Queridísimos lectores, hoy, departe de Elizabethshane, les traigo este capítulo. Verán que la espera valió demasiado la pena.

;)

Gracias por su apoyo, y por el tiempo que se toman en comentar. Les agradezco de todo corazón. Disculpen la demora.

Disfrútenlo C:

Autor: ELIZABETHSHANE y MARZELINEFILTH

LOVE OF MY LIFE

CAPITULO 6: Sin decir adios.

Kikyo e Inuyasha estaban despidiéndose de sus amigos y familiares. Kikyo había lanzado su ramo y le había dado en plena cara.

¡A ella, a una futura monja!

Abrazo y beso a su hermana con muchísima fuerza. Kikyo le sonreía con ternura mientras sus hermosos ojos chocolate se llenaban de lágrimas.

-Sabes que te amo ¿Verdad Kagome?- Susurro Kikyo en su oído.

-Por supuesto que lo sé. Y yo te amo a ti…y al hermoso bebe que está aquí-Dijo mientras acariciaba el vientre de su hermana.

Inuyasha estaba esperando a que la madre de su hijo se despidiera.

Su mano apoyada en la puerta del auto que aguardaba por ellos. Observó de mala gana el anillo en su anular y aparto su mirada de forma brusca, agitando esa mano al mismo tiempo, como esperando que el anillo se cayera "accidentalmente". Qué patético le parecía todo, a pesar de haber tenido el tiempo suficiente para acostumbrarse a esto, aún no lo hacía.

Sin embargo fue un simple acto, ese, el ver la frágil mano de Kagome apoyada en el vientre de su esposa, lo que produjo a su cuerpo un escalofrió. Esa incomodidad. Que trajo a su mente las palabras de su padre "Te convertirás en su cuñado, el esposo de su hermana, y ella formara una familia…." Se había convertido finalmente en su cuñado. Pero haría lo posible para que ella jamás fuera tocada por nadie, solo él había sido el dichoso de probar esos labios, de acariciar su piel. Sus piernas se movieron por vida propia. Kagome levanto su mirada y sus ojos volvieron a él.

-En la mañana estaremos ahí para despedirnos.-Pudo ver de reojo el asombro de Kikyo, pero él no podía despegar su mirada de Kagome -Puedo llevarte hasta el convento o…puedo…

-Gracias- y eso fue lo único que ella pudo decir. Su mente y su mundo real habían vuelto a ella. Aparto con delicadeza su mano y le sonrió a la pareja. – Los veré al mediodía.

- Nos vemos al mediodía.- Repitió en automático Inuyasha, forzando una sonrisa y obligo a sus pies para dar vuelta y entrar a la limousine. Tomo a Kikyo de su mano, quien se despedía de Kagura y la ayudo a subir al vehículo.

Kikyo sonrió, mientras miraba a su esposo "Ella se irá mañana. El no me abandonara" Asintió convenciéndose de sus propios pensamientos. Su matrimonio comenzaba, su hermana partiría al día siguiente. Todo marchaba como debía ser.

No había nada en el mundo que pudiera cambiar eso.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

-Una imagen realmente patética ¿no crees?

Toga aparto su mirada de los recién casados y miro a su hijo mayor. Llevaba en su mano una copa de champagne que ni siquiera había probado, mientras que su mano izquierda estaba oculta en el bolsillo de su pantalón. Su mirada fija jamás se aparto de la imagen que representaba Kagome, su nuera y su hijo menor. Dolorosa, extraña, triste…

-Patética- las palabras salieron de su boca, de modo que solo su hijo fue capaz de escucharla.

Jamás entendería como un hombre tan inteligente como Inuyasha, porque él era inteligente, había cometido tan grave error. La pureza de Kagome no podría encontrarla en ninguna otra mujer, tan sencilla de querer, hermosa, con una bondad única que jamás había visto en nadie. Podría estar a punto de pasarle por encima un camión, que ella no se preocuparía en salvar su vida, si no en salvar las vidas de los que estuvieran a su alrededor, tal como lo estaba haciendo en ese mismo momento.

Suspiro agobiado por toda la situación y bebió de su trago antes de hablar.

– Me sorprende que estés aquí. La última vez que te pedí que vinieras dijiste que jamás volverías a esta inmunda casa.

Sesshomaru esbozo una media sonrisa. – Hm. Lo recuerdo. Pero no podía faltar a este evento, donde la mayor vergüenza de la familia contraía matrimonio…Oh espera, la vergüenza es que contrae matrimonio con la hermana de su prometida.

- El humor no es lo tuyo. ¿Lo sabías?- El enojo era evidente en su voz- No tienes idea lo que fue lidiar con todo esto. Sólo deseo que Kagome pueda salir adelante.

