Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.


CAPÍTULO 2

Alice tenía mucha energía al día siguiente, más de lo habitual. Se levantó temprano e incluso preparó el desayuno antes de abrir su portátil para trabajar en sus diseños para su tienda ubicada en Port Ángeles, todo con una sonrisa y un movimiento constante.

"¿Por qué estás despierta tan temprano?" le preguntó su padre al entrar en la sala.

"Buenos días a ti también, papá" le respondió.

Esme rio un poco y fue a la cocina para volver con dos tazas de café, uno para ella y otro para su esposo. "¿Por qué estás tan feliz, hija? ¿Es por un chico?" inquirió, causando que Carlisle se atragantará por la sorpresa.

Ella cerró su portátil, divertida. "No, papá respira. Es por otra situación, de hecho, merece que ustedes sepan algo que vi ayer" explicó, mirando a sus padres con confianza. "Se trata de Edward".

Ambos se centraron en su hija y ella procedió a contarles.

«•»

Bella saludó y se sentó a un lado de la maestra Webber, profesora de tercer año. Los profesores habían sido llamados de emergencia pues faltaban tres días para el festival de navidad y el profesor de música se había enfermado.

"¿Enfermo? ¿No podía enfermarse en otro momento?" preguntó una maestra, causando una risa por lo bajo ante de su pregunta.

El director del colegio intervino con tranquilidad. "Sé que esto cambia nuestros planes para el evento, por eso convoqué a esta reunión. Si alguien tiene algún conocido que sepa de música sería de gran ayuda, de no ser así tendremos que volver a las pistas de grabadora" explicó.

El antiguo maestro de música no era una opción pues se encontraba en Seattle, debido a que nadie tenía una resolución exprés la juntó finalizó. Con el timbre de la entrada cada profesor se dirigió a su salón.

A Bella le gustaba trabajar y convivir con niños, con lo tonto que sonara, sus travesuras la llenaban de alegría y ellos le habían enseñado que hay que vivir en el presente y como si todo fuera nuevo y fascinante. Ella se había ganado el respeto entre sus colegas y los padres de familia a pesar de que era más joven que el resto de los docentes, algo que no había sido fácil.

Cuando volvió a Forks se dirigió a la casa Cullen para ayudar a su amiga pues aquel día el hospital comunitario de Forks, donde Carlisle Cullen trabajaba, estaba de fiesta. También fue invitada pero no quería inmiscuirse en la familia Cullen, aun si ellos eran lo más cercano que tenía a una familia.

Su padre había muerto muy joven a causa de un infarto, Bella lo recordaba con admiración, su madre le decía que era porque ambos eran idénticos en personalidad. Su madre por otro lado, era extrovertida y entusiasta, se había vuelto a casar cuatro años atrás y ahora vivía en Oklahoma.

Estacionó cerca del garaje familiar y se dirigió a la entrada, siendo recibida por Esme. "Hola cariño, Alice está por llegar, me dijo que vendrías".

"Huele muy rico, ¿necesitas ayuda?" cuestionó, siguiéndola por la cocina.

"Oh, no. Edward está arriba" le respondió, tratando de no sonar emocionada. "¿Quieres saludarlo?"

Bella le sonrió con suavidad. "Resulta que aún no lo conozco, creo que Alice no ha encontrado oportunidad desde que él volvió".

Esme asintió. "Desde el accidente todo ha sido una montaña rusa" Bella lo supuso. "Entonces, ¿te quedaras a comer?"

Bella no se negó ante la mirada esperanzada de la mujer. Cocinaron y charlaron hasta que una melodía melancólica se distribuyó por la casa.

"Es Edward, su gusto musical se ha vuelto agridulce desde su accidente" le explicó Esme con los ojos cristalizados por lágrimas.

La chica asintió comprensivamente.

«•»

Edward se estaba sintiendo sofocado de luchar contra sus pensamientos, estar rodeado de cosas que le recordaban como era su vida antes no era de ayuda. Tuvo que abandonar su carrera por el accidente, de alguna manera fue lo mejor porque sentía que no tenía el control de su cuerpo y que todos sentían pena por él.

Su hermana golpeó su puerta antes de entrar. "Ed, la comida está lista".

"No tengo hambre" dijo, sacando la frustración con su hermana.

"¡Edward!" se quejó. "Hay alguien a quien quiero presentarte".

Eso solo lo cohibió más. "¿Para que sienta pena por mí?"

"No, hermanito. Habló de mi amiga, te juró que ella no haría tal cosa" dijo con confianza.

Si bien él no la conocía, sí había escuchado de las constantes aventuras junto a su hermana. Aun así, nunca había querido conocerla y en su actual condición mucho menos.

"Alice, quiero estar solo" resopló.

"Pero…"

"Por favor, Alice" pidió con más firmeza.

Cuando su hermana salió él se sintió incomodó de haber molestado a su hermana, valoraba que su familia quisiera sacarlo de su habitación, pero francamente no quería conocer a nadie.

"Lo intenté, pero no pude convencerlo" Alice se dejó caer en su asiento.

Su madre le miro conciliadoramente antes dirigirse hacia Bella. "Entonces, ¿Cuándo es el festival navideño?"

"El próximo viernes" respondió un poco emocionada. "Están invitados para asistir y sentir el ambiente festivo" sugirió con amabilidad.

"Eso suena divertido, me encanta la navidad" Esme le contó un poco más animada. "¿Qué harán tus niños?"

"Baile y canto, están emocionados, aunque algo decaídos porque se habían preparado con el profesor de música y ahora él está enfermo" les relató ella. "El director está tratando de conseguir alguien experto en música, aunque es algo difícil".

