo, llevó sus cascos a los hombros de él.
-Trata de relajar tus músculos. Dolerá al principio. Pero pasará. Luego te sentirás mejor que nunca. Lo prometo-
Nightmare tragó saliva una vez más y asintió con la cabeza. Spike la besó y sin cortar el contacto de sus labios susurró un -Te amo- luego su espada invadió el virginal cuerpo de la poni.
Nightmare no pudo evitar tensar el cuerpo al sentirse invadida por el miembro del dragón. Se aferró fuertemente a él y ocultó su rostro en la base de su cuello, para que no viera las lágrimas que pudiera provocarle el dolor.
Spike la sostuvo pro la espalda con su mano derecha y comenzó a acariciarla con movimientos circulares para relajarla. Avanzó cuidadosamente, dejando que las paredes internas de la princesa marcaran su paso. Aún así, podía sentir los espasmos de la alicornio y escuchar sus débiles gimoteos.
Cuando logró poner más de la mitad de su instrumento dentro de ella decidió hacer una paisa. Besó a la princesa en el cuello, en las orejas.
-Lo haces muy bien- susurró.
Ella no le respondió. Pero pudo sentirla asentir con la cabeza, contra su cuello.
Con su aprobación, prosiguió hasta que por fin su pelvis se topó con la de ella. Suspiró placenteramente al encontrarse envuelto por el suave y ardiente abrazo del interior de la poni. El cuerpo de ella vibraba tratando de adaptarse a la presencia del agente invasor. Todo su cuerpo de su cintura para abajo se contraía en intervalos, como si le estuvieran aplicando choques eléctricos.
-¿Cómo te sientes?- preguntó en su oído.
-Abrumada. Adolorida… pero muy, muy feliz-
El le respondió con más besos y caricias. Y después de un rato, la sintió apartarse de su cuello para mirarlo a los ojos.
-Estoy lista… mi amor-
Spike sonrió y la besó. La empujó con sus labios hasta recostarla sobre la cama y sin romper el beso, dio su primera embestida.
Nighmare jadeó perdida entre el dolor y el placer que el dragón le proporcionaba. Cada estocada era una descarga de estímulos que hacían estremecer todo su cuerpo. Desde sus cascos, hasta la punta de sus alas. Spike movió su cola y la enredó con la de la princesa. Ella respondió usando sus piernas traseras para envolver las caderas de él.
-Me estás apretando mucho- jadeó él.
-Eso… ¿Es eso malo?- preguntó preocupada de estar haciendo algo mal.
-Es maravilloso- respondió, disipando sus miedos.
Comenzó a aumentar la velocidad y la fuerza de sus embestidas. Los estímulos más intentos. El calor más sofocante. Mientras que Spike se deleitaba y daba la bienvenida a los sentimientos que le eran tan familiares, Nightmare sentía como si su cuerpo fuese a derretirse por la sobre carga de estímulos.
Se aferró al dragón con tanta fuerza como pudo. Pero este intentó calmarla.
-Estás demasiado tensa. Relájate. Se sentirá mejor-
¡¿Mejor?! ¿¡Cómo voy a sentirme mejor?! ¡Si me siento mejor que esto voy a morir!
Habría vocalizado sus dudas, pero necesitaba de cada momento para respirar profundamente o de lo contrario tenía la seguridad de que moriría asfixiada, si su cuerpo no se quemaba de una combustión interna primer.
Aún así, intentó seguir el consejo del dragón. Él sabía de lo que hablaba. ¿Verdad? Además, no quería ni pensar en que fuse a darle una experiencia inferior a las que tuvo con Celestia.
No estaba muy segura de cómo o qué había hecho, cuando Spike expresó su aprobación. Sus estocadas eran violentas. Los cuerpos de ambos se sacudían de arriba abajo. Nightmare no entendía cómo, pero podía comprobar que el placer que la invadía ahora era mayur que todo lo que había sentido anteriormente. Y que era más sobrecogedor al estar mezclado con el dolor de ser penetrada por primera vez.
Spike la tomó por la cadera y comenzó a ajustar el ángulo de sus ataques, golpeándola en todas direcciones. Nightmare no podía soportarlo más. Arrojó sus al cielo y gritó a todo pulmón mientras su cuerpo entero convulsionaba como resultado de su orgasmo.
