Re zero pesadilla o sueño
Arco 3 la pereza ataca, cap 15 vestigio de la locura
En la habitación
El día apenas inicio
Y el espíritu artificial Beatrice estaba dormida profundamente con el chico que era su contratista
No parecía que dejara de dormir ambos estaban dormidos, se sentía el calor corporal y su cuerpo blando el cual era cómodo
Betty: Kinomoto zzz
Seguía dormida debido a su pequeña estatura parecía una muñeca de porcelana abrazaba a su contratista con suavidad
Betty: Kino, zzzz
La chica esta empezando a despertar cuando
Betty: Kinomoto tranquilo, ya, ya
Mientras mas abrazaba al chico se sentía suave
Betty: no sabía que era tan cómodo y suave
¡¿SUAVE?¡
Betty abrió los ojos y
Betty: GAHH¡
Estaba abrazando una almohada
Betty: ¡¿Dónde estás?¡
Betty se levanto de la cama al darse cuenta de que no estaba en la cama
Ella inspecciono el cuarto, pero el ya no estaba ahí
Salió a buscarlo
Betty: donde estas supongo ¡
Beatrice buscaba a Kino mientras corría, por los pasillos sin encontrar alguna señal de Kino
Betty: ¿estás aquí?
Sin ninguna señal seguía mientras continuaba bajaba y encontró a Crush y Félix
Betty: Kinomoto ¡
Crush se encontraba firmando papeles desde muy temprano en su oficina mientras su caballero veía por la ventana con mucha atención
Betty: ¿lady Crush?¡ sabe dónde esta Kinomoto?
Crush: … se encuentra afuera velo por la ventana por ti misma
Haaa¡
Se oían gritos afuera
Hyahhhh
Fuahhhhh
Frenéticos gritos se oían en el patio de afuera
Félix: …
Crush parecía concentrada pero aun así oía los gritos afuera
Mientras se oían ruido
Se miraba a Kino moviendo la espada de madera en el patio estaba practicando movimientos o posturas para poder manejar la espada
Haaaaa ¡
La espada de madera se movía rápida y firme, Kino movía frenéticamente la espada la cual usaba para imitar los movimientos de los demás
Mientras rem y Wilhelm lo observaban
Félix: parece que no entiende que debe descansar…
Me parece que no lo entiende
Esta segura el viejo Wilhelm estaba ocupado con los preparativos
Crush: es una petición de nuestro invitado, no puedo ignorarla
Félix: si solo entrena no es para tanto me parece que creo que solo son excusas
Dice que seré mas fuerte, no pasa nada
Crush: ¿puedes culparlo?
Es el 3 día en la mansión Karsten
Y Kino no ha parado de practicar
A veces parecía que no comería, pero siempre se daba un descanso para tomar agua o comer
Si de el fuera lo mas probable es que no comiera si pudiera resistir
Alguien como Kino quien admiraba a los caballeros estaba destrozado,
Pero también tenia el pensamiento de que seria genial usar la espada, como los jedí de starwars, seria asombroso para el lograr manejar la espada al igual que ellos
El día paso y Kino practicaba hasta que era necesario parar
En la mañana
… Oye, niño. ¡Niño!
Kino estaba sumergido en un mar de dudas sobre sí mismo cuando una voz ronca en las cercanías lo trajo de nuevo a la realidad.
Cuando parpadeó, el hombre de pie justo frente a él dejó caer sus hombros, lamentándose mientras arrugaba su frente.
Vamos, niño. No te quedes deslumbrado así frente la tienda de un hombre.
Alejarás a los clientes —se lamentó, frunciendo el ceño en su severo rostro, marcado por una llamativa cicatriz vertical.
Kino, de vuelta al presente, frotó sus párpados suavemente, recuperándose con rapidez del semblante feroz del hombre
Kino: señor Kadomon no crees que exageras yo no asusto a la gente no tengo mirada de malo
Kadomon: ¡No estoy exagerando¡Estoy preocupado por ti, maldición! Vienes aquí con un bicho raro, y cuando el Viejo Rom oye tu mensaje, ya no puedo comunicarme con él. ¡Debería darte un regaño por todos los problemas que me haces pasar!
El tendero levantó su voz en cólera y golpeó el mostrador con uno de sus gruesos brazos.
Cuando lo hizo, el impacto causó que una canasta con fruta en exhibición se inclinara, amenazando con hacer caer su producto. Sin embargo, con un revoloteo del dobladillo de su falda, Rem aterrizó en el espacio justo en frente de la tienda.
Esa no es forma de manejar alimentos.
Sus dedos agarraron la canasta en el mostrador, sujetándola suavemente antes de que pudiera caer junto con toda la fruta dentro.
Ohh, muchas gracias, señorita.
El hombre, Kadomon, suspiró con admiración ante su habilidoso movimiento, recibiendo la canasta de Rem con visible alivio.
Luego, bajó su tono de voz mientras dirigía su vista de nuevo a Kino
Así que tome mi consejo. Aléjese de este chico indecente. Eso no acabará bien.
Kino: ¡oye ¡espera que estás hablando ¡
No es infundado para nada. Estuviste aquí con una chica no hace mucho, y ahora trajiste 2 diferentes, ¿no es así? La chica de antes… Ah, no la puedo recordar claramente, pero eso solo significa que esta joven dama es más bonita.
Los infieles pueden irse al infierno
Kino: ¡no soy esa clase de hombre¡, ¡no me taches de esa manera ¡
Además, ¡como te olvidaste de Emilia ¡
Pero la falta de memoria de Kadomon
era un efecto de la magia anti-reconocimiento que ella usaba para ocultar su identidad.
Recordar eso hizo que el rostro de esta saliera a flote en sus pensamientos, acompañado de un doloroso latido en su pecho.
Mientras Kino quedaba en silencio, Kadomon le echó un vistazo con sospechas antes de continuar hablando a Rem.
¿Ve? Incorregible. Acabará con nada más que dificultades sin importar cuán duro intente.
Muchas gracias por su consideración… Sin embargo, estoy haciendo esto porque quiero. — Las mejillas de Rem enrojecieron cuando miró a Kino para apreciar su reacción. La mirada de Kadomon, incluso más cruel que antes, dejaba en claro que la consideraba desafortunada.
Kino: Tengo que decir que se siente la calle muy sola, ¿Quizá la gente está… deteniéndose a ver más de lo usual?
Tienes un ojo sorpresivamente agudo. Bueno, así es. Cuando suceden cosas importantes, es hora de que los comerciantes hagan algo de dinero. Justo ahora, todos están hambrientos del próximo rumor.
Kadomon asintió ante las meditaciones de Kino mientras tomaba una de las frutas alineadas frente a su tienda y le daba un mordisco.
Kino quedó como bobo frente al dueño de la tienda que sostenía una fruta con marcas de dientes.
Oh, cierra la boca. En cualquier caso, es porque hay más personas interactuando y hablando entre sí. Todos están hablando con alguien más ahora mismo. Observa, mira allá.
Kadomon apuntó forzosamente con el centro de su fruta, indicando un letrero a la orilla de la calle. Incluso entre los letreros compitiendo desesperadamente para resaltar en la calle del mercado, este era más alto que el resto.
Kino: Bueno, si no es I-script, no lo puedo leer.
Kadomon: ¿Qué? Qué inculto. ¿Entonces puedes leer el letrero de mi tienda?
Siento que los caracteres parecen I-script, pero son tan malos que no puedo leerlos.
Kadomon fue tomado por sorpresa ante el malintencionado intento de ocultar su propia falta de educación.
¿Qué está escrito en ese letrero, después de todo?
La misma cosa de la que hemos estado hablando. "La Selección Real Ha Comenzado". — Kino frunció el ceño, inseguro de cuál era el punto de Kadomon, así que el tendero rascó su cabeza toscamente y añadió—: Muy bien.
Déjame deletrearlo para ti. Señorita, cuide de la tienda por un momento. Como usted lo pida.
La forma en que Kadomon abandonó su estación como si no fuera nada, y la forma en la que Rem le siguió la corriente sin la menor vacilación, dejó a Kino simplemente incómodo mientras caminaba con pereza.
No dejes que aficionados manejen tu tienda sin más, demonios. Y Rem, no hagas promesas que no puedes mantener.
Todo lo que tiene que hacer es intercambiar mercancía por monedas de acuerdo con los precios listados. No es como si tuviera clientes de todos modos.
Kino: hombre parece que las selecciones están causando revuelo en lugunica.
Kadomon frunció el ceño amargamente ante las palabras de Kino y respondió
Mmm. Bueno, hay un montón de excitación acerca de quién será el próximo gobernante, pero no es como si pudieran dejar el trono vacío para siempre.
Desearía que solo se apuraran y decidieran de una vez.
Esto solo es lo que me han contado, pero ¿no es el Concejo de Ancianos el que dirige el país? ¿Qué tanto afecta a la gente no tener rey?
Oye, si es un chiste, es de mal gusto. Ahora, algunas personas desprecian al rey como la cabeza cuando se trata de administración, pero… El Convenio con el Dragón es formado con la familia real generación tras generación. Tenemos que agradecer la protección del Dragón porque los enfrentamientos con Volakia en el sur no pasan de escaramuzas.
Gusteko al norte, Lugunica al este, Kararagi al oeste, y Volakia al sur… esos eran los nombres de las grandes naciones que controlaban este mundo. Kino había oído que también existían pequeñas naciones, pero eran tratadas como estados clientes de los cuatro grandes.
Incluso si no fuera por eso, un país sin gobernante estaría tan cegado como una bestia sin cabeza. El último rey no era sabio, pero tampoco estaba mal. De cualquier manera, eso es lo que pienso.
Kadomon atravesó por la multitud conformada por varias razas, antes de pararse frente a un letrero que sobresalía sobre el hombre, ya de por sí alto. Se mezcló con la gente que lo miraba con el mismo objetivo, estirando su cuello para leer
los caracteres que Kino no podía.
Es un anuncio de que la selección real ha comenzado, y un resumen. El rey será determinado a tres años de la Ceremonia del Dragón, dice quién conducirá la ceremonia en adelante, etcétera. Luego están listadas las candidatas.
Kadomon, leyendo los detalles en lugar de Kino, le pasaba mensajes que este último ya conocía. El interés de Kino había comenzado a desaparecer, pero la última palabra, candidatas, le puso un alto. Kadomon, mirando desde un costado mientras Kino lamía sus labios resecos, asintió apreciativamente.
Las candidatas están en tu mente, ¿eh? En total hay cinco candidatas en la selección real. Las más conocidas son la duquesa Crusch Karsten y la presidenta de la compañía Hoshin, una chica llamada Anastasia
¿La duquesa Crusch?
Bueno, es una duquesa. Sería muy malo si la gente de la capital no conociera su nombre. Todavía es joven, pero como duquesa y heredera de su familia, ya es considerada una de las mujeres más brillantes en la historia nacional. Los relatos de su primera incursión con el ducado de Karsten, razón por la que heredó el título, son comunes incluso aquí en la capital.
Kino: ¿Primera incursión…?
Kadomon: El duque de Karsten en aquel tiempo… su predecesor inmediato… fue herido por una horda de monstruos asquerosos que aparecieron en el ducado de Karsten. Así que ella tomó el comando en su lugar y puso las cosas bajo control en un parpadeo, y así todos conocieron su nombre. Siempre había habido rumores de que era brillante, pero era tan buena que su padre puso a su hija de diecisiete años al mando.
Kino mente: parece que lo que dijo Crush es cierto, la admiraron desde deshacerse del gran conejo dejaron de verla como la rara de la familia de nobles, la verdad me sorprende a veces la hipocresía de las personas, si no tienes renombre o resaltas en algo eres visto por la sociedad como una lacra o un fenómeno, ¡ahhh pero cuando tienes logros te tratan como si fueras un famoso, y te besan los pies. Es tan molesto eso no poder encarárselo a la gente porque parece que después de eso lo olvidaban. El ninja rubio le paso eso
Kadomon trazó con un dedo la cicatriz en su rostro mientras seguía.
Y no hay mercader por aquí que no haya escuchado de cuánto progreso ha hecho la compañía Hoshin en los últimos años, incluso siendo ellos. Esa joven dama al mando… Anastasia… incluso ha vencido a las principales compañías y las puso bajo la suya. Tal como esa vieja leyenda, Hoshin del Derroche. Es como si fuera una reencarnación de ese hombre.
Kino se preguntaba si el orgullo con el que hablaba Kadomon acerca de Anastasia era debido a que se identificaba con ella como compañero comerciante. Pasar de una mera comerciante a candidata a la realeza era una historia real de Cenicienta.
Por un lado, estaba Crusch, una mujer con un comportamiento inspirado, persiguiendo sus creencias con una voluntad de hierro. Por el otro estaba
Anastasia, la chica con cabello púrpura claro, que resaltaba por su acento de Kansai.
Los detalles en el letrero frente a ellos no tenían discrepancias respecto a los que había oído en la conferencia de la selección real. Los contenidos fueron transmitidos a la población minuciosamente y con sinceridad, sin ningún tipo de injusticia.
Kadomon continuó:
Se rumora que esas dos están a la cabeza en la selección real.
Personalmente, creo que lady Crusch, estando en una posición crucial en el reino, tiene más relevancia que una comerciante nacida en otro país.
Kino: veo que ellas están a la cabeza
Al final, sin duda, las palabras de Kadomon estaban impregnadas con la opinión a la que se había aventurado. Incluso así, no había duda en que la posición de Crusch y el nombre de su familia constituían un poderoso soporte. Para la gente, ajena a su discurso, era lo más natural asumir que Crusch heredaría el trono.
Kino: parece que ellas son las únicas más conocidas
Kadomon: Además de esas dos, las otras tres son básicamente desconocidas. He vivido en la capital por un largo tiempo y ni siquiera las conozco. Esta Priscilla parece tener nombre de noble, pero ni siquiera veo apellidos en las otras dos. Dada la manera en la que la presidenta de la compañía Hoshin se convirtió en candidata, realmente tengo que preguntarme cómo están eligiendo a los candidatos.
imaginaba que estaría en perfecto acuerdo de no ser porque conocía personalmente los detalles. Estaba la cabeza actual de un ducado hereditario, la joven presidenta de una compañía comerciante extranjera, una desconocida con apellido de linaje noble, y las dos candidatas restantes sin apellido y con orígenes inciertos. Reservarse la información acerca de las bases con las que habían seleccionado a las candidatas era una injusticia hacia la población general. Incluso Kino, que sabía que las crestas con las decoraciones del Dragón habían sido usadas para seleccionar a las candidatas, no tenía idea de cuales fueron los motivos del Dragón para escoger a las chicas.
Kadomon entrecerró los ojos, torció los labios con disgusto, y expuso su opinión.
Pero me está volviendo loco que incluyeran una semi-elfo. No puedo evitarlo.
Se listan algunos datos básicos acerca de cada candidata real, pero esta
Emilia… Aparentemente convirtieron a una mitad demonio en candidata. Te lo digo, es estúpido como sea que lo veas.
Kino: ¿Mitad demonio… eh?
Así llamamos a la gente que parece ser cómplice de la bruja. ¿Qué demonios están pensando los superiores y pudientes…?
Kadomon miró hacia el alto letrero que le sacaba dos cabezas, con sus ojos llenos de disgusto
Tenía una cantidad no insignificante de buena voluntad hacia el tendero de la cicatriz. Este era el primer hombre con el que había hablado en este otro mundo, y cuando se reunió con él después, había llegado a verlo como alguien en quien podría confiar. En contraste con su dura apariencia, su personalidad y carácter eran amables, y estaba lleno de amor por su esposa e hija.
Kino: el que sea un semielfo … No significa que todos los que se ven así estén involucrados con la Bruja ¡
¿verdad?
¿Hah?
Bajo la mirada curiosa de Kadomon, las emociones de Kino sacaron lo mejor de él mientras insistía
Kino: no puedes solo juzgar a alguien por su apariencia, raza, etnia, sabes lo racista que es eso ¡
Espera. No sé por qué te esfuerzas tanto, pero deja de defender a la mitad demonio. Si alguien más escucha, no van a entenderlo.
Kino: si claro lo dice el hombre que le importa más su tienda más que su propia clientela eh ¡
Entiendo, dame un respiro. Dije demasiado. Me disculpo, ¿está bien?
… Tch.
Aunque fue una disculpa a la que fue forzado, la reacción madura de Kadomon hizo que Kino retrocediera.
Aun mientras Kino se estaba calmándose, Kadomon continuó:
Eres libre de pensar lo que quieras. Pero no es posible que un semi-elfo se convierta en rey.
Kino: De nuevo con eso¡qué tiene de malo que sea una semielfo solo por la bruja de los celos la tacharan de demonio¡
… Correcto.
estaba a punto de hacer una objeción cuando su voz se atrapó en su garganta, por que vio la expresión de miedo en los ojos de Kadomon.
La Bruja es aterradora. No hace falta ni decirlo. Es un sentimiento que todos comparten. No sé cómo creciste sin saberlo, pero, por lo menos, la gran mayoría de las personas evitan a los semi-demonio por la misma razón.
…
Mira. Se dice que la Bruja… la Bruja de los Celos… es un monstruo completamente fuera de la norma. Hace cuatrocientos años, su sombra se tragó la mitad del continente. Afamados héroes y dragones sucumbieron unos tras otros ante ella. Si no fuera por el poder del Santo Dragón, el conocimiento del Sabio, y el Santo de la Espada de la época, el mundo habría sido destruido sin duda.
Pero, a pesar de todo lo que la Bruja de los Celos ha hecho, sabemos lo que sigue de nada acerca de ella. Lo que sabemos es que es una semi-elfo con cabello plateado. Eso, y el hecho de que no se puede razonar con ella, no puede entender cómo piensan los demás, y parece arremeter con odio hacia todo en el mundo.
La ola de emoción surgiendo tras las pupilas temblorosas de Kadomon, comunicaba las emociones crudas de cada persona viviendo en el mundo, de una manera que oraciones a secas nunca podrían.
Tal como el libro de imágenes que Kino había visto, la historia de la Bruja era transmitida oralmente y a través de la palabra impresa. Dependiendo del narrador, los medios y la cantidad de repeticiones variaban, pero el resultado final era siempre el mismo: un terror absoluto del que las personas nacidas en ese mundo nunca se librarían, como si fuera un clavo atravesando su mismo corazón.
La Bruja es un símbolo de terror. Todo mundo teme a cosas que no puede entender. Así que la gente usa los pocos detalles que conoce para mantenerse tan alejada como sea posible.
Kadomon hacía muecas como si masticara un insecto amargo, probablemente porque las palabras de Kino lo habían arrinconado en una posición incómoda.
El hombre parecía bien consiente de que lo que decía era irracional. Pero las emociones por la Bruja inundando su interior, oscurecían su visión ante cualquier objeción a esa lógica.
Además, ese pensamiento bien podría haber sido una opinión universalmente contenida en su mundo, desde los peldaños más bajos hasta los altos.
Ella era mitad elfo. Su destino era algo que no podía separar de sí misma sin importar cuán duro tratara. Portaba un grillete de hierro que otros en su misma posición no, uno que nunca podría quitar.
Kadomon cruzó los brazos y habló de mal humor.
Y como es lo que la gente piensa, ella no tiene ninguna oportunidad de ganar.
Que alguien sea tan aficionado a esa semi-demonio y que la promueva así…
Es una mala broma, te lo digo.
El objeto de su argumento, y su enojo, parecía haber cambiado de la candidata en sí, Emilia, hacia aquel que la alzaba a un palanquín cuando no tenía posibilidad de victoria.
Fue una concesión benevolente por parte de Kadomon, pero fue un pequeño consuelo dada la imagen completamente negativa de los semi-elfos.
La chica Emilia primero necesitaba sobreponerse al obstáculo del prejuicio. El chico solo divagaba en su mente
… Niño. ¿Estás bien? ¡Oye!
¿Eh?
—Sí, sí, te aflige tu pobre carácter, eso es. Bueno, regresemos a la tienda.
Kino, siguiéndolo en el camino de regreso, se dio cuenta de que su cuerpo
entero estaba empapado en sudor frío. Quizá se debía a las molestas emociones en su interior, pero cada paso se sentía muy pesado.
Su cabeza cayó mientras Kadomon murmuraba abruptamente, todavía dándole la espalda.
Y con esto podría estar entrometiéndome, pero deja de hablar de la Bruja en público. Si alguien te escucha, no van a entenderte… yo incluido.
No parecía un esfuerzo por revivir el debate de antes. Sintiendo la seriedad en la voz de Kadomon, Kino indico su aceptación con silencio.
Con un prejuicio tan complejo, no podía saber la ira de quién despertaría al abrir su boca. Por lo menos, no deseaba más problemas en la capital real.
Kadomon ignoró la respuesta de Kino y repitió lo que había dicho como énfasis.
… Uno nunca sabe quién está escuchando.
Mientras pasaban a través de la multitud en su camino de regreso a la tienda, el aire entre ellos parecía pesado de alguna manera. Kino no había logrado controlar sus sentimientos, y Kadomon parecía enojado y avergonzado por la disputa. Apenas y hubo palabras entre ellos mientras regresaban a la tienda.
Sin embargo…
Bienvenidos. El ultimo cliente apenas se está yendo.
Kadomon quedó boquiabierto, y observó con admiración el panorama de Rem intercambiando mercancía por dinero y despidiendo a un cliente con una educada reverencia.
Atónito, miró hacia las vitrinas vacías en el mostrador. Por un momento, quizá pensó que había abandonado su tienda, confiándosela a Rem solo para que ella vendiera su mercancía a precio de remate, pero la caja de la tienda llena de monedas demostró que no era verdad. En otras palabras, lo había vendido todo.
Kadomon cayó de rodillas, cubriendo su cara con sus palmas, aparentemente su orgullo como mercader había sido herido.
E-En ese corto tiempo, vendiste más de lo que mi tienda vende normalmente en un día entero…
Sin tener en cuenta la dignidad del dueño de la tienda, Rem se desplazó suavemente alrededor del mostrador y corrió al lado de Kino. Miró expectante hacia el chico, y parecía como si una cola invisible se balanceara detrás de ella.
¿Cómo lo hice, Kinomoto? Escuché que te ayudó en el pasado, así que trabajé lo mejor que pude para servir al menos como ayuda. ¿Puedes elogiarme si quieres?
Kino: si lo hiciste bien…
Rem: Lo soy. Pero mi hermana es incluso más increíble.
Kino: ya te dije que dejes de decir eso ¡es molesto ¡
Viendo la interacción entre los dos desde atrás, Kadomon acarició su propia cicatriz con un dedo y desplomó sus hombros. Él murmuró: "Supongo que la apariencia importa…".
La razón de las bajas ventas de su tienda ahora ya sabía del porque
Kino mente: imbéciles ignorantes
Al otro día
La punta de la espada de madera entró en contacto con la frente de Kino. Al instante, una fuerza centrífuga lo derribó. Él sintió como si el cielo y la tierra se intercambiaran mientras envolvía sus brazos en sí mismo, amortiguando el golpe, ya que se envolvió haciendo un rollo bien formado. Habiendo neutralizado el daño de la caída
Geh, tiene tierra. Ptoo, ptoo, ptoo. Sabe a pasto. ¡Ptoo, ptoo!
¿Deberíamos acabar con esto?
Kino: no continuemos por favor…
El chico había entrenado con Wilhelm cada día durante su estadía en la villa Crusch. Él aún no podía entablar un solo ataque, pero su capacidad para mejorar una técnica de caída sugería que Wilhelm no estaba simplemente lanzándolo al suelo sin propósito.
El anciano presentó una refutación, sin embargo. —Como sea, es una técnica inútil en una verdadera pelea de espadas.
Kino: eso lo se todavía tengo que aprender más y seré capaz de usar la espada
Ciertamente, en un combate que podría acabar con un golpe de espada, una habilidad de artes marciales para recibir correctamente un golpe, y luego caer, no es muy útil. Improvisar una habilidad que es usada solamente para prácticas era una prioridad fuera de lugar, pero valía la pena en un entrenamiento de espadas.
Wilhelm: Debo decir que, de alguna manera, se ve mucho más motivado esta mañana
Kino: si, me siento mucho mejor voy a seguir practicando, quizá hoy no lo logre, pero tal vez mañana?
Con una duda en su mente dijo
Wilhelm: En un libro que leí ayer, un personaje que apenas se estaba acostumbrando al campo de batalla hablaba igual que usted. Él perdió la vida por tomar su lucha por concedida, joven Kinomoto.
¿Joven Kinomoto?
Una sonrisa se vio en el rostro del muchacho cuando sacudió su cabeza.
No parece tomarse enserio el entrenamiento
… No es nada. En serio, nada en absoluto.
Wilhelm: … En ese momento, "el campo de batalla" y "la muerte" eran cosas a las que les daba la bienvenida con los brazos abiertos. Esas eran oportunidades para Kinomoto Kurosaki de establecer su valor de manera innegable.
Demasiado desperdicio.
¡Ugah!
Cuando se reanudó la práctica de espadas, Wilhelm explotó la apertura creada por los pensamientos errantes de Kino, usando un movimiento mínimo para golpear con su espada. Al tomar ventaja del exceso de poder del chico y su momento innecesario, fácilmente mandó al aire el cuerpo de Kino, sin aplicar fuerza visible tras la espada.
¡Puedo soportarlo
Kino intentándolo decide ponerse firmemente para no caer, pero el impacto y la fuerza son demasiado para el
¿Realmente cree que eso es lo último?
Con un suave movimiento, Wilhelm insertó la espada de madera a través de una brecha en las extremidades de Kino, destrozando su postura. Los brazos y las piernas del muchacho se extendieron, e incapaz de comprender lo que pasaba, se estrelló contra el suelo, con las extremidades separadas.
¡Gyah!
frotó su adolorida nariz y lanzó una fulminante mirada de objeción hacia Wilhelm. Su tutor de combate con espada respondió clavando su arma de madera directamente en la hierba. La respiración de Kino quedó atrapada en su garganta bajo esa mirada calmada.
Wilhelm: Adoptar una postura para romper su caída y prepararse para lo que pudiera venir después, es el primer avance significativo que ha realizado. Pero lo más importante, me niego a aceptar la premisa de enseñarle a pelear de manera que asuma la derrota desde un principio.
Kino: ¿ah?
Wilhelm: Si me permite, antes de enseñarle cómo blandir una espada y técnicas para romper una caída, le diré cómo prepararse de una manera más fundamental.
… Si decide pelear, pelee con todo su cuerpo y alma. Olvide toda palabra bonita que lo guíe a la derrota. Sacie su hambre y sed de victoria por todos los medios necesarios. Si aún se puede parar, si aún puede mover tan siquiera un simple dedo, si sus colmillos aún no han sido quebrados, arriba. De pie.
Levántese, levántese y ataque. Mientras siga con vida, pelee. ¡Pelee, pelee, pelee!
…
Eso es lo que significa estar en batalla.
La visible pausa de Wilhelm levantó el aire tenso que había llegado a dominar el patio.
Los sentimientos que le habían hecho dar la bienvenida a la perspectiva de la muerte hasta meros momentos antes, se habían ido volando.
En el instante en que Wilhelm comenzó a hablar de la preparación para la batalla, el aire a su alrededor cambió por completo. Podría haber parecido un afable caballero, pero Kino sentía un demonio blandiendo espadas en su interior. Tal vez esa era la verdadera naturaleza del anciano llamado Wilhelm.
Aquel que poseía tal fuerza que fue empleado como el instructor personal de esgrima de Crusch Karsten, favorita para ganar la selección real… era el anciano espadachín, Wilhelm Trías.
Entonces, "pelea para ganar", aun sabiendo… que vas a perder… Es una pequeña incoherencia, pero sé a qué te refieres. No es lógica; es una cuestión de emociones. Entonces…
Kino: no lo entiendo sere más fuerte, por favor quiero continuar
Wilhelm: Ese es un asunto aparte. El deseo de ser más fuerte y realmente serlo son asuntos completamente diferentes.
Kino sintió que Wilhelm estaba esquivando la pregunta, por lo que volvió a agarrar su espada de madera y murmuró abruptamente—: ¿Dentro de mí ves algún talento con la espada?
Desde donde estoy, por desgracia, no tiene ninguno. Su aptitud para la espada no va más allá del hombre común… lo mismo para mí.
La sonrisa tensa de autodesprecio que vino a Wilhelm hizo que Kino levantara una ceja con sorpresa.
Kino: es muy humilde de tu parte señor Wilhelm
Es la verdad. No recibí ningún regalo. Si lo tuviera, seguramente no hubiera tenido que manejar tanto una. Por lo tanto, es posible que usted llegue al mismo nivel que yo
A menudo se dice que el trabajo constante para mejorar es un verdadero talento. En realidad, incluso con Wilhelm diciéndole que podía llegar al mismo nivel
Lo dudo ahora. Después de todo, sin importar lo que pueda comprender, no se hará más fuerte de repente, y yo no creo que una mente clara, o su falta, determine quién va a ganar y quién caerá al final —Wilhelm transmitió secamente su opinión—. Además —continuó—, si tengo que decirlo, rara vez he ejercido mi espada con una mente clara. En particular, cuando empecé, tenía muy poca idea sobre el camino de la espada.
¿Entonces en qué pensabas?
En mi esposa, y solo en mi esposa
Algún día, alcanzará un punto donde tal preparación será necesaria para volverse más fuerte. Bueno, no es algo de lo que deba preocuparse en el presente, joven Kinomoto.
Kino: ¿A qué te refieres?
Kino inclinó ligeramente su cabeza. Wilhelm negó un poco con su cabeza ante el gesto.
Simplemente quiero decir que hay poco sentido en sermonear a alguien de lo que se tarda en hacerse más fuerte cuando él ya ha abandonado la opción de hacerlo.
…
Kino: no espera ¡señor Wilhelm, que es lo que yo tengo diferente a tu esposa y a Crush ¡
Wilhelm: te falta algo que ellas tienen
Kino: espera que me falta ¡
Wilhelm: averígualo por ti mismo
Joven Kinomoto. Parece que la práctica de esta mañana ha llegado a su final.
¿…Ah?
Cuando Kino siguió su mirada, notó una pequeña silueta corriendo en el patio… Rem.
Normalmente, ella no era alguien que mostrara emociones en su rostro, pero él
pudo ver una ligera tensión en ella mientras corría.
¿Habría pasado… algo?
Para Kino, en ese momento, fue una salvación fortuita, una oportunidad de oro para olvidar su conversación con Wilhelm. Miró con alivio la prisa y agitación de Rem.
Kinomoto… Tenemos que hablar
Lady Crusch, que esperaba en la sala de recepción, asintió de manera astuta al ver que Kino se acercaba.
Parece que ya los has escuchado.
Crusch y Ferris estaban juntos en la sala de recepción, esperando a Kino, Beatrice y Rem como maestro y vasallo. Kino, siendo el último en llegar a la habitación, no podía negar que llegó tarde a la fiesta mientras balanceaba un poco su cabeza de un lado a otro.
Crush: No he oído los detalles todavía. Parece que Rem solamente tiene una vaga idea también.
Cuando los ojos de Kino se movieron para señalar a Rem, ella sumergió la cabeza con una expresión tensa y dijo—: Lo que he sentido es solo el resultado de la consciencia que comparto con Onee-sama. La clarividencia de Onee sama sería capaz de reunir más detalles sobre la situación, pero…
Rem bajó los ojos mientras sus palabras se arrastraban, viéndose consternada por su propia incompetencia.
La respuesta de Rem hizo que Crusch exhalara en aparente admiración.
Consciencia compartida… He oído hablar de esto, que las estrechas relaciones de un selecto grupo de especies humanoides, como gemelos y parientes de sangre, pueden entender mutuamente sus pensamientos sin necesidad de palabras… ¿Y puedes hacer esto desde la capital real hasta un lugar tan alejado como los dominios Mathers?
Como ya se ha dicho, es una cosa vaga. Pueden estar relacionadas con emociones potentes y las palabras que uno desea comunicar muy fuertemente.
Sin embargo…
Cuando Crusch se sentó, Ferris adoptó una postura casual detrás de ella, sus orejas de gato temblaban.
Por cómo lo dices, debiste haber sentido algo bastante inquietante a través de esa telepatía, ¿verdad?
Crusch, todavía sentada sola en el sofá, hizo señas para que Kino se sentara en la silla frente a ella.
La autorreflexión conduce al progreso personal. Pero eso depende del tiempo y la situación. Me gustaría dar prioridad al intercambio de opiniones ahora mismo. ¿Qué te parece?
Kino: si necesito la saber que está pasando…
Crusch comenzó: En los dominios Mathers… es decir, en el ducado del marqués Roswaal…
aparentemente han sido reportadas actividades peligrosas por los alrededores de su mansión. Parte del dominio ya se ha puesto bajo bloqueo para las órdenes del marqués.
Kino: ¿a que te refieres con actividades peligrosas y porque hay un bloqueo?
Crush: Eso es muy posible, por supuesto. La infamia de la Bruja de los Celos hace que el prejuicio contra los semi-elfo sea una batalla de la que ella no puede escapar.
Kino: qjjj
Dejando de lado si las razones son pequeñas o no, el resumen es seguro.
Esto también explica la reacción telepática de Rem. —Crusch se volvió hacia Rem mientras hablaba, dirigiendo los ojos de todos hacia la chica que estaba en silencio.
Los sentimientos que estoy recibiendo de Onee-sama son en parte malestar y mayormente… enojo. Creo que no pretendía transmitir esto, pero lo hizo de manera subconsciente.
Crush: ¿Estas sensaciones compartidas entre ustedes ocurren con gran frecuencia?
Rem: No, es bastante raro. Siempre controlamos nuestros pensamientos hasta cierta extensión. Creo que, en este caso, Onee-sama me transmitió estas cosas a pesar de su auto-restricción.
Cuando Rem alcanzó la segunda mitad de su explicación, no pudo ocultar la ansiedad que coloreaba sus palabras. No era una exageración decir que Ram tenía la mayor fuerza mental entre todos en la mansión Roswaal. Una crisis que incluso pudiera hacer flaquear su autocontrol claramente no era un asunto pequeño.
Y, sin embargo, más allá de lo que a Ram se le había escapado telepáticamente, ella no había hecho ningún esfuerzo para pedir la ayuda de Rem.
Kino: la situación es fuerte…
Es como si ella… tratara de evitar que nos involucremos…
La única explicación que pudo surgir consistía en que Ram le había advertido a Rem del peligro a través de su vínculo mutuo sin pedir a su hermana que regresara, porque tenía la intención de transmitir esa información a Rem…
La situación era tan mala que había alcanzado los oídos de Crusch, incluso estando en la capital.
Como era típico, había pocos con los cuales Emilia podía contar, y tenía enemigos que numeraban más allá de la razón. Bajo tales circunstancias,
¿quién estaría a su lado sin ningún tipo de motivo ulterior?
La respuesta era "nadie". Después de todo, en la actualidad, no había nadie a su lado que fuera su firme aliado.
Había dejado atrás a aquél que lo sería.
Kino: tenemos que hacer algo rem…. Hay que ir allá nos necesitan
¡N-No, Kinomoto, no tienes que hacerlo…!
La ansiedad y la triste súplica en los ojos de Rem le sorprendieron. Ella continuó—: Debes hacer como te dijeron lady Emilia y el maestro Roswaal y concentrarte en tu tratamiento. Yo, personalmente, estoy de acuerdo con ellos. Debes enfocarte en sanar tu cuerpo en estos momen-
Kino: rem, hay que hacer algo si no la situación empeorara tenemos que evitar cualquier tragedia a toda costa si tenemos la oportunidad
— ¡…!
La expresión de Rem se puso rígida por el dolor ante las palabras de Kino.
Ya habían hablado así en el pasado, justo antes de entrar al bosque de las mabestias para recuperar a los niños abducidos. Kino le dijo a Rem las mismas palabras cuando ella intentó detenerlo.
Aquellas acciones tuvieron consecuencias. Como resultado de su decisión, los niños fueron rescatados sanos y salvos. Era esa la razón por la cual Rem sabía muy bien lo que respaldaba la resolución de Kino en esta ocasión.
