Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.


CAPÍTULO 12

Isabella vio desde la distancia como Edward se dirigía hacia ella por lo que se giró hacia su amigo. "Tengo que irme, Jake".

"De acuerdo, pero… no me has dado una respuesta sobre mi invitación. Mi padre estaría feliz de verte" ella le sonrió amistosamente. El hombre la había invitado a la cena de cumpleaños de su padre. Ella se sentía mal de rechazar la invitación, pero también de aceptar sin estar segura.

"Profesor Black" Edward habló al llegar a su lado, deteniendo la conversación.

"Profesor Cullen" el hombre regresó el saludo distraídamente al darse cuenta de su presencia.

"Tenemos que irnos. Pensaré acerca de la cena y te diré" Bella expresó, finalizando la conversación.

Jacob se acercó, depositó un beso en su mejilla para después sonreírle abiertamente e irse. Con un suspiro se giró hacia Edward para ayudarlo a subir, cada subida y bajada era complicado. Ella entró al auto una vez que colocó la silla en la parte trasera de la camioneta.

"¿Podrías llevarme aquí?" el hombre le dio un papel con una dirección desconocida.

"¿Quién vive aquí?" inquirió inteligentemente.

"Las personas con las que estuve por chocar, según tu información" confesó.

"¿Cómo obtuviste está información?" le miré con prevención.

"Con mi padre, él sabe que estoy empeñado en descubrir si lo que dijo Eleazar es cierto así que no tuvo opción" explicó cansado de su curiosidad. "¿Puedes llevarme?" la chica lo meditó por unos segundos antes de encender el auto y empezar a manejar. "Así que tú y Black".

"No creí que fueras el tipo de persona que le gusta hablar sobre otros" respondió, incomoda.

El chico puso los ojos en blanco. "Le gustas, Bella. Te lo puedo asegurar por su lenguaje corporal y sus constantes invitaciones".

"No hablare de eso en este momento" dijo ella, manteniendo el silencio por el resto del viaje. Sentía que su interacción con Jacob era como la de una amistad promedio, él ni siquiera le interesaba de esa manera. La castaña detuvo su camioneta en la dirección en cuestión y se giró al hombre a su lado. "¿Estás seguro?"

"Bella, llamé antes de venir. Ellos están esperándome".

"Entonces voy contigo" sentenció apagando la camioneta. Bajó y le ayudó a colocarse en su silla para después dirigirse a una casa de una sola planta, construida de piedra y madera, era rustica, pero bastante hermosa. Apenas habían avanzado la mitad del camino cuando una mujer salió de la casa y avanzó hacia ellos.

"¿Edward Cullen?" inquirió, sus ojos verdes lucieron cordiales.

"Sí. ¿Usted es Charlotte?" miró a la pelinegra con grandes ojos verdes. La mujer asintió y miró hacia la castaña. "Ella es Isabella Swan".

"Mi esposo, Peter, y yo estábamos esperándote" anunció mientras le daba la mano a Isabella. Luego los dirigió al interior de la casa, apenas estaban entrando cuando Peter se presentó, él era más alto y fornido a comparación de su esposa. Charlotte colocó una bandeja con té y café en la mesa del centro para después sentarse y mirar al cobrizo. "En la llamada dijiste que eras el causante del accidente de Octubre".

"Quería disculparme formalmente. Realmente no recordaba que hubiera más víctimas por el accidente, pero esa no es una excusa, lamento lo que pude haberles causado".

"Tardaste un poco, hombre. De cualquier manera, no hay mucho que disculpar, fuiste quien se llevó la peor parte" Charlotte golpeó la pierna de su marido. "Quiero decir que esquivaste nuestro auto y saliste del camino, nosotros no obtuvimos ni un rasguño" reformuló.

"Estamos aquí porque, como Edward dijo, no recuerda mucho y hace unos días alguien dijo que en el accidente su hija había perdido la vista" la castaña intervino con cautela.

Charlotte y Peter se tensaron antes de mirar hacia su patio. La mujer fue quien negó primero. "Ahora entiendo tu necesidad para conocernos. Nuestra hija no puede ver, pero no por el accidente".

"Lauren perdió la vista por una infección maltratada cuando tenía cinco años" explicó Peter. "Ella está jugando en el patio con nuestro perro. ¿Tal vez quieras conocerla?" propuso.

