Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
Primero que nada, muchas gracias por seguir pendientes de esta historia.
Además, es importante que sepan que la trama sigue siendo la misma, únicamente quité palabras que me parecían innecesarias y traté de hacer más clara la escritura. A partir del transcurso del día estaré subiendo los capítulos previamente subidos.
CAPÍTULO UNO
4 años atrás, 10 diciembre. Forks, Washington.
Forks era usualmente un lugar húmedo y frío, pero no ese día. Por la mañana la lluvia se detuvo y finos rayos de sol empezaron a reflejarse en las copas de los árboles y ventanas, la de Isabella Swan fue una de ellas. Ella lo tomó como un presentimiento, insegura de si sería positivo o negativo. Logró darse una ducha y desayunar antes de que su amiga llegara de visita.
"Hola tú" ella saludó apenas Bella abrió la puerta.
Ella se escuchaba con tanta energía que ella deseó sentirse igual de enérgica. "Alice, ¿no es demasiado temprano para visitarme?"
"No seas grosera" ella replicó aun sonriendo, "bien, es algo temprano pero no es como si tuvieras algo más importante que hacer" se defendió.
"Eres tan simpática" expresó, siguiéndola hasta la sala. "Entonces… ¿qué se te ofrece?"
Alice le dio una mirada ofendida por su tono acusador pero la cambio a una orgullosa. "¡Felicítame!"
"¿Debería? ¿Qué hiciste esta vez?" Bella le cuestionó con preocupación.
"Hey, tranquila, la pregunta correcta es: ¿qué haremos?"
"¿Y qué haremos?" ella le cuestionó con cautela.
"¡Nos colaremos en el concierto de Green Day en Seattle!" exclamó con entusiasmo.
Bella se rio fuerte y falsamente hasta que se dio cuenta de que Alice estaba hablando con seriedad. "¡No, no! ¡Ni de loca!" chilló Isabella.
Fue el turno de Alice de sonreír. "No nos colaremos exactamente. ¿Recuerdas a Demetri? Él es parte del staff".
"Te recuerdo que Demetri no es una persona que irradia confianza" le recordó. Él había sido un compañero de preparatoria y el último año fue acusado de vender sustancias ilegales, incluso pasó un par de años en prisión.
"Se ha reformado, no seas tan prejuiciosa" replicó. "Además, estoy trabajando en el vestido de novia de su prometida, solo tengo un mes para entregarlo así que me lo debe" la pelinegra le explicó. "Al menos piénsalo mientras contesto" finalizó la conversación debido a una llamada entrando a su celular.
La castaña no pudo pensar ya que vio como la expresión jovial de su amiga cambiaba a una de dolor en tan solo segundos después de responder. Cuando finalizó la llamada se giró hacia ella y pudo notar sus ojos llenos de lágrimas.
"Alice, ¿qué está sucediendo?" cuestionó yendo a su lado.
"Mi hermano, él trato de…" se detuvo al necesitar respirar profundamente. "Él intentó suicidarse" finalizó conmocionada. "Tengo que ir al hospital" tartamudeó con desesperación.
Isabella no supo que decir, se acercó a su amiga y la abrazó consoladoramente para contenerla emocionalmente antes de hacerla mirarla. "No puedes manejar en este estado, yo te llevaré".
Bella manejó lo más rápido que pudo por primera vez pues entendía la urgencia de su amiga. Alice saltó del auto y corrió hacia el hospital apenas llegaron al hospital, la joven se alivió un poco al encontrarse con su familia. Bella la siguió, pero se detuvo al ver a su amiga y su madre Esme hablando y consolándose.
Ella no conocía personalmente al hermano de Alice, ya que cuando se conocieron él estaba en California. Sin embargo, recientemente había tenido un accidente que le causó una lesión en sus piernas y lo dejó en silla de ruedas. Como si eso no fuera suficiente, su novia finalizó su relación abruptamente y también tuvo que dejar la universidad para recuperarse de las secuelas del accidente. Según Alice, todo eso lo había llevado a empezar verse como un inútil y alejarse de todos.
Lo único que sabía era que se llamaba Edward y, aparentemente, odiaba las fotografías.
