Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
CAPÍTULO 6
Cuando Noche buena llegó la casa Cullen empezó a desprender un delicioso aroma a jengibre, que la casa estuviera en medio del bosque no le impidió rodearse en un ambiente navideño. Ese año Esme estaba muy emocionada porque por primera vez en años Carlisle tendría días libres y Edward estaría ahí.
"Hola mamá" Emmett llegó cerca del mediodía con un pequeño equipaje, normalmente se quedaba para abrir los regalos al día siguiente.
"Llegas temprano" le sonrió, dirigiéndose al refrigerador para sacar productos al azar. "Rosalie me dijo que ya eligió el diseño de su vestido de novia, pero me preocupa que no tengan una fecha oficial" le mandó una mirada significativa.
Emmett meneó la cabeza. "Tenemos una fecha provisional, pero queremos que sea un día feliz y queremos ver primero un avance de Edward, no queremos que esté incómodo".
"Eso es muy considerado de su parte" le dijo su madre.
Edward entró en ese momento, mirándolos fijamente. Emmett se puso serio al intuir que había escuchado la conversación que tuvo con su madre.
"Emmett puedes casarte cuando prefieras, no tienes que pensar en todos. Te aseguro que sea el día que desees haré mi mejor esfuerzo para no arruinarlo" explicó en tono plano. "Pero date prisa antes de que Rosalie se arrepienta" Emmett y su madre exhalaron con alivio al no verlo reaccionar de manera extrema.
Emmett cambió de tema para no arruinar el buen ánimo de su hermano, así el resto del día pasó con bastante rapidez. Más tarde cada uno se centró en envolver regalos. Mientras Esme trabajaba una sombra de nostalgia la cubrió al recordar a sus hijos, cada uno tenía una personalidad única y manías que la volvían loca pero no podía imaginar su vida sin ellos.
Emmett era un hombre perseverante, constantemente ruidoso y feliz, si alguien podía equilibrar las cosas entre sus hermanos era él. Alice fue retraída por un tiempo, pero se convirtió en alguien alegre y activa con el tiempo, podía ver que era caprichosa y a veces inmadura, pero sabía que no lo hacía con mala intención. Edward era independiente e inteligente desde pequeño, solía ser sociable y cálido hasta su adolescencia, el accidente había empeorado su actitud.
"¿Mamá, te ayudo?" Alice entró en su habitación.
"Está bien, pero no puedes decirle a Emmett qué le compré" ella aceptó y se sentó frente a ella. "¿Qué ha pasado entre tu hermano y Bella?"
"Parece que todo se está dificultando, es difícil ganarse la confianza de Edward así que por ahora su amistad es inestable" suspiró.
Esme lamentó escucharlo, pero no perdió la esperanza.
Por la noche la familia se reunió en la sala de estar mientras Jasper llegaba, Bella había cambiado sus planes y también pasaría noche buena y navidad con ellos. La castaña fue la primera en llegar usando un vestido color borgoña que realzaba su figura.
Jasper no tardó en aparecer con regalos para los presentes y saludarlos, vestía un traje formal ya que apenas estaba volviendo de su viaje. La familia Cullen tenía algo que hacía que los extraños se sintieran como en casa.
Estaban en medio de la cena cuando el timbre sonó. Esme y Carlisle se miraron entre sí y negaron con la cabeza, diciéndose que no habían invitado a nadie más.
"¿Esperamos a alguien?" preguntó Emmett y miró a sus hermanos.
Cuando ellos negaron Esme se dirigió al recibidor, sin idea de quién podría ser. Ella se preparó para ver a un familiar o algún indigente, pero no para encontrarse con la familia Lefreve sonriendo y tiritando de frío.
"¡Esme!" la primera en saludar fue precisamente quien era la última persona que debería estar ahí.
Victoria Lefreve, la chica pelirroja de ojos felinos que había abandonado a su hijo cuando él más la necesitaba.
En el interior casi todos reconocieron la voz y reaccionaron, pero solo uno sintió su respiración volverse pesada. Esme intentó ser cortés con la chica ya que estaba acompañada por sus respectivos padres: Carmen y Eleazar.
"Victoria" la voz de Esme descendió para que sus hijos e invitados no notarán su malestar.
Carlisle llegó en ese momento, se colocó al lado de su esposa y dirigió la vista hacia los visitantes. "Carmen, Eleazar, ¿en qué podemos ayudarlos?" aunque su voz fue neutral en su interior estaba tenso.
"Esperamos no llegar en mal momento, acabamos de regresar de viaje y pensamos que sería bueno visitarlos" respondió la señora con determinación.
