Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.

CAPÍTULO 11

La familia Lefreve estaba saliendo del hospital cuando vieron a Edward y sus padres esperándolos. El cobrizo se centró en la chica fácilmente dado que iba en silla de ruedas por políticas del hospital.

"¿Estás contento? Ya nada nos une" dijo ella secamente, evitando mirarlo directamente.

"Aunque no me creas, no me alegra la manera en que resultó esta situación".

"¡¿Esta situación?! Que mi hija perdiera al bebé es... ¿una simple situación para ti? " Eleazar Lefreve rugió. "Ni siquiera te ves conmovido por perder a tu hijo y podrías haber esperando antes de mandar las cosas de Victoria de vuelta a nuestra casa. ¿Tienes sentimientos?" acusó con exaltación.

Victoria al fin levantó la mirada al conocer esa información, en sus planes no estaba volver tan pronto con sus padres. "Edward, deberíamos de pasar juntos por el duelo de la pérdida de nuestro bebé" ella argumentó con desesperación. "Te necesito para enfrentarlo".

Él miró a la chica comprensivamente, pues independientemente de su mentira, ella podría estar sufriendo de verdad. "Sé que no será fácil para ti".

"Eres un maldito egoísta" siseó ella.

Eso hizo que él la mirara duramente. No tenía en mente sacar a la luz lo que sabía pero ya nada podía evitarlo. "¿Egoísta? Sé que no soy el padre de ese bebé, Victoria. Tal vez deberías de buscar apoyo en James Gigandet o Alec" la mirada de Victoria se quedó sin expresión rápidamente.

"¿Qué mierda estás diciendo, muchacho?"

"¡No, no, eso no es cierto!" soltó ella con rapidez, ignorando a su padre. "Este bebé era tuyo, te lo juro" unas pequeñas lágrimas, que podían ser falsas o no, se instalaron en sus ojos.

Edward cuadró la mandíbula. "¿Por qué lo hiciste?"

"No iba a poder sola, necesitaba a alguien" habló después de varios segundos mientras secaba sus lágrimas con furia, sabiendo que todo había llegado a su fin.

Fue bastante notorio que los Lefreve sabían la verdad, ellos trataron de decir que no, pero su nula sorpresa los delató.

"La verdad es que no nos interesa. Solo vamos a pedirles que no se acerquen de nuevo a nuestra familia" Carlisle se centró en Eleazar. "Si lo hacen, tomaremos acciones legales".

"Y por favor, no sigan utilizando y lastimando a las personas" Esme agregó como punto final.

Después de aquello los Cullen se alejaron de la familia Lefreve, esperando no volver a verlos.

«•»

"¿Cómo está Edward?" Bella cuestionó.

Alice se relajó en el sofá y negó. "Diría que bien, pero la verdad es que lo que pasó con Victoria le ha traído más complejos. Él tampoco quiere regresar a casa así que mamá no está feliz".

"Apenas ha pasado una semana, hizo cambios drásticos cuando Victoria empezó la mentira y ahora habrá otros hasta que todo vuelva a su lugar" opinó. Después de una semana los Cullen deberían haber recuperado su cotidianidad, pero después de una situación tan dramática parecía imposible seguir como si nada.

"Tienes razón. Creo que solo necesita darse cuenta de que solo queremos apoyarlo" comentó. "De hecho, tengo una idea" exclamó con media sonrisa.

"Sea cual sea tu idea, no seas muy entusiasta. Tu hermano no es como tú" le recordó.

"No será demasiado" aseguró, pensando en Victoria y el daño que dejo, "pero lo convenceré".

Bella no quiso motivar a su amiga, pero le deseó suerte.

Tres días después Isabella recibió la invitación para acudir al campamento que Alice improvisó. Si eso no era demasiado para Alice, Bella no sabía que lo seria. Ella llegó el sábado por la tarde en la Push, una reserva india Quileute y el lugar dónde Alice la esperaba.

"Estoy sorprendida. ¿Cómo lograste que toda tu familia este aquí?" cuestionó en general aunque su mirada se centró en Edward.

