Hola! un gusto poder volver a subir un capitulo de esta historia. Se que tardamos muchisimo en hacerlo, pero es culpa mia, no de Eli; ella ya tenia el capitulo desde hace meses, era yo la que no tenia tiempo.

Autor: ELIZABETHSHANE Y MARZELINEFILTH

Los personajes de Inuyasha no son nuestros, solo los tomamos prestados por pura diversion, sin fines de lucro.

Capitulo VIII: Ven por mi

La pluma golpeaba repetitivamente la madera del escritorio. Una y otra vez los pequeños dedos femeninos de su mano izquierda apretaban con nerviosismo su larga falda café. Estaba nerviosa… infinitamente sonrojada.

Con un fuerte ruido tomo aire.

-De acuerdo. -Susurro. –Ya es hora.

Cerro con fuerza sus ojos y antes de perder su valentía se animo a anotar.

"Diario, solo te digo a ti lo que creo que jamás le diré a nadie…"

Los recuerdos que tanto avergonzaban a Kagome regresaron poco a poco a su memoria mientras escribía.

"Sucedió el sábado. Después de una semana complicada donde mi vida volvía a comenzar y el destino parecía por fin ponerse de acuerdo con mi suerte, la señora Tsubaki me pidió que por favor volviese a ser su enfermera. Lo cual me ha emocionado ya que ella fue mi primer paciente después de terminar la carrera de enfermería. Aunque las cosas no van tan bien con mi madre, con quien he discutido esa mañana debido a su comportamiento y sus extrañas salidas, quise ser sutil al preguntarle sobre ello , pero ella se altero y yo hable sin pensar: "¡Has conocido a un hombre!" dije, no era una pregunta, era una afirmación; ofendida se marcho. Y también esta Sesshomaru…"

Kagome dejo de escribir y, contemplando durante bastantes segundos el nombre de su ex cuñado, decidió encerrar las letras que conformaban su existencia en papel.

"Él se comportaba peor que todos…"

S:S:S:S:S:S:S:S:S

— ¿Qué es este lugar?—pregunto Kagome a Sesshomaru cuando llegaron a un pequeño parque. Ella jamás había ido a ese lugar, a pesar de que se encontraba a solo unas cuantas cuadras de su casa. Era un lugar tranquilo, parecía más un jardín que un parque.

— Este es el único recuerdo agradable que conservo de mi madre. —Dijo él.

Los ojos azules de Kagome se llenaron de reproche. —No deberías ser tan negativo con Izayoi, ella es una mujer amable y agradable.

— Tengo muy buenos recuerdo de Izayoi; siempre he tenido buena memoria y nunca pude olvidar la expresión de su rostro desde el primer momento en que la vi. -

Kagome siguió cada uno de sus movimientos, su rostro elevándose, sus ojos fijándose en la luna, y solo durante una fracción de segundo ella pudo distinguir la expresión de tristeza que tenia. Gesto que se esfumo tan rápido como había llegado.

—Hablo de mi verdadera madre.- dijo con voz firme, y sin dejar espacio para la duda.

— ¡Oh! Yo creí que…— La voz se le había atorado en la garganta. No sabía que decir.

—Nadie lo sabe, tenía solo cuatro años cuando ella decidió dejarme al cuidado de mi padre. —Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. —Mi padre acababa de casarse, pero él desconocía que tenía un hijo. Recuerdo el rostro de mi padre al abrir la puerta y verme; no podía negarme, y por lo tanto se asusto tanto que cerró la puerta. Irasue, mi madre, comenzó a golpearla con fuerza y a gritar que más le valía dejarnos pasar. —

Tras una ligera pausa, ambos se sentaron en una banca. Kagome no podía dejar de verlo, era la primera vez que Sesshomaru confiaba tanto en ella que sintió algo extraño en el pecho.

— Fue Izayoi quien la abrió, fue amor a primera vista, ella se volvió mi madre. Mientras mi padre se deshacía en explicaciones innecesarias, ella tomo mi mano y me llevó a la cocina, me dio de comer y me sonrió. ¿Comprendes? Izayoi me estaba ofreciendo, sin saberlo, algo desconocido hasta ese momento para mí; y cuando Irasue dijo que no quería tenerme, fue cuando mi madre finalmente hablo. "¡Seré su madre! haremos todo legal, porque no quiero que un día vuelvas a mi casa e intentes quitármelo."

