Notas mías... antes de empezar con la lectura... leen ese pequeño párrafo, estoy contenta por sus comentarios, sin duda se nota que les encanto esta historia. Yupi... yupi … yupi.
La caperucita Roja tuvo tres versiones, la primera es una leyenda real de los Alpes que cuenta que el lobo es un mundo sexual y eso la pueden encontrar y leer la leyenda, llamada la verdadera historia de la caperucita roja y la pueden encontrar en YouTube Caperucita Roja ¿a quién tiene miedo? Pero también hay otra que se llama Caperucita Roja. Para adultos.
La segunda fue escrita por Charles Perrault solo que aquí no es tan infantil como el que nosotros conocemos tiene un final triste el lobo se come a la caperucita y a la abuela, dando enseñanza que no debemos confiar en extraños.
La Tercera versión fue adaptada por los hermanos Grim, el cuento infantil para niños que nosotros conocemos, sin duda para mi esta es la versión más bonita, ya que soy maestra de niños, jijiji, pero como la mayoría de lectoras Territanas somos adultas y nos gusta ver a Terry posesivo y sexual, prefiero contar como fue la verdadera historia de la caperucita y el hombre sexual a quien le decían lobo, espero que me sigan acompañándome en esta historia jejejeje…
Esta historia es más apegada a la primera versión, espero que no haya malos entendidos, yo estoy adaptando la leyenda real… ojo… solo para adultos… lleva contenido lemón fuerte y un poco de violencia género.
Capítulo 3
Pruebas difíciles.
— Estas demente, jodidamente demente y estoy siendo amable contigo.- uno de los lobos con los cuales tenía un buen lazo a pesar del poco tiempo de interactuar, estaba echándole en cara el problema. — Estúpido, tonto, torpe, estúpido y más estúpido.
— Gracias, en verdad agradezco tus palabras.- mencionó el con evidente sarcasmo en su voz. Escuchar insultos solo lo hacían querer golpear desesperadamente a alguien o algo, porque en verdad estaba desesperado.
Era una completa agonía estar alejado de Candy, solo quería arreglar ese jodido problema y volver con ella; sentir como su dulce aroma lo envolvía, al igual que su cuerpo, tenerla solo para él. Pensar en ella tampoco ayudaba a su ansiedad e impaciencia. Pasar el tiempo sin su pareja era como caminar con el calor del desierto sin agua para calmar sus deseos y santo cielo, él más que nadie sabía de eso.
— ¿No pueden darme un poco de tranquilidad?
— Deja de quejarte, amigo. Sabes que no elegimos a nuestras parejas, la chica Andrew es humana ¿y qué?- hundió los hombros sin dejar de abrazar a su lindo cabello .
— Yo tampoco veo algún problema con esto.-
— Cierra la boca, mujer. Obviamente están de acuerdo ya que los dos pasaron por lo mismo, y por esa misma razón deberían entender lo grave de este asunto.- definitivamente estaba perdiendo la cabeza, la estupidez dominaba en la manada. — Saben muy bien que en cuanto se enteren de todo vendrán por su cabeza.- señaló a Terry que estaba sentando sobre una roca.
Conversaban un poco alejados de todos, aunque nadie de su alrededor parecía prestar atención.
— Lo sabe, por eso está aquí con nosotros.- defendió y se aferró más a su pareja. — Cuando sucedió lo nuestro, yo busque ayuda con Terry y Annie contigo, es lo mismo que hace él. No puede pelear solo, nos necesita.
La expresión de Richard se suavizó. Tenían razón.
Ya bastante era lidiar con la ausencia de su hembra, en ese sentido entendía porque lucía desesperado. Ser alejado de su pareja era una completa mierda.
— Bien, pensamos en algo ¿y luego qué? Esto no es algo que debamos tomar a la ligera.- el pelirrosa alzó la mirada con obvia sorpresa.
— ¿Significa que estas con nosotros?... ¿Vas a ayudarme?
Richard. suspiró.
— Si los dejo solos van a echarlo todo a perder. Además, me ayudaste con eso, supongo que te debo ese favor.
Terry sonrió agradecido. No estaban solos, Candy y él no estaba solos.
En una discusión con licántropos, era necesario tener algunos aliados de su especie, nada nunca salía bien. Temperamentales, imposibles, irritables; con personalidades así definitivamente requerían de un mediador.
Por esa misma razón, hablar con el líder de su vínculo con una humana seria desastroso.
