Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi NO al plagio.
CAPÍTULO 9
El leve olor a tierra mojada inundó el sentido del olfato de Isabella mientras subía al auto de su amiga. Miró hacia Alice con duda pues cuando la llamó por la noche anterior únicamente fue para indicarle que vistiera deportivo y que pasaría a buscarla por la mañana.
"Buenos días, Bella" saludó antes de poner el auto en marcha.
"¿Vas a decirme a donde nos dirigimos?" cuestionó con incertidumbre. "Al menos dime si es legal" intentó sonar tranquila.
"Oh, vamos, claro que lo es" sentenció la pelinegra. "Vamos al gimnasio de Emmett".
"¿Por qué?" inquirió, sin bajar la guardia.
Alice le pidió paciencia. Una vez que llegaron al establecimiento todavía esperó un poco más hasta que ella señaló hacia un hombre que estaba entrando al lugar. "Él es James Gigandet" expresó girándose hacia Bella. "Tengo una teoría y si es correcta, lo que no sé si sería bueno o malo, él podría ser el padre del bebé de Victoria".
Esa información golpeó a la castaña y miró hacia el hombre. "¿Por qué crees que el bebé no es de tu hermano?"
"Me faltaría sentido común si no lo pensará, Bella. Mi hermano y ella nunca tuvieron una relación del todo exclusiva" expresó demostrando su desacuerdo. "También podríamos llamarlo suposición porque Emmett dijo ver a Victoria un par de ocasiones con ese hombre".
Bella asintió distraídamente con la información. "De acuerdo. Entonces, ¿cuál es tu plan?"
"Intenté coquetearle, pero no funcionó, no soy su tipo. En realidad, él solo viene a presumir su fuerza" espetó con diversión. "El plan es que te acerques a él para conseguir información acerca de Victoria o algo que nos sirva" confesó con una expresión de esperanza.
Bella empezó a negar. "¿Qué te hace creer que sea su tipo? De hecho, ¿por qué piensas que podría coquetear con él?" bufó.
"Es una posibilidad" comentó con calma. "Inténtalo. Puedes saludarlo y ser amistosa con él, ¿no?".
"No me siento cómoda haciendo esto" suspiró contrariada.
"Bella, lo que averigüemos puede salvar a Edward de esa mujer" Alice le expuso con seriedad. "No quiero ponerte en este punto, sé que Edward ha cometido muchos errores, pero nadie merece casarse con una mujer como Victoria".
Ella nunca había escuchado tanta ansiedad en la voz de su amiga. Con resignación se encogió de hombros y siguió a Alice al interior del lugar. Se preparó y caminó hasta el hombre de cabellos rubios, ojos azules y músculos intimidantes, todo con falsa seguridad.
Se presentó amistosamente con el hombre y fingió necesitar información de algún cliente frecuente antes de tomar una decisión sobre inscribirse. Ella se sorprendió al darse cuenta de que el hombre no era tan malicioso como pensó que sería por salir con Victoria, solo necesitó comentar sobre su fuerza para iniciar una conversación.
Terminó en el área de descanso con el hombre y con Alice no muy lejos cuidando sus espaldas.
"¿Qué es lo que quieres lograr?" Bella le miró con temor ante su tono serio.
"¿Lograr?" repitió, pensando que la habían descubierto.
"Viniendo al gimnasio" detalló, sonriendo nuevamente.
Ella suspiró con alivio por lo bajo. "Solo quiero intentar algo nuevo".
James la miró fijamente y ladeó la cabeza. "Sin embargo, no creo que lo necesites" involuntariamente, ella se sintió tímida. "No hay muchas mujeres reales por aquí…" agregó a regañadientes.
Bella hizo caso omiso a la ironía de su comentario. "¿Es grosero que pregunte por qué lo dices?" se mordió el labio, esperando no haber traspasado algún limite.
Desafortunadamente el hombre cambió de tema. A este punto, Bella y Alice se dieron por vencidas, sabiendo que no obtendrían lo que buscaban. Isabella se despidió y caminó hasta el auto, donde Alice estaba esperándole.
"Lamento que no funcionara" le dijo la castaña.
Alice se encogió de hombros. "Te dije que solo era una posibilidad. Gracias, Bells".
Estaban saliendo del estacionamiento cuando vieron al hombre subiendo a su auto. Ambas amigas compartieron una mirada y segundos después empezaron a seguir el auto del hombre. El auto se detuvo en una cafetería local. Ellas bajaron y entraron al lugar.
"Alice, estoy sintiéndome nerviosa" comentó Bella, buscándolo con la mirada.
"También me sentiría nervioso si estuviera siguiendo a alguien" ambas jadearon ante la voz a sus espaldas, ni siquiera tuvieron que voltearse para saber que las habían atrapado.
