Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.

CAPÍTULO CUATRO

La mayor parte del fin de semana de Alice pasó con normalidad, al menos hasta el sábado por la tarde cuando una mujer alta, morena, de ojos color miel y sonrisa coqueta entró a su tienda. Alice la reconoció de inmediato como María, habían estudiado juntas la secundaria hasta que la mujer empezó a interesarse por su hermano y Jasper, a Alice le incomodó tanto que poco a poco empezaron a distanciarse.

María seguía conservando su jovialidad adolescente y ella al parecer también la reconoció. "¿Alice Cullen?"

"María, hace tanto que no sé de ti" se acercó a ella y la saludó.

"Lo sé, estuve un tiempo fuera" le contó. "¿Está es tu tienda?"

Ella asintió con una sonrisa. "No sabía que habías vuelto a Forks. ¿Cuánto tiempo te quedarás?"

"De hecho, estoy viviendo aquí en Port Ángeles" contó con una risita, pasando su mano de prenda a prenda. "¿Sigues viendo a Jasper?"

Alice quiso poner los ojos en blanco. "Sí, sigue siendo el mejor amigo de mi hermano".

"¡Qué bien!" exclamó. "Porque seré la recepcionista de su consultorio".

Eso en realidad le tomó por sorpresa y le hizo preguntarse si María seguía interesada en él como durante su adolescencia.

«•»

Charlie Swan le había enseñado a su hija a ser lo más honesta posible, por eso ella no quería actuar a espaldas de Edward, temía que cuanto se enterara reaccionará agresivamente o sacara conclusiones erróneas. Así fue como terminó en casa de los Cullen.

"Oh, Bella. Alice no está" Esme la recibió con confusión.

"La verdad es que vengo a ver a Edward" dijo apenada.

"Antes de verlo, ¿podemos hablar?" Esme la llevó hasta la sala. "Alice me contó de su plan, sé que somos egoístas al pedir tu ayuda cuando apenas lo conoces y no es tu responsabilidad" tomó sus manos. "No quiero incomodarte, así que no tienes que hacerlo si no quieres, nosotras lo entenderemos".

Ella sabía que no estaba obligada a hacerlo y que pasara lo que pasara ella siempre tendría un lugar en esa familia. "Gracias, Esme".

"La habitación de Edward está debajo de las escaleras, estaré en el jardín por si necesitas algo" le sonrió maternalmente.

Edward no esperaba a nadie por lo que cuando Isabella entró pensó que era una especie de ilusión. Ella parecía estar tentando el terreno, dejándole confundido.

"Hola, ¿puedo pasar?" preguntó.

Él asintió a pesar de que lo primero que quería preguntarle es que estaba haciendo ahí. Ella se veía interesada en la habitación y Edward no se interpuso a que mirara su colección de discos y libros. Por un momento temió verse como un hombre aburrido, razón por la que ninguna de sus conquistas sabia sobre sus gustos, le tranquilizó recordar que ella no era una conquista.

"Así que… ¿Alice no está?" él preguntó.

Bella suspiró y miró a Edward sentado en la cama, dudo por un momento y se quedó inmóvil antes de sentarse a su lado un poco incomoda. "Quería hablar contigo" confesó, buscando en su rostro algún signo de que estuviera molesto de su presencia, pero solo encontró recelo. "Tu hermana…"

"Ella te pidió que hicieras algo por mí" le interrumpió con brusquedad. Ella no respondió tan rápido respondiendo la pregunta sin querer. "Por supuesto que lo hizo, la conozco bien. Explícame qué te pidió hacer" pidió de mala gana.

"No tiene mucho que ver con un favor, ella cree que sería bueno que seamos amigos" expuso con vacilación. "Aunque no lo haré porque ella me lo pidió, la verdad es que quisiera conocerte mejor, ella solo está preocupada por ti ya que desde el accidente te la pasas en tu habitación".

Edward rio secamente. "¿Y tu que piensas?"

"Creo que tu hermana tiene razón, hay mucho que hacer afuera de tu habitación" añadió.

Él la miró con burla. "No quiero ser grosero contigo, pero ¿cómo se supone que voy a moverme?" inquirió con sarcasmo. "¿Debería ir a bailar o escalar? Eres muy graciosa".

Bella sentía que sus palabras estaban logrando un efecto distinto.

"Tal vez no esas actividades, pero hay muchas cosas que puedes hacer por ti mismo" repuso.

"¿Cómo podrías saberlo?" le cuestionó en un tono de voz más alto.

Bella tuvo la fuerza para continuar cuando recordó situaciones que Alice le había contado.