Kagome no decía nada. Solo escuchaba atentamente.

— Era un niño. No comprendía de lo que hablaban, hasta que crecí y lo entendí todo… Su frialdad y su manera de tratarme. Creo que ella lo hacía para no tomarme cariño; sabia que algún día tendría que dejarme. Y fue en este preciso parque donde ella me abrazo, y dijo: "Agradecerás esta oportunidad que la vida y yo te ofrecemos." -

— ¿Has vuelto a verla?— Pregunto tímida.

—Si. —una respuesta fría y directa, característico en él. —Volví a verla cuando salía con una chica extranjera llamada Michelle. — Hizo una pequeña mueca con su boca al nombrarla. —Irasue era su representante. Se veía muy cambiada, físicamente los años no pasaron en balde, aunque sigue conservando esa arrogancia y frialdad que herede. Su memoria fallo y me llamo hijo.

—No la has perdonado. — Dijo Kagome, sintiendo hacia esa mujer.

—No tengo nada que perdonarle, ella decía la verdad, me dio una madre al entregarme a mi padre, y un futuro. Pero no me agrado que me llamara hijo. Ella no es mi madre y no tiene el derecho de llamarme así, se lo dije y fue cuando Michelle cometió el error de regañarme, le dije que lo nuestro terminaba y no volví a verla.

Los secretos de Sesshomaru eran algo sorprendentes, toda su persona era un enigma; sus caminar concentrado, su boca fruncida cuando los demás hablaban, la poca atención que dedicaba a veces a las personas. Kagome se había extrañamente dado cuenta de todas esas cosas que caracterizaban a su ahora amigo.

— Amigo.-

Susurro sin darse cuenta.

— Si. —Respondió en automático.

Kagome no supo porque lo había llamado amigo. Su mente no concebía en qué momento su boca la había traicionado. ¿Por qué lo había llamado así? ¿No bastaba con que él se tomara la molestias de hacerle la vida insoportable de vez en cuando?, ser amigos significaba estar más cerca.

Nerviosa, carraspeo la garganta y se atrevió afrontarlo. — ¿somos amigos?-

-¿Eso quieres?- Respondió y Kagome fue testigo de cuando sus labios esbozaron una lenta y sensual sonrisa.

Kagome pensó que nunca lo había visto de esa forma, el jamás le había parecido tan sensual. Admitía que era un hombre atractivo, pero, siempre fue el hermano de su novio y nada más. Observo por primera vez sus facciones, sus ojos dorados eran autentico oro fundiéndose que parecían querer desnudar su alma. Asustada de sus pensamientos agacho la mirada.

Sesshomaru reconoció esos gestos, estaba asustándola. — Si. — Dijo él en automático y lentamente tomo su pequeña mano entre las suyas.

Kagome levanto la vista enseguida, y por una razón fuera de su entendimiento, creyó que no había visto nada más dulce, excéntrico y hermoso que no fueras los ojos de Sesshomaru.

— ¿Díganme porque los encuentro en esta plaza si habíamos quedado en encontrarnos en tu casa Kagome?— Grito Sango mientras intentaba caminar hacia ellos, enterrando sus tacones en la tierra húmeda.

Kagome dio un brinco de espanto y retiro su mano. Su corazón latía a mil por hora. ¿Abría sido que Sango la vio en ese embarazoso momento? Esperaba que no. ¿Qué había pasado con ella? ¡Por que dejo que él, precisamente él, tomara su mano!

Balbuceo unas cuantas frases inteligibles y sin sentido. Pero Sesshomaru la rescato.

— Ayame y Kouga tuvieron un compromiso de último momento— dijo como respuesta. —Decidimos pasar por ellos, pero tenían un…

— Ellos tenían un compromiso o algo así. —Kagome se aclaro la garganta.

— ¡Oh! —Dijo Sango. Sonrió al notar la reacción de nervios de su amiga y lo tomo como buena señal. —Debió de ser algo muy importante para cancelarlo a último momento.

— Así es, Kouga olvido el aniversario de sus padres.