Edward miró hacia Bella y ella le motivó a acceder. Charlotte le ofreció una taza de té mientras los hombres se reunían en el patio con la niña. "Gracias por permitirle a Edward esta visita, él lo necesita" ella le agradeció a la mujer.

"Puedo imaginarlo. Nosotros solo sabíamos que el conductor estaba alcoholizado, nos asustamos, pero no tuvimos mayores secuelas" comentó. "Esperábamos que el conductor se hiciera responsable pero no de esta manera. ¿Él volverá a caminar?"

Bella asintió con titubeo, porque él podría si quisiera.

En el jardín, Edward y Lauren ya se habían presentado. El cobrizo tenía más confianza en sí mismo respecto a los niños, pero Lauren le hacía sentirse identificado y temía hacer algo mal.

Inició preguntándole su edad, la niña respondió que ocho y esa fue la pauta para que empezará a contarle sobre como su padre la llevaría a Disneylandia cuando cumpliera nueve. Cuando tuvo mayor soltura Peter los dejó hablando a solas.

Lauren iba a una escuela privada especializada en niños con Necesidades Educativas Especiales pero sus padres solían llevarla al parque muy seguido para convivir con otros niños. "Me gusta Claire y Jamie, ellos no me tratan raro por no poder ver" dijo con bastante madurez que a él le sorprendió, sobre todo el trasfondo de lo significaba la palabra raro para una niña.

"Sé lo que quieres decir" aceptó. Mirando de reojo a Isabella. "Amigos reales y que no te abandonan cuando todo es difícil" sacudió la cabeza para detener su divagación y volver a la niña.

"¿Cómo lo sabes?" la niña siguió su voz y alzó su cabeza hacia él. "¿Los niños también te ven raro?"

"A veces" bufó de regreso. "Lauren, yo no puedo caminar, estoy en una silla y algunas personas lo ven como algo extraño" explicó, esperando que ella lo comprendiera.

"Tengo un amigo que está en silla de ruedas" dijo con concentración. "¡También tengo un amigo que repite las silabas! Mamá dice que se llama tartanudear, él no debería de estar con nosotros, pero en su escuela eran muy malos" la niña hizo una mueca, mientras recordaba a sus amigos de la escuela.

Edward tenía que darle crédito a la niña por el significado que le dio a su explicación. Estaba acostumbrado a que tomaran la noticia con pena o cuidado, pero nunca como algo común.

"Se dice tartamudear" corrigió con tranquilidad.

"Tartamudear" repitió con mayor precisión. "¡¿Escuchas eso?! Son aves, pasan cuando es hora de comer. ¿Ya es hora de comer?"

"Tus padres están trabajando en la cocina" respondió.

"¿Cómo está el cielo hoy, Edward?" preguntó de pronto.

"Es de un azul muy bajo y con bastantes nubes" contestó, confundido de si ella sabría a lo que se refería. Lo cual sabía, así que él supuso que había aprendido los colores antes de perder la vista.

"Extraño ver el cielo y encontrar formas en las nubes. Me gustaba jugar a eso con mamá" le compartió.

"Eres muy madura para tu edad" alabó con extrañeza.

"Mamá y papá dicen que debo serlo para que no me lastimen" dijo la niña. "¿Tu familia no es así?"

Edward no respondió. No criticaba la crianza de Charlotte y Peter, ellos probablemente querían que Lauren tuviese autonomía y madurez a pesar de su discapacidad visual. En cambio, sus padres eran sobreprotectores desde el accidente, y como él era el más independiente de sus hermanos, se sentía asfixiado de aquella atención.

"¿Qué es lo que más extrañas, Lauren?" tanteó con consideración.

"El rostro de mis padres" ella susurró con sentimentalismo. "Si existiera una forma volver a verlos, lo intentaría" dijo con una seguridad, logrando que Edward se sintiera tonto frente aquella niña.

"Eres una niña increíble, Lauren" expresó. "Y tienes unos padres que te aman mucho" agregó.

Miró por la puerta de vidrio que separaba el jardín del interior de la casa y observó a la familia de la niña. Ella era afortunada, no importaba qué, tenía lo importante: personas que la querían.