"Trajimos una botella de vino" añadió el padre de Victoria, levantando la botella en el aire.
Carlisle y Esme no sabían cómo responder aquello, era notable que se estaban invitando a la reunión donde no eran bienvenidos.
"Esto es vergonzoso para nosotros, pero no creo que sea buena idea ya que nuestros hijos terminaron su relación".
Esme logró que la sonrisa desapareciera del rostro de los Lefreve, los Cullen llegaron a la conclusión de que no estaban al tanto de eso debido a los gestos automáticos en sus rostros.
Victoria se aclaró la garganta cuando sus padres la miraron inquisitoriamente. "Edward y yo tuvimos una discusión como cualquier pareja, estoy segura de que lo solucionaremos" afirmó con seguridad.
Carlisle tomó a su esposa de la cintura al verla tensarse hacia la chica, ella amaba a sus hijos que podría volverse una fiera por ellos. "Ustedes terminaron desde hace dos meses, Victoria".
"¡¿Hace dos meses?!" Carmen miró con alteración a su hija.
"Lamentamos habernos presentado en su casa y hacerlos pasar por este momento tan bochornoso" intercedió Eleazar. "Lo mejor es que nos retiremos" ordenó hacia su esposa e hija.
La familia Lefreve se retiró, pero dejó una sensación de malestar en los integrantes de la familia Cullen. Edward se había retirado a su habitación con la mandíbula tensa para cuando Esme y Carlisle volvieron al comedor.
"Esa mujer no tiene nada de conciencia" masculló Alice, se había aferrado al borde de su silla para no salir y enfrentar a la exnovia de su hermano.
"Tampoco vergüenza" Rosalie le siguió.
"Es mejor que no hagan esos comentarios frente a Edward" les sugirió Emmett.
"Hablaré con Edward" Carlisle le dio una mirada tranquilizadora a su esposa.
"Continúen cenando, por favor" Esme se dirigió hacia todos después de volver a su lugar.
Carlisle encontró a su hijo con la mirada pérdida, él ni siquiera se inmutó ante su presencia.
"Edward, la familia Lefreve se ha ido" el hombre le avisó con calma.
Edward ya lo sabía, pero no quería hablar de aquello para no explotar, no podía controlar las situaciones insoportables así que prefirió quedarse en silencio.
"Sé que no puedo pedirte que te unas a nosotros después de esta fatídica visita…" siguió a pesar de no captar la atención de su hijo. "Si estás dispuesto nos gustaría que salieras de tu habitación" el hombre soltó un suspiro profundo.
Edward se sintió incomprendido, pero miró a su padre al fin y asintió. Su padre salió de la habitación, pero él se quedó por varios minutos en silencio hasta que la notificación de un mensaje proveniente de Victoria llegó a su celular.
Ganó un poco de alivio al lanzar el aparato hacia la pared sin leer el mensaje, extrañamente eso logró liberarlo de sus frustraciones permitiendo que se reuniera con su familia por el resto de la noche. Ellos no mencionaron a la familia Lefreve y tampoco intentaron sacarlo de su mutismo.
Estuvo metido en sus propios pensamientos, que Victoria se presentara le trajo varias reflexiones que había ignorado. Definitivamente no quería verla, no la extrañaba, pero ella le había abandonado en el transcurso, hiriéndole el ego. Siempre pensó que terminarían su relación debido a sus diferencias y no por su discapacidad física.
Volvió al presente cuando Jasper y Bella empezaron a despedirse y agradecer por la invitación. Escuchó a su madre disculparse por cómo se había tornado la noche y recordarles que volvieran al día siguiente para abrir los regalos.
Alice, Emmett y Rosalie se marcharon a sus habitaciones, pero no Edward. Él quería decirle algo a su madre, pero no sabía qué era lo adecuado. "Mamá, lamento haber arruinado tu fiesta favorita".
Ella sonrió a medias, acercándose a él. "Es un día más y tú no la arruinaste, el que estuvieras aquí la hizo mejor" se acercó y besó su mejilla. "Ahora ve a descansar, mañana será un día mejor" le ordenó en un tono más entusiasta.
En su habitación él se sintió abrumado, nunca se había detenido a apreciar cómo su madre lo protegía. Sabía que lo amaba, pero no había sido capaz de comprender la intensidad con que lo hacía, eso le hizo sentirse culpable y agradecido al mismo tiempo.
Sus padres eran grandiosos y probablemente por eso, aunque detestaban sus relaciones pasajeras o su manera de divertirse, nunca lo trataron como si fuera un caso perdido. ¿Qué tan difícil fue para ellos verlo destruirse poco a poco y de manera inconsciente por años?