"No es tu culpa, cariño" escuchó a Esme decirle a su hija, quien se reprochaba por dejarlo solo el día que cumplía tres meses desde su accidente. "Bella…" susurró al verla acercándose. Aunque no era el momento adecuado, Esme Cullen respondió maternalmente cuando ella la abrazó para demostrarle su apoyo.
"Mamá" Emmett, el hijo mayor de la familia, entró acompañado por su prometida. "¿Cómo está Edward?"
"No sé, tu padre…" su voz se desvaneció cuando el padre de Alice apareció junto con otro médico, el señor Cullen se notaba devastado y tenso.
Afortunadamente Edward estaba fuera de peligro, pero el médico sugirió que empezará un tratamiento psicológico. Aun así, Alice y Emmett no movieron ni un solo músculo de su cuerpo para irse a pesar de que su madre se los sugirió.
Pero no era lo mismo para Isabella, ella era maestra en una primaria de Port Ángeles y tenía que asistir a una reunión de profesores durante la tarde. "Tengo que irme, Ali. ¿Tu plan sigue en pie?"
Alice le miró con agradecimiento. "No tienes que hacerlo para levantarme el ánimo, la verdad es que tampoco lo disfrutaré hasta que Edward salga de aquí".
Esme se acercó. "Creo que deberías ir, tu hermano está estable y sabes que se enfadaría al notar que estamos cambiando nuestra rutina por él" aconsejó, acariciándole el cabello a su hija.
Alice soltó un suspiro sabiendo que su madre estaba en lo correcto. "Nos vemos mañana por la noche" Alice abrazó a su amiga. "Gracias, Bells".
«•»
Cuando Edward reaccionó supo que se encontraba en el hospital, de nuevo. Esta vez dirigió su vista hacia su brazo y no supo cómo reaccionar al saber que no había logrado su objetivo. El movimiento a un lado de su habitación le llevó a darse cuenta de que sus padres estaban ahí, sin embargo, no fueron los primeros en decir algo.
"¡Eres un estúpido!" Alice se abalanzó hacia él con enojo. "¿Por qué lo has hecho?"
Sus padres intervinieron y la reprendieron. Edward no se quejó, únicamente se limitó a levantar las manos para protegerse y dejarla gritar lo estúpido que fue, cuando terminó de sacarlo todo ella lo abrazó.
Su madre también lo abrazó, y aunque no le reclamó de manera directa, le dio una mirada que le suplicaba no lo intentara de nuevo. Su padre se mantuvo serio y si bien no rememoró tampoco las últimas horas sí le informó que apenas saliera del hospital empezaría a acudir a tratamiento psicológico.
En la mañana siguiente, antes de ser dado de alta, su amigo Jasper llegó a visitarlo. Intentó y se esforzó en hacer uso de su conocimiento, pero al ver a su amigo no pudo evitar molestarse y hacerle ver que su conducta estaba siendo autodestructiva.
«•»
"Gracias por estar conmigo ayer" le dijo Alice a su amiga.
"Soy tu amiga no tienes que agradecérmelo" Bella le aseguró con honestidad.
El concierto las había transportado en un lugar de emoción total, Alice sabía que Edward estaba a salvo y en casa así que pudo disfrutar del evento. A pesar de su cansancio al final del evento ambas decidieron dirigirse a un restaurante por algo para cenar.
Llegaron a Andy's, un restaurante rural que vendía bebidas calientes y tenía un menú extenso cuyo ingrediente que más resaltaba era el arándano, siendo la sopa de arándano su platillo representativo. Alice había trabajado en el lugar a sus dieciséis años y conocía a los trabajadores.
"Que gusto verlas" Ben, uno de los meseros las saludó y las acompañó hasta una mesa libre.
"Hola, Ben" Alice le sonrió. "¿Noche ocupada?"
"Es noche de arándano" le explicó este, la pelinegra hizo una mueca pues después de trabajar ahí termino odiando aquel fruto. "En un segundo les traigo el menú".
"Tengo que ir al baño, ordena por mí" Bella le pidió a su amiga.
"¿Sopa de arándano?" bromeo ella logrando que su amiga negara con una sonrisa.