"Antes del accidente salías con mujeres, bebías litros de alcohol y no te importaba que tanto lastimaras a tu familia" trató de tranquilizarse pues en sus planes nunca estuvo ser tan impulsiva. "Si antes no necesitaste a alguien, ¿por qué sigues tan molesto con tu vida?"

Él se sintió insultado, enojado y furioso de que se estuviera metiendo en su vida.

"¡Porque no puedo moverme sin una estúpida silla!" masculló con enojo.

Bella escuchó y vio su frustración, alguien tendría que demostrarle que un impedimento físico no era una barrera, pero su actitud sí lo era.

"No puedo negarlo, pero puedes hacer muchas cosas" ella relajó su postura y controló su voz. "Puedes hacer muchas cosas por ti mismo, pero primero tienes que vencer tu miedo, ya lo veras" ella se levantó de su lado y le dio una última mirada antes de salir.

«•»

Alice entró en casa de Isabella y negó con la cabeza. "Estás de vacaciones, no puedes quedarte en casa" le regañó con cariño. "¿Cómo conocerás un chico encerrada aquí?" Bella se encogió de hombros. "¿Debería conseguirte una cita a ciegas?"

Bella resopló y se cruzó de brazos. "Creí que estabas aquí para ver una película, no para burlarte de mí soltería".

"¿Sí? Lo olvidé por un momento" Alice puso su mejor sonrisa.

Mientras veían la película también conversaban, por eso esa actividad nunca funcionaba entre ellas. En el transcurso le contó que había ido a visitar a su hermano, lo cual ya sabía.

"Lamento si te metí en problemas" le dijo con una mueca, Alice se encogió de hombros, sabiendo que su hermano lo superaría.

Bella había pensado en lo que había sucedido con Edward y se sentía avergonzada por cómo se desarrolló la situación, si él la odiaba ella lo entendería.

"¿Recuerdas a María?" Alice cambió de tema. "Trabajará con Jasper".

"¿Es esa amiga de secundaria a quien le gustaba Jasper?" la pelinegra asintió. "¿Qué harás entonces? Tal vez es hora de que aceptes tu enamoramiento por él" le aconsejó.

Alice lo aceptó a regañadientes. "Sé que tengo que hacer algo al respecto. ¿Has pensado en visitar al psicólogo alguna vez?"

"No tomaré terapia para conseguir información y Jasper me conoce" le recordó, logrando que Alice hiciera una mueca y chillará con frustración.

Bella puso los ojos en blanco. "Simplemente invítalo a una salida, como amigos".

Su amiga negó con vehemencia. "Si hago eso, pasaré de ser la hermana de su amigo a ser su amiga" resopló, su mente planeando que hacer. "¿Qué piensas de una cita doble?" indagó con entusiasmo, apenas la idea se formó en su cabeza.

"¿Quién? ¿Tú, Jasper y María?" Bella bromeó, enfadando a Alice.

"Búrlate de mí, Swan y eso no sería una cita doble" bufó. "Hablo de mi hermano, Jasper, tú y yo" detalló con precisión, sonriendo.

"Alice, no parece buena idea" rebatió. "Además ir a una cita con un hermano mayor no es nada romántico" señaló.

"No pienses en eso, di que sí" suplicó con desesperación. "Por favor".

"Eres imposible, está bien" Bella aceptó.

"¡Perfecto!" exclamó. "¡Yo me encargaré de Edward!" ella prometió.

«•»

Edward no pudo dormir bien debido a la discusión con Isabella así que la mañana siguiente estaba cansado y mientras intentaba colocarse en su silla perdió la fuerza de sus brazos y terminó en el suelo causando suficiente ruido para que sus padres entraran a su habitación.

"¡Edward!" chilló su madre al verlo en el suelo y corrió hacia él.

"Estoy bien, mamá" Edward puso sus manos al frente, deteniéndola en el camino. Esme se sintió dolida, pero se recompuso rápidamente.

"Edward, ¿te hiciste daño?" Carlisle lo observó rápidamente, buscando algún signo de daño en su cuerpo, a distancia y sin tocarlo.

"Estoy bien, simplemente perdí la fuerza en mis brazos y caí al suelo" les explicó brevemente, sin mirarlos a los ojos, "el ruido fue porque al caerme la silla golpeó el estante, eso es todo" los tranquilizó.

Su madre se sintió más tranquila y pudo respirar correctamente, su padre por otro lado enarcó las cejas con aparente molestia.

"Pudiste haberte hecho daño" le dijo a su hijo. "Si necesitas ayuda no es difícil pedirlo".

"Carlisle…" Esme intervino.

"Deja tu orgullo de lado por un momento y piensa en todos, esto tampoco está siendo fácil para nosotros" continuó reprendiéndolo.