Sesshomaru lo sabía. No era ningún idiota, y se había percatado que Ayame estaba tratando de ocultar su embarazo, era algo realmente obvio ya que la chica se tomaba cada cinco minutos el vientre. Aunque Kagome se creyó la estúpida mentira de sus amigos.

— Bueno, ellos van a perdérselo- —Dijo Sango con una sonrisa muy conocida para Sesshomaru, una que delataba que esta sería una noche muy loca.

Sesshomaru quería una cena tranquila, algo formal y poco concurrido, donde lo único que se escuchara fuera la buena etiqueta con la que se hablaba y se degustaban los alimentos. En cambio Sango, quería un bar en alguna buena parte de la ciudad. La discusión entre ambos comenzó y duro lo suficiente como para que Kagome se cruzara de brazos y tuviera cara de molestia. La intervención de Miroku, quien llego en su auto del año termino por interrumpirlos.

Finalmente terminaron en el bar… Luego de cenar en el lujoso restaurante.

— ¡Por un nuevo comienzo! —Grito Sango, con su bebida en su mano derecha alzada

— ¡Por un nuevo comienzo! —repitió el resto.

— Esta noche nos encargaremos solamente de embriagarte mi querida amiga. —volvió a hablar Sango, pero esta vez en su oído, para que nadie pudiera escucharla.

Para esas horas el bar donde se encontraban estaba tranquilo, según el camarero la gente comenzaría a llegar pasada la medianoche.

La música estaba alta y sonaba de forma rítmica. Los tragos dulces, de colores, sabores frutales y amargos desfilaron frente a Kagome mientras todos bebían. Los nombres extravagantes eran los compañeros perfectos para cada sabor que ella probaba.

"Puras mentiras. El famoso mareo no existe." Pensó.

Las voces de los demás comenzaban a escucharse como ecos lejanos. El ritmo de la música se escuchaba más y mas cerca.

— ¿Estás bien?-

Ella miro esos preciosos ojos dorados y sonriéndole dijo — ¿Sabes Sesshomaru? Estabas equivocado, el alcohol no me ha hecho nada. —Refregó sus ojos con fuerza y dio un golpe en la mesa con su mano al momento de ponerse en pie. —Maldita sea, ¡Sango quiero bailar!

Sango, más que emocionada, se puso de pie ignorando el beso que estaba a punto de darse con su esposo. — ¿Y qué estamos esperando?— pregunto con una sonrisa.

El camarero miro a los hombre y esbozo una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

— Espero tengan un conductor designado. —Les dijo, no esperando ninguna palabra se alejo.

— Creo que seré yo. —Respondió Miroku, mirando a Sesshomaru. —Mi mujer se ha terminado hasta mis tragos y aun tengo sed. Voy aprovechar para tomar algo ahora que ella está bailando.

— Siempre quise saber que se siente estar bajo el mismo techo que Sesshomaru. —Dijo Sango. El sonido de la música hacia que su cuerpo reaccionara de forma impulsiva y sensual. — ¡Se ve tan correcto! No logro imaginarme ni siquiera un solo cabello suyo fuera de lugar; es como si… —Alzo sus manos lentamente sobre su cabeza y las movió como si agitara su cabello. — Le ordenara que se quedara quieto y este no se moviera en toda la noche.

La risa de Kagome retumbo estruendosamente. Una y otra vez la risa aparecía en sus labios y las carcajadas no paraban. Se pregunto si todos se estarían burlando del mismo chiste que ella.

— ¡Creo que tienes razón! —Grito. Ahora ella a pesar de sus carcajadas desenfrenadas no podía dejar de gritar.

— Cuéntame cómo ha sido tu semana.-

Ante eso susurro, bueno… quiso susurrar. —Horrible, agotadora…aterradora.-

— ¿Aterradora?-

— ¡A-TE-RRA-DO-RA!— Repitió. — tanto que mi madre prefiere pasar todo el día fuera antes de quedarse tranquila en casa como solía hacerlo.

— ¿Y que lo hace aterrador?-

— ¡Todo! La forma en que se sienta, en que sonríe… -Kagome respiro con fuerza y recordó el momento que habían pasado en el parque.- la forma en que me mira. – Susurro. Sango sonrió ante la confesión de su amiga, pero decidió no presionarla.