Manteniendo a Rem a raya mientras se aferraba a él, se desplazó para ver directamente a Crusch, que estaba sentada frente a él.
Kino: señorita Crush se que esto puede sonar mal, pero podríamos posponer el tratamiento, al menos hasta que podamos resolver este problema
Crush: Kinomoto Kurosaki
La voz de Crush se había tornado muy fría
El aliento de Kino quedó atrapado bajo la penetrante mirada de Crusch. Su corazón latía mucho más fuerte; tenía la sensación ahogante de que había olvidado con quién estaba tratando. Luego ella declaró fríamente…
Crush: … Si dejas este sitio, significaría que te has convertido en mi enemigo.
Kino: ¿Q-QUE?
¿Q-Qué quieres decir con…?
Crush: Permíteme corregir tu malentendido. Mis modos contigo como huésped y el tratamiento de Ferris son resultado de un contrato.
Kino: ¡¿Contrato…?¡
Crush: Sí, un contrato entre Emilia y yo para tu cuidado. Mi casa ha recibido garantías a cambio de tratarte como invitado. Sin embargo…
A medida que sus palabras se arrastraron, Crusch llevó una mano a su pecho para señalarse a sí misma.
Las circunstancias antes de la selección real, cuando el contrato fue formado, son diferentes a las de ahora. Al ser públicamente enemigos políticos, debo tener mucho cuidado en cualquier negociación con el grupo de Emilia. Es lo mismo para el contrato que rige tu tratamiento. Si hay alguna violación de sus términos, no tengo ninguna obligación de mantener un acuerdo formado antes del comienzo de la selección real ahora que ha empezado en serio.
la palabra "contrato" que ella seguía repitiendo, sonaba como "promesa". Le sentaba muy mal a su pecho, mezclándose con sus recuerdos de la despedida de Emilia.
Crusch siguió insistiendo.
En estas circunstancias, partir de mi residencia sería una violación, una suspensión unilateral a mitad del contrato. Después de todo, aunque no haya enemistad de por medio, Emilia y yo somos enemigas.
Esas palabras fueron como una apuñalada por detrás
Kino: espera señorita Crush no creo que modificar un poco el contrato sea una violación al contrato ¡
Crush: en eso te equivocas de acuerdo con los términos el contrato se debe seguir de pie a la letra, una modificación al contrato es una violación en toda regla
Kino: señorita Crush, yo respeto los acuerdos, pero esto es una emergencia por favor podrías hacer una excepción, juro que cumpliré los acuerdos por favor le pido ayuda desesperadamente, si quiere le daré dinero por si lo
Crush: ¿Kinomoto Kurosaki acaso buscas Sobornarme?
Ella interrumpió seria y algo molesta
Kino: no yo solo ¡
vio el recuerdo de su conversación entre bebidas durante la noche anterior bajo una nueva luz y se sintió traicionado, ya que había sido la misma Crusch quien le dijo que hiciera todo lo que estuviera a su alcance.
Ferris, que guardó silencio hasta ese punto, habló como si no pudiera soportar el ver. — ¡…No lo malinterpretes, miau! —Su mirada afilada hizo que Kino se mordiera la lengua y se tragara sus palabras—. Lady Crusch no está actuando de mala fe, sino bondadosamente. No le dolería en lo absoluto si te marchas para volver y tratar de ayudar a lady Emilia…
Crusch interrumpió.
Ferris, detente.
No, yo lo diré. Para un miaulentendido menor, es demasiado cruel, así que alguien debe decirlo… Kinomowu, ir no hará nada para cambiar las cosas. Es inútil ir. Encima de eso, estarías desperdiciando el contrato por el que lady Emiaulia pagó una buena suma. Después de la humillación que pasaste en el palacio real y lo que pasó con Julius en la plaza de marcha, ¿todavía no lo entiendes? Quedarte quieto, esperando lo mejor, y centrándote en sanar tu cuerpo es, por mucho, la mejor opción.
… Kino escuchó algo.
El sonido de algo rompiéndose dentro de él.
Sentía enojo rabia, se lo habían recordado
Crusch se cruzó de brazos y cerró los ojos. Él no tenía idea de qué habría en su corazón. Ferris, sentado al lado de esta, dejó salir un largo suspiro. Su rostro hacía evidente su expresión amarga mientras este decía—: No hay respeto por los sentimientos de los otros… ¿Un buen hombre no debería acatar las advertencias al pie de la letra?
Kino: Yo no rompo las promesas solo porque si…
Lo hago para cuidar a los que quiero no es nada personal Crush…
Aparentemente Ferris se rindió con intentar discutir el asunto después de la respuesta sarcástica de Kino. En su lugar, Crusch descruzó sus brazos antes de voltear hacia él y continuar con la conversación.
Crush: Kinomoto Kurosaki. Desafortunadamente, todos los carruajes dragón para transporte de larga distancia de esta casa ya han sido asignados para otras tareas. Todo lo que puedo prestarte es uno más lento para carga o uno para distancias medias con el cual tendrás que desmontar e ir a pie parte del camino.
Kino: … ¿Er?
La respuesta inesperada casi hacía que los ojos de Kino saltaran de sus órbitas. Ella levantó una ceja con una expresión interrogante antes de voltearse hacia Ferris.
Ferris. ¿Dije algo raro?
Ferris llevó ambas manos a sus mejillas y se estremeció mientras contestaba.
Hasta Ferris se deslumbra por tu increíble adaptación, lady Crusch. Pero, ah, no vas a prestarle de verdad un carruaje a Kinomowu, ¿verdad?
Crusch asintió afirmando.
Es lo que dije. Respeto las decisiones de los otros. No importa cuál sea la decisión, es muy importante tomar la responsabilidad. Y no importa qué carga debas llevar, tienes que trabajar para alcanzar lo que quieres y no traer deshonor a tu alma… ¿O no es verdad?
Kino: …
La afirmación de Crusch puso incómodo a Kino, como si antes hubiera estado preparándose para luchar con un oponente que no tenía intenciones de pelear.
Quizá Kino había transmitido su resolución, porque Rem cerró sus ojos por un momento, aparentemente regañándose a sí misma. Cuando los abrió de nuevo, había regresado a su típica expresión neutral.
En lugar de mi maestro, permítame ofrecer mi profundo agradecimiento por todo lo que ha hecho hasta la fecha.
No me importa. Hay un beneficio para nosotros, también. Sin embargo, me gustaría hablar contigo respecto a la última sección del viaje…
Rem bajó la cabeza, tratando el ofrecimiento de Crusch con gran cortesía.
Si se me permite el atrevimiento, estaríamos muy agradecidos por la ayuda. Deseamos confirmar la seguridad de los dominios sin perder ni un momento.
Sin embargo, el tiempo es corto. No hay duda de que tomarán dos días y medio llegar a las tierras de Mathers desde la capital.
Kino: ¡2 días, pero por qué? Si llegamos en el dragón en 1 día ¡
apretó los dientes por la inconveniente falta de un carruaje que pudiera correr todo el camino sin detenerse. Era en ocasiones como esta cuando más extrañaba a los autos, algo que solo necesitaba combustible para llegar más lejos.
Era una mala situación que lo hacía querer moverse a toda prisa, pero esto era algo imposible. La niebla que cubría el camino parecía una manifestación del temor que se extendía frente a sus ojos
Parecía como si el mismo destino lo estuviera deteniendo de ir a los dominios de Roswaal
Si su memoria estaba en lo cierto, el carro de dragón dejó la mansión de Roswaal en la mañana, llegando a la capital real apenas pasado el mediodía.
Incluso sin un carruaje para largas distancias, la disparidad en la duración de los viajes era demasiado extrema.
Eso es imposible ahora. La carretera de Liphas que usamos para llegar aquí no puede usarse esta vez. El tiempo es malo, y hay niebla cubriendo el camino… Por eso, tenemos que tomar un desvío alrededor.
¿Y qué si hay niebla? Si solo cruzamos por en medio…Ferris interrumpió, derribando la opinión de Kino con algo que parecía ser conocimiento generalizado.
Sí sabes que es la Ballena Blanca la que produce la niebla, ¿verdad? Si te topas con ella dentro, tu vida se acabó. Es de sentido comiaun, ¿no?
Kino frunció el ceño ante el desconocido término de "Ballena Blanca". Pero Rem ignoró el hecho de que Kino no entendió y siguió con la discusión anterior.
Una vez el plan fue acordado, las cosas se movieron rápidamente.
Antes de irse Kino respondió la pregunta que no respondió
Señorita Crush no me consideres tue enemigo, yo no busco pelear…
Y salió de la habitación con pesado malestar
Con una orden corta, Kino, Beatrice y Rem fueron llevados hacia el portón frontal de la villa de Crusch con su equipaje, ahí ya había un vehículo esperándolos, desprovisto de todo ornamento para hacerlo más ligero, y con un dragón de tierra que tiraba de él.
Wilhelm sostenía las riendas mientras esperaba su llegada. Cuando notó que Kino, Beatrice y Rem estaban llegando, el hombre mayor hizo una reverencia profunda.
Este es el dragón de tierra más rápido que esta casa puede prestar bajo estas circunstancias. Aun así, lamento profundamente que sea inferior a los dragones para largas distancias empleados por el marqués…
Con Rem tomando las riendas, Kino se puso junto a ella y miró hacia Wilhelm.
Estoy inmensamente agradecido de que me prestes algo siquiera… Me encantaría decir que lo regresaré de seguro, pero…
Su tono decayó al final.
Wilhelm era el único presente para ver la partida de Kino, Beatrice y Rem en la puerta frontal. Se habían despedido de Crusch y Ferris en la recepción de la mansión.
Lo menos que él podría hacer era ser cortés y devolver el carruaje luego, como una última despedida.
En mi posición, lo único que puedo hacer es obedecer la decisión de lady Crusch. Luego de que dejen la mansión, mi maestra y la suya serán enemigas mutuas, sin duda… Este carruaje servirá como un regalo de despedida por el tratamiento y la instrucción de espada dejados a medias.
Pero eso… No creo que hayan dicho algo al respecto cuando dejamos la mansión.
Por lo menos, las palabras de despedida de la maestra y el vasallo les encajaban muy bien.
"Rezo porque sus esfuerzos sean valerosos, y porque se esfuercen en tomar sus decisiones con orgullo para no traer vergüenza a sus almas."
"Ya que lady Crusch está siendo tan generosa con ustedes, será mejor que lleguen con lady Emilia en un santiamén. ¡Ahora váyanse de una vez!"
La última sentencia probablemente fue la que dejó la impresión más fuerte. No tuvieron ni una pizca del tipo de consideración que se sentía venir de Wilhelm, pero…
Yo también sirvo para lady Crusch, así que de alguna manera estoy familiarizado con la manera de pensar de mi maestra.
Una pregunta, ¿cuándo comenzaste a trabajar para ella?
Wilhelm: Creo que ahora es un poco más de medio año…
Kino: es bastante poco pensé que eras su mayordomo de años
Mientras Kino y Wilhelm intercambiaban palabras de esa manera, Rem estaba acomodando el equipaje en el carruaje de dragón. Rem tomó las riendas de nuevo y acarició gentilmente el hocico del dragón.
... ¿Entendido? Entonces has lo que diga. Así es, buen chico, buen chico. Rem, ¿cómo vas con el dragón?
Parece tener una disposición un tanto salvaje, pero acabo de enseñarle quién manda, así que no debería haber problema. Creo que obedecerá mis órdenes.
B-Bien… Establezcamos la jerarquía. De verdad sabes cómo usar el látigo,
¿eh?
Como resultado de la "conversación" de Rem con el dragón, parecían estarse llevando bien. Ya que iban a estar corriendo juntos por un tiempo mayor a un día, la relación entre el conductor y el dragón era crucial.
Rem repasó su plan.
Tomaremos un desvío por las planicies para evitar la niebla. Deberíamos pasar por dos aldeas en nuestro camino hacia las tierras del marqués. Es probable que podamos conseguir otro carruaje y cambiarlo en un pueblo llamado Hanumas cerca de la frontera.
A propósito, ¿cuánto nos tomará llegar a Hanumas?
Probablemente serán entre catorce y quince horas. Si ponemos en marcha el carruaje inmediatamente después de cambiar, podríamos llegar al feudo en otra mitad de día… antes de inclinar su cabeza hacia Wilhelm.
Gracias por todo. Es una pena que dejemos la práctica a la mitad…
Kino: lo mismo digo, ojalá pudiéramos hablar más, pero, será imposible ahora que la señorita Crush me considera su enemigo…
Wilhelm: Creo que le he enseñado las cosas más importantes. Más allá de esto, si desea incrementar sus habilidades con la espada, no hay mejor forma que continuar blandiendo una. Le deseo buena salud.
Wilhelm ofreció su mano, Kino la aceptó, y los dos intercambiaron un buen apretón.
Rem se montó al asiento de conductor mientras Kino entraba al pequeño carruaje. Asomando su cabeza por la ventana, se despidió por última vez de
Wilhelm, quien los estaba viendo desde el portón.
Bueno, nos vamos. Si el destino lo permite, me encantaría pasar algo de tiempo contigo una vez más.
Si apetece ser recibido por los golpes de una espada de madera, venga cuando quiera.
Wilhelm despidió a Kino y Rem con una broma muy en contexto mientras ofrecía una sonrisa propia de un caballero.
El dragón terrestre relinchó y comenzó a ganar velocidad lentamente. El carruaje aceleró más, dejando la villa de Crusch muy por detrás. La figura en la puerta del frente mantuvo su cabeza agachada hasta que Kino ya no lo pudo ver.
Siguieron cuesta abajo, pasando por el puesto de guardia que formaba la entrada al distrito de la nobleza y yendo directo por la calle principal hacia la puerta que unía la capital con la carretera externa, que era su destino.
Gracias a la bendición del dragón terrestre, las vibraciones en la espalda de Kino fueron extremadamente suaves. Él miraba con nerviosismo a través de la pequeña ventana, incapaz de aguantar la sensación de urgencia dentro de sí.
Dejando atrás las calles de la capital real, su campo de visión fue dominado por los pastizales verdes y el cielo azul, y nada más. Ya que Rem se estaba concentrando en conducir, no podía hablar con ella, y, por ende, no había nada que pudiera hacer en el transcurso. Dentro del carruaje, Kino se sumía en un mar de pensamientos.
Crusch había declarado que no podían prestarles un carruaje para uso de larga distancia. Concordando con esto, la sensación del asiento de pasajeros era de una calidad muy inferior. Probablemente fueran para transportar sirvientes de un lado a otro.
Había entrado y salido de la residencia de Crusch en un parpadeo. El hecho de que la duquesa le hubiera prestado amablemente un carruaje al partir dejó a Kino en un enredo de pensamientos complicados que eran difíciles de poner en palabras. Solo una noche antes, él la había juzgado como estricta, mas no indiferente. El tira y afloja antes de su partida solo se había añadido a la complejidad.
Lo que sí entendió fue la razón de por qué tanta gente quería conversar con ella. Sin duda, Emilia tendría que trabajar duro para construir una red de contactos personales como la que tenía Crusch. Esta era una dificultad necesaria para ella. Aunque algunas innecesarias también la aquejaban.
Betty: te sientes arrepentido por dejar la mansión y romper el contracto
Beatrice pregunto en seco
Kino: …
Betty: no quieres hablar supongo… pero, aunque no apoyo tu decisión de irte, pienso que estuvo bien que fueras a pesar de que te vieran como un enemigo, eso habla de bien de ti de hecho
En el carruaje, dejó pasar el tiempo en silencio, solitario.
A excepción de Rem, que estaba en el asiento del conductor, estaba aislado en ese lugar, incapaz de sentir la presencia de cualquier otro.
Más tarde ese día, en lugar de en Hanumas, donde habían planeado cambiar de carruaje, se detuvieron en un pueblo llamado Fleur, que se localizaba antes del otro.
Rem lo había sugerido mientras el sol se ponía, justo antes de que la noche comenzara a caer.
Viajar de noche incrementará las posibilidades de toparnos con bandidos y mabestias. También estoy un tanto preocupada de pasar cerca de la niebla, por eso pienso que es mejor hospedarnos en una posada cercana esta noche.
Kino: ¿Cuánto falta para la parada en Hanumas?
Rem: Nos tomaría hasta la media noche llegar a Hanumas desde aquí. Pudiera ser que no encontremos una posada, y conseguir un carruaje dragón en medio de la noche es difícil, así que…
Kino qjjj no queda otra opción?
Rem: lamentablemente no
Betty: es mas seguro que pasemos la noche en una posada a ir sin luz en todo el camino de hecho
Kino: … pues ya que...
Rem había estado pensando mientras Kino se andaba en rodeos.
Naturalmente, había hecho su propuesta bajo muchas más consideraciones que la propuesta de Kino. Aunque estaba irritado por tener que detenerse, aceptó la sugerencia de Rem.
Kino: ¿Entonces nos quedaremos en una posada aquí en Fleur y partiremos a primera hora por la mañana? ¿Eso le dará un descanso al dragón y quizá reduzca el tiempo necesario para encontrar un carruaje en Hanumas?
Sí. Si nos vamos temprano por la madrugada y las cosas van bien en el camino a Hanumas, podríamos llegar a la mansión antes del anochecer de mañana.
Mientras Rem contestaba, su voz estaba llena de alivio, debido a que Kino había aceptado su propuesta sin quejas.
Afortunadamente, se cumplió su esperanza de encontrar una posada tras su llegada a Fleur. Confiaron el carruaje de dragón en el establo adjunto a la posada, llenaron sus barrigas con una comida nocturna en extremo poco refinada, se dieron un baño rápido y se fueron a la cama para así poder levantarse inmediatamente a la hora del amanecer
No puedo dormir…
Desesperadamente tratando de tomar una siesta, todo lo que hizo fue cambiar de posición con los ojos cerrados sobre la cama en repetidas ocasiones. Aunque Beatrice estuviera a su lado era difícil dormir, aunque le era extraño ese cambio tan repentino en ella, antes se hubiera negado, pero como no querían pagar otra habitación ella se ofreció a dormir conmigo. Aunque le dije que podía yo dormir en la silla ella dijo que dormiría conmigo está a mi lado, está profundamente dormida parece un peluche en la cama. Ya había pasado tiempo desde que paso en este mundo sin su mascota gato Luke.
Después de todo, al haber pasado un buen tiempo en la mansión de Roswaal y en la villa de Crusch, las mejores probadas de lujo que este mundo tenía para ofrecer; la cama dura de una humilde posada le ponía difícil el dormir.
Por supuesto, dado que quería levantarse tan pronto en la mañana como fuera posible, su pecho se llenó de maldiciones dirigidas al tiempo y a su propio cuerpo. No necesitaba más tiempo para pensar. Lo que necesitaba era una oportunidad para conectar las conclusiones formadas en su mente con acciones tangibles. Por eso, todo lo que anhelaba era la luz del sol.
¿Cuántas veces había visto hacia el techo y hacia sus párpados? ¿Cuántas veces se había dado vuelta en la cama ya?
Un sonido se filtró a sus tímpanos; hubo un toque en la puerta, y luego alguien la abrió dudando.
… Kinomoto, ¿puedo pasar?
Cuando levantó la cabeza para echar un vistazo, vio el torso de Rem, quien se inclinaba hacia dentro de la habitación. Se había quitado el atuendo de sirvienta que acostumbraba a usar, para cambiarse con un camisón azul claro que él había visto en algún punto antes.
Rem, percatándose de que Kino estaba despierto, pareció aliviada mientras se dirigía hacia la cama. Kino le preguntó—: ¿Parece que no puedes dormir?
Rem: No podía dormir, así que quería hablar un poco.
Kino: suspiro parece que no eres la única
Rem se sentaba tímidamente a su lado. Sintiendo que sus hombros estaban tan cerca como para tocarse, volvió su atención hacia el rostro pálido de ella y abrió la boca. Ponía algo nervioso a Kino
Kino: debo disculparme por ser una carga para los demás... aggg ahora que hare si me considera alguien su enemigo…
Rem: Por favor no te disculpes por eso. Nada me parece un sufrimiento si es por tu bien.
La fuerte sacudida de su cabeza al negar fue un golpe en la consciencia de Kino. Sabía que eso era lo que Rem iba a decir. Desde el disturbio de las mabestias, Rem siempre había sido su aliada en las buenas y en las malas. Irónicamente, probablemente era ella la que más entendía su valor.
Kino: … Que te hayas enterado por telepatía debió haber hecho que te preocuparas por la mansión mucho más que yo. Y para Fregarla sigues preocupándote por mí… Todavía no sabemos nada de lo ocurrido, ¿verdad?
Rem asintió de manera difícil a modo de respuesta a su pregunta y bajó la mirada.
… No te preocupes por eso. Estoy seguro de que ha pasado algo grave, pero ella no es tan dócil como para rendirse fácilmente. Pronto estaremos de vuelta. Me encargaré de ello de alguna manera.
Pero, aun así…
… Sí. Te creo, Kinomoto.
Rem sonrió alegremente hacia él con alivio, haciendo que Kino se relajara un poco, pero de repente su pulso aumento de repente
Kino: ¡¿rem por qué me está abrazando de esta manera?
La sensación suave contra su espalda y la respiración de ella hicieron que Kino pasara a hablar inconscientemente de manera más formal.
… Porque quiero.
La respuesta que ella ofreció, llena de expresión
Detrás de Kino, quien seguía sentado en la cama, Rem lo rodeaba con los brazos, como si estuviera cubriéndolo. Su suavidad femenina, su dulce aroma, y los brazos que lo rodeaban, sumergieron por completo en calidez al cuerpo de Kino.
Kino: Er, ah… Esta sensación es…
Kino, sintiéndolo correr por todo su cuerpo, ladeó la cabeza cuando se percató de repente de que la "calidez" que Rem le impartía era algo distinto al calor corporal… tenía un gran parecido con algo que había sentido en los días pasados.
Para responder a las dudas de Kino, Rem mantuvo el contacto y abrió la boca.
Estoy sanando tu puerta, es lo mismo que hacía el maestro Félix por ti,
Kinomoto. Después de todo, tuve muchas oportunidades para ver mientras estaba a tu lado. En comparación con el maestro Félix, quizá no pueda hacer mucho más que calmarte un poco, pero…
Kino: Oh ¡C-Cierto el tratamiento!
Fue una muestra mínima de resistencia, pero él no quería ser tan grosero luego de todo lo que ella hizo.
Notaba la alegría de Rem mientras sentía sus manos acariciándole la cabeza.
El calor que vino de sus manos incrementó, haciendo que sus párpados se sintieran incluso más pesados
Porque quiero… No necesito otra razón.
Perdió su mente antes de que sus palabras lo alcanzaran. Incluso así, escuchó la respuesta de Rem, "quiero." Esa parte era importante.
Probablemente ese era el punto de inicio para todos los pensamientos que envolvían a Kino…
¿Qué pasaría cuando regresara a la mansión y se reuniera con Emilia? Él estaba lleno de ansiedad.
Ella… me va a gritar al principio, ¿verdad…?
Los ojos de Kino cayeron mientras sacudía su cabeza.
Cuando comenzó a tambalear, los brazos de Rem lo abrazaron gentilmente para darle soporte.
Todo estará bien, Kino. Eres una persona maravillosa. Con el tiempo y una reunión adecuada, si le dices cómo te sientes, estoy segura de que entenderá.
¿De qué hablas rem?...
El sonido se fue alejando. No, su mente había comenzado a dejar la realidad.
La cómoda somnolencia se extendía por él como una maldición, sus ojos se cerraban para convertirse en una jaula para su mente.
Justo antes de que su consciencia abandonara la realidad por completo, Kino pensó sentir el ligero tacto de los labios de Rem en su cuello mientras esta decía—: Así que guárdame un pequeño rincón en tus pensamientos, y no te vayas a ningún otro lado, Kino…
Mientras su mente se hundía lentamente en la oscuridad, Kino ya no tenía la fuerza para contestar al susurro de aparente súplica.
Lo que despertó a Kino fue la sensación del sol quemando sus párpados.
Se quedó tirado sobre la cama mientras levantaba una mano de manera inconsciente para bloquear el sol. La luz que entraba por la gran ventana de la habitación era fuerte; al estar en cama y cubierto hasta los hombros, el calor era tanto que hacía del dormir una tarea difícil.
Se entregó a esa sensación por un instante muy largo antes de que fluyera suficiente sangre a su cabeza medio dormida y se percatara…
Kino: QUE YA AMANECIO¡ REM BEATRICE SE NOS HIZO TARDE¡
Al despertar se dio cuenta que Beatrice ni siquiera estaba en la cama estaba desaparecida fue extraño
Kino: carajo ¡
¡¿El sol ya salió?!
Kino arrojó sus sábanas, saltó de la cama y corrió hacia las ventanas.
Cuando las abrió, un aire fresco fluyó en la habitación, y él quedó viendo
estupefacto hacia el sol que lo miraba desde lo alto del cielo.
Esa visión lo golpeó con la terrible verdad.
Al llegar a la conclusión desesperante de que se había quedado dormido, corrió a toda prisa hacia la puerta de enseguida, el dormitorio de Rem. Kino tocó furiosamente la puerta antes de abrirla de un empujón.
¡Rem! ¡Levántate! ¡Nos quedamos dormidos!
Maldiciendo el hecho de que había perdido casi la mitad del día durmiendo, escaneó la habitación con desespero. De cualquier manera, tenía que levantar a Rem para que pudieran continuar en su marcha… O eso había pensado.
… ¿Rem?
La habitación estaba completamente vacía.
No había arrugas en la cama. Las sábanas estaban intactas. Kino tuvo un mal presentimiento por la falta de evidencia de que alguien hubiera dormido en esa cama. En la habitación no se sentía calor de presencia humana.
Al ser incapaz de ver equipaje siquiera, salió de la habitación corriendo hacia la recepción de la posada. El posadero que los había recibido a él y a Rem la noche pasada estaba sentado en el escritorio, sonriendo amigablemente desde que vio al chico.
¡Oh! Buenos días. Parece que durmió muy bien anoche…
Kino respondió a la cortesía del posadero, lo que hizo fue golpear el escritorio con su puño para posar su pregunta.
Kino: ¡¿oye sabes dónde están una chica peli azul y la pequeña niña rubia con su coronita en su cabeza?¡
El posadero había visto que el chico estaba alterado
Estimado huésped… Cálmese por favor; molestará a los otros clientes…
¡Responde! ¿Dónde está…? ¡¿A dónde se fueron las chicas ¡
S-Su compañera… ¿Quién llegó anoche… con usted en el carruaje de dragón…?
¡No los 2 otros 2 huéspedes que venían conmigo ¡
Siendo intimidado por el comportamiento amenazante de Kino, el posadero prácticamente gritó su respuesta.
¡Escúchame! ¡Ella se fue durante la noche! ¡Se fue en el mismo carro de dragón en que vinieron! ¡Pagó por tu estadía y dejó una bolsa para ti cuando se iba! En realidad, pagó suficiente para que te hospedes varios días, así que no hay ningún proble-
Kino: ¡se fueron¡
Dentro de él nació inseguridad. Dudas. Enojo. Tristeza. Los sentimientos irritantes luchaban unos contra otros dentro de su cabeza
Chicas … Qué… ¡¿Qué están pensando…?!
El hecho de que incluso la persona que lo conocía mejor había fallado al entenderlo, fue un peso que lo hundió en la desesperación.
[Para Kinomoto.
Cuando leas esta carta, seguro estarás muy enojado conmigo.
No pediré que nos perdones por dejarte para ir a la mansión. Pero entiéndelo, por favor.
Es peligroso traerte estando de la manera en que estás ahora. No solo pienso en el estado de la mansión, sino en el estado de tu cuerpo, Kinomoto
Por eso, por favor espéranos aquí en la villa Fleur. Regresaré por ti cuando me haya encargado de todo.
Te he dejado todo el dinero. Ya le he pagado bien al posadero, así que puedes quedarte por varios días sin problema.
Cuídate por favor, y espera hasta mi regreso… Te lo suplico.
… Siempre tuya, Rem.
Kino: No, no, no, no CARAJO¡
Kino leyó la carta que acompañaba la bolsa dejada para él, explotó con una rabia irreprimible.
Estaba sentado sobre un sofá duro en la sala de espera del primer piso de la posada. No había nadie a su alrededor. La razón de ello era su prolongado comportamiento violento. El encargado, quien lo había guiado a la sala de espera, ni siquiera había sido capaz de mirarlo a los ojos cuando respondió sus preguntas.
Kino: porque se fueron solas¡
Gahhg tengo que ir a buscarlos
La carta estaba escrita con un cuidadoso I-script en su totalidad. Kino, quien seguía aprendiendo el lenguaje escrito, no podía leer nada a excepción de los caracteres I-script. Rem había sido considerada en ese sentido, pero, a luz de su abandono
Kino: porque me abandonaron, tengo que ir a buscarlas
Sus conversaciones en la residencia Crusch, su diálogo con Rem la noche previa y la reprimenda de Emilia en la capital real llegaron de regreso en una embestida. Con sus voces, palabras sobre palabras se apilaron en él, maldiciendo a Kino por ser incorregible e incompetente.
El equipaje y los recursos que Rem había dejado estaban alineados sobre la mesa en la sala de recepción. Había una muy buena cantidad de dinero en el saco. Aparentemente, Roswaal había dejado una pequeña fortuna en manos de Rem. Con todo ese dinero como su finiquito, Kino no tendría problema alguno con las necesidades diarias por un buen tiempo. Sabía que eso era exactamente lo que Rem tenía en mente cuando lo dejó con él.
Kino: tengo que encontrarlas ¡la preocupación de Kino hacia las chicas era mas a la que él se tenía a el mismo, solo buscaba garantizar la seguridad de los demás antes de la suya
estaba pensando en todo tipo de formas en que pudiera usar el dinero para romper su bloqueo.
Si contrato un carruaje dragón y un conductor, podría ser capaz de llegar a la mansión… Dicho eso…
Rem había hecho preparaciones cuidadosas para derribar cualquier plan de ese tipo que Kino pudiera tener. De acuerdo con el encargado, esa villa no tenía ningún establecimiento que pudiera prestar una carreta de dragón. En adición, la aparición de "niebla" había estropeado las planeaciones de los carruajes que conectaban regularmente las aldeas
No había transporte a dragón por ningún costo. Sin duda Rem había comenzado a planear todo tan pronto como rentaron su alojo en esa posada la noche anterior
Kino: Entonces simplemente tendré que ir a pie… No tengo un mapa, y no puedo pelear con monstruos esto es peor de lo que pensé…
Para comenzar, nunca había anticipado el tener que tratar con bandidos y mabestias.
Si bien tiene armas, su espada y su bastón el bastón es útil pero no en combate, la espada es útil, pero de nada sirve un arma si no la sabes manejar
Seria bueno continuar con las prácticas de la espada, pero dudo que esa mujer quiera volver a verme en sus tierras… y pensar que pude trabajar con un mejor sueldo y todo se fue al traste….
Podría usar magia, pero no tengo a Beatrice cerca eso significa que no puedo si no mi puerta se dañaría…
Se sentía inútil por no poder hacer algo las opciones eran limitadas, pero tenía que encontrar la solución a este embrollo
Tengo que conseguir un carruaje dragón… Debe haber una manera... creo.
Kino puso una mano en su frente, revisando desesperadamente todo lo que había visto y oído en ese mundo y todo lo que había aprendido de la gente en su mundo de origen, tratando de formar un plan.
Esta aldea… no tiene establecimientos que puedan prestar un carro de dragón. Los carruajes de horarios regulares no están disponibles… lo que significa…
La villa ahora estaba ocupada por sus residentes originales, viajeros que llegaron en un carruaje regular, y…
¿Quizá haya alguien que vino en su propio carruaje dragón, como Rem y yo, que se detuvo aquí? Si alguien fuera a entrar y salir de la villa libremente, ellos tendrían sus propios medios de transporte. Esa misma posada tenía establos para el uso de los huéspedes; su pensamiento no podría estar tan fuera de lugar.
Para tener un carro de dragón tendrías que ser rico… No, un mercader sería perfecto. Un comerciante que no esté asentado, o bien está trabajando para alguien más, o que sea un vendedor ambulante con un carro tirado por caballos. Si lo encuentro podría hacer que me lleven fue de inmediato con el posadero y se explicó. Al principio, el encargado fue reacio, pero le presentó a varios comerciantes, no obstante, con una expresión forzada.
Sin embargo, la mayoría de los comerciantes ambulantes estarán buscando enviar bienes a su destino. No sé si alguno estaría dispuesto a tomar a alguien como pasajero…
Kino: gracias, lo intentaré al menos. Muchas gracias por hablarme de ellos.
Agradeciendo al considerado posadero, Kino visitó a esos comerciantes uno por uno.
… Pero, concordando con las preocupaciones del posadero, las negociaciones demostraron ser muy difíciles. Tal como había dicho, tenían poca inclinación por alterar sus rutas de viaje, pero la situación era mucho más seria que eso. Todos y cada uno respondieron a Kino de la misma manera, negando con la cabeza.
¿Los dominios Mathers? Lo siento, pero no puedo ir allí ahora —dijo un hombre muy flacucho mientras acababa sus negociaciones con Kino.
Estaba de pie con su carro de dragón cubierto mientras sus ojos se anclaban en Kino con algo de simpatía.
Odio decir esto, pero, no creo que sea el único que dirá no. En mi caso, sin embargo, tiene que ver con el cargamento que estoy transportando.
¿Cargamento?
Estoy transportando armas, armaduras, y otros artículos de metal. Hay rumores de que el precio de estas cosas en la capital está por los cielos, así que mañana me dirigiré allí con mi carro dragón. Mis ganancias están en la cuerda floja.
El hombre palpó la carga en su carruaje mientras hablaba, mirando a la distancia en dirección al sol poniente. Luego, cuando vio caimiento en los hombros de Kino, ajustó la posición de su bandana y dijo—: Hay mucha gente que usa esto como escala hacia la capital, igual que yo. Es por eso por lo que esta aldea está muy adinerada para su tamaño. Entonces hay comerciantes que llegan cada dos por tres, pero… Probablemente te rechacen.
… Sí. Eres el sexto en decir que no
Es porque todos los comerciantes decentes están corriendo hacia la capital real con los ingresos en mente. No se puede evitar. Después de todo, está el alboroto de la selección real. Todos han captado el aroma del oro
Kino: cheez ya veo
Sin dudarlo Kino saco un saco de dinero
frunciera el ceño mientras asumía la razón de sus fallas sucesivas… concretamente, había fallado al interpretar a los mercaderes desde una perspectiva de negocios. No era el prospecto de un pago por día lo que los atraía hacia la capital, sino la vista de unos beneficios mayores a un plazo más largo. Para un comerciante, el abandonar tales planes para darle el gusto a Kino, sería nada menos que una locura.
El mercader continuó:
Para colmo, están circulando todo tipo de rumores inquietantes sobre los Dominios Mathers. Incluso si encuentras a alguien que no se dirija a la capital por beneficios financieros, probablemente no esté dispuesto a dirigirse hacia allí, aun así.
¿Rumores inquietantes...? ¿Relacionados con la selección, por casualidad?
Especulación sin fundamento, pienso yo. Se dice que una de las candidatas es mitad demonio y el señor de esas tierras la está apoyando… Pero no he oído los detalles de la elección todavía. ¿Sabes algo?
Kino: ni la más mínima idea hombre
mintió en ese momento porque no quería ser expuesto como alguien relacionado, lo cual solo haría las negociaciones más difíciles. No había tiempo que perder con tontos prejuicios
Oh, es cierto. Justo recordé a alguien que podría aceptar tu propuesta.
¡¿En serio?! ¡Estaba muy cerca de darme por vencido ¡
No estoy muy seguro de lo que acabas de decir, pero es cierto. Ven, te lo presentaré.
El hombre dio una palmada al hombro de Kino con una expresión relajada y lo invitó a seguirlo. Kino lo siguió un poco por detrás hasta que señaló una construcción al otro lado de la calle.
Estoy muy seguro de que él ha estado ahí desde anoche. Espera aquí, lo llamaré por ti.
