Reencuentro

Mustang había hecho algunos avances, no tantos como hubiese deseado, sin embargo, tenía intenciones de aligerar la carga de estrés acumulada en días anteriores, decidió arriesgarse e ir con Grumman. Conversaron largo rato acera del complejo caso y sus teorías o suposiciones, se lamentó no tener más datos y para su sorpresa, o tal vez no tanta, el experimentado hombre lo felicitó no sin antes recordarle que ese caso era su prioridad y debía tener a su equipo concentrado en el asunto las 24 horas del día, no había tiempo para nada más, no existían distracciones, no debía pensar en nada más. Y tampoco es que Mustang tuviera cabeza para más cosas, había un tipo muy listo ahí afuera que estaba poniendo los vellos de punta a todo el departamento de policía de Tokio, eso generaba mucha atención del tipo que no le gustaba y un bastante pesado ambiente de trabajo. Hacía ya algunos meses que había dejado de lado sus citas, no tenía ninguna gracia salir si iba a ser juzgado por sus superiores por no centrarse en el caso, cosa que si realizaba ponía todo su esfuerzo, y redobló cuando su mejor amigo fue alcanzado por esta organización.

De ahí en más Roy solamente se dedicaba a estudiar a fondo cada pista, ocasionalmente iba a beber tragos con Havoc y los demás e inevitablemente siempre terminaban apostando alguna idiotez, Havoc era especialista en perderlas, no se destacaba por ser precisamente un tipo audaz, se podría decir que Havoc perdía tantas novias como apuestas. Roy simplemente se dedicaba a observar y se escabullía en busca de tranquilidad, esa que le hacía falta cada vez más seguido.

Se despidió del viejo y se dispuso a nuevamente leer el archivo que ya no sabía cuántas veces había revisado, algo se le escapaba y tenía, más bien debía llenar esos huecos en la historia, antes de cruzar la pesada puerta marrón la voz de Grumman lo sacó de sus pensamientos.

Por cierto, Roy como estaba dispuesto mañana llegará el refuerzo para tu equipo, eh… este tipo… Archer si, Archer, asegúrate de ponerlo al tanto del caso, tú bien sabes sobre esto.

Señor aún considero innecesario traer un tipo a mi unidad, más incluso si no se ha hecho de renombre en la cuidad, pero como siempre lo he hecho acataré sus órdenes.

Como digas muchacho.

Había utilizado ese tono, que lo llevaba a bastantes años atrás, simplemente cerró la puerta y se dirigió a su despacho, se descubrió a si mismo bastante malhumorado él pensaba que era absolutamente innecesario tener a otro tipo en la unidad, uno que seguramente apenas daba sus primeros pasos fuera de la academia ya que nunca había escuchado su nombre, no, se equivocaba si lo había escuchado ligeramente le recordaba sus épocas de adolescente por alguna razón, sin embargo no quiso ahondar en el asunto y tomó el expediente intentando concentrarse sin éxito. Tomó una taza de café y se reclinó en el asiento, no quería a nadie entrometido en sus asuntos, mucho les había costados a sus hombres ganarse la confianza, como poner al día en uno de los casos más complejos de los últimos años a un completo desconocido, uno que seguramente iba a convertirse en un estorbo, de cierta manera Roy pensaba que Grumman se estaba impacientando por esa razón le asignó un refuerzo a su unidad, aunque esa razón no lo convencía del todo, ese viejo siempre sabía salirse con la suya no por nada se había ganado su actual puesto.

Se molestó aún más al llegar a esa conclusión y tomó su auto directo a su apartamento, esa noche, como ya era costumbre muchos meses atrás no había tiempo para cultivar su reputación, citas aburridas llenas de conversiones sosas con mujeres que solamente presumían su físico, y que a menudo terminaban con él dejándolas caballerosamente en su casa para luego ir a la barra de algún bar a llenar sus venas de whiskey. No era lo mejor, Roy lo sabía, pero hacía mucho tiempo que no se emocionaba en tener una cita, sus días de hormonas aceleradas las había dejado atrás e inevitablemente se volvió monótono, salir con los chicos a beber era bastante más alentador que intentar aparentar interés en chismes de la ciudad, incluso había mejorado considerablemente su forma física, que claro está siempre había sido bastante buena, sin embargo tras una temporada de trabajo de escritorio sin mucha acción y pocas cosas interesantes que acotar, sus músculos agradecían salir a correr o hacer un poco de gimnasio en su apartamento, incluso en alguna ocasión los últimos meses le había resultado demasiado efectivo cuando debía perseguir a algún tipo queriendo pasarse listo cuando visitaba una escena de crimen.

