Notas mías... antes de empezar con la lectura... leen ese pequeño párrafo, estoy contenta por sus comentarios, sin duda se nota que les encanto esta historia. Yupi... yupi … yupi.

La caperucita Roja tuvo tres versiones, la primera es una leyenda real de los Alpes que cuenta que el lobo es un mundo sexual y eso la pueden encontrar y leer la leyenda, llamada la verdadera historia de la caperucita roja y la pueden encontrar en YouTube Caperucita Roja ¿a quién tiene miedo? Pero también hay otra que se llama Caperucita Roja. Para adultos.

La segunda fue escrita por Charles Perrault solo que aquí no es tan infantil como el que nosotros conocemos tiene un final triste el lobo se come a la caperucita y a la abuela, dando enseñanza que no debemos confiar en extraños.

La Tercera versión fue adaptada por los hermanos Grim, el cuento infantil para niños que nosotros conocemos, sin duda para mi esta es la versión más bonita, ya que soy maestra de niños, jijiji, pero como la mayoría de lectoras Territanas somos adultas y nos gusta ver a Terry posesivo y sexual, prefiero contar como fue la verdadera historia de la caperucita y el hombre sexual a quien le decían lobo, espero que me sigan acompañándome en esta historia jejejeje…

Esta historia es más apegada a la primera versión, espero que no haya malos entendidos, yo estoy adaptando la leyenda real… ojo… solo para adultos… lleva contenido lemón fuerte y un poco de violencia género.

Capítulo 3

Castigo por Amor.

A través de la ventana logró observar como una multitud se reunía fuera de la cabaña aun sin hacer ningún movimiento.
Realmente Candy había sido una idiota al pensar que todo estaría bien y jamás serian descubiertos. Una completa idiota. Sus piernas y manos no dejaban de temblar, no solo temía por ella, sino también por Terry. A esas alturas, el líder de la aldea debía saberlo todo y eso solo haría el problema más grande.

Huir era una buena idea, buscar algún atajo por el bosque y esconderse hasta que Terry la encontrara, sin embargo, su madre e incluso la manada estarían en peligro mientras ellos huían de todos. No era tan egoísta como para hacerlo.
Se le agotaban las opciones, en realidad jamás hubo una. En su pecho había una opresión de preocupación y dolor, ¿Qué había de malo en que estuvieran juntos? No dañaban a nadie.

Solo podía culparse a sí misma por permitir que Terry entrara a su vida, ahora no solo la lastimarían a ella, sino también a él.

Candy estaba convencida de que él asumiría toda la culpa con tal de mantenerla a salvo y no lo soportaría, si algo le sucediera no lo soportaría.
Lo amaba demasiado y los separarían si las cosas iban bien, pero si no llegaban a ningún acuerdo, lo más probable era la ejecución para ambos.
Por faltar y desobedecer las leyes que mantenían la paz entre los tratados, la muerte era la mejor manera de erradicar las impurezas que se habían presentado.

Se limpió las gotas que se derramaban por sus mejillas con demasiada dificultad, sus manos temblaron con mayor intensidad en cuanto observo como una multitud más grande se suprimió un sollozo y se alejó por completo para no seguir mirando, todo eso la estaba destrozando. Un castigo grave o la muerte era lo único que la esperaba y en cualquiera acercaba a la cabaña. Y en cualquiera de los dos separarían por completo a Terry.

— Mamá.- rodeó a su madre Rosemary con los brazos, abrazándola fuertemente y buscando protección en ella como si fuera una niña pequeña, deseaba serlo y así no tener que lidiar con ese problema. — El líder está aquí, él va a…

— No permitiré que te haga nada, cariño. Nadie te lastimará, estoy aquí contigo.- la apretó en su agarre e intento tranquilizarla, aunque también tenía miedo. Su hija era lo único que le quedaba y no iban a arrebatársela.

Continuaron así unos minutos: apoyándose, confortándose. Desde que su padre murió, solo habían sido ellas dos. No se tenían más que una a la otra y perderse, sería devastador.

— Se que están allí, ¡Salgan!