«•»
El día siguiente inició con una nevada y un clima frío. Bella metió sus regalos en su camioneta y después partió hacia la casa de su amiga, aunque en el fondo deseaba quedarse entre sus sábanas cálidas. Alice salió a recibirla para ayudarla con los obsequios, su nariz roja delató su temperatura corporal por lo que Esme le dio una humeante taza de chocolate.
Se encontró con el resto de la familia en la sala, ella quería preguntarle a Edward cómo estaba, pero sabía que no era adecuado. Empezaron a abrir los regalos cuando Jasper llegó. La más sorprendida fue Esme cuando observó que su regalo consistía en un viaje a Hawái con su esposo por una semana.
La curiosidad de la familia se centró en un sobre blanco sin etiqueta que pasaba inadvertido en el inferior del árbol. Sin nadie reclamándolo fue tomado por Carlisle quien la abrió y la observó quedándose en silencio por unos minutos antes de mirar en dirección de Edward.
"¿Qué ocurre?" Esme alternó la mirada entre su esposo e hijo. "¿Edward?"
"El director de la primaria de Port Ángeles me ofreció trabajo como profesor de música por el resto del año escolar y acepté" explicó el chico. "Ese es mi contrato".
Su madre lo miró perpleja, pero con una sonrisa de orgullo.
"¡Qué bueno que aceptaste!" Alice lo abrazó con fuerza y le besó la mejilla efusivamente.
Su familia comprendía lo difícil que debió ser para él tomar esa decisión por lo que recibió palabras de motivación en lugar de mostrar su sorpresa.
"¿Debemos celebrar la noticia con un postre?" Esme le cuestionó a su hijo, Edward se encogió de hombros y ella lo aceptó como una afirmación.
Edward hizo una mueca controlada por la respuesta excesiva de su madre, pero verla feliz compensaba el desastre del día anterior. Todos querían ayudar por lo que desaparecieron dejando a Bella y Edward, en el instante que se dieron cuenta de ello compartieron una mirada incomoda.
Englobando la situación, desde el primer momento que se conocieron nada había sido fácil y totalmente cómodo para ellos, había muchos momentos vergonzosos, humillantes e incomodos en su lista de encuentros y parecía que eso no cambiaría pronto.
"Lamento lo del…" él estaba pensando en redimir su comportamiento en la salida de días atrás.
"¿Cuándo te llamó el director…?" hablaron al mismo tiempo haciendo que ella sonriera ante la casualidad y porque le parecía haber escuchado un intento de disculpa. "Te escucho."
Edward asintió antes de mirarle con arrepentimiento. "Lamento mi comportamiento del otro día y también haberme descargado contigo".
"Supongo que soy una especie de bolsa de boxeo para ti" ella comentó, sintiendo recelo hacia su disculpa.
Él puso una expresión de desacuerdo. "No, no se trata de eso creo que simplemente estoy jodido".
Ella estuvo a punto de rodar los ojos. "Estás jodido si eso es lo que crees" estuvo de acuerdo, aunque su tono reflejaba comprensión. "Supongo que tres meses es poco para que te des cuenta que no eres una víctima, sino un sobreviviente".
"¿Siempre tienes que ser tan así?" se quejó él, lanzándole una mirada crítica.
Bella no se inmutó con el comentario, "¿Así cómo?"
Edward sonrió con molestia mientras pensaba en cómo responderle a la chica, ella no le desagradaba, pero su personalidad tan optimista lo desesperaba. Y probablemente ella lo sabía.
"Olvídalo" dio por terminado esa conversación.
Bella entendía a lo que Edward se refería, no completamente, pero sabía que hablaba sobre su inclinación en encontrar lo positivo en una zona pesimista.
"Mi padre murió, ¿sabes?" ella inició su relato y atrapó la atención del chico, "él era muy joven, su muerte fue muy rápida, tuvo un infarto" continuó, mirando a los ojos del chico. "Cuando murió me encontraba en la preparatoria así que no pude despedirme de él".
Ella se detuvo, no porque quisiera, sino porque era un tema demasiado emocional.
"¿Por qué me cuentas sobre él?" comentó con respeto.
Ella le ignoró. "Había escuchado sobre los infartos de corazón, se supone que hay señales, pero… si las hubo con él, nunca las vi" continuó su explicación. "Llegué a pensar que si las hubiera detectado él estaría vivo, sabiendo que hay personas que logran sobrevivir a un ataque llegué a tenerles resentimiento porque deseaba que mi papá también hubiera tenido una segunda oportunidad" añadió con dificultad, porque aún le dolía, aunque no como en años atrás.