Su padre nunca le había hablado así. Incluso después del accidente, cuando todo era más difícil y estresante, él se mantuvo tranquilo y con la cabeza fría. Carlisle le mandó una mirada seria antes de salir de la habitación.

"Cariño, él está estresado" su madre le habló dulcemente a su hijo.

Edward tenía los músculos tensos por las palabras de su padre, miró a su madre y vio la preocupación en su mirada. Se sintió la peor persona porque incluso antes del accidente él siempre le causaba ese sentimiento.

"No te preocupes, mamá" le tranquilizó. "¿Puedes dejarme solo?"

Ella asintió, pero antes de salir lo ayudó a colocarse en su silla.

"Todos te queremos, papá también" aseveró antes de cerrar la puerta.

Edward lo sabía, nunca vincularía las palabras de su padre a falta de afecto. Edward podía explotar cada que su ansiedad le ganaba así que nunca pensó que sus padres necesitaran descargarse alguna vez. Su padre le dijo orgulloso, él se llamaría egoísta.

Bella no quería equivocarse con Edward u obstaculizar su vida. Antes de ir a disculparse con él decidió distraerse en la librería. Estaba saliendo del lugar cuando fue detenida por un chico.

"Se te cayó esto" el hombre extendió su mano y le devolvió su cartera.

Ella se sintió torpe y agradecida a la vez. "Muchas gracias…"

El chico sonrió abiertamente. "Jacob. Y quizás quieras revisar tu cartera y observar que está tal como antes de perderla".

Bella asintió avergonzada y le hizo caso, efectivamente todo estaba como lo recordaba. "Gracias" reiteró con suavidad.

Le dio una última sonrisa de agradecimiento al chico y se alejó. Cuando vio la hora supo que el momento de disculparse con Edward había llegado, manejó hasta su casa y esperó en la puerta hasta que Alice le abrió.

"Uh, ¿Bells?" la saludó con alegría y confusión.

"Vine a disculparme con tu hermano" le explicó tímidamente.

Alice puso los ojos en blanco. "No tienes que hacer eso, no dijiste nada malo, pero ya sabes dónde está su habitación. Y aun no le menciones lo de la nuestra salida" Bella asintió.

Tomó una profunda respiración y tocó la puerta. Estaba preparada para que en el peor de los casos fuera empujada fuera de la habitación y en el mejor recibiera protestas. Edward estaba saliendo de la ducha cuando escuchó un toque en la puerta, cuando abrió observó a la chica con detenimiento.

"¿Por qué no me sorprende que estés aquí?" comentó, dejándola pasar.

"Vine para disculparme" explicó. "Sé que la manera en que me comporté no fue la mejor y esa nunca fue mi intención" aseguró.

Él la escuchó atentamente. "No te conozco lo suficiente, pero sé que no fue tu intención" declaró con sensatez, "comprendo que normalmente sacó de quicio a todos a mí alrededor. Mi padre lo hizo esta mañana, sólo estoy esperando a que lo haga mi madre y Jasper para poder alcanzar mi objetivo de vida" soltó con frialdad.

"No tienes la culpa de que algunos no podamos controlar nuestras reacciones" ella rebatió.

"Aunque tampoco soy de gran ayuda" reconoció. "¿Vivirían mejor sin mí, cierto?"

"¡No!" manifestó Bella, con el aliento atorrándose en su garganta, "no digas eso, ustedes son una familia, nada sería lo mismo sin ti o sin alguno de tus hermanos. Es verdad que la situación no ha sido fácil para ninguno, pero ellos te aman, puedo verlo".

Edward soltó un resoplido, pero no dijo nada, ambos se quedaron en silencio sin saber que decir, las palabras habían sido pocas, pero muy significativas para Edward. Esas palabras lograron un mejor entendimiento entre ellos y un cambio positivo en el ambiente.

"¿Podríamos ser amigos?" Bella cuestionó con consideración. "¿O podríamos empezar siendo educados el uno con el otro?" repuso.

Edward entrecerró los ojos y soltó un suspiro de resignación.

"Bella no tengo nada contra ti, sé que eso parece y me disculpo" ella asintió tranquilamente, aceptando sus palabras, "aunque no sé qué es lo que piensas demostrarme con todo eso de salir al exterior… lo intentaré" la mirada que él le dio era profunda porque estaba llena de muchos sentimientos que ella no pudo distinguir.

"¿Es un trato, entonces?" ella tanteó.

Él asintió inseguro.

Bella lo miró con comprensión. "Puedo imaginar lo difícil que esto está siendo para ti, si llegas a sentirte molesto e incómodo quiero que me lo digas. Ahora somos un equipo" declaró con cordialidad.

Él aceptó, esta vez, con más facilidad.