— Admito que a veces el es aterrador, pero también puede ser encantador… muy pocas veces, pero lo es. ¡Tiene muchas cualidades que lo hacen perfecto! Es fiel, ordenado, limpio…—

Ambas se movieron al compás de la música, sus caderas giraban de forma sensual al momento de cada cambio de ritmo. Las miradas masculinas se posaban sobre ellas. Sango una belleza morena y Kagome una hermosa chica de ojos color lluvia.

— ¡Lo sé! lo has dicho muchas veces. —La pelinegra se aclaro la garganta e intento imitar la voz de su amiga al hablar. —"Mi amigo es muy atractivo, mi amigo es un hombre leal y trabajador, mi amigo maneja su propia empresa, mi amigo es inteligente…" ¡Tal vez elegiste al hombre incorrecto!

— ¡Cierra la boca! Miroku podría oírte y sabes lo celoso que puede llegar a ser. —. Con disimulo miraron hacia los hombre, notando que ellos no las miraban a ellas, si no detrás de ellas.

Sesshomaru bebió un gran sorbo de whisky mientras observaba el suave vaivén de las caderas de Kagome. Toda su vida fue regida sobre el control; Control en todo, su vida, sus relaciones… pero no en los sentimientos que tenia por Kagome.

No podía entender que había orillado a su imbécil hermano a engañarla con esa mujer; lo aceptaba, ambas eran levemente parecidas y si él hubiese conocido primero a Kikyo estaba seguro que habría llamado su atención. Pero nada más.

La hermosa mujer que reía mientras baila, la misma que le hacía berrinches, la que intentaba no parecer ebria frente a él…. Esa mujer no tenía competencia pues opacaba a cualquier otra que se atreviese a pararse a su lado.

Kagome era sensual por naturaleza, no necesitaba estar maquillada, ni mostrar sus piernas para llamar la atención de nadie.

Sesshomaru no podía dejar de mirarla, la sensualidad natural que portaba era lo que llamaba su atención.

Por más que intentara, no entendía como Inuyasha pudo herirla.

"Las cosas pasan por algo; y por mas malo que sea, todo tiene su lado bueno."

Esa era su oportunidad. Juraba no desaprovecharla.

Naomi cumplía su promesa, desaparecía casi todo el día todos los días, solo para darle la oportunidad de acercarse a su hija.

Solo había un defecto, la seguridad que tenia variaba dependiendo de Kagome.

No sabía cómo actuar frente a ella, las palabras no habían sido lo suyo, jamás había tenido que conquistar a nadie, porque nadie había valido la pena como para que él se esforzara en ello. Pero ella lo valía.

Ahora que tenía la oportunidad estaba dando lo mejor de sí; había preparado un desayuno para ella, aunque ella no lo supo; había llenado la casa de flores para ella, para que cada vez que despertara brotara en sus labios una sonrisa… pero ella no las había notado. las rosas que él había ordenado que colocaran en la alcoba de Kagome habían pasado desapercibidas, y solo las noto cuando estas se marchitaron y su olor dejo de ser agradable.

— Dile a mi madre que no coloque flores en mi habitación por favor— Había dicho a la mujer que pocas veces iba a hacer el aseo de la casa.

La había visto sentarse frente a la ventana y fingir que leía, pero su mente estaba lejos de allí, lejos de todo. Su sonrisa aparecía cada vez que Kikyo iba a visitarlas y esta dudaba cuando Inuyasha aparecía; el siempre lo arruinaba todo.

— Si Sango sigue moviendo su trasero de ese modo atraerá la atención de esos imbéciles…— Dijo Miroku mientras se levantaba bruscamente de la mesa. — ¡hable demasiado tarde!

Miroku seguía con la mirada a los dos hombres que caminaban de forma decidida hacia las chicas. Y el fue con paso rápido hacia su esposa.

Sesshomaru observo la escena, vio cuando un par de jóvenes se acercaban a ellas; incluso, uno que estaba con su novia camino directo a ellas, aprovechando que estaba distraída. Fue ese hombre quien sin aviso, coloco una manos en la cadera de Kagome.

Sesshomaru se levanto tras ver ese acto.

Pues aquel tipo no solo coloco la mano en su cadera, sino que su mano libre se deslizo hasta pellizcar la parte de ella que él más deseaba tocar.