-¿Te preocupa que es lo que pueda hacer… Qué crees que hará?- Sesshomaru inclino un poco su cabeza de modo distraído - ¿Que aniquile a tu querido hijo con la palabra de Dios… o que intente golpear a su hermana con una biblia?

- Jamás pude entenderte Sesshomaru.- Toga observo a su hijo mayor, tan seguro de sí mismo, confiado, arrogante, terco. Con esa sonrisa irónica que solo lograba alterarle los nervios.- ¿Sabes? Una vez, y por solo unos segundos, creí que… Kagome te importaba-

Sesshomaru miro a Toga con la clara pregunta en su rostro. -Que te hizo creer que ella me importaba.

Bien, eso no sonó a pregunta, pero conociendo a Sesshomaru sabía que eso solo lo hacía cuando quería ocultar algo.

- Ya sabes, las cenas que organizabas de improvisto, donde la novia de tu hermano estaba siempre invitada, donde casualmente siempre encontrabas asiento a su lado, las veces que te vi bailar con una mujer siempre fue con ella; no olvidemos el día de hoy, donde no solo han bailado, si no que la salvaste de una vergüenza aun mayor que asistir a una boda que se suponía seria suya.- Toga sonrió con triunfo, los ojos de su hijo se quedaron hilando en las palabras dichas por él y eso era algo que jamás había visto. Sólo esperaba haber logrado que esos chistes absurdos e irónicos se terminaran como mínimo por el resto del año.

-Te equivocas…- Su voz sonó mas como un gruñido, Y Sesshomaru puso todo de sí para que sonara mas normas, mas como él. -No fue porque ella me interesara. Sólo tengo curiosidad por tirarme a una virgen.

La sonrisa de Toga desapareció en un instante. Giro su rostro para regañar a su hijo, pero el ya se habían marchado, dejándolo irritado con ese último comentario.

Dio un fuerte suspiro, intentando contener los gritos que habían quedado atorados en su garganta, pero el aire se le escapo de los pulmones cuando sintió una cálidas manos femeninas abrazándolo por la espalda

- ¿Por qué estas tan solo?- Pregunto su mujer mientras envolvía sus brazos alrededor de su cuello.

- Solo pienso en nuestros hijos.- Susurro sujetando a Izayoi por la cintura. - Quisiera que fuesen niños otra vez.

Izayoi rio por lo bajo, poniendo sus manos en aquel fino saco de Toga. - Me encantaría eso también.- deslizo las manos, acariciando su fuerte pecho y volvió a subirlas hasta su cuello. -Pero no deseo tener que volver a separarlos como cada vez que peleaban-.

- Podríamos tener otro niño.- Jugo con la idea, esbozando una sonrisa abierta, mostrándole los dientes blancos y parejos.

Izayoi soltó una carcajada. -Somos viejos querido. Ahora lo único que nos toca es cuidar a los nietos. -Izayoi acaricio aquella melena plateada. -Te vez tan atractivo.

Toga la miro. -Te vez más hermosa ahora que cuando te conocí hace tantos años.

- Tal vez, ya no podamos tener hijos, pero… podemos hacer el amor.- Ella lo miro con coquetería-Pero primero…– Coloco un dedo sobre el labio inferior de su esposo. -Debo despedir a los invitados.

– Me gusta la idea.- Toga sonrió, amándola, besándola de forma tan cálida y apasionada, igual que como cuando eran jóvenes.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

La fiesta estaba terminando finalmente, Kagome sentía que estaba a punto de perder sus pies. El dolor ya era insoportable debido a los hermosos zapatos de tacón alto y se los quito sin pensarlo dos veces dejándolos en sus manos.

-Deberíamos reunirnos en un bar.- Dijo Sango –Ya sabes, salir, disfrutar…ahogarnos en alcohol.

Kagome soltó una fuerte risa ante la sugerencia.

- Sabes que no bebo. Además, estoy muy cansada.

- Lo sé, pero siempre hay una primera vez para todo.

Y ahí estaban. Sango planeando sacar a flote a su mejor amiga. Y Kagome, pidiendo perdón en silencio por haberle mentido al decir que se iría en una semana.

Lo cierto era que ya no había tiempo para nada, necesitaba respirar y solo conocía una manera para eso. Su padre y su madre desde pequeña le habían contado historias maravillosas sobre su tía Ann. Ella fue y siempre seria su heroína, Siempre quiso ser igual a ella y más cuando supo, mediante una foto que guardaba su madre celosamente, que ambas eran casi idénticas. Seguiría sus pasos y aunque era un sentimiento egoísta, esperaba algún día ser la heroína de alguno de sus sobrinos….