Tanto Esme como Alice se quedaron en silencio coincidiendo en pensamiento, aunque Alice fue la primera en expresarlos.

"¡Mi hermano sabe sobre música!" chilló entusiasmada.

Bella miró con extrañeza a su amiga y su madre. "Es verdad, desde niño le ha gustado aprender sobre música, creo que es algo de familia ya que Carlisle también tiene habilidad musical".

"Sería perfecto si él pudiera ayudarnos con eso" aceptó, "claro sí quiere".

Sabían que sería difícil convencerlo, pero Esme se sintió decidida. "Hablaré con él y lo convenceré".

"Pero ahora… ¡tienes que ayudarme con mi vestido!" Alice exclamó, finalizando el tema.

Esme estaba preocupada por su hijo, no le gustaba pensar que estaba perdiéndolo, por eso tenía la esperanza de que Alice estuviera en lo correcto y fuera Bella a quien él necesitaba.

«•»

Edward se sobresaltó al escuchar la puerta abriéndose hasta que vio a su madre sonriéndole con dulzura y una charola de comida. "Hola cariño, quise subir a ver si te sentías bien ya que no quisiste bajar a comer".

"Sé que fue grosero de mi parte, pero no estaba de buen humor".

"No te preocupes, nuestra invitada es muy comprensiva" le tranquilizó antes de sentarse a su lado. "Edward, ¿tienes unos minutos?"

Edward intuyó que su madre tenía algo importante que decir. "Dime, mamá".

Esme tomó la oportunidad.

Le dijo que lo amaba, con tristeza le contó cómo le dolía verlo decaído y con desesperación le preguntó si era porque no estaba haciendo un buen papel como madre, Edward tuvo que negarlo, entonces pasó a la manipulación al decirle que tal vez si pasara menos tiempo en su habitación no se sentiría tan culpable. Edward perdió la batalla sin luchar, entonces ella aprovechó para contarle sobre el trabajo como profesor sustituto en música.

"No estoy seguro, mamá" replicó.

"¿Podrías al menos intentarlo?" le cuestionó con esperanza. "Serías de mucha ayuda para esos niños".

Edward sabía que su madre había hecho mucho por él y que lo menos que podía hacer era darle un motivo para sonreír, además amaba la música por lo que no podía ser tan horrible.

"Supongo que podría intentarlo" aceptó él, causando una euforia nunca vista en su madre.

Por la noche su amigo llegó para acompañarlo, fue Alice quien le abrió la puerta sorprendiéndolo.

"Jasper" ella le sonrió. "Edward está en su habitación, creo que tiene algo que contarte" le contó, permitiéndole entrar a la casa.

Jasper le miró con extrañeza antes de dirigirse con su amigo. Él escuchó atentamente y con sorpresa la noticia que Edward le dio.

"Hace mucho que no estoy con personas, con niños, sobre todo, tal vez no debí aceptar" agregó, enarcando su ceja. "No estoy listo para sus preguntas".

"Edward, solo puedo decirte que estoy contento de tu iniciativa" le dio unas palmadas de apoyo. "Es normal que estés preocupado, pero te aseguro que, aunque los niños son muchas veces indiscretos también son fáciles de distraer, una vez que se acostumbren dejaran las preguntas".

Edward le escuchó y tragó sus dudas cuando se dio cuenta de que Jasper se había quedado en silencio mirando a los lados. "¿Estás buscando a mi hermana?"

De manera inocente él empezó a atragantarse con su propia saliva y miró a su amigo levemente preocupado. "¿Eso te molestaría?"

"No pienso que haya un hombre indicado para ella, pero te conozco y sé que la valorarías" le dio unos golpecitos amistosos en el hombro.

"Edward no estamos hablando sobre tu hermana" le recordó. "De cualquier manera, aprecio que pienses bien de mi".

"Oye, lo que sientes por mi hermana no tiene que ver con nuestra amistad" declaró, suponiendo que ese motivo mantenía controlado sus sentimientos.

Ambos se enfrascaron en una larga conversación hasta que Esme les avisó que se estaban yendo al hospital.

«•»

Después de que Alice le extendiera la decisión de su hermano a Bella, ella se lo dijo al director. También le contó sobre la condición física de Edward para que se lo comentara a los profesores y ellos manejaran ese hecho con sus respectivos grupos.

Debido a las planeaciones del festival y prontas vacaciones las clases se centraron en preparar a los niños para su presentación. Estaba conversando animadamente con Ángela cuando vio a Alice en el estacionamiento.

"¿Cerraste temprano?" dijo después de saludarla.

"Así es, mamá quiso que te invitara a comer como agradecimiento, le has dado a mi hermano la excusa perfecta para salir de casa" le explicó con una tenue sonrisa.

"Ni siquiera tuve algo que ver con eso" respondió, "pero aceptaré ir a tu casa".

Cada una llegó a la casa en su respectivo auto y se unieron con Esme en la sala, cuando la mujer vio a Bella la abrazó con fuerza.

"Ni siquiera tengo como empezar a agradecerte por conseguirle esta oportunidad a Edward" le dije, sin soltarla.

"No tengo nada que ver con eso Esme" le repitió con suavidad.

"¿Dónde está Edward, mamá?" intervino Alice.

"Tu padre lo llevó a Seattle a conseguir cualquier cosa que pudiera necesitar" le explicó sin dejar de sonreír.

Bella estuvo con ellas un par de horas hasta que tuvo que marcharse, Alice trató de alargar su presencia para que conociera a Edward, pero eso no sucedió. Aun así, Alice no perdió la esperanza, tenía la certeza de que cuando se conocieran oficialmente se marcaría un antes y un después en sus vidas.