Además, estaba ese caso, lo tenía como un loco no poder descifrar esa pieza faltante, no era propio de si involucrarse tanto en un caso, pero en definitiva éste lo ameritaba. Tomó una ducha para despejar su mal humor y se recostó con su celular en sus manos, se durmió después de un rato de observar la fotografía.

Para la sorpresa de todos llegó temprano, para ser él, esa mañana, al ingresar ofreció un movimiento de cabeza como saludo a hombres sentados en sus escritorios y se colocó frente a la pared llena de notas, fotografías, papeles, recortes de periódicos, un mapa de la ciudad, círculos en las zonas donde se habían presentado los hechos en fin una típica pared de policías.

Havoc, Breda, Fuery y Fallman temían que Roy fuera a explotar pronto, estaban bajo una burbuja de estrés bastante grande y había pocos avances, y ese día llegaría ese sujeto que seguramente iba a interferir o peor aún retrasar lo poco que sabían de estos asesinatos.

Roy tomó una taza de café de la pequeña mesa de la esquina, usualmente era el único que gustaba tanto el amargo líquido, en realidad ninguno de ellos sabía que cantidades utilizar y por lo general era bastante malo, por lo cual usualmente bajaban a la cafetería y aprovechaban para despejar un rato, el trabajo se hacía cada vez más pesado.

Estaba agotado física y mentalmente, por más empeño que ponía a su trabajo no lograba llegar a esa pista que le diera la llave, y ese tipo al que tendría dando vueltas por ahí sin haberlo solicitado era ya bastante malo. La mañana pasó rápido firmando papeles, cerrando viejos archivos de casos resueltos, miró a su unidad, todos parecían nerviosos por la de llegada de un nuevo hombre al escuadrón, cayó en cuenta que él había contribuido mucho a tensar el ambiente en la habitación, normalmente entre ellos todo era confianza y bromas, Roy tenía la certeza que por esta razón elos eran los que formaban la unidad más exitosa de Tokio.

Debemos comer algo, hemos avanzado suficiente con el papeleo, es hora del almuerzo.

¡Vaya jefe! Al fin te comportas como humano – Agregó Breda

Ehm ¿No debería haber llegado ya el nuevo integrante? – Fuery estaba claramente nervioso.

Pues básicamente sí, pero Grumman no ha aparecido hoy por acá… Supongo que será una suerte si el viejo desiste de traer un inútil que sólo nos retrasará.

Fuery pensaba que se trataba de una una cruel broma que le daba el destino, raramente dejaban la puerta de la oficina abierta porque ahí de espaldas a la puerta Roy mostraba una sonrisa llena de confianza, y ellos solamente se limitaron a mostrar una expresión de enrome sorpresa, Roy no supo definir si era miedo, sorpresa, un trágame tierra…

Y ahí estaba la máxima autoridad en la División de Tokio, el experimentado policía, detective y demás cargos ocupados, su casi mentor, sus acertados consejos habían ayudado en abundantes casos desde que fue trasladado a la ciudad. Así que llamarlo viejo tan familiarmente no había sido a la ligera, Roy mantenía una amistad con el hombre, más no gustaba de hacer público ese hecho, los comentarios acerca de que Gruuman le ayudaba a subir escalones ya eran bastante molestos.

Así que aquí están todos, excelente tengo alguien a quien quiero que conozcan.

Roy se giró y continuó con su arrogante actitud característica del detective más famoso de la cuidad, quería ver la cara del idiota que le habían impuesto, talvez con suerte pediría un traslado y todo seguiría como siempre había sido hasta ahora, pero junto a Grumman no había nadie, supuso que el idiota estaría junto a la puerta. Silencio total en la habitación.

Bien, me disculpo por la demora, quién en un inicio iba a ser su refuerzo era… mmm Archer, sin embargo, algunas circunstancias han hecho que él no pueda viajar hasta Tokio, así que esta vez yo mismo me vi en la necesidad de encontrar a alguien sumamente calificado, y por supuesto debía ser de mi absoluta confianza.