«•»
El primer día de clases llegó demasiado rápido para algunas personas. Bella estaba esquivando alumnos mientras se dirigía a su aula cuando alguien se colocó a su lado, le tomó algo de tiempo reconocer al hombre que antes había pasado por alguien desconocido.
"Hola" la saludó el hombre junto con una sonrisa amigable.
"Hola" regresó el saludo, reconociéndolo. "Eres quien me devolvió la cartera".
El chico era unos centímetros más alto, sus ojos eran negros y poseía una sonrisa brillante. "Tienes buena memoria" alagó.
"No tanto. ¿Cuál es tu nombre?"
"Jacob Black" le recordó, deteniéndose y ofreciéndole su mano.
"Isabella" se presentó y tomó su mano.
"Mucho gusto, Isabella. Siendo sincero, desde que te vi no he dejado de pensar en ti".
Ella le miró con sorpresa. "¿Disculpa?"
El hombre soltó una risa ligera. "No pienses que estoy coqueteando contigo, déjame aclarar esto. Desde que te vi, algo en ti se me hizo familiar, pero fue hasta que llegué a casa cuando entendí por qué".
"¿A qué te refieres?" cuestionó con curiosidad, ya que ella no encontraba una razón.
"Mi padre es Billy Black, estoy seguro de que ahora me recuerdas" él tenía razón, con esa explicación ella lo recordó a él y a su padre, el mejor amigo de su padre. "Lamento lo de tu padre" añadió en un tono más empático.
Ella agradeció con un pequeño asentimiento. "Apenas te recuerdo" dijo con honestidad.
"Éramos demasiados pequeños, aunque tengo buenos recuerdos con nuestros padres cuando nos llevaban de pesca, pero no te sientas mal para ser honesto tampoco pensé reconocerte" la tranquilizó. "Aunque no recordamos nuestra antigua amistad espero iniciar una nueva".
"Me parece una gran idea" aceptó amablemente. "¿Qué estás haciendo aquí?" inquirió, cambiando de tema. Él estaba por responder cuando el timbre sonó. "Tengo que irme" ella se disculpó.
"No te preocupes, de cualquier manera… nos estaremos viendo" dijo antes de sacudir su mano y seguir su camino. Ella frunció el entrecejo, viéndolo irse.
Se reunió con su grupo y los hizo formarse para después llevarlos al auditorio. El director inició su discurso de recibimiento y después anunció que en el resto del ciclo se sumarían dos profesores nuevos. Nombró a Edward y, sorprendiendo a Bella, también a su recién descubierto amigo de la infancia: Jacob Black, el profesor de deportes.
El resto del día pasó sin mayor contratiempo y después de horas Bella se dirigía al salón de música para saber cómo había sido el primer día de Edward como profesor.
"Isabella. ¿Te acompaño al estacionamiento?" Jacob la tomó desprendida haciendo que soltará algunas cosas, suspiró antes de agacharse y empezar a recogerlas.
El ruido hizo que Edward volteara solo para encontrarla en compañía de Jacob. Él salió de su salón y se dirigió al auto de su hermana. Ver a Bella conversando con el profesor de deportes le hizo sentirse de alguna manera desplazado por lo que prefirió no interrumpir.
«•»
Bella tocó la puerta de los Cullen, siendo recibida por Edward después de varios minutos.
"Hola, Edward".
"Isabella" murmuró.
"¿Estás solo?" preguntó con incertidumbre, era raro que Esme no la recibiera. "¿Y Alice?"
"Está en camino" se encogió de hombros mientras la dejaba entrar. "Así que ahora eres amiga del profesor de deportes".
Ella ignoró el tono de falsa amabilidad del cobrizo y asintió. "Su padre y el mío fueron amigos por mucho tiempo. ¿Cómo te fue hoy?"
"Estuvo bien" respondió sin ganas de dar más detalles, había sido un poco difícil ya que ahora como profesor los alumnos tenían más confianza y habían preguntado más de lo que hubiera querido. Al menos, había soportado más de lo que pensó.
"Entonces… ¿cómo te encuentras con el tema del embarazo de Victoria?" cambió de pregunta de manera vacilante.
Había pasado una semana desde que ella y Alice fueron descubiertas por James Gigandet. Afortunadamente, él no había llamado a la policía, de hecho, las había sorprendido colaborando una vez que ellas le habían explicado sus razones para actuar como acosadoras. A pesar de aquello, no le habían dicho a nadie sobre lo que sabían de Victoria, su lado juicioso las hacia reconocer que necesitaban pruebas.
"Sigo asimilándolo" comentó por lo bajo, recordando lo constante que Victoria lo llamaba o presionaba para verlo. Era molesto escucharla hablar sobre el futuro que tendrían cuando se volvieran familia, sobre todo porque apenas se soportaban.