"Oh, bueno…" exhaló con exasperación. "Hicimos un trato, si él venía haría que mamá dejara de sofocarlo tanto" ambas vieron como Esme se movía entorno a él. "Él está cooperando así que, aunque no esté de acuerdo, trataré de tranquilizar a mi madre" añadió como si fuera un reto.

Ambas se acercaron a Esme y Bella le sonrió. "Hola Esme, gracias por la invitación".

"No agradezcas, me gusta tener con quien conversar" le sonrió. Alice se alejó con Edward para probablemente discutir los términos de su trato. "Mis hijos son un caso, es un alivio que Edward haya venido".

"Debe ser difícil que él no esté viviendo con ustedes" comentó.

"Él siempre ha sido independiente y ha estado los últimos años en California" respondió. "Lo difícil es saber que está enfrentando solo las secuelas que le dejó Victoria" suspiró.

"No llevo conociéndolo por mucho tiempo, pero no creo que quiera preocuparte de esa manera" le expresó, ganándose una sonrisa ligera por parte de la mujer.

El resto del día se dividió entre armar las tiendas y preparar la merienda mientras Jasper y Alice reunían los materiales para la fogata. En cada tarea había convivencia y amenidad. Por la noche Bella ignoró la sensación agridulce que le provocaba acampar y se unió a la fogata dónde Emmett contó historias de terror, irreales y graciosas hasta muy pasada la medianoche.

Antes de que Bella se quedara dormida pensó en su padre. Durante el día había luchado con su recuerdo. Charlie Swan solía llevarla mucho de campamento, su madre no era amante del exterior así que él la hizo amar la naturaleza, sobre todo los amaneceres. Un par de horas después, la castaña se despertó, abrigó y salió de la tienda con una actitud nostálgica.

Apenas había dado unos pasos en el exterior cuando observó que no era la única persona que había madrugado. De hecho, Edward estaba frente a su propia tienda.

"¿Por qué estás despierto tan temprano?" lo miró con curiosidad.

Edward levantó la mirada, un poco cansado, hacia ella. "¿Por qué estás despierta?"

Su tono le indicó que no estaba de humor, ella tampoco. Se sentó a su lado y miró al cielo oscuro, sin responderle.

"No te ves muy bien" dijo él en un tono menos amargo.

"Estoy bien, solo estaba recordando" respondió en un tono bajo. "¿Tú…?"

"Es complicado" respondió sin dejarla terminar.

Ella exhaló con arrepentimiento. "Tienes razón, fue una pregunta estúpida".

"No. Es solo que me lo han preguntado mucho" él descartó. "No te he agradecido por tu ayuda, por acompañarme a rehabilitación y por arriesgarte junto con mi hermana" ella se sorprendió con la gratitud verbal del hombre, a pesar de su expresión indescifrable. "No que esté de acuerdo con que se pongan en peligro por mí" ella sonrió ligeramente.

"¿Volverás?, a rehabilitación, quiero decir. Aunque tampoco seria malo volver con tus padres".

Él negó con la mandíbula tensa. "Mudarme fue una decisión drástica, pero me hizo salir de mi zona de confort, al igual que lo hizo trabajar. Necesito vivir solo y ver que puedo hacer las cosas por mí mismo" ella se sorprendió con la perspectiva que Edward le compartió.

"Es grandioso que encontraras lo positivo a esto".

"No diría positivo" enfatizó, haciéndola sonreír con su obstinación. "Esto es lo que querías, ¿no?"

"No se trata de lo que quiero" dijo pacientemente. "Aunque estoy feliz de que estés tomando la iniciativa en tu vida" añadió. "¡Mira, está amaneciendo!" señaló al frente, sin dejarlo replicar.

Él miró y, efectivamente, los débiles rayos del sol empezaban a notarse en el cielo. Entonces, él arqueó una ceja hacia ella. "¿Despertaste tan temprano para… ver el amanecer? ¿No es algo cliché?" cuestionó.

"Me trae buenos recuerdos" respondió con media sonrisa. "¿Puedo recostarme en tus piernas?" se acercó más a su lado.

Edward titubeó antes de acceder. Ella le agradeció e inclino su cuerpo, acomodando su cabeza en las piernas de él para poder observar el paisaje. Él guardó silencio mirando hacia el mismo lugar y tratando de entender la emoción de la chica.