Podría haber contado hasta mil y aun más, podrían haberle tirado un balde de agua fría, pero nada, absolutamente nada habría hecho que la furia desapareciera de él.

¡Aquel idiota estaba tocando lo que él consideraba suyo!

Sin pensarlo, camino hasta el imbécil y lo tomo del brazo, escuchó el satisfactorio sonido de un hueso rompiéndose, y algo en su interior rio por obtener victoria en la venganza. Todo parecía estar en cámara lenta y a la vez todo había sido tan rápido: que Kagome estaba girándose cuando todo sucedió, El tipo gritando, su novia corriendo y gritando como loca, el camarero llamando a la policía…

Miroku no dijo nada, Sango le reprocho que él no hubiera dicho nada cuando tocaron su trasero, pero Sesshomaru intuía que el propio Miroku había sido el que la había tocado.

Y luego el silencio.

— ¡Lo mataste!— Dijo la novia del idiota que había tocado a Kagome

— Solo esta desmayado, pero agradece que siga con vida.— Dijo tan tranquilo, que la joven asintió con su cabeza y se arrodillo para socorrer a su novio.

— Que sucedió—dijo Kagome, sus ojos brillaban y su nariz estaba roja. El licor era claro culpable de esos síntomas.

— Nada debemos irnos. —Sesshomaru miro a Sango. — Trae su bolso. — dijo. Luego tomo a Kagome del brazo y la arrastro hacia afuera.

— ¡Sueltame! —Grito en un estado de terquedad mientras Sesshomaru no le hacia el menor caso. — ¡Te ordeno que me sueltes!-

Él la miro fijamente. Kagome sintió un potente escalofrió, aquella mirada dorada le había dado miedo.

— A mi nadie me ordena.-

Una advertencia que esperaba ella pudiera recordar.

Pero ella forcejeo, grito y le dio unos cuantos golpes en el antebrazo. — ¡No quiero irme a casa! —Grito molesta.

Sesshomaru se detuvo, y con la mayor facilidad, la levanto sobre su hombro. Sin importar las replicas y los lijeros manotazos, siguió caminando. En ese momento tenía una imagen casi privilegiada del trasero de Kagome.

Los pensamientos morbosos giraban en su mente, hasta el momento en que tuvo que arrojarla dentro del auto.

— ¡Eso fue genial! Adoro verte pelear, es tan excitante —Hablo Sango cuando ya estaba los cuatro yendo hacia la casa de Kagome, en el auto de Miroku.

— Cariño, esta ebria, y si no quieres caminar con esos tacones hasta casa es mejor que cierres la boca. — dijo Miroku molesto.

— ¿Quién peleo?—Pregunto Kagome totalmente ajena a todo, parpadeando para poder aclarar su vista.

— Nadie. —Respondió Sesshomaru.-

— Sango, déjame bajar aquí. —Dijo Kagome abriendo la puerta sin aviso.

Miroku detuvo inmediatamente la marcha. Y giro sobre su asiento, solo para ver como Kagome cruzaba la calle sin voltear.

— ¡Kagome…! —grito quitándose enseguida el cinturón de seguridad, pero fue detenido por Sesshomaru.

— Déjanos aquí. —

Miroku asintió y se volvió a colocar el cinturón, en cuanto Sesshomaru bajo puso el auto en marcha y las luces alumbraron a la noche.

— Espero que Sesshomaru tenga suerte esta noche. —Dijo con una sonrisa picara en los labios. —Cuando lleguemos a casa te hare el amor. —Espero alguna palabra, pero solo había silencio. — ¿Sango?

Al no escuchar respuestas de parte de su esposa, giro la cabeza y se dio cuenta que la noche apasionada que esperaba tener había sido arruinada por culpa del alcohol.

Sango estaba dormida.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

Los recuerdos de aquella noche volvían como un maremoto de emociones en su pecho, era una sensación muy peculiar, como si un nudo agradable subiera desde su estomago hasta su rostro haciéndola arder de vergüenza.

Incluso el escribir le producía esos nervios.

Inspiro, exhalo , y llevo las manos a su rostro, simplemente ardía.