Tal vez esa visita no solo le sirvió para eliminar las palabras falsas de Eleazar sino también para encontrar respuestas que no estaba buscando.

«•»

En la última semana de febrero los hermanos Cullen se reunieron con sus padres en su respectiva casa. Carlisle aprovechó que la cena no había terminado para conversar con Edward a solas.

"La casa ha estado solitaria sin ti" le manifestó a su hijo. "Tu madre quiere que te convenza para volver a casa, pero no discutiré tus decisiones, no es incorrecto que quieras tu propio espacio".

"Sé sincero, papá. ¿Ustedes temen que intente…?" se detuvo, sabiendo que a pesar de lo profesionales que podrían ser, era una palabra que no podía decir a la ligera, "¿lastimarme?"

"Nos preocupa que lo que te hizo Victoria pudiera añadir más estrés al que ya enfrentas" respondió.

"Eso no me estresa, me enoja. Fui idiota, debí darme cuenta cómo era la mujer con quien estaba saliendo" expuso tensamente antes de soltar una larga inhalación. "No quiero preocuparlos, estoy cumpliendo con mis consultas psicológicas y lucharé con no repetir mis errores del pasado".

"Siempre vamos a preocuparnos por ti, hijo" enfatizó mientras le palmeaba el hombro. El hombre se sentó, mostrándose más relajado. "Así que Bella ha estado llevándote y trayéndote. No creo que su camioneta sea apropiada, de hecho, creo que es peligrosa" argumentó, cambiando de tema. Edward hizo una señal de aceptación. "Edward, tienes tu propio auto y una familia".

"Dijiste que no discutirías mis decisiones" el cobrizo lo miró acusatoriamente.

"No las discutiré, solo soy práctico. Si quieres seguir moviéndote con Isabella, está bien, confiamos en ella… pero no en su camioneta" aclaró con media sonrisa. "Deberías de darle acceso a tu auto, sería más fácil para los dos trasladarse en él. Sé inteligente y piensa en ello" pidió.

Edward reflexionó en ello. Desde el accidente no había visto a su auto, creía que los recuerdos volverían si lo hacía. Antes no le hubiese confiado a nadie su auto, ahora ni siquiera a él. Ofrecérselo a Isabella no sería fácil pero su padre tenía razón, su auto era más apto para ambos.

La cena sirvió para que el lazo entre la familia se favoreciera, una cena tranquila era lo que necesitaban después de tanto drama. Estaban en el postre cuando el mayor de los hermanos habló. "Tengo un anuncio importante para ustedes" Esme miró a su hijo con expectación. "No, mamá. Rose no está embarazada. Nos casaremos a finales de marzo, ya es un hecho" él sonrió.

"¡¿Qué?!" Alice chilló. "¡Eso es dentro de unos treinta días!"

"Oh, vamos. Alice no enloquezcas" le pidió él, Edward se encontró sonriendo por lo bajo ante la actitud de sus hermanos. "Rose tiene su vestido y nosotros no queremos extravagancias. Aunque, ella quiere que te pregunte si quieres ser su madrina" finalizo sonriéndole a su hermana menor.

"¡Sí!" respondió la chica, tirándose a los brazos de su hermano.

Minutos después sus padres también lo felicitaron.

Emmett miró hacia su hermano de manera cómplice. "Serás mi padrino, ¿verdad?"

Edward le dio la mano sobre la mesa y asintió. "Me ofendería si no me lo pidieras cuando Alice será la madrina" dijo y Alice le miró sin diversión.

Esme y Carlisle compartieron una sonrisa silenciosa al ver a sus hijos como en los viejos tiempos.

"También tengo una noticia, sin minimizar la de Emmett" habló. "Empezaré la rehabilitación física".

"Edward…" Esme susurró con sorpresa.

"No fue fácil de decidir, pero voy hacerlo" contó, sin ahondar en que no sería la primera vez. No quería que su familia supiera que se los ocultó e hizo de Isabella su cómplice. "Lo he estado pensando y creo que lo mejor será regresar a vivir con ustedes".

"¡Edward!" su madre cantó y se levantó para abrazarlo.

"Antes, quiero aclararles que esto no significa que deban tratarme como antes, ahora sé que puedo tener una vida promedio" declaró. "Isabella seguirá llevándome al trabajo, pero pueden acompañarme a mi rehabilitación después de clase, me vendría bien un poco de apoyo familiar".