El hombre se retiró, pasando por las puertas dobles que estaban ampliamente abiertas, mientras Kino lo miraba partir, observando hacia el letrero de arriba.
… Siento que probablemente dice "Taberna" o algo así…
Solo tenía confianza moderada, ya que el letrero que estaba viento estaba escrito en Ro-script, el cual recién había comenzado a aprender. El ligero olorcillo de alcohol emanando por el aire a través de la entrada hacía que era problemático
Solo espero que no esté ebrio…
Kino estuviera un 89 por ciento seguro de que estaba en lo cierto.
La forma enérgica en que el hombre se dirigió dentro sugería que la gente en el interior sería problemática .se fortaleció con esa trágica resolución, el hombre regresó de dentro.
Perdón por la espera. Aquí está él. Oye, Otto, preséntate.
El hombre arrastraba bruscamente consigo a otro más joven, prácticamente empujándolo al frente mientras se aproximaban. Él tenía un cabello de color gris y lucía no más de uno o dos años mayor que Kino, aunque era un tanto más bajo. Tenía un rostro delgado y bastante simétrico ropa verdosa, y un sombrero digno del sombrerero loco
Kino: Mi nombre es Kinomoto Kurosaki. Lamento las molestias por arrastrarte aquí afuera. Escuché que quizá podrías aceptar mi petición, así que… ¡Aghh! ¡Apestas! ¡Realmente hueles a alcohol!
Sus esfuerzos de comenzar las negociaciones con el pie derecho de inmediato hicieron corto circuito por el olor a alcohol que le esperaba de la otra parte. El joven hombre ante él lo miró de mal humor, desprendiendo una peste tan fuerte que el estómago de Kino estaba al borde de echar todo fuera
Podría no lucir atemorizante o peligroso, pero era un borracho tambaleante, sin lugar a duda.
Pues hola, hic. Déjame presentarme. Mi nombre, hic, es Otto, hic.
Lo atacó el hipo tres veces durante su corta presentación.
Con su rostro rojo de ebriedad, el joven llamado Otto miraba en medio de Kino y el otro hombre.
Otto: Entonces, ¿qué querías? ¿Negocios? ¿Eran negocios, hic? Mi negocio es, hic, ah-ha-ha-ha, hic. Eso de ahora es un chiste, hic.
Finalmente, Otto se puso en cuclillas y rompió en risas de manera repentina. En el punto de mira de esa acción, el hombre señaló rápidamente de nuevo hacia Otto.
Otto: ¡Espera, espera! ¡No te engañé!
Kino: ¿oye sigues en funcionamiento?
Otto: si funciono ¡
He sido de lo más descortés. Mi nombre es Otto Suwen. Soy un humilde comerciante independiente, quien se gana la vida como vendedor viajero.
Otto se volvió hacia Kino y asumió una expresión tan marcada que uno casi podría oír el crujido si ponía atención.
Mientras Kino estaba sin palabras por el cambio instantáneo, Otto lo examinó de pies a cabeza.
Otto: Ya veo. Parece que tiene un cierto grado de estatus. Ciertamente tiene las cualidades esenciales de un buen cliente. Sr. Kety, muchas gracias por presentarnos.
Seguro. Estarás bien de aquí en adelante, ¿no? Me voy, entonces. No olvides mantener el mentón arriba. Y me debes una, Otto. Otto estaba tan lúcido que hasta uno dudaría que alguna vez estuvo ebrio, así que el Sr. Kety le dio una palmada en el pecho con alivio y se marchó.
Kino vio partir al hombre que hizo el gesto amigable antes de mirar de vuelta hacia Otto. El joven hombre lo había examinado y reconocido como alguien con quien se podía hacer negocios.
Otto aplaudió con sus manos, sonrió ampliamente, y comenzó—: Bien, entonces, hablemos de negocios… ¿Qué es lo que desea mi cliente?
Si Otto dijera que no, estaría acabado. Habló tan natural como pudo a
pesar de la tensión mientras hacía negocios. Y luego…
Después de que Kino le diera una explicación simplificada de los eventos,
Otto pensó en ello un poco, y luego asintió.
Otto: Mm, no me importaría aceptarlo.
Oyendo su respuesta bien formada, viniendo aparentemente de una persona completamente diferente a la que fue traída ante él, Kino lo tomó de los dos hombros con sus manos en sorpresa y le dio una buena sacudida
Kino: ¡G-Gracias! Me has salvado estoy completamente agradecido¡
Otto: ¡Auu! ¡Au, au, au! ¡No apriete tan fuerte! ¡Espere por favor, me alegra que esté tan satisfecho, pero tengo condiciones también!
Otto liberó sus brazos cautivos de la sacudida y retrocedió un paso de Kino mientras hablaba.
La palabra condiciones hizo que Kino inclinada la cabeza. Ahora que sus manos estaban libres, Otto hizo un gesto agitando ligeramente su mano.
Otto: Mi carro dragón es un recurso de mi negocio… O, mejor dicho, mi sustento.
No puedo partir con él a la ligera. Por supuesto, esto será un préstamo de ayuda en vez de un préstamo formal del carruaje, particularmente a causa de las cosas inquietantes que ocurren en las tierras Mathers en estos momentos.
Es lo natural. No iré tan lejos como para decir que puedes inflar el precio, aun así.
Kino: ¡ayy me lo supuse, no importa llévame lo mas lejos que puedas
Otto: Supongo que no. Entonces, por todo el dinero que tiene aquí… ¿no?
Y así, Otto fue el primero en comenzar las negociaciones, tomando la iniciativa mientras exponía sus condiciones. Sin duda ya había deducido la cantidad de dinero en la bolsa gracias al comportamiento de Kino. Impuso su estrategia, controlando firmemente el ritmo de las negociaciones para aumentar sus beneficios, aunque sea un poco, como todo un comerciante de regla.
Era boca contra boca, palabra contra palabra. La batalla había comenzado, un encuentro verbal poniendo a prueba el discurso y juicio de negocios de cada grupo contra el otro…
Bueno, no precisamente.
Kino: grr bien pues quédate con todo el saco de monedas, pero me llevas allá
La conmoción atacó a Otto mientras Kino le entregaba sin dudar toda la bolsa. El peso del monedero hizo que Otto tragara saliva mientras miraba a Kino con nerviosismo.
Otto: ¿Qué…? ¡Así no es como funciona! ¡Normalmente, las dos personas exponen sus demandas y luego comienzan las negociaciones para encontrar un punto común, ¿no es así?! Nunca es tan fá…
Kino: ¿solo quiero que me lleves allá es lo único que tengo de ofrecer aceptas o no?
Si la totalidad del dinero que tenía en mano resolvía todo, era una ganga para lo que le importaba a Kino.
Otto se enojó por el comportamiento frio de Kino, probablemente preguntándose si había sido demasiado apresurado.
Otto: Esto es… Puede ser que me hayan presentado a un individuo muy problemático.
Kino: Te oí¡, además que no busco problemas
Kino mente: Parece que el dicho es cierto con dinero baila el perro
Con el trasporte en sus manos partieron
Mientras que Kino estaba con una mirada seria esperando llegar a su destino
Al parecer, solo aquellos como Kino y Otto elegirían partir a la hora que lo hicieron.
Otto dijo—: Entonces, el destino son las tierras de Mathers, la misma mansión del marqués, bajo la condición de viajar en medio de la noche para acortar el tiempo tanto como sea posible… Lo acepté porque un pago es un pago, pero esto es descabellado, ¿lo entiende?
Kino: solo llévame ahí tendrás el saco de dinero
Otto: Daré lo mejor. Mi propio futuro también se juega en esto, después de todo. Mientras hablaba, Otto guiaba con las riendas al dragón de tierra que corría por el camino.
El carro de dragón que poseía Otto era un vehículo grande con cubierta para transportar mercancías, por lo que su dragón era correspondientemente enorme y poderoso. Kino tenía la preocupación de que una bestia de apariencia tan pesada fuera mala en velocidad, pero Otto explicó—: Lo compensa con resistencia. Esta es una especie especialmente aguantadora incluso entre los dragones para largas distancias. Podría correr por tres días sin parar y no cansarse.
Uno pensaría que correr por tres días sin parar agotará a la gente a bordo en su lugar.
Hace dos años, tuve que hacer eso para no dejar escapar una oportunidad de negocios particular. Los humanos pueden aguantar mucho si están dispuestos a arriesgar la vida para lograrlo. Dicho eso, colapsé apenas acabaron las negociaciones del trato, y estuve entre la vida y la muerte por una semana luego de eso…
Kino: me llamas a mi problemático, pero si tu estas igual de mal ¡por desgracia igual estoy enemistado con alguien, aunque ella lo cree…
Otto: oye no me refiero a eso¡
En eso otto se paró en seco
De verdad lo lamento, nunca imaginé que llevaría un pasajero, así que nunca preparé un asiento adecuado —dijo Otto
El carruaje de Otto, ideado con el solo objetivo de transportar cargamentos de un lugar a otro, no tenía espacio adicional para llevar pasajeros. Naturalmente, a Kino no le quedó otra opción que sentarse junto al otro muchacho en el asiento del conductor.
Otto continuó—: Si le da sueño, aunque puede ser un poco tosco, use el vagón, por favor. Tengo que acampar frecuentemente, por lo que tengo algunas sábanas a la mano.
Kino: ehm no todo esta bien caminare el sendero que está cerca
Sin duda estaba muy acostumbrado a viajar. Aunque habían partido en su viaje
sin un plan, Otto no mostraba ni una pizca de preocupación mientras sostenía
las riendas.
Probablemente Otto ya había viajado por esta ruta varias veces. Cuando Kino miraba el costado de su rostro, sentía una seriedad que contradecía la similitud de sus edades.
Kino: ¿oye otto? ¿Porque accediste a llevarme hasta aquí incluso con los riesgos
A-Acaba de hacer una pregunta muy difícil, Sr. Kurosaki.
Desde un lado, Kino vio una sonrisa nerviosa en el rostro de Otto, pero la atmósfera amigable regresó rápidamente.
Desde su llegada a este lugar, se habían dirigido pocas veces a Kino por su apellido.
Sintiéndose extraño por ser llamado así por primera vez en una eternidad, se percató de que había lanzado un golpe directo hacia un tema que el otro individuo no quería discutir.
Otto: Bueno, no lo puedes deshacer ahora… Confiesa y las cosas serán más fáciles.
Kino: no, la verdad solo quería venir aquí, vengo a visitar a alguien
Otto: bien que bueno
El vagón que llevamos detrás está lleno hasta el borde con mi cargamento…
¿Qué cree que hay adentro?
… Ahora que lo veo, parecen vasijas o algo así. ¿Qué, transportabas piezas de arte?
Otto: Cerca, pero no exactamente. Lo que vendo no es lo de afuera, sino lo que tienen dentro. Los tarros están llenos de aceite de alta calidad. Originalmente, planeaba llevarlos a la nación del norte, Gusteko, pero…
Los hombros de Otto cayeron, su expresión miserable dejó claro que las cosas no habían salido según lo esperado.
¿Me pregunto si será un efecto de la selección real? El camino entre Gusteko y Lugunica ha sido cerrado temporalmente. Traté de suplicar explicando que no podría llevar mis productos al mercado… Pero terminaron corriéndome con espadas.
En un país tan frío como Gusteko, podrías hacer una fortuna vendiendo aceite, pero fue más un gran desperdicio que un buen mercado. Para colmo de males, Otto había vendido sus artículos de metal a precios de remate para comprar el aceite que ya no podría vender.
Como resultado, había perdido la excelente oportunidad de vender metales además de perder el acceso al mercado donde pudo haber vendido el aceite.
Aparentemente, esto era el por qué había bebido hasta desfallecer.
No hay forma de que pueda vender una cantidad tan grande de aceite por un precio justo en Lugunica, y si lo vendo a precios bajos de nuevo, quedaré en bancarrota. Y por eso, estaba a punto de tirar mi vida cuando apareció, Sr. Kurosaki.
Kino: ¿Y lo que te pagué recompensa todo?
Otto: Puedo vender todo este aceite a cualquier precio y vivir con solvencia. Ciertamente, me dejará seguir trabajando.
Por un momento estuvieron forcejeando: "Todo es gracias a usted", "No, gracias a ti, —Solo estoy aquí por su ayuda", "Sí, era el destino que nos encontráramos", y así siguió fortaleciéndose su lazo.
Finalmente, sus halagos casuales cesaron, y hubo un silencio abrupto entre los dos.
Kino: hombre deberías hacer a que te hagan una limpia, tienes mucha mala suerte y mira que a mi me molesta decir eso, pero tú necesitas una limpia espiritual para quitarte esa pésima suerte tuya
Otto: Por un momento estuvieron forcejeando: "Todo es gracias a usted", "No, gracias a ti, —Solo estoy aquí por su ayuda", "Sí, era el destino que nos encontráramos",
y así siguió fortaleciéndose su lazo.
Finalmente, sus halagos casuales cesaron, y hubo un silencio abrupto entre los dos.
Kino: bueno no hay de que otto
La mirada de Kino se desplazó del camino que estaban siguiendo hacia el llano que continuaba hasta donde llegaba la vista, luego murmuró—: Oye, Otto.
Kino: ¿No podemos cruzar por ese llano?
Escuchando la sugerencia de Kino, Otto dio una palmada a su regazo como si fuera el mejor chiste que hubiera escuchado alguna vez.
Kino: oye no te burles de mi ¡
Otto: Cielos. Eso es mucho aún para una broma. Cuando cae la neblina en los llanos es cuando aparece la Ballena Blanca. Es la más famosa de las mabestias… Si la encontráramos, podríamos irnos despidiendo de nuestras vidas.
Kino: ¿peligroso que tan peligrosa es la neblina?
No, porque sacando la vuelta a la niebla, también puedes evitar a la Ballena Blanca, entonces el daño es mínimo. Imagino que es la razón por la que persiste hoy en día.
En otras palabras, gente había fallado en el intento de acabar con la bestia, y el daño obtenido en el proceso desanimó expediciones futuras.
Kino: parece un gran obstáculo
cuando escuchaba la palabra mabestias. Para él, una mabestia era sinónimo de Urugarum, como aquellos con los que se había encontrado hace tan poco… las mismas creaturas que lo habían herido tan gravemente y perecieron a manos de Roswaal. Tenía algo de historia con ellos.
De acuerdo con los testimonios, por lo menos. Aparentemente, es tan grande que nadie ha visto su tamaño completo, y estas personas huyeron dejando todo de lado mientras corrían por sus vidas cuando se enfureció. Es una historia aterradora —concluyó Otto. Cerró la boca y no planeaba decir nada más. Para un comerciante como él, la Ballena Blanca era, sin duda, una existencia de odiar, ya que su estadía en esos llanos acabaría haciendo un desastre en las planificaciones de viajes. Aunque estaría encantado si alguien se encargara de ella, no tenía intenciones de tener un encuentro por sí mismo. Quizá la postura de Otto era común entre todos los mercaderes.
Kino: ¿Entonces cuánto nos va a llevar el viaje hasta los dominios Mathers con este paso?
Otto: Mmm, veamos. Aunque la noche está cayendo, mi dragón tiene excelente visión nocturna, y no hay señales de niebla. Además, imagino que no hay bandidos dispuestos a arriesgar sus vidas trabajando cerca de las planicies ahora mismo, entonces… si todo va bien, ¿mañana en la mañana, quizá?
Después de dar esa respuesta, Otto miró hacia Kino, quien levantó las cejas en respuesta. Rápidamente Otto jugó al inocente, desvió la mirada y dijo: "Ah, nada". Aunque pronto continuó—: Nuestro destino es… la mansión del marqués Roswaal… ¿no es cierto?
Kino: Sí, es correcto.
La pequeña fortuna que me pagó… Esa ropa que lleva debe ser cara… Que esto quede entre los dos, pero ¿quién es usted, Kinomoto Kurosaki? ¿Está… involucrado con el marqués de alguna manera?
Kino entendió por qué Otto albergaba tales recelos al punto de exponer sus dudas dócilmente. Desde el punto de vista de un comerciante, la identidad de
Kino era un completo misterio, y aun así había puesto una pequeña fortuna entre sus manos proponiendo que fueran a toda marcha hacia la mansión en un momento en que rondaban rumores malos sobre el lugar.
Kino: Es cierto. Estoy involucrado con Roswaal… el marqués. Puede ser que hayas escuchado algunos rumores extraños, pero no sé qué es falso y qué es verdad todavía. Y ya te dije, no pretendo causarte proble…
Otto: ¡No, no! ¡Eso no me preocupa para nada! Es solo que, ah… este… De acuerdo con los rumores, el marqués es famoso por sus… intereses excéntricos… ¿Me preguntaba si es verdad?
Kino: … ¿Qué cosa?
dedujo de la equivocación de Otto lo que quería preguntar. Aun así,
ocultó la aspereza de su voz tanto como pudo mientras alentaba a Otto a continuar.
Si el buen marqués realmente está apoyando a una mujer semi-elfo.
…
Estereotipos, pensó Kino mientras su pecho era abrumado por consternación. La ansiedad en la voz de Otto dejaba claro que estaba nervioso por conocer la verdad. El nacimiento de Emilia estaba a punto de ser calumniado de nuevo. Kino se apresuró a hablar para atacar su prejuicio.
Otto: Incluso si te dijera que no… te enterarías pronto por ti mismo. Es cierto. La candidata que el marqués está apoyando es mitad elfo. Pero esa chica no es nada parecida a lo que piensan to…
Kino: eso es raro de oír otto
Otto: ¡como que soy raro ¡
Kino: no me refiero a eso es muy difícil oír eso que te hace pensar eso
El mercader relajó el rostro y llevó una mano a su pecho con aparente alivio.
Notando que Kino miraba hacia él boquiabierto, sonrió un tanto incómodo, visiblemente avergonzado.
Ah, ahh… Lo siento, me emocioné solo. Quiero decir, cuando escuché esos rumores… Parecía una persona que difícilmente triunfaría.
Kino: Triunfar… ¿Te refieres a Emilia?
Otto: Ah, ¿su nombre es lady Emilia? Sí, bueno, usted sabe. Una semi-elfo habría tenido una vida difícil hasta ahora de varias maneras. Para alguien que nació de un trasfondo tormentoso y se levanta como candidata a la realeza… Sí, es muy impresionante.
Los ojos de Otto eran distantes aun cuando miraban al camino, su voz flaqueaba un poco.
Al escuchar la respuesta del mercader, sentía que no todos pensaban de esa manera tan superficial como los de la capital el mercader otto es humilde a comparación de otros
Otto. Se cruzó de brazos y continuó mirando al suelo.
…
Normalmente, las palabras de Otto habrían ayudado tanto a Kino que no hubiera dudado en agradecerle.
Emilia tenía obstáculos irracionales que bloqueaban su camino. Sin embargo, incluso en un mundo lleno con tantos problemas, no significaba que todos la odiaran. Algunas personas en este mundo, como Otto, la aclamarían cuando se enteraran de su trasfondo.
…
Por alguna razón, Kino era incapaz de comunicar su gratitud con Otto e incapaz de aguantar el incomprensible dolor en su pecho mientras el carruaje seguía su rumbo.
¡Sr. Kurosaki! ¡Despierte, por favor! ¡Finalmente llegamos a los dominios de Mathers!
Kino se estiró bajo la sábana en el interior del vagón y abrió sus ojos cuando
Otto lo llamó por su nombre.
No había podido dormir mucho. Su mente seguía borrosa cuando asomó la cabeza a través de la cortina, y fue recibido por los rayos del sol matinal, una cordillera de montañas... y esperanza.
El sol había subido al cielo una vez más, lanzando sus rayos entre las montañas y haciendo a Kino desviar la vista. En lo poco más de medio día que habían invertido por su jornada nocturna, Kino había logrado su regreso a los dominios Mathers.
Kino: BIEN HECHO OTTO ¡
Otto: ¡¿Podría no decirlo como si no fuera un profesional?! Más importante, hay una aldea llamada Earlham cerca de la mansión del marqués Mathers, ¿no?
Otto tenía un mapa extendido sobre su regazo, al cual estaba echando un ojo, al igual que al camino delante, cuando hizo la pregunta. Sus ojos estaban un poco enrojecidos por haber trasnochado, pero, afortunadamente, no parecía desgastado por ello.
Kino: tranquilo otto, lo hiciste bien gracias
Otto: Nah, no lo creo. Después de todo, ella nos tomó más de medio día de ventaja. Más importante, Sr. Kurosaki, ¿no debería prepararse para regresar a la mansión? Debería arreglarse el cabello y todo eso.
Otto levantó una mano mientras hablaba de una manera medio burlona.
Entraron a través de la carretera en medio de las colinas, viajando por el camino a una velocidad segura. El camino pasaba por la montaña boscosa frente a ellos, con un escenario cada vez más familiar. Con ese paso, pasaría menos de una hora antes de que llegaran a la mansión de Roswaal.
Fue entonces cuando las ruedas del carro se frenaron ruidosamente, y el dragón de tierra produjo un sonido feroz mientras arañaba el suelo con violencia.
Kino: ¡¿...?! ¡Oye, ¿Otto?!
En el instante en que Kino sintió la detención del carruaje, la bendición del dragón debió haberse interrumpido, ya que sintió con intensidad todo el impacto cuando el vehículo se precipitó hacia un costado.
¡Otto! ¡¿Qué fue eso de ahora?! No hemos llegado todavía, ¿verdad? ¿Por
qué te detuviste tan de pron…?
Otto sostuvo las riendas abajo mientras le hablaba a Kino sin mirarlo directamente.
… Sr. Kurosaki. ¿Podemos hacer que mi viaje llegue hasta aquí?
Kino: ¿eh por qué?¡
De verdad… lo siento. Tenía la intención de quedarme con usted hasta el final, Sr. Kurosaki. Pero no tengo el coraje para ir más lejos.
¿De qué hablas? ¿Qué tiene que ver esto con coraje? Solo un poco más y llegaremos a la mansión. No es como si el camino fuera malo. ¡Otto, por favor!
Incluso si me ruega… no puedo. No necesito todo el pago. Le regresaré la mitad. Por lo tanto, permítame por favor retractarme en nuestro acuerdo.
Otto puso su mano sobre el asiento del conductor, dirigiendo una mirada de genuina disculpa hacia Kino, pero aún se negaba a entrar en detalles. Kino no pudo ocultar su desconcierto hacia la trágica expresión en los ojos de Otto.
Otto: Mi dragón… está asustado. Y no solo es eso. El área a nuestro alrededor me parece demasiado calmada. Es por esto por lo que los comerciantes viajeros usamos dragones. ¡Los instintos del dragón de tierra nos dicen a qué lugares no debemos acercarnos!
Las manos de Otto temblaban sobre su regazo mientras se enfocaba en su dragón. Cuando Kino miró con más atención, el dragón de tierra respiraba silenciosa e irregularmente a la espera de las órdenes de su maestro. Pero la manera en que resoplaba en la dirección hacia la cual estaban viajando anunciaba claramente que allí había peligro esperando. Ese comportamiento, y la confianza de Otto hacia su dragón, daban explicación al origen de las reacciones de los comerciantes.
El pedirle a Otto y al dragón que acompañaran a Kino cuando ninguno tenía idea de la situación que esperaba por ellos… habría sido demasiado cruel para ambos.
… Gracias por todo. Perdón por haberte hecho pasar por algo aterrador, Otto.
… ¿Eh?
Kino escuchó una voz sorprendida tras él cuando saltó hacia el suelo desde el asiento del conductor. El dragón de tierra a su costado volvió la cabeza hacia
Otto, moviendo un pie a manera de una silenciosa súplica de retirada.
Ahora seguiré a pie hasta la mansión. Oye, he venido hasta acá; prácticamente está frente a mí. Me has traído suficientemente lejos. Toma todo el dinero y ve con cuidado
No puedo hacer tal c… ¡No, más importante, Sr. Kurosaki! ¡No debe ir!
¡Regrese conmigo! ¡La niebla se acerca a este lugar ahora mismo!
¿Va a aparecer la ballena blanca?
Otto: ¡Para un comerciante viajero esto es un mal presagio! La aparición de la niebla es un asunto de vida o muerte para nosotros… ¡No, eso no es lo importante! De cualquier manera, por favor reconsidere…
Lo siento.
Kino mostró una sonrisa dolida luego de que Otto expusiera su preocupación por él. Era demasiado suave para el engañoso y despiadado mundo de los negocios. Al caminar alejándose del carro de dragón, se cuestionaba la aptitud del benevolente Otto para su oficio elegido
Kino: ten cuidado otto, ve por la ruta más segura
Al igual que tú confías tu vida y tu dinero en tus viajes, estoy apostando mi vida y algo que valoro al mismo nivel. Algo con ese valor me espera adelante.
¡Sr. Kurosaki, espere por favor! Discutamos esto. ¡Podemos hablarlo de nuevo!
No puedo culparte por dar la vuelta. Digo, si sabes que hay peligro, regresar es la decisión correcta. Saberlo de antemano es suficiente para mí. sabía ahora que el camino delante, así como su destino, albergaba suficiente peligro como para aterrar incluso a un dragón de tierra. Pero él tenía que apresurarse. Tenía que correr al frente.
… ¡Sr. Kurosaki!
Gracias.
La voz de Otto contenía preocupación por Kino hasta el mismo fin. Dejándolo atrás, Kino marchó a toda máquina por el camino rodeado de árboles. Se dirigía a su destino, abandonando al hombre que lo había guiado, sin intentar abrumarlo.
Al caminar por el sendero a la mansión
En su mayoría miraba familiares a los paisajes, pero solo era un parecido. ¿Qué tan lejos tendría que ir para llegar a la mansión de Roswaal? De alguna manera u otra, correr por el camino lo llevaría allí.
Con el peligro claro y resonante, y con su destino justo frente a sus ojos,
El escenario seguía inalterado, y parecía extenderse tanto que no podía imaginar cuánto iba a continuar el camino, además los gruesos árboles de ambos lados parecieran bloquear todo escape. Estaba sin aliento, pero aún tenía resistencia sobrante.
Kino: demasiado silencioso no me gusta…
Cuando vio alrededor, no había cambios en su entorno de ningún tipo. En comparación con el susurro de las hojas con el pasar del viento, su propia respiración era bastante ruidosa.
Pero era todo lo que escuchaba. Y Kino, que había pasado casi dos meses en esas tierras, sentía algo incorrecto en ello. El silencio opresivo, sin el ruido de los insectos siquiera, era anormal.
… Y luego, algo apareció repentinamente, introduciéndose de manera astuta en la percepción de Kino.
¡¿Qu… qué?!
Retrocedió un paso, su garganta se apretó por la impresión. Sin sonido alguno, una persona había aparecido frente a él. Además, la figura tenía el cuerpo completo envuelto en ropas negras, con algo como una capucha encima, por lo que incluso el rostro de este completo extraño estaba oculto.
Además, eso no fue todo lo que le causó impresión.
Kino: tiene que ser una broma no ¡…
Una tras otra, figuras negras emergieron alrededor de Kino, como si estuvieran respondiendo a su confusión y al movimiento de su mirada. En un parpadeo, se numeraban más de diez, que rodeaban a Kino
Particularmente anormal era la calma insana que continuaba incluso después de la aparición del grupo de sombras. Siguieron viendo a Kino en silencio; él ni siquiera escuchaba alguna de sus respiraciones.
No había manera de que fueran amistosos. Dicho eso, tampoco habían mostrado hostilidad. Las figuras inquietantes lo dejaron con la lengua trabada,
incapaz de mover un músculo siquiera. ¿Cómo se miraban los unos a los otros de esa manera?
Bajo esa presión, Kino sentía el tiempo a su alrededor moverse increíblemente lento. Luego, ese turbulento silencio se desquebrajó tan fácil como tuvo su inicio.
…
Todas a la vez, las figuras se voltearon hacia Kino e inclinaron sus cabezas a manera de reverencia.
… ¿Ah?
El cerebro de Kino fue incapaz de procesar la escena desarrollándose ante él.
El grupo incomprensible que había emergido estaba pagando respeto a Kino por razones desconocidas, y dejándolo en confusión, comenzaron a salir del escenario.
La escena falta de palabras ante los ojos de Kino lo dejó más estupefacto que nada. En vez de hacerle algo al chico congelado, las figuras partieron a zancadas silenciosas.
Probablemente fue el silencio de sus pisadas el que les había permitido filtrarse por el punto ciego de la mente de Kino. Pero, aunque eso lo comprendía, no sabía absolutamente nada más acerca de ellos.
Kino dejó de lado todo intento de tratar de comprender a las figuras, suprimiendo la inquietante preocupación en su interior a la vez que seguía corriendo. Se enfocó en regresar a la mansión, como si al hacer eso se librara de todo el miedo y la incomodidad.
No entendía quiénes eran las figuras ni detrás de qué estaban, por lo que dejó de intentar comprenderlas. Fue esa la razón por la que nunca se dio cuenta.
La razón por la que nunca notó el hecho de que las figuras desconocidas, al salir de su línea de visión, se movían en dirección a Otto.
Ansiedad. La ansiedad dominaba su cuerpo por completo, al punto de que quería ceder de verdad a ella.
Sus pies se movían al frente. Su corazón estaba fijo en el futuro. El destino de su mente estaba frente a él, y aun así sentía algo de terror por si aquellas figuras desconocidas lo acosaran a sus espaldas.
Sus oídos zumbaban fuerte. Náuseas azotaban su cabeza.
¡Solo un poco más… y… estaré de vuelta…! Sus piernas se consumían en agonía.
El escenario que rodeaba el camino había comenzado a cambiar respecto al que había visto mientras se desplazaba. Las brechas entre los árboles se hacían más amplias, y los rastros típicos de actividad humana aparecieron en medio. Cuando llegó a su vista el estrato de una colina familiar, una voz agitada de felicidad dejó la boca de Kino.
Pudo ver humo blanco levantándose sobre los árboles de la orilla, y este venía del otro lado.
… Fiu…
Hasta ese punto, solo los rostros de la gente de la mansión habían alegrado sus recuerdos, pero ahora imaginó a los aldeanos que tanto había extrañado. Ello incluía a los valerosos niños y a los adultos tan sorprendentemente desprotegidos. Estas eran las buenas personas que habían dado la bienvenida
Corrió. Esprintó hacia la cima de la colina. Cuando se acercara a la cresta de la pendiente, finalmente podría ver la fuente del humo blanco. Kino escaló hacia la cumbre, usando su manga para limpiar el sudor que escurría de su ceño, y miró con alegría hacia la villa.
… Y fue entonces cuando la pesadilla finalmente lo atrapó.
llegó a la entrada de la aldea, su mirada se desplazó alrededor para encontrar al primer ciudadano que pudiera. Fue entonces cuando frunció el ceño, sintiendo que algo estaba mal.
En el momento en que sus piernas se detuvieron, el estrés acumulado en su corazón y extremidades se cernió sobre él. Luchó por tomar aliento una y otra vez, tosiendo saliva, y haciendo gran esfuerzo para permitir a su cuerpo recuperarse mientras sus ojos examinaban el área.
A primera vista, pensó que nada raro había pasado en la aldea.
El aire esa mañana era muy fresco, suficiente para despertar de su siesta a una persona.
Era uno de esos días claros y soleados, y aun así no podía sentir a nadie en absoluto en la villa.
Pero las esperanzas de Kino fueron en vano. No encontró ni una cara.
Para la hora en que casi llegaba a lo que fuera que se estuviese quemando, todos ya se habían ido.
Lo que alguna vez fue fuego, todavía ardía levemente, causando el humo, pero no pudo sentir la presencia de nadie.
Parecía como un pueblo fantasma
Fue entonces cuando Kino fue acechado, no por vagas ansiedades, sino por unas muy tangibles.
Por razones ajenas a la fatiga, su respiración y pulso cardíaco aceleraron. Con su cuerpo reaccionando con tal pánico, Kino golpeó sobre la puerta de una casa cercana. No hubo respuesta.
Cuando se metió de golpe, era una carcasa vacía. Nadie estaba en casa.
Pudiera ser que toda la familia haya salido para hacer tareas de cultivo
Corrió hacia la siguiente casa, buscando personas. No había ninguna. Esa también, se encontraba desocupada.
Un escalofrío amorfo cayó sobre él. Kino, notando que tenía un gran parecido a lo que sintió cuando se encontró con las figuras en el bosque, casi perdió la cordura mientras continuaba buscando con desesperación presencia humana.
¡…!
Gritó suficiente para desgarrar su voz, tocando desesperado en una casa tras otra, sin importarle que sus uñas se estuviesen partiendo.
El resultado no fue otra cosa más que silencio. Kino, totalmente solo en el mundo, colapsó en el suelo, sintiéndose impotente.
No importaba cuánto se encontrará con ellas, no podía lograr acostumbrarse a esas situaciones incomprensibles. Naturalmente, se podría decir lo mismo para los desarrollos sin sentido que vivía.
Kino: AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH¡
se levantó, se sacudió el trasero, e intentó no resbalarse en el suelo lodoso mientras caminaba. Aunque no había rastro de que cayera lluvia, había lodo por todos lados. Había perdido el agarre y tropezado varias veces mientras estuvo corriendo por el lugar. Por lo que Kino sacó la vuelta al lodo, evadió todo lo que pudiera dejarlo atorado, y se dirigió al centro de la aldea, en la dirección del humo blanco.
El fuego que causó el humo ya había cesado. Las brasas restantes casi estaban extinguidas. Kino bajó levemente su mirada, mirando los restos distraídamente.
No había nada raro a la vista, salvo el cadáver achicharrado del anciano del cual estaba saliendo el humo blanco.
…
Kino se rascó la cabeza, alejando su mente de la visión mientras caminaba hacia la salida de la aldea. Si no había nadie dentro del asentamiento, no había razón para quedarse ahí. Tenía que apresurarse a llegar a la mansión.
Caminó por entre el cadáver destrozado de un joven hombre, moviéndose con cuidado de no resbalar en el lodo ensangrentado. Cuando entraba a la plaza de la aldea, le sacó la vuelta a los cuerpos de la joven pareja, que estaban apilados uno sobre el otro, pasando justo al lado de la anciana que yacía boca arriba. Kino buscó señales de vida entre los numerosos muertos del lugar, rogando por salvación, alguien que pudiera llamarlo por su nombre.
Pero su esperanza quedó insatisfecha, porque inactividad era todo lo que quedaba.
Tantos desvíos. No había logrado su propósito original, y este era el resultado.
Se había demorado demasiado, y futilidad fue su recompensa. Todo en ese lugar era en vano. No había nada que se salvara, Kino incluido.
Abandonando todo como inservible, arrastró sus pies aturdidos mientras cruzaba la plaza de la aldea. Cuando lo hacía, sus pies fueron atrapados por algo de manera abrupta, provocando que chico semiconsciente se derribada al frente.
Aullando del dolor por haber aterrizado sobre su hombro, Kino miró por acto reflejo hacia lo que había enganchado su pie.
… Y así, se encontró con los ojos vacíos y ciegos de Petra.
¡AAAAaaaaaaa…!
No tenía escapatoria. Otro grito se escucho en el cielo a todo pulmón
Kino lloró y gritó hasta que su voz se partió, las lágrimas derramadas fluían mientras abrazaba los restos de Petra que yacían en el suelo.
El calor había abandonado hace mucho el cuerpo de la niña. El rigor mortis ya había ocurrido. El cuerpo de una persona muerta se supone pesado, pero, incluso considerando la juventud de Petra, su cuerpo era demasiado ligero.
Eso probablemente era resultado de la sangre que salió por la herida abierta que tenía en el pecho.
Petra había muerto con los ojos abiertos y una expresión de sorpresa. El único consuelo hallado era que la ausencia de dolor o sufrimiento en la expresión de su rostro significaba que había muerto instantáneamente cuando su corazón fue atravesado. Después de todo, no había razón para que muriera por un agujero en su pecho y, para colmo, sufriendo la agonía.
Kino bajó el cuerpo de Petra al suelo y lo cubrió con su sudadera, fue el único funeral que pudo proveerle. Había tratado de cerrarle los ojos, pero con su cuerpo ya entiesado, no pudo concederle siquiera ese acto de misericordia.