Así que ninguno vio a Alice observarlos con sorpresa y volver a su tienda con una sonrisa.

"Nunca me había detenido a observar un amanecer" expresó él con sarcasmo.

"Sí, a veces ignoramos cosas maravillosas por cosas simples" ella contestó con melancolía.

El chico sacudió la cabeza. "Empiezo a acostumbrarme a la profundidad de tus palabras".

"Me alegra escucharlo" ella comentó entre risas. Se envolvieron en un nuevo silencio mientras veían como empezaba un nuevo día. "¿Edward?" el chico bajó la cabeza, había pensado que ella se había quedado dormida. "Eres alguien agradable cuando no estás de malhumor" agregó, haciéndole sonreír con sarcasmo.

Después de unos minutos sintió la respiración de la chica debilitarse así que determinó que al final si se había quedado dormida, miró su reloj y aún faltaba tiempo antes de que su familia despertara así que la sostuvo por unos minutos más hasta que el sol empezó a calentar su piel y empezó a sentir una molestia.

"Bella" le llamó y sin pensarlo colocó su mano en su hombro.

"Lo siento" ella se levantó con confusión. "No quería quedarme dormida."

"No te preocupes, es sólo que mis piernas empiezan a sentirse…" él se detuvo y miró a la chica con estupefacción.

"¿Qué pasa?" ella le miró preocupada.

"Siento mis piernas… cansadas."

"Bueno, Alice dice que soy una cabezona así que…" ella dejó de hablar cuando comprendió, el chico no podía creerlo pero ella estaba mirándolo con esperanza. "Edward" la chica lo abrazó lo más fuerte que pudo sin poder evitarlo. "Tenemos que decirle a todos"

Él la detuvo. "No. Antes de darles esperanzas tengo que hablar con el médico".

"Tienes razón" aceptó fácilmente, "pero que estén cansadas es una buena señal, eso quiere decir que la terapia está funcionando" ella siguió balbuceando, pero él no estaba prestándole atención porque su mente estaba empezando a procesar que tal vez sí podría volver a caminar.

«•»

La relación entre Isabella y Edward empezó a estabilizarse después de la gran revelación. No eran mejores amigos, pero él confiaba en ella, le pedía ayuda y aceptaba sus sugerencias aun si no las tomaba en cuenta la mayor parte del tiempo. Por eso, una semana después, ella estaba a su lado mientras el médico lo revisaba después de escucharlo hablar sobre su molestia.

"Me gustaría decir que has tenido un cambio favorable, pero apenas ha pasado un mes desde que empezaste la rehabilitación y no has ido por dos semanas" el médico fue honesto, acabando con las pocas esperanzas que Edward tenía.

"¿Qué hay de la sensación?" Bella preguntó.

"Edward tuvo una fractura en las piernas, tuvo una cirugía y su herida ha cicatrizado bien, pero tardó en empezar su rehabilitación. Con la rigidez que tiene necesitara al menos seis meses para tener un avance notable" explicó el hombre con paciencia. "En otras palabras, esa sensación no significa que volverá a caminar pronto, en esta cuestión tenemos que ser realistas" manifestó.

La castaña suspiró comprensivamente y tomó la mano de Edward en señal de apoyo y al notar que no le importó no lo soltó rápidamente. Las palabras del médico, aunque eran reales, fueron un golpe para ambos. Sin lugar a dudas, esa experiencia le recordó a Edward porque se centraba en pruebas y no en teorías. El medicó le sugirió que volviera a terapia al salir del consultorio, pero él no estaba prestándole atención.

Bella no lo forzó a una conversación motivadora mientras lo llevaba de regreso a su casa, habían compartido viajes antes, pero ella nunca se había sentido desanimada.

"Debí haber supuesto que nada bueno podría sucederme ¿sabes?" él rompió el silencio.

"No actúes como si este fuera el fin, vas a volver a caminar, pero no pronto" comentó en tono tranquilo. "Aunque primero debes volver a rehabilitación" le recordó.

"Conociendo mis precedentes, podría ir a terapia por años y no tendría avances" reconoció en un tono hostil.

"¿Entonces simplemente te vas a rendir?" estuvo en desacuerdo.