— De acuerdo.- hablo para obtener su atención. — Todos aquí sabemos que intimar, congeniar o simplemente tratar con un humano es prohibido, así que esperar por buenas respuestas es imposible. Hablar con el líder y explicarle puede ayudar, pero creo que es mejor esperar para tener un buen plan.
— No puedo esperar, estar sin Candy me está matando.
— Entiendo eso, por un carajo ¡por supuesto que entiendo! Solo que tú vinculo no es el mismo problema por el que pasaron Annie, Solo hay un castigo para los que hayan desobedecido la regla y créeme, no te va a gustar para nada.
Mientras más hablaba con ellos, más entendía la gravedad de la situación. Jamás se preocupo por tener alguna pareja, solo disfrutaba del sexo con las hembras y las peleas entre manadas para ganar territorio.
El día que conoció a Candy fue cuando por fin comprendió lo que era un vínculo, lo que era sentirse atraído, lo que era enamorarse.
Después de semanas fuera del campamento, envuelto en peleas y exploraciones con otras manadas, decidió que era buena idea regresar.
Ver a todos sus amigos con pareja le hacía sentir un poco de envidia, ¿Por qué todos habían encontrado a la indicada y él seguía solo?
Lo había estado desde pequeño y muchas veces se preguntó: ¿Qué tal si no hay una pareja para mí?
Estar en el campamento rodeado de felicidad y hormonas las cuales el no comprendía ni sentía, salió al bosque en busca de alguna distracción, hasta que sintió un olor agradable inundar sus pulmones. El rastro estaba cerca. Era dulce, hechizante, embriagador y se sorprendió cuando notó de quien provenía.
Una hermosa humana se desnudó justo frente a sus ojos, dejando que su aroma se desprendiera al igual que sus delicadas prendas.
Era el ser más perfecto y jodidamente fascinante que había visto jamás. Sintió la excitación y calor recorrer su cuerpo y caminó hacia ella completamente tentado por las sensuales curvas de sus caderas, el agua resbalando por los atractivos pechos que tenían el tamaño perfecto para morder, lamer y saborear, y logró excitarse completamente cuando percibió la virginidad de la chica.
La humana era virgen y eso hizo que su deseo despertará aún más.
Cuando lo noto, ya estaba en su forma humana mostrándose a ella. Candy logró debilitarlo en un segundo y entendió de inmediato que esa simple humana de la cual debía alejarse le había robado el corazón.
Tan linda, tan adorable, tan perfecta, decidió que sería suya desde que la encontró y no iban a quitársela. Candy le pertenecía, era suya.
Se apoyó sobre sus codos y escondió el rostro absolutamente angustiado.
— No me pueden alejar de ella…no pueden.
Estaba sufriendo demasiado. Pensar que podía perderla abría un agujero en su pecho.
Los chicos intentaron decir algunas palabras para animarlo, palabras que murieron en sus bocas en cuanto el viento rozó sus rostros, acompañado con distintos aromas y especialmente uno que identificaron de inmediato.
El campamento se quedo en silencio por la conmoción hasta que la voz de un joven los hizo entrar en razón.
— Humanos.
Esa palabra fue la completa explosión entre la manada y líder salió de su lugar para dar orden y prepararse para una explicación. Ninguno de ellos debía estar ahí. Con una sola señal, los licántropos entendieron las órdenes de su líder y se colocaron en defensa.
El corazón de Terry golpeaba nervioso y con suficiente nerviosismo en su pecho pensando en lo peor.
— Puedo olerlo, puedo oler su sentimiento de pelea. No vienen en paz.- comentó.
Su amigo aun seguía sin reaccionar y parecía como si fuera a desmayarse. Golpeó levemente su mejilla para hacerlo entrar en razon.
— No te acobardes ahora.
— Pero…
— Es posible que no sepan nada todavía. Solo mantén la boca cerrada y no digas ni una sola palabra.
Debían tomar su lugar junto a los demás. Tomó toda su fuerza de voluntad para mantener una expresión seria y no advertir que algo sucedía.
Los humanos revelaron su identidad acercándose con completo desprecio y odio hacia los licántropos. Era desagradable estar en el mismo lugar que esas bestias, ambas especies se sentían de esa manera.
— Creí que nuestras reuniones eran cada año en tu aldea para evitar alborotos.- habló el anciano, líder de los licántropos.
Entre los humanos, salió uno en específico. Su olor era confuso y a su vez familiar, y definitivamente fue familiar para alguno de los lobos, en especial para Terry.