"De acuerdo" su padre aceptó de inmediato.

"¿Mamá?"

"Está bien, Edward" accedió con dificultad. "Nunca quisimos tratarte como si no pudieras valerte por ti mismo. Estoy feliz de que vuelvas a casa" le sonrió con emoción.

«•»

Bella estaba sentada trabajando en sus calificaciones cuando el timbre sonó con desespero. Cuando abrió Alice se colgó a su cuello y empezó a reír con nerviosismo. "¡Jasper me invitó a una cita!" la castaña abrió.

Basándose en su reacción ella estaba completamente feliz.

"¿Cuándo? ¿Cómo? ¡Cuéntamelo todo!" le pidió la castaña.

"No lo sé, realmente no lo veía venir. Hemos estado enviándonos mensajes ocasionalmente y hoy en la tarde simplemente me invitó a una cena. Está de más decirte que acepté" cantó con felicidad. "Ay, Bella. Aun no me lo creo".

"No quiero quitarte la felicidad, pero no te ilusiones mucho" le pidió con cariño.

"Sé que fue una invitación tal vez ordinaria para él, pero no importa, aunque trataré de no crearme grandes expectativas" prometió, sin eliminar su gran sonrisa.

Ambas empezaron a hablar acerca de la cita, había pasado un tiempo desde que lo hacían. Uno esperaría que como eran adultas las citas fueran algo común pero la verdad era que las citas estaban en segundo plano debido a su poco tiempo libre.

"Extrañaba hablar contigo. Últimamente has pasado más tiempo con mi hermano que conmigo" dijo con una sonrisa divertida pero claramente interesada. "¿Ustedes…?"

"¿En qué momento cambiaste el rumbo de esta conversación?" dijo la castaña, con una sonrisa burlona. "Tu hermano y yo solo hemos aprendido a llevarnos bien".

Alice no fue capaz de decirle que los había visto mirando el atardecer, que desprendían confianza y complicidad. "No te pongas tan evasiva. Si no es mi hermano, ¿tal vez… otro?" inquirió con sospecha.

La chica pensó en Jacob y se sacudió. "Jacob ha estado invitándome varios lugares. Tu hermano dice podría gustarle, pero… él no me interesa de esa manera".

"¿Cómo puedes saberlo si no le das una oportunidad? Tal vez así puedas descubrir si en algún momento podría interesarte románticamente" propuso, tratando de alejar el hecho que creía que ella y su hermano podrían hacer una mejor pareja.

"Lo pensaré. Ahora lo importante es qué harás si Jasper te invita a otra cita o te pide ser su novia" cambió de tema. Alice lo notó, pero accedió, en algún momento, Bella no podría desviar la atención con tanta facilidad.


Lamento no haber subido el capítulo ayer (inserta cara de vergüenza).

Contrario a lo que pensaban, no hay malas noticias para Edward. Es que no, ya ha tenido experiencias malas por su comportamiento, era hora de darle un pequeño descanso y una motivación. Personalmente he conocido personas con varios tipos de 'discapacidad' y varios de ellos me han expresado que una dificultad viene de la sobreprotección familiar que a veces les hace creerse vulnerables, por eso quería que Lauren, aunque fuera pequeña, tuviera la madurez y autonomía de pocos en la misma situación. No sé ustedes, supongo es algo de perspectiva. Y, sobre el accidente, aun falta adentrarnos a ello, eso será poco a poco, pero al menos ya saben algunos detalles.

En fin. ¡Gracias por los comentarios y favoritos!

LicetSalvatore, ALEJANDRA MASEN CULLEN, soledadcullen, YouHysteriaMyHysteria, saraipineda44, Tecupi, liduvina, Yoliki, Vanina Iliana, anytito, alejandra 1987, LeoniBlackAngel, Letieuge, gmea, patymdn, CHRCullen, odi19, Tata XOXO, almacullenmasen, sonia sandria, ginnicullenswan, Lizdayana, SUN, Klara Anastacia Cullen, Jade HSos, e invitados.

Apreció tanto su apoyo, que sin querer que suene como una manipulación, estoy pensando en actualizar dos veces por semana. Ya veremos. Nos leemos.