Las voces y golpes en la puerta resonaron en sus huesos y en el horrible silencio en el lugar. Temblaban, pero no se soltaron en ningún segundo.
Los golpes se intensificaron causando que ambas sobresaltaran en temor, sabían que en cualquier momento derrumbarían la puerta.

El corazón de Candy latía con fuerza, el aire abandonaba sus pulmones y se desmayaría si continuaba y, aun así, se mantuvo fuerte…hasta que la cabaña dejo de ser un lugar seguro y la puerta cedió después de los fuertes impactos.

Se aferró a su madre y Annie, hizo lo mismo con Candy, la sujetó con toda la firmeza de sus brazos, nadie se la arrebataría. Los aldeanos entraron e intentaron separarlas, lastimando mayormente a la rubia.

— ¡Déjenla tranquila!- gritó su madre Rosemary y después fue silenciada por dos hombres que la tomaron con fuerza, dejando a Candy completamente desprotegida.

— ¡No hice nada malo! ¡Deténganse! – imploraba la chica.

Varias mujeres tiraban de sus cabellos y rasguñaban con sus manos, mientras algunos hombres la llevaban fuera de la cabaña lastimando su delicado cuerpo y la arrojaban con ferocidad al suelo con el propósito de hacerle daño.

Todos los aldeanos la miraban con completo asco y repulsión, fue ahí donde entendió que no había manera de salir ilesa de eso y aunque sabía muy bien lo que pasaría con ella, su única preocupación era Terry.

Le arrojaron piedras, leños, y cualquier cosa a su alcance mientras el líder solo observaba con completa calma y sin ninguna culpabilidad. Candy trató de protegerse con sus brazos y manos, pero su piel se magulló por los golpes, logrando algunos cortes.

— Maldita sucia, has fraternizado con un lobo.

— Recibe tu castigo, asquerosa y maldita zorra.

Miles de insultos se hicieron presentes y lo único que Candy podía hacer era disminuir el daño de los ataques en su cuerpo.

— ¡Dejen a mi hija! ¡No la lastimen!- grito Rosemary.. los gritos desgarradores de una madre para proteger su hija no detuvieron absolutamente nada. Annie intentaba librarse del agarre de los dos hombres que la sujetaban, no podía soportar que su pequeña estuviera sufriendo de esa manera. Si pidiera sentir el dolor y castigo por ella para mantenerla a salvo lo haría.

De pronto, la debilidad y dolor invadió a Candy, caería en cualquier momento y no quería hacerlo. Fue incapaz de defenderse más y toda la energía abandono su cuerpo, pero no dejaría que eso la acabara, su madre y Terry aún corrían peligro. ¿Qué debía hacer? Ella no pertenecía al linaje de los lobos, por lo tanto, jamás tendría su fuerza, era una simple humana que no podría hacer nada, ni siquiera salvar a los que amaba.

— Alto.- la voz demandante y firme los obligo a detener. Por fin el líder se comportaría por lo que era.

Rara vez lo veían fuera del lugar en donde atendía las responsabilidades de la aldea y si salía eso debía ser demasiado grave.

Con esfuerzo, Candy trato de reincorporarse pero falló débilmente y cayó de nuevo al suelo. Había que destacar que el líder no era un anciano como todos los demás encargados, pero tenía la edad y experiencia suficiente para liderarla; esa fue una de las razones por las que la abuela Pony abandono la aldea, jamás concordaron en absolutamente nada.

Cuando pensó que tal vez habría un poco de piedad y perdón en esos ojos, el hombre se inclinó y la sujetó de los cabellos con notable furia.

— ¿Cuál es su nombre?- evitó hablar, nada más saldría de sus labios y eso lo hizo enfurecer aun más. — No te hagas la inocente, niña, el nombre del lobo ¡Dilo!- tiró más fuerte y Candy se contuvo para no volver a gritar de dolor.

Endureció su expresión y lo miró con odio, ¿Cómo su propia especie, un humano, podía tener tanta crueldad?

— No voy a decirte nada.- dijo apretando los dientes.

El hombre miró a su alrededor y después nuevamente a ella, acercándose un poco más para susurrar:

— Es Terry, ¿cierto?