Su rostro se deformó en completa ira en cuanto lo vio. Ahora entendía porque el anciano jamás permitió que nadie, excepto algunos, lo acompañaran a las reuniones.
— El alboroto esta hecho, .- la sonrisa que mostró era la misma que el recordaba. — Uno de tus chicos rompió la primera y más importante regla del acuerdo. Se vinculó con una humana.
Los murmullos no se hicieron esperar. No había nada que ocultar, lo sabían todo.
— Imposible.- gruñó su abuelo Grandchester con suficiente seguridad. — He respetado el acuerdo que propusiste para mantener la paz, ninguno de mis chicos haría algo así.
— Oh, lo hizo. Debes estar muy decepcionado al saber que tu favorito y el cual confías con tu vida, te apuñale por la espalda.
Maldito hijo de puta.
El padre de Richard se giró hasta encontrase con el chico que salvo de morir, el chico que crió y dedico su vida como si fuera su propio hijo, su único nieto… el chico que jamás podría hacer algo así. Caminó hacia Terry sin poder creerlo, no quería creerlo.
— Abuelo…
Con el dolor en su interior, tomó su mano y con una daga que extrajo de su bolsillo, cortó la palma y delicada piel, dejando que la sangre fluyera atreves del corte.
Los machos no podían percibir el vínculo de otro, solo las hembras; aunque con ayuda de la sangre podía ser fácilmente percibido, y fue exactamente lo que el padre de Richard percibió en su sangre.
La decepción y amargura que sintió se hizo presente en todas las facciones de su arrugado rostro.
— ¿Te uniste con una humana?- pregunto con notable furia.
— Lo siento, yo no…
— ¿Lo sientes? Yo te enseñé todo lo que sabes, te salve y crié. Sabias lo del acuerdo, sabias las reglas y las infringiste, ¿y dices que lo sientes?- pasó una mano temblorosa por su frente y explotó. — ¡Todo por lo que luchamos lo mandaste directo al carajo! ¡Necesito una maldita explicación!
Todos en la manada permanecieron en silencio. La furia del líder era tenebrosa y si defendían a Terry, todo sería peor para él.
— Estoy enamorado de ella.
— Eso no importa, hijo.- se inclinó hacia él. — Conoces las reglas para mantener la paz.- varios de sus hombres obligaron a Terry a caer de rodillas y lo sujetaron para que no escapara. — No puedo ayudarte.
Podía entenderlo y a la vez no. A pesar de todo, siempre apoyaba más a ese imbécil.
— Después de todo lo que hizo, aun lo proteges.- escupió con resentimiento, obteniendo una mirada de sorpresa por parte del licántropo mayor. — ¿Creíste que lo olvidaría?
— Lo que no olvidaras es el castigo que recibirás, al igual que esa rubia humana. Ahora debe estar retorciéndose de dolor en el podrido calabozo, ¿mencione como los aldeanos demostraron su desprecio hacia esa chica? Realmente pensé que moriría.- mencionó el otro líder y el chico estallo en rabia.
Su Candy no podía estar en un lugar así y no permitiría que le hicieran daño. Ella era delicada, frágil y protegerla era su deber. Su respiración se agitó en un segundo y sintió una horrible desesperación por estar a su lado, cuidarla y saber que estaba bien.
Su cuerpo tembló para así tomar su forma lobuna, pero fue detenido por los dueños de la aldea.
— Tranquilízate.- susurró su amiga Gray. — Se cómo te sientes, yo también quiero patearle el culo pero no debes empeorar las cosas.
El pánico inundó cada litro de su sangre. Sin Candy no tenía nada, no era nadie.
— Sáquenlo de aquí. No quiero verlo más.- indicó en anciano con evidente desprecio. — Llévenlo a la cueva y encadenen su cuerpo. Se quedará ahí hasta que decidamos que hacer.
— Abuelo, necesito estar con ella.- imploró y se acerco a él tirando de los dos lobos que lo sujetaban. Terry era uno de los más fuertes en la manada.
— Aunque es una humana, se lo difícil que es mantener un vinculo y estar alejados. Se sentirá como la muerte misma, sufrirás una dolorosa agonía y ese es tu castigo hasta que se tomé una decisión: si se les perdona la vida o si ambos serán ejecutados.
De pronto todo el oxigeno abandono su sistema y sus fuerzas cedían. Ejecución… los matarían, matarían a Candy.