- Detesto esa mirada.- Dijo Sango. No sabía cuánto tiempo se había perdido en sus pensamientos.

- ¿Cuál mirada?-

- Esa,- Sango señalo con su dedo índice, como si estuviera acusándola.- que me indica que no importa que mierda diga o haga. Estas decidida a dejarme ¿Verdad?-

- Sango por favor, mi cabeza está a punto de explotar, ya es suficiente con mi madre, Me he escapado de ella lo mas que he podido, pero…todo esto me abruma, me angustia saber que voy a dejarla sola, pero sé que Kikyo estará ahí para ella.-

- Tu madre está demasiado disgustada con Kikyo-

- Pero es su hija y tarde o temprano tendrá que olvidarlo todo, Kikyo tendrá a su nieto.-

Y era cierto, quizás el hecho de que ella no esté cerca uniría nuevamente a su madre con su hermana mayor.

- De acuerdo- Sango no dejaría todo ahí, pero por el momento y dadas las circunstancias. Tendría que dejar un momento a su amiga para que reconsiderara la situación. Ya podrían encontrarse al día siguiente y planearía algún viaje o algo parecido.- Te dejare ir tranquila. Solo –Recalco- si prometes que nos reuniremos para tomar algo, solo será una salida de amigos.-

- De acuerdo- dijo Kagome- lo prometo.- Dijo. Lamentándose al momento en que sus palabras salieron de su boca.

"Es una falsa promesa"

- Sabes lo importante que eres para mí, no necesitas que lo diga.- Ambas se abrazaron y Sango corrió hasta su esposo que aguardaba por ella en su vehículo.

- ¿Lista?- Kagome volteo su rostro para encontrar a Sesshomaru. Con las manos en sus bolsillos y una pequeña, casi imperceptible sonrisa en su rostro.

- ¿Lista para qué?- pregunto confusa.

- Dado que mis padres se liberan de su último hijo, tu madre me invito a pasar unos días en su casa.

- ¿Mi madre que…?- Las palabras salieron en un susurro, sus cejas se fruncieron y sus ojos se achicaron hasta casi no ver al hombre que decía que su madre… que ella… era increíble que su madre hiciera eso. Ella jamás había dejado que Inuyasha se quedara en su casa a dormir…y ahora, ¡permitía que su hermano se quedara a pasar unos días con ellas!

- Tu madre dijo que no habría problema alguno, además no he recibido una buena bienvenida de mi padre.

Kagome aparto su mirada de Sesshomaru para fijarla en Toga, que se encontraba unos metros alejado de ellos. Él hombre tenía su mirada fija en su hijo, lo vio tomar su vaso y beber algo que definitivamente no era champagne, ya que sus ojos se cerraron con fuerza al beber de golpe el contenido de su vaso, antes de irse agarrado de la mano de su mujer.

- Al parecer le molesto algo que dije o hice…- Sesshomaru se quedo pensativo unos minutos, y Kagome se pregunto que habría dicho…o hecho para molestar a su padre de esa manera-. Así que… ¿estás lista?-

- Creo…que si-

- De acuerdo, iré por tu madre- Ella solo asintió con la cabeza, mientras Sesshomaru la dejaba sola.

- ¡Oh madre! ¿Qué demonios estás planeando ahora?- susurro, mientras colocaba una mano sobre su rostro. Vio de reojo como Sesshomaru se detenía, y levanto su cabeza para ver el porqué.

Y la vio.

Sara la hermosa modelo que por algún motivo extraño era amiga de su madre, estaba sosteniéndolo del brazo, a unos pasos podía ver a su esposo, mirándolos como si quisiera lanzarse sobre el hermano de su, ahora, cuñado. Ella sostenía su brazo y mordía su labio, mientras acariciaba con nada de disimulo su brazo. Sesshomaru no parecía darse cuenta de eso, o no le importaba, era evidente que entre ellos había algo.

Los dos serian la pareja perfecta.

Volvió su mirada a su mano, ella era un desastre, sus zapatos en su mano izquierda, tenia ojeras en su rostro, lo sabía porque habían visto su reflejo hacia tan solo un momento, seguramente su cabello estaba nuevamente desordenado, estaba agotada y maldita sea quería irse a casa.

Decidió que no tenía tiempo para esperar a que la pareja perfecta terminara lo que sea que estuvieran haciendo y camino hacia su madre.

Una mano la tomo del hombro y Kagome giro con rapidez. Su tío, el hermano menor de su padre, estaba mirándola fijamente, como si estuviera estudiándola. Ella le sonrió y el la sorprendió al tomar su rostro con ambas manos.