— ¡No puedo creer que lo haya hecho!—Se sintió patética de aquella nueva oleada de confusión. —Respira… ¡maldita sea!, no es el fin del mundo… ¿verdad?-

Tomo su diario y, antes de que el aire volviera a fallarle, escribió en letras grandes: "NO VOLVER A BEBER NADA CON ALCOHOL, SIN IMPORTAR QUE TAN LINDO COLOR TENGA LA BEBIDA, NI LO DELICIOSO DE SU SABOR."

Asintió conforme con su recordatorio y agrego: "Luego no sabes lo que haces."

La canción "kiss from a Rose" de Seal comenzó a sonar por quinta vez ¿o era una sexta? No le interesaba, lo que realmente importaba era que había cometido el bochorno de toda su vida y por ello no volvería a salir de esa habitación

— Kagome.

La voz potente de Sesshomaru hizo que temblara y tirara al suelo su diario. Miro hacia la puerta y recordó que había olvidado ponerle seguro, Con una rapidez increíble lo tomo del suelo y corrió hacia su cama, oculto el diario debajo de la almohada. Quizás si fingía estar dormida él se iría. Aquella idea la desecho al instante. Nadie podía dormir con aquella música a todo volumen. Su invitado había decidido despertarla con esa espantosa canción, mentía, Kagome en realidad amaba esa canción, pero en ese momento le parecía detestable porque la hacía sentir que la calidez y ese extraño, pero agradable sentimiento que tuvo en su sueño que en realidad no había sido un sueño.

— Tenemos que hablar, se que estas despierta así que abre la puerta.

Ella aprovecho para girarse y quedar boca abajo. Escucho la puerta abrirse y cerró los ojos aun más fuerte.

Sabía que se comportaba como una niña, que no tenía sentido lo que hacía, lo que desconocía era porque su pulso se acelero y sintió un silbido molesto en su oído.

Sesshomaru entro en la habitación, camino lentamente hacia la cama y sin dudarlo, coloco su mano en la parte baja de la espalda de Kagome mientras acercaba su rostro al suyo.

— Se que estas despierta.- Susurro en su oído.

Kagome se alejo al sentirlo, y giro con rapidez.

— A mi madre no le agradara saber que hay un hombre en mi habitación.

Quiso incorporarse, el sentir las manos de Sesshomaru en su espalda había sido demasiado. Pero no conto con tenerlo a unos cuantos centímetros de distancia ya que la posición que el adquirió le impedía ponerse en pie.

— Ella salió esta mañana así que no le contaremos que estuvimos solos en tu habitación.

— ¿Y de que quieres hablar? —Pregunto tratando de no mirar sus ojos.

Él no respondió solo se limito a mirarla y se acerco más a ella.

— ¿Qué estás haciendo?- Dijo y estuvo feliz de que su voz saliera.

— Hablar.

— Yo no necesito que hablemos, además quita esa música, siento que mi cabeza va a estallar. —Lo dijo tan rapido que hasta sintió los mareos de un futuro dolor de cabeza.

— Te advertí sobre la bebida— regaño, poniéndose de pie nuevamente para darle un poco de espacio, solo un poco.

Kagome se puso de pie rápidamente e intento intimidarlo con su mirada, pero al ver su reflejo en el espejo que se encontraba detrás de Sesshomaru se dio cuenta de que parecía más a un animal acorralado que a una mujer amenazadora.

— Sobre anoche…— continuó el.

— Anoche bebí demasiado y lamento si vomite sobre tus zapatos o algo parecido, no volverá a suceder.-

Lo vio sonreír de forma sensual. Aquel acto provoco un inmenso escalofrió que se reflejo en su piel. Sesshomaru dio un paso al frente, luego otro hasta que su rostro estuvo a unos cuantos centímetros del de ella. Kagome quería que la pared sediera y asi poder huir de esa situación. La presión era demasiada y ella no pudo hacer más que apartar su mirada y concentrarla en una fotografía donde su madre y su hermana posaban para la camara ella había tomado la fotografía y para dar fe de eso había colocado parte de uno de sus dedos sobre la lente.

— Es lo único que recuerdas.

No supo interpretar aquello. ¿Eso era una pregunta? Y aun peor ¿había vomitado sobre sus zapatos?

— No creo que haya nada que recordar sobre lo que sucedió anoche.

— Yo creo que sí. —La voz masculina era pausada y muy perturbadora. —Puedo demostrártelo.

La idea de que el hiciera, lo que creía que haría la asusto.