Sus palabras enviaron un escalofrió a través de su columna vertebral. Era imposible que lo conociera, solo los licántropos y humanos se reunían en ciertas temporadas y Terry no era uno de los elegidos para asistir a esas reuniones. No podía conocerlo, debía ser algún tipo de coincidencia.

— Tu rostro me dice que si.- continuó, sonriendo disfrutando de la situación. — Ese estúpido animal siempre fue un dolor en el trasero, es obvio quien seria él quien lo arruinaría todo, pero ¿sabes qué?- el simple hecho de escucharlo le daba asco, ¿Cómo nadie podía darse cuenta de la clase de basura que era? Acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja y prosiguió. — Ustedes dos me dieron la excusa perfecta para ir y acabar con la manada. Debería darte un premio por la esplendida ayuda.

Si tan solo tuviera la fuerza suficiente para golpearlo lo haría. No tenía sangre de las bestias, sin embargo, podía sentir ese profundo asco por los humanos. Eran completamente despreciables, especialmente ese monstruo frente a ella.

— ¿Cómo es que nadie ha notado la clase de mierda que eres?- escupió con rabia y solo consiguió una sonrisa petulante.

— Una buena mascara y las palabras correctas son la clave, los humanos son bastante estúpidos, ¿no es verdad?- se alejó por fin e hizo una señal. Respirar el mismo oxigeno le daba nauseas. — Los soldados irán conmigo, las demás saben que hacer.- indicó, volviendo a fingir.

Sin nada con que defenderse más que su voz, dos aldeanos la alzaron y sujetaron fuerte para que no escapara.

— ¡No mereces ser el líder de la aldea!- gritó furiosa.

— Envíenla al calabozo y que no salga. Después nos encargaremos de su castigo, en cuanto traiga la cabeza de ese lobo en mis manos.- no logró ver su sonrisa de burla en sus labios, pero si en sus ojos y eso le dolió hasta el alma, porque sabía que lo decía en serio. Iba a matarlo, a toda la manada.

Los brazos y piernas le pesaban como si un enorme tronco le cayera encima, pero aun con todo el daño en su cuerpo, forcejeó tratando de librarse y pelear contra él.

— ¡Mátame a mí, no toques a Terry, por favor!...por favor.- imploró con la escasa energía que le quedaba.

— Llévensela.- fue su última orden antes de adentrarse al bosque.

— ¡No!- forcejeó y derramó lágrimas de dolor hacia su amado, su pareja; sin Terry no tendría una razón para continuar, ni siquiera por su madre que en ese momento parecía derrumbarse al igual que ella. Toda la fuerza de sus piernas se evaporó y dejo de sentir la sensibilidad en su piel, estaba perdiendo el conocimiento. — Déjenme ir.- rogó con un hilo de voz mientras la arrastraban y veía como el líder y sus hombres se perdían cada vez entre la distancia, abandonando completamente la esperanza de encontrarse con Terry otra vez.

Continuará…

Hola chicas... ¿Cómo están?, espero que bien.

No saben lo Feliz que me hacen al saber que les gusta esa historia especialmente a las Territanas que me comentan... gracias a sus comentarios me dan mas ganas de escribir mas historias fuertes, sinceramente esta historia erótica es la que más me gusta compartir con ustedes, ya que amo tanto a mis rebeldes, me hacen feliz que me comentes en esta pagina .. Pronto publicare esta historia en Wattpad, por ahora solo estoy bajando mi primera novela a Wattpad y espero que me sigan ahí también, me encanta saber que me comentan y les gustan mis historias, porque solo así voy a bajar mis otras novelas Terrific..

Bueno no soy famosa, ni tampoco busco serlo, porque sé que hay muy buenas escritoras Territanas, pero yo solo escribo para demostrar mi imaginación o lo que aprendí en la literatura y para serlas feliz a ustedes con Candy y Terry y espero que sigas disfrutando esas historias

No olviden sus comentarios, que me gustan mucho…

¡Espero sus reviews!

¡Nos vemos pronto ¡