La mirada y el tono utilizado por Grumman le sugirió a Roy que la elección si había sido un tema serio, y como si hubieran puesto las imágenes frente suyo recordó su época de academia, para ese entonces Grumman ya era un teniente bastante respetado y Roy quería seguir sus pasos, él también sería un gran detective, Archer no era más que otro estudiante, uno que se metió en sus asuntos y con el que había sostenido un par de peleas en algún bar de la ciudad, de hecho se llevaban bastante mal y no era que lo considerara un rival o algo parecido, simplemente Roy trataba de ignorarlo pero era Archer quién insistía una y otra vez en meter sus jodidas narices donde no lo llamaban, el tipo era simplemente fastidioso y fácilmente lo sacaba de sus casillas. Archer era bastante bueno, sus notas siempre sobresalían de hecho, pero su actitud no era del agrado de Roy, mucho menos cuando fijó su vista en un objetivo en común, esa fue la gota que derramó el vaso. Finalmente, al graduarse con honores Roy fue a la ciudad a cultivar su carrera, y nunca supo más de él y tampoco era como si eso importara, aunque por un tiempo estuvo al tanto de sus asuntos, para su enojo terminó por perderle la pista. Sin duda eso había sido un golpe bajo, no esperaba que el curso de las acciones se diera así, tenía planeado algo distinto sin embargo esa vez no resultó del todo bien. Pero no comprendía como el viejo sabiendo el odio hacia Archer lo había elegido y aún más ese tipo no era del agrado ni de su confianza, podría haber sido algo de mando más arriba de él, lo cual ya era bastante raro para una simple asignación a una unidad. Algo no encajaba en el asunto.

Sé que es algo repentino, pero esta persona tiene vía para actuar libremente y tomar decisiones sin tener que recurrir a mi o a Mustang - la sonrisa no desaparecía de su rostro.

¿Quiere decir que el coronel tendrá un igual en el cargo en SU unidad? – Havoc lucía confundido y enojado.

No exactamente, quien ha venido hoy con ustedes, su rango está por encima de todos, a excepción de Mustang claro, pero trabajará como su igual, debo repetir esta persona goza de mi entera confianza.

Exacto. Algo no encajaba, había algo muy extraño en el actuar de Grumman, en la manera que ponía a cualquier aparecido como alguien de su absoluta y entera confianza. Esto empezaba a poner incómodo a Roy, presentía en ese instante que ya las cosas no iban a volver a ser como siempre. Grumman era un tipo listo, elegante, con importantes aporte y reconocimientos dentro del gremio, sin duda gozaba de un gran estatus, a pulso se había ganado su actual puesto y ciertamente siempre había visto a Roy como un hijo, desde que lo conoció muchos años atrás supo ver la determinación en sus ojos, supo que algún día lo vería llegar a la cima, y desde ahí le brindaba su apoyo incondicional, solamente discrepaban en una cosa y ese tema era completamente aparte de temas laborales.

La unidad se destaca por ser los mejores en lo que hacemos, no será en esta ocasión que rompamos esa premisa, no debe dudar de que haremos de esta persona tan eficiente como lo hemos sido hasta ahora – un mesurado Falman habló intentando disipar la tensión creciente.

¿Y podemos saber el nombre del afortunado compañero nuevo? - Havoc continuaba enojado y no se preocupaba por disimularlo.

Claro, sé que ustedes integrarán a esta persona y harán lo posible por ponerlo al corriente lo más pronto posible Falman se va en pocos días y necesito a el equipo completo al tanto del caso, sin excepción – se giró hacia Roy - Quiero que seas tú Mustang personalmente quien se encargue de mostrarle la división y un poco de la ciudad, es muy importante para mí y sé que no va a representar ningún problema para ti, si estoy completamente seguro de eso.

Las miradas se clavaron en Roy, definitivamente pronto iba a explotar, la petición de Grumman no tenía nada normal, él nunca se ocupaba tan personalmente de la asignación de alguien a ninguna unidad, de hecho, nunca se ocupaba de eso y terminaba delegando a alguna secretaria que de por sí ya probablemente estaba ahogada en papeleo. Todos lo sabían ya que el viejo era muy bueno en su trabajo más no era un ejemplo precisamente de eficiencia en temas que se podían delegar a otros, sin embargo su trabajo era realmente bueno, había puesto mucho orden desde su llegada y las cosas tenían un mejor flujo. Roy puso la sonrisa más arrogante de su repertorio, quería que el viejo supiera que no iba a ser tan sencillo meter a alguien en su unidad, donde cada uno tenía muy claro cuál era su papel, mientras Grumman se dirigió a la puerta e hizo un ademán para que quienquiera que estuviera cerca entrara finalmente en la habitación, una gran sonrisa lo acompañó también, una sonrisa burlona, bastante satisfactoria y en sus ojos se reflejaba la victoria, Roy tuvo una punzada en ele estómago, Grumman parecía demasiado confiado, incluso más que él mismo y eso no era ninguna buena señal conociandolo como él lo hacía Grumman tenía algo turbio entre manos.

Finalmente conoceremos al idiota que se ganó al viejo.

Les aseguro que se van a llevar bien – se hizo a un lado - Señores les presento a Riza Hawkeye nueva integrante de la unidad a partir de este instante.