Unas mesas más alejadas, Jasper intentaba mantener a Edward distraído, pero no lo estaba logrando.
"Jasper, tengo que ir al baño" expresó entonces, "solo" enfatizó cuando le vio hacer un ademán para ponerse de pie, podría apostar que dispuesto a acompañarlo y sostenerle la puerta si era necesario.
"De acuerdo" aceptó este, contrariado.
Cuando Edward se fue, Jasper tuvo la visión libre para ver a la hermana de su amigo mirando la carta del lugar con una mueca poco perceptible.
Sin meditarlo y con paso elegante se acercó a ella. "Alice".
Ella levanto la mirada y lo miró antes de sonreírle con sorpresa. "Jasper, ¿qué haces aquí? ¿Estás con Edward?"
Él afirmó con la cabeza. "Entre tu madre y yo logramos convencerlo de salir por unas horas" explicó, ella empezó a buscar a su hermano con la mirada. "Está en el baño" explicó.
Alice sonrió entonces con diversión. "¿No habrá huido, cierto?"
"Espero que no" murmuró sin humor. "Volveré a mi mesa para evitar que lo haga cuando no me vea" se despidió.
"Nos vemos" aceptó con media sonrisa, pero lo detuvo antes de que se fuera. "Jasper, gracias por ser tan bueno con mi hermano" se puso de pie y le dio un beso en la mejilla.
A ella siempre le había agradado la personalidad tranquila de Jasper Whitlock, cuando eran adolescentes él impidió que muchas peleas explosivas entre ella y Edward terminaran mal, además era guapo y su sonrisa usualmente la dejaba sin palabras.
Jasper le sonrió antes de volver a su propia mesa, aún lejos de ella no pudo dejar de mirarla a escondidas, Edward podría haber huido y él no se hubiera dado cuenta. Pensando en que se estaba tardando, se propuso a ir en busca de su amigo, se estaba poniendo de pie cuando la luz del lugar desapareció dejando el establecimiento en penumbra.
«•»
Isabella se quedó inmóvil a mitad del camino cuando la luz desapareció. Se movió un poco para buscar una pared cercana cuando sus pies chocaron con algo, ella se quejó al sentir su cuerpo caer en un tiempo récord y sus ojos se abrieron al escuchar un quejido debajo de ella.
Cuando el lugar se encendió de nuevo quedó más petrificada debido a que se encontraba en el regazo de un hombre que la miraba fijamente. Cuando su conciencia regresó a ella le tomó solo un segundo ponerse de pie, dándose cuenta de que el hombre estaba en silla de ruedas.
"Lo siento mucho, yo solo me tropecé…" soltó, sintiendo sus mejillas ardiendo de vergüenza.
"No importa" Edward la reconfortó al ver la reacción de la chica.
Ella no quitó su expresión avergonzada, aunque agradeció que él no estuviera disgustado por su torpeza. "¿Estás bien, cierto? ¿Te lastimé?"
Eso sacudió a Edward y recordó que ella probablemente estaba avergonzada por caer en alguien que estaba en silla de ruedas. Sin responderle a su pregunta, volvió a su mesa sin importarle lo grosero que fue.
"¿Podemos irnos?" preguntó cuando estaba lo suficientemente cerca de su amigo.
"Hey, te tardaste un poco, ¿te sucedió algo?" este le preguntó con preocupación.
Edward bufó antes de responderle. "No, solo quiero irme".
Jasper lo aceptó y pagó la cuenta antes de dirigirse a la salida.
La expresión de Alice, quien había observado la escena a distancia, no tenía precio. Bella nunca pudo conocer a su hermano oficialmente pues cuando ambas se conocieron él estaba estudiando y después del accidente no quiso presionarlos a conocerse.
Alice sonrió hacia su amiga cuando esta volvió a sentarse, aun sonrojada. "Pedí chocolate y un panecillo" le avisó.
"De acuerdo" la castaña suspiró.
Alice miró hacia su hermano saliendo del lugar y luego hacia su amiga antes de sonreír. El mundo siguió su curso después del corto apagón, pero para la pelinegra no había pasado desapercibido el pequeño cambio entre su hermano y su amiga, aun si apenas había durado unos segundos.