Spike sintió los muros de la poni sacudirse y aprisionar su miembro. Se abrazó de ella y con un rugido triunfal liberó su producto de su propio orgasmo dentro de ella. Nightmare gritó nuevamente al sentir como su vientre se llenaba de una sustancia que por su calor y espesura bien podría haber sido lava.
Se abrazó del dragón como si su vida dependiera de ello. Y este la recibió con topando su frente con la de ella.
¿Era eso normal? ¿Era posible sentir tanto placer y dolor al mismo tiempo? Finalmente ambos liberaron un pesado jadeo y sus cuerpos comenzaron a relajarse. Las piernas delanteras de Nightmare Moon cayeron sobre la cama desprovistas de toda pizca de fuerza. La única razón por la que sus piernas traseras no les acompañaron es porque aún no paraban los espasmos en esa región del cuerpo de la princesa.
Spike frotó su rostro contra el de la princesa y aspiró profundamente su perfumado cabello. La beso en la mejilla la recostó suavemente sobre la cama. Pero entonces un desagradable sonido lo sacó de su estado de éxtasis. La princesa en sus brazos estaba llorando.
-¿Nightmare?- preguntó angustiado.
Retiró los cabellos que se habían pegado al rostro de ella por el sudor y pudo ver los ríos de lágrimas escurriendo de sus ojos.
-¿Nightmare que pasa?-
-Lo siento-
No era la respuesta que Spike estaba esperando.
-Lo siento tanto. Las cosas que hice. Que planeaba hacer-
-Nightmare-
-Pero yo no sabía… ¿Cómo iba a saber? ¿Cómo iba a imaginar?-
-Shhh, ahora no mi amor. Este es un momento de dicha- intentó consolarla.
-Lo es. Nunca imagine sentirme así- respondió ella besándolo en la nariz, como él a ella.
-Lo que me has dado. Es más maravilloso que cualquier cosa que pude soñar. Me has hechizado total y eternamente-
Spike se quedó abrazo de ella hasta que dejó de llorar. Después de eso salió de ella, lo que provocó un gemido de la princesa. Se recostó al costado de ella y la atrajo contra su pecho, permitiéndole usar uno de sus brazos como almohada. Y por supuesto, cubrió la figura de ella con sus alas.
-Este momento. Quisiera que no terminase nunca- musitó ella, acurrucándose contra él.
-Conozco el sentimiento. Pero no te preocupes. Ya podremos revivirlo en otra ocasión-
Nightmare sonrió.
-Eres mío. Mío. Mío. Quizás tenga que compartirte con Celestia y con Luna. Pero eres mío-
-Nightmare…-
-¡No! Eres mío- dijo juguetonamente con una sonrisa de oreja a oreja.
Spike se habría preocupado, pero la poni en sus brazos sonaba más bien como una niña risueña. Nada que ver con la siniestra dictadora que había sido alguna vez.
-Estás muy loca- dijo él, besándola en la cabeza.
-Mi única locura es la que siento por ti. Este amor hará que me vuelva completamente loca. Y cuando eso suceda, como he dicho, serás mi perdición. Pero no importa. Eres mío. Y hasta el fin de los tiempos, yo seré tuya-
Aspiró y suspiró cansadamente. Besó al dragón en el cuello y se quedó profundamente dormida, con una tenue sonrisa en los labios.
Spike le acomodó el cabello y la besó en la frente una última vez. Se recostó sobre la cama y al poco tiempo la acompañó al mundo de los sueños.
Inspirado en la canción "Strangers in the night" de Frank Sinatra. Aunque creo que no la escribió él, pero al carajo. Todos la conocen por él.
Parece raro, pero no habíamos tenido una escena de sexo desde el capítulo 9. La verdad ya no estaba muy seguro de si incluirla o no. Pero bueno, al final salió adelante y estoy complacido de como quedó.
Sé que no a todos les ha convencido como trabajé con el personaje de Nightmare Moon en estos últimos capítulos. Pero quería básicamente crear un personaje con poca o ninguna inteligencia emocional, cuya falta de experiencia podrían hacer que se confundiera por una niña. Por ello sus cambios de humor, sus precipitadas tomas de decisiones y su desconfianza.
Y bueno, ya no estamos muy lejos de acabar. Con suerte será… Dentro del próximo lustro.
Saludos y dejen sus comentarios.