Kagome creyó que él iba a darle un beso en la mejilla como despedida. Pero en su lugar exhalo un fuerte suspiro, y dijo algo que la dejaría en otro mundo durante el resto de su vida.

- Lo más triste en este mundo es querer a alguien que antes te quería a ti - La frase quedo en el aire, dejándola perdida por completo.

Su tío había dicho algo que seguramente todos querían decirle, pero ninguno tuvo el valor de hacerlo. Luego la beso y Kagome ya no supo nada más. Como si estuviera en modo automático.

Solo volvió en si cuando llegaron a su hogar, cuando estuvo en su habitación, cuando en el medio de ese silencio que viene luego de una fiesta, escucho el "Crash" que emitió su pecho al sentir como lo último que quedaba sano de su corazón estallaba en millones de pedazos.

Cerro sus ojos e intento controlar la respiración. Sintió el ruido de su puerta al abrirse, pero ya no tenía fuerzas. Ni siquiera para abrir sus ojos, sabía que era su madre ¿quién mas podría ser?

Se quedo profundamente dormida, sintiendo las suaves caricias de su madre en su rostro, junto con un pequeño beso en la mejilla.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

No tenía idea de cómo iba a conquistarla.

Sus intentos por conseguirla tiempo atrás habían fracasado rotundamente.

Ella no solo no se había fijado en él, sino que además se habían convertido en la novia de su estúpido hermano. Algo que lastimo increíblemente su ego. Mentía no fue su ego el que salió lastimado, fue su corazón. Pero se negaba a admitirlo.

Durante el viaje intento hablarle, incluso se arriesgo a tocar su pierna, de un modo sutil, casi como si hubiese sido accidentalmente. Pero ella no reacciono. Ni lo hizo cuando llegaron. Mucho menos noto que él la habían seguido escaleras arriba, y habían entrado a su habitación.

Sesshomaru se pregunto ¿qué habría pasado para ese cambio tan repentino?

Kagome se acostó en su cama y cerro los sus ojos. Y él no pudo, ni quiso, evitar acercarse y acariciar su rostro, sus manos, sus brazos. Acomodó su cuerpo y la cubrió con las sabanas. Reprimió el impulso de besar y lamer sus pies. Tuvo la tentación de acostarse a su lado. Sólo para saber que se sentía dormir así, abrazado a ella. Pero sabía que si lo veía ahí cuando abriera sus ojos lo tacharía de pervertido.

Beso su mejilla, demasiado cerca de sus labios. Y antes de quedarse en la habitación y hacer algo de lo que se arrepentiría más tarde salió de la alcoba. No confiaba en sí mismo en ese momento.

- No creo que sea buena idea que entre en su habitación.-

Naomi estaba de brazos cruzados, entre insegura y molesta.

- Dijo que hiciera todo lo que estuviera a mi alcance.-

Naomi se sintió insegura. Para calmar su estrés levanto las manos tratando de tranquilizarse a su misma, pero las bajo enseguida cerrándolas en un firme puño. - Lo sé pero…creo que debería decirme cual es su plan.-

- Teniendo en cuenta que me contrato el día de hoy para seducir a su hija. No tengo aun un plan.- Sesshomaru quiso rodar. Pero solo camino unos pasos, los suficientes como para que Kagome no escuchara esa conversación en caso de despertar.

-¡Oh!-

Naomi lo siguió, pensativa, mientras asentía con su cabeza, como recordando algo importante para compartir, por impulso se cruzo de brazos.

- Ella ama las flores, le gustan los chocolates, le gusta estar al aire libre, las cenas y esas cosas, mmm… creo que debería hacer una lista de todo lo que le gusta… sí, eso es lo que voy a hacer.

Sesshomaru se quedo viendo como la mujer bajaba las escaleras. Quizás debería decirle que conocía perfectamente los gustos de su hija, pero teniendo en cuenta de que anteriormente nada de eso le habían dado resultado, dudaba que funcionara ahora.

Naomi, luego de pensarlo durante eternos momentos, lo instalo en la habitación de Kikyo. La habitación de Kagome se encontraba a solo unos pasos y de forma absurda lo hiso prometer que él no intentaría meterse ahí mientras su hija durmiera. Se habría molestado, pero no lo hiso. Ella solo quería que su hija estuviera segura.

Esa noche solo durmió unas pocas horas. Ya que a las seis de la mañana el ruido de un auto y una puerta abriéndose lo despertó por completo.

Kagome se iba.

Sin decir adiós.

CONTINUARA…

Por cierto, he estado leyendo cada comentario, y creo que todos, incluyéndome deseamos que Inuyasha sufra mucho.

Dejen comentarios ;)