— No necesitas demostrarme nada— Los nervios la dominaron y fue por eso que su voz fue un grito. —Mira, lamento realmente que la noche haya terminado mal, me embriague por primera vez, pero fue Sango quien me dijo que me embriagara, así que no es mi culpa si vomite o hice lo que sea que haya hecho… — Una pausa donde suspiro. — Realmente no recuerdo nada sobre anoche ¿de acuerdo? Ahora por favor… no… no me avergüences.

"Por favor no intentes recordármelo." Quiso decir, pero eso sería admitir que lo recordaba.

Sesshomaru entendió, y pudo haberla presionado, pero nada ganaba con ello, en su lugar asintió con la cabeza, y salió de la habitación.

Al parecer el enorme paso que había dado la noche anterior no había significado nada, estaba en el mismo lugar que antes.

Pero el recuerdo era suyo y nada haría que se borrara de su mente.

En cuanto la puerta se cerró Kagome tomo sus anotaciones. Donde había escrito todo lo que ocurría en su vida. Sesshomaru no era un hombre fácil, su presencia se notaba sin necesidad de estar en la misma habitación. Ella había sido testigo de el trato profesional y aterrador que mantenía con sus empleados a través de su móvil o su laptop, el no necesitaba elevar la voz, eso era lo sorprendente, su postura, todo en el irradiaba seguridad, y no fue hasta la mañana del mismo sábado que se dio cuenta que durante cinco días todas sus páginas estaban dedicadas a él, a su forma de ser, a su voz.

Quizás fue eso, lo que sumado al alcohol hizo que cometiera semejante tontería

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

— Mi madre va a matarme si me ve llegar así –Dijo Kagome, rio con fuerza luego de eso y comenzó a girar.

Estaba ebria.

Estaban en el mismo parque donde habían comenzado esa noche y aunque Sesshomaru intentara reprimirlo, los recuerdos volvían a su mente cada vez que veía ese lugar, no importaba cuantas veces pintaran la banca, ni cuantas flores plantaran allí, ese lugar era oscuro por los recuerdos que guardaba.

— Debemos irnos. —Dijo mientras se acercaba para tomarla del brazo. —Terminaras vomitando si sigues girando de esa manera.

— Quiero darte un nuevo recuerdo de este lugar. —Dijo ella, y tropezó con sus pies torpemente. —Este lugar…— Volvió a hablar, sus brazos se extendieron y giro señalándolo todo a su alrededor. — ¡Es hermoso!-

— De acuerdo, pero ahora…

Sesshomaru la detuvo. Ella siguió hablando.

— Mereces tener un buen recuerdo de esto. —Sus manos alcanzaron su camisa blanca, logrando que él temblara y que sus propias manos tomaran vida propia y se colocaran cómodamente en la cintura de Kagome.

Ella se puso de puntillas y sus labios se rozaron, de un modo suave, dulce, embriagándolo, y logrando que por primera vez… no supiera que hacer, sus ojos jamás se cerraron, quería verla a ella, ver su expresión.

Kagome cerró sus ojos y lo saboreo, estaba tan perdida, éste, era un sueño extraño, pero era su sueño y en los sueños uno puede hacer lo que quisiera. Se aferro a su cuello y abrió su boca para explorarlo, para sentirlo, un calor extraño se instalo en su vientre y descendió, se apretó a él con fuerza logrando que sus pechos rozaran su cuerpo.

Y quiso más.

Sus bocas jamás se separaron, y no lo habrían hecho si no fuera por el pequeño inconveniente de que ella había girado tanto, que había bebido , y que había un enorme nudo lleno de emoción subiendo rápidamente por su estomago hasta su boca.

El mundo comenzó a girar aun más rápido.

Kagome lo empujo. Y así, sin desenredar sus piernas de la cintura de Sesshomaru, ella giro su rostro y vacio todo aquel nudo que sentía justo sobre las flores del parque, salpicando en el proceso aquellos finos zapatos de hombre.

— Mi madre me matara cuando vea que vomite sus flores. —Dijo antes de cerrar los ojos y caer dormida en los brazos de Sesshomaru.

S:S:S:S::S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

"Diario, no fue un sueño… bese a Sesshomaru."

Continuara…

Dejen comentarios ;)