"¿Sigues dudando de que sea tuyo?"
Él la miró fijamente mientras se veía cansado. "Ella sigue resistiéndose a un ultrasonido así que…"
Ella lo miró con comprensión. "Si me necesitas, estoy aquí".
Alice entró enfadada en la casa y se dirigió a su hermano. "Edward. ¿Cómo es eso de que vas a mudarte con Victoria?"
El chico no se intimidó ante su reproche. "Alice, no tengo que darte explicaciones. Dijiste que me apoyarías y espero lo hagas respetando mi decisión" dijo, con voz tensa.
Ella se sintió dolida porque se había enterado por medio de su madre. "¿Quieres decir que no te importa mi opinión? ¡Soy tu hermana!"
"Alice" intervino Bella, ella entendía su molestia, pero también porque Edward estaba actuando tan desafiante con su hermana; él tampoco estaba seguro de esa decisión.
"Gracias Bella, pero puedo defenderme" él miró hacia su hermana. "No espero que comprendas mis acciones, pero quiero que entiendas que ya he arrastrado a nuestros padres en esto y no quiero hacerlo contigo o Emmett".
No queriendo discutir con su hermana se dirigió a su habitación. Una vez que él se fue Alice se volteó hacia su amiga. "Está cometiendo un error" susurró.
Bella le miro conciliadoramente. "Él está haciendo lo que cree correcto y no quiere arrastrarlos, trata de comprender eso" sugirió. "¿Averiguaste algo más?" ella negó con desesperación. "Creo que las cosas caen por su propio peso y si Victoria quiere dañar a tu hermano tarde o temprano lo descubriremos" le tranquilizó.
"¿Cuándo, Bella?" expresó con frustración. "¿Cuándo viva con esa mujer? ¿Después de la boda?"
Bella no supo cómo responder aquello pero en su interior también empezaba a preguntárselo.
«•»
Edward se mudó una semana después con Victoria Lefreve a una pequeña casa en el centro de Forks, era una casa de alquiler que se ajustaba a su sueldo como profesor pues siguiendo con su terquedad se negó a depender económicamente de sus padres, lo único que aceptó de ellos fue que pagaran la mudanza.
Fue un proceso duro para la familia porque, aunque nadie de los miembros estaba de acuerdo, lo ayudaron a hacer de su nuevo hogar un lugar medianamente acogedor. Victoria llegó con sus padres y estos miraron el lugar con incredulidad, aunque no parecían felices al menos no dijeron nada frente a los Cullen.
"Tu habitación está junto a la mía" Edward le señaló a la mujer con quien viviría después de que las familias de ambos se habían marchado.
"¿Una casa de un piso y dos habitaciones?" enarcó una ceja, su tono era bajo pero molesta. "¿Ésta es tu venganza por embarazarme de ti? ¿Tener que vivir de una manera... tan limitada?"
"Está no es una venganza, no tengo tiempo para algo tan infantil" contestó sin animo de discutir por algo tan estúpido. "Dije que me haría responsable y es lo que haré, esto es lo que puedo permitirme con mi sueldo y tendremos que adherirnos a ello".
"¿Estás jugando? Tu padre es uno de los mejores médicos de esta zona, ¿Por qué quieres que tu hijo y yo vivamos de esta manera?"
"Tú lo has dicho. Mi padre es quien tiene dinero ya que ha trabajado duro. Yo solo puedo darte esto y espero tu comprensión"
"¡Está es una maldita venganza!" insistió con la mandíbula apretada.
"Piensa lo que quieras pero a diferencia de algunos tengo cosas más importantes que hacer que planear hacerte la vida complicada" bufó antes de irse a su propia habitación.
"¡¿Ni siquiera dormiremos juntos?!"
Él se giró hacia ella con cansancio. "Lo único que nos une es ese bebé, pero entre tú y yo no hay nada, tú lo terminaste hace meses".
La chica soltó un grito de exasperación antes de entrar a su propia habitación y cerrar su puerta de un golpe. Edward podría comportarse como si hubiera ganado la batalla, pero ella estaba segura de que ganaría la guerra.
¡Holaaa! ¡Estoy emocionada y expectante al estar de vuelta!
Como pudieron darse cuenta este es un capítulo nunca antes leído, supongo que es como la señal de mi regreso. En cuanto a las actualizaciones tengo planeado que sean semanales, sin un día en especial, y hasta ahora tengo pensado que serán alrededor de 23 capítulos.
Entre otros temas : ¿Se esperaban que Edward se diera por vencido tan fácilmente ante la presión de los Lefreve? ¿Por que creen que lo hizo? ¿Creen que entre Jacob y Bella exista algo más que una amistad? Déjenme sus opiniones y estaremos en contacto (añadir guiño).