Kino: porque petra¡ y de esta manera¡
Kino estaba asqueado de ver esto era tan inhumano que no le faltaban ganas de vomitar
Rogando porque Petra descansara en paz, Kino se derrumbó cuando se
volteaba para darle la espalda… Siguió alejando la mirada de la escena infernal
en que se había convertido la aldea.
La fuente del humo blanco era el cuerpo achicharrado de Muraosa. Los hombres jóvenes, sin duda pelearon con las espadas que tenían. Había armas e instrumentos de cultivo regados por el lugar, y la sangre de los aldeanos asesinados empapaba la tierra desnuda de los alrededores. En sus esquinas también estaba el cadáver quemado de Híades el cual había sido quemado y lo único que dejo fu su hacha él está muerto
La muerte había visitado la aldea. Todo había pasado mucho antes de que Kino llegara.
Demasiado tarde, Kino ahora era el único testigo que habría de sufrir los resultados de la tragedia que azotó ese lugar. Ofreció sus dos manos en alto, como si suplicara para alguien, alguien que los cuidara.
¿Qué pasó?
¿Qué había pasado? ¿Qué cosa tan terrible había ocurrido? ¿Quién habría violado a la aldea masacrando sin misericordia a sus residentes, pisoteando su dignidad incluso después de muertos?
Ya nadie respiraba. No quedaba ni una persona viva.
El recuerdo de los días caídos en el olvido emergió en la forma de una voz descuidada.
"Oh, maestro Kinomoto Buenos días. ¿Viene a jugar con los niños de nuevo?".
Recordó las voces ansiosas, ruidosas, cálidas, y tan avasalladoras de los niños pequeños.
Kino: eh porque le hace pensar eso señora
Porque los niños lo esperan siempre
Una niña tenía pretensiones de adultez e hizo una promesa impertinente sobre
el futuro.
"Eh-eh-eh, Kinomoto es quien salvó mi vida, así que cuando crezca, voy a regresarle el favor."
Ya no podía ver más su cara. La chaqueta de su traje ahora la estaba cubriendo.
Ya nadie quedaba. Sus memorias habían sido pisoteadas, hechas trizas, descartadas, perdidas.
No estaba conteniéndose. Estaba saliendo líquido de todas las cavidades de su rostro. Fueran lágrimas, moco o saliva, él había perdido la voluntad para contenerlos a la vez que seguían manchando su rostro.
… Aaa
Kino: PORQUEEEEeeeeeeeee¡
Kino seguía caminando en el sendero donde la masacre sucedió
Sus dientes temblaron hasta sus raíces. Sus ojos, adoloridos por tanto llorar, miraban poco, pero levantó su limitado campo de visión hacia el cielo. El cielo azul claro parecía inocente por la tragedia debajo. Y bajo ese cielo, la mansión esperaba.
El lugar al que tanto quería regresar, aquél que tanto ansiaba, ese lugar que estaba prácticamente frente a sus ojos ahora era uno demasiado aterrador de contemplar.
Pero lo que fuera que convirtió a la aldea en el infierno, seguramente no había pasado por alto a la mansión.
… Ah, ahh.
Estaba asustado. No podía evitar estarlo.
No quería pensar en la posibilidad de que ese "algo" se hubiera dirigido hacia la mansión. Le daba miedo la idea de que pensar en ello, por no hablar de decirlo en palabras, lo pudiera volver realidad.
Le dio una sacudida a su cabeza, disipando las imágenes terroríficas. Pero a pesar de que Kino trató de acorralarlas en un rincón de su mente, una de ellas se aferraba de manera obstinada, susurrando en el oído de Kino, negándose a ser olvidada.
Fue por eso por lo que Kino se aferró a esta, la ruta de escape más despreciable que tenía. Si pudiera siquiera vociferar la posibilidad, la posibilidad de que algo le hubiera pasado a ella, entonces…
Kino: ¿Rem, Beatrice¡? ¿Dónde están…?
Kino sabía instintivamente lo que significaba llamar por su nombre. Y aun sabiéndolo, había escogido hacerlo igualmente.
Bajo el disfraz de preocuparse por la seguridad de Rem, estaba engañando a su corazón de la manera más sórdida.
Si Rem regresó… Nunca se hubiera quedado sin hacer nada luego de lo que le pasó a la aldea…
Excusas.
Era otra excusa que dijo en un lugar donde estaba solo, y ni siquiera logró engañarse a sí mismo.
Era de lo peor. Era lo más bajo de lo más bajo.
No quería entenderlo, pero lo hizo.
Kino dijo esas mentiras para sí mismo para poder fingir que no miraba a su propio corazón sin escrúpulos.
Sentía como si la sonrisa afable de la chica de cabello azul, la calidez de su contacto con él, su voz llamando el nombre de Kino, se estuviera alejando cada vez más.
Es cierto… Rem… Beatrice ¡pueden…
Kino comenzó a moverse sin energía, recorriendo el camino hacia la mansión. Arrastró sus pies, dejando atrás los restos de Petra y los cadáveres de los aldeanos, todo mientras cubría sus oídos para bloquearlo todo.
Todavía no sabía qué le esperaba. Su idea era que no quería saberlo, pero lo necesitaba, mas no tenía el valor para ir a averiguarlo.
Lenta, muy lentamente, Kino subió la línea del camino ascendente, aferrándose al nombre de la chica como si fuera el pilar que sostenía su corazón a la vez que caminaba hacia la mansión.
… Rem estaba muerta en el patio.
Si no hubiera apresurado el viaje ella estaría viva
Kino: NOOOOOOOOOOOOOO¡
El patio que había visto tantas mañanas se había convertido en un infierno nada parecido a algo que hubiera visto antes.
La pequeña pero vívida cama de flores había sido aplastada, y los árboles que estaban en los alrededores de la mansión habían sido talados, cortados a la mitad.
El pasto verde se había teñido de negro con la sangre, ahí estaba el cadáver postrado junto a los restos de varias figuras con túnicas negras. Todos y cada uno mostraban señas de haber estado sujetos a una violencia increíble, pocos de ellos parecían relativamente completos. El daño repulsivo que se mostraba en los restos excedía lo visto en la villa Earlham, era una evidencia infalible de la gran rabia tras el arma asesina que había convertido en carne picada a esas víctimas desafortunadas.
El arma mortal que había infligido tal devastación sobre ellos era una bola de hierro ensangrentada que yacía caída entre las figuras oscuras, al centro del jardín. El orbe de metal, atado a un mango por una cadena, había acabado con un buen número de enemigos, pero en medio de la batalla, su portadora había perdido de alguna manera su agarre; el arma parecía arrepentida de no haber podido pelear con ella hasta el final.
Y en cuanto al demonio que presumía lo había blandido en la feroz batalla…
… Rem.
… Ella llevaba mucho tiempo alejada de ese lugar.
En una esquina del patio, a una corta distancia del arma de hierro, estaba Rem, con su uniforme de sirvienta teñido de rojo carmesí. La superficie del suelo donde había caído estaba manchada con una gran cantidad de sangre que hablaba del heroísmo de su muerte.
…
Al ver el gran número de cadáveres en el patio, aunados al de Rem, él lo supo. Había peleado. Los colmillos que habían acabado con los aldeanos habían amenazado a la mansión con intenciones enfermas. Ella había peleado duro para acabar con algunos de ellos, había luchado con fuertes heridas y había muerto.
…
¿En qué estaría pensando el grupo de encapuchados al matar a Rem?
Kino: ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué, por qué, por qué?
¿Qué sabían de ella? Rem daba lo mejor de sí, siempre trabajaba duro, siempre cuidaba de los otros, saltaba a muchas conclusiones, era amable, tierna y dura con Kino; cuando el tiempo daba mala cara, ella estuvo a su lado, pero lo había dejado atrás; amaba a su hermana y se odiaba a sí misma, pero apenas comenzaba a aceptarse un poco más, y… Justo cuando había dejado de llamarse una sustituta de su hermana mayor, justo cuando había comenzado a andar su propio camino en la vida, ella…
… Rem.
Aunque la llamó por su nombre, ella no ofreció respuesta.
Aunque la sacudió, su cuerpo ya se había vuelto duro y helado. Intentó acomodar su suave cabello varias veces, pero se pegaba a su frente, ya que estaba pegajoso por la sangre. Pese a eso volteo el cadáver ensangrentado de rem para su desgracia el cuerpo de rem estaba frio ósea que ya lleva muerta en mucho tiempo
Pego su rostro a su pecho para oír si latía, pero, no había ningún latido está muerta
Kino no quería simplemente aceptar la verdad
En su cabeza solo quedaba una cosa encontrar a Beatrice y encontrar algún sobreviviente
Quizá su expresión fuera amarga, congelada en su forma mientras luchaba contra la muerte en su último aliento. Quizá era pacífica. Él no tenía el derecho para aceptarla en ningún caso.
…
Dejó a Rem con los brazos extendidos a los costados, y luego notó el cobertizo que contenía las herramientas de jardinería.
La locación antinatural de Rem. El cobertizo que parecía estar protegiendo. Y la sangre que había fluido por debajo de la puerta cerrada. A pesar del hedor de la muerte, Kino suprimió sus náuseas cuando se acercó al lugar. Con un creak se abrió la puerta; en el siguiente instante, el olor de la sangre escurriendo asaltó las narinas de Kino. Por acto reflejo se cubrió la boca con sus manos cuando develó los resultados del intento de defensa de Rem.
… Ni uno de los niños dentro del cobertizo seguía con vida.
… Ni uno de los niños dentro del cobertizo seguía con vida¡
Kino cayó y gateó de manera patética por el pasto, vaciando el contenido de su estómago sobre la grama. Pensó que la salida de sus lágrimas y vómito se detendría, pero no había límite aparente.
Ah, faggh…
Rem había muerto para proteger a los niños y falló.
Recordó entonces a los aldeanos que aparentemente habían tomado las armas para pelear. Ellos tampoco habían corrido. Los adultos se habían quedado en la villa para que los niños pudieran escapar. Los pequeños habían huido hacia la mansión, y Rem había peleado heroicamente en el patio para protegerlos mientras se anidaban en el cobertizo cerrado, rezando por su salvación.
Pero sus plegarias fueron pisoteadas cruelmente y sin misericordia, y luego sus vidas fueron arrebatadas también.
Hyeek.
Abruptamente, un grito en falsete escapó de su garganta.
No era que algo hubiera pasado. Era simplemente que el terror olvidado había asomado su horrible cabeza de manera repentina una vez más.
y sin mas poder aguantar vomito al ver la atrocidad
Kino: guakkkkkkkk
Luego de parar de vomitar y casi no poder mantener su postura y limpiarse la cara con sus codos Kino con lágrimas debía buscar a Beatrice espera mínimamente encontrarla
Ahora enfrentado con la noción de que sus propios pensamientos frívolos habían llamado a esta tragedia, no había forma en que pudiera guardar la compostura. Para detener el desgarre de su mente y no tener que cargar con todas las muertes, requería de una defensa más tangible.
Abrió de un empujón violento la puerta de la habitación más cercana, asomándose para encontrarla vacía. Decepcionado, se movió a la recámara siguiente. Revisando en toda habitación que tuviera a su alcance, Kino continuó su búsqueda por las cuatro personas que debieran de estar en la mansión: Ram, Beatrice, Roswaal, y, sobre todo, Emilia.
Kino: ¡PORFAVOR ALGUIEN CONTESTE HAY ALGUIEN VIVO AQUÍ¡
Decidió abrir las puertas para encontrar a alguien y también a Betty con la esperanza de que siguiera con vida
Pero sus esfuerzos fueron en vano el cruce de puertas no funcionaba era la primera vez que había pasado
Distraído por su respiración jadeante, Kino siguió caminando en busca de la vida, sus ojos eran como los de un muerto.
… Se encontró con el cuerpo de Ram en la última habitación del segundo piso.
Después de ver tanta muerte en un lapso tan corto, Kino supo de inmediato que la chica sobre la cama no estaba durmiendo.
Su piel se había puesto tan pálida que casi podías ver a través de ella. En contraste, su lengua resaltaba por estar más roja de lo normal. A diferencia de la manera en que había fallecido su hermana menor, Ram, adornada por los cosméticos de la muerte, era encantadora incluso después de muerta. siempre había dicho sin pensar que sería encantadora si siempre tuviera la boca cerrada.
PERO JAMAS ASI ¡
Distraído por su respiración jadeante, Kino siguió caminando en busca de la vida, sus ojos eran como los de un muerto.
… Se encontró con el cuerpo de Ram en la última habitación del segundo piso.
Después de ver tanta muerte en un lapso tan corto, Kino supo de inmediato que la chica sobre la cama no estaba durmiendo.
Su piel se había puesto tan pálida que casi podías ver a través de ella. En contraste, su lengua resaltaba por estar más roja de lo normal. A diferencia de la manera en que había fallecido su hermana menor, Ram, adornada por los
cosméticos de la muerte, era encantadora incluso después de muerta. Kino siempre había dicho sin pensar que sería encantadora si siempre tuviera la boca cerrada.
No había señal de que alguien hubiera irrumpido en la habitación. El escritorio
y los instrumentos de escritura sobre él estaban tal como recordaba. Una leve sensación de alivio invadió a Kino, no solo porque fue incapaz de confirmar si Roswaal estaba vivo o muerto, sino porque tampoco habría otra baja con la que debiera cargar su consciencia.
¿…?
No, se percató de que su anterior sensación, de que la habitación lucía tal como la recordaba, era incorrecta. Había una cosa que era significativamente diferente de sus recuerdos. Para ser exactos, el librero no estaba en su posición habitual.
¿Un pasadizo… secreto…?
El librero en la pared se había desplazado considerablemente a la derecha, revelando la entrada a un corredor oscuro tras él. Se acercó tímidamente y se asomó dentro, encontrando unas escaleras que bajaban en espiral.
Un pensamiento apareció en el fondo de su mente. Una ruta de escape de emergencia.
Como marqués y señor de esta tierra, no era sorpresa que Roswaal tuviera tales métodos a favor de su propia protección. Era el tipo de cosa que habría preparado regodeando de antemano.
El aire frio saliendo del pasaje secreto sugería que continuaba bastante lejos hacia abajo. Naturalmente, imaginó que la ruta era para escapar de manera segura de la misma mansión.
Si es así, entonces Emilia…
respiró profundamente varias veces, aumentó su resolución, y dio un paso dentro de la ruta de escape. Cuando tocó la pared fría, se preguntó de qué estaría hecha; cuando lo hizo también emitió una luz azul pálida que le permitió ver varios metros adelante. Confiando en la luz, mantuvo una mano tocando la pared mientras seguía caminando hacia abajo con cautela, asegurándose de no resbalar.
El pasaje oculto tenía la apariencia de ir bajo tierra. Cuando alcanzó el final de las escaleras, el túnel se extendía hacia el frente en línea recta. La fuente de la luz no cambió, permitiéndole confiar solamente en la luz de las paredes. Pero el sentimiento de que en verdad estaba buscando sobrevivientes fue suficiente para darle valor a Kino de momento.
La pared que estaba tocando desapareció de repente, esto lo dejó tanteando el aire de manera abrupta. Kino se inclinó hacia el frente de manera no intencional y fue recibido por una sala en el medio del pasaje.
En realidad, el tamaño era más parecido al de una sala de estar que al de un corredor. Esta era más pequeña que una habitación de invitados, el espacio tenía el soporte de varios pilares distribuidos de forma irregular, tan desordenados que sospechaba fueron obra de un arquitecto de mente torcida.
Pasando entre los soportes inquietantes, Kino avanzó lentamente. Desde que entró bajo tierra, había sentido como si sus extremidades estuvieran llenas de plomo a la vez que la languidez entorpecía sus movimientos. Incluso sus pensamientos se estaban nublando; incluso sus recuerdos de unos segundos atrás le parecían vagos.
Incluso dar un paso a la vez era una dura batalla. Sus párpados estaban pesados; sus dos hombros se sentían como piedras de molino que lo mantenían atado. Incluso así, una combinación de tenacidad, odio, sentido del deber, y locura empujaban al frente el cuerpo de Kino.
Desplazándose por entre los pilares, siguió caminando al frente para ver una puerta de hierro al final de la habitación. Cuando la alcanzó, el viento que escapaba por la apertura del centro le indicó que el camino seguía adelante.
Mientras más se metía a la habitación sentía peor su respiración como si el hielo lo consumiera
Kino: ah, ah frio
Abriría la puerta, pero él se detuvo en seco la cerradura no parecía segura por otra parte había otra forma de abrirla si la madera era más débil por el frio podría romperla con el bastón
Decidido ha hacerlo Kino con toda su fuerza golpeo con el bastón la puerta
Clack ¡
La puerta se hizo un gran Hoyo, se había roto a causa de la temperatura, pero al ver lo que había dentro lo rompió mas
Era Emilia ella estaba herida muchas apuñaladas en su cuerpo se veía lastimada y estaba criogenizada el miedo invadió a Kino y corrió, pero tropezó
¡…aaa!
Kino cayó de costado, su voz escapó débilmente de su garganta, aunque no pudo formar palabras. No sabía si estaba gritando por el dolor o era una lucha inútil por su vida.
En el instante en que tomó aliento para gritar más, un hielo blanco llenó el interior de su pecho, y ya no pudo moverse más.
Sus pulmones convulsionaron. En un simple instante, su habilidad para respirar tuvo final. Tomo unos últimos alientos superficiales, pero sus pulmones ya no pudieron expandirse ni absorber oxígeno. En ese peligroso estado, los ojos de Kino solo se movían desesperadamente.
Ya solo le quedaban pocas sensaciones en el cuerpo. Era la segunda vez que perdía una pierna, pero el dolor y la sensación por perderla al ser arrancada estaba a un nivel diferente respecto al de ser amputada. El lado derecho de su torso, que ahora estaba debajo de él, estaba partido en varios pedazos.
Su lengua dejó de temblar a la vez que un aliento frío la envolvía. Solo entonces Kino se percató de la verdad.
Su mejilla ahora estaba en contacto con el suelo. Si moviera su cabeza, su carne muy probablemente se quebraría y sería arrancada. Él ya no sentía dolor alguno. Se movió violentamente, arrancando su mejilla derecha y su oreja, pero no le importó. Pasó un tiempo reposicionando su cuerpo para quedar volteando hacia arriba. Cuando volvió a ver la habitación en su orientación regular, pudo entenderlo.
Claro que los pilares tenían locaciones irregulares. No eran ningunos pilares.
No, sí eran pilares, pero su función no era dar soporte a la estructura. Esos eran pilares humanos, hombres que habían muerto congelados.
había acabado en el mismo apocalipsis blanco, y su cuerpo se convertiría en estatua al igual que las otras víctimas. Y esto pasaría muy pronto.
Su respiración ya había cesado.
El limitado oxígeno llegaba a su cerebro, pero en el mundo del frío absoluto,
¿Qué acabaría primero, sus funciones cerebrales, o su vida?
Él no entendía nada. No miraba nada.
Desde las puntas de sus dedos, el ser llamado Kinomoto Kurosaki estaba llegando a su fin, siendo reemplazado por un fragmento de hielo.
Quizá su mente había muerto mucho antes, en el momento en que llegó a la aldea.
Perdió toda sensación en la parte baja de su cuerpo. Ya no pudo ver más su brazo. Era extraño que su cerebro siguiera funcionando. ¿Dónde reside la vida de uno? ¿En el cerebro o en el corazón?
No había forma de que encontrara la respuesta en ese mundo congelado.
Kino se había trasformado en una estatua viviente de hielo
En el reino donde no gobernaba otra cosa distinta del color blanco, hubo un murmullo frígido.
… Llegas muy tarde.
Y luego…
Kinomoto Kurosaki se desmoronó en piezas pequeñas, en cristales blancos, y desapareció del mundo
quedó inmóvil en el lugar mientras la ola humana pasaba a su alrededor. El pulso de su corazón agrietado comenzó a cobrar fuerza.
¡Oye! ¡Oye, tú! ¡¿Me escuchas?!
Junto al sonido de una lengua chascando, lo alcanzó una voz hostil que venía de su costado. Kino desvió la mirada lentamente hacia el lugar y vio una cara severa con el ceño fruncido y que tenía una cicatriz vertical.
El hombre se tocó la marca con un dedo.
Dame un descanso, niño. No te quedes viendo hacia la nada sin más
¿Eh, ah?
La respuesta tan poco clara provocó que el hombre exhalara.
¿Por qué esa respuesta tan débil? Bueno, como sea. Más importante, ¿te pasó algo?
El locutor extendió su mano con una fruta roja bonita y brillante. Kino llegó a la conclusión de que la apariencia del hombre era una terrible combinación con la persona en el interior. Parecía irreal.
Kino permaneció en silencio mientras miraba ausentemente hacia la fruta. Su percepción de la situación estaba fallando terriblemente.
Sin embargo, sin notar que algo andaba mal con Kino, el hombre se tendió
al frente diciendo—: Oye, ya basta de bromas. Pregunté, ¿cuántas manzenes?
No me hagas decirlo una y otra vez.
El hombre se extendió por encima del mostrador y agarró a Kino del hombro.
Tiró de él bruscamente para acercarlo, y el cuerpo indefenso de Kino se fue de frente y se estrelló contra el estante. El hombre lo soltó con una expresión de sorpresa en su rostro.
¡¿Qué haces?! Párate apropiadamente. Tienes las piernas todas flojas, maldición…
¿P-P-Piernas?
El hombre apuntó a la parte baja del cuerpo de Kino con una expresión de cansancio en su rostro.
Tienes dos muy buenas pegadas a la cadera. ¿Qué? ¿Soñabas despierto que las habías perdido, o algo así?
Cuando Kino miró hacia abajo, allí tenía piernas, débiles y temblorosas, pero ahí estaban. Ya que no eran confiables y no podían sostener su cuerpo, él estaba reposando sobre los estantes de momento.
Con una voz irritada, el hombre dijo—: Te lo ruego, deja las malas bromas. Esta no es una conversación normal y me está enfadando.
Pero el cuerpo de Kino no respondió.
No registraba la realidad como una verdad. Se sentía de alguna manera desconectado, como si un conflicto hubiera tenido lugar en la conexión entre su cuerpo y su alma.
¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Qué le había pasado?
Tenía la sensación de que algo le había ocurrido, pero ¿qué fue?
… ¿Qué hago aquí? ¿Qué, qué, qué…?
Repentinamente, la voz de una chica alcanzó sus oídos.
… ¿Kinomoto?
…
Incapaz de formar palabras, Kino sintió que sus ojos se ensanchaban cuando levantó el rostro.
Detrás del mostrador, había una pequeña silueta erguida cerca del hombre alto y severo, quien estaba arreglando el desastre. Usaba un vestido con delantal en el cual predominaba el negro, y el delantal era blanco, igual que su tocado.
Se paraba recta con su baja estatura y elegante silueta. Con el mostrador entre ellos, volvió su encantador rostro hacia Kino. Su cabello azul, cortado hasta los hombros se meció con el viento, atrayendo la atención hacia su dulce y refrescante imagen.
Se formaron lágrimas en sus ojos.
¿Ahh?
¿Kinomoto?
Escaparon unos gemidos de este mientras su campo de visión se empañaba.
Se talló fuertemente ambos ojos, temeroso de que la imagen clara de la chica desapareciera
Kino: rem… Betty…
Se desmayo el impacto fue demasiado para el
Kino: T,Ten,nnnn
No podría procesar una palabra, solo se le podía ver llorar y quejarse
Tampoco podría moverse parecía como si estuviera en un estado vegetativo
Así es como la tragedia de Kino comenzó
En la mansión de Crush
Ferris, sentado sobre una silla forrada de cuero, puso un dedo en su mejilla y declaró solemnemente—: Para ser franco, Ferri solo puede decir que todo está
perdido, miau…
Sus orejas dieron una sacudida, y echó hacia atrás su cabello rubio mientras alejaba su mirada de Kino, quien dormía en una cama de aspecto femenino. Luego miró a Rem con una mirada compasiva en sus ojos. Él continuó—: Como verás, Ferri solo puede hacer algo con las heridas físicas. Los problemas con el cuerpo son trabajables, sean dentro o por fuera… Pero no hay nada que Ferri pueda hacer con la mente, miau.
Luego de que Ferri se disculpara por su impotencia, Rem hizo una reverencia en señal de respeto.
… No, muchas gracias por sus exhaustivos esfuerzos.
Pero de algún modo, su voz llana sonaba desprovista de emoción. Esto no era como la supresión normal de sus opiniones. Era simplemente que la confusión interna de Rem se había vuelto tan grande que se convirtió en una profunda tristeza.
Ferris cerró un ojo con una expresión dolida. Rem no notó su reacción y agachó su cabeza al frente ligeramente, desviando su atención hacia Kino en su posición sobre la cama.
Habían puesto a Kino en cama para atenderlo, pero no significaba que estuviera dormido. Sus dos ojos estaban abiertos ampliamente mirando hacia el techo o la nada misma
En su estado inestable, el tormento de Kino continuaba a paso veloz.
… De verdad, el cambio en el chico había sido repentino.
Hasta esa mañana… no, durante todo el tiempo que estuvo paseando con Rem por la capital esa mañana… había sido su persona normal. El incidente del día anterior ciertamente ponía peso sobre él, y su comportamiento mostraba
algunos signos de que estaba estresado, pero Kino se esforzaba como lo hacía normalmente. Rem respetaba profundamente sus deseos y quería estar cerca de él sin que este cambiara su comportamiento.
No pensaba que hubiera ocurrido algo que desencadenara esto.
Rem se lamentaba dolorosamente porque el instante en el que Kino tuvo su cambio abrupto fue cuando apartó sus ojos de él. Incluso así, ella estaba en la misma tienda, escuchando su conversación con el comerciante.
Gracias a los esfuerzos inagotables de Rem, la tienda había vendido sus mercancías de maravilla, y el tendero, como acto de buena fe, parecía dispuesto a darles un regalo. Le estaba preguntando a Kino cuántas manzenes quería llevarse, y ella recordaba que respondió: "¿Por qué no todas?".
En el momento siguiente, su comportamiento cambió abruptamente, y cayó limpiamente a la calle. Cuando Rem lo sentó, parecía tan atestado por la tristeza y las lágrimas de regocijo que siguió riendo.
Determinando que no estaba bien, Rem llevó a Kino de vuelta a la villa de Crusch, aceptando todos los problemas que podría implicar. Al sospechar que era algún tipo de interferencia mágica, cortésmente insistió en que Ferris examinara a Kino.
Sin embargo, todo fue por nada. Incluso Ferris, el sanador más exitoso de toda la capital, no pudo identificar la causa de su cambio repentino. Si Ferris no podía hacer nada, también podría significar que reunir a todos los grandes usuarios de magia de la capital seguiría sin ser suficiente para sanarlo.
La condición actual de Kino no estaba relacionada con magia. Pero su mente se había desbalanceado de manera repentina.
Ferris preguntó—: En realidad Ferri no quiere preguntar, miau, pero ¿qué vas a hacer?
Tratar con ello es difícil si la causa es desconocida… Lamento haberlo molestado, maestro Félix.
Mmm, no te preocupes por miaullo. De hecho, es mejor para el tratamiento de Ferri ahora que no hace su miauscándalo, de cierto miaudo.
Kino odiaba el tratamiento de Ferris y a menudo vociferaba sus quejas. A ese nivel, Rem podía entender cómo era más fácil tratarlo cuando estaba tirado y era indiferente. Las palabras fueron muy insensibles, aun así.
Ferris continuó—: Pero… pero ¿es bueno continuar con el tratamiento miauhora?
Rem, quien estaba viendo a Kino, levantó la cabeza y tornó su vista hacia Ferris.
… ¿Qué quieres decir?
No te enojes por mi pregunta, miau, pero el tratamiento de la puerta de Kinomowu era para hacer la vida más fácil para él, ¿no?
Sí.
Si ya no puede vivir una vida normal, su tratamiento ya no tiene sentido, ¿no
es verdad?
… ¡Kinomoto va a…!
El señalamiento todavía más insensible de Ferris llevó a que Rem olvidara la posición de Ferris haciéndola gritar. Pero incluso frente a las emociones de la sirvienta, la mirada dudosa de Ferris no titubeó.
¿Dices que no paremos ahora, miau? ¿Viéndolo así? ¿Lo dices en serio?
¡Es verdad que algo le pasó, pero si con eso bastó para destrozarlo, es probable que nunca se recupere!
Ferris miró a Kino hacia abajo con claro desdén. Para Rem, que sabía que este era el hombre a quien Lugunica había concedido el título de "el Azul," el arquetipo para todos los usuarios de magia de agua, su comportamiento resultaba demasiado insensible.
Si alguien no puede ser curado, se tira a la persona por la borda. ¿Ese era el juicio del mejor sanador del reino? ¿Qué sabía del individuo llamado Kinomoto para juzgar que no tenía posibilidades de curación?
Oh, Dios, vaya mirada que tienes… Kinomowu es un hombre afortunado. Nunca se dio cuenta.
La situación actual de Kino no está relacionada con la selección real. Él no es una persona que perdería su mente por fallos menores.
Créelo todo lo que quieras. En lo que a Ferri concierne, mantener su lucidez
luego de todo lo ocurrido presenta problemas en sí, miau. Y ademááás… Ferris dejó de lado su todo burlesco mientras miraba fríamente hacia Rem.
No malinterpretes. Ferri no odia a Kinomoto, por lo que esto no es algún tipo de venganza contra él.
…
No es algo particular con Kino como persona. Es solo que Ferri odia a la gente que pierde su voluntad para vivir, así de fácil. —Ferris señaló a Kino, y luego llevo el dedo a su propio mentón—. Incluso para alguien con mi especialidad miaugica, no hay forma de usar ese poder para algo distinto de la
sanación. Ferri ayuda a todo tipo de gente día tras día para servir a lady Crusch.
Miau, todos luchan duro para vivir, por ello los agradecimientos no importan, pero Ferri odia desperdiciar su poder en cualquiera.
Pienso que es admirable.
Gracias… Pero no es correcto salvar a personas que no quieren vivir. Incluso si sanas el cuerpo, ¿no estarías solo salvando una vida que no será usada? Si ese es el caso, debe acabar antes de que cause problemas a otras personas.
Bueno, en este caso ya los causó, miau.
Ferris emitió su juicio contundente con un rostro severo.
Tras ese comportamiento rígido, Rem sentía vívidamente la sinceridad de Ferris con respecto a las muchas vidas que sin duda había salvado. Su forma de decirlo era desdeñosa, pero eso era lo que Ferris había aprendido al ver la vida y la muerte durante todo ese tiempo. Eso había labrado sus puntos de vista sobre la vida misma.
Incluso así, Kinomoto está…
Rem, aporreada por las palabras de Ferris, miró hacia el muchacho con puro arrepentimiento. Kino, que no paraba de temblar
Betty: no puedo dejar pasar esto sanador como puedes decir eso siendo un sanador, tu trabajo es sanar personas que te niegues a sanarlas es una falta de respeto a tu oficio de hecho
Félix: ¿nyaa ahora suenas como Kinomoto? Que te pasa solo digo que no tiene solución tu amado contratista parece muerto
intermitente, no era consciente de que él era el tema de conversación, era como si escuchar esas cosas reviviera las heridas infligidas en su mente.
Muy en su interior, Rem no quería más que dejarse llevar, aferrarse a Kino y gritar fuerte. Pero eso le traería deshonor a este y mancharía el buen nombre de Roswaal, su benefactor. Sobre cualquier otra cosa, sería una traición para los sentimientos que cargaba al verlo con el pasar de todo este tiempo.
Una voz clara fluyó en la habitación, rompiendo de manera abrupta el silencio incómodo de adentro.
… Ferris, creo que tu visión es un tanto estricta.
Rem levantó la cara reflexivamente ante la voz. Cuando Ferris notó al visitante, su expresión brilló. Después de todo, sus ojos siempre se llenaban de una devoción ferviente cuando miraban hacia ella.
Lady Crusch —dijo Rem.
Yo no iría tan lejos como para decir que la debilidad es un crimen. Creo, sin embargo, que aceptar la debilidad y sumirse en ella dejando la situación sin corregir es un alto vicio.
Cuando Rem bajó el rostro rápidamente por la llegada de Crusch, la duquesa la saludó con una mano.
Con una sacudida de su extensa cabellera verde, se movió hacia la orilla de la cama. Sus ojos se estrecharon al ver a Kino, quien tenía una mirada perdida incluso en ese momento.
Ya veo. Ciertamente es un estado alarmante. ¿Conoces la causa?
Escuchando la pregunta de Crusch, Ferris levanto sus dos manos mientras replicaba—: No. De acuerdo con Rem, se desplomó repentinamente, así que lo examiné de pies a cabeza. Pero no hay seña de alguna interferencia con su
maná, miau.
— ¿Es posible que sea algún tipo de maldición? Es difícil de imaginar, pero
puedo pensar que alguien toma medidas contra aquellos con conocimiento
sobre las candidatas a la realeza. O uno podría sospechar que esta es una muestra de fuerza de otra facción. Sin embargo…
Ninguna es muy probable, ¿verdad, miau? No hay mucho tiempo para organizar algo, ¿y quién iría contra Kinomowu en primer lugar? Cualquier
involucrado sabría que no tiene poder, y no hay interferencia miaugica de todos modos, maldiciones incluidas. Ferris es positivo. Y además…
A la vez que las palabras de Ferris se vieron interrumpidas, ladeó su cabeza y
sobrecargó ligeramente en Crusch, quien estaba de pie en el lugar con los brazos cruzados.
Lady Crusch, ¿dudas de las habilidades de Ferri?
Por supuesto que no. Nunca podría cuestionar tu habilidad, personalidad o lealtad. Incluso si estuvieras con una daga frente a mí, listo para atacarme, ese pensamiento está escrito en piedra.
Oh, Dios, lady Crusch, que línea tan miaunífica… Ahh, Ferri se desmorona. Crusch dejó a Ferris estremeciéndose obsesionado cuando desvió su mirada penetrante hacia Rem.
Ferris ha hablado. Y si el poder de Ferris no bastará, nadie en mi casa podrá tratar a Kinomoto Kurosaki. Lamento que no podamos ser de ayuda.
La disculpa de Crusch, a pesar de no haber hecho nada malo, provocó otra reverencia profunda de Rem.
… Para nada. Su profunda consideración me deja sin palabras.
La verdad era que, más allá del alcance de las palabras y cumplidos, Crusch le había transmitido una calidez que ella nunca podría regresar. Después de todo, el mejor sanador de todo el reino había rendido su diagnóstico, y la cabeza del grupo político rival le había ofrecido simpatía. ¿Qué más podría esperar Rem de ellos?
Crusch y Ferris no habían hecho nada malo. Rem era consciente.
… Después de todo, tenía sus propias sospechas sobre cómo Kino terminó en ese estado.
… La Bruja.
La presencia del "miasma" de la Bruja que envolvía el cuerpo completo de Kino se había vuelto todavía más densa. Lo que vinculaba ese miasma con el estado anormal de Kino no estaba claro, pero era un hecho que ella había sentido un gran flujo saliendo justo antes de su colapso.
Si la causa era el veneno de la bruja, no podría criticar el juicio de Ferris al decir que no había nada que él pudiera hacer. Muy pocos seres eran capaces de sentir la presencia de esa sustancia, en primer lugar. Ni siquiera Ram podía percibir el aroma en el modo que hacía Rem.
Nada bueno venía con esa mancha. Aquellos que planeaban cosas inmorales lo poseían con exuberancia. Su disgusto fisiológico por esto, y los recuerdos ingratos que lo acompañaban, provocaban un profundo prejuicio en ella contra los que lo poseían.
No obstante, las acciones del chico con el más fuerte olor de la Bruja que hubiera encontrado alguna vez derritieron su corazón congelado y descartaron esos prejuicios…
Incluso así. Sí, incluso así...
Rem sabía que nada bueno vendría con ese miasma.
… El demonio en su interior lo sabía.
Rem hizo reverencia y transmitió su profunda gratitud.
Rem: … Ha pasado muchos problemas por nosotros. En nombre de mi maestro, le agradezco la benevolencia que ha mostrado hasta hoy.