— ¡No puedes hacer eso, por una mierda! ¡Córtame la cabeza, pero no te atrevas a tocarla! Ella es mi vida…No me la arrebaten.- gritaba en desesperación con la voz quebrándose en cada palabra. Trataba de librarse para ir por ella y huir, aunque más lobos acudieron para sujetarlo y llevarlo a su prisión. — ¡Gray!- gritó por ayuda y también fue en vano. Otros lobos los sujetaban para que no fueran en su rescate.
— ¡No te dejare solo, ¿entendiste?! ¡No estás solo!- gritó su amigo con igual desesperación. Era imposible que el líder hiciera algo así, especialmente con Candy. Cuando todo pareció volver a la tranquilidad, Gray escupió furioso: — Estas cometiendo un grave error, su abuelo.
Su propia manada le daba la espalda al único licántropo que lucho por ellos. Malditos cobardes.
— Desobedeció las reglas, sabes muy bien que les espera a ambos.
— ¿Qué es lo que planeas,?- una sonrisa se formó en los labios del otro hombre, acercándose para tener una conversación más privada. Sus hombres no debían saber absolutamente nada.
— Yo no planeo nada, solo sigo el acuerdo que se llevo a cabo, ¿Qué acaso ya no lo recuerdas?
— Recuerdo muy bien lo que hiciste. Acorde la paz entre nuestra gente porque mi manada necesita tranquilidad.- admitió. — Se lo que sientes hacia Terry y espero que la decisión que debamos tomar no afecte tu veredicto. Él no ha hecho nada malo.
— Por supuesto que no, solo realizo una unión con una humana.- dijo irónico. — Esto no pasara desapercibido por otras aldeas, ¿realmente quieres que lo sepan? ¿Deseas poner en riesgo a tu manada?- acentuó las últimas palabras con desprecio.
— No te atrevas a amenazarme que nada de esto te conviene. Aunque intentes negarlo, recuerda que lo que corre por tus venas no te hace muy diferente a mí.
— Por ahora solo haz tu parte, abuelo Grandchester. No me obligues a llamar a otras aldeas.
Si el anciano hablaba más de la cuenta todo se iría a la mierda. Para llegar a un acuerdo podrían tardar días o tal vez semanas. Por ahora se retiraría y después volvería para acabar con toda esa maldita peste, comenzando con Terry
Por la oscuridad y luz logró contar los días que llevaba encerrada en ese lugar. Una tortuosa semana sin sentir el sol quemar su piel, solo viviendo encogida tratando de sentir un poco de calor en su cuerpo durante la gélida noche.
La comida era un asco, si es que recordaban que al menos debían alimentarla. Había pasado dos días sin comer hasta el día anterior. Si continuaba así podría enfermar, pero estaba convencida de que eso era justamente lo que querían.
Para llegar a un acuerdo se tardarían más tiempo y para ellos, las cosas se facilitarían si alguno de los dos convictos moría, porque así podrían matar al otro sin ningún inconveniente.
Tenía demasiado frío. No sabía nada de su madre, ni tampoco de Terry. Miles de preguntas y preocupaciones pasaban por su cabeza cada día, solo torturando su estadía. Tenía hambre, se sentía débil, necesitaba el calor corporal de su pareja.
Se abrazo a sí misma y contuvo las lagrimas en sus ojos, ya había llorado lo suficiente. Si ella estaba sufriendo no quería imaginar lo que le estarían haciendo a Terry o como se sentiría.
— ¿Candy?- una voz masculina la llamo pero no logró reconocerla. Miró hacia todas partes hasta que vio dos personas por la rendija en la parte superior de la pared. Solo por ahí podía sentir o percibir un poco de luz. — ¿Qué mierda es este lugar? Apenas puedo verte.
— ¿Quién es?- preguntó temerosa.
— Él es Gray y yo soy Annie, es un placer.- esta vez fue una voz femenina. —¿Tienes algo en lo que puedas apoyarte? Debes tener muchas preguntas.- la chica parecía ser muy amable. Busco con la mirada y ubicó un bloque del otro lado de la sucia celda. Lo movió con dificultad y se apoyo sobre él, sujetándose de los barandales de la rendija. Así por fin logró verlos mejor. — ¿Cómo estás?
— Yo no soy importante, ¿Terry? ¿Dónde está? ¿Qué sucedió? Dime que está bien.- hablo tan rápido que fue imposible responder sus preguntas con tranquilidad.
— Él… Él está en cautiverio, al igual que tu. Está sufriendo demasiado.- respondió Gray, tragando saliva para aclarar su garganta. — Te necesita, solo que no sabemos cómo ayudarlos. Nos tienen vigilados, logramos escaparnos para venir a verte.