Nunca esperó que Edward la escuchara con atención o que su mirada se suavizara.
"Mis niños me han enseñado mucho sobre la vida. Varios han perdido a sus seres queridos de distintas maneras y los he visto sufrir por ello hasta superarlo" una sonrisa natural se extendió por su rostro. "Con ellos aprendí que lo que sucede no siempre tiene una explicación, que la muerte es parte de nuestra vida, pero tenemos toda una vida antes de llegar a ella" finalizó.
Ella se tranquilizó y él absorbió la historia de Bella, sintiéndose momentáneamente confundido. "Lamento lo de tu padre, supongo que no fue fácil, pero yo no estoy muerto".
Ella le miró fijamente con simpatía. "Exacto, no lo estás."
Él no estaba muerto, aun no era su final, la vida le había dado una segunda oportunidad.
«•»
Esme y Carlisle Cullen viajaron dos días después hacia Hawái, planeando volver antes del fin de año. Emmett y Rosalie habían acordado quedarse en la casa Cullen para acompañar a Edward, él había estado yendo con un psicólogo, pero aún no estaban preparados para dejarlo solo.
Rosalie y Alice estaban haciendo algunas cosas así que su hermano lo había nombrado su compañero de jardinería, al parecer Esme le había dado esa tarea debido a la fiesta de fin de año, no era algo formal, pero era la primera vez en años que él estaría en Forks para esa celebración.
"Eso de dar clases suena interesante" Emmett le miró. Para Edward era más como desafiante. "¿Estás asustado o nervioso?" su hermano continuó, "a mí me asustaría pasar el día con niños gritones…"
Edward le miró extrañado. "Algún día serás padre de alguno, ¿no?"
Él le dio una mirada con obviedad. "Un niño o dos están bien, una docena de ellos me asustaría".
Escuchando a su hermano hablar también lo alarmó un poco pero no como para desistir. Iba a equivocarse e iba a aprender, pero al menos lo intentaría.
El resto de la semana pasó sin ningún contratiempo, pasar tiempo con sus hermanos le hizo darse cuenta que mientras estuvo en California alejado de su familia realmente los extrañó.
Un día antes de que sus padres volvieran Rosalie y Emmett tuvieron una emergencia en el gimnasio y tuvieron que ir. Alice se ofreció a conseguir algo para comer y accedió a dejarlo solo porque Emmett ya estaba volviendo. Él realmente agradeció ese momento a solas.
Cuando el timbre sonó solo pudo imaginarse que sería Jasper o tal vez Bella que había estado un par de veces, supuso que su familia aun no le tenía demasiada confianza después de su intento de suicidio. Cuando abrió hubiera deseado que fuera cualquiera de ellos no quien estaba frente a él.
Después de que su confusión inicial, el enojo apareció en forma de una sonrisa irónica. "¿Qué demonios estás haciendo aquí, Victoria?"
Ella se encogió un poco ante su tono, Edward solía ser desafiante pero nunca lo había visto tan enojado como en ese momento. "Tenemos que hablar".
"¿Hablar?" soltó una carcajada seca. "No tenemos nada que hablar, fuiste muy clara conmigo la última vez que nos vimos."
Él recordó que después de una semana y media en el hospital ella se presentó y le dijo que no quería estar con un hombre discapacitado. Tal había sido su miedo y orgullo herido ante ese hecho que le suplicó que no lo dejará, aun así, ella se marchó sin mirar atrás. Era una cínica por presentarse en su casa y decirle que necesitaban hablar.
"¿Crees que quiero estar aquí?" alzó la voz cuando lo vio dispuesto a cerrarle la puerta.
"No sé por qué estás aquí, pero si es para volver conmigo ahora que tus padres volvieron… eso no va a funcionar" declaró.
No es como si estuviera irrevocablemente interesado en ella, su relación duró tanto a comparación de otras de sus relaciones porque fue fácil de mantener; él estudiaba a kilómetros de ella, se veían ocasionalmente y su comunicación era por medios electrónicos, ambos habían tenido conquistas y lo sabían, pero no les importaba pues su relación nunca fue formal como sus padres creían.
Él cerró la puerta y no se preocupó por hacerlo con más fuerza de lo necesario.
"¡Estoy embarazada, imbécil!"
El grito desde el otro lado de la puerta hizo que se detuviera. Comprender lo que significaba la frase dicha por la pelirroja lo paralizó.