Crusch y Ferris estaban frente a ella. Rem y los otros estaban reunidos en la sala de recepción de la villa de Crusch… en otras palabras, Rem estaba despidiéndose.
Crush: Lamento que no hayamos podido ser de ayuda. Por derecho, es presuntuoso recibir una compensación por tal cosa…
Viendo que los ojos de Crusch cayeron un poco, Rem levantó el rostro y contestó con firmeza—: Para nada. El haber acabado nuestra petición antes de terminar fue debido a nuestras propias circunstancias. Usted nos ha ofrecido toda su consideración hasta ahora, lady Crusch. Lo correcto es que paguemos la compensación como se prometió.
Recibiendo su respuesta, Crusch se disculpó finalmente—: Lo siento. —Ya no iba a decir nada más.
Con los labios de su maestra cerrados, Ferris continuó:
Para ser honesto, quedan cosas a medias, pero no se puede evitar, ¿miau?
Rem, te deseo salud. En cuanto a Kinomowu… ¿"recupérate pronto", debería decir Ferri probablemente?
Con un ojo cerrado y un dedo levantado, Ferris le indicó a Kino, que estaba detrás de Rem, recargado contra la puerta en un estado desaliñado.
Sus condiciones no habían mejorado. Sus reacciones eran tan sordas como antes, con su consciencia abandonada en algún lugar entre los sueños y la realidad. A pesar de ello, te seguía como un niño cuando lo llevabas de la mano, y podía arreglárselas para no caerse, por lo menos. Aunque todavía rompía en breves episodios de risa y lágrimas de vez en cuando.
Rem contestó—: Mis palabras no son suficientes para excusar la grosería cometida por un miembro de nuestra casa. Le agradezco desde el fondo de mi corazón por tratarlo con benevolencia.
Crush: Teníamos un contrato, y después de todo, pude intercambiar palabras con él.
Nunca podría tratarlo de manera descortés. Sin embargo, creo que las cosas serán difíciles a partir de ahora… —respondió Crusch.
Agarrando el dobladillo de su delantal en una muestra de resolución, Rem posó la mirada sobre Kino, quien se veía vacío y algo irreconocible
Crusch bajó la mirada y negó con la cabeza.
Siento mucho no haber podido completar su petición.
Rem sonrió un poco. Estaba agradecida por las palabras consideradas de Crusch, especialmente en ese momento, cuando se sentía a punto de caer en pedazos.
Todo fue por nuestros problemas… Aunque este capítulo haya alcanzado un resultado desafortunado, rezo porque logre grandes cosas, ahora y en el futuro, lady Crusch.
Y tú también. Dile esto a Emilia: "Luchemos para no traer desgracia a nuestras almas".
Con ese intercambio, Rem sintió intensamente que su deber en ese lugar había llegado a su fin. El tratamiento de Kino se había abandonado antes de acabarse, y ella ya no podía completar la orden secreta de Roswaal.
Sin duda sería seriamente reprimida por regresar de manera repentina. Incluso así, tenía que regresar a la mansión… por el bien de Kino.
Ferri entiende que van a regresar a la mansión, ¿pero tienes alguna forma de tratarlo?
Rem contuvo la tristeza en su voz y contestó a la pregunta de Ferris con un solo rayo de esperanza.
Por lo menos, si puede encontrarse con lady Emilia…
Sin importar cuánto le hablara, cuánto lo tocara, cuánto siguiera en vano, el chico nunca respondía a Rem con sus reacciones típicas de Kinomoto. Pero incluso en ese estado, a veces salían palabras llenas de significado de la boca de Kinomoto
Nombres…
¿Mmm?
De vez en cuando dice nombres. Mi nombre, el de mi hermana, y…
Estaba feliz de que su nombre estuviera entre los que susurraba. Por otro lado, la ponía triste el hecho de que no respondía cuando lo llamaba. .Aunque la mayor parte de su comportamiento carecía de significado, el nombre que murmuraba con más frecuencia era…
… El de lady Emilia. Si puede verla, quizá le provoque un cambio de alguna forma.
Pero Ferri escuchó que se separaron en muy malos términos. No han pasado ni siquiera cuatro días desde entonces; ¿es suficiente tiempo para que ella se calme, miau? Si pudieras esperar un poco más… Ah, de verdad no puedes, ¿eh?
Soy bien consciente de que lady Emilia tiene un pobre entendimiento de su propio corazón. Sin embargo, esto ya no es algo que pueda decidir por mí misma. Debo regresar para recibir instrucciones…
Las palabras de Rem, llenas de respeto por su señor y maestro, salieron con el propósito de engañar a su propio corazón. Estaba ocultando lo que deseaba en realidad, cubriéndolo con sus deberes de sirvienta. Después de todo, el no ser suficiente para salvar su corazón y mente le dolía tanto como para llorar.
Abruptamente, Crusch levantó el rostro y entrecerró los ojos.
…Wilhelm ha llegado.
Siguiendo la mirada de Crusch, Rem vio que un carro de dragón estaba entrando al patio de la villa a través de las puertas de hierro. Un conocido hombre de edad estaba sentado en el asiento del conductor.
Crusch continuó—: Por el momento, este es el único carruaje de dragón para largas distancias que puede prestarles mi casa. No puedo revelar los detalles, pero un gran número de esos vehículos han sido ocupados para otro asunto de después.
Ferris habló a continuación—: Están de suerte, miau. Si viajan por la carretera de Liphas, deberían estar de regreso en la mansión antes de miauñana. Podría tomarles un medio día el viaje, más o menos.
Rem, observando la llegada del carruaje, pensó que los rayos del sol por arriba de verdad eran deslumbrantes.
Ya que era casi el mediodía en ese momento, un viaje inmediato en el carro significaría que iban a llegar de vuelta a la mansión por la media noche. Si estaban cerca de la mansión, la consciencia compartida de esta con Ram sin duda le informaría a su hermana de su regreso.
Muchas gracias por su generosa bondad.
Crusch respondió, sin rastro alguno de falsa modestia—: No me importa. Todavía está a años luz de lo que podría proveer normalmente, por ello solo puedo rezar porque este modesto ofrecimiento pueda acomodarse a sus necesidades.
Rem pensaba que el llegar a conocer a Crusch como persona podría haber sido una de las pocas dichas que obtuvo en el tiempo que pasó allí.
Entonces esta vez debo disculparm…
Cuando Rem comenzaba sus palabras de despedida, Crusch la interrumpió:
Rem.
En el momento en que Rem se detuvo, pudo ver indecisión en los ojos de Crusch por vez primera. La duquesa continuó—: Esto es en extremo inelegante de mi parte… pero hay algo que quiero preguntar.
Sí, ¿qué es?
¿Por qué te esfuerzas así por Kinomoto Kurosaki?
Mirando a Rem y al chico que reposaba contra ella, las emociones desaparecieron de los ojos ámbar de Crusch. Ella continuó—: La relación entre tú y Kinomoto Kurosaki no es la de maestro y sirviente que Ferris y yo compartimos.
Simplemente encuentro desagradable juzgar a los hombres y mujeres por su sola apariencia.
…
Con Rem cayendo en silencio, el tono en la voz de Crusch se desanimó, como si estuviera disculpándose por su falta de claridad.
No me importaría si no quieres contestar. Me avergüenzo de haber preguntado.
Ferris miró en silencio a su maestra mientras Rem negaba con la cabeza frente a los dos.
No, no estoy dudando en responder. Simplemente estoy insegura de qué palabras debería usar… Es algo difícil de explicar.
Cuando estaba a punto de ponerlo en palabras, sintió que cambió por otra cosa completamente distinta.
Era natural que Crusch tuviera dudas. Lo que existía dentro de Rem no permanecía igual ni por un segundo. Sus dimensiones, su fuerza y el calor aumentaban a cada momento, enraizándose profundo dentro de Rem.
No quería hacerlo público al decirlo. No podía hacerlo. ¿Entonces cómo describir para otra persona algo amorfo que había en el interior de Rem?
Rem: ¿Supongo que…Kinomoto es especial?
…
En realidad, Rem no sabía si eso calificaba como una respuesta o no. Sin embargo, sentía que esa era la respuesta que mejor ejemplificaba lo que había en el fondo de su corazón.
Crush: ¿Pasó algo… entre ustedes dos?
A la vez que detenía a Kino, poniendo una mano en su pecho, inclinó la cabeza ante la falta de una reacción.
Cuando miró, tanto Crusch como Ferris estaban parados boquiabiertos con expresiones un tanto sorprendidas. Rem tenía una inquietante sensación de que sus reacciones indicaban que había dicho algo grosero.
Maestra y sirviente intercambiaron miradas, asintiendo el uno para el otro.
Crush: Lo siento. Estoy de alguna manera asombrada por lo que estaba haciendo.
No, nooo, era inevitable. Ferris también se sorprendió. Ya que… Rem, ni siquiera estabas durante las charlas en el palacio real…
Rem no entendió en realidad lo que estaban diciendo. Sin embargo, Crusch parecía satisfecha con su respuesta, pues declaró—: Me disculpo por mi pregunta descortés y falta de refinamiento.
Kinomoto es un hombre afortunado
¿Eso decía, pero su pensamiento le decía que no entendía por qué Kinomoto considera a rem una acosadora el viento no había soplado cuando dijo eso de verdad era una acosadora?
Pudo haber tenido una pésima experiencia con rem y quizás por eso no la considera como alguien de fiar
Era lamentable ver a Kinomoto en ese estado ayer ellos 2 bebieron juntos incluso en la mañana podría verse mejor y ahora parece que ha perdido todo deseo de vivir
Era imposible no mirar con disgusto el estado Kinomoto, su oferta estaba por completo anulada ya que su estado no parece nada saludable
Crusch estaba sonriendo un poco. A continuación, Ferris dijo de manera burlesca—: De verdad lo es. Si alguna vez recupera el sentido, Ferri tiene que hacerle burla por ello, miau.
Habían comunicado, de maneras lejanas a lo diplomático, que deseaban la recuperación de Kino, por ello Rem les ofreció una pequeña sonrisa llena de gratitud.
Los dos la despidieron.
—Te deseo salud.
— ¡Buena suerte, miau!
Rem ofreció para los dos una última reverencia profunda antes de llevarse a Kino de la mano para salir de la villa de Crusch. Wilhelm, que esperaba en las puertas, la saludó asintiendo cuando ofreció las riendas. Ella las aceptó, a cambio haciendo reverencia para el hombre mayor.
Usted también ha sido excepcionalmente benevolente con nosotros, maestro Wilhelm.
En absoluto. Desperdicias palabras en estos viejos huesos. Además, me siento tan impotente como mi maestra. Nunca se me pasó por la cabeza hacer algo antes de que esto ocurriera.
Wilhelm estrechó los ojos viendo a Kino, sus pupilas estaban llenas de emociones complejas.
Ahora que Rem pensaba en ello, el viejo probablemente fue la persona en la
villa de Crusch que más contacto tuvo con Kino. Aunque había sido por apenas cuatro días, uno podría decir que el entrenamiento con espada les había dado una relación de maestro y pupilo. Quizá Wilhelm sentía arrepentimiento por no haber podido salvar tampoco a Kino
Él comentó—: Al parecer, es verdad que no he avanzado ni un solo paso desde ese entonces…
Wilhelm murmuró para sí mismo, aparentemente mirando a través de Kino hacia algo a la distancia.
¿Maestro Wilhelm?
Cuando Rem llamó al anciano, pestañeó y dio una sacudida a su cabeza.
Perdona. No hay nada que pueda hacer, pero al menos rezaré por la convalecencia de Sir Kinomoto. Señorita Rem, tenga cuidado durante su viaje.
Rem se esforzó por ignorar la ligera ansiedad transitoria que apareció al final en los ojos del caballero mayor.
Muchas gracias. Le deseo buena salud, maestro Wilhelm.
Incluso en los mejores tiempos, Rem era más precavida que otras personas. Solo podía extender ambas manos y hacer una cosa a la vez. Y ahora, recién había decidido a qué darían soporte sus manos
Rem, fortaleciendo ampliamente su resolución, azotó las riendas, y el dragón de tierra comenzó su carrera sobre el suelo. Mientras la mansión se desvanecía tras ellos, el caballero mayor los miraba partir.
Lentamente, las ruedas del carruaje comenzaron a ir cada vez más rápido. Rem recibía la sensación a través de las riendas, como si las ruedas mismas fueran la expresión del estado de su corazón.
… Al partir de la capital real, el viaje hacia los dominios Mathers fue comparativamente más tranquilo.
Rem tenía la preocupación de que Kino intentara algo, pero afortunadamente casi ni hubo señas de eso mientras se encontraban sobre el carruaje. Sí, Rem estaba justo a su lado, limitando sus movimientos, pero él pasó la mayor parte del tiempo quieto sobre el asiento, con su mirada ausente dirigida hacia el paisaje pasando.
Por otro lado, Beatrice no sabía qué hacer con el estado de Kino
Por lo que ella podía adivinar, las cuestiones mentales que causaron sus carcajadas y lágrimas también habían disminuido. Quizá el cambio de escenario también había producido algún pequeño cambio en el corazón de Kino. La esperanza de que Kino realmente pudiera recuperarse brotó en el corazón de Rem. Sin embargo, el olor del miasma cosquilleando en su nariz era como un cubo de agua helada sobre las esperanzas de su corazón.
…
Gradualmente, el tener la cabeza de Kino descansando sobre su hombro trajo una leve sonrisa a los labios de Rem. La verdad era que la ponía feliz que estuviera indefenso, ingenuo, confiándole su cuerpo por completo.
Rem sabía que este Kino no era su ser normal y que lo que estaba haciendo no era su auténtica voluntad. Pero incluso así, el tenerlo dependiendo de ella en esta forma era la cúspide de su felicidad.
Kinomoto, así, solo un poco más.
… Mm, u.
Estaba tan cerca como para sentir su aliento, y Rem tiró del cuerpo de Kino para acercarlo incluso más al suyo. Sobre el estrecho asiento del conductor, ya se habrían vuelto uno solo, pero lo que hizo Rem fue descansar el cuerpo de Kino sobre su regazo. Su mano derecha retomó las riendas con firmeza mientras aseguraba el cuerpo de este en su lugar.
Rem estaba siendo considerada al hacer tanto como podía para evitar que Kino se aventara abajo durante el viaje. Lo dejó ocupar la mayor parte del apretado asiento; cuando la respiración de Kino parecía afligida, le acercaba una mano tranquilizante; algunas veces necesitó detener el carruaje para darle a Kino agua de beber y asistirlo con sus necesidades físicas.
Mover un carro de dragón ponía sobre el conductor una carga nada despreciable. Al estar tan atento por medio día de manera ininterrumpida, una persona normal, la mitad de las veces colapsaría por el cansancio antes de acabar el viaje. Sin embargo, el cuerpo físico de Rem estaba hecho de materia más dura que el del resto de las personas. Su aguante mental también era fuerte, y, sobre todo, el hecho de que sus labores eran por el bien de Kino era el mejor detonador para encender su fuego.
Por derecho, realmente no debería mezclar mis sentimientos personales, pero…
quien la abrazaba, no respondió. Por el aspecto de su semblante,
todavía se encontraba vagando entre un sueño y la realidad. El murmullo de
Rem fue más para su propio beneficio que para el de él.
Quizá quedarse en la capital real no era lo que querías en realidad, pero… la verdad es que yo estaba un poco feliz. Después de todo no puedo tenerte para mí en la mansión.
En la mansión de Roswaal, el tiempo que Rem podía pasar con Kino cada día, era bastante limitado. Después de todo, ella siempre tenía las manos ocupadas con sus obligaciones mientras él siempre andaba fuera con alguien más.
Durante las horas de trabajo con Onee-sama, en tu tiempo libre, con lady Emilia… e incluso usas parte de tu limitado tiempo molestando a miss Beatrice… tengo que competir con todas ellas
Nn, hu.
Siempre estabas tan ocupado; nunca tenías tiempo para quedarte quieto…
En la mansión, trabajabas para los aldeanos y para mí… En la capital, para lady
Emilia… Siempre, siempre tan ocupado.
Hasta donde Rem sabía, Kinomoto siempre estaba corriendo, nunca descansaba.
Quizá era por alguien más, quizá por sí mismo; no había razón concreta. Pero el ver a Kino correr de arriba para abajo de tal manera despertó una simple emoción en el corazón de Rem.
Por eso… estaba un poquito feliz de poder tenerte todo para mí en la mansión de lady Crusch, incluso si sabía que tenías muchas preocupaciones. Lo siento, Kinomoto.
Kino roncó haciendo una mueca mientras Rem se disculpaba con una sonrisa ligera. Le acarició la frente con suavidad debajo de sus mechones, siendo apenas y un cosquilleo, y suspiró un poco.
A pesar de que escuché que tuviste una discusión con lady Emilia. Lo siento, Kinomoto.
Se disculpó una vez más. Estaba recordando el día de la reunión para la selección real en el palacio. Rem no había estado allí en realidad, por eso no sabía exactamente qué se habían dicho Kino y Emilia cuando ocurrió la ruptura en su relación.
Después de todo, ni lady Emilia ni el maestro Roswaal me contaron con detalle. El resumen fue: "Kinomoto está en el castillo, ve por él, quedará a cuidado de lady Crusch…". Aun así, quedé en verdad sorprendida cuando te encontré en el castillo.
Nada podría hacerla olvidar el golpe en su pecho cuando descubrió el estado demacrado de Kino en la sala de espera del castillo. Estaba tanto preocupada por su condición como convencida de que él no debía ser dejado solo.
Por eso estoy a tu lado tanto como puedo, Kinomoto. Pero la mitad es por la preocupación, y la otra mitad es por mi propio gusto… Estar contigo me ha convertido en una chica desobediente, Kinomoto.
Incluso si debiera estar pensando en él, fue ahí que ella descubrió su propia felicidad.
Siempre era de ese modo cuando estaba con Kino. Siempre descubría partes de su ser cuya existencia desconocía. Rem contaba con sus dedos las cosas que llegó a conocer de su antiguo yo.
Ella siguió confesando cosas para sí misma de manera atrevida, como si la falta de una réplica fuera algo bueno. Las palabras de Rem no pararían, ya que portaban los sentimientos que nunca podría haberle dicho a la cara. En ese momento, las cosas que normalmente su corazón callaría estaban escapándose todas a la vez.
Nunca habría descubierto esos sentimientos, tanto los buenos como los malos, si no hubiera sido por ti, Kinomoto. Es por eso por lo que considero el tiempo que pasé contigo como mi felicidad… Eso parece complicado ahora.
Luego de expresar sus cálidos pensamientos, Rem mordió su labio, bajando la
cabeza ante su propia impotencia.
A pesar de la gran oscuridad que había envuelto a Kino, Rem había estado preparada para el momento en que él confesara. ¿Acaso no fue su posición pasiva la que llevó a la situación actual? Si se habían vuelto tan cercanos, ¿no debió haberle preguntado a Kino sobre sus preocupaciones? ¿Y no fue su propia debilidad, el deseo de monopolizarlo, la razón por la que no lo hizo?
Mientras Rem le daba vueltas al asunto, Kino se dio vuelta en sus brazos, durmiendo incómodamente
Kinomoto, todo está bien. Relájate y duerme…
Rem habló con voz amable, rompiendo el flujo de pensamiento que producía a modo de auto desprecio.
La marcha forzada en verdad había puesto a su cuerpo bajo gran estrés. Ella tenía la intención de cabalgar en medio de la noche para llegar a la mansión,
pero parecía mejor acampar en algún lugar por un rato. Ya que llegaría la media noche en unas dos o tres horas, ese paso les permitiría llegar a la mansión antes de la salida del sol.
En ese caso, sería difícil informar de los hechos a Onee-sama con nuestra conexión mental…
Funcionaba solo en un rango dado, y solo bajo la condición de que ambas mentes estuvieran despiertas. Las limitaciones de rango y voluntad eran particularmente estrictas cuando Rem transmitía hacia Ram. No era posible vincularse con Ram en el rango actual, e incluso si el rango no fuera problema, pronto la noche estaría bien entrada.
… Sí, deberíamos acampar.
Habiendo tomado esa decisión, Rem ordenó al dragón de tierra que se detuviera a través de las riendas. La creatura se detuvo con suavidad, resollando mientras miraba hacia Rem. Dejó solo a Kinomoto, saltando hacia el suelo para confirmar que el área era segura.
La noche ya había caído sobre la carretera de Liphas. Como iluminación, Rem solo podía confiar en la luz de la luna y el cristal lagmite sujeto al carro.
Afortunadamente, había pocas nubes esa noche, por ello la luz de la luna era suficiente para ver. Probablemente había pocas posibilidades de ser atacados por forajidos.
Perdóname, Kinomoto.
Rem recogió al chico que dormía sobre el asiento del conductor sujetándolo como el novio carga a la novia, y lo colocó sobre una sábana dentro del carruaje. Luego de ver la respiración relajada de Kino y su rostro durmiente, Rem salió del carro y procedió a montar vigilancia en el campamento. Se preocupaba poco por los bandidos, pero se sabía que más de unas cuantas manadas de perros salvajes y mabestias rondaban la carretera por la noche. Rem sabía que los animales salvajes y las mabestias hambrientas del sabor de la sangre y la carne eran más peligrosos que los seres humanos.
Pero esta noche también estás tú, quizá entonces tenga poca necesidad de preocuparme por eso.
Rem se extendió con una mano, acariciando la cabeza del dragón de tierra mientras este bajaba la punta de su hocico hacia ella.
Esta era la sabia y prudente creatura que se había quedado con ella durante todo momento de la descabellada marcha forzada. Aunque él y Rem se acababan de conocer, no había mostrado señas de rebelión ante sus órdenes.
Imaginaba que la familia de la duquesa debía ser reconocida por el escrupuloso entrenamiento de sus bestias de carga.
Sin embargo, tampoco era ajeno el hecho de que los instintos del dragón de tierra le decían que un demonio ocupaba un lugar más alto en la cadena alimenticia.
Entre las distintas especies de dragones, los de tierra son destacables por sus relaciones amistosas con las razas humanoides. A menudo ocupaban papeles cruciales en las vidas de la humanidad y eran amados por sus personalidades gentiles.
Los dragones voladores y los de agua requerían entrenamiento especial, y muchos de ellos tenían mal temperamento. Gracias a eso, ocupaban un lugar relativamente pequeño en la vida cotidiana de los humanoides.
En cualquier caso, los dragones de tierra eran bien conocidos entre los de su tipo por su amabilidad y cercanía con las personas, pero como especie, ellos marcaban la raya cuando se trataba de las demás bestias.
Virtualmente no había animal salvaje tan ignorante como para atacar voluntariamente a un dragón de tierra. Además, los mismos dragones de tierra poseían una nariz inusualmente desarrollada para detectar cualquier clase de peligro.
No los atacaría nada que fuera más pequeño que una banda numerosa de forajidos o una manada particularmente grande de mabestias, y el dragón podría olfatear a un grupo de tal extensión antes de que llegaran. Esta era la mayor razón por la que eran tesoros valiosos para los mercaderes y otros viajeros.
Rem susurró hacia el carruaje—: Descansa bien, Kinomoto.
Siguió acariciando la bestia de al lado mientras estaba sentada en el suelo.
Mientras lo hacía, se recargó contra su piel tosca cubriéndose a sí misma con una manta, y dirigió su atención hacia el área circundante.
Si partieran en la mañana siguiente con la salida del sol, seguramente llegarían
de vuelta a la mansión antes del mediodía.
Habría regresado sin completar sus objetivos. Tendría que aceptar su reprimenda sin una palabra de queja. Incluso así, al menos tenía que esforzarse para evitar que Kino se lastimara en el proceso.
Y para que vuelva a su antiguo ser…
Seguramente solo Emilia podría lograrlo. Rem no podía evitar irritarse por ello.
En primer lugar, Emilia era una persona a la que a Rem le resultaba muy difícil acercarse.
Incluso Roswaal, quien la había recibido como invitada, la trataba como su superior ahora que era una candidata de la selección real.
De hecho, les había ordenado tanto a Rem como a Ram que se acercaran a ella.
Que su maestro, Roswaal, tratara a Emilia como alguien superior a sí mismo, no molestaba particularmente a Rem. Ram parecía inconforme con lo apegado que era Roswaal a la jerarquía, pero el interés de Rem por esas cosas no era tan fuerte como el de su hermana mayor.
Por supuesto, Ram no era tan tonta como para expresar abiertamente su opinión sobre el asunto. No obstante, Rem detectaba frecuentemente señales de profunda insatisfacción a través de su telepatía, mientras que normalmente presentiría muy poco.
Los sentimientos complicados que Rem sentía hacia Emilia no tenían que ver con Roswaal. Era terriblemente vulgar, pero los pensamientos problemáticos de
Rem hacia Emilia eran producto de las circunstancias de su nacimiento… el hecho de que era un medio elfo. En otras palabras, porque era mitad demonio.
En su cabeza, Rem entendía que Emilia no había hecho nada malo por sí mismo. Sin embargo, la parte emocional de ella simplemente no podía aceptarlo. Emilia no estaba mal. Sin embargo, los semi-demonios habían afectado la vida de Rem, y su influencia era demasiado grande como para desaparecer a la ligera.
Todavía recordaba cómo el Culto de la Bruja había reducido a polvo el lugar donde ella nació. Ese hecho era una puñalada terrible en el corazón de Rem.
Como resultado, había mantenido firmemente sus posiciones de "invitado y sirvienta" cuando se trataba de Emilia. Rem traicionaba a sus emociones y respondía a las instrucciones de Emilia como un autómata. Si no lo demandaba una ocasión especial, Rem evitaba entrar en contacto con ella para así no tener que entrar en su papel. El acuerdo informal en su relación era nunca encontrarse con la otra por elección, ya fuera con buenas o malas intenciones.
El tiempo pasó, y Rem había pensado que su relación débil seguiría sin verse afectada por la selección real. Basada en su posición, pensaba que sería altamente improbable que se viera involucrada en el asunto. Cuando pensaba en el rol que jugaba, decidió que desviarse de su camino para ayudar a Emilia estaba más allá de sus obligaciones.
… Pero, aun así, los sentimientos de Rem hacia Emilia habían cambiado desde ese entonces.
Tenía la duda de si fue ella quien cambió, o había sido Emilia. Probablemente fueron las dos, puestas en movimiento por una causa común… Kinomoto. Desde el momento en que se integró en su vida diaria, el mundo de Rem había pasado por grandes cambios. Cuando cambia la forma en que ves el mundo, todo parece diferente, como si el blanco y el negro se convirtieran en colores vívidos.
Su trabajo en la mansión se sentía más gratificante que antes. Al ya no estar obsesionada con quedarse al lado de su hermana, ganó la confianza para acercarse más a Roswaal y Beatrice. A pesar de su decisión de no prestarse como ayuda, se encontró intercambiando palabras con Emilia más a menudo.
Después de todo, sabía que tenían un interés en común. Y aunque en sus propios pensamientos fugaces existía ese chico, también sabía quién era la única luz de sus ojos.
Esa era la razón por la cual Emilia seguía siendo fuente de irritación para Rem.
No logro amar, u odiar, a lady Emilia. Soy una indecisa, ¿no es así…?
Era una noche tranquila. Las únicas cosas que oía eran el sonido distante de los insectos y la respiración del dragón a su lado. Al confiar solo en la luz de la luna, la barrera entre los sueños y la realidad era indistinta. Los pensamientos iban de un lugar a otro siguiendo su propia convicción.
El tiempo parecía transcurrir lentamente. Ella sentía como si hubiera visto hacia la luna en numerosas ocasiones, solo para percatarse de que su posición no había cambiado.
La noche era larga. Ese tiempo en soledad era una eternidad profunda y fría. Abruptamente, Rem fue tentada por el ansia de escabullirse de vuelta al interior del carruaje tras ella, el cual estaba protegiendo. Ahí, Kino dormía con una expresión suave, de manera demasiado profunda como para estar soñando.
¿Qué tan bien se sentiría escabullirse debajo de las sábanas y llegar a su lado, para compartir ese calor entre los dos?
Aunque lo estaba tocando de manera tan cercana hasta hace poco… Es un lujo que no me puedo permitir.
Rem se reprochó a sí misma por ser afectada por sus ansias, pero su corazón no dejaría de albergar esa fantasía.
… Nació una tentación, la tentación de lanzar todo a los vientos.
A este paso, realidades duras y muy alejadas de los ideales de Kino lo esperaban con su regreso a la mansión. Ella todavía podía escapar a algún lado
con el carruaje, nada salvo su propia consciencia la reprimiría. Los fondos que Roswaal le había entregado para los gastos del viaje eran considerables. Con eso, sin duda ella y Kino podrían irse a algún lugar y vivir juntos en el retiro.
Con el tiempo y el contacto continuo con las personas, Kino podría superar su estado presente como el de un niño y recuperaría su ser. Incluso si la situación era diferente de la de antes, podrían compartir los mismos momentos.
Rodeados de gente que no tuviera idea de que ellos se habían fugado, ella y un Kino recuperado podrían comenzar juntos una vida completamente nueva.
Sería una vida tranquila con la persona que ella quería, sin nadie que se metiera en su camino…—Ji ji, vaya que es una fantasía…
Rem sacudió la cabeza y, sosteniendo sus rodillas, presionó su frente contra
ellas sonriendo débilmente ante su propia imaginación.
No había forma de que le diera la espalda a todo. El simple hecho de pensarlo era un pecado. Nunca podría abandonar a su Onee-sama, abandonar a Ram en la mansión. Onee-sama y Rem eran dos mitades de un todo. Para colmo, no podía imaginar siquiera la carga que tendría que llevar Ram en su ausencia.
Era una hermana mayor amable que era indulgente con Rem, así que seguramente le perdonaría incluso esto. Era esa la razón por la cual nunca podría traicionar a su Onee-sama.
Roswaal le había confiado a Rem tal fortuna precisamente porque tenía confianza en su lealtad. Su personalidad diligente tampoco le permitiría traicionar esa confianza.
Más que eso… Tampoco puedo dejar a Kinomoto en este estado.
Para comenzar, Rem era bien consciente de su fuerte deseo personal de tener las cosas para sí misma. Si le fuera posible, quería que todas las personas preciadas para ella estuvieran entre sus dedos. Dar el máximo por los otros le ayudaba a sentir que su existencia tenía más valor. No era una exageración decir que nació predispuesta a ser una sirvienta.
Era por eso por lo que el esfuerzo requerido para cuidar de Kino en ese estado no era una dificultad real desde su perspectiva. De hecho, se sentiría satisfecha si Kinomoto fuera incapaz de vivir el día a día sin ella.
Pero este no era el Kinomoto real.
Llegaron a su mente las palabras que usó para responderle a Crusch cuando se separaron.
¿Supongo que…Kinomoto es especial?
Sí. Eso era todo.
Ella recordaba su sonrisa. Recordaba su voz. Recordaba sus palabras. Rem
recordaba lo que él le había dicho y la calidez de sus manos extendiéndose
hacia ella cuando todo en su vida se había estancado, cuando se ahogaba en
resignación. Había sido Kino quien rescató a Rem del camino equívoco de desesperación por el que caminaba. Rem había tenido un error de juicio y planeaba abandonar a esos niños, y fue Kino quien los salvó.
A pesar de estar hundido en maldiciones de mabestias, caminando por la cuerda floja entre la vida y la muerte, Kino no había abandonado a nadie. Ni a Ram ni a Rem.
Era suficiente. Con eso bastaba. No se necesitaba más.
¿Qué más necesitaba Rem para ser devota, en cuerpo y alma, hacia Kinomoto Kurosaki?
¿Qué, además de los sentimientos ardientes en su pecho?
Ella haría lo que fuera necesario para que él recuperara su verdadero ser, y de esta manera ella podría tener su compañía una vez más.
¿Y por qué? Porque la persona conocida como Kinomoto Kurosaki…
… Es una persona increíble que sufre mucho.
Rem se echó hacia atrás el cabello, ligeramente húmedo por el rocío de la mañana, y levantó la cabeza con cuidado.
Quizá sería acertado a decir que estaba medio despierta. Rem estaba un poco mareada, vagando en un lugar entre el sueño y la lucidez cuando su reloj interno le dijo que finalmente era hora de levantarse.
No hubo cambios notables durante la noche. No aparecieron mabestias ni forajidos; ni siquiera había sentido algo.
Dicho todo eso, Rem parecía estar totalmente exhausta también. Con la certeza de su seguridad relativa, su cuerpo había luchado por recuperarse mientras estaba medio despierta.
Se puso de pie, estirándose hacia arriba mientras sentía el fresco rocío de la mañana.
Fue un gesto holgazán y poco apropiado para una dama. Nunca lo habría hecho donde otros pudieran verla, pero no tenía esa preocupación de momento. El único en los alrededores era Kino, que dormía plácidamente a su lado
¡¿K- Kinomoto?!
Rem saltó en sorpresa cuando se percató de que Kino estaba justo a su lado, enroscado debajo de una sábana.
Ya que había estado usando a Rem como soporte, el muchacho cayó sobre el pasto suavemente, quejándose mientras giraba un poco su cuerpo.
¿S-Salió del carruaje mientras estaba dormida y se acurrucó junto a mí…?
Rem miró apresuradamente entre el chico y el carruaje de dragón tras él. Incluso decir la verdad con palabras le provocó pánico.
Por un lado, estaba conmocionada porque no había notado sus movimientos; y por el otro, se ruborizó fuertemente mientras se daba cuenta de lo tolerante que se había vuelto su corazón cuando se trataba de Kino
En otras palabras, incluso si Kino le hubiera asaltado mientras dormía, nunca hubiera puesto resistencia.
… He sido muy descuidada.
Incluso al expresar ese lamento propio de una dama, muy en su interior Rem
pensaba que esa acción de Kino podría ser un buen presagio, siendo el siguiente paso luego de que se portara tan bien durante el viaje en el carruaje.
Kino no daba respuesta salvo las risas y su llanto. Pero incluso en ese estado, había ejecutado una acción voluntaria, saliendo del carro bajo su propio poder. Rem se aferraba a la esperanza de que su corazón roto estuviera
comenzando a componerse y su personalidad comenzara a reformarse.
… Muy bien. Regresemos, Kinomoto.
Si un cambio había comenzado, probablemente las cosas irían en buena dirección más adelante. Esos pensamientos optimistas no eran propios de ella, sino también, eran sin duda parte de la influencia del joven frente a sus ojos. Y ese cambio interno era algo que Rem consideraba muy preciado.
Confiaba en que los pensamientos que surgieron en su cabeza la noche anterior habían sido un mal sueño causado por su mente tímida y su cuerpo cansado.
Ya lo había olvidado por completo, un futuro de alegría había sido sobrescrito como si nunca hubiera existido.
Cargó a Kino, que seguía dormido, y lo colocó sobre el asiento del conductor mientras despertaba al dragón de tierra. Trajo agua para que bebiera la bestia ya despierta, de esta manera recompensándolo por sus largas horas de vigilancia, y lo preparó para la partida.
Con una mano sujetando a Kino sobre su regazo y con la otra sosteniendo las riendas, partieron una vez más. Las ruedas del carro giraron y el escenario comenzó a moverse.
En ese momento estaban cerca de la mitad del camino. Probablemente les tomaría otras siete u ocho horas de viaje.
Su resistencia física y mental era mucho más fuerte que el día de su partida con las trágicas circunstancias. Kino estaba dormido profundamente, y Rem miraba un lado de su rostro, transmitiendo sus sentimientos de impaciencia a través de las riendas para acelerar el paso.
Una leve vibración corría por el carruaje. Rem reafirmó su agarre en Kino, entrelazando sus dedos con los de él.
Resignándose a su debilidad tras recurrir a esa mano, esperaba que su humilde deseo de tocarlo pudiera olvidarse. Fue un pequeño ritual para olvidarse de un mal sueño.
Este calor, al tenerte tan cerca… Si tengo eso, es suficiente.
Después de todo, esperar algo más era simplemente su propio egoísmo. Sus sentimientos al sentir ese calor, y el hecho de sentirse necesitada, se habían grabado en el corazón de Rem. Daría por él su mejor esfuerzo.