El chico asintió sin mirarla y ella se sintió decepcionada de él.

"No actúes tan decepcionada, no es tu culpa haber fracasado en tu misión".

Ella resopló. "No lo hagas sonar como un caso de caridad, realmente me importas y no solo por ser el hermano de Alice o mi colega, en todo caso, sino porque eres mi amigo" se defendió. "Ahora guardare silencio porque no me gusta tu estado de autovictimización y no quiero discutir" manifestó con honestidad.

Edward se sorprendió. No podía creer que ella estuviera enfadada cuando antes había soportado bien su actitud. Esta vez ni siquiera estaba actuando hostilmente por nada, tenía una razón válida. Incluso había sido sincero respecto a que ella no tenía la culpa de sus decisiones o actitudes.

A pesar de esa sorpresa inicial, se fascinó de ver aquella faceta poco común en la mujer. "¿Estás enojada conmigo?"

"No. No lo sé" respondió, sin querer corregirlo sobre sentirse decepcionada y no enojada.

"Hay una cosa grandiosa del enojo, te hace ser honesto sin importar que podrías lastimar a los demás" declaró. Él no creía que ella siempre fuera tan tranquila y consciente de sus emociones, por primera vez sentía que estaba viendo una actitud humana en la chica.

"Ser honesto no tiene relación con lastimar a alguien" contraatacó, "el enojo solo es una excusa".

"Cuando una persona se enoja o emborracha la parte del cerebro que controla…"

"Detente. Conozco esa teoría, pero las personas pueden aprender a controlar sus impulsos, sobre todo si no quieren lastimar a las personas que quieren" ella rebatió.

Edward observó que ella tenía otra perspectiva, uno menos científica, pero no por eso menos lógica. Usando su coherencia, que él lastimara a las personas se debía a su imposibilidad para controlar su impulsividad y agresividad.

Él no iba a reflexionar sobre ello en ese momento.

"Lo decía porque mientras Eleazar estaba molesto dijo que en el accidente dejé a alguien ciego" expresó, adoptando un tono serio. "¿Qué sabes sobre eso?"

Isabella sintió como se tranquilizaba mientras recordaba lo que Alice le había comentado. "No chocaste contra otro auto, aunque terminaste fuera del camino por esquivar uno" relató, deteniendo el auto en la entrada de la casa de Edward. "El hombre solo estaba enojado, tienes que olvidarlo" le pidió.

"Mis padres no me suelen hablar sobre el accidente, apenas recuerdo lo básico porque estaba borracho" habló con duda. "Me quedé sin licencia, en silla de ruedas y pagué una fianza, pero… no sé nada más".

"Tal vez, no hay nada más" ella señaló. "El hombre estaba enfado, él quería lastimarte, no ser honesto".

"Aun así, quiero saber que pasó en realidad" dijo con terquedad.

Ella le miró con inquietud. No conocía detalladamente sobre el accidente, pero esperaba que lo que descubriera no fuera otro golpe para él.

...

Wow, que rápido ha pasado la semana, ¿no creen?

Estoy muy feliz por traerles el último capítulo del mes. No he podido responder RR porque he estado ocupada con otras cosas pero de verdad que les agradezco, sé que hay más lectoras por ahí pero quiero tomarme este espacio para agradecerles a:

LicetSalvatore, ALEJANDRA MASEN CULLEN, soledadcullen, YouHysteriaMyHysteria, saraipineda44, Tecupi, liduvina, Yoliki, Vanina Iliana, anytito, alejandra 1987, LeoniBlackAngel, Letieuge, gmea, patymdn, CHRCullen, odi19, Tata XOXO, almacullenmasen, sonia sandria, ginnicullenswan e invitados.

Sé que no han sido las únicas o únicos, pero desde que retome la historia son quienes me han dejado sus comentarios que me motivan a seguir y estar aquí cada semana. También agradezco por los nuevos favoritos y alertas.

Espero sus comentarios y para quienes no sepan, tengo un grupo en FF, realmente es algo viejo pero quiero revivirlo y usarlo para mantenerme en comunicación con los seguidores de la historia así que si gustan pueden pasar por mi perfil y ahí encontraran el link. Eso es todo. Fin.