Su labio inferior tembló y lo mordió con fuerza, intentado mantener la cordura.
— ¿Mi mamá?
— También la vigilan, pero se encuentra bien.
Todas las esperanzas de volver a salir se esfumaban en cada segundo. No había nada a que aferrarse, la oscuridad y soledad de calabozo la estaba volviendo loca. Era una angustia sofocante no saber que sucedía, el futuro que ambos tenían ya no era tan claro y lindo como imaginaba.
Tal vez eso no iba a mejorar nunca, ¿había algo peor que eso?
— ¿Has comido algo?- preguntó la chica preocupada. Candy negó con la cabeza. Comer algo que le ofrecieran también era peligroso, podían envenenarla. — Tengo algo para ti, no es mucho pero puede ayudarte.
Fue entonces cuando ocurrió algo nuevo. No lo había visto pero sabía lo que era por su olor: una manzana, una naranja y un emparedado. Unas nauseas convulsionaron un poco su cuerpo y cubrió su boca con una de sus manos. Era repugnante y su desagrado fue rápidamente notado por ambos licántropos.
— ¿Quieres alejar ese emparedado? Es asqueroso.
— No es asqueroso, Candy, es comida y la necesitas.- invitó el lobo.
— Su olor es horrible, me provoca nauseas.
Annie, palideció un poco y se quedo inmóvil en su lugar. Como hembra, conocía bien que era lo que significaba eso.
— Ni siquiera lo había visto.
— ¿De qué estás hablando?- pregunto su pareja, curioso por su comportamiento y anterior comentario.
— No vio el emparedado, Gray, percibió el olor. ¿Cómo puede una humana percibir un olor débil a esta distancia?- la miró sin entender por unos segundos y después el gesto de Gray se endureció. Por fin lo había entendido.
— No es posible.
— ¿Qué no es posible? ¿Qué sucede?- la chica pidió respuestas, ya suficiente tenia con no saber absolutamente nada de lo que sucedía allí afuera.
Preocuparse no era una opción y lo hizo. El comportamiento de ambos cambió drásticamente: duda, sorpresa, incredulidad, podía ver todas esas emociones en sus rostros.
— ¿Cuántos días han pasado desde que unieron sus cuerpos?- la rubia se sonrojó, ¿Cómo podía Annie preguntar algo… así? Nauseas., Cansancio., Hambre., Mareos. Y podía jurar que sus sentidos parecían ampliarse.
Tuvo que sujetarse fuertemente de la rendija para no caer sobre su trasero a causa del impacto que la realidad le había hecho sentir.
Gray soltó una carcajada amarga y eso confirmo lo que pensaba.
— El imbécil de Terry, tiene una puntería de primera.
Candy lo miró confundida y después paso la vista hacia la chica esperando que lo negara. Eso no sucedió.
— Debe haber otra explicación. Tal vez estoy enfermando, Terry me dijo que los lobos no…- su voz se fue apagando conforme veía, solo negaba con la cabeza.
Todo el temor inundo su delicado cuerpo. Si existía una mínima esperanza de salir y ser perdonados, después de eso lo dudaba demasiado.
— No hay otra explicación, el síntoma del olor lo dice todo. Un humano no puede percibir olores tan específicos y a menos que te estés convirtiendo en un licántropo y sabes que eso es imposible, todo es demasiado obvio.- cada palabra penetro su pecho con dureza. Era más sufrimiento a su pobre corazón, ¿Cómo se protegería? ¿Cómo los protegería? Esa sería su razón para continuar y volver con Terry. Se preparó para sentir el último golpe y lo recibió con los brazos abiertos, como toda mujer debía hacerlo. — Estas embarazada.
Continuará…
Hola chicas... ¿Cómo están?, espero que bien.
No saben lo Feliz que me hacen al saber que les gusta esa historia especialmente a las Territanas que me comentan... gracias a sus comentarios me dan mas ganas de escribir mas historias fuertes, sinceramente esta historia erótica es la que más me gusta compartir con ustedes, ya que amo tanto a mis rebeldes, me hacen feliz que me comentes en esta pagina ..
Que todos hayan pasado una gran Navidad y espero que pasen un Prospero año nuevo.
No olviden sus comentarios, que me gustan mucho…
disculpa si me confundo con los nombres en esta historia y en corazon Salvaje, lo que pasa es que es una adaptacion de una novela erotica llamada Caperucita Roja ¿Quien le tiene miedo?
¡Espero sus reviews!
¡Nos vemos pronto ¡