… Le daría todo lo que tenía
Había algo extraño en el aire.
Mientras el dragón de tierra corría continuamente, Kino parecía dormir mal, por ello Rem lo había recostado sobre su regazo, usando su brazo de soporte para acariciar su cabello negro cuando se dio cuenta.
Quizá fue el hecho de que la noche anterior había tenido mucho tiempo para pensar las cosas. Rem, habiendo aceptado hasta cierta extensión los sentimientos complicados en su interior, por dentro estaba alegre cuando vio que Kino se había salido del carro en medio de la noche para acomodarse junto a ella.
Si esa fue la razón por la que no notó el cambio antes, de verdad era una gran tonta.
Está… demasiado tranquilo…
Durante todo ese tiempo en la carretera de Liphas, Rem nunca se había encontrado con otro dragón de tierra. Esta era una rama de la carretera principal, pero él no ver a ninguno, ni siquiera en el lejano horizonte, claramente no era natural.
Normalmente, comerciantes viajeros en ruta hacia la capital real y peatones regresando con implementos de agricultura podían ser vistos por todos lados sobre la carretera.
Y, aun así, había sido un camino desierto desde el día anterior.
No había tomado alguna medida especial para evitar a los granjeros, pero no había visto ni una persona. Lo que era particularmente extraño era que el silbido de las aves y los insectos había cesado en sus orejas un rato atrás.
Un mal presentimiento nació en el fondo de la mente de Rem.
Ese silencio significaba que las creaturas de la naturaleza estaban ocultándose.
Con seguridad era el presagio de algo más allá de la comprensión del hombre.
Cuando atravesaron los llanos y entraron al camino de la montaña, acercándose a la mansión, ese malestar solo incrementó. Con incomodidad, Rem latigueó las riendas para espolear al dragón, y que corriera más rápido a pesar de que este ya corría a una velocidad desesperada.
Sabía que estaba presionando demasiado, pero no tenía tiempo suficiente para localizar la causa de esa incomodidad. No le importaba si resultara ser un temor sin base. Se disculparía, tanto con Kino como con el dragón, por tener que acompañarla en esta jornada descabellada. Los enfrentaría tal como hizo con sus propias ansiedades la noche pasada. Y justo después de que tuviera ese pensamiento…
¿…Onee-sama?
Repentinamente, pensamientos que no eran los suyos provocaron un caos en su mente. Niveles de ansiedad casi inaguantables, furia y enojo fluyeron en ella, y luego desaparecieron de inmediato, dejándola por sí misma.
Había sido Ram. Esos pensamientos habían fluido hacia ella desde su hermana a través de su nexo compartido.
Ram siempre era un modelo de autocontrol en el exterior, pero la verdad era que también estaba hecha de materia dura por dentro. Normalmente, las únicas cosas que podrían alterarla eran aquellas relacionadas con Rem o su maestro.
Y, aun así, Ram había sido poseída por tanta furia que incluso la había transmitido a Rem a través de su conexión.
Lo que era más, el hecho de que se había detenido inmediatamente significaba que se estaba controlando para que Rem no pudiera notarlo.
Rem supuso que su hermana asumió que estaba en la capital real, incapaz de llegar a tiempo mientras su hermana mayor se encontraba en peligro. Pero Rem
estaba suficientemente cerca como para hacer algo, incluso si no era el deseo de Ram. Era por eso por lo que…
¡Debo regresar rápido…! Con una razón concreta para hacerla acelerar, sujetó las riendas, tan fuerte que sus manos palidecieron. En un instante, el sentido de urgencia de Rem y su impaciencia mandaron a volar todas sus preocupaciones sobre los alrededores.
En la superficie, normalmente Rem no mostraba emociones, siempre se esforzaba por mantener su calma interior, pero cuando las vidas estaban en la línea, perdía la visión de todo a su alrededor. Era la falla distintiva de Rem, una que Ram había señalado varias veces antes, y una que también había señalado una antigua compañera.
Y ahora ese defecto asomaba su fea cabeza una vez más.
… Cuando la cabeza del dragón de tierra voló frente a sus ojos, Rem lo vio en cámara lenta.
La cabeza del dragón de tierra voló de la base de su cuello mientras este corría. Sin una creatura consciente que tirara de él, el gran armazón del carruaje cayó en consecuencia, saliendo del camino y aterrizando de lado.
El vehículo volteado dejó una espectacular marca en el suelo, levantando una nube de polvo con un gran estruendo. En un instante, se formó una imagen desastrosa con el carruaje destrozado y el cuerpo del dragón de tierra caído, atorado en una de las ruedas.
Se encontraban en un área forestal tranquila en las montañas, rodeados por árboles en todas direcciones.
El carruaje dragón ya había entrado en los dominios Mathers; probablemente estaba a unas dos horas de alcanzar su destino. Sin embargo, el carro había sido cruelmente destruido en medio del camino, quedando únicamente el sonido de la rueda, moviéndose libremente, resonando en ese lugar vacío. Con el cadáver del dragón de tierra y el vehículo convertido en nada más que chatarra,
el olor de la sangre comenzó a merodear por el área.
… Uu, uua.
Y ahí, un joven hombre yacía, exclamando con voz de lamento luego de haber sido lanzado del carro de dragón.
Había caído en un cúmulo de arbustos a una corta distancia del carruaje dragón semi-destruido. El musgo y las enredaderas habían servido para acolchonar su caída.
Milagrosamente, las heridas del joven fueron bastante ligeras. Pero su estado inadvertido no significaba que no sintiera el dolor de sus heridas.
Estaba arañado y amoratado en varios lugares. Afortunadamente, no tenía huesos rotos, ni pérdida mayor de sangre por sus heridas. Pero el dolor era más que suficiente para hacerlo acobardarse como un niñito en conmoción.
A, huu… Gu, ¡hi…!
El joven de cabello negro gritaba y gemía por el dolor mientras yacía sobre el pasto.
El suelo había raspado su frente, y la tierra estaba manchada de rojo. Sus lágrimas y el moco eran especialmente antiestéticos. La desagraciada imagen de un hombre crecido echado en el suelo, aunado al carruaje en ruinas, formaban una inaguantable escena que comunicaba la tragedia del accidente.
…
Y, aun así, las sombrías siluetas encapuchadas de negro seguían de pie en el lugar, observando, como si fueran parte del escenario.
Unas diez de esas figuras sitiaban en círculo al joven y al carro de dragón.
Habiéndose asegurado de que el cuerpo decapitado del dragón de tierra estaba, en efecto, bien muerto, su atención estaba enfocada en el muchacho.
Las figuras vestían atuendos negros de pies a cabeza con capuchas, dejando sus rostros e incluso sus géneros imposibles de divisar. Se movieron, aparentemente deslizándose por el suelo mientras cerraban el círculo hacia el adolescente.
Luego, una de las figuras, caminando sin producir sonido, balbuceó algo.
… la.
Tan pronto como uno lo pronunció, el siguiente murmuró algo similar. Los murmullos bajos continuaron como una cadena incesante, un canto en cascada mientras las sombras rodeaban al muchacho.
El mundo estaba compuesto de dos cosas solamente… el sonido de las hojas en el viento y los murmullos de las figuras negras.
Beatrice había salido volando y estaba protegiendo a su contratista
Parecía haber notado el murmullo de las figuras a su alrededor y había reaccionado a ellos.
Las sombras miraron hacia el chico que sufría, sin hacer siquiera un movimiento para detener su canto. Sin embargo, uno de ellos pareció llegar a algún tipo de conclusión acerca del muchacho retorciéndose y extendió una mano hacia su cuerpo.
… ¡No toques a Kinomoto!
En el siguiente instante, una bola de hierro aulló como si cortara a través del aire, aplastando la cabeza de la figura que había tratado de tocar a Kino, el joven en el suelo.
Fragmentos de cráneo volaron por el área mientras la figura caía y la cadena tintineaba ligeramente. El arma danzó hacia los otros como una feroz serpiente de plata en busca de la siguiente presa.
Sin embargo, el grupo entró en acción rápidamente.
Abandonando instantáneamente a su camarada asesinado, se dispersaron sin decir palabra para evadir la persecución de la cadena. Como por reflejo, sacaron dagas con forma de cruz de sus flancos y las tomaron con ambas manos, vigilando juntos el norte, sur, este y oeste.
Eran once figuras. La manera en la que habían respondido instantáneamente a un ataque sorpresa tomando una formación para eliminar los puntos ciegos fue nada menos que admirable
Beatrice estaba en pose de defensa mientras invocaba su hechizo su hechizo
¡minya ¡
Cristales fueron disparados a los cultistas los cuales al hacer contacto eran aniquilados al ser cristalizados
Sin embargo, eso solo funcionaba contra un atacante cuyas opciones
estuvieran limitadas a dos dimensiones: enfrente, atrás, derecha e izquierda.
—… ¡Shii!
Por encima del grupo, alguien saltó de entre los árboles con su delantal
ondeando. Con suficiente poder en sus piernas como para dejar marcas de sus
zapatos en el tronco del árbol, su cuerpo se disparó hacia adelante formando
un ángulo perfecto. La chica saltó a una velocidad increíble, moviéndose solo
un momento antes de que sus presas pudieran detectar el sonido sobre ellos.
Lo que descendió fue el extremo del mango del arma mortal, aterrizando en el
cráneo de una desafortunada figura. Con un sonido agudo, una cavidad se abrió
en su cráneo; sangre botó de la víctima mientras esta se tambaleaba y
colapsaba.
La chica pateó el cuerpo hacia otra figura de pie a su lado, para obstruir su visión
mientras saltaba hacia atrás. Sin embargo, esta no dudó en golpear a su
camarada muerto. Con un corte de dos hojas, la figura partió el cadáver de su
compañero, recuperando su campo de visión… Pero en el momento siguiente,
una bola de hierro giratoria cayó sobre la amenaza de negro, convirtiéndola en
una niebla sangrienta.
Habiendo arrojado su arma frente a ella, la pequeña chica se congeló en su
posición. Viendo que se había detenido, las figuras tomaron la pequeña apertura
para sacar sus armas con forma de cruz al unisón. La chica, aparentemente
indefensa mientras las espadas se precipitaban hacia ella desde todas
direcciones, sacó con la mano izquierda una versión miniatura de su arma
desde su costado y golpeó todas las dagas con un solo movimiento.
Luego de la increíble intervención de la chica, fueron sus atacantes quienes
quedaron indefensos. Se detuvieron por menos de un segundo, pero, ante el
oponente que ahora enfrentaban, ese tiempo fue letal.
¡Roaaaaa!
La chica gritó, rugiendo mientras mostraba los dientes.
Con un revés de su arma, derribó todos los árboles a su camino, trazando un semicírculo de destrucción total. Otro enemigo fue atrapado en el camino de la maza de hierro, asesinado por el contundente trauma que le arrancó las extremidades.
La hermosa chica de cabello azul que había tomado sus vidas tenía un cuerno
blanco de marfil sobresaliendo de su frente. Ese hecho fue suficiente para identificarla como un monstruo en el cuerpo de una chica.
No pondrás un dedo en Kinomoto.
El adorable y encantador rostro del demonio estaba manchado de sangre; sus ojos feroces rebosaban de hostilidad. Sin embargo, la posición que había tomado dejaba en claro que estaba protegiendo a Kino de las figuras que lo rodeaban.
Pero en ese momento Kino agarro a Beatrice de la mano y la apretó fuertemente y Grito
¡EL MINYA¡
40 CRISTALES HABIAN APARESIDO y con una ferocidad Kino disperso los cristales para aniquilar a los cultistas
Rem había visto a Kino levantarse después de mucho pero su mirada estaba llena de ira,
No parecía el Kinomoto que amaba él no tenía problemas con asesinar a sus oponentes el mato a varios cultistas con su magia
Y también grito
MUERANNNNNNN BASTARDOSSSSS¡
Habiendo compartido su advertencia, Rem ignoró su propio hombro izquierdo sangrando y blandió la bola de hierro sobre su cabeza. Se había hecho la herida en el hombro cuando el carruaje dragón se volcó, siendo ella incapaz de evadirlo
Como resultado, su frente había sido lacerada, y una rama se había clavado en su hombro izquierdo muy profundamente. Parecía tener una fractura cerca de la cadera en su fémur izquierdo; moverlo provocaba una corriente feroz de dolor en ella que hacía entumecer sus blancas mejillas.
Pero Rem caminó al frente con un paso que no delataba nada de ese dolor. Ella vio al grupo de negro y, con una voz llena de odio, dijo—: ¡El Culto de la Bruja…!
Rem escupió sangre mientras los llamaba, pero, tal como antes, las figuras no mostraron señal de una respuesta humana. Sin alteraciones, se enfrentaron a
Rem, casi como si no fueran conscientes de lo que estaban haciendo.
Estaban en un punto muerto… en el instante en el que Rem hizo ese juicio, se movió primero para romper el bloqueo
… ¡Yaa!
Ella alteró el curso de la bola de hierro que balanceaba sobre su cabeza, alargando la cadena a su máxima extensión. Un solo golpe rompió los árboles que estaban a un lado del camino, golpeando la madera y el suelo juntos, y los mandó a volar hacia las figuras. Sus oponentes saltaron y se agacharon de varias maneras para evadir, luego se precipitaron hacia Rem para aprovechar la apertura que les había dejado.
Rem, con su brazo extendido, movió su cuerpo de tal manera que pudiera acercar de vuelta su extremidad y su arma distante. Sin embargo, una cuchilla rasgaría su pecho antes de que la bola de hierro pudiera llegar…
—… ¡Raa!
Un momento antes de que la punta del arma de la figura alcanzara a Rem, el pie de demonio de esta última vino desde abajo para enviar a volar la quijada de la cosa. No, esta no fue una metáfora para describir su cabeza siendo pateada hacia arriba… el golpe fue tan poderoso que la quijada de su enemigo
literalmente se desprendió.
La cara de la figura estaba cubierta por sangre fresca. E incluso así, el dolor no lo hizo titubear mientras empujaba la hoja hacia adelante. La acción, realizada en completa indiferencia de la vida del atacante, era incorrecta para cualquier ser vivo.
—…
La cabeza de la figura, que había errado en tal prueba de biología básica, fue destrozada desde atrás mientras la bola de hierro de Rem regresaba. Bañada en sangre y pedazos de carne, Rem cogió la bola de hierro con su mano izquierda. Sujetándola de tal manera que los pinchos de hierro no representaran peligro para ella, usó lo que ahora era un puño de hierro para aplastar la cara del enemigo acercándose directo por su flanco.
Donde una vez habían sido doce, ahora eran seis. Rem respiraba irregularmente mientras su mirada de demonio atravesaba a los asesinos, que ahora eran la mitad de su número original.
Una piedra delgada y afilada de un extremo como una lanza se disparó hacia esos ojos, pero, inclinando un poco su cabeza, ella lo esquivó justo antes del impacto. Su cabello, moviéndose un poco más lento, fue arrancado del lado de su cabeza; el dolor y la sorpresa hicieron que su visión se tornara totalmente sangrienta.
Ya que la conmoción en su cabeza le había arrebatado la capacidad de tomar decisiones, Rem se guio por la repentina sensación de que el suelo bajo sus pies se derretía y saltó. En el momento luego de que saltó, su proceso de pensamiento con retraso le advirtió del error que había cometido.
Kino: MALNACIDOS VAYANSE A LA MIERDA¡
Minya¡
Varios ataques estaban matando a los cultistas, pero en su descuido Kino casi es impactado por un ataque
… Se había lanzado al aire, dejándose a sí misma incapaz de moverse, contra
un enemigo capaz de realizar ataques de largo alcance.
Una bola de fuego apareció y quemó su paso a través de las copas de los árboles, cargando contra Rem mientras ella permanecía en el aire. Sintió que la alta temperatura estaba encendiendo su piel cuando colocó su mano izquierda frente a ella.
¡Hyuma!
Rem produjo una delgada capa de hielo frente a ella. En el instante que la bola de fuego impactó, se disparó vapor blanco, y el silbido mortífero del hielo vaporizado se clavó en sus oídos. Había logrado reducir la fuerza de las flamas, pero fue incapaz de anularla por completo.
Su decisión fue instantánea.
Ella metió su mano, aún en movimiento, dentro del infierno, sacrificándola para deshacer las flamas.
… ¡Uaaa!
Aguantando la explosión en medio del aire, el cuerpo de Rem dio vueltas mientras era arrojado, y su espalda colisionó con el tronco de un árbol. El delgado tronco se rompió e impactó en el suelo, con Rem a cuestas.
Una vez se puso de pie, gimió agonizante por el profundo dolor en su brazo izquierdo.
Rem protegió a Kino de un ataque letal a cambio de herirse un brazo
Otros cultistas lo atacaron, pero iban a darle a Beatrice y
BEATRICE¡
Kino se lanzo para empujarla y no recibiera la bola de fuego
Kino había sido raptado por los encapuchados
Cuando miró los restos quemados de su extremidad, ni siquiera pudo sentir dolor más allá de su codo. Sin los servicios de un sanador al nivel de Ferris, sin duda nunca podría volver a hacer uso de esa mano de nuevo.
Incluso con una herida grave como esa, Rem mordió su labio y trajo su mente de regreso a la realidad. Ella apretó sus dientes para luchar contra el dolor, usando agresividad y rabia para encender un fuego en su interior y llevar la angustia fuera de su mente. Rugió, reivindicando su propia existencia, y trató de atraer hacia ella al menos un poco la atención de las figuras.
Pero...
…
Uno de los integrantes del grupo se acercó inadvertidamente, y llevó una mano al torso de Rem con increíble fuerza, estampándola en el gigantesco árbol detrás de ella.
La fuerza, suficiente para romper el esternón de Rem y machacar sus órganos internos, la dejó escupiendo una abundante cantidad de sangre.
Tosiendo, el viscoso líquido quemaba su garganta. Su cuerpo se hundía en la agonía que invadió cada rincón de su cuerpo. Cuando la mano la iba a azotar de nuevo, por auténtica suerte, cayó de rodillas y su cráneo escapó de ser aplastado. La palma golpeó contra el gran árbol detrás, partiéndolo con increíble facilidad.
La figura desarmada, capaz de formar cráteres en el suelo con un simple pisotón, claramente era diferente de los otros.
Cuando saltó a un costado para perseguirla, Rem rodó para evadirlo, escupió la sangre restante en su boca, y buscó la bola de hierro que había soltado.
Ah, ¡¿eh?!
En el instante en que evadió una lanza de roca, la cual incluso raspó un lado de
su rostro, una roca aplasto su cuerpo desde atrás. Su espina crujió ferozmente, y su pequeña silueta se estrelló en el suelo y rebotó.
La figura desarmada estaba esperando a Rem al final de su trayectoria. Los tipos estaban sosteniendo en sus manos la bola de hierro que Rem había soltado, y abalanzaron la mortal bola de acero con pinchos para atraparla en medio de su rebote.
… ¡El Hyuma!
El encantamiento que había creado se disparó de sus extremidades. Una combinación de maná y la sangre que había botado se congeló. Una cuchilla de hielo carmesí rebanó el brazo del que sostenía la bola de hierro, forzando a su delgada extremidad a soltar el arma.
¡Gaurururu!
Cayendo al suelo, Rem recuperó el control de su cuerpo y arrebató el mango de la bola de hierro, que estaba en el suelo, con su mano derecha.
Simultáneamente, pateó el arma misma hacia la figura que estaba detrás, usando el peso de la bola para enredar la cadena apretadamente alrededor de su cuello.
Un sonido sordo resonó mientras ella le rompía la espina. Viendo la cabeza de su enemigo girar 180 grados hacia ella, Rem se relajó un poco luego de haber derrotado a un poderoso enemigo. En ese momento…
¡…!
El cuerpo de la figura, que debería haber estado sin fuerza, propició una feroz patada que devastó el torso de Rem.
El impacto conectó con su costado izquierdo, fracturando cada hueso en esa mitad de su caja torácica y terminó de romper su fémur izquierdo ya fracturado.
Luego de ese golpe, la figura cesó definitivamente esta vez, pero el daño que sufrió Rem fue severo.
Uu, ¡aaa…!
Gimiendo y tosiendo sangre, ella maldijo a su costado izquierdo ahora inútil mientras se ponía de pie nuevamente. Probablemente se había encargado de lo mejor que tenía el grupo enemigo. Quedaban cinco. El hecho de que no se hubieran acercado a ella significaba que el combate cercano no era su especialidad. Ella aún podía hacer esto.
Aún podía acercarse y romper sus cuellos.
¿Pero realmente podría hacer ella eso cuando solo su lado derecho podía moverse adecuadamente?
¡Vaya debilucha soy…!
Rem sacudió su cabeza, suprimió sus pensamientos de debilidad, y levantó su desesperado ser. Sea que pudiera o no, tenía que hacerlo. Tenía que.
Así que su lado izquierdo estaba muerto. ¿Qué con ello? Aún podía mover su lado derecho. Si su brazo derecho se volviera inútil también, habría de pisotearlos con su pie. Si su pierna derecha se volviera inusable, les arrancaría las gargantas con los dientes.
Si matara al último y Kino seguía vivo, Rem habría ganado.
…
En el momento en el que pensó por qué peleaba, el corazón de Rem deseó la mirada del joven hombre que tanto quería. Ella miró hacia el lugar donde él había caído para suprimir la última duda en su interior. Grabaría esa última imagen en sus ojos, y esa sería la leña para encender el fuego en su corazón.
—… ¡¿Kinomoto?!
Se había ido.
Kinomoto debería haber estado ahí, jadeando de dolor, de agonía, con terror… pero no estaba.
Rem examinó el área entera apresuradamente. Ella se preguntaba si había sido atrapado en la batalla y arrojado hacia algún lado. Pero por más que buscó, no podía verlo por ningún lado.
Betty: me temo decirte que se lo llevaron de hecho juntas estaban en formación de combate para no ser eliminadas por el enemigo
Luego, Rem se percató finalmente—: ¿Les falta uno…?
Quedaban cinco figuras en el grupo. Pero Rem solo podía ver cuatro. Las figuras se habían desplazado para alinearse lado a lado, bloqueando el camino, con los brazos abajo y cruces en ambas manos. Fue como si se hubieran movido para ocultar a su camarada del campo de visión de Rem.
Para mantenerla alejada de su aliado mientras huían con Kino.
¿Por… qué…?
Su voz agitada salió de labios temblorosos.
Sus labios, que se sentían desangrados debido a toda la pérdida, estaban teñidos color carmesí gracias a la gran cantidad que había escupido. Tal pintura de guerra violenta transformó el adorable rostro de Rem en el de un verdadero demonio.
¡¿No contentos con llevarse el cuerno de onee-sama…, tienen que llevarse mi razón de vivir…?!
La bola de hierro danzó alrededor mientras su mano derecha sujetaba el mango. Su pierna buena estaba llena de energía explosiva. Las figuras frente a ella apuntaron sus cruces al frente haciendo una especie de pose, y se precipitaron hacia ella todos a la vez. En ese instante…
¡¿Incluso quieren quitarme mi razón para morir…?!
El rugido de Rem rasgó el aire mientras su pierna la impulsaba, como si el mismo suelo la hubiera lanzado.
Al frente, una enorme muralla de fuego se extendía ante Rem mientras saltaba.
Ella rompió a través de esa barrera, golpeando en la cara a un enemigo que estaba a un lado. En el momento siguiente, una bola de fuego se abalanzó sobre ella, fue lo suficientemente grande para suprimir su campo de visión entero.
¡...!
Un grito estruendoso. Un resplandor naranja se elevó entre los árboles bañados por el sol de la mañana, luego otro y otro.
El infierno surgió salvajemente, quemando los árboles, con el mismo mundo gimiendo mientras la alta temperatura convertía el área en cenizas.
… En esa llanura chamuscada, los restos carbonizados de un delantal blanco revoloteaban y desaparecían en el viento.
Kino balanceándose sobre el hombro de la figura, sin oponer resistencia alguna.
Es probable que los encapuchados lo habían noqueado tiene suerte de que no mataran
Ya no sentía la mayor parte del dolor por las heridas que había sufrido en la caída desde el carruaje dragón. No era que no pudiera sentirlas, sino que otro dolor se llevaba de paso todo lo externo, por lo tanto, ya no importaban.
Él gimió, la agonía desgarrando su corazón le robaba toda voluntad de comenzar una pelea.
Atrás, donde el carruaje dragón se había volcado, las figuras que rodeaban a Kino habían comenzado algún tipo de encantamiento. Mientras escuchaba ese sonido, Kino sentía algo extraño creciendo dentro de su cuerpo, retorciéndose y consumiéndolo desde el interior, como si el timbre en su cabeza
no fuese suficiente para llevarlo a una intensa locura por sí mismo.
Una y otra vez, él oía la voz de alguien sobre el encantamiento. Sonaba diferente, como el susurro de la voz de una mujer… un susurro como una maldición.
A su manera, amable y gentil, reprendía a Kino y lo dirigía a la locura.
Si siguiera un poco más, solo un poco más, pensó él y luego se estremeció.
Ese dolor rompía el corazón de los hombres. Los deformaba en figuras irreconocibles. Los cambiaba. Volvía inhumanas a las personas.
Repentinamente, las comisuras de sus labios se doblaron en una sonrisa alocada, babeando mientras recordaba algo, al parecer
La reverberación de la cosa negra retorciéndose se volvió más distante, y la atención de él comenzó a desplazarse de su agonía interna a la de su exterior una vez más. En consecuencia, olvidó la inquietante sensación que había amenazado con desgarrar su corazón y comenzó a llorar quejumbrosamente en respuesta al dolor, que fue más inmediato.
U, higu, a, uu…
El cuerpo de Kino tenía heridas por todos lados.
Pero la figura corriendo por entre los árboles, que parecía desplazarse por una
pista de juegos, no le prestó atención. Sujetaba a Kino con una fuerza tan increíble que este no se podía mover ni una pulgada, y, aun así, el delicado cuerpo poseía una agilidad inimaginable, corriendo a través del bosque como el viento mismo.
Las profundidades del bosque no tenían señalaciones, y a pesar de ello, el caminar de la figura mantenía la certeza de alguien con un guía. ¿Cuántas decenas de minutos habían estado corriendo de esa manera? Gradualmente,
la velocidad cesó, y ellos llegaron a un punto de detención completa.
Frente a ellos había una prominente muralla de roca, destapada a excepción de los líquenes cubriendo su superficie. La pared, extendiéndose por arriba del campo de visión, era una fortaleza natural que no podría ser escalada fácilmente sin la ayuda de herramientas apropiadas.
Quizá había tomado un mal camino. Sin embargo, la figura no mostraba señal de confusión mientras se erguía ante el casco de roca. Gentilmente, dio un paso al frente y presionó con una mano en una sección de la piedra.
…
La ligera crispación en la piel de Kino fue similar a la que sentía cuando alguien usaba magia cerca de él.
Donde su abductor tocó la muralla frente a él, la masa de roca bloqueando su camino desapareció instantáneamente, como si fuese magia auténtica. Fue un increíble fenómeno sobrenatural. Aparentemente, el hueco dejado por la roca desaparecida pertenecía a una caverna. La figura ajustó su agarre sobre Kino y lo cargó con gracia hacia la caverna
El aire en la caverna era frío y espeluznante, pero el andar de la figura era tranquilo. pero su secuestrador no mostraba seña de importarle. Luego de avanzar varias docenas de yardas, incluso la luz filtrándose por la entrada desapareció. Aparentemente, la roca había sido restaurada, ocultando la caverna una vez más.
Ellos podían ver dentro del espacio vacío incluso sin la luz de la entrada. El estrecho corredor rocoso tenía cristales blancos en intervalos regulares, y su luz brillante guiaba a la figura a través del camino. Siguiendo esa luz, el ser encapuchado de negro se internó más y más profundamente en la caverna, metiendo a Kino cada vez más en la oscuridad.
Entre más profundo iban, más comenzaba a agitarse la cosa negra retorciéndose en el interior de Kino. Esta vez, en lugar de rasgar los órganos internos de Kino, lamía cada rincón de su ser, como si demostrara su afecto.
El dolor incesante e intensificándose, incrementaba sorprendentemente la sensación que hizo a Kino arquearse en el hombro de su captor. Lágrimas fluyeron de los bordes de sus ojos mientras seguía con su frívola risa.
Finalmente, el corredor de roca aparentemente interminable llegó a su fin.
El resplandor de los cristales era un poco más fuerte. Él fue capaz de percibir las cosas un poco más claras en ese corredor, y esta era una caverna natural especialmente grande.
Había un hombre delgado.
El hombre en la caverna, rodeado por sombras, vestía ropas negras como los otros. Era un poco más alto que Kino, pero su físico era piel y huesos, tan delicado como un cadáver. Su cabello verde oscuro no tenía vida; lucía débil e insalubre.
… Era así exceptuando la locura en sus ojos.
La figura que transportó a Kino ató su cuerpo sin resistencia a la pared de la caverna. Con cadenas y grilletes de hierro abrazados de sus extremidades, la mente de Kino parecía ausente mientras era empujado contra el duro suelo.
El hombre abrió sus ojos, mirando a Kino con profundo interés. Se inclinó al frente de manera extraña, con su cadera doblada en un ángulo de noventa grados y su cabeza doblada perpendicular a su cuello. Su mirada, tan fría como la de un reptil, se disparó a través de Kino
?: Ya veeeo… Cierto, ciertamente, esto es muy interesante.
Miró fijamente a Kino concentrándose completamente en él, y asintió como si entendiera algo. El individuo que había traído a Kino se arrodilló con seriedad en el lugar, esperando las siguientes palabras del hombre con gran reverencia.
Mientras el primero se arrodillaba, los otros lo imitaron. Sin embargo, el hombre en el centro no reaccionó a la muestra de respeto a su alrededor, en vez de ello, llevó su pulgar derecho a su boca mientras se sumergía solo en su pensamiento. Parecía que podría morderse la uña por diversión; en su lugar, sus molares traseros aplastaron el dedo mismo.
Sacando la carne enrojecida del rincón de su boca, el hombre no prestó atención al sangrado de su dedo machacado mientras expresaba una pregunta.
?: Podrías ser…, posiblemente, "Orgullo", ¿por casualidad?
Kino: ¿orgullo?¡
?: oh hablaste¡
Pero, incluso con un hombre loco que se dirigía a él, Kino tampoco estaba en sus sentidos. Kino vio la automutilación, aparentemente queriendo apartar la mirada, pero continuó riéndose todo el tiempo. Los dos hombres, ninguno en su sano juicio, se miraban el uno al otro. La locura en los ojos de cada uno parecía alarmar al otro.
Mmm… Eso no parece ser una respuesta.
El hombre levantó su propio cuerpo, la rivalidad se desintegró con un lloriqueo. El hombre sacó su pulgar de su boca mientras parecía recordar algo, sin señal de haber ablandado su estado de ánimo. Tocó su propia frente con su mano embarrada de sangre
Ahh, ya veo. Se me ocurre que he sido grosero. Mi diosa, todavía tengo que
presentarme, ¿no es así?
Soy Petelgeuse Romanée-Conti…
El hombre dobló su cintura cortésmente mientras decía su nombre. Luego de ello, volteó solamente su cabeza hacia adelante y declaró su título…
… arzobispo del Pecado del Culto de la Bruja… ¡Confiado con los deberes de Pereeeza!
El hombre, Petelgeuse, apuntó a Kino con los dedos de ambas manos y rio.
Su carcajada obsesivamente alta rasgó a través de la tranquilidad de la caverna con un eco sombrío.
Kino quien recupero su cordura y conciencia estaba enfrente un monstruoso individuo el cual estaba loco por completo
Las carcajadas resonaban en las paredes de la caverna fría y oscura.
No estaba claro qué le había causado tanta gracia a Petelgeuse como para hacerlo reír, pero se sacudió con alegría mientras pelaba sus dientes ensangrentados.
Los grilletes de hierro le fueron abrazados tan apretados que sus manos y pies habían cambiado de color; el adormecimiento se extendía a través de él gracias a sus arterias constreñidas. Parecía que su bienvenida no había sido cálida de ninguna manera. Atrapado por los grilletes no podía hacer algo
¡Ahh, qué comedia! Es una escena muy, muy, muy, muy interesante. ¡Cierto,
cierto, cierto, cierto, cierto! ¡Mi cerebro se estremece…!
Una risa salvaje cayó sobre Petelgeuse mientras trazaba una especie de símbolo en la pared con la sangre escurriendo de su mano. La falta de sentido en la figura hizo del mural improvisado un reflejo del estado mental del hombre.
Mientras los dos hombres con la percepción de la realidad atrofiada se encontraban uno frente al otro, una de las figuras arrodilladas intervino. Era el alto que había cargado a Kino hasta allí. La figura le murmuró algo a Petelgeuse.
…
Fue un susurro como el sonido de las alas de un insecto, alcanzando solo a Petelgeuse. Una vez lo escuchó, la risa salvaje de Petelgeuse se desvaneció.
Dejó de lado toda burla e inclinó su cabeza para formar un ángulo recto.
Conque así es… Ahh, exalta mi corazón; hace temblar mi corazón, ¡sí!
El tono de voz y su expresión fueron completamente diferentes. Con un aspecto serio, cambió su tono instantáneamente; esta vez, Petelgeuse aplastó los dedos de su mano izquierda, que hasta ahora no estaban dañados, uno a uno, sin la mínima vacilación. Los sonidos de los huesos rotos y la carne machacada resonaron.
Au… ¡Au, au, au, au, au, au, au, au, au, au! ¡Ahh, estoy lleno de viiida!
Petelgeuse sacudió los dedos aplastados de su mano izquierda, salpicando sangre mientras miraba arriba hacia el techo.
Sin moverse, la sombra lo miraba y se quedó de rodillas mientras le susurraba de nuevo a Petelgeuse.
¡Mi dedo anular izquierdo, destruido! ¡Ahh, que prueba tan dulce es esta!
Para nuestra diligencia, haber sido recompensados tan abundantemente… ¡El día de hoy, le hemos mostrado a este incierto mundo qué es el verdadero amor!
…
Ahh, eso está bien. Los huesos restantes del anular izquierdo se han fusionado con el medio y el índice. Hay todavía, todavía, todavía, todavía nueve dedos, muchas, muchas más oportunidades para probar mi devoción.
Extendió su mano goteando sangre y la posó en la cabeza de la figura
arrodillada como si le agradeciera. Kino no podía ver dentro de sus mentes mientras sus cuerpos enteros se estremecían, pero ellos parecían profundamente influenciados por la acción de Petelgeuse.
¡Sí! ¡Una prueba! ¡Una prueba! ¡Esto es una prueba! ¡Una prueba de confianza, todo para expresar nuestro cariño! ¡Iluminación! ¡Guía! ¡Ahh, mi cerebro se estremeeeece!
Mientras Petelgeuse reía con deleite, lanzando saliva, las figuras pusieron sus manos juntas en lo que aparentemente era una adulación. Fue una reunión extraña e inquietante, una que solo ellos comprendían.
El informe de la figura se volvió más detallado, pero, dentro de la tranquila caverna, fue más silencioso que el andar de un ratón. Además, fue casi como si su propósito fuese proveer material vil para la rutina de comedia de un solo hombre de Petelgeuse.
Petelgeuse retorció sus labios, bajó su cuerpo, y se inclinó al frente para llevar su cara cerca de la de Kino
Dejando eso de lado, ¡él! ¡Ahh, ééééél! ¿Qué es este hombre?
Con un aliento apestoso soplando hacia él a una corta distancia, los ojos locos de Kino miraron hacia arriba, indiferentes.
Cierto, cierto, con certeza, ciertamente-tete, esto es extraaaño. Turbulento,
inconmensurable… ¿Qué está haciendo en esta situación alguien como tú, que no está descrito en el Evangelio, en la víspera de la prueba?
…
¡Carruaje dragón! ¡Ahh, los dragones de tierra son encantadooores!
Adorablemente leales, diligentes en obediencia, diligentes en trabajo, ¡una especie que se esfuerza por destacar en todas las cosas!