Una rubia de ojos cobrizos hizo aparición, vestía un sencillo pantalón gris ceñido al cuerpo y una blusa azul de cuello alto, botas negras a media caña, cabello largo y suelto con un flequillo acompañando su frente, largas piernas, esbelta figura, su expresión era seria pero serena, exactamente lo que ninguno esperaba que apareciera esa mañana con Grumman.

Al instante en que ingresó Roy Mustang, el mujeriego con gran reputación en la cuidad, se congeló, abrió la boca buscando palabras que nunca salieron y solo atinó a mirar a Grumman que aún mantenía en el rostro su sonrisa burlona. Ese maldito viejo estaba jugando sucio, debió haberlo visto venir con el tema de Archer, ahora comprendía que realmente solo estaba consiguiendo molestarlo con el asunto y ese tipo realmente nunca estuvo en planes de asignación a su unidad, lo tuvo claro en el momento que la rubia ingresó a la habiatación. El viejo sabía perfectamente la conexión que existía entre ellos y le estaba jugando algún tipo de broma macabra, que ya iba a tener tiempo de averiguar, definitivamente traer a Riza Hawkeye no era ningún asunto azar, decisivamente traerla a ella tenía motivos enormes, porque Grumman tratándose de ella nunca nada era sin un plan de por medio.

Buenos días, soy Riza, trabajaré con ustedes desde hoy, espero podamos cerrar la mayoría de casos – la rubia habló hacia los hombres.

Heymmans Breda, mucho gusto – Interrumpió dando un apretón y volviendo a su escritorio, Falman hizo lo mismo.

Bienvenida, soy Kain Fuery, no dudes en pedir lo que necesites – amablemente Fuery estrecho su mano y le ofreció una sonrisa cálida.

Buenos días, llámame Jean, estoy seguro nos llevaremos muy bien, puedo mostrarte la cuidad será genial, hay sitios increíbles aquí – Un galante Havoc se acercaba para estrechar su mano, por supuesto que quería llevarse bien con ella. Intencionalmente dejó su mano más de lo necesario y Riza se vio obligada a soltar sutilmente su agarre.

Gracias, son muy amables – dijo algo escueta, instintivamente se giró a Roy que seguía congelado.

Coronel, he escuchado mucho de usted, estoy a su servicio.

Y el cruce de miradas fue inevitable, ese efecto hipnótico estaba ahí a pesar del tiempo, la calidez se hizo presente y supo de inmediato que estaba jodido, pasaron miles de cosas por su cabeza, se sintió de nuevo como un joven inexperto, no esperaba que ella viniera hacia él, aunque técnicamente no sabía el trasfondo, pero ya iba a tener que buscar las respuestas en otro momento. Roy Mustang se abofeteó mentalmente por su falta de reacción, no había pronunciado palabra desde que la vio ingresar incluso había balbuceado, recompuso lo mejor que pudo su expresión, sin embargo, la sorpresa seguía implícita en su rostro, si era sincero consigo mismo estaba sumamente feliz por reencontrarse con ella, pero tenía una cantidad exagerada de preguntas y ese no era el lugar para hacerlas. Le sostuvo la mirada hasta que pudo ofrecerle una real y sincera sonrisa, de esas que sólo estaban reservadas para ella, estrechó su mano demorándose un par de segundos más de lo normal, esta vez ella no forzó a soltar el agarre

Mucho gusto, teniente, Roy Mustang.

Bajo la atenta mirada de Grumman Roy pareció perderse en sus ojos y Riza le devolvió una sonrisa sincera, definitivamente el viejo sabía lo que hacía, ella estaba tan hermosa como siempre, ese choque eléctrico se había presente de nuevo el mismo que no sabía que podía volver a sentir, su mirada seria era la misma, sí que estaba jodido, maldito viejo y sus trucos sucios pero efectivos, tras unos segundos que parecieron eternos supo algo había cambiado en ella, más no supo descifrarlo en ese instante, pero ya tendría tiempo, al fin y al cabo Roy Mustang siempre lograba lo quería tarde o temprano.

Para Falman estaba ese detalle del cargo teniente, ¿Cuándo Grumman dijo eso? Tomó otra mental y se dijo a si mismo que luego hablaría con los muchachos, todo parecía haber cambiado esa mañana, pero de pronto ya no existía tanta tensión, Roy definitivamente estaba más tranquilo.

Ya que hemos finalizado las presentaciones me retiro – se giró con dirección a la puerta y antes de retirarse habló de nuevo – Estás a cargo Mustang – le guiñó un ojo – cuídala.

Si, Roy Mustang estaba jodido y Grumman era un viejo zorro que sabía lo que hacía.

Hola, si alguien le esto déjeme saber que piensa, todos los comentarios son bienvenidos.