…
¡Mataste uno! ¡Ahh, eso también es bueno! ¡Tiraba del carruaje, así que no se podía evitar! ¡Ahh, has sido laborioso una vez más! Ya que aún hay dedos
en mis manos, ¡la diligencia es lo más crucial de todo! ¡Ahh, amor! ¡Vida! ¡Gente!
¡Diligencia en todas las cosas!
Petelgeuse estaba muy alterado, dobló tanto su cuerpo hacia atrás que casi tocaba el suelo.
Se enderezó como un arco disparado, con una mirada de éxtasis.
Mis dedos son tan diligentes, vencieron a un dragón de tierra, ¡un símbolo vivo de diligencia! Ahh, mi cerebro se estremece. ¡Tiembla, tiembla, tiemblaaaaaaaaa!
Petelgeuse, cuya locura se elevaba a niveles desconocidos para la gente normal, tenía sangre goteando de su nariz. Cuando alcanzó sus labios,
Petelgeuse la lamió con su lengua y sus mejillas se relajaron mientras un aspecto intoxicado lo envolvía. Cerró los ojos y su cuerpo se estremeció como si su fervor alcanzara su punto máximo.
Petelgeuse limpió salvajemente el sangrado de su nariz con la manga de su hábito religioso y dejó salir un largo suspiro.
Ahh… El dragón de tierra que murió era perezoso, ¿no es así?
Con eso, la excitación anterior no tenía cabida mientras él apuntaba hacia la entrada de la caverna y hablaba con un comportamiento calmado y voz prudente.
Aquí, en la víspera del día de la prueba, la eliminación inmediata de los restos del carruaje dragón evitará que se revele nuestra existencia. Hemos eliminado toda presencia humana, así que no tendremos que preocuparnos por testimonios de… ¿otros a bordo? Te encargaste de ellos, ¿no?
…
Petelgeuse, escuchando el reporte de la figura, sacudió su cabeza. Los huesos de su cuello crujieron.
Otro en el vehículo… Una chica de cabello azul y chica pequeña de cabello rubio El anular izquierdo se involucró, demoliendo el carro dragón y entró en combate mientras el chico estaba siendo asegurado. Las chicas destruyeron al anular en el proceso… No está claro si la chica está viva o muerta
Por un rato se sumergió en pensamiento, su cabeza giraba de izquierda a derecha como el péndulo de un reloj, inclinándose, girando, bamboleando, y, finalmente, inclinándose al frente.
¿No está claro… si están… vivas… o muertas?
Petelgeuse murmuró con un tinte de oscuridad en su voz mientras levantaba su rostro y miraba hacia los ojos vacíos de la figura.
¿Eres pereza…?
Mientras los ojos de la figura se ensanchaban abruptamente, Petelgeuse agarraba ferozmente ambos lados de su cara. Sus dedos aplastados de ambas manos le manchaban las mejillas con sangre, pero Petelgeuse no le tomaba importancia mientras gritaba—: ¿¡Dejaste un elemento de incertidumbre, en la víspera de la prueba?! ¡Eso! ¡Eso, eso, esooo! ¡¿Así es como muestras tulealtad al Evangelio?! ¡Ahh, vaya perezosos! ¡Perezosos, perezosos, perezosos, perezosos!
No estaba claro dónde guardaba tal poder un hombre de piel y huesos, pero Petelgeuse sacudió fácilmente la cabeza en sus manos, lanzó a la figura de vuelta al suelo y se le echó encima. Luego miró hacia el cielo, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
¡Y! ¡La pereza de mis dedos es la mía! ¡Ahh, por favor perdone la indolencia
en esta carne, llena de amor por usted! ¡Vivo solo para trabajar diligentemente, dando cuerpo y alma por el Evangelio! ¡Por los ideales! ¡Perdone que haya perdido el tiempo en ociosidades!
Mientras las lágrimas salían de Petelgeuse, la figura en el suelo sollozó por sí misma. Mostrando una reacción humana por primera vez, miró al cielo y rezó, igual que Petelgeuse.
¡Amor! ¡Esto es amor! ¡Uno debe sacrificarse por amor! ¡La ociosidad no puede ser permitida! ¡Debo obedecer el Evangelio! ¡Debo regresar el amor que se me ha concedido por mí mismo!
…
Con una voz chillona, Petelgeuse les dio una orden a los encapuchados de negro.
Kino: siguen vivas, como salgo de aquí, estoy encadenado además ese sujeto es muy peligroso tengo que pensar en que hacer para poder salir de aquí
El sujeto con el que se encontraba era ciertamente inquietante, su apariencia y actitud extraña le recuerda a el guasón un villano de Batman uno de los peores criminales de ciudad gótica, es prudente que no me exalte con este tipo
Las chicas cuyas muertes son inciertas… ¡Encuéntrenlas! Si está vivas, estrújenle el cuello. ¡Si está muerta, arránquenle la cabeza y tráiganla aquí! ¡Recompénsenla con amor!
En respuesta, las figuras aparentemente se fundieron en la oscuridad de la habitación y desaparecieron.
Mientras partían, Petelgeuse quedó con la mirada ausente, respirando alterado y de rodillas por un rato para luego volverse hacia Kino
Petelguese: Entonces ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora.
Todavía de rodillas, Petelgeuse se acercó a Kino,
Y al final, ¿qué eres tú?
Kino: Uh, aah…
El Evangelio no parece haberte guiado aquí, pero Su amor es muy espeso a tu alrededor. ¡De verdad, verdad, verdaaad es lo más interessante!
Petelgeuse sacó la lengua, acercándola casi lo suficiente para lamer los globos oculares de Kino. El hombre de cabello verde aplaudió con sus manos,
incapaz de ocultar su deleite ante el chico que miraba cosas que no existían.
Debería conocer las caras de todos excepto "Orgullo", pero, habiendo dicho eso, no creo que el amor que has recibido sea ajeno al Evangelio.
Con ese murmullo, Petelgeuse rebuscó dentro de su hábito y sacó un volumen sencillo. Era un libro con pasta negra, casi tan grande y pesado como un diccionario. A primera vista, pareciera que simplemente cargaba su libro favorito con él, pero eso sería un acto muy normal para un hombre loco.
Ahh… Siento el amor del Evangelio. Mi cerebro, se estremece…Petelgeuse descansó el libro sin título en sus manos, mientras que, con calma y reverencia, pasaba las hojas.
Petelgueuse: No estás descrito en el Evangelio. Por supuesto, tampoco hay nada aquí acerca de los problemas que ocurrieron hoy, ¡en la víspera de la Gran Prueba!
¡En otras palabras!
Petelgeuse cerró el libro con fuerza, escupiendo saliva mientras levantaba el libro cerrado.
¡Eso significa que no eres nada por lo que alterarse! Incluso si has recibido tal afecto tan, tan, tan, taaaan profundo… ¡Eso es muy inconsistente!
Tocó su sien con un dedo, arañándola con la uña como si estuviera tratando de cavar un hueco. Rasgó la piel, hasta el sangrado, el violento paisaje frente a los ojos de Kino no obtuvo una reacción. El chico simplemente continuó con su risa frívola, mirando ociosamente mientras Petelgeuse se hacía daño a sí mismo.
Ah, ah, ah, ahh… ¡Se siente tan solitario ser ignorado! ¡Incluso así! ¡Incluso así! He sido taaan cálido y amigable contigo, tú, tú, tú, túúúúúúú…
Sus palabras se arrastraron, y en el siguiente instante, las manos de Petelgeuse agarraron el rostro de Kino.
La expresión del chico estaba congelada y su mente estaba en algún otro lugar mientras Petelgeuse lo forzaba a verlo. No fue sorpresa que, a pesar de su estado estupefacto, Kino frunciera el ceño y se resistiera al trato violento.
La voz de Petelgeuse era tranquila, pero había un poder en sus ojos que no aceptaría un "no" por respuesta.
… Mírame a los ojos.
Kino se estremeció alterado. Su rostro permanecía en blanco mientras miraba a Petelgeuse como le había sido dicho. Esos ojos grises, destellando con locura, ponían a prueba la mente de Kino
Responderás. Tu mente responderá. Exijo respuesta a mis preguntas. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué se te ha concedido tal afecto? ¿Por qué no tienes un Evangelio? ¿Eso significa que ella le habla directamente a tu corazón?
Kino: Uu, a, uaaa…
Parece que estás en un callejón sin salida. Por lo tanto, reorganizaré mis preguntas
Luego de que su serie de preguntas fuera rechazada, Petelgeuse inclinó su cabeza noventa grados a la derecha. Con su cabeza en horizontal, miraba a Kino desde abajo.
¿Puedes oírrrme?
… ¡Auu!
Petelgeuse alargó su lengua, lamiendo el ojo izquierdo de Kino
Las cadenas de Kino tintinearon cuando trató de alejarse de Petelgeuse luego de su gesto extremadamente sombrío.
Sin embargo, eso solo duró hasta que oyó el siguiente enunciado.
… ¿Podría preguntar, por qué finges estar loco?
No, no, no, no, es una pregunta muy importante. ¿Por qué?, ¿con qué propósito?, ¿cuál es el significado? ¿Por qué estas actuando como si tuvieras tal grado de locura?
Él no debió haber escuchado. No debió permitir que las palabras entraran en sus oídos. No debía saberlo.
Sacudió su cabeza, gritando mientras luchaba contra las esposas. Su conciencia estaba en algún lugar muy alejado. Tenía que sacar de sus oídos las palabras del hombre frente a él, porque tenía prohibido escuchar, saber, darse cuenta.
El subconsciente no prepara rutas de escape tan convenientes. Tú, conscientemente y con plena voluntad, te envolviste en tal locura, ¿no?
¡Aaa! ¡Gauaa! ¡Guruaaa!
¡Tu locura es muy lúcida! La manera astuta en la que buscas simpatía y ruegas por amor deliberadamente, es muy insolente con aquellos que están locos de verdad.
Kino: HHAAAGUAAAKKPP
¡Baa! ¡Baaa! ¡Baaaaaa!
Petelguese: ¡Ahh, qué comedia, qué farsa de verdaad! ¡¿Por qué, por qué pretennndes ser un loco?! ¡Si de verdad fueras un desviado, la mentira no caería tan rápido!
¡No puedo dejar de reír!
Respirar dolía. Él se sentía horrible. Algo estaba haciéndose camino en su interior, tratando de afirmar su propia existencia. No, había estado ahí desde el principio. Él simplemente lo había sellado y pretendía no mirarlo.
Era porque sabía de su presencia que él no podía permitirle salir a la superficie de ninguna manera.
¡Lamentable! ¡Patético! Tú, un humilde y profundo pecador, emborrachado por tu propio patetismo… ¡Me apiado de ti desde el fondo de mi corazón! Eres tan amado; ¡¿por qué tienes que rechazarlo?! ¿Deseas quedarte estancado mientras el viento te reduce?, ¿sin ahogarte en el amor que se te ha concedido libremente?, ¡¿sin devolver su devoción?! ¡Ahh, cómo puede, cómo puede seeer!
El hombre de color gris agarró la cabeza de Kino y la empujó violentamente hacia la pared. El poderoso movimiento estampó la parte superior de su cuerpo contra la roca, haciéndolo ver chispas dispersándose mientras su cabeza comenzaba a sangrar abundantemente.
Ah, ah, ah, tú… ¡eres de verdad perezoso!
Kino: gahhh ¡
No te escucho. No estoy escuchando. Son todos desvaríos de un hombre loco.
Nada de eso da en el blanco. Nada de eso llega a ser verdad. Todavía no entiendo nada. Así es como debe ser. Así es como se supone que sea. Tiene que ser así. Si no lo es, yo…
Ahh, ha sido suficiente.
La cosa negra en su interior alcanzó su máximo, lista para explotar en cualquier
momento. Justo antes de que lo hiciera, el hombre lo jaló lejos del borde con un
murmuro calmado, como si la locura de antes fuese un recuerdo distante.
Arrebatado del mundo de profunda locura, la sensación de peligro que Kino
sentía del hombre se duplicó, poniéndole la piel de gallina. El hombre le dijo—:
Sí, arrinconarte en una esquina causará una pequeñez, sí, una pequeñez, pequeñez, una pequeñez muy problemática después. Tómate tu tiempo, afronta lentamente la verdad de tu devoción, y seguramente encontrarás tu respuesta.
Aa… ¡Uguu…!
¿Qué estaba tratando de decirle el hombre…?
De principio a fin, las palabras que salían de su boca habían sido una serie de insultos. Kino no lo entendía. El hombre actuaba como si entendiera algo acerca de él. Por un momento, hablaba como un adulto llevando a un niño de la mano amablemente; luego, actuaba como un monstruo seduciendo a personas perdidas mientras tratan de cruzar un puente.
Era un monstruo más allá del entendimiento. La distancia entre ellos podría permanecer como estaba, por siempre.
Antes de cruzar la frontera a una tierra sin retorno.
El hombre dijo—: Ahh, en otras palabras… No eres un perezoso. Eres diligente.
mostraban una falta de entendimiento mientras las palabras perceptivas del hombre loco lo presionaban.
Petelgeuse se cruzó de brazos mirando hacia el cielo, murmurando como si
estuviera rezando. Esta era la única acción que hacía que su título de arzobispo no pareciera una farsa.
Luego de rezar un rato, Petelgeuse pareció haber notado algo y miró hacia atrás.
… ¿Oh, Dios?
Estaba viendo a las figuras que emergían una tras otra dentro de la caverna, las que se habían desvanecido y retirado.
Las túnicas negras parecían brotar directamente del suelo, su número excedía diez. Se arrodillaron en reverencia a Petelgeuse, inclinando sus cabezas mientras esperaban instrucciones.
¿Qué significa esssto?
…
¿Qué, la chica está viniendo? ¿Ahh, es eso por lo que regresaron? ¡Eso es bueno! ¡Eso es muy bueno! En todo, todo, todo, todo, todo sentido, démosle la bienvenida. ¡Debo darle la bienvenida con mis propias manosss!
Petelgeuse estaba inundado de alegría. El significado de sus palabras no había alcanzado a Kino. Sin embargo, el chico estaba jadeando como si tuviera fiebre. Nada más que una voz gimiendo salía de su boca, pero, por dentro, un inexplicable sentimiento estaba guiando algo en su interior hacia la superficie.
Pero—: ¡ …!
Su boca se sentía como si algo invisible estuviera bloqueándola, dejando su voz atrapada en el interior.
Lo que sentía callando su garganta era diferente al temor o sus otras emociones. Era como si algo tangible, algo físico mantuviera sus labiossintiendo como si una mano invisible estuviera constriñendo su garganta. Cuando vio alrededor, vio a Petelgeuse riendo.
Ahora, no hay necesidad de ir a prisas… Tenemos bastante tiempo.
La risa seca y burlona de Petelgeuse reverberaba a través de la caverna. Incluso si la mordaza invisible desapareciera, Kino no tendría manera de detener la inquietante vibración resonando contra sus tímpanos. Teniendo prohibido incluso reír o llorar, todo lo que podía hacer era esperar en silencio.
… Pasó poco menos de una hora cuando el cambio que aguardaba
esperanzadamente finalmente llegó.
Las figuras permanecieron de rodillas, manteniendo su silencio como era costumbre. Petelgeuse pasó caminando entre ellos sin pronunciar una palabra, dejando solo sus pasos y el cansado respirar de Kino como disturbios en el ambiente de la recámara.
La primera figura en levantar la cabeza fue la más cercana al corredor conectado a la recámara.
Siguiendo los movimientos de ese individuo, los otros fanáticos levantaron sus rostros uno tras otro. Petelgeuse, notando sus movimientos, miró hacia la entrada de la caverna, igual que ellos habían hecho, y rio.
Una expresión de regocijo lo suficientemente amplia como para rasgar las comisuras de su boca apareció sobre su rostro
Parece que ella ha llegaaado.
El eco de un gran rugido ahogó el feliz murmullo de Petelgeuse. Una increíble explosión estruendosa lo destrozó, y el sonido de destrucción envió feroces vibraciones a través del frío aire de la caverna. Los sonidos sucesivos también alcanzaron a Kino a través del duro suelo, y todos los presentes fueron capaces de sentir que la entrada había sido impactada por un golpe muy violento.
Las figuras se desplazaron y se pusieron de pie, sacaron las cruces de sus flancos y posaron con sus manos en posición baja.
Aunque estaban en una recámara de la caverna, cuando diez personas raras se movieron juntas fue imposible decir que tenían suficiente espacio. Se comportaron con la urgencia de un salón de clases en un simulacro de incendio, preparándose a sí mismos para responder al asaltante.
No había suficiente espacio por ningún lado para hacer un escape. Era una condición favorable para un intruso en desventaja numérica.
… Los encontré.
Su feroz bola de hierro se puso en marcha y se llevó de paso a las sombrías figuras creando varias manchas rojas contra la pared. El mayal, matando a tres figuras con el primer golpe, era un arma asesina imparable que arrebataba la vida a todo lo que tocaba. No había opción más que esquivarla, pero la caverna confinada hacía de ello una proposición difícil.
Cayendo al suelo, la bola de hierro rompió la superficie rocosa, y sus pinchos ensuciados con sangre y carne hicieron un ruido sordo cuando se clavaron en la tierra. El cabello azul de la chica que caminaba delante estaba teñido totalmente oscuro mientras que sus ojos brillantes examinaban la recámara.
Fijaron su atención en el chico que yacía en el suelo. Sus labios temblaron mientras respiraba superficialmente.
El demonio, Rem, relajó sus hombros mientras pronunciaba el nombre del chico con alivio.
Su apariencia era horrorosa, los cortes que tenía expresaban el heroísmo que envolvía su llegada. No había ni una sola parte de su cuerpo que no estuviera empapada de sangre. Su cabello azul ahora estaba color negro profundo; no había rastro visible del delantal que había sido calcinado. Sus piernas, saliendo de su falda rota y deshilada, estaban laceradas. Su brazo izquierdo había sido quemado tan cruelmente
Mientras que Beatrice la acompañaba
A pesar de que su cuerpo entero estaba cubierto por el perfume de la sangre y
la muerte, Rem sonrió hacia él de manera reconfortante.
Y, con Rem acechando tan violentamente ante él, Petelgeuse levantó la voz en una aclamación.
¡Ahh…! ¡Oh Dios, que maravillosso!
Había olvidado que Rem asesinó a sus subordinados frente a sus propios ojos; al contrario, parecía haberlo incitado más todavía, su voz extasiada explotó en una aclamación.
¡2 chicas! ¡2 chicas! ¡Aguanta todas esas heridas y sigue avanzando!
¿Y por qué? ¡Por este joven! ¡Has llegado a estos extremos para rescatar a este chico amado! Están poseídas por el amor; ¡viven por amor!
¡Puedes guardarte tu sermón, devoto de la Bruja…!
Petelgeuse estaba parado entre Kino y Rem, prácticamente le salía espuma de la boca mientras gritaba con gozo. Rem lo miraba fríamente en su alocado estado mientras continuaba—: Son una panda de idiotas por haber entrado en dominios del maestro Roswaal, señor del territorio Mathers, y haber cometido actos ilegales. Con mi maestro ausente, yo, Rem, los sentencio a muerte en su lugar.
¿Tan deshecha como vienes? No deberías hacer promesas que no puedes mantener. Para comenzar, solo has venido para llevarte a este joven hombre de aquí, así que basta de tus excusas convenientes.
Petelgeuse se agachó y tomó la cabeza de Kino, levantándola. A manera de diversión, agarró a Kino del cabello, haciéndolo cabecear hacia arriba y hacia abajo en contra de su voluntad.
… ques.
¿Qué fue eso?
¡Dije que no lo toques!
El rostro de Rem se contorsionó por la furia ante las burlas de Petelgeuse. Viendo a la chica demonio perder la compostura, él rio con satisfacción.
Sí, muy bien. ¡Muestra tus verdaderos deseos, muestra tu corazón, muestra tu amor! ¡Amor! ¡Amor! ¡Esto es amor! ¡El amor es lo que te guio aquí! ¡El negar ese amor, callar ese amor, disfrazar ese amor con falsedades, todas son traiciones a ese amor! ¡Insultos! ¡Ahh, y tan perezosos!
Betty: los eliminaremos de hecho
¡Una estupidez tras otra…!
Me alegra tanto ese grito. Ese es tu verdadero deseo, desprovisto de todas las impurezas innecesarias, ¡es por eso por lo que has venido hasta aquí, solamente por tus sentimientos por este joven!
Rem, todavía enojada, aguantaba en silencio mientras Petelgeuse insistía en su punto. Sus ojos locos miraron con un destello de compasión; luego, su mirada recayó sobre el chico que sostenía.
Es muy lamentable. Un devoto del amor hasta tal punto como tú… ¿Por qué tus ojos están bloqueados tan firmemente en alguien como él? Alguien improductivo, ignorante, desagraciado, descarado como él… ¡Es verdaderamente un producto de la pereza!
¡¿Qué sabes acerca de Kinomoto?! ¡No hables donde no te corresponde, devoto de la Bruja!
Estas alterada porque no lo puedes aceptar, ¿verdad? Que este joven, el objeto de tu amor… ya está acabado, lo has perdido hace mucho.
¡No está acabado! Estoy aquí. No he olvidado las palabras de Kino. Lo tomaré de la mano y lo sacaré de aquí. ¡Mientras esté aquí, él no está acabado!
… Esas no fueron meras palabras de consolación. Eran palabras que transmitían una verdad firme en el interior de Rem.
Mientras Rem gritaba, Petelgeuse reía, levantando lentamente la cabeza de Kino mientras lo apoyaba contra la pared.
…
Una especie de voz vino del interior de Kino. Él no sabía qué se le estaba diciendo o por qué.
Rem vio el cambio parcial en el chico que se ahogaba en un mar de oposición. Ella saltó con su cuerpo herido.
Cuando Rem saltó por el aire, las figuras que habían mantenido su silencio hasta entonces hicieron lo mismo para perseguirla. Dos figuras se impulsaron
contra la pared para aproximarse. Sus espadas con forma de cruz, fundidas en la oscuridad, dirigieron una puñalada a la pequeña chica.
Ella gritó en respuesta—: ¡No se metan entre Kinomoto y yo!
Osciló su brazo derecho con la cadena de la bola de hierro enredada en su antebrazo. Con un sonido agudo, ella desvió los crucifijos, siguiendo para arrancar grandes partes de la cara de una de las figuras. Otra trató de forcejear con ella luego de que su espada fuese desviada, pero la bola de hierro, siguiendo su trayectoria, penetró fácilmente por detrás de su cráneo.
Los dos cadáveres cayeron al suelo mientras Rem aterrizaba en el centro de la recámara… justo en medio de los fanáticos.
Justo antes de que las cuchillas a su alrededor estuvieran a punto de rebanarla, Rem escupió sangre mientras gritaba—: … ¡El Hyuma!
El encantamiento creó frío, haciendo rebotar los cadáveres a los pies de Rem.
No… la sangre fresca fluyendo de los cadáveres se congeló, formando cuchillas con puntas afiladas de hielo rojo que se volvieron contra los enemigos a su alrededor.
Minya ¡al igual que antes los encapuchados fueron eliminados
Betty había atacado a la mayoría
Las túnicas negras saltaron con fuerza, pero fueron ellas quienes fueron empaladas. Cuando fueron detenidas, sus torsos siguieron su camino, los puños y el mayal de Rem los destrozaron en pedazos sin misericordia.
Petelgeuse exclamó—: Espléndido. ¡De verdad, espléndido! ¡No es una exageración decir que eres espléndida! Y, aun así, ¡¿por qué?! ¡Ahh, ¿por qué?!
¡No puedo aceptar el amor! ¡No puedo admitir esto! ¡No lo entiendo! ¡La mera acción, no tiene justificación, es como tratar de atrapar una nube! Y, aun así, ¡¿por qué?!
¡No digas tales cosas a la ligera! ¡Ya tengo mi justificación! ¡Luego de esa noche donde debí haberlo perdido todo, no hay una más grande que la salvación que tuve esa mañana! ¡Esa es la razón!
Rem hizo a un lado la voz del hombre loco, sus ojos miraban directo a Kino.
Compensaré todo lo que he recibido con todo lo que soy. ¡No tengo intenciones de dar un precio tan bajo a los sentimientos detrás de mis acciones y detrás de mi deseo de tomar esas acciones!
Las figuras en la recámara una vez se numeraban alrededor de quince. En ese momento, casi la mitad de ellos habían perecido por los ataques de Rem. Los restantes parecían incapaces de poner un alto a su furia. Su superioridad estaba fuera de cuestión. El poder de la raza demonio era muy real.
Y, aun así, ¿por qué?
Petelgeuse se agarró la cabeza, dejando salir el aliento mientras miraba la crueldad infligida a sus fieles.
Aa, aa, aa…
No parecía alterado por pena, temor, o preocupación. La ansiedad de ella solo crecía mientras se volvía claro que la reacción era una de pura emoción.
Estando al lado de Petelgeuse, Kino miraba la violenta batalla de Rem.
Lentamente, el significado de la escena, y la razón de la chica para pelear, penetraban en su cerebro.
Él no entendía. Él no quería entenderlo. No estaba tratando de entenderlo. Y, aun así, lo alcanzó de igual manera. La visión de ella herida, sangrando, y, a pesar de ello continuando la pelea removió algo en su pecho, trayéndolo a superficie.
Quizá tenía que poner en palabras lo que lo afligía. Pero, si lo hacía, ya no podría seguir en su estado estupefacto. Eso significaba enfrentarse a lo que estaba bien, lo que estaba mal, y por qué él estaba ahí.
Para Kino, temer a esto, priorizar su amor por sí mismo sobre todo lo demás, era solo…
Petelgeuse se puso de pie mientras decía—: Mi cerebro se estremece.
Las mangas de su hábito negro se balancearon mientras caminaba al frente con tranquilidad.
A diferencia de sus adeptos, sus manos no sostenían nada. De hecho, la manera relajada en que sus manos abiertas se balanceaban frente a él no contenía ni una pizca de hostilidad visible. Su cuerpo era piel y huesos; su comportamiento no daba ningún indicio de que fuera fuerte.
Notando el avance de Petelgeuse, Rem derribó a otra de las túnicas negras y saltó. Colgando del techo, ella observaba mientras Petelgeuse avanzaba debajo de ella. Un instante después, ella se dispararía como una flecha con un ataque que seguramente partiría en piezas el delgado cuerpo de Petelgeuse.
Y, aun así, ¿por qué?
¿Por qué había un terrible sentimiento atacando el corazón de ella aun así?
Aléjate de Kino…
La voz de Rem se interrumpió. El resto de su nombre nunca alcanzó los oídos
de Kino.
Pero, el eco de su voz causó un cambio decisivo en el corazón de Kino.
La misma Rem seguramente no pretendía nada de eso. Pero, los gritos repetidos y fervientes de la chica descongelaron el corazón helado de Kino.
—…m.
Él produjo un leve sonido desde el fondo de su garganta y gateó.
Fue un fragmento insignificante de palabra, que no llevaba ni un ápice de los sentimientos que deseaba transmitir. Y, aun así, mientras luchaba por tomar aliento, Kino levantó su rostro y puso todas sus emociones en una corta palabra…
… Rem.
Su voz fue tan débil como un susurro. Él no sabía cuánto había pasado desde que había pronunciado ese nombre con sus labios. Y, sin embargo, su voz era tan débil, amenazando con desaparecer completamente.
… Ah.
Su débil voz parecía morir en el viento. Se preguntaba si ella siquiera podría oírlo
Las 2 chicas fueron levantadas una fue atravesada y la abrieron, mientras que rem habían roto sus huesos y la habían dejado volando en los aires
Kino: NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO¡
Mientras la chica manchada de sangre se aferraba al techo, una ligera expresión de alivio llegó a su rostro. Sus labios se aflojaron solo un poco y sus ojos irradiaron alegría mientras miraban a Kino
Kinomoto…
Mientras el chico regresaba de la estupefacción a la realidad, claramente
escuchó el llamado de Rem.
Y luego…
… En un instante, el cuerpo entero de la chica se fracturó y cayó audiblemente al suelo frío y duro.
Kino perdió la voz mientras miraba la sangre esparciéndose del cuerpo caído de Rem.
¿…aa?
Su cadáver, caído en el suelo, había sido destruido cruelmente por donde se viera.
Cuando se había inmiscuido en la caverna, estaba toda herida, pero seguía encantadora. Ahora, cada uno de sus miembros estaba doblado en una dirección distinta; las heridas en su parte frontal y su espalda parecían como si los dedos de un gigante hubieran perforado su torso. Y lo que había infligido tal violencia sobre su cuerpo fue…
La autoridad de "Pereza" …
Mientras Petelgeuse murmuraba, el cuerpo de Rem con sus extremidades destruidas se elevó frente a sus ojos. No había signo visible de interferencia mágica, y tampoco la había levantado alguien. Incluso así, el cuerpo de Rem levitaba. Era como si unas manos se hubieran extendido desde arriba y la hubieran levantado.
… Manos Invisibles.
Petelgeuse miró atrás, levantando ambas manos sobre su propio rostro mientras el cuerpo de Rem flotaba detrás de él. No había nadie a sus alrededores con las manos sobre ella. Nadie estaba tocándola.
Mientras tanto Beatrice que fue atravesada estaba desapareciendo en un halo de luz ella estaba muriendo¡
Betty: ¡¿geuse por qué?¡
Beatrice se desvaneció y murio
El poder para alcanzar lugares que la mano no puede y hacer lo que sea si mover el cuerpo propio. La máxima diligencia siendo un perezoso de carne…
Ahh, tales sentimientos de pereza hacen que… mi cerebro… se estremezca.
vio los momentos finales de Rem estupefacto. Ella nunca se movería de nuevo. La voz de él no saldría. Sus ojos se ampliaron olvidando respirar mientras su comprensión del mundo a su alrededor se volvía menos real,
cayendo en la estupefacción una vez más. Su mente estaba envuelta en
oscuridad, como si estuviera cayendo sin parar a un agujero sin fondo…
Mientras trataba de escaparse de la realidad, Petelgeuse lo detuvo, tomándolo
bruscamente de su flequillo y usándolo para levantarle la cabeza.
—No tienes permitido huir de esto.
El impacto del dolor hizo que Kino hiciera una mueca mientras se sacudía, tratando de echar a Petelgeuse hacia atrás. Petelgeuse no le permitió hacer nada de eso, aunque el chico estiró sus cadenas al límite. Los amarres metálicos rasgaron la piel de Kino al punto de que le sacaron sangre, pero sus ojos fueron forzados a mirar al frente.
Mira. Sigue, mira, mira. Mira, por favor. La chica está muerta. Murió por amor.
Peleó estando herida, luchó contra sus temores, siguió adelante y murió sin cumplir sus deseos.
Ua, aa…
Mira, por favor. Mira sus quemaduras. Este es el resultado de tus acciones.
… ¿aa?
El cuerpo de Rem flotaba mientras la cabeza de Kino se estiraba al frente, tan lejos como las cadenas a su alrededor lo permitían. Incluso así, Kino se retorcía y pisoteaba en el suelo mientras un par de manos lo mantenían en su lugar.
El aliento pútrido del hombre loco fluía sobre él; Kino jadeaba con Rem ensangrentada frente a sus ojos
Es el resultado de tus acciones. Fuiste perezoso y no hiciste nada. ¡Y por ello, está muerta! ¡Porque tú la mataste!
… Tú.
¡Fue por mi mano! ¡Fue por mis dedos! ¡Fue por mi carne! Pero fuiste tú, tú,
tú, tú, tú, tú quien, quien… la mató. ¡Sí!
El poder anormal de Petelgeuse jugaba con el cuerpo de Rem mientras él piaba, casi como si estuviera cantando.
El cuerpo de Rem, yaciendo en medio del aire, se movía como una marioneta en una cuerda mientras sus brazos y piernas colgaban. Sus miembros torcidos danzaban de acuerdo con los caprichos del hombre demente.
—… alo.
Sonó un scrish de algo partiéndose.
Incapaz de soportar la manipulación, el cuerpo de Rem se rompió… e igual algo en Kino.
Auuu, au, duele, duele, como duele, como duele, sálvame, sálvame… ¿Ahh, Kinomoto?
Fue una burla barata, la más baja de su clase. El hombre violó a Rem con sus burlas. Con diversión sencilla, rebajó a la chica
El espectáculo era tan horrible que Kino sinceramente quería apartar la mirada y hacerse a sí mismo olvidarlo.
Kino: … ¡Petelgeuuuuuse!
MALDITO INFELIZ¡
TE ASESINARE, ASESINARE¡
¡Odiar a otros para poder vivir, esa fuerte pasión hacia otros es el lado opuesto de la moneda del amor! ¡Ahh, que espléndidamente retorcido está esto! ¡Esto nos lleva a mí y a mis dedos a mayores alturas de diligencia!
Kino: MALNACIDO TE MATAREE, TE MATARE, TE MATARE DESGLACIADO¡ MATASTE A REM, MATASTE A BEATRICE¡ MALDIIITOOOOOOOOOOOO¡
No le importaba si sus brazos se desprendían. No le importaba si sus piernas se arrancaban. Si pudiera liberarse de sus esposas y matar al hombre frente a sus ojos en ese mismo instante y lugar, sería suficiente. Odiaba, odiaba, odiaba al hombre sin límite. El hombre tenía que morir. No se le podía permitir la vida.
Tenía que asegurarse de que el hombre muriera entonces, en ese momento, en ese mismo instante.
BASTARRRRDO¡ TE ANIQUILARE¡
Habiendo emitido sus breves órdenes, Petelgeuse juntó sus manos. A esa señal, las túnicas negras se desvanecieron, fundiéndose en la sombría oscuridad de la caverna. Una por una, todo trazo de vida se desvaneció del lugar con el mismo Petelgeuse partiendo al final, caminando sin prisas hacia la entrada. El fuerte sonido de sus zapatos resonaba en las paredes rocosas de la caverna, con Kino gritando, maldiciéndolo con la muerte una y otra vez mientras su espalda se volvía más distante.
Incluso con los gritos sanguinarios que le eran dirigidos, el hombre demente se detuvo y habló tan tranquilo como siempre. Mientras Kino miraba a Petelgeuse, este miró atrás, asintió al primero, y cruzó ambos brazos sobre su pecho.
Realmente no entiendes tu posición. A pesar de esto, te permitiré tomar una decisión ahora mismo.
La cabeza del loco se inclinó en un ángulo recto perfecto, con suficiente fuerza para romper su cuello, o eso parecería. Apareció una sonrisa oscura.
Te voy a dejar atado de brazos y pies. Todo lo que te espera es la muerte.
Sin embargo… si tomas el Evangelio en este lugar, aun podrías ser salvado.
TE VOY A MATARRRR¡ TE MATARREEEEE¡
Puedes ser salvado si te conviertes en uno de nosotros. Si no, eres solo un extraño. Es claro y simple, ¿no?
Petelgeuse, promulgando lo que le parecía el plan más astuto, procedió a darle la espalda a Kino. Tomó las repugnantes maldiciones saliendo de la boca del chico como nada más que un poco de viento y sus pies trataban la piscina de sangre como un charco de agua dejado por una llovizna de la tarde, en resumen, su comportamiento no estaba nada afectado.
Por lo regular, Petelgeuse se habría retirado sin notar a Kino en lo más mínimo.
Sin embargo, no lo hizo, porque un sonido pesado y acuoso atrajo su atención hacia un lado
Petelgese miró hacia el sonido, asintiendo mientras miraba a la chica de cabello azul que había caído allí. Habiendo perdido todo interés en jugar con ella como muñeca, estaba a punto de irse cuando la notó tirada al lado del camino.
… No era exageración decir que esto también era tratarla como un juguete.
Tú, también, eres seguidora del amor. Sí, sí. Trataste muy duro.
Petelgeuse seguía detenido y corrigió la postura del cadáver de Rem, haciendo un signo de cruz con ella. Parecía alabar y reconocer las acciones que la chica había mantenido hasta hace unos minutos. Sin embargo…
Moriste por amor, desafiando tu destino con todo tu poder. Sin embargo, yaces arruinada e insatisfecha, habiendo perdido el objeto de tu amor, incapaz de saciar tu deseo, con el vacío en todo tu ser…
Su aclamación se convirtió en una burla, lamentando la futilidad de las acciones de Rem mientras sus mejillas se tornaban en una sonrisa burlona.
¡Porque… fuiste perezosa!
No había mayor manera de menospreciar la existencia de la chica solitaria, Rem.
¡...!
Aullidos y gritos resonaron fuertemente por la caverna. Kinomoto Kurosaki produjo un grito inhumano, su rabia fue suficiente para llenar su garganta entera, su rabia fue suficiente para evitar que formara palabras, su lamento el suficiente para formar lágrimas de sangre.
Escuchando esto, Petelgeuse rio, como si fuera una lluvia de los mejores elogios posibles.
Él rio y rio.
…
No dejó de caminar.
Por supuesto, Kino no podía esperar ni detenerlo desde atrás ni aplastar su cuello.
Se mantuvo oyendo esa voz riendo por un largo rato.
Incluso cuando el mismo Petelgeuse se había ido, aunque sus maldiciones no alcanzaran al hombre, aunque las luces al interior de la caverna se extinguieron todas a la vez y lo dejaron solo con el cadáver en la oscuridad, no se detuvo.
Ah jajaja, ah jajaja.
Ah jajaja, ah jajaja.
… Ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja.
En medio de la oscuridad, muerto para el mundo, expedía suficiente odio y sed
de sangre como para consumir a un hombre vivo.
Murmuró y escupió una y otra vez, al punto de olvidar cuántas veces fueron, y,
aun así, su odio abrasador no disminuyó.
…
Nunca había odiado tanto ni a una persona, ni a un ser vivo, como lo hacía entonces.
Desde su llegada a ese mundo había experimentado el odio de la cosa sin forma llamada 'destino' muchas veces ya. Había sido golpeado en el suelo con la realidad restregada en la cara sin piedad, y ese cruel mundo lo había hecho pagar por sus malas decisiones con su vida… pero las veces que había odiado y maldecido eran menos que el número de sus dedos.
Pero en este punto de su vida, nunca había odiado a otro individuo a esa extensión.
Kino: ¡Petelgeuse…Romané-Conti…!
se aferró a la sed de sangre saliendo de su propia boca y con toda
seriedad retorció su propio cuerpo, haciendo sonar sus grilletes.
Ya había tratado de forzar sus brazos a salir de las esposas o sacar sus piernas varias veces.
Para comenzar, las esposas estaban cerradas apretadas y dolían mucho en los miembros de Kino.
Sentía el dolor. Su furia no le permitiría olvidarlo. Pero, incluso ante esa incomodidad arañando sus nervios, lo soportaba pensando en lo que Rem había pasado.
Incluso si las esposas desgarraban sus manos y muñecas, realmente no le importaba. En cuanto pudiera escapar, en cuanto pudiera mover un solo dedo, en cuanto le quedara un solo diente, él extinguiría la vida de Petelgeuse.
…Varias horas ya habían pasado desde que su enemigo había dejado la caverna.
Si permanecía en este lugar de la misma manera, sin ningún tipo de cambio…
¡Guaaaaa! ¡Petelgeuse! ¡Petelgeuse!
miró en la dirección del
disturbio. Por supuesto, en su campo de visión no hubo más que la oscuridad
de la caverna.
Pero, sintió algo en la oscuridad sin duda.
Lento, de verdad muy lento, sintió una presencia elevándose. Se movía al paso
de un caracol, poco a poco, pero se acercaba implacablemente a Kino.
…
De alguna manera, incluso en la completa oscuridad, parecía saber dónde
estaba él.
Kino se agitó con urgencia e incomodidad ante el individuo. Pero ese sentimiento desaparecería inmediatamente mientras uno diferente se levantaba en el fondo de su mente.
… ¿De dónde viene ese sentimiento en primer lugar?
Oyó un sonido como de ropa arrastrándose y una respiración extremadamente ligera. La distancia era bastante cercana, no más de unas cuantas yardas más allá de Kino. Habiendo pensado hasta ese punto, repentinamente se percató:
estaba en un rango cercano, no venía de la entrada, la presencia había aparecido abruptamente…
No, ¿qué tal si ella había comenzado a respirar de nuevo…?
¿R-Rem…?
Ella no podía estar viva. Ella estaba muerta. Por supuesto que estaba muerta. Aun a pesar de ello, seguía creyendo a medias que la presencia frente a sus propios ojos estaba viva, y tenía que ser Rem. Y si ella estaba muerta, a lo mejor sería ella igualmente, viniendo para rescatarlo. Tenía que ser Rem de cualquier manera. Por lo tanto, no había razón alguna para preocuparse por su presencia.
Rem, ¿Rem…?
…
Se dirigió a ella, aferrándose a la esperanza, pero silencio fue lo que regresó en venganza.
En el momento en
el que sintió algo arañar su brazo, instantáneamente trató de tomar su mano y
dijo su nombre.
Re…
Su garganta se paralizó de nuevo.
Lo que sujetó su mano fue tan ligero, tan frío, que nadie pensaría que era parte
de una persona viva.
¿R-Rem…?
El cuerpo de Rem yacía bocabajo enfrente de Kino que estaba arrodillado.
El brazo delgado de la chica estaba temblando un poco, pero estaba tan frío como podría, desprovisto del calor de la sangre.
Estaba tan fría como un cadáver. Ya no podía estar más en este mundo. Aunque debería estar acabada, había arrastrado su cuerpo hasta ahí y se había aferrado a Kino. Ella tocó sus brazos, sus hombros, su pecho, su cabeza, como si quisiera asegurarse de que estaban ahí; se presionó con él en un abrazo de frente.
—…
Kino, aceptando silenciosamente el abrazo de la muerta, no tenía idea de lo que pasaría.
Estando a una distancia en que sentían sus respiraciones, Kino no tenía la certeza de que era Rem quien abrazaba su cuerpo. Sin embargo, su piel se sentía muerta al tacto, irreal, como si estuviera animada solo por los restos de su vida apagándose.
Pero no era incómodo. Kino respondió obedientemente a su abrazo continuo.
Cuando pensó en ello, habían estado cerca el uno del otro varias veces, pero esa podría haber sido la primera vez que se tocaban de esa manera.
Quizá, esa era la manera en que Rem quería que fueran sus últimos momentos.
Si era así, lo menos que podía hacer era responder a sus deseos. Incluso con Rem muriendo y Kino habiéndose rendido ya, quizá sus brazos pudieran transmitirle sus sentimientos a ella.
Fue Rem quien llevó el frío y silencioso abrazo a su fin.
¿Rem?
Mientras Kino la abrazaba, el cuerpo de ella perdió su fuerza, colapsando sobre su regazo. Apresuradamente se movió para sostenerla, pero el siguiente movimiento lo hizo imposible. Después de todo…
… ¡¿Uuu?!
… Rem le agarró sus brazos extendidos y los estrelló contra el suelo.
Kino, halado hacia enfrente y abajo, fue sorprendido por la repentina violencia impartida con una fuerza más allá de la imaginación. Por ende, fue lento al reaccionar a la siguiente acción de Rem. Los brazos de Kino, presionados en el suelo, fueron bañados en una abundante cantidad de líquido.
Fue una sustancia fría y viscosa con un olor herrumbroso. El hecho de que Kino se había llegado a acostumbrar al olor lo hizo bastante lento para darse cuenta de que Rem había tosido sangre.
Un escalofrío corrió por su espina ante la incomodidad de tener tanta sangre de otra persona vertida sobre él. Pero la mala sensación se desvaneció en un instante.
…ma.
El susurro vibró levemente en el aire mientras la intervención de maná lograba su resultado.
… ¡Dwaa!
Un dolor, como si algo agudo se clavara en sus muñecas, atacó a Kino. El inesperado dolor entumecedor se extendió desde sus muñecas, a través de sus brazos y hasta sus hombros.
No sabía que estaba pasando. Se estremeció ante la idea de que Rem estuviera haciendo esto, regurgitando sangre sobre él, causándole sacudidas de dolor, y procediendo a convertir sus dos brazos en apéndices inútiles. Pero en el siguiente momento…
… Los grilletes de sus muñecas, incapaces de soportar la presión empujándolos
desde adentro, se abrieron ruidosamente.
… Oh.
La destrucción mandó a volar fragmentos de metal, y el sonido tintineante resonó en la caverna.
Kino respiraba dificultosamente cuando su dolor cesó de forma radical, y sus brazos se sintieron increíblemente libres a pesar de la sensación quemante.
Abrió y cerró sus dos manos ahora desatadas, confirmando que aun podían moverse.
Luego él lo entendió.
Rem, tú…
Rem había usado magia para congelar la sangre de su boca, utilizando la presión para destruir las esposas desde adentro.
Por supuesto, los dos brazos de Kino, habiendo aguantado directamente los efectos de la magia no salieron ilesos. Dicho eso, podía rotar sus muñecas y
hacer que sus dedos obedecieran sus órdenes. Si ignoraba el dolor, los podía mover normalmente de nuevo.
En otras palabras, Rem había tenido éxito.
¿Re…?
Kino estaba a punto de expresar su agradecimiento cuando sintió un cuerpo muy ligero topar contra su pecho. Ligero. Tan, tan ligero. Había perdido tanta sangre que lo último de su consciencia era una vela al viento, lista para ser extinta.
En otras palabras, su vida expiraría pronto. —Rem… espera, Rem. Espera… no…
Literalmente había regresado de la muerte para salvarlo, aunque él…
… Nn.
¿Rem?
La legua de Rem, tan fría como la de un cadáver, trató de formar palabras con algún tipo de significado tras ellas.
Apenas tenía la fuerza para pronunciar una simple sílaba, pero, aun así, había extraído energía mágica de su cuerpo inmóvil y mente borrosa. Se había forzado a pasar el punto de la muerte para completar su objetivo, pero quería dejar una última cosa atrás.
Kino, no queriendo dejar que ese mensaje se perdiera, abrazó su cuerpo y lo acercó. Acercó el oído a sus labios temblorosos para poder grabar cada palabra, cada sílaba, directo en su alma.
Las últimas palabras de la chica fueron…
—V…ive.
— ¡...!
—Te a…o…
Murió.
En ese momento, Rem murió.
Kino: NOOOO TU TAMBIEN NO ME DEJES
DE MANERA DESESPERADA KINO INTENTO REANIMAR A REM, PERO ERA DEMASIADO TARDE MURIO POR EL DESANGRADO
Kino no paraba de llorar al ver como en un instante sus amigas habían sido asesinadas como si nada
salió de la caverna, no fue la luz creada por el mineral lagmite
lo que lo recibió, sino el naranja de los rayos del sol. La luz filtrándose de la puesta del sol quemaba el mundo debajo.
El sol estaba poniéndose pasado el horizonte del bosque y las colinas tras este, estaba dando su despedida antes de retirarse de su labor diaria y teñía el mundo del mismo color de sus flamas.
Kino, recibido por esa escena, estaba de pie con la pared de roca detrás y con árboles extraños por donde quiera que mirara. Un rápido vistazo por el área no reveló señas de una calle, una vereda, o algo si quiera parecido a un camino.
Eso es lo que debió haber esperado. Un grupo infiltrado en un área, lógicamente se establecería lejos de asentamientos humanos.
Pero caminaré…
Su destino era el mismo que antes: la mansión Roswaal en los dominios Mathers.
Comenzó a caminar mientras con esfuerzo cargaba el cadáver de rem, aunque con dificultad pues el carece de fuerza puso todo su esfuerzo para poder llegar a la mansión con la pequeña esperanza de poder al menos alertar para que salgan de ahí, aunque ya han pasado muchas horas es difícil que eso pueda pasar quería cargar el cadáver de Beatrice, pero ella solamente desapareció en una luz como si hubiera muerto
Mal herido, llorando, con el cadáver de rem siguió su camino a la mansión, solo caminando
La villa había sido violada exactamente de la misma manera infernal que había visto antes.
Las casas habían sido consumidas por el fuego; los aldeanos estaban cubiertos de sangre. Los restos de aquellos que inútilmente se habían resistido al robo de sus vidas habían sido reunidos sin cuidado en el centro de la comunidad, apilados en una montaña de cadáveres.
Miró a la derecha; miró a la izquierda. Solo había brazas extinguiéndose y el hedor de la muerte. No podía esperar algún sobreviviente.
Revisando los cadáveres de los aldeanos, Kino se dio cuenta de que este mundo mantenía una diferencia respecto al anterior.
Petra. Mildo. Luca. Meyna. Cain. Dyne…
La cruel visión de los cuerpos de los niños era parte de la montaña de cadáveres y el rio de sangre.
…
Con Rem aún en sus brazos, las rodillas de Kino cedieron. Él cayó en el lugar, sujetando fuerte el frío cuerpo en sus brazos, y lloró.
¿Qué había estado haciendo todo este tiempo…?
Sabiendo lo que pasaría, ¿por qué se quedó sin hacer nada…?
Los niños habían muerto ahí porque Rem, quien los habría protegido como la última vez, había sido incapaz de llegar a la villa. Los adultos no fueron capaces de permitir escapar a los niños.
La visión de sus propios niños siendo asesinados, como si fuera deporte, había sido grabada en sus ojos antes de que ellos, también, murieran con sufrimiento.
Ni uno solo había sido perdonado. Kino se había quedado quieto y no había interferido, y esta tragedia fue el resultado final, dejando solo desesperación y resentimiento a su paso.
La despreciable realidad consumía el corazón de Kino.
Ahora lo entiendo. Lo entiendo todo.
Kino … Petelgeuse.
El hombre que había asesinado a los aldeanos, los niños, y a Rem.
Él, el hombre loco, había cometido esos actos imperdonables no una vez, sino dos veces.
… Ha.
Su plan estaba escrito en roca. Sabía lo que tenía que hacer.
—Petelgeuse…
Tenía que matar a Petelgeuse. Asesinarlo, matarlo, exterminarlo, liquidarlo, seguir matándolo hasta que la última de las células de su cuerpo se extinguiera, borrar todo su ser de ese mundo.
Nada menor a eso podría siquiera comenzar a pagar por esas muertes. Sus pensamientos estaban teñidos por odio puro. Su campo de visión se tornó rojo carmesí. Sabía que la sangre restante después de lo que había perdido se había ido mayoritariamente a la cabeza… incluso estaba saliendo de su nariz.
Bruscamente limpió el sangrado de su nariz, reafirmó su agarre sobre Rem para que no resultara manchada, y se puso de pie. Sus rodillas temblaban y sus tobillos titubeaban; el si podía estar de pie, por no hablar de caminar, era una pregunta abierta.
Matar, matar, matar, matar, te mataré…
Pero si pudiera caminar, si pudiera avanzar, entonces seguramente podría arrancarle la garganta al hombre con los dientes.
Arrastrado por su mente con sed de sangre intensificada, Kino se dirigió hacia la mansión.
Había visto el infierno en la villa. Seguía la mansión. ¿Qué era lo que lo esperaba allí?
Justo antes de su muerte, justo antes de que comenzara las cosas de nuevo, algo había pasado, pero sus recuerdos estaban rotos, borrosos.
Pensaba que había llegado a la mansión y había visto algo que malogró decisivamente su psique. Desesperadamente encendió las neuronas en su cabeza para tratar de recordar qué fue.
Había encontrado a Rem muerta. Y, esta vez, esa experiencia ya había seguido su curso.
Khah.
Espontáneamente, una risa escapó de él.
En verdad, de verdad, no ha cambiado absolutamente nada, ¿no es así
Solo el orden había sido alterado. Nada había cambiado en términos de lo ocurrido. ¿Alguna vez había desperdiciado su tiempo revivido tan holgazanamente como había hecho entonces?
Antes, no importaba que hubiera pasado, Kino ganaba algo a través de la muerte. Pero, atrapado en su propia jaula, no había sido capaz de salvar nada.
Ahora que había encontrado el mismo infierno una vez más, ¿había algo que pudiera aprender de ello? Habiendo gastado su Regreso por la Muerte, ¿tenía él algún valor en absoluto?
…
En algún punto, había comenzado a perder de vista el objetivo de su sed de sangre.
Petelgeuse. Ese nombre era todo lo que mantenía a Kino en marcha. Eso era algo bueno. Él era a quien Kino quería matar, ¿no? Así que mátalo de una vez.
Después de malo que tiene de malo matar, si lo que matas son a la escoria de la sociedad, toda esta clase de cosas se evitarían si eliminaran el problema de raíz, si los mataran no habría tanta muerte
Después de que él fuera asesinado, "—" podrían morir por todo lo que le importaba.
¿Quiénes son "—," de todos modos? Solo mátalos también ¿entonces?, Sí, mejor si todos mueren.
Cuando esa interferencia comenzó a invadir los pensamientos de Kino, su mente alternó entre encendida y apagada, una y otra vez.
Kino miró al frente con los ojos ensangrentados mientras volvía a saltar la valla entre la cordura y la locura. Habiendo decidido ya dirigirse a la mansión, venga lo que venga, escogió posponer el encargarse del problema inmediato, como siempre hacía. Entonces…
¡...!
En el instante en que llegó al punto más alto de la colina, Kino atestiguo la destrucción de la Mansión Roswaal.
Un feroz sonido erupcionó, y se levantó humo por todos lados. El tejado colapsó; la terraza cayó en pedazos. Todas a la vez, las ventanas de cristal se rompieron. y cayeron en fragmentos brillantes, las blancas paredes agrietadas lloraron como doncellas mientras se caían.
Cuando llegó, Kino miró estupefacto desde la puerta frontal ante la abrumadora devastación. La mansión había perdido su forma en un instante, como si alguien la hubiera demolido con explosivos.
La construcción familiar había perdido toda integridad, su jardín meticulosamente arreglado había sido enterrado en escombros, y la ruina que
una vez había sido la mansión se caía a pedazos.
Kino: Qu-qué de…
Rebuscó entre sus memorias. Pero no tenía un recuerdo de esta experiencia.
Había pasado algo que no recordaba. O, quizá la conmoción por haber estado al límite de la muerte era tan vívida que se había olvidado de la destrucción a su alrededor mientras moría.
Habiendo perdido su rumbo, las carcajadas de un hombre flaco surgieron en un rincón de su mente temblorosa.
Si la matanza de la aldea había sido acción del hombre loco, seguramente había dirigido sus viles acciones hacia la mansión también. Si ese era el caso, ¿esta destrucción fue obra de Petelgeuse?
Kino: ¿Qué diablos está haciendo…?
Frente a un espectáculo más allá de su entendimiento, Kino continuó cargando a Rem mientras exhalaba aliento blanco. Estando desanimado, anhelaba una sensación más fuerte en sus manos, pero era frío lo que fluía por sus manos y se convertía en tristeza en su pecho. Su cuerpo se estremeció; tosió por el frío dolor en sus pulmones.
… Demasiado tarde, Kino se dio cuenta finalmente de que su propia respiración agitada se miraba como nubes blancas.
¡¿...?!
En el momento en que se percató de ello, el dolor envolvió su cuerpo apuñalando su piel. Sus exhalaciones eran blancas, y el aire que inhalaba estaba congelando sus órganos internos, como si estuviera respirando una ráfaga de nieve. Sentía como si su cuerpo estuviera muriendo de adentro hacia afuera. Los instintos de Kino le gritaron que su vida estaba en riesgo.
No… sé… qué… está… pasando.
Su cuerpo entero fue despojado de su calor, se volvió difícil incluso mantenerse de pie, y así él cedió.
Se arrodilló en el lugar inclinándose al frente antes de golpear contra el suelo y caer de costado, sujetando a Rem todavía. Ese fue su acto final de resistencia.
Su cuerpo derribado se congeló hasta el núcleo, siendo incapaces sus extremidades de siquiera temblar.
Incapaz de transmitir sus pensamientos a sus miembros, Kino supo que su mente había sido arrancada de su cuerpo. Kino ya lo había experimentado varias veces, pero nunca se había acostumbrado al sentimiento de la desoladora impotencia.
Su sistema nervioso enviaba comandos a todo su cuerpo para resistir el final
inminente siquiera un poco, los enviaba a algún lugar, cualquiera que pudiera moverse. Detrás de su párpado derecho que estaba cerrado, su ojo era apenas funcional.
Con todo su espíritu, Kino movió su párpado, usando su ojo que escasamente funcionaba para mirar en cierto ángulo, en dirección a la mansión.
Una vez alcanzara esa posición, probablemente no se volvería a mover. Antes de que su vista se desvaneciera, él vio algo…
…a.
… Vio a una bestia de pie sobre las ruinas de la mansión colapsada.
Era una bestia sacra, con pelaje gris en todo su cuerpo y ojos dorados brillantes.
La visión de eso parado en cuatro patas moviendo calmadamente su cola, era de lo más misteriosa.
Más que nada, la bestia era enorme, rivalizando con la mansión misma.
…
entendió qué había causado
el colapso de la mansión: la repentina aparición de esa bestia en el interior. Por
supuesto que la construcción no soportaría la presión de algo de esa magnitud
emergiendo desde adentro.
…
La bestia gris hizo un movimiento, analizando el área con sus ojos. Su cara era lo más parecido a un gran predador felino. Unos filosos colmillos salían de su boca; el gigante exhalaba aliento como tormentas de nieve blanca, y transformó el mundo en un infierno helado con el polvo blanco que congeló todo lo viviente.
¿Qué fue eso?
Mientras pensaba en ello, su campo de visión se tornó blanco. Entonces se dio cuenta de que había dejado de respirar. En algún punto, había dejado de sentir el amargo frío. Calor era lo que podía sentir.
Ese calor tentó a Kino a entregarse por completo a él, a olvidar el odio abrasador, a olvidar la tristeza que fue suficiente para desgarrar su alma, a olvidarlos todos y cada uno.
Olvida, olvida. Permite, a tu mente vagar al olvido y entrar al calor congelado. Justo antes de que cayera dormido, sintió como si escuchara la voz de alguien.
?: Duerme… junto a mi hija.
Fue una voz lenta y feroz. Aun así, de alguna manera sonaba desolada y triste. No lo entendía. No dentro de esa serenidad sin sentido.
Pero ya sea por instinto o deducción Kino sabia quién era la bestia
Kino: ¿p-puck?...
En ese momento el cuerpo de Kino no pudo más y su cabeza cayó al suelo, había vuelto a volverse una estatua de hielo
Kinomoto Kurosaki se fundió. Se fundió, se derritió, se fundió y luego desapareció.
Él se dio cuenta de que su mente estaba en una oscuridad muy, muy profunda.
Su conciencia, muerta para el mundo dentro de una oscuridad eterna y en expansión, corrió la mirada en busca de un cambio. Se preguntaba cuánto se extendería el mundo completamente oscuro del fin. Se sentía como si hubiera sido capturada, completamente fuera del alcance del mundo.
¿Qué es este lugar? ¿Qué estoy haciendo aquí?
Resultaba extraño para él tener esas preguntas. Para comenzar, no entendía quién era para pensar de tal manera.
Su mente era todo lo que había en ese vacío, desprovista de un cuerpo que la soportara o recibiera sus pensamientos.
Él estaba de pie. Sus piernas estaban sobre el suelo. Pero lo que pensó que estaba debajo de sus pies se mezcló con la oscuridad cubriendo su visión, y por ende su pisar era incierto.
… Abruptamente, hubo un cambio en el vasto mundo donde no existía más que oscuridad.
Una sombra se retorció, se aplanó, y surgió una grieta en medio de la nada. Sin un sonido, la ruptura en el espacio desgarró el mundo de oscuridad eterna, conectando el interior de ese vacío con otro vacío.
Justo después de la momentánea anomalía, una sola silueta humana emergió de la ruptura creciente.
…
Él pensó que la figura era una mujer.
En el instante en que la reconoció, emociones que no podía describir con palabras casi se apoderaron de su mente.
Sintió emociones fuertes y explosivas emerger. Quería correr hacia la figura, abrazar su delgado cuerpo, llevar sus labios a su cuello para hacerla entender que era él.
Y, sin embargo, no poseía unas piernas con las cuales correr hacia ella, ni los brazos para abrazarla, ni unos labios con los cuales besarla y probarle que existía
A pesar de que su desasosiego lo hacía querer llorar, no entendía por qué se habían manifestado esas emociones.
No lo sabía. No entendía. No comprendía nada.
Pero la figura pareciendo entender cómo se sentía, lentamente le extendió los brazos, cerrando de alguna manera la distancia invariable por sí misma. Esas dos manos se acercaron gentilmente lo suficiente para abrazarlo firmemente.
Mientras las puntas de sus dedos lo tocaban, una gran felicidad fluyó en él, como si alegría estuviera desbordando de cada célula de su cuerpo, llenando cada rincón y grieta de su conciencia.
Y luego ella dijo…
… Te amo.
En el momento en el que la conciencia de Kino regresó en el tiempo y habitó su cuerpo una vez más, el chico se desplomó al suelo espectacularmente.
Kadomon, estando de pie detrás del mostrador cuando lo miró caer en la calle sin advertencia previa, se inclinó rápidamente al frente.
¡Whoa! ¡¿Q- ¡¿Qué pasa, niño?!
Kino frunció el ceño, habiendo caído en el lugar sin suavizar el impacto y habiéndose hecho una herida sin sentido.
Er… solo resbalé un poco.
Ese 'resbalón' fue muy malo, me preguntaba si habías perdido una pierna o algo. ¿Puedes ponerte de pie y caminar? No puedo asociarme contigo si no dejas todas estas cosas locas.
Kino: ¿Qué quieres decir con 'loco' Yo no estoy loco
Un revoltoso de cualquier manera, y eso también va por cómo vas y vienes sin ropa adecuada. Para ser honesto, me da el presentimiento de que eres alguien problemático con quien no se puede tratar.
Habiendo dicho esas terribles cosas, Kadomon gimoteó en una muestra de insatisfacción.
Y cuando Kinomoto sintió abruptamente que tiraron de su brazo, él volvió la mirada. No pudo evitar quedarse sin aliento.
Rem: ¿Kinomoto, estás bien?
Vio a una chica de pie ahí, acercando las manos a sus heridas.
Cuando comenzó a sanarlo con magia, ella notó que Kino la miraba fijamente e inclinó la cabeza un poco. Su hermoso cabello azul ondeó sobre sus hombros.
Ver a la chica despertó fuertes emociones en el pecho de Kino.
Memorias, memorias, memorias fluyeron en una avalancha hacia el fondo de su mente. Silenciosamente abrió los ojos mientras sentía el rabioso torrente inundando su conciencia recién regresada.
¿Qué debería decir? ¿Qué puedo decir? Pensaba él, estando boquiabierto mientras las respuestas se le escapaban.
…Instantáneamente trató de llamarla por su nombre, pero su lengua reseca no formaba los sonidos de inmediato. Su conciencia daba vueltas en el aire mientras emociones impetuosas pesaban en su pecho lo suficiente como para aplastarlo.
Mordiéndose la lengua por su impaciencia, los labios de Kino titubearon mientras pronunciaban los nombres de las chicas.
Re…m… Bea..trice
La palabra se formó muy suavemente dentro de su boca y fue tan borrosa y vacilante que él no supo si llegó a ella. Preocupado porque ella no lo hubiera oído, inhaló para pronunciar su nombre de nuevo inmediatamente.
Sí, yo soy Rem.
Y, aun así, hubo una respuesta. Un momento antes de que repitiera su nombre,
la chica, Rem, sonrió en respuesta al torpe llamado de Kino.
Él había llamado a Rem, y ella había respondido.
Rem.
¿Kinomoto?
Rem, Rem… Rem.
Rem levantó sus cejas, luciendo preocupada por oír su nombre tantas veces.
Kino, también, pensaba que era extraño y bizarro. Incluso sabiendo esto, no podía detener la palabra que se le salía.
Él había pronunciado su nombre, y Rem había respondido, justo ante sus ojos.
Eso fue suficiente para hacerlo feliz. Después de que ella muriera tan brutalmente, él estaba feliz solo por tenerla frente sus ojos de nuevo. Nunca había estado tan feliz en su vida.
¿Qué sucede? Tienes una expresión como si acabaras de ver un fantasma.
Te lo aseguro, estoy aquí mismo. Soy tu Rem, Kinomoto.
Rem sonrió reconfortantemente, bromeando por una vez.
Seguramente le dolía ver a Kino tan demacrado como estaba. Y la frase que había usado, que "acabase de ver un fantasma," no era una de la que él pudiera reírse.
En serio, realmente, no podía reírse de esas palabras en absoluto.
Rem, yo… yo…
Eres un público difícil. Creo que una sonrisa te queda mucho mejor que esa expresión oscura, Kinomoto. Por eso, pensé que te haría reír, pero…
Rem bajó la vista con desilusión. Durante ese tiempo, había acabado de sanar con esmero la herida de Kinomoto. Después de una confirmación visual, ella declaró—: Ya acabé—, y comenzó a apartar sus dedos.
¿Kinomoto?
Cuando sus dedos comenzaron a moverse, Kino los atrapó con su mano para evitar que ese calor se escapara.
El rostro de Rem registró sorpresa ante su acción pícara, pero inmediatamente notó las emociones entusiastas que cubrían profusamente el rostro de Kino.
En serio, ¿qué pasa? Quiero decir… Estoy feliz de que seas tú quien hace esto, pero es muy repentino y me tomó por sorpresa.
Delgado. Pequeño… Cálido, eh.
Sintió los dedos de Rem mientras descansaban cómodamente en su propia mano. Ese ligero calor era la prueba de que ella estaba viva. Su cuerpo con sangre fluyendo se sentía muy diferente a su piel tiesa y carente de sangre.
Ella vivía. Ella estaba viva. Ella había regresado a la vida.
Esa cosa tan obvia consoló el corazón de Kino, que una vez estuvo roto.
Kino, de alguna manera me molesta ser llamada pequeña, por lo que no quiero oírlo seguido, pero está bien si eres tú. En cuanto a cálido, está de más decirlo. Estoy viva, después de todo.
Esa última frase dejó a Kino sin aliento e hizo que mirara a Rem. Frente a frente, sus ojos se encontraron, con una profunda compasión en los iris azules pálido de Rem.
Rem: ¿Estás ansioso? Pero estoy aquí. Voy a salvarte, Kinomoto, incluso si me cuesta la vida, así que todo está bien.
… No. Ella estaba equivocada.
Kino había dejado morir a Rem. Él la había matado. Dos veces. Despiadadamente. Sin misericordia.
La primera vez, uno podría decir que él no tuvo nada que ver. Pero la segunda vez fue diferente. La segunda vez, no podía poner excusas de ninguna manera:
Rem había muerto por el bien de Kino.
Para protegerlo, para salvarlo, por su bien, ella había usado su vida y la había explotado hasta el fin, muriendo por el bien de Kino.
La Rem frente a sus ojos no sabía esto. Solo Kino lo sabía.…
Antes de que se diera cuenta, estaba sujetando la pequeña mano de rem, agachando su cabeza para que ella no viera su cara.
Viendo su comportamiento, Rem sintió temblar sus propios dedos con ansiedad, preguntándose si había hecho algo para incomodarlo. Pero eso solo fue por un momento.
Kino: Todo está bien. Todo está bien. Todo está en orden. Rem se percató a través de sus dedos de que Kino estaba asustado. Así que ella usó su mano libre para acariciar su espalda, consolándolo gentilmente como a un niño. Y ella hizo esto, acariciándolo, mostrándole afecto, hasta que Kino levantó la cabeza. Siempre cuidadosa, siempre amorosa.
Betty: te encuentras bien de hecho ¡
Kino: Betty tu ¡
Kino abrazo a las 2 chicas ellas habían muerto en el intento de salvarlo del enfermo de petel
Lamento interrumpir su momento íntimo, pero no puedo hacer negocios así.
Kadomon vio el episodio frente su tienda y corrió a los dos mientras hablaba.
Normalmente, eso hubiera hecho enojar a Kino, impulsándolo a decir algo como, "No es como si fueras a hacer algún negocio sin importar que estemos aquí o no," pero esta vez, Kino siguió la guía de la mano de Rem, partiendo gentilmente de ese lugar.
Si Kadomon realmente hubiera querido entrometerse, habría hecho algo cinco minutos antes. Él era fundamentalmente una buena persona, y fue por ello por lo que había esperado a que Kino se calmara antes de estallar con su espíritu capitalista.
Por su parte, Kino fue incapaz de notar tal benevolencia. En ese momento, el interior de su pecho estaba gobernado por una sola emoción.
… Matar. Matar. Matar. Matar. Matar.
Incluso si su Regreso por la Muerte había rehecho el mundo, ese odio fue la única cosa que no se borró.
Esta vez, Kino tenía un enemigo mortal. Y ese enemigo tenía nombre.
Petelgeuse Romanée-Conti.
Él era el peor de los locos y había cometido el gran e imperdonable crimen de asesinar a Rem y los aldeanos.
Era el deber de Kino usar el poder del Regreso por la Muerte para matar a ese hombre.
Mientras Rem alejaba a Kino del frente de la tienda tomándolo de la mano, ella se detuvo.
… Kino, ¿tienes un momento?
Cuando Rem miró atrás, Kino contestó: "¿Qué pasa?", encogiéndose de hombros casualmente, haciendo luz de las oscuras emociones dentro de su corazón. Lo miró fijamente, haciendo un pequeño sonido con su nariz bien formada.
No… puede que esté equivocada. Es simplemente que… Siento que el mal olor viniendo de ti se ha hecho más fuerte.
Un mal olor, ¿eh?
Cuando ella lo señaló, Kino olisqueó su propio brazo, pero no pudo notar nada.
Viniendo de Rem, esas palabras probablemente significaban que sentía el olor de la Bruja. Haciendo memoria, Petelgeuse había despotricado acerca de la naturaleza de Kino en cierta medida.
¿Entonces mi Regreso por la Muerte tiene algo que ver con la Bruja…?
Entre más usaba el Regreso por la Muerte, más fuerte se hacía la presencia de la Bruja alrededor de Kino.
Pudiera ser que el ansia subconsciente de llegar a esa conclusión fuese parte del poder de la Bruja.
Mientras Kino consideraba esos pensamientos, Rem lo miraba con una mirada de preocupación. Kino no había querido causarle ninguna pena. Él dejó esos pensamientos para después.
No pongas esa cara, Rem. Tus encantos se desperdician, y eso te llevará a un futuro oscuro.
Lo siento. Me preocupo demasiado, en serio…
Mientras Rem balbuceaba, Kino pensaba en qué podría decir para calmarla. Repentinamente, levantó de manera ligera sus manos que seguían entrelazadas.
Bueno, si te preocupa que me vaya a algún lado, solo sujétame de esta forma,
¿está bien?
¿Eh?
No hay forma de que me pueda zafar de ti, deberías sentirte más segura de esa manera, ¿verdad?
Cuando hizo esa declaración, ocultando el inesperado sonrojar que vino con ello, Rem miró entre Kino y sus manos unidas.
Sí.
Con una sonrisa agradable, ella asintió, estando no frente a Kino ni detrás de él, sino a su lado.
Desde ahí, los dos caminaron uno al lado del otro. Rem miró la mano que estaba sosteniendo, cerró la boca firmemente y ajustó su paso al de Kino
Betty vámonos
agarrando a las chicas de la mano cada una de un lado Kino camino
Betty se dio cuenta de que Kino no estaba actuando normal, más afectuoso a rem, más cariñoso con ella,
Mientras caminaba con la adorable chica, que sonreía ligeramente por el calor que sentía del tacto con la palma de este… Kino seguía ardiendo con sed de sangre y odio.
Incluso si sus manos estaban juntas, sus corazones estaban en polos opuestos.
Pero al mirar Beatrice se dio cuenta de la mirada de Kino la cual carecía de humanidad, esa mirada se veía ira,
Los ojos inocentes del chico no parecen los de un humano es como si hubiera vivido un infierno, esos ojos no son de un humano son los de un monstruo, NO UNA BESTIA QUE SOLO QUISIERA MATAR O DESTROZAR A SUS VICTIMAS, esos ojos azules perdieron su brillo
El corazón de Kino estaba muy apegado a ese abismo oscuro y profundo…
Fin del capítulo.
